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Mensajes de Ridvan : 2018-175BE
La Casa Universal de Justicia
Ridván 2018 / 175BE
A los bahá’ís del mundo
Queridos amigos bahá’ís:

Les saludamos en el perdurable arrebol de aquellos eventos memorables que marcaron el bicentenario del Nacimiento de la Bendita Belleza. Al contemplar lo que aconteció y ha acontecido desde entonces, observamos que la comunidad bahá’í global que ahora hay a la vista no es la misma que cuando emprendió los primeros seis ciclos del Plan actual. Es más consciente que nunca de su misión. Ha experimentado un alza sin precedentes en su capacidad de poner a amigos y conocidos en contacto con su vida comunitaria; de motivar a barrios y aldeas a emprender esfuerzos unificados; de articular cómo se pueden traducir las verdades espirituales en acciones prácticas duraderas; y, sobre todo, de conversar no sólo sobre las enseñanzas que construirán el mundo de nuevo sino sobre Aquél Quien las enseñó: Bahá’u’lláh. Los relatos de Su vida y Sus sufrimientos narrados en infinidad de lenguas por adultos, jóvenes y niños conmovieron a un sinnúmero de corazones. Algunos se mostraron listos para explorar más a fondo Su Causa. Otros se comprometieron a colaborar. Y muchas almas receptivas se sintieron motivadas a hacer una declaración de fe.

Un claro indicador de progreso fueron los numerosos lugares en los que se hizo evidente que la Fe había salido de la oscuridad a nivel nacional. Hubo dirigentes de gobierno y líderes del pensamiento que declararon públicamente ―y recalcaron a veces en privado― que el mundo está necesitado de la visión de Bahá’u’lláh, y que los esfuerzos de los bahá’ís son dignos de admiración y deberían expandirse. Nos causó inmensa alegría ver que no eran sólo los bahá’ís quienes deseaban honrar a Bahá’u’lláh y conmemorar Su vida: personas fuera de la comunidad bahá’í auspiciaron reuniones especiales. En regiones donde existe hostilidad hacia la Fe, los amigos no se desanimaron; dando muestra de increíble resiliencia, animaron a sus compatriotas a examinar la verdad por sí mismos, y muchos participaron en las festividades con alegría. El bicentenario también dio lugar a un florecimiento aparentemente ilimitado de expresiones artísticas, magnífico testimonio de la fuente de amor de la que nacía. El carácter de todo el enfoque de la comunidad bahá’í con respecto a esta ocasión fue una confirmación de lo mucho que se ha aprendido a lo largo de más de dos décadas, desde que comenzó la serie actual de Planes globales. El creyente tomó la iniciativa, la comunidad se levantó en un esfuerzo colectivo, y los amigos canalizaron su energía creativa en los planes preparados por las instituciones. Un aniversario significativo, conmemorativo del transcurso de dos siglos, proporcionó un poderoso estímulo a la labor de construir comunidades durante el siglo venidero. En el período que precede al segundo bicentenario, que cada semilla tan amorosamente sembrada en el primero sea cultivada pacientemente hasta fructificar.

Dos años después del inicio del Plan actual, aunque naturalmente el progreso no es uniforme en todos los países, el número de programas intensivos de crecimiento en el mundo se aproxima a la mitad de los cinco mil previstos en la actual empresa global, y el ritmo al que está creciendo esta cifra ha ido aumentando de manera constante. Mirando más de cerca, hay señales prometedoras de cómo se están manifestando las capacidades y potencialidades de los individuos, las comunidades y las instituciones. Para los creyentes de todo el mundo, la experiencia de la celebración del bicentenario demostró que muchas de sus interacciones cotidianas con las personas que los rodean pueden imbuirse del espíritu de la enseñanza. Y a medida que la labor cobra impulso en miles de aldeas y barrios, en cada uno de ellos va tomando raíces una activa vida comunitaria. El número de agrupaciones en las que se está consolidando el sistema de ampliar este modelo de actividad a un número cada vez mayor de localidades, permitiendo así a los amigos superar el tercer hito en una escala de desarrollo continuo, ha aumentado notablemente. Y es aquí, en las fronteras del aprendizaje del mundo bahá’í, particularmente en el movimiento de las poblaciones hacia la visión de Bahá’u’lláh, donde no solamente un gran número de personas está siendo acogido en el abrazo cada vez más amplio de las actividades bahá’ís sino que los amigos están ahora aprendiendo la manera en que grupos importantes llegan a identificarse con la comunidad del Más Grande Nombre. Estamos viendo que los esfuerzos educativos de la Fe adquieren un carácter más formal en esos lugares, a medida que los niños avanzan sin tropiezos a lo largo de los grados, año tras año, y a cada nivel del programa de empoderamiento espiritual de los prejóvenes le sucede otro, de manera fiable. En estos lugares, el instituto de capacitación está aprendiendo a asegurar que se estén formando suficientes recursos humanos para posibilitar la edificación espiritual y moral de números cada vez mayores de niños y prejóvenes. La participación en estas actividades fundamentales se está integrando hasta tal punto en la cultura de la población que se considera un aspecto indispensable de la vida de una comunidad. En las poblaciones que se hacen cargo de su propio desarrollo nace una nueva vitalidad, y crean inmunidad contra esas fuerzas sociales que engendran pasividad. Las posibilidades de progreso material y espiritual cobran forma. La realidad social comienza a transformarse.

Apreciados amigos, este es realmente un momento para dar gracias al Bien Amado. Hay abundantes razones para sentirse alentados. Aun así, somos muy conscientes de la magnitud de la tarea que hay por delante. Fundamentalmente, tal como hemos indicado anteriormente, en muchos cientos de agrupaciones debe surgir un grupo cada vez mayor de creyentes que puedan mantener, junto con los que los rodean, un enfoque sostenido en fomentar el crecimiento y desarrollar la capacidad, y que se distingan por su habilidad y su disciplina para reflexionar sobre la acción y aprender de la experiencia. Levantar y acompañar a un núcleo creciente de personas en cada lugar ―no sólo a nivel de agrupación, sino también dentro de barrios y aldeas― es a la vez un desafío formidable y una necesidad vital. Pero en lugares donde está ocurriendo, los resultados hablan por sí mismos.

Nos da seguridad ver que las instituciones de la Fe tienen esta necesidad suprema en la vanguardia de su pensamiento, diseñando mecanismos eficaces que permitan aplicar ampliamente las percepciones resultantes del progreso. Al mismo tiempo, la creciente experiencia está proporcionando una mayor visión a las instituciones nacionales, regionales y locales. Están interviniendo en todos los aspectos del desarrollo de la comunidad y se preocupan por el bienestar de las personas, más allá de sus miembros afiliados. Conscientes de la profunda trascendencia que el proceso de instituto tiene para el progreso de los pueblos, están prestando especial atención a la manera de fortalecer el instituto de capacitación. Permanecen conscientes de la necesidad de mantener el centro de atención de la comunidad en los requisitos del Plan y llaman al círculo cada vez más amplio de amigos a niveles más y más elevados de unidad. Sustentan fielmente su responsabilidad de refinar sus sistemas administrativos y financieros para que la labor de expansión y consolidación reciba el apoyo adecuado. En todo ello, se ocupan en definitiva de cultivar en la comunidad esas condiciones que propician la liberación de poderosas fuerzas espirituales.

Conforme se intensifica el trabajo de construcción de comunidad, los amigos están utilizando las nuevas capacidades que han desarrollado para mejorar las condiciones de la sociedad a su alrededor, y su entusiasmo se aviva con el estudio de las enseñanzas divinas. Ha aumentado el número de proyectos a corto plazo, los programas formales han ampliado su alcance, y ahora hay más organizaciones de desarrollo de inspiración bahá’í ocupadas en la educación, la salud, la agricultura y otros campos. De la transformación resultante, visible en las vidas individuales y colectivas de los pueblos, pueden percibirse los indicios inconfundibles del poder de construcción de sociedad de la Causa de Bahá’u’lláh. No es de extrañar, por lo tanto, que las Oficinas de la Comunidad Internacional Bahá’í se inspiren cada vez más en esos precedentes de acción social ―ya sean simples o complejos, de duración fija o prolongada― en sus esfuerzos por participar en los discursos prevalecientes de la sociedad. Este es otro importante campo de trabajo de la Fe que ha avanzado bien. A nivel nacional, las aportaciones a los discursos que son significativos para la sociedad pertinente ―la igualdad entre hombres y mujeres, migración e integración, el papel de la juventud en la transformación social, y la coexistencia religiosa, entre otros― se realizan con confianza, competencia y perspicacia crecientes. Y dondequiera que vivan, trabajen o estudien, creyentes de todas las edades y procedencias están haciendo valiosas contribuciones a determinados discursos, trayendo la atención de las personas a su alrededor sobre una perspectiva de principios modelada por la grandiosa Revelación de Bahá’u’lláh.

La posición de la Fe en los diversos espacios en los que se desenvuelven los discursos se ha visto notablemente realzada por su presencia oficial en la red informática mundial, una presencia que se ha ampliado considerablemente gracias al lanzamiento de numerosos sitios web bahá’ís nacionales y a un mayor desarrollo de la red de sitios asociados con Bahai.org. Esto tiene un enorme valor tanto para la propagación como para la protección de la Causa. En el transcurso de sólo unos cuantos días, una amplia audiencia mundial se vio atraída al contenido cuidadosamente concebido sobre la Fe que se presentó en el sitio web del bicentenario y se actualizó simultáneamente en nueve idiomas, y que ahora se ha aumentado con páginas de países concretos que ilustran la diversidad de las celebraciones que tuvieron lugar. Ya están muy avanzados los planes para introducir en el sitio de la Biblioteca de Referencia Bahá’í una función que permitirá que a lo largo del tiempo se divulguen en línea pasajes o Tablas de los Escritos Sagrados que no habían sido traducidas ni publicadas anteriormente. Igualmente, está previsto que en los próximos años se publiquen nuevos volúmenes de los Escritos de Bahá’u’lláh y de ‘Abdu’l-Bahá traducidos al inglés.

En Santiago, Chile, y Battambang, Camboya, las Casas de Adoración que se han dedicado más recientemente en el mundo se están convirtiendo en centros de atracción establecidos, luces para sus sociedades de todo lo que la Fe representa. Y su número está próximo a aumentar. Nos complace anunciar que la ceremonia de dedicación del Templo del Norte del Cauca, Colombia, se llevará a cabo en julio. Asimismo, la construcción de otras Casas de Adoración se divisa en el horizonte. En Vanuatu se está obteniendo el permiso para comenzar a construir. En la India y en la República Democrática del Congo, un proceso sumamente complejo y riguroso ha llevado finalmente a la satisfactoria adquisición de terrenos. Apenas se había aquietado la alegría de ver desvelado el diseño del primer Mashriqu’l-Adhkár nacional de Papúa Nueva Guinea, en Naw-Rúz, cuando se reveló también el diseño de la Casa de Adoración local de Kenia. Mientras tanto, tenemos todas las esperanzas de que la comunicación y compilación recientemente publicadas sobre la institución del Mashriqu’lAdhkár, preparadas por nuestro Departamento de Investigación, fomentará en mayor grado la apreciación de la importancia de la adoración en la vida comunitaria por parte de los amigos. Pues en sus actos de servicio, especialmente en sus reuniones devocionales habituales, los bahá’ís de todas partes están sentando los cimientos espirituales de futuras Casas de Adoración.

Restan solamente tres años de una labor de un cuarto de siglo que comenzó en 1996, centrada en un único objetivo: un avance significativo en el proceso de entrada en tropas. En Riḍván de 2021, los seguidores de Bahá’u’lláh se embarcarán en un Plan que durará sólo un año. Breve, pero colmado de presagios, esta empresa de un año iniciará una nueva ola de Planes que guiarán el arca de la Causa al tercer siglo de la Era Bahá’í. En el transcurso de estos doce meses prometedores, la conmemoración del centenario de la Ascensión de ‘Abdu’l-Bahá por parte del mundo bahá’í incluirá un encuentro especial en el Centro Mundial Bahá’í al que serán invitados representantes de cada Asamblea Espiritual Nacional y de cada Consejo Regional Bahá’í. Sin embargo, este no será más que el primero de una secuencia de eventos que prepararán a los creyentes para las demandas de las décadas por venir. El mes de enero siguiente, el transcurso de cien años tras la primera lectura pública de la Voluntad y Testamento del Maestro será la ocasión para la celebración de una conferencia en Tierra Santa que reunirá a los Cuerpos Continentales de Consejeros y a todos los miembros de los Cuerpos Auxiliares de Protección y Propagación. La energía espiritual liberada en estas dos reuniones históricas deberá transmitirse luego a todos los amigos de Dios en cada país que residan. Con este fin, durante los meses siguientes se convocará una serie de conferencias en todo el mundo, catalizadoras de la empresa multianual que sucederá al próximo Plan de Un Año.

Así pues, se avecina una nueva fase en el despliegue del Plan Divino del Maestro. Pero tenemos por delante una perspectiva más emocionante e inmediata. Sólo falta un año y medio para el bicentenario del Nacimiento del Báb. Este es un período en el que recordar el extraordinario heroísmo del Precursor-Mártir de nuestra Fe, Cuyo dramático ministerio impulsó a la humanidad hacia una nueva era de la historia. Aunque dos siglos la separan de nuestros días, la sociedad en la que apareció el Báb se asemeja al mundo actual por el sentimiento de opresión y por el anhelo de tantos por encontrar respuestas que aplaquen la sed de saber del alma. Al considerar la manera en que se podría celebrar de manera apropiada este doscientos aniversario, reconocemos que estas festividades tendrán un carácter especial propio. No obstante, prevemos un florecimiento de actividades no menos ricas ni menos inclusivas que el que acompañó el bicentenario que acaba de cumplirse. Es una ocasión que cada comunidad, cada hogar, cada corazón esperará, sin duda, con ávida expectación.

Los meses venideros también serán un momento para recordar las vidas de los intrépidos seguidores del Báb, heroínas y héroes cuya fe se expresó en actos inigualables y sacrificados que adornarán por siempre los anales de la Causa. Sus cualidades de intrepidez, consagración y desprendimiento de todo salvo de Dios, impresionan a todos quienes llegan a conocer sus hazañas. Cuán sorprendente es también la temprana edad a la que tantos de esos corazones de león dejaron su huella indeleble en la historia. Durante el próximo período, esperamos que su ejemplo infunda valor a toda la compañía de los fieles, especialmente a los jóvenes, a quienes una vez más se convoca a la vanguardia de un movimiento que tiene como objetivo nada menos que la transformación del mundo.

Esta es, pues, nuestra gran, gran esperanza. En los seis ciclos que se extienden entre este Riḍván y el próximo bicentenario ―en realidad, a lo largo de los tres años restantes del Plan actual― que el mismo amor que todo lo consume y todo lo supera que impulsó a los discípulos del Báb a difundir la luz divina les inspire a realizar grandes hazañas. Nuestra súplica en el Umbral Sagrado es que sean los receptores de la ayuda celestial.

La Casa Universal de Justicia

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