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Oraciones : Oraciones Bahá'ís-Español
Agradecimiento y alabanza (#11456)

¡Alabado seas, oh Señor mi Dios! Cada vez que intento hacer mención de Ti me lo impide la sublimidad de Tu posición y la irresistible grandeza de Tu poder, pues si Te alabara a lo largo de la extensión de Tu dominio y la duración de Tu soberanía, descubriría que mi alabanza a Ti tan solo corresponde a los que son semejantes a mí, quienes son ellos mismos Tus criaturas y han sido generados mediante el poder de Tu decreto y creados mediante la potencia de Tu voluntad. Y siempre que mi pluma atribuye gloria a alguno de Tus nombres, pareciera que oigo la voz de su lamento por su lejanía de Ti y reconozco su llanto debido a su separación de Tu Ser. Atestiguo que todo lo que hay fuera de Ti no es sino Tu creación y se encuentra en la palma de Tu mano. La aceptación de cualquier acción o alabanza de Tus criaturas no es sino una prueba de las maravillas de Tu gracia y Tus muníficos favores, y una manifestación de Tu generosidad y providencia.

Te suplico, oh mi Señor, por Tu Más Grande Nombre, mediante el cual separaste la luz del fuego y la verdad de la negación, que hagas descender sobre mí y sobre aquellos de mis amados que se encuentran en mi compañía el bien de este mundo y del venidero. Provéenos, pues, con Tus ma-ravillosos dones que están ocultos a los ojos de todos. Tú eres, en verdad, el Modelador de toda la creación. No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Todoglorioso, el Altísimo.

-Bahá'u'lláh
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Agradecimiento y alabanza (#11457)

¡En el Nombre de Dios, el Altísimo! ¡Alabado y glorificado eres Tú, Señor, Dios Omnipotente, ante Cuya sabiduría el sabio está falto de conocimiento y fracasa, ante Cuyo conocimiento el erudito confiesa su ignorancia, ante Cuyo poder el fuerte se debilita, ante Cuya riqueza el rico atestigua su pobreza, ante Cuya luz el iluminado está perdido en la oscuridad, hacia el templo de Cuyo conocimiento se vuelve la esencia de todo entendimiento, y en torno al santuario de Cuya presencia circulan las almas de toda la humanidad!

¿Cómo puedo yo, entonces, ensalzar y hablar de Tu Esencia, que ni la sabiduría de los sabios ni el conocimiento de los eruditos han llegado a comprender, puesto que nadie puede ensalzar aquello que no comprende ni relatar aquello que no puede alcanzar, en tanto que Tú has sido, desde siempre, el Inaccesible, el Inescrutable? Aunque no pueda ascender a los cielos de Tu gloria ni remontarme a los dominios de Tu conocimiento, puedo al menos referir Tus señales, que dan testimonio de Tu gloriosa obra.

¡Por Tu gloria, oh Amado de todos los corazones, el único que puede calmar el dolor del anhelo por Ti! Aunque todos los habitantes del cielo y de la tierra se unieran para glorificar la menor de Tus señales, en las cuales y por las cuales Te has revelado, no lograrían hacerlo, y menos aún alabar Tu santa Palabra, creadora de todas Tus señales.

Toda alabanza y gloria sean para Ti, de Quien todas las cosas han atestiguado que Tú eres uno, y que no hay otro Dios sino Tú, Quien, desde siempre, has estado por encima de todo igual o semejante y lo seguirás estando eternamente. Todos los reyes no son más que siervos Tuyos, y nada son ante Ti todos los seres visibles e invisibles. No hay otro Dios salvo Tú, el Bondadoso, el Poderoso, el Altísimo.

-Bahá'u'lláh
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Agradecimiento y alabanza (#11458)

¡Glorificado eres Tú, oh Señor mi Dios! Te doy gracias por haberme permitido reconocer a la Manifestación de Ti mismo, por haberme separado de Tus enemigos y haber expuesto ante mi vista sus maldades y perversas acciones en Tus días, y por haberme librado de todo apego a ellos, y por hacer que me vuelva completamente hacia Tu gracia y Tus generosos favores. Te doy gracias, asimismo, por haberme enviado, desde las nubes de Tu voluntad, aquello que me ha purificado de tal modo de las insinuaciones de los infieles y las alusiones de los incrédulos que he fijado el corazón firmemente en Ti y he huido de aquellos que han negado la luz de Tu semblante. Te agradezco también que me hayas facultado para ser firme en Tu amor, proclamar Tu alabanza y ensalzar Tus virtudes. Y Te doy gracias por cuanto me has dado de beber del cáliz de Tu misericordia que ha superado todo lo visible y lo invisible.

Tú eres el Todopoderoso, el Más Exaltado, el Todoglorioso, el Amoroso.

-Bahá'u'lláh
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Agradecimiento y alabanza (#11459)

¡Magnificado sea Tu Nombre, oh Señor mi Dios! Tú eres Aquel a Quien todas las cosas adoran y no adora a nadie, Quien es el Señor de todas las cosas y no es vasallo de nadie, Quien conoce todas las cosas y no es conocido por nadie. Tú quisiste darte a conocer a la humanidad. Por tanto, mediante una palabra de Tu boca trajiste la creación a la existencia y diste forma al universo. No hay otro Dios sino Tú, el Modelador, el Creador, el Omnipotente, el Todopoderoso.

Te imploro, por esta misma palabra que ha brillado en el horizonte de Tu voluntad, que me permitas beber copiosamente de las aguas de vida con las que has vivificado los corazones de Tus elegidos y has reanimado las almas de quienes Te aman, para que, en todo momento y en toda condición, vuelva el rostro completamente hacia Ti.

Tú eres el Dios de poder, de gloria y de munificencia. No hay Dios sino Tú, el Gobernante Supremo, el Todoglorioso, el Omnisciente.

-Bahá'u'lláh
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Agradecimiento y alabanza (#11460)

¡Él es Dios! ¡Exaltado es Él, el Señor de la fuerza y la grandeza!

¡Oh Dios, mi Dios! Te doy gracias en todo momento y Te ofrezco alabanza en toda condición.

En la prosperidad, toda alabanza es para Ti, oh Señor de los mundos, y en su ausencia, toda gratitud es para contigo, oh Deseo de quienes Te han reconocido.

En la adversidad, todo honor es Tuyo, oh Adorado de todos cuantos están en el cielo y en la tierra, y en la aflicción, toda gloria es Tuya, oh Encantador de los corazones de quienes suspiran por Ti.

En la desdicha, toda alabanza es para Ti, oh Tú, Objetivo de todos cuantos Te buscan, y en el bienestar, toda acción de gracias es para Ti, oh Tú cuyo recuerdo atesoran los corazones de quienes están próximos a Ti.

En la riqueza, todo esplendor es Tuyo, oh Señor de quienes están consagrados a Ti, y en la pobreza, todo mandato es Tuyo, oh Tú, Esperanza de quienes reconocen Tu unidad.

En la alegría, toda gloria es para ti, oh Tú, fuera de Quien no hay otro Dios, y en la tristeza, toda belleza es Tuya, oh Tú, fuera de Quien no hay otro Dios.

En el hambre, toda justicia es Tuya, oh Tú, fuera de Quien no hay otro Dios, y en la saciedad, toda misericordia es Tuya, oh Tú, fuera de Quien no hay otro Dios.

En mi tierra natal, toda merced es Tuya, oh Tú, fuera de Quien no hay otro Dios, y en el exilio, todo decreto es Tuyo, oh Tú, fuera de Quien no hay otro Dios.

Bajo la espada, toda munificencia es Tuya, oh Tú, fuera de Quien no hay otro Dios, y en la seguridad del hogar, toda perfección es Tuya, oh Tú, fuera de Quien no hay otro Dios.

En la noble mansión, toda generosidad es Tuya, oh Tú, fuera de Quien no hay otro Dios, y en el humilde polvo, todo favor es Tuyo, oh Tú, fuera de Quien no hay otro Dios.

En la prisión, toda fidelidad es para contigo, oh Tú Otorgador de dones, y en el encarcelamiento, toda eternidad es Tuya, oh Tú que eres el Rey sempiterno.

Toda generosidad es Tuya, oh Tú que eres el Señor de la generosidad, y el Soberano de la generosidad, y el Rey de la generosidad! Atestiguo que Tú has de ser alabado por Tus hechos, oh Tú, Fuente de la generosidad, y obedecido en Tus mandatos, oh Tú, Océano de la generosidad, Aquel de Quien procede toda generosidad, Aquel a Quien retorna toda generosidad.

-Bahá'u'lláh
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Agradecimiento y alabanza (#11461)

Toda majestad y gloria, oh mi Dios, y todo dominio, luz, grandeza y esplendor sean para Ti. Tú otorgas soberanía a quien quieres y se la niegas a quien deseas. No hay Dios sino Tú, Quien todo lo posee, el Exaltadísimo. Tú eres Quien crea de la nada el universo y a todos cuantos lo habitan. No existe nada digno de Ti salvo Tú mismo, mientras que todos los demás son como proscritos ante Tu santa presencia y son como la nada comparados con la gloria de Tu propio Ser.

Lejos esté de mí ensalzar Tus virtudes, salvo por lo que Tú Te has ensalzado a Ti mismo en Tu poderoso Libro, donde dices: «Ninguna visión Lo abarca, mas Él abarca toda visión. Él es el Sutil, Quien todo lo percibe». ¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios! En verdad, ninguna mente ni visión, por aguda o perspicaz que sea, podrá jamás comprender la naturaleza de la más insignificante de Tus señales. Verdaderamente, Tú eres Dios, y no hay Dios más que Tú. Doy testimonio de que Tú mismo eres la única expresión de Tus atributos, de que la alabanza de nadie fuera de Ti jamás podrá alcanzar Tu santa corte, y de que Tus atributos jamás podrán ser desentrañados por nadie fuera de Ti mismo.

Gloria sea a Ti; Tú estás muy por encima de la descripción de nadie fuera de Ti, ya que más allá de la concepción humana está el magnificar convenientemente Tus virtudes o comprender la realidad íntima de Tu Esencia. Lejos esté de Tu gloria que Tus criaturas Te describan o que Te conozca jamás nadie fuera de Ti. Yo Te he conocido, oh mi Dios, porque Tú Te has dado a conocer a mí, pues si no Te hubieras revelado a mí, no Te habría conocido. Te rindo culto gracias a que Tú me has llamado, pues, de no haber sido por Tu llamamiento, yo no Te habría adorado.

-El Báb
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Amanecer (#11580)

¡Oh mi Dios y mi Maestro! Soy Tu siervo y el hijo de Tu siervo. Me he levantado de mi lecho en este amanecer en que el Sol de Tu unicidad ha brillado desde la Aurora de Tu voluntad y ha derramado su resplandor sobre todo el mundo, de acuerdo con lo que ha sido ordenado en los Libros de Tu Decreto.

Alabado seas, oh mi Dios, por cuanto hemos despertado a los esplendores de la luz de Tu conocimiento. Envíanos pues, oh mi Señor, lo que nos permita prescindir de todos excepto de Ti, y nos libre de todo apego a cualquier cosa que no seas Tú. Decreta, además, para mí, para quienes me son queridos, y para mis parientes, tanto hombres como mujeres, el bien de este mundo y del mundo venidero. Resguárdanos, pues, mediante Tu infalible protección, oh Bienamado de la creación entera y Deseo de todo el universo, de aquellos a quienes has denominado las manifestaciones del Susurrador Maligno, que susurran en el pecho de las gentes. Potente eres Tú para hacer lo que Te place. Tú eres, verdaderamente, el Todopoderoso, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

Bendice, oh Señor mi Dios, a Aquel a Quien has dispuesto por encima de Tus muy excelentes Títulos, y mediante Quien has separado a los piadosos de los perversos, y ayúdanos bondadosamente a hacer aquello que Tú amas y deseas. Bendice, además, oh mi Dios, a quienes son Tus Palabras y Tus Letras, y a aquellos que han dirigido el rostro hacia Ti, se han vuelto hacia Tu semblante y han escuchado Tu Llamado.

Tú eres, en verdad, el Señor y Rey de todos los seres, y eres poderoso sobre todas las cosas.

-Bahá'u'lláh
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Asamblea Espiritual (#11675)

*Cuando entréis en la cámara del consejo, recitad esta oración con el corazón palpitante de amor a Dios y la lengua purificada de todo lo que no sea Su recuerdo, para que el Todopoderoso os ayude bondadosamente a lograr la victoria suprema.

¡Oh Dios, mi Dios! Somos siervos Tuyos que nos hemos vuelto con devoción hacia Tu Santo Rostro, y nos hemos desprendido de todo menos de Ti en este glorioso Día. Nos hemos reunido en esta Asamblea Espiritual, unidos en nuestros pareceres y pensamientos, armonizando nuestros propósitos para exaltar Tu Palabra entre la humanidad. ¡Oh Señor, nuestro Dios! Haz de nosotros señales de Tu Guía divina, estandartes de Tu exaltada Fe entre las gentes, siervos de Tu poderosa Alianza, oh nuestro Altísimo Señor, manifestaciones de Tu divina Unidad en Tu Reino de Abhá y estrellas resplandecientes que brillan sobre todas las regiones. ¡Señor! Ayúdanos a convertirnos en mares que se agitan con las olas de Tu maravillosa Gracia, arroyos que fluyen desde Tus Alturas todogloriosas, frutos excelentes del Árbol de Tu Causa empírea, árboles que se mecen en Tu Viña celestial con las brisas de Tu Munificencia. ¡Oh Dios! Haz que nuestras almas dependan de los Versículos de Tu divina Unidad, que nuestros corazones se regocijen con las efusiones de Tu Gracia, para que nos unamos como las olas de un solo mar y nos fundamos como los rayos de Tu Luz resplandeciente; para que nuestros pensamientos, nuestros pareceres y nuestros sentimientos se conviertan en una sola rea-lidad que manifieste el espíritu de unión por todo el mundo. Tú eres el Magnánimo, el Munífico, el Conferidor, el Todopoderoso, el Misericordioso, el Compasivo.

-`Abdu'l-Bahá
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Asamblea Espiritual (#11676)

*Oración para ser recitada al terminar la reunión de la Asamblea Espiritual

¡Oh Dios! ¡Oh Dios! Desde el reino invisible de Tu unicidad, henos aquí reunidos en esta reunión espiritual, creyendo en Ti, confiando en Tus señales, firmes en Tu Alianza y Testamento, atraídos hacia Ti, encendidos con el fuego de Tu amor y leales a Tu Causa. Somos siervos de Tu viña, propagadores de Tu religión, fieles adoradores de Tu semblante, humildes ante Tus amados, sumisos ante Tu puerta, implorándote que nos confirmes en el servicio a Tus elegidos, que nos sostengas con Tus huestes invisibles, nos fortalezcas en Tu servidumbre y nos conviertas en siervos sumisos y devotos en comunión contigo.

¡Oh Señor nuestro! Somos débiles y Tú eres el Fuerte, el Poderoso. Estamos sin vida, y Tú eres el gran Espíritu vivificador. Estamos necesitados, y Tú eres el Sustentador, el Poderoso.

¡Oh Señor nuestro! Vuelve nuestros rostros hacia Tu semblante compasivo, aliméntanos de Tu mesa celestial con Tu abundante gracia, ayúdanos con las huestes de Tus ángeles supremos y confírmanos mediante los seres santos del Reino de Abhá.

Verdaderamente, Tú eres el Generoso, el Misericordioso. Tú eres el Poseedor de gran munificencia y, en verdad, Tú eres el Clemente y el Magnánimo.

-`Abdu'l-Bahá
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Asamblea Espiritual (#11677)

*Reuníos con verdadera alegría, y recitad esta oración al principio de la reunión

¡Oh Señor del Reino! Aunque nuestros cuerpos están aquí reunidos, nuestros corazones cautivos se ven transportados por Tu amor, y nos sentimos extasiados por los rayos de Tu faz resplandeciente. Aunque somos débiles, esperamos las revelaciones de Tu fuerza y Tu poder. Aunque somos pobres, sin bienes ni recursos, recibimos riqueza de los tesoros de Tu Reino. Aunque somos gotas, nos surtimos de las profundidades de Tu océano. Aunque somos motas de polvo, brillamos en la gloria de Tu Sol radiante.

¡Oh Tú que eres nuestro Proveedor! Haz descender Tu ayuda para que cada uno de los aquí reunidos se convierta en un cirio encendido, cada uno llegue a ser un centro de atracción, un emplazador a Tus reinos celestiales, hasta que finalmente hagamos de este mundo inferior el reflejo fiel de Tu Paraíso.

-`Abdu'l-Bahá
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Ayuda (#11462)

¡Mi Dios, mi Adorado, mi Rey, mi Deseo! ¿Qué lengua puede expresar mis gracias a Ti? Yo era negligente, Tú me despertaste. Yo me había apartado de Ti, Tú me ayudaste bondadosamente a volverme hacia Ti. Yo era como un muerto, Tú me hiciste revivir con el agua de vida. Yo estaba marchito, Tú me reanimaste con la corriente celestial de Tu Palabra, que ha brotado de la Pluma del Todomisericordioso.

¡Oh divina Providencia! Toda la existencia es engendrada por Tu munificencia; no le niegues las aguas de Tu generosidad ni la prives del océano de Tu misericordia. Te imploro que me ayudes y me asistas en todo momento y en toda condición, y anhelo Tu antiguo favor del cielo de Tu gracia. Tú eres, en verdad, el Señor de la munificencia y el Soberano del reino de la eternidad.

-Bahá'u'lláh
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Ayuda (#11463)

¡Glorificado seas, oh Señor mi Dios! Te imploro, por los impetuosos vientos de Tu gracia, y por Aquellos que son las Auroras de Tu propósito y los Puntos de Amanecer de Tu inspiración, que me envíes a mí y a todos los que han buscado Tu semblante aquello que sea propio de Tu generosidad y de Tu munífica gracia y sea digno de Tus dádivas y Tus favores. Estoy necesitado y desolado, oh mi Señor; sumérgeme en el océano de Tu riqueza. Estoy sediento; permíteme beber de las aguas vivas de Tu amorosa bondad.

Te suplico, por Tu propio Ser, y por Aquel a Quien Tú has designado como la Manifestación de Tu propia Esencia y Tu Palabra discernidora para todos los que están en el cielo y en la tierra, que reúnas a Tus siervos a la sombra del árbol de Tu bondadosa providencia. Ayúdalos, pues, a participar de sus frutos, a inclinar el oído al murmullo de sus hojas y a la dulzura de la voz del Ave que canta en sus ramas. Tú eres, verdaderamente, Quien ayuda en el peligro, el Inaccesible, el Todopoderoso, el Munífico.

-Bahá'u'lláh
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Ayuda (#11464)

¡Loado sea Tu Nombre, oh Señor nuestro Dios! Tú eres, en verdad, el Conocedor de lo invisible. Ordena para nosotros todo el bien que determine Tu conocimiento que todo lo abarca. Tú eres el supremo Señor, el Todopoderoso, el Bienamado.

¡Toda alabanza sea para Ti, oh Señor! Pediremos Tu gracia en el Día señalado y pondremos toda nuestra confianza en Ti, que eres nuestro Señor. ¡Glorificado eres, oh Dios! Concédenos aquello que sea bueno y apropiado para que podamos prescindir de todo excepto de Ti. Verdaderamente, Tú eres el Señor de todos los mundos.

¡Oh Dios! Recompensa a quienes resisten con paciencia en Tus días, y fortalece sus corazones para que sigan el camino de la Verdad sin desviarse. Otórgales, pues, oh Señor, dádivas tan excelentes que les permitan acceder a Tu gozoso Paraíso. Exaltado eres, oh Señor, Dios. Haz descender Tus bendiciones celestiales sobre hogares cuyos moradores han creído en Ti. En verdad, insuperable eres Tú en conceder bendiciones divinas. Envía, oh Dios, huestes que hagan victoriosos a Tus siervos leales. Tú das forma a las cosas creadas mediante el poder de Tu decreto y conforme a Tu voluntad. Tú eres, en verdad, el Soberano, el Creador, el Omnisapiente.

Di: Dios es, en verdad, el Hacedor de todas las cosas. Él da sustento en abundancia a quien Él desea. Él es el Creador, el Origen de todos los seres, el Artífice, el Todopoderoso, el Hacedor, el Sapientísimo. Él es el Portador de los más excelentes títulos en los cielos y en la tierra y en todo cuanto hay entre ellos. Todos acatan Su mandato, y todos los moradores de la tierra y del cielo celebran Su alabanza, y a Él todos han de regresar.

-El Báb
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Ayuda (#11465)

¡Oh mi Dios, mi Amo y mi Señor! Me he desligado de mis familiares y, a través de Ti, he procurado ser independiente de todos los que habitan en la tierra y estar siempre dispuesto a recibir lo que es loable ante Tu vista. Concédeme todo bien que me haga independiente de todo cuanto no seas Tú, y otórgame una porción más amplia de Tus ilimitados favores. Verdaderamente, Tú eres el Señor de abundante gracia.

-El Báb
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Ayuda (#11469)

¡Oh Dios! Concede Tu favor y Tu bendición. Otorga Tu gracia y una porción de Tu generosidad. Permite a estas almas atestiguar este año el cumplimiento de sus esperanzas.

Haz descender Tu lluvia celestial con copiosa abundancia. Tú eres el Poderoso, el Fuerte.

-`Abdu'l-Bahá
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Ayuda (#11466)

¡Oh bondadoso Señor! Somos siervos de Tu Umbral, resguardados en Tu sagrada Puerta. No buscamos otro refugio más que este firme pilar; no recurrimos a otro amparo más que Tu custodia. Protégenos, bendícenos, apóyanos; haz que no amemos sino Tu complacencia, que no expresemos sino Tu ala-banza, que solo sigamos el camino de la verdad, que lleguemos a ser lo suficientemente ricos para prescindir de todo salvo de Ti, y recibir nuestros dones del mar de Tu beneficencia, que nos esforcemos siempre por exaltar Tu Causa y difundir Tus dulces fragancias por doquier, que nos olvidemos de nosotros mismos y nos ocupemos tan solo de Ti, y reneguemos de todo lo demás y quedemos cautivados por Ti.

¡Oh Proveedor! ¡Oh Perdonador! Concédenos Tu gracia y Tu bondad, Tus dones y Tus dádivas, y apóyanos para que podamos lograr nuestro objetivo. Tú eres el Poderoso, el Capaz, el Conocedor, el que ve; verdaderamente, Tú eres el Generoso; verdaderamente, Tú eres el Todomisericordioso; y, verdaderamente, Tú eres Quien siempre perdona, Aquel a Quien Se Le debe arrepentimiento, Aquel que perdona hasta el más grave de los pecados.

-`Abdu'l-Bahá
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Ayuda (#11468)

No retires, oh Señor, la mesa festiva que ha sido puesta en Tu Nombre, y no apagues la llama ardiente prendida por Tu fuego inextinguible. No impidas que fluya esa agua de vida Tuya que susurra la melodía de Tu gloria y Tu recuerdo, y no prives a Tus siervos de la fragancia de Tus delicados aromas que exhalan el perfume de Tu amor.

¡Señor! Convierte las penosas inquietudes de Tus seres santos en tranquilidad, sus fatigas en sosiego, su humillación en gloria, su tristeza en dichosa alegría, oh Tú que sujetas con Tu mano las riendas de toda la humanidad.

Tú eres, verdaderamente, el Único, el Indiviso, el Fuerte, el Omnisciente, el Sapientísimo.

-`Abdu'l-Bahá
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Ayuda (#11467)

¡Señor! Dignos de lástima somos, concédenos Tu favor; somos pobres, confiérenos una porción del océano de Tu riqueza; estamos necesitados, satisfácenos; estamos humillados, danos Tu gloria. Las aves del aire y las bestias del campo reciben cada día su alimento de Ti, y todos los seres participan de Tu cuidado y amorosa bondad.

No prives a este débil ser de Tu maravillosa gracia y, por medio de Tu poder, otorga Tu generosidad a esta alma desamparada.

Danos nuestro pan de cada día y confiérenos Tu abundancia en las necesidades de la vida, para que no dependamos de nadie excepto de Ti, tengamos comunión plena contigo, transitemos por Tus caminos y declaremos Tus misterios. Tú eres el Omnipotente, el Amoroso y el Proveedor de toda la humanidad.

-`Abdu'l-Bahá
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Ayuno (#11678)

*El Kitáb i Aqdas establece: «Os hemos prescrito orar y ayunar a partir del comienzo de la madurez [15 años]; así lo ordena Dios, vuestro Señor y Señor de vuestros antepasados. [...] El viajero, el enfermo, la mujer encinta y la que amamanta no están obligados a ayunar. [...] Absteneos de comer y beber desde la salida hasta la puesta del sol y, cuidado, no sea que el deseo os prive de esta gracia designada en el Libro».

*El período de ayuno abarca los 19 días previos a Naw-Rúz.

Este es, oh mi Dios, el primero de los días que has ordenado a Tus amados observar el ayuno. Te pido, por Ti mismo y por quien haya ayunado por amor a Ti y por Tu complacencia ―y no por egoísmo ni deseo, ni por temor a Tu ira― y por Tus muy excelentes nombres y augustos atributos, que purifiques a Tus siervos del amor a otra cosa que no seas Tú y los atraigas hacia el Punto de Amanecer de las luces de Tu semblante y la Sede del trono de Tu unicidad. Ilumina sus corazones, oh mi Dios, con la luz de Tu conocimiento y haz brillar sus rostros con los rayos del Sol que resplandece en el horizonte de Tu Voluntad. Potente eres Tú para hacer lo que Te place. No hay Dios sino Tú, el Todoglorioso, Cuya ayuda todas las almas imploran.

Ayúdales, oh mi Dios, a hacerte victorioso y a exaltar Tu Palabra. Permite, pues, que se conviertan en manos de Tu Causa entre Tus siervos, y haz de ellos los reveladores de Tu religión y de Tus señales entre la humanidad, de tal forma que todo el mundo se llene con Tu recuerdo y alabanza, y con Tus pruebas y evidencias. Tú eres, verdaderamente, el Munífico, el Exaltadísimo, el Potente, el Poderoso y el Misericordioso.

-Bahá'u'lláh
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Ayuno (#11679)

¡Alabanzas Te sean dadas, oh Señor mi Dios! Hemos observado el ayuno en conformidad con Tu mandato, y lo rompemos ahora por Tu amor y Tu complacencia. Dígnate aceptar, oh mi Dios, las obras que hemos llevado a cabo en Tu camino enteramente por Tu belleza, con los rostros vueltos hacia Tu Causa, libres de cuanto no seas Tú. Concédenos, pues, Tu perdón, a nosotros, a nuestros antepasados y a todos los que han creído en Ti y en Tus poderosas señales en esta muy grande y gloriosísima Revelación. Potente eres Tú para hacer lo que elijas. Tú eres, verdaderamente, el Más Exaltado, el Omnipotente, el Libre.

-Bahá'u'lláh
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Ayuno (#11680)

¡Alabado seas, oh Dios, mi Dios! Tú has ordenado a Tus elegidos, a Tus amados y a Tus siervos, oh mi Dios, observar durante estos días el ayuno, del cual has hecho una luz para los habitantes de Tu reino, tal como hiciste de la oración obligatoria una escalera de ascenso para quienes reconocen Tu unidad. Te suplico, oh mi Dios, por estos dos sólidos pilares que has ordenado como gloria y honor de toda la humanidad, que protejas Tu religión de las intrigas de los infieles y las conspiraciones de los malvados. Oh Señor, no ocultes la luz que has revelado mediante Tu fuerza y Tu omnipotencia. Ayuda, pues, a los que verdaderamente creen en Ti con las huestes de lo visible y lo invisible, mediante Tu mandato y Tu soberanía. No hay Dios sino Tú, el Omnipotente, el Todopoderoso.

-Bahá'u'lláh
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Ayuno (#11681)

¡Alabado seas, oh Señor, mi Dios! Te imploro, por esta Revelación, mediante la cual la oscuridad ha sido convertida en luz, se ha erigido el Frecuentado Templo, se ha revelado la Tabla Escrita y se ha descubierto el Rollo Desplegado, que hagas descender sobre mí y sobre quienes están en mi compañía aquello que nos permita remontarnos a los cielos de Tu trascendente gloria y nos purifique de la mancha de las dudas que han impedido a los desconfiados entrar en el tabernáculo de Tu unidad.

Soy aquel, oh mi Señor, que se ha aferrado firmemente a la cuerda de Tu amorosa bondad y se ha asido del borde de Tu misericordia y favores. Ordena para mí y para mis amados el bien de este mundo y del venidero. Provéelos, pues, con la Dádiva Oculta que ordenaste para los elegidos entre Tus criaturas.

¡Oh mi Dios! Tú has ordenado a Tus siervos observar el ayuno durante estos días. Bienaventurado aquel que observe el ayuno enteramente por Ti, y con absoluto desprendimiento de todas las cosas excepto de Ti. Ayúdame y ayúdales, oh mi Señor, a obedecerte y a guardar Tus preceptos. Tú, verdaderamente, tienes poder para hacer lo que desees.

No hay Dios sino Tú, el Omnisciente, el Sapientísimo. Toda alabanza sea para Dios, el Señor de todos los mundos.

-Bahá'u'lláh
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Ayuno (#11682)

¡En el Nombre de Quien ha sido prometido en los Libros de Dios, el Omnisciente, el Informado de todo! Han llegado los días de ayuno, en los que han ayunado los siervos que circulan alrededor de Tu trono y han alcanzado Tu presencia. Di: ¡Oh Dios de los nombres y creador del cielo y de la tierra! Te suplico, por Tu Nombre, el Todoglorioso, que aceptes el ayuno de quienes han ayunado por amor a Ti y por Tu complacencia, y han realizado lo que les has ordenado en Tus Libros y en Tus Tablas. Te imploro, por ellos, que me asistas en la promoción de Tu Causa y me hagas firme en Tu amor, para que mis pasos no vacilen ante el clamor de Tus criaturas. En verdad, Tú eres potente para hacer lo que desees. No hay Dios sino Tú, el Vivificador, el Omnipotente, el Más Generoso, el Anciano de Días.

-Bahá'u'lláh
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Ayuno (#11683)

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! Tú has ordenado a todos, oh mi Dios, observar el ayuno durante estos días, para que mediante él purifiquen sus almas y se liberen de todo apego a otro que no seas Tú, y que de sus corazones ascienda lo que sea digno de la corte de Tu majestad y propio de la sede de la revelación de Tu unicidad. Permite, oh mi Señor, que este ayuno llegue a ser un río de aguas vivifi-cantes y produzca la virtud con que lo has dotado. Purifica con él los corazones de Tus siervos a quienes los males del mundo no han podido impedir que se vuelvan hacia Tu gloriosísimo Nombre, y que han permanecido impasibles ante el clamor y el tumulto de quienes han repudiado Tus muy resplandecientes señales, que han acompañado el advenimiento de Tu Manifestación, a Quien has investido con Tu soberanía, Tu poder, Tu majestad y Tu gloria. Estos son los siervos que, tan pronto como oyeron Tu llamado, se dirigieron presurosos hacia Tu merced, y a quienes ni los cambios y azares de este mundo, ni ninguna limitación humana, pudieron apartar de Ti.

Soy aquel, oh mi Dios, que atestigua Tu unidad, confiesa Tu unicidad, se inclina humildemente ante las revelaciones de Tu majestad y reconoce con semblante sumiso los resplandores de la luz de Tu trascendente gloria. He creído en Ti después de que Tú me permitieras conocer Tu Ser, a Quien has revelado a los ojos de las gentes mediante la fuerza de Tu soberanía y Tu poder. Me he vuelto hacia Él, completamente desprendido de todas las cosas y asiéndome firmemente de la cuerda de Tus dádivas y favores. He abrazado Su verdad y la verdad de todas las maravillosas leyes y ordenanzas que Le han sido enviadas. He ayunado por amor a Ti y en cumplimiento con Tu mandato, y he roto mi ayuno con Tu alabanza en mi lengua y en conformidad con Tu deseo. No permitas, oh mi Señor, que sea contado entre quienes han ayunado durante el día, y por la noche se han postrado ante Tu rostro, pero han repudiado Tu verdad, no han creído en Tus señales, han negado Tu testimonio y han pervertido el sentido de Tus palabras.

Abre mis ojos, oh mi Señor, y los ojos de todos los que Te han buscado, para que Te reconozcamos con Tus propios ojos. Este es el mandamiento que nos has dado en el Libro enviado por Ti a Aquel a Quien has elegido por Tu mandato, has destacado para Tu favor por encima de todas Tus criaturas, has deseado investir con Tu soberanía, has favorecido especialmente y has confiado Tu Mensaje para Tu pueblo. Alabado seas, por tanto, oh mi Dios, puesto que, mediante Tu bondad, nos has permitido reconocerle y aceptar todo lo que Le ha sido enviado, y nos has conferido el honor de alcanzar la presencia de Aquel a Quien prometiste en Tu Libro y en Tus Tablas.

Tú me ves, pues, oh mi Dios, con el rostro vuelto hacia Ti, aferrándome a la cuerda de Tu bondadosa providencia y generosidad, y asiéndome al borde de Tus tiernas mercedes y generosos favores. Te imploro que no frustres mis esperanzas de lograr lo que ordenaste para aquellos de Tus siervos que se han vuelto hacia los recintos de Tu corte y hacia el santuario de Tu presencia, y han observado el ayuno por amor a Ti. Confieso, oh mi Dios, que todo lo que procede de mí es completamente indigno de Tu soberanía e inadecuado ante Tu majestad. Y, aun así, Te suplico, por Tu Nombre, mediante el cual has manifestado Tu Ser, en la gloria de Tus muy excelentes títulos, a todas las cosas creadas, en esta Re-velación, mediante la cual has manifestado Tu belleza por medio de Tu muy resplandeciente Nombre, que me des de beber del vino de Tu merced y del elixir puro de Tu favor que han fluido de la diestra de Tu voluntad, para que fije en Ti mi mirada y me desprenda a tal punto de todo cuanto no seas Tú que el mundo y todo lo que ha sido creado en él me parezcan como un día efímero que no Te has dignado crear.

Te imploro, además, oh mi Dios, que hagas llover, desde el cielo de Tu voluntad y de las nubes de Tu misericordia, aquello que nos purifique del fétido olor de nuestras transgresiones, oh Tú que Te has llamado el Dios de Misericordia. Tú eres, verdaderamente, el Omnipotente, el Todoglorioso, el Benéfico.

No abandones, oh mi Señor, a aquel que se ha vuelto hacia Ti, ni permitas que quien se ha acercado a Ti sea alejado de Tu corte. No frustres las esperanzas del suplicante que ha extendido anhelante las manos, solicitando Tu gracia y favores, y no prives a Tus siervos sinceros de las maravillas de Tus tiernas mercedes y Tu amorosa bondad. Tú eres Perdonador y Generosísimo, oh mi Señor. Eres poderoso para hacer lo que deseas. Todos los demás, excepto Tú, son impotentes ante las revelaciones de Tu poder, se ven perdidos ante las evidencias de Tu riqueza, son como nada comparados con las manifestaciones de Tu trascendente soberanía, y están desprovistos de toda fuerza ante las señales y muestras de Tu poder. ¿Qué refugio hay fuera de Ti, oh mi Señor, hacia el que pueda huir, y dónde hay algún cobijo al que pueda correr? ¡No, la fuerza de Tu poder me lo atestigua! No hay protector sino Tú, ni lugar adonde huir excepto Tú, ni refugio que buscar salvo Tú. Haz que pruebe, oh mi Señor, la divina dulzura de Tu recuerdo y alabanza. ¡Juro por Tu poder! Quien pruebe su dulzura se librará de todo apego al mundo y a todo lo que hay en él, y volverá el rostro hacia Ti, purificado del recuerdo de cualquiera que no seas Tú.

Inspira, pues, mi alma, oh mi Dios, con Tu maravilloso recuerdo para que glorifique Tu Nombre. No me cuentes entre aquellos que leen Tus palabras y no logran encontrar Tu dádiva oculta que, por Tu de-creto, está contenida en ellas y que vivifica las almas de Tus criaturas y los corazones de Tus siervos. ¡Oh mi Señor! Haz que me cuente entre aquellos que han sido tan conmovidos por las dulces fragancias esparcidas en Tus días que han ofrecido su vida por Ti y han acudido presurosos al escenario de su muerte en su afán de contemplar Tu belleza y en su anhelo por alcanzar Tu presencia. Y, si en el camino alguien les preguntase: «¿Adónde vais?», contestarían: «¡Hacia Dios, Quien todo lo posee, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo!».

Las transgresiones cometidas por quienes se han alejado de Ti y se han mostrado arrogantes ante Ti no han podido impedirles que Te amen, que fijen el rostro en Ti y se vuelvan hacia Tu misericordia. Estos son los bendecidos por el Concurso de lo Alto, los glorificados por los moradores de las Ciudades eternas y, más allá de ellos, por aquellos en cuyas frentes Tu muy exaltada pluma ha escrito: «¡Estos, el pueblo de Bahá! Mediante ellos se han derramado los esplendores de la luz de la guía». Así ha sido ordenado, por Tu mandato y Tu voluntad, en la Tabla de Tu irrevocable decreto.

Proclama, por tanto, oh mi Dios, su grandeza y la grandeza de aquellos que, en vida o después de la muerte, han girado alrededor de ellos. Dótalos con lo que Tú has ordenado para los justos entre Tus criaturas. Potente eres Tú para hacer todas las cosas. No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, Quien ayuda en el peligro, el Omnipotente, el Más Generoso.

No pongas fin a nuestros ayunos con este ayuno, oh mi Señor, ni a las alianzas que has establecido con esta alianza. Acepta todo lo que hemos realizado por amor a Ti y en aras de Tu complacencia, y todo lo que hemos dejado de hacer, por estar sometidos a nuestros deseos perversos y corruptos. Permítenos, pues, asirnos firmemente a Tu amor y a Tu complacencia, y protégenos de la maldad de quienes Te han negado y han rechazado Tus muy resplandecientes señales. Tú eres, en verdad, el Señor de este mundo y del venidero. No hay Dios sino Tú, el Exaltado, el Altísimo.

Magnifica, oh Señor mi Dios, a Aquel que es el Punto Primordial, el Misterio divino, la Esencia Invisible, la Aurora de la Divinidad y la Manifestación de Tu Señorío, mediante Quien se puso de manifiesto todo el conocimiento del pasado y todo el conocimiento del futuro, mediante Quien las perlas de Tu sabiduría oculta fueron descubiertas y el misterio de Tu preciado nombre fue revelado, a Quien has designado como Anunciador de Aquel por Cuyo nombre han sido unidas y enlazadas las letras S y É, mediante Quien se dieron a conocer Tu majestad, Tu soberanía y Tu poder, mediante Quien fueron enviadas Tus palabras, y Tus leyes fueron expuestas con claridad, y Tus señales fueron esparcidas, y fue establecida Tu Palabra, mediante Quien los corazones de Tus elegidos fueron puestos al descubierto y fueron reunidos todos los que estaban en el cielo y todos los que estaban en la tierra, a Quien Tú has llamado ‘Alí-Muḥammad en el reino de Tus nombres y Espíritu de Espíritus en las Tablas de Tu decreto irrevocable, a Quien has investido con Tu propio título, a Cuyo nombre se han hecho regresar todos los demás nombres, mediante Tu mandato y la fuerza de Tu poder, y en Quien Tú has hecho que todos Tus atributos y títulos alcancen su consumación final. A Él pertenecen también los nombres que estaban ocultos en Tus inmaculados tabernáculos, en Tu mundo invisible y Tus ciudades trascendentes.

Magnifica, además, a quienes han creído en Él y en Sus señales, y se han vuelto hacia Él, de entre aquellos que han reconocido Tu unidad en Su Posterior Manifestación, una Manifestación de la que Él ha hecho mención en Sus Tablas, en Sus Libros y en Sus Escrituras, y en todos los maravillosos versículos y preciadas palabras que han descendido sobre Él. Esta es la misma Manifestación Cuya alianza Le ordenaste establecer antes de que hubiera establecido Su propia alianza. Él es Aquel Cuya alabanza ha celebrado el Bayán. En él ha sido glorificada Su excelsitud, se ha establecido Su verdad, se ha proclamado Su soberanía y se ha perfeccionado Su Causa. Bienaventurado aquel que se haya vuelto hacia Él y haya cumplido lo que Él ha ordenado, oh Tú que eres el Señor de los mundos y el Deseo de todos los que Te han conocido.

Alabado seas, oh mi Dios, por habernos ayudado a reconocerle y amarle. Por tanto, Te suplico, por Él y por Aquellos que son las Auroras de Tu Divinidad, las Manifestaciones de Tu Señorío, los Tesoros de Tu Revelación y los Depositarios de Tu inspiración, que nos permitas servirle y obedecerle, y nos capacites para llegar a ser quienes auxilien Su Causa y dispersen a Sus adversarios. Potente eres Tú para hacer todo lo que deseas. ¡No hay más Dios que Tú, el Todopoderoso, el Todoglorioso, Aquel Cuya ayuda to-das las almas imploran!

-Bahá'u'lláh
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Ayuno (#11684)

¡Oh mi Dios! Tú has ordenado a Tus siervos observar el ayuno durante estos días. Con él adornaste el preámbulo del Libro de Tus Leyes revelado a Tus criaturas, y engalanaste a los Depositarios de Tus mandamientos ante la vista de todos los que están en Tu cielo y todos los que están en Tu tierra. Tú has dotado cada hora de estos días con una virtud especial, inescrutable para cualquier otro que no seas Tú, Cuya sabiduría abarca todo lo creado. También has asignado a cada alma una porción de esta virtud, de acuerdo con la Tabla de Tu decreto y las Escrituras de Tu juicio irrevocable. Además, has asignado cada página de estos Libros y de estas Escrituras a cada uno de los pueblos y razas de la tierra.

Según Tu decreto, has reservado a cada amanecer el cáliz de Tu recuerdo para Tus fervientes amantes, oh Tú que eres el Soberano de los soberanos. Ellos son los que tan embriagados están con el vino de Tu consumada sabiduría que abandonan el lecho en su anhelo por celebrar Tu alabanza y ensalzar Tus virtudes, y escapan del sueño en su afán por acercarse a Tu presencia y participar de Tus dádivas. Sus ojos han estado dirigidos en todo momento hacia la Aurora de Tu amorosa bondad, y sus rostros, vueltos hacia el Manantial de Tu inspiración. Haz descender, pues, sobre nosotros y sobre ellos, de las nubes de Tu misericordia, lo que sea digno del cielo de Tu munificencia y de Tu gracia.

¡Alabado sea Tu nombre, oh mi Dios! Esta es la hora en que has abierto las puertas de Tu generosidad ante los rostros de Tus criaturas, y los portales de Tu tierna merced a todos los habitantes de Tu tierra. Te imploro, por todos aquellos cuya sangre fue derramada en Tu sendero, quienes en su anhelo por Ti se libraron de todo apego a cualquiera de Tus criaturas y quedaron tan extasiados por los dulces aromas de Tu inspiración que cada uno de los miembros de su cuerpo entonaba Tu alabanza y vibraba con Tu recuerdo, que no nos niegues las cosas que has ordenado irrevocablemente en esta Revelación, una Revelación cuya potencia ha hecho que cada árbol exclame lo que la Zarza Ardiente proclamó en otro tiempo a Moisés, Quien conversó contigo, una Revelación que ha permitido que el guijarro más pequeño resuene nuevamente con Tu alabanza, tal como las piedras Te glorificaron en los días de Muḥammad, Tu Amigo.

¡Oh mi Dios! Estos son aquellos a los que has permitido bondadosamente que sean Tus compañeros y que tengan comunión con Aquel que es el Revelador de Ti mismo. Los vientos de Tu voluntad los dispersaron por doquier, hasta que Tú los reuniste bajo Tu amparo e hiciste que entraran en los recintos de Tu corte. Ahora que has hecho que moren a la sombra del dosel de Tu misericordia, ayúdales a alcanzar lo que sea digno de tan augusta posición. No permitas, oh mi Señor, que sean contados entre aquellos que, aun gozando de proximidad a Ti, no han llegado a reconocer Tu rostro y, aunque Te han encontrado, están privados de Tu presencia.

Estos son Tus siervos, oh mi Señor, que han entrado contigo en esta Más Grande Prisión, y han observado el ayuno dentro de sus muros, de acuerdo con lo que les has ordenado en las Tablas de Tu decreto y los Libros de Tu mandato. Haz descender, pues, sobre ellos aquello que los purifique completamente de todo lo que Tú detestas, para que puedan dedicarse completamente a Ti y desprenderse enteramente de todo excepto de Ti.

Haz descender, pues, sobre nosotros, oh mi Dios, lo que sea propio de Tu gracia y digno de Tu generosidad. Permítenos, pues, oh mi Dios, vivir con Tu recuerdo y morir con Tu amor, y provéenos con la dádiva de Tu presencia en Tus mundos venideros, mundos que son inescrutables para todos excepto para Ti. Tú eres nuestro Señor y el Señor de todos los mundos, y el Dios de todos los que están en el cielo y de todos los que están en la tierra.

Tú ves, oh mi Dios, lo que les ha sucedido a Tus amados en Tus días. ¡Tu gloria es mi testigo! El clamor de los lamentos de Tus elegidos se ha elevado por todo Tu reino. Algunos fueron presa de las intrigas de los infieles de Tu tierra, quienes les impidieron gozar de Tu cercanía y alcanzar la corte de Tu gloria. Otros pudieron acercarse a Ti, pero se les impidió contemplar Tu rostro. Y a otros, en su anhelo por verte, se les permitió entrar en los recintos de Tu corte, pero dejaron que los velos de las imagina-ciones de Tus criaturas y los males infligidos por los opresores de entre Tu pueblo se interpusieran entre ellos y Tú.

Esta es la hora, oh mi Señor, que Tú has hecho que supere a cualquier otra hora, y la has vinculado a las más escogidas de entre Tus criaturas. Te imploro, oh mi Dios, por Ti mismo y por ellas, que ordenes a lo largo de este año lo que enaltezca a Tus amados. Decreta, además, en este año, lo que permita que el Sol de Tu poder resplandezca sobre el horizonte de Tu gloria e ilumine al mundo entero mediante Tu soberano poder.

Haz victoriosa a Tu Causa, oh mi Señor, y humilla a Tus enemigos. Decreta, pues, para nosotros el bien de esta vida y de la venidera. Tú eres la Verdad, Quien conoce las cosas secretas. No hay Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Todogeneroso.

-Bahá'u'lláh
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Ayuno (#11685)

Te imploro, oh mi Dios, por Tu poderoso Signo y por la revelación de Tu gracia entre los hombres, que no me eches de la puerta de la ciudad de Tu presencia, ni frustres las esperanzas que he puesto en las manifestaciones de Tu gracia entre Tus criaturas. Tú me ves, oh mi Dios, aferrado a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adherido al borde del manto al cual se han aferrado todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por Tu dulcísima voz y por Tu muy exaltada Palabra, que me acerques cada vez más al umbral de Tu puerta y no permitas que esté alejado de la sombra de Tu misericordia ni del dosel de Tu generosidad. Tú me ves, oh mi Dios, aferrado a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adherido al borde del manto al cual se han aferrado todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por el resplandor de Tu luminosa frente y por el fulgor de la luz de Tu semblante que relumbra en el altísimo horizonte, que me atraigas con la fragancia de Tu vestidura y me des a beber del vino escogido de Tu Expresión. Tú me ves, oh mi Dios, aferrado a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adherido al borde del manto al cual se han aferrado todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por Tu cabello que se mueve sobre Tu rostro, al tiempo que Tu exaltadísima Pluma se desliza por las páginas de Tus Tablas derramando el almizcle de significados ocultos sobre el reino de Tu creación, que me capacites para servir a Tu Causa de tal modo que no retroceda ni me vea obstaculizado por las insinuaciones de quienes han puesto reparos a Tus señales y han dado la espalda a Tu rostro. Tú me ves, oh mi Dios, aferrado a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adherido al borde del manto al cual se han aferrado todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por Tu Nombre, que has convertido en el Rey de los Nombres, y mediante el cual han sido extasiados todos los que están en el cielo y todos los que están en la tierra, que me permitas contemplar el Sol de Tu Belleza y me proveas con el vino de Tu expresión. Tú me ves, oh mi Dios, aferrado a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adherido al borde del manto al cual se han aferrado todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por el Tabernáculo de Tu majestad levantado sobre las cumbres más sublimes, y por el Dosel de Tu Revelación situado en las más elevadas colinas, que me ayudes bondadosamente a hacer lo que Tu voluntad ha deseado y Tu propósito ha manifestado. Tú me ves, oh mi Dios, aferrado a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adherido al borde del manto al cual se han aferrado todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por Tu Belleza, que brilla sobre el horizonte de la eternidad, una Belleza que, en cuanto se revela, el reino de la belleza se inclina en adoración ante ella, magnificándola con voces sonoras, que me permitas morir a todo lo que poseo y vivir para todo lo que a Ti Te pertenece. Tú me ves, oh mi Dios, aferrado a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adherido al borde del manto al cual se han aferrado todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por la Manifestación de Tu Nombre, el Bienamado, por medio del cual los corazones de Tus amantes se consumieron y las almas de todos los que habitan en la tierra se remontaron a las alturas, que me ayudes a recordarte entre Tus criaturas y a ensalzarte entre Tu pueblo. Tú me ves, oh mi Dios, aferrado a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adherido al borde del manto al cual se han aferrado todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por el susurro del divino Árbol del Loto y por el murmullo de las brisas de Tu Expresión en el reino de Tus nombres, que me alejes de todo cuanto Tu voluntad detesta y me acerques al lugar donde ha resplandecido Aquel que es la Aurora de Tus señales. Tú me ves, oh mi Dios, aferrado a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adherido al borde del manto al cual se han aferrado todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por aquella Letra que, en cuanto salió de la boca de Tu voluntad, hizo que se agitaran los océanos, y soplaran los vientos, y se manifestaran los frutos, y brotaran los árboles, y se desvanecieran todos los vestigios del pasado, y se rasgaran todos los velos, y que todos los que están dedicados a Ti se apresuraran a dirigirse hacia la luz del semblante de su Señor, el Libre, que me des a conocer lo que estaba oculto en los tesoros de Tu conocimiento y escondido en los depósitos de Tu sabiduría. Tú me ves, oh mi Dios, aferrado a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adherido al borde del manto al cual se han aferrado todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por el fuego de Tu amor que despejó el sueño de los ojos de Tus elegidos y de Tus amados, y por su recuerdo y su alabanza de Ti a la hora del amanecer, que me cuentes entre aquellos que han alcanzado lo que Tú has enviado en Tu Libro y manifestado por Tu voluntad. Tú me ves, oh mi Dios, aferrado a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adherido al borde del manto al cual se han aferrado todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por la luz de Tu semblante que ha impulsado a quienes están cerca de Ti a recibir los dardos de Tu decreto, y a quienes están consagrados a Ti a enfrentarse a las espadas de Tus enemigos en Tu sendero, que decretes para mí, mediante Tu exaltadísima Pluma, aquello que has de-cretado para Tus fieles y Tus elegidos. Tú me ves, oh mi Dios, aferrado a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adherido al borde del manto al cual se han aferrado todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por Tu Nombre, mediante el cual has escuchado la llamada de Tus amantes, los suspiros de quienes Te anhelan, el llanto de quienes gozan de Tu cercanía, y el gemido de quienes están consagrados a Ti, y mediante el cual has concedido los deseos de quienes han puesto sus esperanzas en Ti y has cumplido sus anhelos por Tu gracia y Tus favores, y por Tu Nombre, mediante el cual el océano de la misericordia se agitó ante Tu rostro y las nubes de Tu generosidad derramaron su lluvia sobre Tus siervos, que decretes para todo el que se haya vuelto hacia Ti, y haya observado el ayuno prescrito por Ti, la recompensa decretada para aquellos que no hablan sino con Tu permiso, y quienes han renunciado a todo lo que poseían en Tu camino y por amor a Ti.

Te imploro, oh mi Señor, por Ti mismo, por Tus señales, por Tus claros testimonios, por la brillante luz del Sol de Tu Belleza y por Tus Ramas, que absuelvas las faltas de quienes se han mantenido firmes en Tus leyes y han observado aquello que Tú les has prescrito en Tu Libro. Tú me ves, oh mi Dios, aferrado a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adherido al borde del manto al cual se han aferrado todos, en este mundo y en el venidero.

-Bahá'u'lláh
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Ayuno (#11686)

Tú ves, oh Dios de Misericordia, oh Tú Cuyo poder penetra todas las cosas creadas, a estos siervos Tuyos, Tus esclavos, que, de acuerdo con el beneplácito de Tu Voluntad, observan de día el ayuno prescrito por Ti, que se levantan con las primeras luces para hacer mención de Tu Nombre y celebrar Tu alabanza, con la esperanza de obtener su parte de las cosas buenas que están guardadas en los tesoros de Tu gracia y munificencia. Te imploro, oh Tú que tienes en Tus manos las riendas de la creación entera, bajo Cuyo dominio se encuentra todo el reino de Tus nombres y de Tus atributos, que no prives en Tu Día a Tus siervos de las lluvias que caen de las nubes de Tu misericordia, ni les impidas que tomen su porción del océano de Tu complacencia.

Todos los átomos de la tierra dan testimonio, oh mi Señor, de la grandeza de Tu poder y de Tu soberanía, y todos los signos del universo atestiguan la gloria de Tu majestad y de Tu fuerza. ¡Oh Tú que eres el soberano Señor de todos, el Rey de los días sempiternos y Monarca de todas las naciones! Ten misericordia, pues, de estos siervos Tuyos, que se han aferrado a la cuerda de Tus mandamientos y se han inclinado ante las revelaciones de Tus leyes, enviadas desde el cielo de Tu Voluntad.

Mira, oh mi Señor, cómo sus ojos están elevados hacia el punto de amanecer de Tu cariñosa bondad, cómo sus corazones están orientados hacia los océanos de Tus favores, cómo se acallan sus voces ante los acentos de Tu dulcísima Voz que llama, desde la Posición más sublime, en Tu nombre, el Todoglorioso. Ayuda a Tus amados, oh mi Señor, aquellos que lo han abandonado todo para obtener las cosas que Tú posees, quienes han sido rodeados de pruebas y tribulaciones por haber renunciado al mundo y depositado su afecto en Tu dominio de gloria. Escúdalos, Te imploro, oh mi Señor, contra los asaltos de las malas pasiones y deseos, y ayúdales a obtener aquello que haya de aprovecharles en este mundo y en el venidero.

Te pido, oh mi Señor, por Tu oculto y atesorado Nombre, que llama en alta voz en el reino de la creación y convoca a todos los pueblos al Árbol más allá del cual no hay paso, la sede de trascendente gloria, que hagas descender sobre nosotros y sobre Tus siervos las desbordantes lluvias de Tu misericordia, para que nos limpie del recuerdo de todo salvo de Ti, y nos acerque a las orillas del océano de Tu gracia. Ordena, oh Señor, mediante Tu exaltadísima Pluma, lo que inmortalice nuestras almas en el Dominio de gloria, perpetúe nuestros nombres en Tu Reino y guarde nuestras vidas en los tesoros de Tu protección, y nuestros cuerpos, en el baluarte de Tu inviolable fortaleza. Potente eres Tú sobre todas las cosas, ya sean del pasado o del futuro. No hay otro Dios sino Tú, el Protector omnipotente, Quien subsiste por Sí mismo.

Tú ves, oh Señor, nuestras manos suplicantes levantadas hacia el cielo de Tu favor y Tu generosidad. Permite que sean colmadas con los tesoros de Tu munificencia y Tu generoso favor. Perdónanos a nosotros, a nuestros padres y a nuestras madres, y haz que se cumpla todo lo que hemos deseado del océano de Tu gracia y divina generosidad. Acepta, oh Amado de nuestros corazones, las obras que hemos realizado en Tu camino. Tú eres, verdaderamente, el Todopoderoso, el Exaltadísimo, el Incomparable, el Único, el Perdonador, el Magnánimo.

-Bahá'u'lláh
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Ayuno (#11687)

¡Oh mi Dios y mi Maestro! Tú me ves entre aquellas de Tus criaturas que se han rebelado y han transgredido contra Ti. Cada vez que las invito al océano de Tu conocimiento, aumenta su repudio de Tu Causa y crece su rechazo al Punto de Amanecer de Tu Voluntad. Te suplico, oh mi Dios, por aquellos que han ayunado por amor a Ti y han bebido las aguas vivas de la sumisión de manos de Tu generosidad, que ordenes para Tus amados, quienes bajo el ardor del astro de Tus pruebas se han aferrado a la cuerda de la paciencia, todo lo bueno que has dispuesto en Tus Libros y en Tus Tablas. Decreta, pues, para aquellos que han sido afligidos con adversidades por amor a Ti, la recompensa de quienes han sufrido el martirio en el camino de Tu complacencia. Envía, además, para ellos, oh Señor, lo que regocije sus corazones, dé solaz a sus ojos y deleite sus almas. Tú, verdaderamente, eres el Omnipotente, el Más Exaltado, Quien ayuda en el peligro, el Omnisciente, el Sapientísimo.

-Bahá'u'lláh
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Ayuno (#11688)

¡Exaltado eres, oh Señor mi Dios! Te ruego por aquellos a quienes has ordenado observar el ayuno por Tu amor y Tu complacencia, quienes han demostrado su lealtad a Tu ley y han seguido Tus versículos y preceptos, y quienes han roto su ayuno mientras disfrutaban de Tu cercanía y contemplaban Tu semblante. ¡Por Tu gloria! Ya que se vuelven a la corte de Tu complacencia, todos sus días son días de ayuno. Si la boca de Tu voluntad se dirigiere a ellos diciendo «Observad el ayuno por amor a Mi belleza, oh pueblo, y no fijéis límite alguno a su duración», juro, por la majestad de Tu gloria, que cada uno de ellos lo observaría fielmente, se abstendría de todo lo que quebrante Tu ley y continuaría haciéndolo hasta entregar su alma a Ti; pues han probado la dulzura de Tu llamamiento y están embriagados con Tu recuerdo y alabanza y con las palabras procedentes de los labios de Tu mandato.

Te imploro, oh Señor, por Ti mismo, el Exaltado, el Altísimo, y por Tu Manifestación Más Reciente, mediante Quien se han convulsionado el reino de los nombres y el dominio de los atributos, y se han embriagado los habitantes de la tierra y del cielo, y han temblado todos los que habitan en los reinos de la Revelación y la creación, excepto quienes se han abstenido de todo lo que es repugnante a Tu complacencia y se han guardado de dirigirse a otro que no seas Tú, que nos incluyas entre ellos y consignes nuestros nombres en la Tabla en la que has inscrito sus nombres. Oh Dios, mediante las maravillas de Tu poder y las señales de Tu soberanía y grandeza, hiciste salir sus nombres del mar de Tus nombres, y creaste su esencia íntima de la sustancia de Tu amor, y su ser más profundo, del espíritu de Tu Causa. Su reunión no va seguida de separación, su cercanía no conoce la lejanía, y su perpetuidad no tiene fin. Verdaderamente, estos son siervos que siempre hablan de Ti, circulan eternamente a Tu alrededor, y giran en torno al santuario de Tu presencia y la Caaba de la reunión contigo. Tú has ordenado, oh mi Dios, que no haya distinción entre ellos y Tú, excepto que, cuando vieron las luces de Tu semblante, volvieron el rostro hacia Ti y se postraron ante Tu belleza, sumisos ante Tu grandeza y desprendidos de todas las cosas salvo de Ti.

Hemos ayunado en este día, oh mi Dios, por Tu orden y Tu mandato, de acuerdo con lo que has revelado en Tu Libro manifiesto. Hemos resguardado nuestras almas de la pasión y de todo lo que Tú aborreces hasta que finalizó el día y llegó la hora de romper el ayuno. Por tanto, Te imploro, oh Deseo de los corazones de los amantes fervientes y Bienamado de las almas de los que están dotados de entendimiento, oh Éxtasis del corazón de los que Te anhelan y Objeto del deseo de los que Te buscan, que hagas que nos remontemos a la atmósfera de Tu cercanía y el cielo de Tu presencia, y que aceptes de nosotros lo que hemos realizado en el camino de Tu amor y Tu complacencia. Escribe, pues, nuestros nombres entre los que han reconocido Tu unicidad y han confesado Tu singularidad y se han humillado ante las evidencias de Tu majestad y las señales de Tu grandeza, quienes se han refugiado en Tu cercanía y han buscado protección en Ti, quienes han consumido sus vidas en su anhelo de reunirse contigo y alcanzar la corte de Tu presencia, y quienes han dado la espalda al mundo por amor a Ti y han roto el vínculo con todo lo que no seas Tú en su anhelo de acercarse a Ti. Estos son siervos cuyos corazones se derriten con el ardiente deseo por Tu belleza al mencionar Tu Nombre, y cuyos ojos se inundan de lágrimas en su ansia de encontrarte y entrar en los recintos de Tu corte.

Esta, oh mi Señor, es mi lengua que da testimonio de Tu unicidad y singularidad; estos, mis ojos que contemplan la sede de Tu generosidad y Tus múltiples mercedes; y estos, mis oídos, listos para escuchar Tu llamamiento y Tu expresión; pues tengo la seguridad, oh mi Dios, de que has decretado que sean inagotables las palabras que proceden de la boca de Tu voluntad, y a ellas están siempre atentos los oídos que has santificado para oír Tus palabras y versículos. Y estas son mis manos, oh mi Señor, levantadas hacia el cielo de Tu favor y Tu tierna misericordia. ¿Rechazarás, pues, a este pobre que no ha escogido para sí otro amado excepto Tú, ningún donador salvo Tú, ni rey alguno más que Tú, ni protección alguna salvo a la sombra de Tu misericordia, ni refugio alguno excepto ante Tu puerta, que has abierto a todos los que habitan en Tu cielo y en Tu tierra? ¡No, por Tu gloria! Soy aquel cuya confianza en Tu amorosa bondad permanecerá inmutable, aunque me afligieras con tormentos a lo largo de todo Tu dominio; y, si alguien me preguntara sobre Ti, cada miembro de mi cuerpo proclamaría: «¡Él es amado en Sus actos y obedecido en Su decreto, misericordioso en Su naturaleza y compasivo con Sus criaturas!»

¡Oh Bienamado de los corazones de los que Te anhelan! Tu poder me atestigua que, si me echaras de Tu puerta y me abandonaras a las espadas de los tiranos de entre Tus siervos y a las varas de los impíos entre Tus criaturas, y, si alguien me preguntara sobre Ti, cada vello de mi cuerpo declararía, no obstante: «Él es, en verdad, el Más Amado de los mundos; Él es el Más Munífico; Él es el Sempiterno. Él me atrae al tiempo que me distancia de Sí; Él me otorga Su santuario al tiempo que me priva de Su presencia. A nadie he encontrado más misericordioso que Él, por Quien he llegado a ser independiente de todo salvo de Él y he sido elevado por encima de todo excepto de Él».

Bienaventurado aquel, oh mi Dios, que ha sido tan enriquecido por Ti que se ha vuelto independiente de los reinos de la tierra y del cielo. Rico es aquel que se ha aferrado firmemente a la cuerda de Tu riqueza, es sumiso ante Tu rostro, y para quien Tú eres suficiente por encima de todas las cosas. Pobre es aquel que ha prescindido de Ti, se ha mostrado orgulloso ante Ti, se ha alejado de Tu presencia y no ha creído en Tus signos. Haz, pues, oh mi Dios y mi Bienamado, que me cuente entre quienes las brisas de Tu voluntad mueven a su arbitrio; no entre los que el viento del yo y la pasión agita y dirige a su antojo. No hay otro Dios sino Tú, el Omnipotente, el Exaltado, el Más Generoso.

Toda gloria sea para Ti, oh mi Dios, pues mediante Tu gracia me has permitido ayunar durante este mes que has relacionado con Tu Nombre, el Más Exaltado, y has llamado ‘Alá (Sublimidad). Tú has ordenado que durante él ayunen Tus siervos y Tu pueblo y procuren así acercarse más a Ti. Los días y los meses del año han culminado con el ayuno, así como el primer mes empezó con Tu Nombre, Bahá, para que todos den testimonio de que Tú eres el Primero y el Último, el Manifiesto y el Oculto, y estén bien seguros de que la gloria de todos los nombres se confiere únicamente mediante la gloria de Tu Causa y la palabra expuesta por Tu voluntad y revelada mediante Tu propósito. Tú has ordenado que este mes sea un recuerdo y un honor de Tu parte, y un signo de Tu presencia entre ellos, para que no olviden Tu grandeza y Tu majestad, Tu soberanía y Tu gloria, y estén bien seguros de que, desde tiempo inmemorial, siempre has sido y siempre serás el Soberano de toda la creación. Ninguna cosa creada en los cielos o en la tierra puede impedir Tu gobierno, ni tampoco puede nadie de los reinos de la Revelación y la creación impedir que cumplas Tu propósito.

Te imploro, oh mi Dios, por Tu nombre, mediante el cual se han lamentado todos los linajes de la tierra, excepto los que has cobijado con Tu infalible protección y resguardado al amparo de Tu trascendente misericordia, que nos hagas tan firmes en Tu Causa y constantes en Tu amor que si Tus siervos se alzaran contra Ti y Tu pueblo se apartara de Ti, y no quedara nadie en la tierra que invocara Tu nombre o volviera el rostro hacia el santuario de la comunión contigo y la Caaba de Tu santidad, aun así, me levantaría, solo y sin compañía, para hacer victoriosa a Tu Causa, para exaltar Tu palabra, proclamar Tu soberanía y celebrar la alabanza de Tu augusto Ser. Y ello, oh Señor, a pesar de que cada vez que me aventuro a ensalzarte con cualquier nombre, me inunda la perplejidad, pues soy plenamente consciente de que todos Tus exaltados atributos, y todos los excelentísimos nombres que asocio contigo y mediante los que Te ruego en Tu santa presencia, no reflejan otra cosa que la medida de mi propio entendimiento, pues siempre que he considerado un nombre loable, lo he asociado contigo.

Inmensamente exaltada es Tu verdadera posición más allá de la descripción o el conocimiento de nadie salvo de Ti, y muy por encima estás Tú de la glorificación de Tus criaturas y la alabanza de Tus siervos en sus intentos de ascender a Ti. Todo lo que brote de Tus siervos está circunscrito a las limitaciones de su propio ser y es fruto de sus propias vanas fantasías e imaginaciones.

¡Ay, mi Bienamado, ay de mi incapacidad para alabarte adecuadamente y de mis debilidades durante Tus días! Si Te aclamo, oh mi Dios, como Aquel que sabe todas las cosas, al momento percibo que, si señalaras a una roca muda con un solo dedo de Tu voluntad, la capacitarías para desentrañar el conocimiento de todas las edades pasadas y futuras; y, si Te ensalzo como el Omnipotente, encuentro que una sola palabra procedente de la boca de Tu propósito es suficiente para convulsionar los cielos y la tierra.

Tu gloria me lo atestigua, oh Bienamado de todos los que Te reconocen: si cualquier erudito no confesara su ignorancia ante las revelaciones de Tu conocimiento, se le contaría como el más ignorante de Tu pueblo; y, si cualquiera de los poderosos se negara a admitir su debilidad ante las evidencias de Tu poder, se le consideraría la más débil y desatenta de Tus criaturas. Dado mi conocimiento y mi certeza de que esto es así, ¿cómo puedo yo ensalzarte o describirte y alabarte? Por ello, conociendo mi debilidad, me he apresurado a acudir al refugio de Tu fuerza; y, consciente de mi pobreza, he buscado amparo a la sombra de Tu riqueza; y, reconociendo mi impotencia, me he levantado para presentarme ante el tabernáculo de Tu poder y Tu fuerza. ¿Rechazarás a este pobre después de que no ha acudido a otro más que a Ti como su auxiliador, y apartarás de Ti a este extraño después de que no ha encontrado a otro más que a Ti como su verdadero amado?

Tú sabes todo lo que hay en mí, oh Señor, pero yo no sé lo que hay en Ti. Ten, pues, misericordia de mí, mediante Tu amorosa providencia, e inspírame con lo que traiga paz a mi corazón durante Tus días y tranquilidad a mi alma mediante las revelaciones de Tu sagrada presencia. Todas las cosas creadas han sido iluminadas con los esplendores de las luces de Tu semblante, oh Señor, y los moradores de la tierra y del cielo brillan resplandecientes en virtud de las manifestaciones de Tu incomparable majestad, de tal modo que no contemplo nada sin antes percibir en ello la revelación de Ti mismo, una revelación que está oculta a la vista de aquellos siervos Tuyos que yacen profundamente dormidos.

No me prives, oh mi Señor, de Tu gracia, que ha abarcado todos los reinos de la existencia, ya sean visibles o invisibles. ¿Te mantendrás alejado, oh mi Dios, después de haber invitado a toda la humanidad a volver y acercarse a Ti, y de haberla instado a aferrarse a Tu cuerda? ¿Me rechazarás, oh mi Amado, cuando en Tu Libro incorruptible y en Tus maravillosos versículos has prometido reunir a todos los que Te anhelan dentro del pabellón de Tu magnánima providencia, y a los que Te desean, al amparo de Tu generoso favor, y a los que Te buscan, bajo el dosel de Tu misericordia y amorosa bondad?

¡Juro, por Tu poder, oh mi Dios, que mis lamentos me han detenido el corazón, y sus gemidos me han arrebatado las riendas de las manos! Siempre que me tranquilizo y regocijo mi alma con las maravillas de Tu misericordia, las muestras de Tu magnánima providencia y las evidencias de Tu generosidad, tiemblo ante las manifestaciones de Tu justicia y las señales de Tu ira. Reconozco que eres conocido por estos dos nombres y descrito por estos dos atributos; y, sin embargo, no Te importa si Te invocan por Tu nombre «Quien siempre perdona», o por Tu nombre «el Iracundo». ¡Por Tu gloria! Si no fuera por mi conocimiento de que Tu misericordia sobrepasa todas las cosas, habrían dejado de existir mis extremidades, se habría extinguido mi realidad y mi ser interior se habría reducido a la nada absoluta. Pero cuando veo que Tu gracia abarca todas las cosas y Tu misericordia engloba a toda la creación, mi alma y mi ser interior recobran plena confianza.

¡Ay, oh mi Dios, ay por las cosas que he dejado escapar durante Tus días! Y, ¡ay, oh Deseo de mi corazón, ay por lo que he dejado sin hacer en Tu servicio y Tu obediencia durante estos días, cuyo igual jamás han presenciado los ojos de Tus elegidos y Tus fiduciarios! Te imploro, oh mi Señor, por Ti mismo y por la Manifestación de Tu Causa, Quien está sentado en el trono de Tu misericordia, que me confirmes en Tu servicio y en Tu complacencia. Protégeme, pues, de los que se han apartado de Ti y no han creído en Tus versículos, quienes han negado Tu verdad, se han resistido a Tus evidencias y han violado Tu Alianza y testamento.

Toda alabanza, oh Señor mi Dios, sea para Quien es la Manifestación de Tu Esencia, la Aurora de Tu unicidad, la Mina de Tu conocimiento, la Fuente de Tu Revelación, el Depositario de Tu inspiración, la Sede de Tu soberanía y el Punto de Amanecer de Tu Divinidad, Quien es el Punto Primordial, el Exaltadísimo Semblante, la Antigua Raíz y el Vivificador de las naciones; y la gloria sea con aquel que fue el primero en creer en Él y en Sus versículos, a quien hiciste que fuera un trono para el ascenso de Tu muy sublime Palabra, un punto focal para la manifestación de Tus muy excelentes nombres, una aurora para el resplandor del Sol de Tu providencia, un punto de amanecer para la aparición de Tus nombres y atributos y un tesoro de perlas de Tu sabiduría y Tus mandamientos. Y todo honor sea para quien fue el último en llegar a Él, cuya llegada fue como Su llegada, y Tu manifestación en él como Tu manifestación en Él , salvo que él fue iluminado con las luces de Su rostro y se postró ante Él y dio testimonio de su servidumbre a Él; y la gloria sea con los que fueron martirizados en Su camino y ofrecieron su vida por amor a Su belleza.

Damos testimonio, oh mi Dios, de que estos son siervos que han creído en Ti y en Tus signos, han buscado el santuario de Tu presencia y se han vuelto hacia Tu semblante, han dirigido el rostro hacia la corte de Tu cercanía y han recorrido el camino de Tu complacencia, Te han adorado según Tu deseo y se han desprendido de todo salvo de Ti. ¡Oh Señor! Confiere en todo momento a sus espíritus y sus cuerpos una porción de las maravillas de Tu misericordia que abarca todas las cosas. Tú, verdaderamente, eres poderoso para hacer lo que Te place. No hay Dios salvo Tú, el Omnipotente, el Todoglorioso, Cuya ayuda todos imploran.

Te suplico, oh Señor, por Él y por ellos, y por Aquel a Quien has establecido en el trono de Tu Fe y has hecho que predomine sobre todos los moradores de la tierra y del cielo, que nos purifiques de nuestras transgresiones, que ordenes para nosotros una sede de verdad en Tu presencia, y hagas que nos asociemos con aquellos a quienes las adversidades del mundo y sus contratiempos no han impedido volverse hacia Ti. Tú eres, verdaderamente, el Omnipotente, el Más Exaltado, el Protector, Quien siempre perdona, el Más Misericordioso.

-Bahá'u'lláh
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Bebés (#11617)

¡Alabado seas, oh Señor mi Dios! Permite bondadosamente que esta criatura se alimente del pecho de Tu tierna merced y Tu amorosa providencia, y que se nutra con el fruto de Tus árboles celestiales.

No dejes que se encomiende al cuidado de nadie salvo de Ti, puesto que Tú mismo la creaste y le diste la existencia mediante la fuerza de Tu soberana voluntad y poder. No hay otro Dios más que Tú, el Todopoderoso, el Sapientísimo.

¡Alabado seas, oh mi Bienamado! Envuélvela con los dulces aromas de Tu trascendente favor y las fragancias de Tus santas dádivas. Permítele, así, buscar amparo a la sombra de Tu exaltadísimo Nombre, oh Tú que tienes en Tu mano el reino de los nombres y atributos. Verdaderamente, Tú eres potente para hacer lo que Te place, y Tú eres, ciertamente, el Poderoso, el Exaltado, Quien siempre perdona, el Clemente, el Generoso, el Misericordioso.

-Bahá'u'lláh
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Bebés (#11618)

¡Oh Dios! Nutre a esta pequeña criatura en el seno de Tu amor y amamántala del pecho de Tu Providencia. Cultiva esta tierna planta en el rosedal de Tu amor y ayúdala a crecer con las lluvias de Tu generosidad. Haz que sea una criatura del reino y guíala hacia Tu dominio celestial.

Tú eres poderoso y bondadoso, y Tú eres el Otorgador, el Magnánimo, el Señor de generosidad incomparable.

-`Abdu'l-Bahá
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Bebés (#11619)

¡Oh Señor incomparable! Haz que este lactante se nutra del seno de Tu amorosa bondad, resguárdalo en la cuna de Tu seguridad y protección, y permite que se críe en los brazos de Tu tierno cariño.

-`Abdu'l-Bahá
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Cercanía a Dios (#11472)

¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios! Tú oyes el lamento de Tus fervorosos amantes, debido a su separación de Ti, y el llanto de quienes Te han reconocido, causado por su lejanía de Tu presencia. Ábreles, oh mi Señor, las puertas de Tu gracia, para que entren por ellas con Tu venia y conforme a Tu voluntad, y se presenten ante el trono de Tu majestad, y perciban los acentos de Tu voz, y sean iluminados con los resplandores de la luz de Tu rostro.

Potente eres Tú para hacer lo que Te place. Nadie puede resistir la fuerza de Tu soberano poder. Desde la eternidad, Tú has estado solo, sin nadie que Te iguale, y por siempre permanecerás muy por encima de todo pensamiento y de cualquier descripción de Ti. Ten compasión, pues, de Tus siervos, por Tu gracia y munificencia, y no dejes que estén apartados de las orillas del océano de Tu cercanía. Si Tú los abandonas, ¿quién habrá que los ampare? Y, si los alejas de Ti, ¿quién podrá favorecerlos? No tienen otro Señor aparte de Ti, y nadie a quien adorar sino a Ti. Procede con ellos generosamente, por Tu abundante gracia.

En verdad, Tú eres Quien siempre perdona, el Más Compasivo.

-Bahá'u'lláh
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Cercanía a Dios (#11473)

¡Oh Dios, mi Dios! Glorificado seas por cuanto me has guiado al horizonte de Tu Revelación, me has iluminado con los esplendores de la luz de Tu gracia y misericordia, has hecho que declare Tu alabanza y me has dejado contemplar lo que ha sido revelado por Tu Pluma.

Te suplico, oh Tú que eres el Señor del reino de los nombres y el Hacedor de la tierra y el cielo, por el susurro del divino Árbol del Loto, y por Tu dulcísima expresión, que ha embelesado las realidades de todas las cosas creadas, que me alces en Tu Nombre en medio de Tus siervos. Soy aquel que, de día y de noche, ha deseado permanecer ante la puerta de Tu generosidad y personarse ante el trono de Tu justicia. ¡Oh Señor! No alejes de Ti a quien se ha aferrado al cordón de Tu cercanía, ni apartes a quien ha dirigido sus pasos hacia Tu muy sublime posición, la cumbre de la gloria y el supremo objetivo, esa posición en la que cada átomo exclama en la lengua más elocuente: «¡La tierra y el cielo, la gloria y el dominio son de Dios, el Todopoderoso, el Todoglorioso, el Más Generoso!»

-Bahá'u'lláh
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Cercanía a Dios (#11474)
¡Él es el Todoglorioso!

¡Alabado seas, oh mi Dios! Tú me llamaste, y yo Te respondí. Me convocaste, y yo me dirigí presuroso hacia Ti, y me puse al amparo de Tu misericordia y busqué refugio en el umbral de la puerta de Tu gracia. Tú me has educado, oh mi Señor, mediante Tu providencia, me has escogido para Ti solo, me has creado para servirte y me has elegido para presentarme ante Ti. Te suplico, por Tu muy glorioso Nombre y por Tu belleza que ha asomado sobre el horizonte de Tu exaltadísima Esencia, que me relaciones contigo, tal como hiciste en otro tiempo, y no me separes de Ti. Haz, entonces, oh mi Dios, que de mí brote aquello que sea digno de Ti. Tú eres, en verdad, poderoso sobre todas las cosas.

-Bahá'u'lláh
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Cercanía a Dios (#11471)

No sé, oh mi Dios, qué Fuego es el que encendiste en Tu tierra. El polvo no podrá jamás nublar su resplandor, ni el agua apagar su llama. Todas las gentes del mundo son impotentes para resistir su fuerza. Grande es la bendición de quien se ha acercado a él y ha oído su fragor.

A algunos, oh mi Dios, les permitiste que se aproximaran a él mediante Tu gracia fortalecedora, en tanto que a otros los retuviste en virtud de lo que sus manos han llevado a cabo en Tus días. Quien haya ido presuroso y haya llegado hasta él ha entregado su vida en Tu camino, en su anhelo por contemplar Tu belleza, y ha ascendido a Ti completamente desprendido de todo cuanto no seas Tú.

Te imploro, oh mi Señor, por este Fuego que llamea y ruge en el mundo de la creación, que rasgues los velos que me han impedido presentarme ante el trono de Tu majestad y permanecer a la entrada de Tu puerta. Ordena para mí, oh mi Señor, todo lo bueno que has enviado en Tu Libro y no me permitas estar lejos del amparo de Tu misericordia.

Potente eres Tú para hacer lo que deseas. Tú eres, ciertamente, el Omnipotente, el Más Generoso.

-Bahá'u'lláh
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Cercanía a Dios (#11475)

Verdaderamente, soy Tu siervo, oh mi Dios, y Tu necesitado, y Tu suplicante, y Tu desdichada criatura. He llegado a Tu puerta buscando Tu protección. No he hallado contento alguno salvo en Tu amor, ni alborozo excepto en Tu recuerdo, ni anhelo salvo en la obediencia a Ti, ni alegría fuera de Tu cercanía, ni tranquilidad más que en la reunión contigo, pese a que soy consciente de que todas las cosas creadas tienen negada la admisión a Tu sublime Esencia, y la creación entera está privada del acceso a Tu íntimo Ser. Cuandoquiera que intento acercarme a Ti, no percibo en mí más que las señales de Tu gracia y no observo en mi ser más que las revelaciones de Tu tierna bondad. ¿Cómo puede alguien que no es sino Tu criatura buscar la reunión contigo y alcanzar Tu presencia, si ninguna cosa creada puede jamás ser asociada contigo, ni nada puede comprenderte? ¿Cómo es posible que un humilde siervo Te reconozca y exalte Tu alabanza, a pesar de que has destinado para él las revelaciones de Tu dominio y los maravillosos testimonios de Tu soberanía? Así, toda cosa creada atestigua su exclusión del santuario de Tu presencia, por causa de las limitaciones impuestas a su realidad íntima. Sin embargo, es indudable que la influencia de Tu atracción ha sido eternamente inherente a las realidades de Tu obra, aunque lo que es digno de la sagrada corte de Tu providencia está mucho más allá del alcance de la creación entera. Ello indica, oh mi Dios, mi total incapacidad para alabarte y revela mi suma impotencia para agradecerte y, cuánto más, para llegar al reconocimiento de Tu divina unidad o lograr alcanzar las claras señales de Tu alabanza, Tu santidad y Tu gloria. Es más, lo juro por Tu poder, no anhelo nada que no sea Tu propio Ser y no busco a nadie fuera de Ti.

-El Báb
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Cercanía a Dios (#11476)

¡Oh mi Dios! No hay quien alivie la pena de mi alma sino Tú, y Tú eres mi más elevada aspiración, oh mi Dios. Mi corazón está unido solo a Ti y a aquellos a quienes Tú amas. Declaro solemnemente que mi vida y mi muerte están dedicadas a Ti. En verdad, Tú eres incomparable y no tienes igual.

¡Oh mi Señor! Te suplico que me perdones por haberme alejado de Ti. ¡Por Tu gloria y majestad! No Te he reconocido ni Te he adorado adecuadamente, mientras que Tú Te das a conocer a mí y me recuerdas como es propio de Tu posición. ¡Pobre de mí, oh mi Señor, si fueras a tratarme acorde con mis faltas y transgresiones! No conozco auxiliador fuera de Ti. No tengo refugio adonde escapar que no seas Tú. Ninguna de Tus criaturas puede osar interceder ante Ti sin Tu permiso. Me aferro a Tu amor ante Tu corte y, de acuerdo con Tu mandato, Te elevo mi oración fervorosamente, como corresponde a Tu gloria. Te ruego que atiendas mi llamada tal como me has prometido. En verdad, Tú eres Dios; no hay Dios sino Tú. Solo y sin ayuda, eres independiente de todas las cosas creadas. Ni la devoción de Tus amantes puede beneficiarte, ni las acciones malvadas de los infieles puede dañarte. Verdaderamente, Tú eres mi Dios, Quien jamás faltará a Su promesa.

¡Oh mi Dios! Te suplico, por las evidencias de Tu favor, que me permitas acercarme a las sublimes alturas de Tu santa presencia y me guardes de inclinarme hacia las sutiles alusiones de cualquiera que no seas Tú. Guía mis pasos, oh mi Dios, hacia lo que Te sea aceptable y grato. Protégeme, mediante Tu poder, de la furia de Tu ira y Tu castigo, y no me dejes entrar en recintos no deseados por Ti.

-El Báb
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Cercanía a Dios (#11477)

Oh Dios, mi Dios, mi Bienamado, el Deseo de mi corazón.

-El Báb
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Constancia (#11478)

¡Oh Dios, mi Dios! Me he vuelto arrepentido hacia Ti y, verdaderamente, Tú eres el Perdonador, el Compasivo.

¡Oh Dios, mi Dios! He regresado a Ti y, verdaderamente, Tú eres Quien siempre perdona, el Bondadoso.

¡Oh Dios, mi Dios! Me he aferrado a la cuerda de Tu munificencia, y contigo se encuentra todo cuanto hay en el cielo y en la tierra.

¡Oh Dios, mi Dios! He acudido presuroso a Ti y, verdaderamente, Tú eres el Perdonador, el Señor de abundante gracia.

¡Oh Dios, mi Dios! Estoy sediento del vino celestial de Tu gracia y, verdaderamente, Tú eres el Donador, el Munífico, el Bondadoso, el Todopoderoso.

¡Oh Dios, mi Dios! Doy testimonio de que Tú has revelado Tu Causa, has cumplido Tu promesa y has enviado, desde el cielo de Tu gracia, aquello que ha atraído hacia Ti los corazones de Tus favorecidos. ¡Bienaventurado aquel que se ha asido a Tu firme cuerda y se ha aferrado al borde de Tu luminoso manto!

Te pido, oh Señor de todos los seres y Rey de lo visible y lo invisible, por Tu poder, Tu majestad y Tu soberanía, que permitas que mi nombre sea inscrito por Tu pluma de gloria entre Tus devotos, aquellos a quienes los escritos de los pecadores no han impedido volverse hacia la luz de Tu semblante, oh Dios que escuchas y respondes a las oraciones.

-Bahá'u'lláh
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Constancia (#11479)

¡Glorificado sea Tu Nombre, oh Señor mi Dios! Te suplico, por Tu poder, que ha abarcado todas las cosas creadas, y por Tu Soberanía, que ha trascendido a la creación entera, y por Tu Palabra, que estaba oculta en Tu sabiduría y mediante la cual creaste Tu cielo y Tu tierra, que nos permitas ser firmes en nuestro amor por Ti y en nuestra obediencia a Tu agrado, fijar la mirada en Tu semblante y celebrar Tu gloria. Capacítanos, entonces, oh mi Dios, para esparcir por doquier Tus señales entre Tus criaturas y proteger tu Fe en Tu dominio. Tú siempre has existido independientemente de la mención de cualquiera de Tus criaturas, y así permanecerás eternamente.

En Ti he puesto toda mi confianza, hacia Ti he vuelto mi rostro, a la cuerda de Tu amorosa providencia me he asido, y hacia la sombra de Tu misericordia he acudido presuroso. No me eches de Tu puerta como a un ser decepcionado, oh mi Dios, y no me niegues Tu gracia, pues solo a Ti procuro encontrar. No existe más Dios que Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.

¡Alabado seas, oh Tú que eres el Bienamado de los que Te han conocido!

-Bahá'u'lláh
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Constancia (#11480)

¡Glorificado eres, oh Señor mi Dios! Te imploro, por Aquel que es Tu Más Grande Nombre, Quien ha sido penosamente afligido por aquellas de Tus criaturas que han repudiado Tu verdad, y Quien ha estado rodeado de tales infortunios que ninguna lengua puede describir, que me permitas recordarte y celebrar Tu alabanza en estos días en que todos se han apartado de Tu belleza, han disputado contigo y se han alejado desdeñosamente de Aquel que es el Revelador de Tu Causa. No hay nadie, oh mi Señor, que Te ayude salvo Tu propio Ser, ni poder alguno que Te socorra excepto Tu propio poder.

Te suplico que me permitas asirme fuertemente a Tu amor y a Tu recuerdo. Ciertamente, esto está en mi poder, y Tú eres Quien conoce todo lo que hay en mí. En verdad, Tú eres conocedor y estás informado de todo. No me prives, oh mi Señor, de los resplandores de la luz de Tu semblante, cuyo brillo ha iluminado el mundo entero. No hay Dios sino Tú, el Omnipotente, el Todoglorioso, Quien siempre perdona.

-Bahá'u'lláh
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Constancia (#11481)

¡Oh Tú, Cuya proximidad es mi deseo, Cuya presencia es mi esperanza, Cuyo recuerdo es mi anhelo, Cuya corte de gloria es mi objetivo, Cuya morada es mi meta, Cuyo nombre es mi curación, Cuyo amor es la luz de mi corazón, Cuyo servicio es mi más elevada aspiración! Te imploro, por Tu Nombre, mediante el cual has permitido que aquellos que Te han reconocido se remonten a las más sublimes alturas del conocimiento de Ti, y has facultado a quienes Te adoran con devoción para que asciendan a los recintos de la corte de Tus santos favores, que me ayudes a volver el rostro hacia Tu rostro, fijar la mirada en Ti y hacer mención de Tu gloria.

Soy aquel, oh mi Señor, que se ha olvidado de todo excepto de Ti, que se ha vuelto hacia la Aurora de Tu gracia y ha renunciado a todo menos a Ti con la esperanza de acercarse a Tu corte. Heme aquí, pues, con la mirada puesta en la Sede que brilla con los resplandores de la luz de Tu Semblante. Haz descender, entonces, sobre mí, oh mi Bienamado, aquello que me permita ser firme en Tu Causa, de modo que las dudas de los infieles no me impidan volverme hacia Ti.

Tú eres, verdaderamente, el Dios de Poder, Quien ayuda en el peligro, el Todoglorioso, el Omnipotente.

-Bahá'u'lláh
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Constancia (#11482)

Magnifico Tu Nombre, oh mi Dios, y Te doy gracias, oh mi Deseo, por cuanto me has permitido que perciba claramente Tu recto Sendero, has descubierto ante mis ojos Tu Magno Anuncio y me has ayudado a dirigir el rostro hacia la Aurora de Tu Revelación y el Manantial de Tu Causa, mientras que Tus siervos y Tu pueblo se han apartado de Ti. Te imploro, oh Señor del Reino de la eternidad, por la voz estridente de la Pluma de la Gloria, por el Fuego Ardiente que clama desde el Árbol frondoso y por el Arca que has elegido especialmente para el pueblo de Bahá, que me permitas permanecer firme en mi amor por Ti, estar satisfecho con todo lo que has prescrito para mí en Tu Libro, y mantenerme constante en Tu servicio y en el servicio a Tus amados. Ayuda, pues, benévolamente a Tus siervos, oh mi Dios, para que hagan lo que sirva para exaltar Tu Causa y les permita cumplir con todo cuanto has revelado en Tu Libro.

Verdaderamente, Tú eres el Señor de la Fuerza, Tú eres potente para ordenar lo que desees y en Tus manos están las riendas de todas las cosas creadas. No hay otro Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Sapientísimo.

-Bahá'u'lláh
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Constancia (#11483)

¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Atestiguo que este es Tu Día, que ha sido mencionado en Tus Libros, Tus Epístolas, Tus Salmos y Tus Tablas. En él has puesto de manifiesto lo que estaba oculto en Tu Conocimiento y guardado en los depósitos de Tu protección infalible. Te suplico, oh Señor del mundo, por Tu Más Grande Nombre, por el cual fueron sacudidas las extremidades de las gentes, que ayudes a Tus siervos y a Tus siervas a que se vuelvan constantes en Tu Causa y a que se dispongan a servirte.

En verdad, Tú eres poderoso para hacer todo cuanto sea Tu voluntad, y en Tu puño están las riendas de todas las cosas. Tú proteges a quien deseas mediante Tu Poder y Dominio, y Tú eres, verdaderamente, el Todopoderoso, Quien todo lo domina, el Más Poderoso.

-Bahá'u'lláh
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Constancia (#11484)

¡Alabado y glorificado eres Tú, oh Dios! Haz que se aproxime rápidamente el día de la llegada a Tu santa presencia. Alegra nuestros corazones mediante la fuerza de Tu amor y Tu complacencia, y concédenos firmeza para que nos sometamos gustosos a Tu Voluntad y Tu Decreto. Verdaderamente, Tu conocimiento abarca todas las cosas que has creado o hayas de crear, y Tu poder celestial trasciende todo cuanto has traído o hayas de traer a la existencia. No hay nadie a quien rendir culto sino a Ti; no hay nadie a quien desear excepto a Ti; no hay nadie a quien adorar fuera de Ti, y nada que amar excepto Tu complacencia.

En verdad, Tú eres el Gobernante Supremo, la Verdad Soberana, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

-El Báb
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Constancia (#11485)

¡Oh Señor, mi Dios! Ayuda a Tus amados a ser firmes en Tu Fe, a caminar por Tus senderos y a ser constantes en Tu Causa. Concédeles Tu gracia para resistir los asaltos del egoísmo y la pasión, y seguir la luz de la guía divina. Tú eres el Poderoso, el Bondadoso, Quien subsiste por Sí mismo, el Donador, el Compasivo, el Todopoderoso, el Todogeneroso.

-`Abdu'l-Bahá
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Constancia (#11486)

¡Oh mi Dios, Tú que conduces al buscador hacia el camino recto, que rescatas al alma ciega y extraviada de los páramos de la perdición; Tú que confieres a los sinceros grandes dádivas y favores, que proteges a los temerosos dentro de Tu inexpugnable refugio, que respondes desde Tu altísimo horizonte al lamento de aquellos que Te elevan sus súplicas! ¡Alabado seas, oh mi Señor! Tú has rescatado a los distraídos de la muerte de la incredulidad, y a los que se acercan a Ti los has llevado hasta la meta del viaje; a los que tienen certeza de entre Tus siervos los has alegrado concediéndoles sus más preciados deseos, y, desde Tu Reino de Belleza, has abierto ante la faz de los que Te anhelan las puertas de la reunión, y los has salvado del fuego de la pérdida y la privación, de modo que han corrido hacia Ti, han alcanzado Tu presencia, han llegado a Tu puerta acogedora y han recibido una porción abundante de dádivas.

¡Oh mi Señor! Estaban sedientos; Tú acercaste a sus labios resecos las aguas de la reunión. ¡Oh Señor de Ternura! ¡Oh Donador! Tú calmaste su dolor con el bálsamo de Tu munificencia y Tu gracia, y curaste sus dolencias con la medicina suprema de Tu compasión. ¡Oh Señor! Haz firmes sus pasos en Tu recto sendero, agrándales el ojo de la aguja y haz que, ataviados con mantos reales, marchen gloriosos por siempre jamás.

En verdad, Tú eres el Generoso, el Eterno Dador, el Preciado, el Más Generoso. No hay otro Dios más que Tú, el Fuerte, el Poderoso, el Exaltado, el Victorioso.

-`Abdu'l-Bahá
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Constancia (#11487)

¡Oh amado de mi corazón y de mi alma! No tengo refugio alguno salvo Tú. No pronuncio palabra al amanecer que no sea en Tu conmemoración y alabanza. Tu amor me envuelve y Tu gracia es perfecta. En Ti está mi esperanza.

¡Oh Dios! Dame una nueva vida a cada instante y confiéreme, en todo momento, los hálitos del Espíritu Santo, para que permanezca constante en Tu amor, logre felicidad inmensa, perciba la luz manifiesta y me encuentre en un estado de máxima tranquilidad y sumisión.

Verdaderamente, Tú eres el Donador, el Perdonador, el Compasivo.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades espirituales (#11488)

¡Oh mi Dios, Dios de munificencia y misericordia! Tú eres aquel Rey Cuya palabra imperativa ha dado la existencia a toda la creación; y Tú eres aquel Ser Todogeneroso a Quien las acciones de Sus siervos nunca Le han impedido mostrar Su gracia ni han frustrado las revelaciones de Su munificencia.

Permite, Te lo suplico, que este siervo alcance lo que sea causa de su salvación en cada mundo de Tus mundos. Tú eres, verdaderamente, el Todopoderoso, el Omnipotente, el Omnisciente, el Sapientísimo.

-Bahá'u'lláh
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Cualidades espirituales (#11489)

Te imploro, oh mi Dios, por toda la gloria trascendente de Tu Nombre, que atavíes a Tus amados con el manto de la justicia e ilumines su ser con la luz de la honradez.

Tú eres Quien tiene poder de hacer lo que Le plazca y Quien sujeta con Su mano las riendas de todas las cosas, visibles e invisibles.

-Bahá'u'lláh
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Cualidades espirituales (#11490)

Crea en mí un corazón puro, oh mi Dios, y renueva una conciencia tranquila dentro de mí, oh mi Esperanza. Por medio del espíritu del poder, confírmame en Tu Causa, oh mi Bienamado, y con la luz de Tu gloria, revélame Tu camino, oh Tú que eres el Objeto de mi deseo. Mediante la fuerza de Tu transcendente poder, elévame hasta el cielo de Tu santidad, oh Fuente de mi ser, y con las brisas de Tu eternidad, alégrame, oh Tú que eres mi Dios. Haz que Tus eternas melodías me inspiren tranquilidad, oh mi Compañero, y que las riquezas de Tu antiguo semblante me libren de todo salvo de Ti, oh mi Maestro, y que las nuevas de la revelación de Tu incorruptible Esencia me traigan alegría, oh Tú que eres el más manifiesto de lo manifiesto y el más oculto de lo oculto.

-Bahá'u'lláh
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Cualidades espirituales (#11491)

¡Oh mi Señor! Haz de Tu belleza mi alimento, y de Tu presencia, mi bebida; de Tu agrado, mi esperanza, y de Tu alabanza, mi acción; de Tu recuerdo, mi compañero, y del poder de Tu soberanía, mi socorro; de Tu aposento, mi hogar, y de mi morada, la sede que Tú has elevado por encima de las limitaciones impuestas a quienes están separados de Ti como por un velo.

Tú eres, verdaderamente, el Todopoderoso, el Todoglorioso, el Omnipotente.

-Bahá'u'lláh
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Cualidades espirituales (#11492)

De las perfumadas corrientes de Tu eternidad, dame de beber, oh mi Dios, y de los frutos del árbol de Tu ser, permíteme gustar, oh mi Esperanza. De los manantiales cristalinos de Tu amor, déjame beber, oh mi Gloria, y a la sombra de Tu eterna providencia, permíteme habitar, oh mi Luz. En las praderas de Tu proximidad, ante Tu presencia, haz que pueda vagar, oh mi Bienamado, y a la diestra del trono de Tu merced, hazme sentar, oh mi Deseo. De las fragantes brisas de Tu alegría, haz que un soplo llegue hasta mí, oh mi Objetivo, y en las alturas del paraíso de Tu realidad, permíteme entrar, oh mi Adorado. Las melodías de la paloma de Tu unicidad, déjame escuchar, oh Tú, el Resplandeciente, y mediante el espíritu de Tu fuerza y Tu poder, vivifícame, oh mi Proveedor. En el espíritu de Tu amor, mantenme constante, oh mi Auxiliador, y en el sendero de Tu complacencia, afianza mis pasos, oh mi Hacedor. Dentro del jardín de Tu inmortalidad, ante Tu semblante, déjame habitar eternamente, oh Tú que eres misericordioso conmigo, y en la sede de Tu gloria, permite que me establezca, oh Tú que eres mi Poseedor. Hacia el cielo de Tu amorosa bondad, elévame, oh mi Vivificador, y hacia el Sol de Tu guía, condúceme, oh mi Cautivador. Ante las revelaciones de Tu invisible espíritu, llámame a estar presente, oh Tú que eres mi Origen y mi elevadísimo Deseo, y hacia la esencia de la fragancia de Tu belleza, que has de manifestar, hazme volver, oh Tú que eres mi Dios.

Potente eres Tú para hacer lo que Te place. Tú eres, en verdad, el Más Exaltado, el Todoglorioso, el Altísimo.

-Bahá'u'lláh
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Cualidades espirituales (#11493)
¡Él es el Bondadoso, el Todogeneroso!

¡Oh Dios, mi Dios! Tu llamada me ha atraído y la voz de Tu Pluma de Gloria me ha despertado. El torrente de Tu santa palabra me ha arrobado y el vino de Tu inspiración me ha extasiado. Tú me ves, oh Señor, desprendido de todo menos de Ti, aferrándome a la cuerda de Tu munificencia y anhelando las maravillas de Tu gracia. Te pido, por las incesantes olas de Tu amorosa bondad y las resplandecientes luces de Tu tierno cuidado y favor, que me concedas aquello que me acerque a Ti y me enriquezca con Tu riqueza. Mi lengua, mi pluma, todo mi ser, atestiguan Tu fuerza, Tu poder, Tu gracia y Tu munificencia, que Tú eres Dios y que no hay más Dios que Tú, el Fuerte, el Poderoso.

Soy testigo en este momento, oh mi Dios, de mi impotencia y de Tu soberanía, de mi debilidad y de Tu poder. Yo no sé lo que me beneficia ni lo que me daña; Tú eres, verdaderamente, el Omnisciente, el Sapientísimo. Decreta para mí, oh Dios, mi Amo y mi Señor, aquello que me haga sentir conforme con Tu eterno decreto y que me haga prosperar en cada uno de Tus mundos. Tú eres, en verdad, el Bondadoso, el Generoso.

¡Señor! No me alejes del océano de Tu riqueza ni del cielo de Tu misericordia, y ordena para mí el bien de este mundo y del venidero. Verdaderamente, Tú eres el Señor de la sede de misericordia, entronizado en las alturas. No hay otro Dios sino Tú, el Único, el Omnisciente, el Sapientísimo.

-Bahá'u'lláh
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Cualidades espirituales (#11494)

¡Glorificado eres Tú, oh Señor, mi Dios! Te doy gracias, pues me has dado la existencia en Tus días y me has infundido Tu amor y Tu conocimiento. Te imploro, por Tu Nombre, mediante el cual las delicadas perlas de Tu sabiduría y Tu expresión fueron extraídas de los erarios de los corazones de aquellos de Tus siervos que están cerca de Ti, y por medio del cual el Sol de Tu Nombre, el Compasivo, ha derra-mado su resplandor sobre todos los que están en Tu cielo y en Tu tierra, que me brindes, por Tu gracia y munificencia, Tus dádivas ocultas y maravillosas.

Estos son los primeros días de mi vida, oh mi Dios, que Tú has vinculado a Tus propios días. Ya que me has conferido tan grande honor, no me prives de las cosas que has ordenado para Tus elegidos.

¡Oh mi Dios! No soy más que una pequeña semilla que Tú has sembrado en el suelo de Tu amor y has hecho brotar con la mano de Tu munificencia. Por tanto, esta semilla anhela, en lo más íntimo de su ser, las aguas de Tu misericordia y la fuente viva de Tu gracia. Haz descender sobre ella, desde el cielo de Tu amorosa bondad, aquello que le permita florecer bajo Tu sombra y dentro de los recintos de Tu corte. Tú eres Quien riega los corazones de todos los que Te han reconocido con Tu caudalosa corriente y con la fuente de Tus aguas vivas.

¡Alabado sea Dios, Señor de los mundos!
-Bahá'u'lláh
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Cualidades espirituales (#11495)

Concédeme, oh mi Dios, la plenitud de Tu amor y Tu complacencia, y, con la atracción de Tu luz resplandeciente, extasía nuestros corazones, oh Tú que eres la Evidencia Suprema y el Todoglorificado. Como señal de Tu gracia, sopla sobre mí Tus brisas vivificadoras durante el día y por la noche, oh Señor de munificencia.

Ninguna acción he realizado, oh mi Dios, que me haga merecedor de contemplar Tu rostro, y sé de cierto que, aunque viviera tanto tiempo como dure el mundo, no lograría realizar acción alguna que mereciera este favor, pues la condición de un siervo jamás le permitirá acceder a Tus sagrados recintos, a no ser que Tu generosidad me alcance y Tu tierna misericordia me inunde, y Tu bondad me circunde.

Toda alabanza sea para Ti, oh Tú, aparte de Quien no hay otro Dios. Permíteme, bondadosamente, ascender hacia Ti, obtener el honor de habitar en Tu cercanía y tener comunión únicamente contigo. No hay Dios sino Tú.

En verdad, si desearas otorgar bendiciones a un siervo, borrarías del dominio de su corazón cualquier mención o inclinación excepto Tu propia mención; y, si ordenaras el mal para algún siervo, debido a lo que sus manos han obrado injustamente ante Tu rostro, lo pondrías a prueba con los beneficios de este mundo y del venidero, para que quedara absorto en ellos y olvidara Tu recuerdo.

-El Báb
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Cualidades espirituales (#11496)

¡Oh Proveedor! Tú has exhalado sobre los amigos de Occidente la perfumada fragancia del Espíritu Santo y, con la luz de la guía divina, has iluminado el cielo del Oeste. Has hecho que se acerquen a Ti quienes otrora se hallaban alejados; has convertido a los extraños en amigos amorosos; has despertado a aquellos que dormían; has vuelto conscientes a los desatentos.

¡Oh Proveedor! Ayuda a estos nobles amigos a ganarse Tu complacencia, y hazlos bienquerientes de extraños y de amigos por igual. Condúcelos al mundo que perdura por siempre; otórgales una parte de la gracia celestial; haz que sean bahá’ís verdaderos, entregados sinceramente a Dios; guárdalos de las apariencias y afiánzalos firmemente en la verdad. Hazlos signos y señales del Reino, estrellas luminosas en los horizontes de esta vida inferior. Haz que sean un consuelo y un solaz para el género humano, y sirvientes de la paz del mundo. Alégralos con el vino de Tu consejo, y permite que todos ellos sigan el camino de Tus mandamientos.

¡Oh Proveedor! El más caro deseo de este siervo de Tu Umbral es contemplar a los amigos de Oriente y Occidente en un estrecho abrazo; presenciar a todos los miembros de la sociedad humana reunidos con amor en una única gran asamblea, como gotas de agua recogidas en un mar inmenso; verlos a todos como aves en un mismo jardín de rosas, como perlas de un mismo océano, como hojas de un mismo árbol, como rayos de un mismo sol.

Tú eres el Fuerte, el Poderoso, y Tú eres el Dios de fuerza, el Omnipotente, Quien todo lo ve.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades espirituales (#11497)
¡Él es Dios!

¡Oh Dios, mi Dios! Estos son siervos atraídos en Tus días por las fragancias de Tu santidad, encendidos por la llama que arde en Tu árbol santo, que responden a Tu voz y pronuncian Tu alabanza; han sido despertados por Tu brisa y avivados por Tus dulces aromas; contemplan Tus señales, comprenden Tus versículos, escuchan Tus palabras, creen en Tu Revelación y están seguros de Tu bondad. Sus ojos, oh Señor, miran fijamente Tu reino de gloria refulgente, y sus rostros están orientados hacia Tu dominio de lo alto; sus corazones laten con el amor de Tu radiante y gloriosa belleza; sus almas se consumen con la llama de Tu amor, oh Señor de este mundo y del mundo venidero; sus vidas arden de anhelo por Ti, y sus ojos derraman lágrimas por Tu causa.

Ampáralos dentro de la fortaleza de Tu protección y seguridad; resguárdalos con Tu vigilante cuidado; míralos con los ojos de Tu providencia y Tu misericordia y haz de ellos señales de Tu divina unidad manifiestos en todas las regiones, estandartes de Tu poder que ondean sobre Tus mansiones de grandeza, lámparas brillantes que arden con el aceite de Tu sabiduría en los faros de Tu guía, aves del jardín de Tu conocimiento que gorjean en las ramas más altas de Tu paraíso protector y gigantes del océano de Tu munificencia que se sumergen en las insondables profundidades por Tu suprema misericordia.

¡Oh Señor, mi Dios! Humildes son estos siervos Tuyos, enaltécelos en Tu dominio de lo alto; son débiles, fortalécelos con Tu supremo poder; están humillados, concédeles Tu gloria en Tu elevadísimo reino; son pobres, enriquécelos en Tu gran dominio. Ordena, pues, para ellos todo el bien que has destinado en Tus mundos visibles e invisibles, hazlos prosperar en este mundo inferior, alegra sus corazones con Tu inspiración, oh Señor de todos los seres. Ilumina sus corazones con Tus dichosas nuevas difundidas desde Tu Posición todogloriosa, haz firmes sus pasos en Tu Magna Alianza y fortalece sus espaldas en Tu firme Testamento, por Tu munificencia y Tu gracia prometida, oh Tú, el Clemente y el Misericordioso. Tú eres, en verdad, el Magnánimo, el Munífico.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades espirituales (#11498)

¡Oh Dios, mi Dios! Estos son Tus débiles siervos; son Tus esclavos leales y Tus siervas, que se han inclinado ante Tu exaltada Palabra y se han mostrado humildes ante Tu Umbral de luz, y han dado testimonio de Tu unicidad, mediante la cual se ha hecho brillar el Sol en su esplendor meridiano. Han escuchado el llamamiento que elevaste desde Tu Dominio oculto y, con corazones estremecidos de amor y embeleso, han respondido a Tu llamado.

Oh Señor, derrama sobre ellos todas las efusiones de Tu misericordia; haz llover sobre ellos todas las aguas de Tu gracia. Haz que crezcan como hermosas plantas en el jardín del cielo y, con las nubes rebosantes de Tus dádivas y los profundos remansos de Tu abundante gracia, haz que este jardín florezca y se mantenga siempre verde y esplendoroso, siempre fresco, resplandeciente y hermoso.

Tú eres, verdaderamente, el Fuerte, el Exaltado, el Poderoso, Aquel que es el único en los cielos y en la tierra que permanece inmutable. No existe otro Dios salvo Tú, el Señor de señales y signos manifiestos.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades espirituales (#11499)

¡Oh mi Dios, oh mi Dios! Gloria a Ti por cuanto me has confirmado para reconocer Tu unicidad, me has atraído hacia la palabra de Tu singularidad, me has encendido con el fuego de Tu amor y has hecho que me ocupe en Tu mención y en el servicio a Tus amigos y siervas.

Oh Señor, ayúdame a ser sumiso y humilde, y fortaléceme para que pueda desligarme de todas las cosas y asirme al borde de la vestidura de Tu gloria, para que mi corazón se llene con Tu amor y no deje lugar para el amor al mundo y el apego a sus cualidades.

¡Oh Dios! Elévame por encima de todo cuanto no seas Tú, purifícame de la escoria de pecados y transgresiones, y haz que posea un corazón y una conciencia espirituales.

Verdaderamente, Tú eres misericordioso y, verdaderamente, Tú eres el Más Generoso, Cuya ayuda todos anhelan.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades espirituales (#11500)

¡Oh mi Dios, oh mi Dios! Este siervo Tuyo ha avanzado hacia Ti, vaga apasionado por el desierto de Tu amor, camina por el sendero de Tu servicio, espera Tus favores, anhela Tu munificencia, confía en Tu reino y está embriagado con el vino de Tu dádiva. ¡Oh mi Dios! Aumenta el fervor de su devoción por Ti, la constancia de su alabanza de Ti y el ardor de su amor por Ti.

Verdaderamente, Tú eres el Más Generoso, el Señor de gracia abundante. No hay otro Dios más que Tú, el Perdonador, el Misericordioso.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades espirituales (#11501)

¡Oh mi Señor! ¡Oh mi Señor! Esta es una lámpara encendida con el fuego de Tu amor, que arde con la llama prendida en el árbol de Tu misericordia. ¡Oh mi Señor! Aviva su luz, su calor y su llama con el fuego que arde en el Sinaí de Tu Manifestación. Verdaderamente, Tú eres el Confirmador, el Auxiliador, el Poderoso, el Generoso, el Amoroso.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades espirituales (#11502)

¡Oh Señor, mi Dios y mi Refugio en la aflicción! ¡Mi Escudo y mi Amparo en mis desdichas! ¡Mi Asilo y Protección en momentos de necesidad y, en mi soledad, mi Compañero! ¡En mi angustia, mi Consuelo, y en mi desamparo, un Amigo cariñoso! ¡El que elimina el dolor de mis tristezas y el que perdona mis pecados!

Hacia Ti me vuelvo por completo, implorándote fervientemente con todo mi corazón, mi mente y mi voz que me protejas de todo cuanto sea contrario a Tu voluntad en este ciclo de Tu divina unidad, y me purifiques de toda contaminación que me impida buscar, limpio e inmaculado, la sombra del árbol de Tu gracia.

Ten piedad, oh Señor, del débil; sana al enfermo y apaga la sed que abrasa.

Alegra el pecho donde yace latente el fuego de Tu amor, y avívalo con la llama de Tu espíritu y amor celestial.

Atavía los tabernáculos de unidad divina con la vestidura de santidad, y corona mi cabeza con Tu favor.

Ilumina mi rostro con el resplandor del astro de Tu generosidad, y ayúdame bondadosamente a servir en Tu sagrado umbral.

Haz que mi corazón rebose de amor por Tus criaturas, y permite que me convierta en señal de Tu misericordia, en símbolo de Tu gracia, en promotor de concordia entre Tus amados, consagrado a Ti, conmemorándote y olvidándome de mí mismo, pero siempre atento a lo que es Tuyo.

¡Oh Dios, mi Dios! No alejes de mí las suaves brisas de Tu perdón y de Tu gracia, y no me prives de los manantiales de Tu ayuda y Tu favor.

Permite que me cobije a la sombra de Tus alas protectoras, y fija en mí la mirada de Tu ojo que todo lo protege.

Desata mi lengua para que alabe Tu nombre en medio de Tu pueblo, para que mi voz se eleve en grandes asambleas y de mis labios brote el torrente de Tu alabanza.

Tú eres, verdaderamente, el Benévolo, el Glorificado, el Poderoso, el Omnipotente.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades espirituales (#11503)

¡Oh Dios, mi Dios! Este es Tu siervo radiante, Tu cautivo espiritual, que se ha acercado a Ti y se ha aproximado a Tu presencia. Ha vuelto su rostro hacia el Tuyo, reconociendo Tu unicidad y confesando Tu singularidad, y ha hecho llamamientos en Tu nombre entre las naciones y ha conducido a las gentes hacia las aguas corrientes de Tu misericordia. ¡Oh Generosísimo Señor! A quienes lo han pedido, les ha dado de beber del cáliz de la guía que rebosa con el vino de Tu gracia inmensurable

¡Oh Señor, ayúdale en todas las condiciones, dale a conocer Tus bien guardados misterios y derrama sobre él Tus perlas ocultas! Haz de él una enseña que ondee en el pináculo de los castillos, con las brisas de Tu ayuda celestial; haz de él un manantial de aguas cristalinas.

¡Oh mi Señor perdonador! Enciende los corazones con la luz de una lámpara que vierta sus rayos por doquier, revelando las realidades de todas las cosas a aquellos de entre Tu pueblo a quienes has favorecido generosamente.

¡En verdad, Tú eres el Poderoso, el Potente, el Protector, el Fuerte, el Benéfico! ¡En verdad, Tú eres el Señor de todas las mercedes!

-`Abdu'l-Bahá
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Curación (#11504)

¡Alabado seas, oh Señor mi Dios! Te imploro, por Tu Más Grande Nombre, por el cual reanimaste a Tus siervos y construiste Tus ciudades, y por Tus muy excelentes títulos, y por Tus muy augustos atributos, que ayudes a Tu pueblo a volverse hacia Tus múltiples generosidades y a dirigir el rostro hacia el Tabernáculo de Tu sabiduría. Cura las enfermedades que han asediado a las almas por doquier y les han impedido dirigir la mirada hacia el Paraíso que se encuentra al abrigo de Tu Nombre protector, que Tú ordenaste que fuera el Rey de todos los nombres para todos los que están en el cielo y todos los que están en la tierra. Potente eres Tú para hacer Tu voluntad. En Tus manos está el imperio de todos los nombres. No hay más Dios que Tú, el Poderoso, el Sabio.

No soy más que una pobre criatura, oh mi Señor; me he asido al borde del manto de Tu riqueza. Estoy muy enfermo; me he aferrado a la cuerda de Tu curación. Líbrame de los males que me han circundado; límpiame enteramente con las aguas de Tu gracia y misericordia, y atavíame con la vestidura de la salud, mediante Tu perdón y Tu munificencia. Fija, pues, mi mirada en Ti y líbrame de todo apego a cuanto no seas Tú. Ayúdame a hacer lo que Tú deseas y a llevar a cabo lo que es de Tu agrado.

Tú eres, verdaderamente, el Señor de esta vida y de la venidera. Tú eres, en verdad, Quien siempre perdona, el Más Misericordioso.

-Bahá'u'lláh
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Curación (#11505)

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! Te imploro, por Tu Nombre, mediante el cual izaste las enseñas de Tu guía, derramaste el resplandor de Tu bondad y revelaste la soberanía de Tu Señorío; mediante el cual ha aparecido la lámpara de Tus nombres en la hornacina de Tus atributos, y ha resplandecido Aquel que es el Tabernáculo de Tu unidad y la Manifestación del desprendimiento; mediante el cual se han dado a conocer los caminos de Tu guía y han sido señalados los senderos de Tu complacencia; mediante el cual se han estremecido los cimientos del error y han sido abolidas las señales de la perversidad; mediante el cual han brotado las fuentes de la sabiduría y se ha hecho descender la mesa celestial; mediante el cual has preservado a Tus siervos y has conferido Tu curación; mediante el cual has manifestado Tus tiernas mercedes a Tus siervos y has revelado Tu misericordia entre Tus criaturas; Te imploro que mantengas a salvo a quien ha permanecido firme y ha retornado a Ti, se ha aferrado a Tu misericordia y se ha asido del manto de Tu amorosa providencia. Envíale, pues, Tu curación, sánalo y dótalo de una constancia otorgada por Ti y una tranquilidad conferida por Tu majestad.

Tú eres, en verdad, el Sanador, el Preservador, el Auxiliador, el Todopoderoso, el Potente, el Todoglorioso, el Omnisciente.

-Bahá'u'lláh
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Curación (#11506)

¡Oh Dios, mi Dios! Te ruego, por el océano de Tu curación, y por los esplendores del Sol de Tu gracia, y por Tu Nombre, por medio del cual sometiste a Tus siervos, y por el poder penetrante de Tu muy exaltada Palabra y la potencia de Tu muy augusta Pluma, y por Tu misericordia, que ha precedido a la creación de todos los que están en el cielo y en la tierra, que me purifiques con las aguas de Tu generosidad de toda aflicción y dolencia y de toda debilidad y flaqueza.

Tú ves, oh mi Señor, a Tu suplicante esperando a la puerta de Tu munificencia, y a aquel que ha puesto sus esperanzas en Ti aferrándose a la cuerda de Tu generosidad. No le niegues, Te lo suplico, aquello que solicita del océano de Tu gracia y del Sol de Tu amorosa bondad.

Poderoso eres Tú para hacer lo que Te place. No hay otro Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.

-Bahá'u'lláh
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Curación (#11507)

Tu nombre es mi curación, oh mi Dios, y el recuerdo de Ti es mi remedio. La proximidad a Ti es mi esperanza y el amor por Ti es mi compañero. Tu misericordia hacia mí es mi curación y mi socorro, tanto en este mundo como en el venidero. Tú, verdaderamente, eres el Todogeneroso, el Omnisciente, el Sapientísimo.

-Bahá'u'lláh
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Curación (#11508)
Bebés

Tú eres Aquel, oh mi Dios, por Cuyos nombres se curan los enfermos y se restablecen los dolientes, y los sedientos reciben bebida, y se tranquilizan los afligidos, y los extraviados son guiados, y los humillados son ensalzados, y los pobres son enriquecidos, y los ignorantes son instruidos, y los tristes son iluminados, y los apesadumbrados son alentados, y los decaídos son reanimados, y los oprimidos son elevados. Mediante Tu nombre, oh mi Dios, todas las cosas creadas fueron despertadas, y se extendieron los cielos, y se creó la tierra y se levantaron las nubes para dejar caer su lluvia sobre la tierra. Esto es, verdaderamente, una prueba de Tu gracia para con todas Tus criaturas.

Te imploro, pues, por Tu nombre, mediante el cual manifestaste Tu Deidad y exaltaste Tu Causa por encima de toda la creación, y por cada uno de Tus muy excelentes títulos y muy augustos atributos, y por todas las virtudes con que se ensalza Tu trascendente y exaltadísimo Ser, que hagas descender esta noche, de las nubes de Tu misericordia, las lluvias de Tu curación sobre este lactante, a quien has vinculado con Tu gloriosísimo Ser en el reino de Tu creación. Atavíalo, pues, oh mi Dios, por Tu gracia, con el manto del bienestar y la salud, y protégelo, oh mi Amado, de toda aflicción y enfermedad, y de todo cuanto Te sea detestable. Tu poder, en verdad, es suficiente para todo. Tú eres, verdaderamente, el Más Poderoso, Quien subsiste por Sí mismo. Haz descender, además, sobre él, oh mi Dios, el bien de este mundo y del venidero, y el bien de las generaciones pasadas y recientes. Tu poder y Tu sabiduría son, ciertamente, suficientes para ello.

-Bahá'u'lláh
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Curación (#11509)
Mujeres

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! Te ruego, por Tu Nombre, mediante el cual Aquel que es Tu Belleza ha sido establecido en el trono de Tu Causa, y por Tu Nombre, mediante el cual Tú cambias todas las cosas, reúnes todas las cosas, pides cuenta a todas las cosas, premias a todas las cosas, preservas todas las cosas y sustentas todas las cosas, Te ruego que guardes a esta sierva, que ha huido a refugiarse en Ti, ha buscado la protección de Aquel en Quien Tú mismo estás manifiesto y ha puesto toda su fe y confianza en Ti.

Está enferma, oh mi Dios, y se ha puesto a la sombra del Árbol de Tu curación; está afligida y ha huido hacia la Ciudad de Tu protección; está aquejada y ha buscado el Manantial de Tus favores; está abatida y ha acudido presurosa a la Fuente de Tu tranquilidad; está cargada de pecados y ha dirigido el rostro hacia la corte de Tu clemencia.

Atavíala mediante Tu soberanía y Tu amorosa bondad, oh mi Dios y mi Bienamado, con la vestidura de Tu bálsamo y Tu curación, y dale a beber del cáliz de Tu misericordia y Tus favores. Protégela, además, de toda aflicción y padecimiento, de todo dolor y enfermedad, y de todo lo que Te sea detestable.

Tú, en verdad, estás inmensamente por encima de todo cuanto no seas Tú mismo. Tú eres, verdaderamente, el Sanador, el Suficiente, el Preservador, Quien siempre perdona, el Más Mi-sericordioso.

-Bahá'u'lláh
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Curación (#11510)
Oración larga de curación

Él es el Sanador, el Suficiente, el Auxiliador, Quien todo lo perdona, el Todomisericordioso.

¡Yo Te invoco a Ti, oh Exaltado, oh Fiel, oh Glorioso! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Soberano, oh Regenerador, oh Juez! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Incomparable, oh Eterno, oh Único! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Alabadísimo, oh Santo, oh Auxiliador! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Omnisciente, oh Sapientísimo, oh Grandísimo! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Clemente, oh Majestuoso, oh Ordenador! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Bienamado, oh Adorado, oh Extasiado! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Poderosísimo, oh Sustentador, oh Potente! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Gobernante, oh Subsistente, oh Omnisciente! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Espíritu, oh Luz, oh Tú que eres el Más Manifiesto! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú, Frecuentado por todos, oh Tú, Conocido de todos, oh Tú que estás oculto a todos! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú que estás oculto, oh Triunfante, oh Conferidor! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Todopoderoso, oh Auxiliador, oh Encubridor! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Creador, oh Tú, el que satisface, oh Desarraigador! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú, el que levanta, oh Tú, el que reúne, oh Tú, el que exalta! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Perfeccionador, oh Tú que no tienes trabas, oh Munífico! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Benéfico, oh Tú, el que retiene, oh Creador! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Elevadísimo, oh Bellísimo, oh Dadivoso! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Justo, oh Bondadoso, oh Generoso! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Irresistible, oh Tú Quien siempre subsiste, oh Tú, el Sapientísimo! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Majestuoso, oh Anciano de Días, oh Magnánimo! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú, el Atesorado, oh Señor de Júbilo, oh Deseado! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú, Bondadoso con todos, oh Tú, Compasivo con todos, oh Tú, el Más Benevolente! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Refugio para todos, oh Amparo para todos, oh Preservador de todo! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Auxiliador de todos, oh Tú a Quien todos invocan, oh Vivificador! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Revelador, oh Arrasador, oh Clementísimo! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú, mi Alma, oh Tú, mi Bienamado, oh Tú, mi Fe! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Saciador de sedientos, oh Señor Trascendente, oh Preciosísimo! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Magno Recuerdo, oh Nobilísimo Nombre, ¡oh Antiquísimo Camino! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú que eres el Más Elogiado, oh Santísimo, oh Elevadísimo! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Libertador, oh Consejero, oh Rescatador! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Amigo, oh Médico, oh Cautivador! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Gloria, oh Belleza, oh Munífico! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú, el Más Leal, oh Tú, el Mejor Amante, oh Señor de la Alborada! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Vivificador, oh Iluminador, oh Causante de delicias! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Señor de Munificencia, oh Tú, el Más Compasivo, oh Tú, el Más Misericordioso! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Constante, oh Conferidor de vida, oh Fuente de todo ser! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú que penetras todas las cosas, oh Dios que todo lo ve, oh Señor de la Expresión! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú, el Manifiesto y sin embargo Oculto, oh Tú, el Invisible y, aun así, Reconocido, oh Observador buscado por todos! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú que das muerte a los amantes, oh Dios de Gracia para los malvados! ¡Tú eres el Suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú, el Perdurable!

¡Oh Tú, el Suficiente, yo Te invoco a Ti, oh Suficiente!

¡Oh Sanador, yo Te invoco a Ti, oh Sanador!

¡Oh Tú, el que Subsiste, yo Te invoco a Ti, oh Subsistente!

¡Tú, Quien perduras por siempre, oh Tú, el Perdurable!

¡Excelso eres Tú, oh mi Dios! Yo Te imploro, por Tu generosidad, por medio de la cual se abrieron de par en par los portales de Tu munificencia y Tu gracia, mediante la cual el Templo de Tu Santidad fue establecido sobre el trono de la eternidad; y por Tu misericordia, por medio de la cual invitaste a todas las cosas creadas a la mesa de Tus dones y Tus dádivas; y por Tu gracia, por medio de la cual respondiste en Tu propio Ser con Tu palabra «¡Sí!» en nombre de todos los que están en el cielo y en la tierra, en la hora en que quedaron reveladas Tu soberanía y Tu grandeza, en la alborada en que se hizo manifiesto el poder de Tu dominio; y, nuevamente, Te imploro, por estos hermosísimos nombres, por estos nobilísimos y muy sublimes atributos, y por Tu muy Exaltado Recuerdo, y por Tu Belleza pura e inmaculada, y por Tu Luz oculta en el pabellón más oculto, y por Tu Nombre, ataviado con el manto de la aflicción cada mañana y cada atardecer, que protejas al portador de esta bendita Tabla, y a quien la recite, y a quien se cruce con ella, y a quien transite por los alrededores de la casa en que esté. Cura, pues, mediante ella a todo enfermo, doliente y pobre de cualquier tribulación y pesar, de toda aflicción y tristeza aborrecibles, y guía mediante ella a quienquiera que desee entrar en las sendas de Tu guía y en los caminos de Tu clemencia y de Tu gracia.

Tú eres, en verdad, el Poderoso, el Suficiente, el Sanador, el Protector, el Dador, el Compasivo, el Todogeneroso, el Todomisericordioso.

-Bahá'u'lláh
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Desprendimiento (#11511)

¡Alabado sea Tu Nombre, oh mi Dios! Te imploro, por las fragancias de la Vestidura de Tu gracia, que fueron esparcidas por toda la creación mediante Tu mandato y en conformidad con Tu deseo, y por el Sol de Tu voluntad, que ha resplandecido mediante la fuerza de Tu poder y Tu soberanía en el horizonte de Tu misericordia, que borres de mi corazón toda ociosa fantasía y vana imaginación, para que me vuelva hacia Ti con todo mi corazón, oh Señor de toda la humanidad.

Soy Tu siervo y el hijo de Tu siervo, oh mi Dios. Me he sujetado al asidero de Tu gracia y me he aferrado a la cuerda de Tu tierna misericordia. Ordena para mí las cosas buenas que hay junto a Ti, y nútreme de la Mesa que enviaste desde las nubes de Tu munificencia y el cielo de Tu favor.

Tú eres, en verdad, el Señor de los mundos y el Dios de todos los que están en el cielo y de todos los que están en la tierra.

-Bahá'u'lláh
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Desprendimiento (#11512)

¡Glorificado eres, oh mi Dios! Te doy gracias por haberme hecho conocer a Aquel que es la Aurora de Tu misericordia, el Alba de Tu gracia y el Depositario de Tu Causa. Te imploro, por Tu Nombre, por el cual los rostros de quienes están cerca de Ti han palidecido y los corazones de quienes están consagrados a Ti han emprendido su vuelo hacia Ti, que me permitas asirme a Tu cuerda en todo momento y bajo cualquier condición, y librarme de todo apego a cualquiera que no seas Tú, y mantener los ojos dirigidos hacia el horizonte de Tu Revelación y cumplir lo que me has prescrito en Tus Tablas.

Atavía, oh mi Señor, mi ser interior y exterior con la vestidura de Tus favores y Tu cariñosa bondad. Protégeme, pues, de todo lo que Te sea detestable, y ayúdanos bondadosamente a mí y a mis familiares a obedecerte, y a eludir todo cuanto pueda suscitar algún deseo malo o corrupto en mí.

Verdaderamente, Tú eres el Señor de toda la humanidad y el Poseedor de este mundo y del venidero. No hay Dios sino Tú, el Omnisciente, el Sapientísimo.

-Bahá'u'lláh
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Desprendimiento (#11513)

Muchos corazones yertos, oh mi Dios, han sido encendidos con el fuego de Tu Causa, y muchos de cuantos estaban dormidos han sido despertados por la dulzura de Tu voz. ¡Cuántos son los extraños que han buscado abrigo a la sombra del árbol de Tu unicidad, y cuán numerosos los sedientos que han anhelado en Tus días la fuente de Tus aguas vivas!

Bendito es aquel que se ha dirigido hacia Ti y se ha apresurado a alcanzar la Aurora de las luces de Tu semblante. Bendito es aquel que con todo su corazón se ha vuelto hacia el Alba de Tu Revelación y el Manantial de Tu inspiración. Bendito es aquel que ha gastado en Tu camino lo que Tú le concediste mediante Tu generosidad y favor. Bendito es aquel que, en su gran anhelo por Ti, ha desechado todo menos a Ti. Bendito es aquel que ha gozado de comunión íntima contigo, y se ha librado de todo apego a otro que no seas Tú.

Te imploro, oh mi Señor, por Aquel que es Tu Nombre, Quien se ha elevado sobre el horizonte de Su prisión mediante la fuerza de Tu soberanía y Tu poder, que ordenes para cada cual aquello que sea digno de Ti y adecuado para Tu exaltación.

En verdad, Tu poder es suficiente para todo.
-Bahá'u'lláh
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Desprendimiento (#11514)

Te rindo alabanzas, oh mi Dios, pues la fragancia de Tu bondad me ha cautivado y las suaves brisas de Tu misericordia me han inclinado hacia Tus muníficos favores. Hazme beber, oh mi Señor, de la mano de Tu munificencia, las aguas vivas que han permitido a todo el que ha gozado de ellas librarse del apego a quienquiera que no seas Tú, y elevarse hacia la atmósfera del desprendimiento de todas Tus criaturas, y fijar la mirada en Tu amorosa providencia y Tus múltiples dones.

Oh mi Señor, bajo cualquier circunstancia, haz que esté listo para servirte y para dirigirme hacia el adorado santuario de Tu Revelación y de Tu Belleza. Si es de Tu agrado, hazme crecer como una tierna hierba en las praderas de Tu gracia, para que las suaves brisas de Tu voluntad me mezan y me dobleguen en conformidad con Tu agrado, de modo que mi movimiento y mi quietud estén completamente dirigidos por Ti.

Tú eres Aquel mediante cuyo nombre fue divulgado el Secreto Oculto, fue revelado el Bien Guardado Nombre, y fueron abiertos los sellos de lacre del Cáliz sellado y se esparció su fragancia por toda la creación, tanto del pasado como del futuro. Aquel que estaba sediento, oh mi Señor, se ha apresurado a alcanzar las aguas vivas de Tu gracia, y la criatura desdichada ha ansiado sumergirse en el océano de Tu riqueza.

¡Juro por Tu gloria, oh Señor, Amado del mundo y Deseo de cuantos Te han reconocido! Estoy tristemente afligido por la pena de mi separación de Ti en los días en que el Sol de Tu presencia ha derramado su resplandor sobre Tu pueblo. Ordena, pues, para mí, la recompensa decretada para aquellos que han contemplado Tu rostro y, con Tu venia, han sido admitidos en la corte de Tu trono y, por Tu mandato, se han encontrado contigo frente a frente.

Te imploro, oh mi Señor, por Tu nombre, cuyos resplandores han envuelto la tierra y los cielos, que me permitas someter mi voluntad a lo que Tú has decretado en Tus Tablas, a tal punto que cese de descubrir dentro de mí cualquier deseo que no sea lo que Tú has deseado por la fuerza de Tu soberanía, ni voluntad alguna excepto lo que Tú has destinado para mí por Tu voluntad.

¿Adónde he de volverme, oh mi Dios, incapaz de descubrir ningún otro camino fuera del camino que Tú marcaste para Tus Elegidos? Todos los átomos de la tierra proclaman que Tú eres Dios, y atestiguan que no hay otro Dios fuera de Ti. Desde la eternidad, has sido poderoso para hacer lo que has querido y ordenar lo que has deseado.

Destina para mí, oh mi Dios, aquello que me dirija en todo momento hacia Ti, y permite que me aferre constantemente a la cuerda de Tu gracia y proclame Tu nombre y busque todo lo que emane de Tu pluma. Estoy necesitado y desamparado, oh mi Señor, y Tú eres Quien todo lo posee, el Altísimo. Ten piedad, pues, de mí mediante las maravillas de Tu misericordia, y haz descender sobre mí, en cada momento de mi vida, las cosas con las que has creado de nuevo los corazones de todas Tus criaturas que han reconocido Tu unidad, y de todo Tu pueblo que está completamente consagrado a Ti.

Tú, ciertamente, eres el Todopoderoso, el Más Exaltado, el Omnisciente, el Sapientísimo.

-Bahá'u'lláh
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Desprendimiento (#11515)

Oh mi Dios, permíteme acercarme a Ti y habitar dentro de los recintos de Tu corte, pues el alejamiento de Ti casi me ha consumido. Haz que repose a la sombra de las alas de Tu gracia, pues la llama de mi separación de Ti me ha fundido el corazón dentro de mí. Acércame al río que es, en verdad, la vida, pues mi alma se consume de sed en su incesante búsqueda de Ti. Mis suspiros, oh mi Dios, proclaman la amargura de mi angustia, y las lágrimas que derramo atestiguan mi amor por Ti.

Te imploro, por la alabanza con que Te alabas a Ti mismo y la gloria con que glorificas Tu propia Esencia, que nos permitas ser contados entre aquellos que Te han reconocido y han confesado Tu soberanía en Tus días. Ayúdanos, entonces, oh mi Dios, a beber de las manos de la misericordia las aguas vivas de Tu amorosa bondad, para que nos olvidemos por completo de todo excepto de Ti y estemos ocupados solo contigo. Poderoso eres Tú para hacer lo que deseas. No hay Dios sino Tú, el Poderoso, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

¡Glorificado sea Tu nombre, oh Tú que eres el Rey de todos los Reyes!

-Bahá'u'lláh
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Desprendimiento (#11516)

¡La alabanza sea para Ti, oh mi Dios! Soy uno de Tus siervos, que ha creído en Ti y en Tus señales. Tú ves cómo me he dirigido hacia la puerta de Tu misericordia y he vuelto el rostro hacia Tu tierna bondad. Te imploro, por Tus muy excelentes títulos y por Tus muy exaltados atributos, que abras ante mi rostro las puertas de Tus dádivas. Ayúdame, pues, a hacer lo que es bueno, oh Tú que eres el Poseedor de todos los nombres y atributos.

Soy pobre, oh mi Señor, y Tú eres el Rico. He vuelto el rostro hacia Ti y me he desprendido de todo salvo de Ti. Te imploro que no me prives de las brisas de Tu tierna misericordia ni me niegues lo que ordenaste para los elegidos entre Tus siervos.

Retira el velo de mis ojos, oh mi Señor, para que reconozca lo que Tú has deseado para Tus criaturas y descubra, en todas las manifestaciones de Tu obra, las revelaciones de Tu fuerza todopoderosa. Arroba mi alma, oh mi Señor, con Tus poderosísimos signos, y sácame de la profundidad de mis deseos corruptos y perversos. Decreta, pues, para mí el bien de este mundo y del venidero. Potente eres Tú para hacer lo que deseas. No hay Dios sino Tú, el Todoglorioso, Cuya ayuda todas las almas anhelan.

Te ofrezco gracias, oh mi Señor, por haberme despertado de mi sueño, y por haberme animado y haber creado en mí el deseo de percibir lo que la mayoría de Tus siervos no han logrado comprender. Permíteme, por tanto, oh mi Señor, contemplar todo cuanto Tú has deseado, por amor a Ti y por Tu agrado. Tú eres Aquel, Cuyo poder y Cuya soberanía todas las cosas atestiguan.

No hay otro Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Benéfico.

-Bahá'u'lláh
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Desprendimiento (#11517)

¡Alabado seas, oh Señor mi Dios! Santifica mi ojo, y mi oído, y mi lengua, y mi espíritu, y mi corazón, y mi alma, y mi cuerpo, y todo mi ser, para que no se vuelva hacia nadie que no seas Tú. Dame de beber, entonces, de la copa que rebosa con el vino sellado de Tu gloria.

-Bahá'u'lláh
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Desprendimiento (#11518)

¡Oh Señor! A Ti acudo en busca de amparo, y hacia todos Tus signos oriento el corazón.

¡Oh Señor! Ya sea de viaje o en mi hogar, en mis ocupaciones o en mi trabajo, en Ti deposito toda mi confianza.

Concédeme, pues, Tu ayuda suficiente para hacerme independiente de todas las cosas, oh Tú a Quien nadie supera en misericordia.

Otórgame mi parte, oh Señor, como sea de Tu agrado, y haz que me sienta satisfecho con lo que hayas decretado para mí.

Tú tienes autoridad absoluta para ordenar.
-El Báb
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Desprendimiento (#11519)

En el Nombre de Tu Señor, el Creador, el Soberano, el Suficiente, el Exaltadísimo, Aquel Cuya ayuda todos imploran.

Di: ¡Oh mi Dios! ¡Oh Tú que eres el Hacedor de los cielos y de la tierra! ¡Oh Señor del Reino! Tú bien conoces los secretos de mi corazón, mientras que Tu ser es inescrutable para todos, salvo para Ti mismo. Tú ves todo cuanto me pertenece, mientras que nadie más puede hacer esto, salvo Tú. Concédeme, mediante Tu gracia, aquello que me permita prescindir de todo excepto de Ti y destíname aquello que me haga independiente de todos, excepto de Ti. Permíteme cosechar los beneficios de mi vida en este mundo y en el venidero. Ábreme las puertas de Tu gracia, y confiéreme bondadosamente Tu tierna misericordia y Tus dones.

¡Oh Tú que eres el Señor de abundante gracia! Haz que Tu ayuda celestial envuelva a quienes Te aman y otórganos los dones y dádivas que Tú posees. Sé suficiente para nosotros en todas las cosas, perdona nuestros pecados y ten piedad de nosotros. Tú eres nuestro Señor y el Señor de todas las cosas creadas. No invocamos a nadie salvo a Ti, y nada imploramos sino Tus favores. Tú eres el Señor de munificencia y gracia, invencible en Tu poder y el más hábil en Tus designios. No hay Dios sino Tú, Quien todo lo posee, el Exaltadísimo.

¡Oh mi Señor! Otorga Tus bendiciones a los Mensajeros, los santos y los justos. Verdaderamente, Tú eres Dios, el Incomparable, el Imponente.

-El Báb
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Desprendimiento (#11520)

¡Oh Dios, mi Dios! ¡Tú eres mi Esperanza y mi Bienamado, mi más elevado Propósito y Deseo! Con gran humildad y entera devoción Te suplico que hagas de mí un minarete de Tu amor en Tu tierra, una lámpara de Tu conocimiento entre Tus criaturas y un estandarte de munificencia divina en Tu dominio.

Cuéntame entre aquellos siervos Tuyos que se han desprendido de todo menos de Ti, se han purificado de las cosas transitorias de este mundo y se han librado de las insinuaciones de los que difunden ociosas fantasías.

Haz que mi corazón se dilate de alegría con el espíritu de confirmación proveniente de Tu reino, e ilumina mis ojos al ver las huestes del auxilio divino descendiendo una tras otra sobre mí desde el reino de Tu gloria omnipotente.

Tú eres, en verdad, el Todopoderoso, el Todoglorioso, el Omnipotente.

-`Abdu'l-Bahá
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Días intercalares (#11689)

*Los Días Intercalares, aproximadamente del 26 de febrero al 1 de marzo, deben ser días de preparación para el ayuno, días de hospitalidad, para obras benéficas y para ofrecer regalos.

¡Mi Dios, mi Fuego y mi Luz! Los días que Tú has designado en Tu Libro como los Ayyám-i-Há han comenzado, oh Tú que eres el Rey de los nombres, y se aproxima el ayuno que Tu exaltadísima Pluma ha ordenado observar a todos los que están en el reino de Tu creación. Te suplico, oh mi Señor, por estos días y por todos aquellos que durante este período se han asido a la cuerda de Tus mandamientos y se han aferrado al asidero de Tus preceptos, que concedas que a cada alma se le asigne un lugar dentro de los recintos de Tu corte, y un sitio ante la revelación de los resplandores de la luz de Tu semblante.

Estos son, oh mi Señor, Tus siervos a quienes ninguna inclinación corrupta ha mantenido apartados de lo que revelaste en Tu Libro. Se han inclinado ante Tu Causa, han recibido Tu Libro con esa resolución que nace de Ti, han observado lo que les prescribiste y han optado por seguir lo que Tú les revelaste.

Tú ves, oh mi Señor, cómo han reconocido y admitido todo lo que has revelado en Tus Escrituras. Dales de beber, oh mi Señor, de las manos de Tu munificencia, las aguas de Tu eternidad. Decreta, pues, para ellos, la recompensa ordenada para aquel que se ha sumergido en el océano de Tu presencia y ha alcanzado el vino selecto de Tu encuentro.

Te imploro, oh Rey de reyes y Compadecedor de los oprimidos, que ordenes para ellos el bien de este mundo y del mundo venidero. Decreta para ellos, además, lo que ninguna de Tus criaturas ha descubierto, y cuéntalos entre aquellos que han circulado alrededor de Ti y se mueven en torno a Tu trono en cada mundo de Tus mundos.

Tú eres, verdaderamente, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Informado de todo.

-Bahá'u'lláh
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Difuntos (#11521)

¡Él es Dios! ¡Exaltado sea Él, el Señor de amorosa bondad y generosidad!

¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios, Señor Omnipotente! Soy testigo de Tu omnipotencia y Tu poder, de Tu soberanía y Tu bondad, de Tu gracia y Tu fuerza, de la unicidad de Tu Ser y la unidad de Tu Esencia, de Tu santidad y Tu exaltación sobre el mundo de la existencia y todo cuanto hay en él.

¡Oh mi Dios! Tú me ves desprendido de todo salvo de Ti, aferrándome a Ti y volviéndome hacia el océano de Tu generosidad, el cielo de Tu favor y el Sol de Tu gracia.

¡Señor! Soy testigo de que en Tu siervo Tú has depositado Tu Tesoro, y ese es el Espíritu con el que has dado vida al mundo.

Te pido, por el resplandor del Orbe de Tu Revelación, que misericordiosamente aceptes de él aquello que ha logrado en Tus días. Concédele, pues, que sea investido con la gloria de Tu beneplácito y adornado con Tu aceptación.

¡Oh mi Señor! Yo mismo y todo lo creado somos testigos de Tu poder. Te ruego que no alejes de Ti a este espíritu, que ha ascendido hacia Ti, hacia Tu morada celestial, Tu exaltado Paraíso y los retiros de Tu cercanía, oh Tú que eres el Señor de toda la humanidad.

Permite, pues, oh mi Dios, que Tu siervo se asocie con Tus elegidos, Tus santos y Tus Mensajeros, en moradas celestiales que la pluma no puede describir ni la lengua relatar.

¡Oh mi Señor! Verdaderamente, el pobre ha acudido presuroso al Reino de Tu riqueza, el forastero, a su hogar dentro de Tus recintos, el sediento, al río celestial de Tu munificencia. No le prives, oh Señor, de su porción del banquete de Tu gracia ni del favor de Tu generosidad. ¡Tú eres, en verdad, el Todopoderoso, el Benévolo, el Todogeneroso!

¡Oh mi Dios! Tu Tesoro Te ha sido devuelto. Corresponde a Tu gracia y a Tu generosidad, que han envuelto Tus dominios de la tierra y del cielo, conceder a Tu recién llegado Tus dádivas y Tus dones, y los frutos del árbol de Tu gracia. Potente eres Tú para hacer Tu voluntad. No hay más Dios que Tú, el Benévolo, el Más Generoso, el Compasivo, el Conferidor, el Perdonador, el Preciado, el Omnisciente.

Atestiguo, oh mi Señor, que Tú has ordenado a las personas honrar a su huésped; y el alma que ha ascendido hacia Ti ha llegado verdaderamente hasta Ti y ha alcanzado Tu presencia. Trátala, pues, según Tu gracia y generosidad. Por Tu gloria, sé con certeza que Tú mismo no te abstendrás de hacer aquello que has ordenado a Tus siervos, ni excluirás a quien se ha asido a la cuerda de Tu munificencia y ha ascendido hacia la Aurora de Tu riqueza.

No hay otro Dios más que Tú, el Único, el Indiviso, el Poderoso, el Omnisciente, el Generoso.

-Bahá'u'lláh
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Difuntos (#11522)

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! No humilles a quien has exaltado mediante el poder de Tu soberanía eterna, y no alejes de Ti a quien has hecho entrar en el tabernáculo de Tu eternidad. ¿Rechazarás, oh mi Dios, a quien has protegido con Tu Señorío, y apartarás de Ti, oh mi Deseo, a aquel para quien has sido un refugio? ¿Podrás degradar a quien has elevado u olvidar a quien permitiste que Te recordara?

¡Glorificado, inmensamente glorificado eres Tú! Tú eres Aquel que, desde siempre, ha sido el Rey de toda la creación y su Primer Motor; y eternamente permanecerás siendo el Señor y Ordenador de todas las cosas creadas. ¡Glorificado eres, oh mi Dios! Si dejas de ser misericordioso con Tus siervos, ¿quién, entonces, les mostrará misericordia? Y, si rehúsas socorrer a Tus amados, ¿quién podrá soco-rrerlos?

¡Glorificado, inmensamente glorificado eres Tú! Tú eres adorado en Tu verdad, y a Ti, ciertamente, todos Te rendimos culto. Tú estás manifiesto en Tu justicia, y de Ti, verdaderamente, todos damos testimonio. Tú eres, en verdad, amado en Tu gracia. No hay Dios sino Tú, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

-Bahá'u'lláh
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Difuntos (#11523)

¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Verdaderamente, Tu siervo, humilde ante la majestad de Tu divina supremacía, sumiso ante la puerta de Tu unicidad, ha creído en Ti y en Tus versículos, ha dado testimonio de Tu palabra, ha sido encendido con el fuego de Tu amor, ha sido sumergido en las profundidades del océano de Tu conocimiento, ha sido atraído por Tus brisas, ha confiado en Ti, ha vuelto el rostro hacia Ti, Te ha ofrecido sus súplicas y le han sido asegurados Tu perdón y Tu clemencia. Ha abandonado esta vida mortal y ha volado hacia el reino de la inmortalidad, anhelando el favor de encontrarse contigo.

¡Oh Señor! Glorifica su posición, cobíjalo en el pabellón de Tu suprema misericordia, haz que entre en Tu glorioso paraíso y perpetúa su existencia en Tu exaltado rosedal, para que pueda sumergirse en el mar de luz que se halla en el mundo de los misterios.

En verdad, Tú eres el Generoso, el Poderoso, el Perdonador y el Donador.

-`Abdu'l-Bahá
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Difuntos (#11524)

¡Oh mi Dios! ¡Oh Tú perdonador de los pecados, el que confiere los dones, el que disipa las aflicciones! Verdaderamente, Te suplico que perdones los pecados de quienes han abandonado su vestidura física y han ascendido al mundo espiritual.

¡Oh mi Señor! Purifícalos de sus transgresiones, disipa sus tristezas y cambia su oscuridad en luz. Haz que entren en el jardín de la felicidad, límpialos con el agua purísima y permíteles contemplar Tus esplendores sobre las más sublimes alturas.

-`Abdu'l-Bahá
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Difuntos (#11525)

Aunque algunas almas han pasado los días de su vida en la ignorancia y se han distanciado y se han vuelto contumaces, con una sola ola del océano de Tu indulgencia, todos los que están rodeados de pecado serán liberados. Tú conviertes en confidente a quien deseas, y quien no es objeto de Tu elección se cuenta entre los transgresores. Si nos trataras con Tu justicia, no seríamos más que pecadores y mereceríamos estar apartados de Ti; mas si mostraras misericordia, todo pecador sería purificado y todo extraño se convertiría en amigo. Concede, pues, Tu indulgencia y perdón, y confiere a todos Tu misericordia.

Tú eres el Perdonador, el Iluminador, el Omnipotente.

-`Abdu'l-Bahá
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Difuntos (#11526)
¡Él es Dios!

¡Oh Señor incomparable! Alabado seas por haber encendido aquella luz en la lámpara del Concurso de lo alto, por haber guiado a aquella ave de fidelidad al nido del Reino de Abhá. Has unido ese precioso río con el ingente mar, has devuelto ese inmenso rayo de luz al Sol de la Verdad. Has dado la bienvenida a aquel cautivo de la lejanía al jardín de la reunión, y has guiado a quien anhelaba contemplarte a Tu presencia en Tu lugar resplandeciente de luces.

Tú eres el Señor de tierno amor, Tú eres la meta final del corazón anhelante, Tú eres el más caro deseo del alma del mártir.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#11532)

¡Oh Dios, Quien eres el Autor de todas las Manifestaciones, el Origen de todos los Orígenes, la Fuente de todas las Revelaciones y el Manantial de todas las Luces! Atestiguo que, mediante Tu Nombre, el cielo de la comprensión ha sido adornado, y se ha encrespado el océano de la expresión, y las dispensaciones de Tu providencia han sido promulgadas a los seguidores de todas las religiones.

Te imploro que me enriquezcas de tal modo que prescinda de todo salvo de Ti y me desligue de cualquiera que no seas Tú. Haz descender, pues, sobre mí, de las nubes de Tu munificencia, aquello que me beneficie en cada mundo de Tus mundos. Ayúdame, entonces, mediante Tu gracia fortalece-dora, a servir de tal modo a Tu Causa entre Tus siervos que pueda manifestar aquello que me haga ser recordado tanto tiempo como dure Tu propio reino y perdure Tu dominio.

Oh mi Señor, este es Tu siervo que se ha vuelto con todo su ser hacia el horizonte de Tu munificencia, y el océano de Tu gracia, y el cielo de Tus dádivas. Procede conmigo, pues, como corresponda a Tu majestad y a Tu gloria y a Tu generosidad y a Tu gracia.

Tú eres, en verdad, el Dios de fuerza y poder, y estás dispuesto a responder a las oraciones de aquellos que Te ofrecen súplicas. No hay Dios sino Tú, el Omnisciente, el Sapientísimo.

-Bahá'u'lláh
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Enseñanza (#11533)

Gloria sea a Ti, oh Señor del mundo y Deseo de las naciones; oh Tú que Te has hecho manifiesto en el Más Grande Nombre, por medio del cual las perlas de la sabiduría y de la expresión han aparecido en las conchas del gran mar de Tu conocimiento, y los cielos de la revelación divina han sido adornados con la luz de la aparición del Sol de Tu semblante.

Te suplico, por esa Palabra, mediante la cual fue perfeccionada Tu prueba entre Tus criaturas y se cumplió Tu testimonio entre Tus siervos, que fortalezcas a Tu pueblo en aquello que haga irradiar la faz de la Causa en Tu reino, enarbolar las enseñas de Tu poder entre Tus siervos y alzar los estandartes de Tu guía en Tus dominios.

¡Oh mi Señor! Tú los ves asidos de la cuerda de Tu gracia y aferrados al borde del manto de Tu beneficencia. Ordena para ellos aquello que los acerque más a Ti, y apártalos de todo salvo de Ti. Te ruego, oh Rey de la existencia y Protector de lo visible y lo invisible, que hagas de todo el que se disponga a servir a Tu Causa un mar movido por Tu deseo, un ser encendido con el fuego de Tu Árbol Santo, brillando en el horizonte del cielo de Tu Voluntad. Verdaderamente, Tú eres el Poderoso, a Quien no pueden debilitar ni el poder del mundo entero ni la fuerza de las naciones. No hay Dios sino Tú, el Único, el Incomparable, el Protector, Quien subsiste por Sí mismo.

-Bahá'u'lláh
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Enseñanza (#11534)

Magnificado sea Tu nombre, oh mi Dios, por cuanto has manifestado el Día que es el Rey de los Días, el Día anunciado a Tus Elegidos y a Tus Profetas en Tus muy excelsas Tablas, el Día en que derramaste el esplendor de la gloria de todos Tus Nombres sobre todas las cosas creadas. Grande es la bendición de quienquiera que se haya dirigido hacia Ti, haya alcanzado Tu presencia y haya percibido los acentos de Tu voz.

Te imploro, oh mi Señor, por el nombre de Aquel alrededor de Quien circunda en adoración el reino de Tus nombres, que ayudes bondadosamente a quienes Te son queridos a glorificar Tu palabra entre Tus siervos y a difundir Tu alabanza entre Tus criaturas, de modo que los éxtasis de Tu Revelación colmen el alma de todos los moradores de Tu tierra.

Oh mi Señor, ya que los has guiado hasta las aguas vivas de Tu gracia, permite, por Tu generosidad, que no permanezcan apartados de Ti; y ya que los has convocado a la morada de Tu trono, no los expulses de Tu presencia, por Tu amorosa bondad. Haz descender sobre ellos aquello que los desligue por completo de todo excepto de Ti y les permita remontarse a la atmósfera de Tu cercanía, de modo que ni el ascendiente de los opresores ni las insinuaciones de quienes no han creído en Tu muy augusto y poderosísimo Ser puedan mantenerlos separados de Ti.

-Bahá'u'lláh
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Enseñanza (#11535)

Di: ¡Magnificado sea Tu Nombre, oh Señor mi Dios! Te ruego, por Tu Nombre, mediante el cual brilló resplandeciente la luz de la sabiduría cuando los cielos de la expresión divina se pusieron en movimiento entre la humanidad, que me ayudes generosamente con Tus confirmaciones celestiales y me permitas exaltar Tu Nombre entre Tus siervos.

¡Oh Señor! Hacia Ti he vuelto el rostro, desprendido de todo excepto de Ti y asiéndome firmemente del borde del manto de Tus múltiples bendiciones. Desata, por tanto, mi lengua para que proclame aquello que cautive las mentes y regocije las almas y los espíritus. Fortaléceme, pues, en Tu Causa, de modo tal que no me inhiba el predominio de los opresores entre Tus criaturas ni me detenga el ataque de los incrédulos entre los que moran en Tu reino. Haz de mí una lámpara que relumbre en todas Tus tierras, para que con su resplandor sean guiados aquellos en cuyos corazones brilla la luz de Tu conocimiento y perdura el anhelo por Tu amor.

Verdaderamente, potente eres Tú para hacer cuanto Te place y en Tu mano sostienes el reino de la creación. No hay otro Dios más que Tú, el Todopoderoso, el Sapientísimo.

-Bahá'u'lláh
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Enseñanza (#11536)

¡Oh Tú que sostienes en Tu puño el Reino de los nombres y el Dominio de todas las cosas! Tú ves cómo me he vuelto un extraño fuera de mi país a causa de mi amor por Ti. Te suplico, por la belleza de Tu rostro, que hagas de la lejanía de mi tierra un medio para que Tus siervos se aproximen al Manantial de Tu Causa y al Amanecer de Tu Revelación. ¡Oh Dios! Te invoco con una lengua que no ha expresado una sola palabra de desobediencia a Ti, implorándote que, por Tu soberanía y poder, me mantengas a salvo en el refugio de Tu misericordia y me concedas fuerza para servirte a Ti y para servir a mi padre y a mi madre. Tú eres, en verdad, el Todopoderoso, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

-Bahá'u'lláh
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Enseñanza (#11537)

Alabado seas, oh Señor mi Dios, por guiarme al horizonte de Tu Revelación y hacer que sea mencionado por Tu Nombre. Te suplico, por los rayos que difunde el Sol de Tu providencia y por las olas ondulantes del Océano de Tu misericordia, que permitas que mis palabras contengan un vestigio de la influencia de Tu propia excelsa Palabra, para que atraigan así las realidades de todas las cosas creadas. Potente eres para hacer Tu voluntad por medio de Tu maravillosa e incomparable Palabra.

-Bahá'u'lláh
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Enseñanza (#11538)

Tú sabes, oh Dios, y eres mi testigo de que no albergo otro deseo en mi corazón salvo obtener Tu complacencia, ser confirmado en mi servidumbre hacia Ti, consagrarme a Tu servicio, laborar en Tu gran viñedo y sacrificarlo todo en Tu camino.

Tú eres Quien todo lo sabe y todo lo ve. En mi amor por Ti, no tengo deseo alguno más que encaminar mis pasos hacia las montañas y los desiertos para proclamar en alto el advenimiento de Tu Reino y elevar Tu llamamiento entre todas las gentes. ¡Oh Dios! Ábrele el camino a este desvalido, dispensa el remedio para este doliente y otorga Tu curación a este afligido. Con el corazón ardiente y lágrimas en los ojos, Te suplico ante Tu Umbral.

¡Oh Dios! Estoy dispuesto a soportar cualquier tormento en Tu camino, y deseo con todo mi corazón y mi alma enfrentarme a cualquier dificultad.

¡Oh Dios! Protégeme de las pruebas. Tú bien sabes que me he alejado de todas las cosas y me he librado de todos los pensamientos. No tengo otra ocupación salvo la mención de Ti, y ninguna aspiración salvo la de servirte.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#11539)

¡Oh Dios, mi Dios! Ayuda a Tus siervos leales a tener corazones tiernos y amorosos. Asísteles para que difundan entre todas las naciones de la tierra la luz de guía que proviene del Concurso de lo alto. En verdad, Tú eres el Fuerte, el Potente, el Poderoso, Quien todo lo subyuga, el Eterno Donador. Ver-daderamente, Tú eres el Generoso, el Amable, el Tierno, el Más Bondadoso.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#11540)

Oh mi Dios, ayuda a Tu siervo a ensalzar la Palabra y a refutar lo que es ilusorio y falso, a establecer la verdad, a difundir los sagrados versículos, revelar los esplendores y hacer que alboree la luz de la mañana en los corazones de los justos.

Tú eres, verdaderamente, el Generoso, el Perdonador.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#11541)

Tú me ves, oh mi Dios, inclinado en sumisión, humilde ante Tus mandamientos, sometido a Tu soberanía, temblando ante el poder de Tu dominio, huyendo de Tu ira, implorando Tu gracia, confiando en Tu perdón, estremecido de temor ante Tu furia. Te imploro con corazón palpitante, con un torrente de lágrimas y con el alma llena de anhelo, y completamente desprendido de todas las cosas, que hagas de Tus amantes rayos de luz que atraviesen Tus dominios, y que ayudes a Tus siervos escogidos a exaltar Tu Palabra, de modo que sus rostros se vuelvan hermosos y radiantes de esplendor, sus corazones se llenen con los misterios, y cada alma deponga su carga de pecados. Protégelos, pues, del agresor, de aquel que se ha convertido en un desvergonzado y blasfemo malhechor.

En verdad, Tus amantes están sedientos, oh mi Señor; condúcelos al manantial de munificencia y gracia. En verdad, están hambrientos; hazles llegar Tu mesa celestial. En verdad, están desnudos; atavíalos con las prendas del saber y del conocimiento.

Son héroes, oh mi Señor; condúcelos al campo de batalla. Son guías; haz que se expresen con argumentos y pruebas. Son sirvientes; haz que repartan la copa que rebosa con el vino de la certeza. Haz de ellos, oh mi Dios, aves cantoras que gorjean en hermosos jardines, leones emboscados en las espesuras, ballenas que se sumergen en las vastas profundidades.

En verdad, Tú estás dotado de abundante gracia. No hay otro Dios más que Tú, el Fuerte, el Poderoso, el Eterno Conferidor.

-`Abdu'l-Bahá
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Familia (#11552)

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! Te suplico que me perdones a mí y a quienes apoyan Tu Fe. Ciertamente, Tú eres el Señor soberano, el Perdonador, el Más Generoso. ¡Oh mi Dios! Permite que aquellos siervos Tuyos que están privados de conocimiento sean admitidos en Tu Causa; pues, en cuanto saben de Ti, dan testimonio de la verdad del Día del Juicio y no cuestionan las revelaciones de Tu munificencia. Haz descender sobre ellos las muestras de Tu gracia y concédeles, dondequiera que residan, una porción abundante de cuanto has ordenado para los piadosos de entre Tus siervos. Tú eres, en verdad, el Gobernante Supremo, el Munífico, el Más Benévolo.

¡Oh mi Dios! Haz que las lluvias de Tu munificencia y Tus bendiciones desciendan sobre aquellos hogares cuyos moradores han abrazado Tu Fe, como muestra de Tu gracia y como señal de Tu amorosa bondad. Verdaderamente, Tú eres insuperable en conceder perdón. Si le negaras Tus bendiciones a alguien, ¿cómo habría de ser contado entre los seguidores de la Fe en Tu Día?

Bendíceme, oh mi Dios, a mí y a quienes creerán en Tus signos en el Día señalado, y a aquellos que abrigan amor hacia mí en sus corazones, un amor que Tú infundes en ellos.

Verdaderamente, Tú eres el Señor de la rectitud, el Exaltadísimo.

-El Báb
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Familia (#11553)

Ruego Tu perdón, oh mi Dios, y Te imploro indulgencia de la manera que Tú deseas que Tus siervos se dirijan a Ti. Te suplico que limpies nuestros pecados como corresponde a Tu Señorío, y me perdones a mí, a mis padres y a quienes a Tu juicio han entrado en la morada de Tu amor, de una manera que sea digna de Tu trascendente soberanía y acorde con la gloria de Tu poder celestial.

¡Oh mi Dios! Tú has inspirado mi alma para que eleve su súplica a Ti, y, si no fuera por Ti, yo no Te invocaría. Loado y glorificado eres Tú. Te rindo alabanza, por cuanto Tú Te has revelado a mí, y Te ruego que me perdones, pues he faltado a mi deber de conocerte y no he seguido el camino de Tu amor.

-El Báb
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Firmeza en la Alianza (#11555)
¡Él es el Poderoso, el Perdonador, el Compasivo!

¡Oh Dios, mi Dios! Tú ves a Tus siervos en el abismo de la perdición y del error; ¿dónde está Tu luz de guía divina, oh Deseo del mundo? Tú conoces su impotencia y su debilidad; ¿dónde está Tu poder, oh Tú, en Cuya mano están los poderes del cielo y de la tierra?

Te pido, oh Señor mi Dios, por el resplandor de las luces de Tu amorosa bondad y las olas del océano de Tu conocimiento y sabiduría, y por Tu Palabra, mediante la cual has subyugado a los pueblos de Tu dominio, que me permitas ser de aquellos que han observado el mandato de Tu Libro. Ordena para mí lo que has ordenado para Tus siervos leales, quienes han bebido el vino de la inspiración divina del cáliz de Tu munificencia y se han apresurado a hacer lo que es de Tu agrado y acatar Tu Alianza y Testamento. Poderoso eres Tú para hacer Tu voluntad. No hay otro Dios sino Tú, el Omnisciente, el Sapientísimo.

Decreta para mí, por Tu generosidad, oh Señor, aquello que me haga prosperar en este mundo y en el venidero y lo que me acerque a Ti, oh Tú que eres el Señor de toda la humanidad. No hay otro Dios sino Tú, el Único, el Poderoso, el Glorificado.

-Bahá'u'lláh
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Firmeza en la Alianza (#11556)

¡Gloria a Ti, oh Rey de la eternidad, Hacedor de naciones y Modelador de todo hueso que se deshace! Te ruego, por Tu Nombre, mediante el cual llamaste a toda la humanidad hacia el horizonte de Tu majestad y gloria y guiaste a Tus siervos a la corte de Tu gracia y Tus favores, que me cuentes entre aquellos que se han librado de todo excepto de Ti y se han vuelto hacia Ti, y a quienes las desgracias que Tú has decretado no les han impedido volverse hacia Tus dádivas.

Me he aferrado, oh mi Señor, al asidero de Tu bondad y me he sujetado firmemente al borde del manto de Tu favor. Haz descender, pues, sobre mí, desde las nubes de Tu generosidad, aquello que me purifique del recuerdo de cualquiera que no seas Tú y me capacite para dirigirme hacia Aquel que es el Objeto de la adoración de toda la humanidad, contra Quien se han dispuesto en formación los agitadores de sedición, que han roto Tu alianza y no han creído en Ti ni en Tus señales.

No me niegues, oh mi Señor, las fragancias de Tu vestidura en Tus días, ni me prives de los hálitos de Tu Revelación ante la aparición de los resplandores de la luz de Tu rostro. Poderoso eres Tú para hacer lo que deseas. Nada puede oponerse a Tu voluntad ni frustrar lo que Te has propuesto mediante Tu poder.

No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Sapientísimo.

-Bahá'u'lláh
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Firmeza en la Alianza (#11557)

¡Oh Dios compasivo! Te doy gracias por haberme despertado y hecho consciente. Tú me has dado ojos que ven y me has favorecido con oídos que oyen, me has conducido a Tu reino y me has guiado hacia Tu sendero. Me has indicado el camino correcto y me has hecho entrar en el arca de la liberación.

¡Oh Dios! Mantenme constante y hazme firme y leal. Protégeme de pruebas violentas, resguárdame y ampárame en la fortaleza sólidamente amurallada de Tu Alianza y Testamento. Tú eres el Poderoso. Tú eres el que ve. Tú eres el que oye.

¡Oh Dios compasivo! Concédeme un corazón que, como el cristal, se ilumine con la luz de Tu amor, y confiéreme pensamientos que cambien este mundo en un jardín de rosas, mediante las efusiones de la gracia celestial.

Tú eres el Compasivo, el Misericordioso. Tú eres el Gran Dios Benéfico.

-Bahá'u'lláh
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Firmeza en la Alianza (#11558)

¡Alabanzas Te sean dadas, oh Señor, mi Bienamado! Hazme firme en Tu Causa y permite que sea contado entre quienes no han violado Tu Alianza ni seguido a los dioses de sus propias vanas fantasías. Permíteme, pues, obtener una sede de verdad en Tu presencia, confiéreme una muestra de Tu misericordia y deja que me una a aquellos siervos Tuyos que no tienen temor ni se ven afligidos. No me abandones a mí mismo, oh mi Señor, ni me prives de reconocer a Aquel que es la Manifestación de Tu propio Ser, ni me cuentes entre quienes se han apartado de Tu santa presencia. Cuéntame, oh mi Dios, entre aquellos que tienen el privilegio de fijar los ojos en Tu Belleza y sienten tal dicha por ello que no cambiarían ni uno solo de esos momentos por la soberanía del reino de los cielos y de la tierra ni por todo el dominio de la creación. Ten misericordia de mí, oh Señor, en estos días en que las gentes de Tu tierra han errado gravemente; provéeme, pues, oh mi Dios, con aquello que a Tu juicio sea bueno y apropiado. Tú eres, verdaderamente, el Todopoderoso, el Magnánimo, el Bondadoso, Quien siempre perdona.

No consientas, oh mi Dios, que sea contado entre aquellos cuyos oídos están sordos, cuyos ojos son ciegos, cuyas lenguas están mudas y cuyos corazones no han llegado a comprender. Líbrame, oh Señor, del fuego de la ignorancia y del deseo egoísta, permíteme entrar en los recintos de Tu trascendente misericordia y haz descender sobre mí aquello que has ordenado para Tus elegidos. Potente eres Tú para hacer lo que deseas. En verdad, Tú eres Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

-El Báb
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Firmeza en la Alianza (#11559)

¡Oh mi Señor y mi Esperanza! Ayuda a Tus amados a ser firmes en Tu poderosa Alianza, a permanecer fieles a Tu Causa manifiesta y a cumplir los mandamientos que Tú les has prescrito en Tu Libro de Esplendores, para que lleguen a ser enseñas de guía y lámparas del Concurso de lo alto, manantiales de Tu infinita sabiduría, y estrellas que guían rectamente, brillando desde el firmamento celestial.

Verdaderamente, Tú eres el Invencible, el Todopoderoso, el Omnipotente.

-`Abdu'l-Bahá
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Firmeza en la Alianza (#11560)

Haz firmes nuestros pasos, oh Señor, en Tu sendero y fortalece nuestros corazones en Tu obediencia. Dirige nuestros rostros hacia la belleza de Tu unicidad y alegra nuestros pechos con las señales de Tu divina unidad. Adorna nuestros cuerpos con el manto de Tu generosidad, retira de nuestros ojos el velo de la transgresión y danos el cáliz de Tu gracia, para que la esencia de todos los seres cante Tu alabanza ante la visión de Tu grandeza. Revélate pues, oh Señor, a través de Tu misericordiosa palabra y el misterio de Tu divino ser, para que el sagrado éxtasis de la oración pueda henchir nuestras almas, una oración que se eleve por encima de las palabras y las letras y trascienda el murmullo de las sílabas y los sonidos, para que todas las cosas se fundan en la nada ante la revelación de Tu esplendor.

¡Señor! Estos son siervos que han permanecido firmes y leales en Tu Alianza y Testamento, se han asido fuertemente de la cuerda de la constancia en Tu Causa y se han aferrado al borde del manto de Tu grandeza. Ayúdalos, oh Señor, con Tu gracia, confírmalos con Tu poder y fortalece sus espaldas en su obediencia a Ti.

Tú eres el Perdonador, el Benévolo.
-`Abdu'l-Bahá
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Firmeza en la Alianza (#11561)

¡Oh Dios, mi Dios! Dame de beber del cáliz de Tu dádiva e ilumina mi rostro con la luz de la guía. Hazme firme en el camino de la fidelidad, ayúdame a ser constante en Tu poderosa Alianza y permite que sea contado entre Tus siervos elegidos. Abre ante mí las puertas de la abundancia, otórgame la salvación y, por medios que no puedo concebir, susténtame con los tesoros del cielo. Permíteme volver el rostro hacia la faz de Tu generosidad y consagrarme plenamente a Ti, oh Tú que eres misericordioso y compasivo. Tú, verdaderamente, confieres la gracia y eres generoso con aquellos que se sujetan firmemente a Tu Alianza. Toda alabanza sea para Dios, el Señor de los mundos.

-`Abdu'l-Bahá
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Fondos (#11562)

*Todos los amigos de Dios [...] deberían contribuir en la medida de sus posibilidades, por muy modesta que sea su aportación. Dios no sobrecarga a un alma por encima de su capacidad. Esas contribuciones deben provenir de todos los centros y de todos los creyentes [...].

*¡Oh amigos de Dios! Estad seguros de que, a cambio de estas contribuciones, vuestra agricultura, vuestra industria y vuestro comercio serán bendecidos con múltiples mejoras, con generosas dádivas y favores. Aquel que venga con una buena obra recibirá diez veces más en recompensa. No hay duda de que el Señor viviente confirmará en abundancia a quienes emplean su riqueza en Su camino.

¡Oh Dios, mi Dios! Ilumina la frente de Tus amantes verdaderos y apóyalos con las huestes angelicales del triunfo seguro. Afirma sus pasos en Tu recto sendero y, mediante Tu antigua munificencia, abre ante ellos las puertas de Tus bendiciones; pues están empleando en Tu camino lo que Tú les has conferido, protegiendo Tu Fe, poniendo su confianza en su recuerdo de Ti, ofrendando sus corazones por amor a Ti, y no reteniendo lo que poseen en adoración a Tu Belleza y en su búsqueda de maneras de complacerte.

¡Oh mi Señor! Ordena para ellos una porción abundante, una recompensa asignada y un premio seguro.

Verdaderamente, Tú eres el Sostenedor, el Auxiliador, el Generoso, el Munífico, el Eterno Donador.

-`Abdu'l-Bahá
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Gobierno (#11470)

¡Oh mi Dios! ¡Oh Tú que dotas a todo poder justo y dominio ecuánime con gloria perdurable y poder sempiterno, con permanencia y estabilidad, con constancia y honor! Ayuda mediante Tu gracia celestial a todo gobierno que trate a sus súbditos con justicia, y a toda autoridad soberana, derivada de Ti, que resguarde a los pobres y a los débiles bajo el estandarte de su protección.

Te suplico, por Tu divina gracia y abundante munificencia, que ayudes a este gobierno justo, el dosel de cuya autoridad se extiende sobre vastos e imponentes territorios y las evidencias de cuya justicia son perceptibles en estas regiones prósperas y florecientes. Ayuda, oh mi Dios, a sus huestes, alza sus insignias, confiere influencia a sus palabras y declaraciones, protege sus territorios, acrecienta su honor, amplía su fama, revela sus signos y despliega su estandarte mediante Tu fuerza que todo lo sojuzga y Tu poder resplandeciente en el reino de la creación.

Tú, ciertamente, ayudas a quienquiera que desees, y Tú eres, verdaderamente, el Todopoderoso, el Omnipotente.

-`Abdu'l-Bahá
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Humanidad (#11563)

¡Mi Dios, a quien venero y adoro! Soy testigo de Tu unidad y Tu unicidad, y reconozco Tus dádivas tanto del pasado como del presente. Tú eres el Todogeneroso, y las lluvias desbordantes de Tu misericordia han caído sobre pobres y ricos por igual, y los esplendores de Tu gracia se han derramado sobre los obedientes y los rebeldes.

¡Oh Dios de misericordia, ante Cuya puerta se ha doblegado la quintaesencia de la misericordia, y alrededor del santuario de Cuya Causa ha girado la bondad en su más íntimo espíritu! Te suplicamos, implorando Tu antigua gracia y rogando Tu presente favor, que tengas piedad de todas las manifestaciones del mundo del ser, y que no les niegues la efusión de Tu gracia en Tus días.

Todos son pobres y necesitados, y Tú eres, en verdad, Quien todo lo posee, Quien todo lo domina, el Todopoderoso.

-Bahá'u'lláh
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Humanidad (#11564)

¡Oh Señor compasivo, Tú que eres generoso y capaz! Somos siervos Tuyos al abrigo de Tu providencia. Dirige hacia nosotros Tu mirada de favor. Da luz a nuestros ojos, percepción a nuestros oídos y comprensión y amor a nuestros corazones. Regocija y alegra nuestras almas mediante Tus buenas nuevas. ¡Oh Señor! Indícanos el sendero de Tu reino y resucítanos a todos mediante los hálitos del Espíritu Santo. Concédenos vida eterna y confiérenos honor infinito. Une al género humano e ilumina el mundo de la humanidad. Que todos sigamos Tu camino, anhelemos Tu complacencia e indaguemos los misterios de Tu reino. ¡Oh Dios! Únenos y enlaza nuestros corazones con Tu lazo indisoluble.

Verdaderamente, Tú eres el Donador, Tú eres el Bondadoso y Tú eres el Todopoderoso.

-`Abdu'l-Bahá
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Humanidad (#11565)

¡Oh bondadoso Señor! Tú has creado a toda la humanidad del mismo linaje. Has decretado que todos pertenezcan a la misma familia. En Tu Santa Presencia, todos son Tus siervos, y toda la humanidad se cobija bajo Tu Tabernáculo; todos se han reunido alrededor de Tu Mesa de Munificencia; todos están iluminados por la luz de Tu Providencia.

¡Oh Dios! Tú eres bondadoso con todos, das sustento a todos, ofreces asilo a todos, confieres vida a todos. Tú has dotado a todos y a cada uno de talento y facultades, y todos están sumergidos en el Océano de Tu Misericordia.

¡Oh bondadoso Señor! Une a todos. Haz que las religiones concuerden y haz de las naciones una sola, a fin de que se vean unas a otras como una sola familia y consideren a toda la humanidad como un solo hogar. Que vivan todas en perfecta armonía.

¡Oh Dios! Levanta el estandarte de la unidad de la humanidad.

¡Oh Dios! Establece la Paz Mayor.
¡Oh Dios! Une firmemente los corazones entre sí.

¡Oh Padre bondadoso, Dios! Alegra nuestros corazones con la fragancia de Tu amor. Ilumina nuestros ojos con la Luz de Tu Guía. Deleita nuestros oídos con la melodía de Tu Palabra, y ampáranos a todos en la Fortaleza de Tu Providencia.

Tú eres el Poderoso y el Fuerte. Tú eres el Perdonador y Tú eres Quien pasa por alto las flaquezas de toda la humanidad.

-`Abdu'l-Bahá
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Humanidad (#11566)

¡Oh Dios, oh Tú que has derramado Tu esplendor sobre las realidades luminosas de los seres humanos, vertiendo sobre ellos las luces brillantes del conocimiento y la guía, y los has elegido de entre todas las cosas creadas para esta gracia suprema, y has hecho que abarquen todas las cosas, comprendan su íntima esencia, descubran sus misterios y los saquen de la oscuridad y los traigan al mundo visible! «Él, ciertamente, muestra Su especial misericordia a quien desea».

Oh Señor, ayuda a Tus amados a adquirir conocimiento y a descubrir las ciencias y las artes, y a desentrañar los secretos atesorados en la realidad más íntima de todos los seres creados. Haz que oigan las verdades ocultas que están escritas y grabadas en lo más hondo de todo cuando existe. Haz que sean enseñas de guía entre todas las criaturas y penetrantes rayos de la mente que derramen su luz en esta «primera vida». Haz de ellos líderes que conduzcan hacia Ti, guías que lleven a Tu camino, heraldos que apremien a las almas a dirigirse hacia Tu Reino.

Tú eres, en verdad, el Poderoso, el Protector, el Potente, el Defensor, el Fuerte, el Más Generoso.

-`Abdu'l-Bahá
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Ḥuqúqu’lláh (#11690)

*El Ḥuqúqu’lláh es, en verdad, una gran ley. Les incumbe a todos presentar esta ofrenda, porque es la fuente de la gracia, de la abundancia y de todo bien. Es una merced que ha de permanecer junto con toda alma en cada uno de los mundos de Dios, Quien todo lo posee, el Más Munífico.

*Bahá’u’lláh

Magnificado seas Tú, oh Señor de la creación entera, Aquel a Quien han de volverse todas las cosas. Con mi lengua interna y externa, doy testimonio de que Tú Te has manifestado y revelado, has hecho descender Tus signos y has proclamado Tus testimonios. Doy fe de Tu autosuficiencia respecto de todo cuanto no seas Tú y de Tu santidad por encima de todas las cosas terrenales. Te suplico, por la trascendente gloria de Tu Causa y la potencia suprema de Tu Palabra, que le concedas la confirmación a quien desee ofrendar lo que Tú le has prescrito en Tu Libro y observar lo que haga difundirse la fragancia de Tu aceptación. Ciertamente, Tú eres el Todopoderoso, el Favorecedor, Quien todo lo perdona, el Generosísimo.

-Bahá'u'lláh
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Ḥuqúqu’lláh (#11691)

¡Glorificado seas, oh mi Señor compasivo! Te suplico, por el agitado océano de Tu santa expresión, y por las múltiples muestras de Tu suprema soberanía, y por las convincentes pruebas de Tu Divinidad, y por los misterios ocultos que se esconden en Tu conocimiento, que me concedas Tu gracia para servirte a Ti y a Tus escogidos y me permitas ofrecer obedientemente Tu Ḥuqúq, el cual has prescrito en Tu Libro.

Soy aquel, oh mi Señor, que ha puesto sus afectos en Tu dominio de gloria, y se ha asido tenazmente de la orla de Tu generosidad. ¡Oh Tú que eres el Señor de todos los seres y el Gobernante del reino de los nombres! Te suplico que no me niegues las cosas que Tú posees ni me prives de lo que Tú has ordenado para Tus escogidos.

Te imploro, oh Señor de todos los nombres y Creador de los cielos, que me ayudes a ser constante en Tu Causa, mediante Tu gracia fortalecedora, de modo que las vanidades del mundo no consigan apartarme de ella como por un velo, ni me detengan las violentas conmociones de los malhechores que se han dispuesto a desviar a Tu pueblo en Tus días. Destina, entonces, para mí, oh Deseo de mi corazón, el bien de este mundo y del mundo venidero. Ciertamente, poderoso eres Tú para hacer Tu voluntad. No hay otro Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.

-Bahá'u'lláh
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Iluminación (#11567)

Toda alabanza sea para Ti, oh mi Dios, Quien eres la Fuente de toda gloria y majestad, de grandeza y honor, de soberanía y dominio, de sublimidad y gracia, de reverencia y poder. A quien Tú quieres le haces acercarse al Grandísimo Océano y a quien deseas le confieres el honor de reconocer Tu Muy Antiguo Nombre. De todos los que están en el cielo y en la tierra, nadie puede resistir la acción de Tu soberana Voluntad. Desde toda la eternidad, Tú has regido la creación entera, y por siempre continuarás ejerciendo Tu dominio sobre todo lo creado. No hay otro Dios más que Tú, el Omnipotente, el Exaltadísimo, el Todopoderoso, el Sapientísimo.

Ilumina, oh Señor, los rostros de Tus siervos para que puedan verte, y limpia sus corazones para que puedan volverse hacia la corte de Tus favores celestiales y reconocer a Aquel que es la Manifestación de Tu Ser y la Aurora de Tu Esencia. Verdaderamente, Tú eres el Señor de todos los mundos. No hay Dios sino Tú, el Libre, Quien todo lo subyuga.

-Bahá'u'lláh
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Iluminación (#11568)

*Respecto a sus asuntos, que repita diecinueve veces: «Tú me ves, oh mi Dios, desprendido de todo salvo de Ti y aferrándome a Ti. Guíame pues, en todos mis asuntos, hacia aquello que me favorezca para la gloria de Tu Causa y la grandeza de la posición de Tus amados». Que luego reflexione sobre ello y lleve a efecto lo que le venga a la mente. Esta violenta oposición de los enemigos dará paso, sin duda, a la suprema prosperidad.

-Bahá'u'lláh
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Iluminación (#11569)

¡Oh bondadoso Señor! ¡Oh Tú que eres generoso y misericordioso! Somos siervos de Tu umbral y estamos reunidos a la sombra protectora de Tu divina unidad. El sol de Tu misericordia brilla sobre todos y las nubes de Tu generosidad derraman su lluvia sobre todos. Tus dádivas abarcan a todos, Tu amorosa providencia mantiene a todos, Tu protección envuelve a todos y la mirada de Tu favor se dirige hacia todos. ¡Oh Señor! Otorga Tus infinitos dones y haz resplandecer la luz de Tu guía. Ilumina los ojos, alegra los corazones con felicidad perdurable. Confiere un espíritu nuevo a todas las gentes y concédeles vida eterna. Abre las puertas del verdadero entendimiento y permite que brille resplandeciente la luz de la fe. Reúne a todas las gentes al amparo de Tu generosidad y haz que se unan en armonía, para que lleguen a ser como los rayos de un solo sol, como las olas de un mismo océano y como el fruto de un solo árbol. Que beban del mismo manantial. Que se refresquen con la misma brisa. Que obtengan iluminación de la misma fuente de luz. Tú eres el Donador, el Misericordio-so, el Omnipotente.

-`Abdu'l-Bahá
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Jóvenes (#11570)

¡Oh bondadoso Señor! Desde el horizonte del desprendimiento, has manifestado almas que, como la luna brillante, vertieron luz sobre el reino del alma y del corazón, se libraron de los atributos del mundo de la existencia y marcharon presurosas hacia el dominio de la inmortalidad. Con una gota del océano de Tu amorosa bondad, humedeciste con frecuencia el jardín de sus corazones hasta que alcanzaron frescura y belleza incomparable. La santa fragancia de Tu divina unidad fue esparcida por doquier, y derramó sus dulces aromas sobre todo el mundo y colmó las regiones de la tierra con su perfume.

Haz que aparezcan, pues, oh espíritu de Pureza, almas que, al igual que esos seres santificados, lleguen a ser puras y libres, adornen el mundo del ser con un nuevo atavío y un espléndido manto, no busquen a otro más que a Ti, no sigan otro camino más que el de Tu complacencia y no hablen más que de los misterios de Tu Causa.

¡Oh bondadoso Señor! Permite que este joven alcance la más noble aspiración de los santos. Concédele las alas de Tu gracia fortalecedora –alas del desprendimiento y de la ayuda divina– para que con ellas se remonte a la atmósfera de Tu tierna misericordia, participe de Tus dádivas celestiales, llegue a ser una señal de guía divina y un estandarte del Concurso de lo alto. Tú eres el Potente, el Poderoso, el que ve, y el que oye.

-`Abdu'l-Bahá
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Jóvenes (#11571)

¡Oh bondadoso Señor! Confiere, por Tu gracia, un par de alas celestiales a cada uno de estos pajarillos, y concédeles poder espiritual para que levanten el vuelo por este espacio ilimitado y se remonten a las alturas del Reino de Abhá.

¡Oh Señor! Fortalece estas delicadas plantas para que cada una de ellas llegue a ser un árbol fructífero, verde y floreciente. Haz victoriosas a estas almas mediante la potencia de Tus huestes celestiales, para que puedan aplastar las fuerzas del error y la ignorancia y desplegar el estandarte de la fraternidad y de la guía entre las gentes; para que, cual brisas vivificantes de la primavera, refresquen y reanimen los árboles de las almas humanas y, como lluvias vernales, tornen verdes y fértiles los prados de esa región. Tú eres el Fuerte y el Poderoso; Tú eres el Conferidor y el Amoroso.

-`Abdu'l-Bahá
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Jóvenes (#11572)

¡Oh bondadoso Señor! Otorga confirmaciones divinas a esta hija del reino, y ayúdala bondadosamente a que se mantenga firme y constante en Tu Causa y, cual ruiseñor del rosedal de los misterios, entone melodías en el Reino de Abhá con los más bellos acordes, y traiga con ello alegría a todos. Enaltécela entre las hijas del reino y permítele alcanzar la vida eterna.

Tú eres el Otorgador, el Amoroso.
-`Abdu'l-Bahá
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Jóvenes (#11573)

¡Oh Señor! Haz radiante a este joven y confiere Tu generosidad a esta pobre criatura. Otórgale conoci-miento, concédele mayor fuerza a la alborada de cada día y resguárdalo al amparo de Tu cuidado, para que se libre del error, se consagre al servicio de Tu Causa, guíe a los descarriados, encamine a los desventurados, libere a los cautivos y despierte a los desatentos, a fin de que todos sean bendecidos con Tu recuerdo y Tu alabanza. Tú eres el Poderoso y el Potente.

-`Abdu'l-Bahá
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Jóvenes (#11574)

¡Alabanza y gloria sean para Ti, oh Señor, mi Dios! Este es un retoño selecto que has plantado en las praderas de Tu amor y has nutrido con los dedos de Tu Señorío.

Lo has regado con el manantial de la vida eterna que brota en los jardines de Tu unicidad, y has hecho que las nubes de Tu tierna misericordia derramen sobre él Tus favores. Ahora ha crecido y se ha desarrollado al abrigo de Tus bendiciones, manifiestas en la Aurora de Tu divina esencia. Ha producido hojas y flores, está cargado de frutos merced a la providencia de Tus maravillosos dones y dádivas, y se mece al compás de la brisa perfumada que sopla de Tu amorosa bondad.

¡Oh Señor! Haz que este retoño se vuelva verde, lozano y floreciente mediante las efusiones de Tu especial munificencia y favor, con las cuales has dotado los tabernáculos de la santidad en Tu Reino eterno y has adornado las esencias de la unidad en el campo de la reunión.

¡Oh Señor! Asístele con Tu gracia fortalecedora proveniente de Tu Reino invisible, ayúdale con las huestes ocultas a los ojos de Tus siervos, y confiérele una posición segura en Tu presencia. Desata su lengua para que haga mención de Ti, y alegra su corazón para que celebre Tu alabanza. Ilumina su ros-tro en Tu Reino, hazle prosperar en el dominio de lo alto, y confírmale generosamente en el servicio a Tu Causa.

Tú eres el Todopoderoso, el Todoglorioso, el Omnipotente.

-`Abdu'l-Bahá
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Jóvenes (#11575)
¡Oh bondadoso Señor!

Permite que estos árboles lleguen a ser el adorno del Paraíso de Abhá. Haz que crezcan por medio de Tu dádiva celestial. Hazlos verdes y lozanos y humedécelos con gotas del rocío del paraíso. Atavíalos con mantos de radiante belleza y corona sus cabezas con preciosas flores. Adórnalos con excelentes frutos y esparce sobre ellos Tus dulces aromas.

Tú eres el Otorgador, el Más Amoroso, el Más Esplendoroso, el Más Resplandeciente.

-`Abdu'l-Bahá
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Jóvenes (#11576)

¡Oh mi Dios, oh mi Dios! Verdaderamente, esta planta ha dado su fruto y permanece con el tallo erguido. Verdaderamente, ha dejado atónitos a los campesinos y ha inquietado a los envidiosos. ¡Oh Dios! Riégala con las lluvias que caen de la nube de Tus favores, y haz que produzca grandes cosechas, acumuladas como imponentes colinas en Tus tierras. Enciende los corazones con un rayo que brille desde Tu Reino de la Unicidad. Ilumina los ojos al contemplar los signos de Tu gracia, y deleita los oídos al escuchar las melodías de las aves de Tus confirmaciones que cantan en Tus jardines celestiales, de tal modo que estas almas lleguen a ser como peces sedientos que nadan en los remansos de Tu guía, y verdaderos leones que recorren las selvas de Tu munificencia. Verdaderamente, Tú eres el Generoso, el Compasivo, el Glorioso y el Conferidor.

-`Abdu'l-Bahá
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Madre (#11530)

¡Oh Dios perdonador! Perdona los pecados de mi amorosa madre, absuelve sus faltas, dirige sobre ella la mirada de Tu bondadosa providencia, y permite que sea admitida en Tu Reino.

¡Oh Dios! Desde los primeros días de mi vida, ella me educó y me alimentó, mas yo no la recompensé por su trabajo y su esfuerzo. Recompénsala otorgándole vida eterna y exaltándola en Tu Reino.

Verdaderamente, Tú eres el Perdonador, el Donador y el Bondadoso.

-`Abdu'l-Bahá
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Mañana (#11577)

He despertado bajo Tu amparo, oh mi Dios, y corresponde a quien busca ese amparo permanecer dentro del Santuario de Tu protección y la Fortaleza de Tu defensa. Ilumina mi ser interior, oh mi Señor, con los resplandores de la Aurora de Tu Revelación, así como iluminaste mi ser exterior con la luz matinal de Tu favor.

-Bahá'u'lláh
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Mañana (#11578)

Me he levantado esta mañana por Tu gracia, oh mi Dios, y he dejado mi hogar confiando plenamente en Ti y entregándome a Tu cuidado. Haz descender, pues, sobre mí, desde el cielo de Tu misericordia, una bendición de Tu parte, y permíteme regresar a salvo a mi hogar, tal como me permitiste salir de él bajo Tu protección, con los pensamientos firmemente orientados hacia Ti.

No hay otro Dios más que Tú, el Único, el Incomparable, el Omnisciente, el Sapientísimo.

-Bahá'u'lláh
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Mañana (#11579)

Te doy gracias, oh mi Dios, por haberme despertado de mi sueño, por haberme traído a la luz después de mi desaparición y por haberme sacado de mi letargo. He despertado esta mañana con el rostro vuelto hacia los resplandores del sol de Tu Revelación, por medio del cual se han iluminado los cielos de Tu poder y Tu majestad, reconociendo Tus signos, creyendo en Tu Libro y aferrándome a Tu Cuerda.

Te imploro, por la potencia de Tu voluntad y el poder irresistible de Tu propósito, que hagas de lo que me revelaste en mi sueño los cimientos más seguros para las mansiones de Tu amor que están en el corazón de tus amados, y el mejor instrumento para la revelación de las muestras de Tu gracia y Tu bondad.

Ordena para mí, oh mi Señor, por medio de Tu muy exaltada Pluma, el bien de este mundo y del venidero. Atestiguo que en Tu mano están las riendas de todas las cosas. Tú las cambias como Te place. No hay Dios sino Tú, el Fuerte, el Fiel.

Tú eres Aquel que, mediante Su mandato, transforma la humillación en gloria, la debilidad en fortaleza, la impotencia en poder, el temor en calma, la duda en certeza. No hay Dios sino Tú, el Poderoso, el Benéfico.

Tú no decepcionas a nadie que Te haya buscado, ni apartas a quien Te haya deseado. Ordena para mí lo que corresponda al cielo de Tu generosidad y al océano de Tu munificencia. Tú eres, verdaderamente, el Omnipotente, el Todopoderoso.

-Bahá'u'lláh
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Marido (#11595)

¡Oh Dios, mi Dios! Esta Tu sierva Te invoca, confiando en Ti, volviendo el rostro hacia Ti, implorando que derrames Tus dones celestiales sobre ella, le reveles Tus misterios espirituales y viertas sobre ella las luces de Tu Divinidad.

¡Oh mi Señor! Haz que los ojos de mi marido vean. Alegra su corazón con la luz de Tu conocimiento, atrae su mente hacia Tu radiante belleza, regocija su espíritu mediante la revelación de Tus esplendores manifiestos.

¡Oh mi Señor! Retira el velo que cubre su vista. Haz que desciendan sobre él Tus abundantes dádivas, embriágale con el vino del amor por Ti, haz de él uno de Tus ángeles cuyos pies caminan sobre esta tierra al tiempo que sus almas vuelan por las alturas celestiales. Haz que se convierta en una lámpara brillante que resplandece con la luz de Tu sabiduría en medio de Tu pueblo.

Verdaderamente, Tú eres el Preciado, el Eterno Donador, el Munífico.

-`Abdu'l-Bahá
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Mártires y sus familias (#11692)
¡Él es Dios!

¡Oh Señor, mi Dios! ¡Oh Auxiliador de los débiles, Socorredor de los pobres y Liberador de los desvalidos que se vuelven hacia Ti! Con la mayor humildad, levanto las manos suplicantes hacia Tu reino de belleza y Te invoco fervorosamente con mi lengua interior, diciendo: ¡Oh Dios, mi Dios! Ayúdame a adorarte; fortalece mi espalda para servirte; asísteme con Tu gracia en mi servidumbre hacia Ti; haz que permanezca firme en mi obediencia hacia Ti; derrama sobre mí las abundantes efusiones de Tu generosidad; permite que las miradas de Tu bondad se dirijan hacia mí y sumérgeme en el océano de Tu perdón. Permite que sea confirmado en mi lealtad a Tu Fe, y otórgame un mayor grado de certeza y convicción para que pueda prescindir completamente del mundo, volver mi rostro hacia el Tuyo con entera devoción, ser fortalecido por el poder irresistible de las pruebas y testimonios e, investido con majestad y fuerza, atravesar cada región del cielo y de la tierra. Verdaderamente, Tú eres el Misericordioso, el Todoglorioso, el Benévolo, el Compasivo.

¡Oh Señor! Estos son los supervivientes de los mártires, esa compañía de almas benditas. Han soportado toda tribulación y han mostrado paciencia frente a dolorosas injusticias. Han renunciado a toda comodidad y prosperidad, se han sometido de buen grado a terribles sufrimientos y adversidades en el camino de Tu amor, y siguen cautivos en las garras de sus enemigos, que continuamente los atormentan con penosos suplicios y los oprimen por caminar firmemente en Tu recto sendero. No hay quien los ayude, nadie que les ofrezca amistad. Aparte de los infames y los perversos, no hay quien se asocie o se relacione con ellos.

¡Oh Señor! Estas almas han sufrido amargos pesares en esta vida terrenal y, como muestra de su amor por la belleza resplandeciente de Tu rostro, y en su anhelo por alcanzar Tu Reino celestial, han tolerado las terribles humillaciones que les ha impuesto el pueblo de la tiranía.

¡Oh Señor! Colma sus oídos con los versículos de la ayuda divina y de una pronta victoria, y líbralos de la opresión de los que ostentan poder tan terrible. Retén las manos de los malvados y no dejes que estas almas sean destrozadas por las garras y los colmillos de las bestias feroces, pues son cautivas de su amor por Ti, depositarias de los misterios de Tu santidad, se presentan humildemente ante Tu puerta, y han llegado a Tu exaltado recinto.

¡Oh Señor! Fortalécelos bondadosamente con un nuevo espíritu; ilumina sus ojos permitiendo que contemplen Tus maravillosas señales en la oscuridad de la noche; destina para ellos todo el bien que abunda en Tu Reino de misterios eternos; haz de ellos estrellas brillantes que resplandecen sobre todas las regiones, árboles frondosos cargados de frutos, y ramas que se mecen con las brisas del amanecer.

Verdaderamente, Tú eres el Munífico, el Poderoso, el Omnipotente, el Libre. No hay Dios sino Tú, el Dios de amor y tierna misericordia, el Todoglorioso, Quien siempre perdona.

-`Abdu'l-Bahá
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Matrimonio (#11581)

*Desposaos, oh pueblo, para que engendréis a quien haga mención de Mí en medio de Mis siervos. Este es Mi mandato para vosotros. Asíos firmemente a él como ayuda para vosotros mismos.

*Bahá’u’lláh

*El matrimonio bahá’í es el compromiso mutuo de ambas partes, y su unión de mente y corazón. No obstante, cada uno debe poner el máximo cuidado en conocer a fondo el carácter del otro, para que la alianza vinculante establecida entre ellos sea un lazo que perdure para siempre. Su propósito debe ser este: convertirse en compañeros y camaradas amorosos, y estar unidos el uno con el otro por toda la eternidad [...]

*‘Abdu’l-Bahá

*La promesa de matrimonio, el versículo que la novia y el novio deben pronunciar individualmente en presencia de por lo menos dos testigos reconocidos por la Asamblea Espiritual es, según estipula el Kitáb-i-Aqdas (el Libro Más Sagrado) el siguiente:

*Para los hombres:

*«Todos, en verdad, nos atendremos a la Voluntad de Dios».

*Para las mujeres:

*«Todas, en verdad, nos atendremos a la Voluntad de Dios».

¡Él es el Conferidor, el Munífico!

¡Alabado sea Dios, el Antiguo, Quien siempre perdura, el Inmutable, el Eterno, Aquel que ha atestiguado en Su propio Ser que, verdaderamente, Él es el Único, el Indiviso, el Ilimitado, el Exaltado! Somos testigos de que, en verdad, no hay Dios sino Él, reconocemos Su unicidad y confesamos Su singularidad. Él ha morado siempre en alturas inaccesibles, en las cumbres de Su excelsitud, independiente de la mención de cualquiera salvo Él mismo, libre de la descripción de otro que no sea Él.

Y cuando deseó manifestar gracia y beneficencia a los seres humanos y poner el mundo en orden, reveló prácticas y creó leyes; entre ellas estableció la ley del matrimonio, hizo de ella una fortaleza para el bienestar y la salvación y nos la decretó entre lo que fue enviado desde el cielo de santidad en Su Libro Más Sagrado. Dice Él ―grande es Su gloria―: «Desposaos, oh pueblo, para que engendréis a quien haga mención de Mí en medio de Mis siervos. Este es Mi mandato para vosotros. Asíos firmemente a él como ayuda para vosotros mismos».

-Bahá'u'lláh
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Matrimonio (#11582)

¡Oh Señor incomparable! En Tu omnipotente sabiduría has ordenado el matrimonio a los pueblos para que las generaciones se sucedan unas a otras en este mundo contingente y para que siempre, mientras exista el mundo, se ocupen en el Umbral de Tu unicidad en servirte y adorarte, en rendirte homenaje, venerarte y alabarte. «No he creado a los espíritus y a los hombres sino para que me adoren» . Por tanto, desposa en el cielo de Tu misericordia a estas dos aves del nido de Tu amor, y haz de ellas el medio de atraer gracia perpetua; para que de la unión de estos dos mares de amor surja una ola de ternura que vierta en la playa de la vida perlas de pura y hermosa descendencia. «Él ha soltado los dos mares para que se encuentren. Entre ellos hay una barrera que no sobrepasan. Así pues, ¿cuál de los dones de vuestro Señor negaréis? De cada uno Él saca perlas y corales» .

¡Oh bondadoso Señor! Haz que este matrimonio produzca corales y perlas. Tú eres, verdaderamente, el Todopoderoso, el Más Grande, Quien siempre perdona.

-`Abdu'l-Bahá
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Matrimonio (#11583)

¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios! Verdaderamente, este Tu siervo y esta Tu sierva se han reunido a la sombra de Tu misericordia y están unidos mediante Tu favor y generosidad. ¡Oh Señor! Ayúdalos en este mundo Tuyo y en Tu reino, y destina para ellos todo bien, mediante Tu gracia y merced. ¡Oh Señor! Confírmalos en Tu servidumbre y ayúdalos en Tu servicio. Haz que se conviertan en los signos de Tu Nombre en Tu mundo, y protégelos mediante Tus dádivas, que son inagotables en este mundo y en el mundo venidero. ¡Oh Señor! Ellos elevan sus súplicas al reino de Tu misericordia, y sus invocaciones al dominio de Tu unicidad. Verdaderamente, se han desposado en obediencia a Tu mandato. Haz que lleguen a ser muestras de armonía y unidad hasta el final de los tiempos.

Verdaderamente, Tú eres el Omnipotente, el Omnipresente y el Todopoderoso.

-`Abdu'l-Bahá
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Matrimonio (#11584)

¡Oh mi Señor, oh mi Señor! Estos dos astros brillantes están desposados en Tu amor, enlazados en la servidumbre ante Tu Sagrado Umbral, unidos en el servicio a Tu Causa. Haz que este matrimonio sea como un haz de luz de Tu abundante gracia, oh mi Señor, el Todomisericordioso, y como rayos luminosos de Tus dádivas, oh Tú, el Benéfico, el Eterno Donador, para que de este gran árbol broten ramas que crezcan verdes y florecientes mediante las dádivas que llueven de Tus nubes de gracia.

En verdad, Tú eres el Generoso. En verdad, Tú eres el Compasivo, el Todomisericordioso.

-`Abdu'l-Bahá
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Medianoche (#11622)

*¡Oh buscador de la Verdad! Si deseas que Dios abra tus ojos, debes suplicarle, orar y comulgar con Él a medianoche diciendo:

¡Oh Señor! He vuelto el rostro hacia Tu reino de unicidad y estoy sumergido en el mar de Tu misericordia. ¡Oh Señor! Ilumina mis ojos con la visión de Tus luces en esta noche oscura, y hazme feliz con el vino de Tu amor en esta edad maravillosa. ¡Oh Señor! Haz que oiga Tu llamado y abre ante mi rostro las puertas de Tu cielo, para que pueda ver la luz de Tu gloria y sentirme atraído hacia Tu belleza. Verdaderamente, Tú eres el Donador, el Generoso, el Misericordioso, el Perdonador.

-`Abdu'l-Bahá
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Mujer embarazada (#11594)

¡Mi Señor! ¡Mi Señor! Te alabo y Te doy gracias por aquello con que has favorecido a Tu humilde sierva, a Tu esclava que Te ruega y Te suplica, pues, en verdad, Tú la has guiado a Tu Reino manifiesto y has hecho que oiga Tu sublime Llamamiento en el mundo contingente y que perciba Tus Señales que demuestran el advenimiento de Tu reino victorioso sobre todas las cosas.

¡Oh mi Señor! A Ti dedico lo que está en mi seno. Haz, pues, que sea una criatura digna de elogio en Tu Reino, y afortunada gracias a Tu favor y Tu generosidad; que se desarrolle y crezca bajo el cuidado de Tu educación.

Verdaderamente, Tú eres el Generoso. Verdaderamente, Tú eres el Señor de Gran Favor.

-`Abdu'l-Bahá
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Mujeres (#11585)

¡Oh Tú, Cuyo rostro es el objeto de la adoración de todos los que Te anhelan, Cuya presencia es la esperanza de quienes están completamente consagrados a Tu voluntad, Cuya proximidad es el deseo de cuantos se han acercado a Tu corte, Cuyo semblante es el compañero de aquellos que han reconocido Tu verdad, Cuyo nombre es el impulsor de las almas que ansían contemplar Tu rostro, Cuya voz es la verdadera vida de Tus amantes, las palabras de Cuya boca son como aguas de vida para todos los que están en el cielo y en la tierra!

Te suplico, por el agravio que has sufrido y los males que Te han infligido las huestes de los malhechores, que me envíes, desde las nubes de Tu merced, aquello que me purifique de todo lo que no proceda de Ti, para que sea digna de alabarte y apta para amarte.

No me niegues, oh mi Señor, las cosas que Tú ordenaste para aquellas de Tus siervas que circulan a Tu derredor, y sobre quienes se vierten continuamente los resplandores del sol de Tu belleza y los rayos de la luz de Tu rostro. Tú eres Aquel que, desde la eternidad, ha socorrido a quienquiera que Te haya buscado, y ha favorecido generosamente a quien Te haya invocado.

No hay Dios fuera de Ti, el Poderoso, el Perdurable, el Munífico, el Más Generoso.

-Bahá'u'lláh
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Mujeres (#11586)

¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios! Mi rostro se ha dirigido hacia Tu rostro, y mi rostro es, ciertamente, Tu rostro, y mi llamamiento es Tu llamamiento, y mi Revelación, Tu Revelación, y mi ser, Tu Ser, y mi Causa, Tu Causa, y mi mandato, Tu mandato, y mi Existencia, Tu Existencia, y mi soberanía, Tu soberanía, y mi gloria, Tu gloria, y mi poder, Tu poder.

Yo te imploro, oh Tú Modelador de las naciones y Rey de la eternidad, que resguardes a Tus siervas en el tabernáculo de Tu castidad, y canceles aquellos de sus actos que sean indignos de Tus días. Purifícalas pues, oh mi Dios, de toda duda y ociosa fantasía, y libéralas de todo cuanto no sea propio de su asociación contigo, oh Tú que eres el Señor de los nombres y el Origen de la expresión. Tú eres Aquel en Cuyo poder están las riendas de toda la creación.

No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Más Exaltado, el Todoglorioso, Quien subsiste por Sí mismo.

-Bahá'u'lláh
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Mujeres (#11587)

¡Oh Tú, ante Cuya temible majestad se han estremecido todas las cosas, en Cuya mano están los asuntos de todos los hombres, hacia Cuya gracia y misericordia se vuelven los rostros de todas Tus criaturas! Te suplico, por Tu Nombre, que has ordenado que sea el espíritu de todos los nombres que están en el reino de los nombres, que nos protejas de las murmuraciones de quienes se han apartado de Ti y han rechazado la verdad de Tu muy augusto y exaltadísimo Ser, en esta Revelación, que ha hecho estremecerse el reino de Tus nombres.

Soy una de Tus siervas, oh mi Señor. He vuelto el rostro hacia el santuario de Tus bondadosos favores y el adorado tabernáculo de Tu gloria. Purifícame de todo lo que no proceda de Ti y fortaléceme para amarte y cumplir Tu deseo, a fin de que me deleite en la contemplación de Tu belleza y me libre de todo afecto a cualquiera de Tus criaturas, y proclame en todo momento: «¡Magnificado sea Dios, el Señor de los mundos!»

Haz que mi alimento sea Tu belleza, oh mi Señor, y mi bebida, la luz de Tu presencia, y mi esperanza, Tu agrado, y mi obra, Tu alabanza, y mi compañero, Tu recuerdo, y mi ayuda, Tu soberanía, y mi morada, Tu aposento, y mi hogar, la sede que Tú has exaltado por encima de las limitaciones de aquellos que, como por un velo, están separados de Ti.

Tú eres, en verdad, el Dios de poder, de fortaleza y de gloria.

-Bahá'u'lláh
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Mujeres (#11588)

¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios! Una de Tus siervas, que ha creído en Ti y en Tus señales, se ha puesto a la sombra del árbol de Tu unicidad. Dale de beber, oh mi Dios, por Tu Nombre, el Manifiesto y el Oculto, de Tu selecto Vino sellado, para que la aleje de sí misma y haga que esté enteramente consagrada a Tu recuerdo y completamente desprendida de cualquiera que no seas Tú.

Ya que Tú le has revelado el conocimiento de Ti, oh mi Señor, no le niegues Tu gracia, mediante Tu bondad; y ya que la has llamado hacia Ti, no la alejes de Ti, mediante Tu generosidad. Provéela, pues, con aquello que exceda a todo lo que pueda encontrarse en Tu tierra. Tú eres, verdaderamente, el Munificente, Cuya gracia es ilimitada.

Si confirieses a una de Tus criaturas lo que igualara a los reinos de la tierra y el cielo, ello no disminuiría ni en la medida de un átomo la inmensidad de Tu dominio. Mucho más grande eres Tú que el Grande, como suelen llamarte, pues semejante título no es sino uno de Tus nombres, todos los cuales fueron creados por una mera indicación de Tu voluntad.

No hay Dios sino Tú, el Dios de poder, el Dios de gloria, el Dios de conocimiento y sabiduría.

-Bahá'u'lláh
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Mujeres (#11589)

Tú ves, oh mi Dios, cómo los males cometidos por aquellas de Tus criaturas que Te han vuelto la espalda se han interpuesto entre Aquel en Quien Tu Deidad está manifiesta y Tus siervos. Haz descender sobre ellos, oh mi Señor, aquello que haga que se ocupen en sus propios afanes. Haz, pues, que su violencia se limite a ellos mismos, para que la tierra y los que en ella habitan encuentren paz.

Una de Tus siervas, oh mi Señor, ha buscado Tu rostro y se ha elevado hacia la atmósfera de Tu complacencia. No le niegues, oh mi Señor, las cosas que ordenaste para las elegidas de entre Tus siervas. Permítele, pues, que se sienta tan atraída por Tus palabras que celebre Tu alabanza entre ellas.

Potente eres Tú para hacer lo que Te place. No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, Cuya ayuda imploran todas las almas.

-Bahá'u'lláh
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Mujeres (#11590)

¡Magnificado sea Tu nombre, oh Tú en Cuyo puño están las riendas de las almas de todos los que Te han reconocido, y en Cuya diestra se halla el destino de todos los que están en el cielo y todos los que están en la tierra! Mediante la fuerza de Tu poder, Tú haces lo que deseas, y, mediante Tu volición, ordenas lo que Te place. La voluntad de la persona más decidida no es nada comparada con las imperiosas pruebas de Tu voluntad, y la determinación de la más inflexible de Tus criaturas queda disipada ante las múltiples revelaciones de Tu propósito.

Tú eres Aquel que, con una palabra de Su boca, ha extasiado a tal punto los corazones de Sus escogidos que, en su amor por Ti, se han desprendido de todo excepto de Ti mismo, y han ofrecido sus vidas y han sacrificado sus almas en Tu camino, y han soportado, por Tu amor, lo que no ha soportado ninguna de Tus criaturas.

Soy una de Tus siervas, oh mi Señor. He vuelto el rostro hacia la morada de Tu misericordia, y he buscado las maravillas de Tus múltiples favores, por cuanto todos los miembros de mi cuerpo proclaman que Tú eres el Munífico, Aquel Cuya gracia es inmensa.

¡Oh Tú, Cuyo rostro es el objeto de mi adoración, Cuya belleza es mi santuario, Cuya morada es mi objetivo, Cuya alabanza es mi esperanza, Cuya providencia es mi compañera, Cuyo amor es la causa de mi existencia, Cuya mención es mi consuelo, cuya proximidad es mi deseo, Cuya presencia es mi mayor anhelo y mi máxima aspiración! Te suplico que no me niegues aquello que Tú ordenaste para los elegidos entre Tus siervos. Provéeme, pues, con el bien de este mundo y del venidero.

En verdad, Tú eres el Rey de todos los seres. No hay Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.

-Bahá'u'lláh
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Mujeres (#11527)

¡Oh mi Dios, oh Tú que perdonas los pecados y disipas las aflicciones! ¡Oh Tú que eres el Indulgente, el Misericordioso! Levanto hacia Ti mis manos suplicantes y, con lágrimas en los ojos, imploro a la corte de Tu divina Esencia que, mediante Tu gracia y Tu clemencia, perdones a Tu sierva, que ha ascendido hacia la sede de la verdad. ¡Oh Señor! Haz que la envuelvan las nubes de Tu munificencia y favor, sumérgela en el océano de Tu clemencia y perdón, y permítele entrar en la excelsa morada de Tu paraíso celestial.

Verdaderamente, Tú eres el Poderoso, el Compasivo, el Generoso, el Misericordioso.

-`Abdu'l-Bahá
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Mujeres (#11528)

¡Oh Señor, oh Tú Cuya misericordia ha envuelto a todos, Cuya indulgencia es trascendente, Cuya munificencia es sublime, Cuya clemencia y generosidad lo abarcan todo, y las luces de Cuyo perdón se difunden por todo el mundo! ¡Oh Señor de gloria! Te ruego, con fervor y lágrimas en los ojos, que dirijas la mirada del ojo de Tu misericordia a Tu sierva, que ha ascendido hacia Ti. Vístela con el manto de Tu gracia, que brilla con los adornos del Paraíso celestial, y, al amparo del árbol de Tu unicidad, ilumina su rostro con la luz de Tu misericordia y compasión. ¡Oh Dios! Confiere a Tu sierva celestial las santas fragancias provenientes del espíritu de Tu indulgencia. Hazla habitar en una bendita morada, cura sus pesares con el bálsamo de la reunión contigo y, conforme a Tu voluntad, permítele entrar en Tu santo Paraíso. Haz que desciendan en sucesión sobre ella los ángeles de Tu amorosa bondad, y cobíjala bajo Tu Árbol bendito. Tú eres, verdaderamente, Quien siempre perdona, el Más Generoso, el Munífico.

-`Abdu'l-Bahá
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Mujeres (#11529)

¡Oh bondadoso Señor! Esta queridísima sierva se sentía atraída por Ti y, mediante reflexión y discernimiento, anhelaba alcanzar Tu presencia y entrar en Tus dominios. Con lágrimas en los ojos, fijaba la mirada en el Reino de los Misterios. Muchas noches las pasó en profunda comunión contigo y muchos días los vivió con el íntimo recuerdo de Ti. Cada mañana Te recordaba y cada atardecer cen-traba en Ti sus pensamientos. Como un ruiseñor melodioso, entonaba Tus sagrados versículos, y, como un espejo, aspiraba a reflejar Tu luz.

¡Oh Perdonador de los pecados! Ábrele el camino a esta alma despierta para que entre en Tu Reino, y permite que esta ave, adiestrada por Tu mano, vuele en el rosedal eterno. Ella arde con el anhelo de acercarse hacia Ti; permítele alcanzar Tu presencia. Está apenada y afligida por su separación de Ti; haz que sea admitida en Tu Mansión Celestial.

¡Oh Señor! Somos pecadores, mas Tú eres el Perdonador. Estamos sumergidos en el océano de las imperfecciones, mas Tú eres el Indulgente, el Amable. Perdona nuestros pecados y bendícenos con Tu gracia abundante. Concédenos el privilegio de contemplar Tu Semblante y danos el cáliz de la alegría y la dicha. Somos cautivos de nuestras propias transgresiones, y Tú eres el Rey de muníficos favores. Estamos sumergidos en un mar de iniquidades, y Tú eres el Señor de infinita misericordia. Tú eres el Donador, el Glorioso, el Eterno, el Munífico; y Tú eres el Más Bondadoso, el Todomisericordioso, el Omnipotente, Quien otorga los dones y perdona los pecados. Verdaderamente, Tú eres a Quien nos volvemos para la remisión de nuestras faltas, el Señor de señores.

-`Abdu'l-Bahá
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Mujeres (#11591)

¡Oh mi Señor, mi Amado, mi Deseo! Sé mi amigo en la soledad y acompáñame en mi exilio. Disipa mi tristeza. Haz que me consagre a Tu belleza. Aléjame de todo excepto de Ti. Atráeme con Tus fragancias de santidad. Haz que me asocie en Tu Reino con aquellos que se han desligado de todo salvo de Ti, que anhelan servir en Tu sagrado umbral y están dispuestos a trabajar en Tu Causa. Permíteme que sea una de Tus siervas que han alcanzado Tu complacencia. Verdaderamente, Tú eres el Magnánimo, el Generoso.

-`Abdu'l-Bahá
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Mujeres (#11592)

¡Oh Dios, mi Dios! Lléname la copa del desprendimiento de todas las cosas, y regocíjame con el vino del amor a Ti en la reunión de Tus esplendores y dádivas. Líbrame de los asaltos de la pasión y del deseo, desátame de los grilletes de este mundo inferior, atráeme con arrobamiento a Tu dominio celestial y vivifícame entre tus siervas con los hálitos de Tu santidad.

¡Oh Señor! Ilumina mi rostro con las luces de Tus dádivas, alumbra mis ojos con la contemplación de las señales de Tu poder, que todo lo subyuga, deleita mi corazón con la gloria de Tu conocimiento, que abarca todas las cosas, alegra mi alma con Tus vivificadoras nuevas de gran felicidad, oh Rey de este mundo y del Reino de lo alto, oh Señor de dominio y de poder, para que pueda difundir Tus signos y señales, y proclamar Tu Causa, y promover Tus Enseñanzas, y servir a Tu Ley y exaltar Tu Palabra.

Verdaderamente, Tú eres el Poderoso, el Eterno Dador, el Capaz, el Omnipotente.

-`Abdu'l-Bahá
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Mujeres (#11593)

¡Oh Señor! Ayuda a esta hija del Reino a que sea exaltada en ambos mundos; haz que se aleje de este mundo mortal de polvo y de quienes han puesto en él sus corazones, y permítele comulgar con el mundo de la inmortalidad y permanecer estrechamente asociada con él. Concédele poder celestial y fortalécela con los hálitos del Espíritu Santo para que se disponga a servirte.

Tú eres el Poderoso.
-`Abdu'l-Bahá
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Naw-Rúz (#11693)

Alabado seas, oh mi Dios, por haber ordenado Naw-Rúz como festividad para aquellos que han observado el ayuno por amor a Ti y se han abstenido de todo lo que Te es detestable. Permite, oh mi Señor, que el fuego de Tu amor y el calor producido por el ayuno ordenado por Ti les enardezca en Tu Causa y les haga ocuparse de Tu alabanza y Tu recuerdo.

Ya que los has adornado, oh mi Señor, con el ornamento del ayuno prescrito por Ti, adórnalos también con el ornamento de Tu aceptación, mediante Tu gracia y munífico favor, pues las acciones de las personas dependen por entero de Tu complacencia y están condicionados a Tu voluntad. Si considerases a quien ha quebrantado el ayuno como si lo hubiese observado, esa persona sería con-tada entre las que han observado el ayuno desde la eternidad. Y, si decretases que aquel que ha observado el ayuno lo ha quebrantado, esa persona sería considerada entre las que han hecho que el Manto de Tu Revelación sea manchado de polvo y han sido alejadas de las aguas cristalinas de esta Fuente viva.

Tú eres Aquel por medio de Quien se ha izado el emblema «Loable eres Tú en Tus obras» y se ha desplegado el estandarte «Obedecido eres Tú en Tu mandato». Da a conocer esta posición Tuya, oh mi Dios, a Tus siervos, para que sean conscientes de que la excelencia de todas las cosas depende de Tu mandato y de Tu Palabra y de que la virtud de todo acto está supeditada a Tu venia y al beneplácito de Tu voluntad, y para que reconozcan que las riendas de las acciones de los hombres están en las manos de Tu aceptación y Tu mandato. Hazles saber esto para que nada en absoluto los aparte de Tu Belleza, en estos días en que Cristo exclama: «Todo dominio es Tuyo, oh Engendrador del Espíritu (Jesús)», y Tu Amigo (Muḥammad) exclama: «Gloria sea a Ti, oh Bienamado, pues has desvelado Tu Belleza y has decretado para Tus elegidos lo que hará que accedan a la sede de la revelación de Tu Más Grande Nombre, por el cual se han lamentado todas las gentes, excepto aquellas que se han desprendido de todo menos de Ti, y se han vuelto hacia Aquel que es el Revelador de Ti mismo y la Manifestación de Tus atributos».

Aquel que es Tu Rama y toda Tu compañía, oh mi Señor, han puesto fin a su ayuno en este día, después de haberlo observado dentro de los recintos de Tu corte y en su anhelo por complacerte. Ordena para él, y para ellos, y para todos los que han alcanzado Tu presencia en esos días, todo el bien que destinaste en Tu Libro. Provéeles, pues, con lo que les beneficie en esta vida y en la venidera.

Tú eres, en verdad, el Omnisciente, el Sapientísimo.

-Bahá'u'lláh
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Niños (#11596)

¡Oh Señor, mi Dios! Esta es una criatura que ha nacido del vientre de una de Tus siervas a la que has conferido una posición distinguida en las Tablas de Tu irrevocable decreto contenidas en los Libros de Tu mandato.

Te imploro, por Tu nombre, el cual permite a todos alcanzar el objeto de su deseo, que concedas que esta criatura llegue a ser un alma más madura entre Tus siervos; haz que brille mediante el poder de Tu nombre, permítele expresar Tu alabanza, volver el rostro hacia Ti y acercarse a Ti. Verdaderamente, Tú eres Quien, desde siempre, has sido potente para hacer Tu voluntad y por siempre seguirás siendo poderoso para hacer lo que desees. No hay otro Dios más que Tú, el Excelso, el Augusto, el Sometedor, el Poderoso, el Imponente.

-Bahá'u'lláh
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Niños (#11597)

¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Tú ves a estos niños, que son los retoños del árbol de la vida, las aves de las praderas de la salvación, las perlas del océano de Tu gracia, las rosas del jardín de Tu guía. ¡Oh Dios, nuestro Señor! Entonamos Tu alabanza, damos testimonio de Tu santidad e imploramos fervientemente al cielo de Tu misericordia que hagas de nosotros luces de guía, estrellas que brillan sobre los horizontes de gloria eterna entre la humanidad, y que nos instruyas en un conocimiento que proviene de Ti. ¡Yá Bahá’u’l-Abhá!

-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11598)

¡Oh Señor! Soy una criatura; permite que crezca al amparo de Tu amorosa bondad. Soy una tierna planta; haz que me alimente con las lluvias de las nubes de Tu misericordia. Soy un retoño del jardín del amor; haz que llegue a ser un árbol fructífero. Tú eres el Poderoso y el Potente, y Tú eres el Amoroso, el Sapientísimo, Quien todo lo ve.

-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11599)

¡Él es Dios! ¡Oh Dios, mi Dios! Concédeme un corazón puro como una perla.

-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11600)

¡Oh Dios! Educa a estos niños. Ellos son las plantas de Tu huerto, las flores de Tu prado, las rosas de Tu jardín. Haz que Tu lluvia descienda sobre ellos. Haz que el Sol de la Realidad brille con Tu amor sobre ellos. Haz que Tu brisa les refresque para que se eduquen, crezcan y se desarrollen, y se manifiesten con la máxima belleza. Tú eres el Donador. Tú eres el Compasivo.

-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11601)

¡Oh Dios! Guíame, protégeme, haz de mí una lámpara brillante y una estrella resplandeciente. Tú eres el Fuerte y el Poderoso.

-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11602)

¡Oh mi Señor! ¡Oh mi Señor! Soy una criatura de tierna edad. Nútreme del pecho de Tu misericordia, instrúyeme en el seno de Tu amor, edúcame en la escuela de Tu guía y haz que me desarrolle al amparo de Tu munificencia. Líbrame de la oscuridad; haz de mí una luz brillante; libérame de la desdicha; haz de mí una flor del rosedal; permite que me convierta en un siervo de Tu umbral y confiéreme el carácter y la naturaleza de los justos; haz de mí una fuente de generosidad para el mundo humano y corona mi cabeza con la diadema de la vida eterna.

Verdaderamente, Tú eres el Fuerte, el Poderoso, Quien ve y Quien oye.

-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11603)

¡Oh Señor incomparable! Sé Tú un refugio para esta pobre criatura y un Maestro bondadoso y clemente para esta alma errante e infeliz. ¡Oh Señor! Aunque no seamos más que plantas sin provecho, pertenecemos a Tu jardín de rosas. Aunque arbolitos sin hojas ni flores, somos parte de Tu huerto. Nutre esta planta, pues, con las lluvias de las nubes de Tu tierna misericordia y vivifica y refresca este arbolito con el hálito reanimador de Tu primavera espiritual. Haz que llegue a ser atento, juicioso y noble, y permite que obtenga vida eterna y habite por siempre en Tu Reino.

-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11604)

¡Oh Señor! Haz de estos niños plantas excelentes. Permite que crezcan y se desarrollen en el Jardín de Tu Alianza, y otórgales lozanía y belleza mediante las efusiones de las nubes del Reino de Abhá.

¡Oh Dios bondadoso! Soy una criatura pequeña, enaltéceme admitiéndome en el reino. Soy terrenal, hazme celestial; pertenezco al mundo inferior, deja que pertenezca al reino superior; estoy apagado, haz que me vuelva radiante; soy material, hazme espiritual, y permite que pueda manifestar Tus infinitas bondades.

Tú eres el Poderoso, el Más Amoroso.
-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11605)

¡Oh bondadoso Señor! Estos niños adorables son obra de los dedos de Tu poder y señales maravillosas de Tu grandeza. ¡Oh Dios! Protégelos, ayúdalos bondadosamente a educarse y permite que puedan prestar servicio al mundo de la humanidad. ¡Oh Dios! Estos niños son perlas; haz que se cultiven dentro de la concha de Tu amorosa bondad.

Tú eres el Munífico, el Más Amoroso.
-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11606)

¡Oh Señor! Cultiva este pequeño retoño en el jardín de Tus múltiples dádivas, riégalo con las fuentes de Tu bondadoso afecto y permite que llegue a ser una hermosa planta mediante las efusiones de Tu favor y gracia.

Tú eres el Fuerte y el Poderoso.
-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11607)
¡Él es el Más Glorioso!

¡Oh mi Señor misericordioso! Este es un jacinto que ha crecido en el jardín de Tu agrado y un retoño que ha aparecido en el vergel del conocimiento verdadero. ¡Oh Señor de munificencia! Haz que sea refrescado continuamente con Tus brisas vivificantes y que reverdezca, lozano y floreciente, mediante las efusiones de las nubes de Tus favores, oh Tú Señor bondadoso.

Verdaderamente, Tú eres el Todoglorioso.
-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11608)
¡Él es Dios!

¡Oh bondadoso Señor! Somos pobres niños, pequeños y necesitados, y, aun así, somos plantas que han brotado junto a Tu arroyo celestial y retoños cubiertos de flores en Tu primavera divina. Haz que nos volvamos verdes y lozanos mediante las efusiones de las nubes de Tu misericordia; ayúdanos a crecer y desarrollarnos con los rayos del sol de Tus generosas dádivas, y haz que nos refresque la brisa vivificadora que sopla desde las praderas de la Verdad. Permítenos llegar a ser árboles florecientes cargados de frutos en el vergel del conocimiento, estrellas resplandecientes que brillen en el horizonte de la felicidad eterna, y lámparas radiantes que iluminen al conjunto de la humanidad.

¡Oh Señor! Si nos fuera brindado Tu tierno cuidado, cada uno de nosotros se remontaría, como un águila, al pináculo del conocimiento; mas si nos abandonaran a nuestra suerte, nos consumiríamos y caeríamos en la carencia y la frustración. Seamos lo que seamos, de Ti procedemos y ante Tu umbral buscamos refugio.

Tú eres el Otorgador, el Munífico, el Más Amoroso.

-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11609)
¡Él es Dios!

¡Oh Dios puro! Permite que estos retoños, que han brotado junto al torrente de Tu guía, se vuelvan verdes y lozanos mediante las efusiones de las nubes de Tu tierna misericordia; haz que se mezan con las suaves brisas que soplan desde las praderas de Tu unicidad, y permite que sean revividos por los rayos del Sol de la Realidad, para que continuamente crezcan y florezcan y se cubran de flores y frutos.

¡Oh Señor, Dios! Otórgale entendimiento a cada uno de ellos, dales poder y fuerza y haz que reflejen Tu divina ayuda y confirmación de modo que se conviertan en las más distinguidas de las gentes.

Tú eres el Fuerte y el Poderoso.
-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11610)
¡Él es Dios!

¡Oh Dios, mi Dios! Somos niños que hemos sido nutridos con la leche del conocimiento divino del seno de Tu amor y admitidos en Tu Reino a muy corta edad. De día y de noche Te imploramos diciendo: ¡Oh Señor! Haz firmes nuestros pasos en Tu Fe, resguárdanos en la fortaleza de Tu protección, aliméntanos de Tu mesa celestial, permítenos llegar a ser señales de guía divina y lámparas que resplandecen con una conducta recta, y ayúdanos con el poder de los ángeles de Tu reino, oh Tú que eres el Señor de gloria y majestad.

En verdad, Tú eres el Otorgador, el Misericordioso, el Compasivo.

-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11611)
¡Oh Señor de maravillosa gracia!

Concédenos nuevas bendiciones. Confiérenos el frescor de la primavera. Somos retoños plantados por los dedos de Tu munificencia y hemos sido creados del agua y la arcilla de Tu tierno afecto. Tenemos sed de las aguas vivas de Tus favores y dependemos de las efusiones de las nubes de Tu generosidad. No abandones a su suerte esta arboleda donde se albergan nuestras esperanzas ni la prives de las lluvias de tu bondadoso afecto. Permite que de las nubes de Tu misericordia caiga una lluvia copiosa para que los árboles de nuestra vida den fruto y alcancemos el más caro deseo de nuestro corazón.

-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11612)

¡Oh Tú, Dios puro! Soy una criatura pequeña; permite que el pecho de Tu bondadoso afecto sea el que yo anhele; concede que me alimente con la leche y la miel de Tu amor; hazme crecer en el seno de Tu conocimiento, y confiéreme nobleza y sabiduría desde la infancia.

¡Oh Tú, el Dios que subsiste por Sí mismo! Haz que sea leal al Reino de lo Invisible.

Verdaderamente, Tú eres el Fuerte, el Poderoso.
-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11613)

¡Oh Señor! Protege a los niños que nacen en Tu día, que se nutren del pecho de Tu amor y se crían en el seno de Tu gracia.

¡Oh Señor! En verdad, son ramas jóvenes que crecen en los jardines de Tu conocimiento, tallos que brotan en Tus vergeles de gracia. Permite que participen de Tus generosos dones, que prosperen y florezcan bajo la lluvia que cae de las nubes de Tu munificencia.

¡Verdaderamente, Tú eres el Generoso, el Clemente, el Compasivo!

-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11614)

¡Oh Dios Compasivo! ¡Oh Señor de las Huestes! Alabado seas por cuanto has preferido a estos pequeños niños por sobre los mayores y adultos, y les has concedido Tus especiales favores. Tú los has guiado. Tú has sido bondadoso con ellos. Les has conferido iluminación y espiritualidad. Confírmanos de modo que, cuando hayamos crecido, nos ocupemos en el servicio a Tu Reino, nos convirtamos en causa de la educación de otros, ardamos como cirios resplandecientes y reluzcamos como brillantes estrellas. Tú eres el Munificente, el Conferidor, el Compasivo.

-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11615)
¡Oh Tú, Dios bondadoso!

Desde Estados Unidos, ese distante país, viajamos a la Tierra Santa y nos dirigimos a este santo Lugar. Llegamos a los dos benditos y sagrados Umbrales, y obtuvimos de ellos gracia ilimitada. Hemos venido ahora al Monte Carmelo, que es Tu sagrado jardín. La mayoría de los Profetas se dirigieron a Ti en oración en esta santa montaña, y estuvieron en comunión contigo, con la mayor humildad, a la hora de la medianoche.

¡Oh Señor! Estamos ahora en este bendito lugar. Suplicamos Tus infinitas dádivas y anhelamos una conciencia dichosa y tranquila. Deseamos firmeza en la Alianza y buscamos Tu complacencia hasta nuestro último suspiro.

¡Oh Señor! Perdona nuestros pecados y concédenos Tus múltiples favores. Ampáranos en el refugio de Tu protección. Resguarda y protege a estos dos niños pequeños, y críalos en el regazo de Tu Amor.

Tú eres el Perdonador, el Resplandeciente, el Amoroso.

-`Abdu'l-Bahá
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Niños (#11616)

¡Oh gloriosísimo Señor! Bendice y haz feliz a esta pequeña sierva Tuya; cuídala tiernamente en el umbral de Tu unicidad y permite que beba en abundancia de la copa de Tu amor, para que se llene de arrobamiento y de éxtasis y difunda delicadas fragancias. Tú eres el Fuerte y el Poderoso, y Tú eres el Omnisciente, Quien todo lo ve.

-`Abdu'l-Bahá
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Noche (#11620)

¡Oh mi Dios, mi Maestro, el Objeto de mi deseo! Este siervo Tuyo busca dormir al amparo de Tu misericordia y reposar bajo el dosel de Tu gracia, implorando Tu cuidado y Tu protección.

Te ruego, oh mi Señor, por Tus ojos que no duermen, que guardes los míos de mirar otra cosa que no seas Tú. Fortalece, pues, su visión, para que puedan distinguir Tus señales y contemplar el horizonte de Tu Revelación. Tú eres Aquel ante las revelaciones de Cuya omnipotencia se ha estremecido la quintaesencia del poder.

No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, Quien todo lo subyuga, el Incondicionado.

-Bahá'u'lláh
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Noche (#11621)

¿Cómo puedo querer dormir, oh Dios, mi Dios, cuando los ojos de aquellos que Te anhelan están en vela por su separación de Ti? ¿Y cómo puedo reposar mientras las almas de Tus amantes están desconsoladas por su lejanía de Ti?

Oh mi Señor, he encomendado mi espíritu y todo mi ser a la diestra de Tu poder y Tu protección, y pongo la cabeza sobre la almohada mediante Tu potestad, y la levanto de acuerdo con Tu voluntad y Tu complacencia. Tú eres, en verdad, el Preservador, el Guardián, el Omnipotente, el Todopoderoso.

¡Por Tu poder! Ya sea dormido o despierto, no pido sino lo que Tú deseas. Soy Tu siervo y estoy en Tus manos. Ayúdame bondadosamente a hacer aquello que difunda la fragancia de Tu agrado. Esta es, en verdad, mi esperanza y la esperanza de aquellos que disfrutan de la cercanía a Ti. ¡Alabado seas, oh Señor de los mundos!

-Bahá'u'lláh
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Obediencia (#11623)

¡En el Nombre de nuestro Señor, el Más Santo, el Más Grande, el Excelso, el Más Glorioso!

¡Gloria sea a Ti, oh Tú que eres el Señor de todos los seres y el Objetivo Último de toda la creación! Doy testimonio, con la lengua de mi ser interior y exterior, de que Tú Te has revelado y manifestado, has hecho que desciendan Tus versículos y has demostrado Tus pruebas, y de que eres independiente de quienquiera que no seas Tú y estás muy por encima de todo cuanto no seas Tú mismo. Te pido, por la gloria de Tu Causa y la fuerza de Tu Palabra, que ayudes generosamente a quienes se han dispuesto a cumplir con lo que les ha sido ordenado en Tu Libro y a llevar a cabo aquello que haga difundirse la fragancia de Tu aceptación. Tú eres, en verdad, el Poderoso, el Benévolo, el Perdonador, el Munífico.

-Bahá'u'lláh
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Obediencia (#11624)

¡En el Nombre de nuestro Señor, el Más Santo, el Más Grande, el Excelso, el Más Glorioso!

¡Oh Dios, mi Dios! Tú ves cómo Tu siervo ha vuelto el rostro hacia Ti deseando tener el honor de realizar aquello que se le ha ordenado en Tu Libro. Decreta para él, mediante Tu Exaltadísima Pluma, aquello que le haga acercarse a la Cumbre Más Sublime. Tú eres, verdaderamente, el Educador del mundo y el Señor de las naciones, y Tú eres, en verdad, el Potente, Quien todo lo subyuga, el Todopoderoso.

-Bahá'u'lláh
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Oración obligatoria corta (#11453)

*Las oraciones obligatorias diarias son tres. El creyente es completamente libre de escoger cualquiera de estas tres oraciones, pero está obligado a recitar una de ellas y de acuerdo con todas las indicaciones específicas que las acompañan.

*Por «mañana», «mediodía» y «atardecer», mencionados en relación con las oraciones obligatorias, se designan, respectivamente, los intervalos que median entre la salida del sol y el mediodía, entre el mediodía y la puesta del sol, y desde la puesta del sol hasta dos horas después de ella.

*Se recita una vez cada veinticuatro horas, a mediodía.

Soy testigo, oh mi Dios, de que Tú me has creado para conocerte y adorarte. Soy testigo, en este momento, de mi impotencia y de Tu poder, de mi pobreza y de Tu riqueza.

No hay otro Dios sino Tú, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

-Bahá'u'lláh
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Oración obligatoria larga (#11455)
*Se recita una vez cada veinticuatro horas.

*Quien desee recitar esta oración, que se ponga de pie, se vuelva hacia Dios y, permaneciendo de pie en su sitio, mire a derecha e izquierda, como quien aguarda la misericordia de su Señor, el Más Misericordioso, el Compasivo. Luego, que diga:

¡Oh Tú, que eres el Señor de todos los nombres y el Hacedor de los cielos! Te suplico por Quienes son las Auroras de Tu Esencia invisible, el Más Exaltado, el Todoglorioso, que hagas de mi oración un fuego que consuma los velos que me han apartado de Tu belleza y una luz que me conduzca al océano de Tu presencia.

*Que luego levante las manos en señal de súplica a Dios —bendito y exaltado sea Él— y diga:

¡Oh Tú, Deseo del mundo y Bienamado de las naciones! Tú me ves volviéndome hacia Ti, libre de todo apego a nadie que no seas Tú, y aferrado a Tu cuerda, por Cuyo movimiento ha sido conmovida la creación entera. Soy Tu siervo, oh mi Señor, y el hijo de Tu siervo. Heme aquí dispuesto a hacer Tu voluntad y Tu deseo, sin anhelar otra cosa que Tu complacencia. Te imploro por el Océano de Tu misericordia y el Sol de Tu gracia que procedas con Tu siervo como quieras y Te sea grato. ¡Por Tu poder que está muy por encima de toda mención y alabanza! Todo lo que sea revelado por Ti es el deseo de mi corazón y lo amado por mi alma. ¡Oh Dios, mi Dios! No consideres mis actos ni mis esperanzas; antes bien, considera Tu voluntad, que abarca los cielos y la tierra. ¡Por Tu Más Grande Nombre, oh Tú, Señor de todas las naciones! He deseado solamente lo que Tú deseaste, y amo solamente lo que Tú amas.

*Que luego se arrodille, incline la frente hasta el suelo y diga:

Exaltado eres por encima de la descripción de quienquiera que no seas Tú, y la comprensión de nadie fuera de Ti.

*Que luego se ponga de pie y diga:

Haz de mi oración, oh mi Señor, una fuente de aguas de vida para que yo viva tanto como perdure Tu soberanía y haga mención de Ti en cada mundo de Tus mundos.

*Que luego vuelva a levantar las manos en gesto de súplica y diga:

¡Oh Tú, en separación de Quien se han fundido los corazones y las almas, y por el fuego de Cuyo amor se ha inflamado el mundo entero! Te imploro por Tu nombre, mediante el cual has sometido a la creación entera, que no me prives de lo que hay en Ti, oh Tú que reinas sobre todos los hombres. Tú ves, oh mi Señor, a este extraño que se dirige presuroso a su exaltadísimo hogar que se halla bajo el dosel de Tu majestad, en los recintos de Tu misericordia; y a este transgresor que busca el océano de Tu perdón; y a este ser humilde que procura la corte de Tu gloria; y a esta pobre criatura tras el oriente de Tu riqueza. Tuya es la autoridad para ordenar lo que deseas. Atestiguo que Tú has de ser alabado en Tus hechos, y obedecido en Tus mandatos, y permanecer libre en Tus órdenes.

*Que luego levante las manos y repita tres veces el Más Grande Nombre . Que entonces se incline, con las manos apoyadas en las rodillas, ante Dios —bendito y exaltado sea Él— y diga:

Tú ves, oh mi Dios, cómo mi espíritu ha sido conmovido dentro de mis extremidades y miembros en su ansia de adorarte y en su anhelo por recordarte y ensalzarte; cómo da testimonio de lo que la Lengua de Tu Mandamiento ha atestiguado en el reino de Tu expresión y el cielo de Tu conocimiento. Quiero en este estado, oh mi Señor, pedirte todo lo que hay en Ti, para demostrar mi pobreza y magnificar Tu generosidad y Tu riqueza, y declarar mi impotencia y manifestar Tu fuerza y Tu poder.

*Luego, que se ponga de pie y levante dos veces las manos en señal de súplica, diciendo:

No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Generosísimo. No hay Dios sino Tú, Quien ordena, tanto en el principio como en el fin. ¡Oh Dios, mi Dios! Tu perdón me ha infundido valor, y Tu misericordia me ha fortalecido, y Tu llamada me ha despertado, y Tu gracia me ha levantado y conducido hacia Ti. ¿Quién, si no, soy yo para atreverme a permanecer ante el portal de la ciudad de Tu cercanía, o dirigir el rostro hacia las luces que relumbran desde el cielo de Tu voluntad? Tú ves, oh mi Señor, a esta desdichada criatura que llama a la puerta de Tu gracia, y a esta alma evanescente que busca el río de la vida eterna de manos de Tu generosidad. ¡Tuyo es el mando en todo momento, oh Tú que eres el Señor de todos los nombres, y mía es la resignación y espontánea sumisión a Tu voluntad, oh Creador de los cielos!

*Que luego levante las manos tres veces, diciendo:

¡Dios es más grande que todos los grandes!

*Que luego se arrodille e incline la frente hasta el suelo y diga:

Demasiado alto estás para que ascienda al cielo de Tu proximidad la alabanza de quienes están cerca de Ti, o para que las aves de los corazones de quienes están dedicados a Ti alcancen la entrada de Tu puerta. Atestiguo que Tú has sido santificado por encima de todos los atributos y consagrado por encima de todos los nombres. No hay Dios sino Tú, el Más Exaltado, el Todoglorioso.

*Que luego se siente y diga:

Atestiguo lo que han atestiguado todas las cosas creadas, y el Concurso de lo Alto, y los moradores del altísimo Paraíso, y, más allá de ellos, la Lengua de Grandeza misma desde el Horizonte todoglorioso: que Tú eres Dios, que no hay Dios sino Tú, y que Quien ha sido manifestado es el Misterio Oculto, el Símbolo Atesorado, mediante Quien se han unido y enlazado las letras S y E (Sé). Atestiguo que es Aquel Cuyo nombre ha sido inscrito por la Pluma del Altísimo, y Quien ha sido mencionado en los Libros de Dios, el Señor del Trono en las alturas y de aquí en la tierra.

*Que luego se ponga de pie y, erguido, diga:

¡Oh Señor de toda la existencia y Poseedor de todo lo visible e invisible! Tú percibes mis lágrimas y los suspiros que profiero, y oyes mis gemidos y mis quejidos y el lamento de mi corazón. ¡Por Tu poder! Mis transgresiones me han impedido acercarme a Ti; y mis pecados me han mantenido lejos de la corte de Tu santidad. Tu amor, oh mi Señor, me ha enriquecido, y la separación de Ti me ha destruido, y el alejamiento de Ti me ha consumido. Te suplico por Tus pasos en este desierto y por las palabras «Aquí estoy, aquí estoy» que Tus Elegidos han pronunciado en esta inmensidad, y por los hálitos de Tu Revelación y las suaves brisas del Amanecer de Tu Manifestación, que ordenes que pueda yo contemplar Tu belleza y observar todo lo que hay en Tu Libro.

*Que luego repita tres veces el Más Grande Nombre, se incline con las manos apoyadas en las rodillas y diga:

Alabado seas, oh mi Dios, por cuanto me has ayudado a recordarte y alabarte, y me has hecho conocer a Quien es la Aurora de Tus signos, y doblegarme ante Tu Señorío, humillarme ante Tu Deidad y reconocer lo que ha sido pronunciado por la Lengua de Tu grandeza.

*Que luego se levante y diga:

¡Oh Dios, mi Dios! Mi espalda está encorvada por la carga de mis pecados, y mi negligencia me ha destruido. Siempre que pienso en mis malas obras y en Tu benevolencia, se me derrite el corazón y me hierve la sangre en las venas. ¡Por Tu Belleza, oh Tú, Deseo del mundo! Me ruborizo al alzar el rostro hacia Ti, y mis manos anhelantes se avergüenzan de extenderse hacia el cielo de Tu generosidad. ¡Tú ves, oh mi Dios, cómo las lágrimas me impiden recordarte y ensalzar Tus virtudes, oh Tú, Señor del Trono en las alturas y de aquí en la tierra! ¡Te imploro, por los signos de Tu Reino y los misterios de Tu Dominio, que procedas con Tus amados como corresponde a Tu generosidad, oh Señor de toda la existencia, y es digno de Tu gracia, oh Rey de lo visible y lo invisible!

*Que luego repita el Más Grande Nombre tres veces, y se arrodille, incline la frente hasta el suelo y diga:

Alabado seas, oh nuestro Dios, por cuanto has hecho descender sobre nosotros aquello que nos acerca a Ti y nos provee de todo lo bueno que has enviado en Tus Libros y Tus Escrituras. Te suplicamos, oh mi Señor, que nos protejas de las huestes de ociosas fantasías y vanas imaginaciones. Tú, en verdad, eres el Fuerte, el Omnisciente.

*Que luego levante la cabeza, se siente y diga:

Atestiguo, oh mi Dios, lo que han atestiguado Tus Elegidos, y reconozco lo que han reconocido los moradores del altísimo Paraíso y aquellos que han girado alrededor de Tu imponente Trono. ¡Los reinos de la tierra y el cielo son Tuyos, oh Señor de los mundos!

-Bahá'u'lláh
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Oración obligatoria mediana (#11454)

*Se recita diariamente, por la mañana, a mediodía y al atardecer

*Quien desee orar, que se lave las manos y, mientras se las lava, diga:

Fortalece mi mano, oh mi Dios, para que tome Tu Libro con tal firmeza que las huestes del mundo no tengan poder sobre ella. Cuídala, entonces, de inmiscuirse en lo que no le pertenece. Tú eres, verdaderamente, el Todopoderoso, el Omnipotente.

*Y mientras se lava la cara, que diga:

He vuelto mi rostro hacia Ti, oh mi Señor. Ilumínalo con la luz de Tu semblante. Protégelo, entonces, para que no se vuelva hacia otro que no seas Tú.

*Que luego se levante, se vuelva hacia la Alquibla (Punto de Adoración, es decir: Bahjí, ‘Akká) y diga:

Dios atestigua que no hay otro Dios sino Él. Suyos son los reinos de la Revelación y de la creación. Él, en verdad, ha manifestado a Quien es la Aurora de la Revelación, Quien conversó en el Sinaí, por medio de Quien ha resplandecido el Horizonte Supremo y ha hablado el Árbol del Loto, más allá del cual no hay paso, y mediante Quien se ha proclamado a todos los que están en el cielo y en la tierra el llamamiento: «He aquí, ha llegado Quien todo lo posee. ¡La tierra y el cielo, la gloria y el dominio son de Dios, el Señor de todos los hombres, y el Poseedor del Trono en las alturas y de aquí en la tierra!».

*Que luego se incline, con las manos apoyadas en las rodillas, y diga:

¡Exaltado eres por encima de mi alabanza y la alabanza de cualquier otro además de mí, y por encima de mi descripción y la descripción de todos los que están en el cielo y todos los que están en la tierra!

*Que luego, de pie y con las manos abiertas, las palmas alzadas frente al rostro, diga:

¡No desilusiones, oh mi Dios, a aquel que, con dedos suplicantes, se ha aferrado a la orla de Tu misericordia y Tu gracia, Tú que eres el Más Misericordioso de quienes muestran misericordia!

*Que luego se siente y diga:

Doy testimonio de Tu unidad y Tu unicidad, y de que Tú eres Dios y no hay otro Dios más que Tú. Verdaderamente, has revelado Tu Causa, has cumplido Tu Alianza y has abierto de par en par la puerta de Tu gracia a todos los que habitan en el cielo y en la tierra. Bendiciones y paz, salutación y gloria sean con Tus amados, a quienes ni los cambios ni los azares del mundo han podido disuadir de volverse hacia Ti, quienes todo lo han dado con la esperanza de obtener lo que está junto a Ti. Tú eres, en verdad, Quien siempre perdona, el Todogeneroso.

*(Si alguien recitara, en lugar del versículo largo, estas palabras: «Dios atestigua que no hay otro Dios sino Él, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo», sería suficiente. Asimismo, bastaría si, estando sentado, recitara las siguientes palabras: «Doy testimonio de Tu unidad y Tu unicidad, y de que Tú eres Dios y no hay otro Dios sino Tú»).

-Bahá'u'lláh
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Oración para el entierro (#11531)
¡Oh mi Dios!

Este es Tu siervo y el hijo de Tu siervo, quien ha creído en Ti y en Tus signos, y ha vuelto el rostro hacia Ti, completamente desprendido de todo salvo de Ti.

Tú eres, verdaderamente, el más misericordioso de cuantos muestran misericordia.

Procede con él, oh Tú que perdonas los pecados de los hombres y ocultas sus faltas, como corresponde al cielo de Tu munificencia y al océano de Tu gracia.

Permítele entrar en los recintos de Tu trascendente misericordia, que ya existía antes de la fundación del cielo y de la tierra.

No hay Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.

*Que a continuación repita seis veces el saludo «Alláh-u-Abhá», y que luego repita diecinueve veces cada uno de los versículos siguientes:

Todos, en verdad, adoramos a Dios.
Todos, en verdad, nos postramos ante Dios.
Todos, en verdad, estamos consagrados a Dios.
Todos, en verdad, alabamos a Dios.
Todos, en verdad, damos gracias a Dios.
Todos, en verdad, somos pacientes en Dios.

*(Si el difunto es mujer, dígase: Esta es Tu sierva y la hija de Tu sierva, etc.)

-Bahá'u'lláh
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Oraciones para la enseñanza tomadas de las Tablas del Plan Divino (#11542)

Reveladas para los bahá’ís de los Estados Unidos y Canadá

¡Oh Tú, Dios incomparable! ¡Oh Tú, Señor del Reino! Estas almas son Tu ejército celestial. Ayúdalas y hazlas victoriosas con las cohortes del Concurso Supremo, a fin de que cada una de ellas llegue a ser como un regimiento y conquiste estos países por medio del amor a Dios y la iluminación de las enseñanzas divinas.

¡Oh Dios! Sé Tú su apoyo y su ayuda, y, en el desierto, en la montaña, en el valle, en los bosques, en las praderas y en los mares, sé Tú su confidente, a fin de que puedan exclamar, por medio del poder del Reino y el hálito del Espíritu Santo: “¡Verdaderamente, Tú eres el Poderoso, el Fuerte y el Omnipotente, y Tú eres el Sabio, el que escucha y el que ve!”

-`Abdu'l-Bahá
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Oraciones para la enseñanza tomadas de las Tablas del Plan Divino (#11543)

Reveladas para los bahá’ís de los Estados Unidos y Canadá

*«Quien emprenda un viaje de enseñanza a cualquier lugar, que recite esta oración día y noche durante sus recorridos por otras tierras».

¡Oh Dios, mi Dios! Tú me ves embelesado y atraído hacia Tu glorioso reino, encendido con el fuego de Tu amor entre la humanidad, un heraldo de Tu reino en estos vastos y extensos lugares, separado de todo menos de Ti, confiando en Ti, abandonando descanso y comodidad, alejado de mi tierra nativa, un errante en estas regiones, un forastero postrado en el suelo, humilde ante Tu exaltado Umbral, sumiso ante el cielo de Tu gloria omnipotente, suplicándote en medio de la noche y al romper el alba, rogándote e invocándote por la mañana y al anochecer que me ayudes bondadosamente a servir a Tu Causa, a difundir Tus Enseñanzas por doquier y a exaltar Tu Palabra por Oriente y Occidente.

¡Oh Señor! Fortalece mi espalda, haz que pueda servirte con el máximo empeño, y no me dejes solo y desamparado en estas regiones.

¡Oh Señor! Concédeme comunión contigo en mi soledad, y sé Tú mi compañero en estas tierras lejanas.

Verdaderamente, Tú confirmas a quien quieres en lo que Tú deseas y, en verdad, Tú eres el Todopoderoso, el Omnipotente.

-`Abdu'l-Bahá
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Oraciones para la enseñanza tomadas de las Tablas del Plan Divino (#11544)

Reveladas para los bahá’ís de los Estados Unidos y Canadá

*«Quien viaje por diferentes lugares para enseñar, que lea detenidamente esta súplica por montañas, desiertos, tierras y mares».

¡Oh Dios, oh Dios! Tú ves mi debilidad, mi pequeñez y humildad ante Tus criaturas; sin embargo, he confiado en Ti y me he levantado a promover Tus enseñanzas entre Tus siervos firmes, confiando en Tu fuerza y Tu poder.

¡Oh Señor! Soy un ave con el ala rota y deseo remontarme en Tu espacio ilimitado. ¿Cómo puedo hacerlo si no es por medio de Tu providencia y Tu gracia, Tu confirmación y Tu ayuda?

¡Oh Señor! Apiádate de mi debilidad y fortaléceme con Tu poder. ¡Oh Señor! Apiádate de mi impotencia y ayúdame con Tu poder y Tu majestad.

¡Oh Señor! Si el hálito del Espíritu Santo confirmara a la más débil de las criaturas, alcanzaría todo aquello a lo que aspirase y poseería cualquier cosa que desease. Ciertamente, Tú has ayudado a Tus siervos en el pasado y, aun siendo las más débiles de Tus criaturas, los más humildes de Tus siervos y los más insignificantes de quienes vivían sobre la tierra, mediante Tu venia y Tu potencia prevalecieron sobre los más gloriosos de Tu pueblo y los más nobles de la humanidad. Mientras que antes eran como polillas, se convirtieron en halcones reales; mientras que antes eran como arroyos, se convirtieron en mares, mediante Tu dádiva y Tu misericordia. Por medio de Tu grandísimo favor, se convirtieron en estrellas que relumbran en el horizonte de la guía, aves que cantan en los rosedales de la inmortalidad, leones que rugen en las selvas del conocimiento y la sabiduría, y ballenas que nadan en los océanos de la vida.

Verdaderamente, Tú eres el Clemente, el Potente, el Poderoso y el Más Misericordioso de los misericordiosos.

-`Abdu'l-Bahá
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Oraciones para la enseñanza tomadas de las Tablas del Plan Divino (#11545)

Reveladas para los bahá’ís de los Estados Unidos y Canadá

¡Oh Dios, mi Dios! Tú ves cómo la negra oscuridad ha envuelto a todas las regiones, todos los países están incendiados con la llama de la discordia, y el fuego de la guerra y la matanza arde por todo el Oriente y el Occidente. Se derrama la sangre, los cadáveres recubren el suelo y las cabezas cortadas yacen sobre el polvo del campo de batalla.

¡Oh Señor! Ten compasión de estos seres ignorantes y míralos con el ojo de la indulgencia y el perdón. Extingue este fuego para que se dispersen estas densas nubes que oscurecen el horizonte, el Sol de la Realidad brille con los rayos de la conciliación, se disipe esta intensa penumbra y la radiante luz de la paz derrame su resplandor sobre todos los países.

¡Oh Señor! Saca a las gentes del abismo del océano del odio y la enemistad, y líbralas de esta oscuridad impenetrable. Une sus corazones, e ilumina sus ojos con la luz de la paz y la reconciliación. Rescátalas de las profundidades de la guerra y la masacre, y libéralas de la oscuridad del error. Quita el velo de sus ojos, e ilumina sus corazones con la luz de guía. Trátalas con Tu tierna misericordia y compasión, y no con Tu justicia y Tu ira, que hacen temblar las extremidades de los poderosos.

¡Oh Señor! Las guerras continúan. El dolor y la angustia se han extendido, y toda región floreciente ha quedado devastada.

¡Oh Señor! Los corazones están tristes, y las almas, atormentadas. Ten misericordia de estas pobres almas y no las abandones a los excesos de sus propios deseos.

¡Oh Señor! Haz que aparezcan en Tus países almas humildes y sumisas, con rostros iluminados por los rayos de guía, y desprendidas del mundo, que alaben Tu Nombre, proclamen Tu alabanza y difundan la fragancia de Tu santidad entre la humanidad.

¡Oh Señor! Fortalece sus espaldas, prepáralas para laborar y arroba sus corazones con las poderosísimas señales de Tu amor.

¡Oh Señor! En verdad, son débiles, y Tú eres el Potente y el Poderoso; son impotentes, y Tú eres el Auxiliador y el Misericordioso.

¡Oh Señor! El océano de la rebelión se está encrespando, y estas tempestades no se aquietarán si no es por medio de Tu gracia ilimitada, que ha abarcado a todas las regiones.

¡Oh Señor! En verdad, las gentes se encuentran en el abismo de la pasión y nada puede salvarlas excepto Tus infinitas mercedes.

¡Oh Señor! Disipa la oscuridad de estos deseos corruptos y alumbra los corazones con la lámpara de Tu amor, por medio de la cual todos los países serán pronto iluminados. Confirma, además, a Tus amados, a aquellos que, abandonando su patria, su familia y sus hijos, han viajado a países distantes por amor a Tu Belleza para difundir Tus fragancias y promulgar Tus Enseñanzas. Sé Tú su compañero en su soledad, su auxiliador en tierras lejanas, el que disipe sus tristezas, su consuelo en la calamidad. Sé Tú el sorbo fresco que apacigüe su sed, la medicina que cure sus enfermedades y el bálsamo para el ardor que abrasa sus corazones.

Verdaderamente, Tú eres el Más Generoso, el Señor de gracia abundante y, verdaderamente, Tú eres el Compasivo y el Misericordioso.

-`Abdu'l-Bahá
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Oraciones para la enseñanza tomadas de las Tablas del Plan Divino (#11546)

Reveladas para los bahá’ís de los estados nororientales

*«Los maestros y los amigos deben leer la siguiente súplica diariamente».

¡Oh bondadoso Señor! Alabado seas por cuanto nos has mostrado el camino de guía, has abierto las puertas del reino y Te has manifestado mediante el Sol de la Realidad. Has dado vista a los ciegos; has concedido oído a los sordos; has resucitado a los muertos; has enriquecido a los pobres; has mostrado el camino a quienes se han extraviado; has conducido a la fuente de guía a quienes tienen los labios resecos; has permitido que el pez sediento alcance el océano de la realidad y has invitado a las aves errantes al rosedal de la gracia.

¡Oh Todopoderoso! Somos Tus siervos y Tus pobres; estamos alejados y anhelamos Tu presencia; estamos sedientos del agua de Tu fuente; estamos enfermos y ansiamos Tu curación. Caminamos por Tu sendero y no tenemos otro objetivo ni esperanza que no sea la difusión de Tu fragancia para que todas las almas puedan exclamar: «¡Oh Dios, guíanos al camino recto!». Que sus ojos se abran para ver la luz y sean librados de la oscuridad de la ignorancia. Que se reúnan alrededor de la lámpara de Tu guía. Que los necesitados reciban su parte. Que los desposeídos se conviertan en los confidentes de Tus misterios.

¡Oh Todopoderoso! Dirígenos Tu mirada de misericordia. Otórganos confirmación divina. Concédenos el hálito del Espíritu Santo, para que seamos ayudados en Tu servicio y, como estrellas resplande-cientes, brillemos en estas regiones con la luz de Tu guía.

En verdad, Tú eres el Potente, el Poderoso, el Sabio y el que ve.

-`Abdu'l-Bahá
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Oraciones para la enseñanza tomadas de las Tablas del Plan Divino (#11547)

Reveladas para los bahá’ís de los estados meridionales

*«Toda alma que viaje por las ciudades, pueblos y aldeas de estos Estados y esté dedicada a difundir las fragancias de Dios deberá leer atentamente esta oración cada mañana».

¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Tú me ves en mi humildad y mi debilidad, ocupado en la mayor tarea, deci-dido a elevar Tu palabra entre las masas y a difundir Tus enseñanzas entre Tus pueblos. ¿Cómo puedo conseguirlo a menos que Tú me asistas con el hálito del Espíritu Santo, me ayudes a triunfar con las huestes de Tu glorioso reino y derrames sobre mí Tus confirmaciones, que por sí solas pueden transformar un mosquito en un águila, una gota de agua en ríos y mares, y un átomo en luces y soles? ¡Oh mi Señor! Asísteme con Tu poder victorioso y efectivo, para que mi lengua exprese Tus alabanzas y atributos entre todas las gentes, y mi alma rebose con el vino de Tu amor y Tu conocimiento.

Tú eres el Omnipotente y Quien hace lo que Le place.

-`Abdu'l-Bahá
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Oraciones para la enseñanza tomadas de las Tablas del Plan Divino (#11548)

Reveladas para los bahá’ís de los estados centrales

*«Que quienes difunden las fragancias de Dios reciten esta oración cada mañana».

¡Oh Señor, mi Dios! Toda alabanza y agradecimiento sean para Ti, pues me has guiado al camino del reino, me has permitido transitar por este recto y largo sendero, has iluminado mi vista al contemplar los esplendores de Tu Luz, has atraído mi oído hacia las melodías de las aves de la santidad que provienen del reino de los misterios y, con Tu amor, has atraído mi corazón entre los justos.

¡Oh Señor! Confírmame con el Espíritu Santo, para que, en Tu Nombre, pueda hacer oír mi voz entre las naciones y dar las buenas nuevas de la manifestación de Tu reino entre la humanidad.

¡Oh Señor! Soy débil, fortaléceme con Tu poder y Tu potencia. Mi lengua vacila, permíteme expresar Tu conmemoración y alabanza. Soy humilde, hónrame admitiéndome en Tu reino. Estoy alejado, haz que me acerque al umbral de Tu misericordia. ¡Oh Señor! Haz de mí una lámpara brillante, una estrella resplandeciente y un árbol bendito, adornado con frutos y extendiendo sus ramas sobre todas estas regiones. Verdaderamente, Tú eres el Fuerte, el Poderoso y el Libre.

-`Abdu'l-Bahá
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Oraciones para la enseñanza tomadas de las Tablas del Plan Divino (#11549)

Revelada para los bahá’ís de los estados occidentales

*«La siguiente súplica ha de leerse [...] cada día».

¡Oh Dios, oh Dios! Esta ave tiene un ala rota y su vuelo es muy lento; ayúdala a remontarse a la cúspide de la prosperidad y la salvación, volar con la mayor alegría y felicidad por el espacio infinito, entonar su melodía en Tu Supremo Nombre por todas las regiones, deleitar los oídos con este llamado e iluminar los ojos al contemplar las señales de guía.

¡Oh Señor! Heme aquí, solo, solitario y sumiso. No hay apoyo para mí salvo Tú, ni auxiliador sino Tú, ni sostenedor aparte de Ti. Confírmame en Tu servicio, ayúdame con las cohortes de Tus ángeles, hazme victorioso en la promoción de Tu Palabra y permíteme proclamar Tu sabiduría entre Tus criaturas. Verdaderamente, Tú eres el que ayuda a los débiles y el defensor de los pequeños, y, en verdad, Tú eres el Potente, el Poderoso y el Libre.

-`Abdu'l-Bahá
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Oraciones para la enseñanza tomadas de las Tablas del Plan Divino (#11550)

Revelada para los bahá’ís de Canadá

¡Alabado seas, oh mi Dios! Estos son Tus siervos, atraídos por las fragancias de Tu misericordia, encendidos por el fuego que arde en el árbol de Tu singularidad, y con los ojos iluminados al contemplar los resplandores de la luz que brilla en el Sinaí de Tu unicidad.

¡Oh Señor! Desata sus lenguas para que hagan mención de Ti entre Tu pueblo, permíteles expresar Tu alabanza mediante Tu gracia y bondad, ayúdalos con las cohortes de Tus ángeles, fortalécelos en Tu servicio y hazlos señales de Tu guía entre Tus criaturas.

Verdaderamente, Tú eres el Todopoderoso, el Más Exaltado, Quien siempre perdona, el Todomisericordioso.

-`Abdu'l-Bahá
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Oraciones para la enseñanza tomadas de las Tablas del Plan Divino (#11551)

Revelada para los bahá’ís de Canadá

*«Quienes difundan las fragancias de Dios deben recitar esta oración cada mañana».

¡Oh Dios, mi Dios! Tú ves a este débil ser implorando la fortaleza divina, a este pobre suplicando Tus tesoros celestiales, a este sediento ansiando la fuente de vida eterna, a este afligido anhelando Tu curación prometida mediante Tu ilimitada misericordia que has destinado para Tus siervos elegidos en Tu reino de lo alto.

¡Oh Señor! No tengo otro auxiliador sino Tú, ni otro amparo salvo Tú, ni otro sostenedor más que Tú. Ayúdame con Tus ángeles a difundir Tus santas fragancias y a diseminar Tus enseñanzas entre los más selectos de Tu pueblo.

¡Oh mi Señor! Permíteme desprenderme de todo excepto de Ti, asirme fuertemente del borde de Tu generosidad, consagrarme totalmente a Tu Fe, permanecer firme y seguro en Tu amor y observar lo que Tú has prescrito en Tu Libro.

Verdaderamente, Tú eres el Fuerte, el Poderoso, el Omnipotente.

-`Abdu'l-Bahá
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Padres (#11554)

¡Oh Señor! En esta Grandísima Dispensación Tú aceptas la intercesión de los hijos en favor de sus padres. Este es uno de los infinitos dones especiales de esta Dispensación. Por tanto, oh bondadoso Señor, acepta la súplica de este siervo Tuyo en el umbral de Tu unicidad y sumerge a su padre en el océano de Tu gracia, porque este hijo se ha levantado a prestarte servicio y se está esforzando en todo momento en el camino de Tu amor. Verdaderamente, Tú eres el Donador, el Perdonador y el Bondadoso.

-`Abdu'l-Bahá
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Perdón (#11625)

Tú me ves, oh mi Señor, con el rostro vuelto hacia el cielo de Tu munificencia y el océano de Tu favor, separado de todo excepto de Ti. Te pido, por los resplandores del Sol de Tu revelación en el Sinaí y por los fulgores del Astro de Tu gracia que relumbra en el horizonte de Tu Nombre, Quien siempre perdona, que me otorgues Tu perdón y tengas compasión de mí. Decreta, pues, para mí, con Tu pluma de gloria, aquello que me exalte mediante Tu Nombre en el mundo de la creación. Ayúdame, oh mi Señor, a volverme hacia Ti y a prestar atención a la voz de Tus amados, a quienes los poderes de la tierra no han conseguido debilitar ni el dominio de las naciones ha podido apartar de Ti, y quienes, avanzando hacia Ti, han proclamado: «¡Dios es nuestro Señor, el Señor de todos los que están en el cielo y todos los que están en la tierra!»

Bahá’u’lláh
-Bahá'u'lláh
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Perdón (#11626)

Soy aquel, oh mi Señor, que ha vuelto el rostro hacia Ti y ha fijado su esperanza en las maravillas de Tu gracia y en las revelaciones de Tu munificencia. Te ruego que no permitas que me aleje desilusionado de la puerta de Tu misericordia, ni me dejes a merced de aquellas criaturas Tuyas que han repudiado Tu Causa.

¡Oh mi Dios! Soy Tu siervo y el hijo de Tu siervo. He reconocido Tu verdad en Tus días y he dirigido los pasos hacia las orillas de Tu unicidad, confesando Tu singularidad, reconociendo Tu unidad y esperando Tu indulgencia y perdón. Poderoso eres Tú para hacer lo que deseas. No hay Dios más que Tú, el Todoglorioso, Quien siempre perdona.

-Bahá'u'lláh
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Perdón (#11627)

¡Alabado sea Tu Nombre, oh mi Dios y el Dios de todas las cosas, mi Gloria y la Gloria de todas las cosas, mi Deseo y el Deseo de todas las cosas, mi Fuerza y la Fuerza de todas las cosas, mi Rey y el Rey de todas las cosas, mi Poseedor y el Poseedor de todas las cosas, mi Objetivo y el Objetivo de todas las cosas, mi Motor y el Motor de todas las cosas! No permitas, Te lo imploro, que quede apartado de Tus tiernas mercedes, ni alejado de las orillas de Tu proximidad.

Nada que no seas Tú, oh mi Señor, me es de provecho, y de nada me sirve la proximidad a otro que no seas Tú. Te ruego, por la abundancia de Tus riquezas, por las cuales prescindiste de todo excepto de Ti mismo, que me cuentes entre aquellos que han vuelto el rostro hacia Ti y se han dispuesto a servirte.

Perdona, pues, oh mi Señor, a Tus siervos y a Tus siervas. Tú eres, en verdad, Quien siempre perdona, el Más Compasivo.

-Bahá'u'lláh
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Perdón (#11628)

¡Alabado seas, oh Señor! Perdona nuestros pecados, ten misericordia de nosotros y permítenos volver a Ti. Haz que confiemos solamente en Ti y concédenos, por Tu munificencia, aquello que amas y deseas, y que es digno de Ti. Exalta la posición de los que verdaderamente han creído, y absuélvelos con Tu bondadoso perdón. Verdaderamente, Tú eres Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

-El Báb
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Perdón (#11629)

¡Oh Dios, nuestro Señor! Protégenos, mediante Tu gracia, de todo cuanto Te sea repugnante, y concédenos aquello que sea propio de Ti. Otórganos una porción mayor de Tu munificencia y bendícenos. Perdónanos por las cosas que hemos hecho, disculpa nuestros pecados y absuélvenos con Tu magnánima indulgencia. Verdaderamente, Tú eres el Exaltadísimo, Quien subsiste por Sí mismo.

Tu amorosa providencia ha abarcado todas las cosas creadas en los cielos y en la tierra, y Tu perdón ha sobrepasado a la creación entera. Tuya es la soberanía; en Tus manos están los Reinos de la Creación y de la Revelación; en Tu diestra sostienes todas las cosas creadas y en Tu puño están las medidas de perdón que Tú has asignado. Tú perdonas a quien deseas de entre Tus siervos. En verdad, Tú eres Quien siempre perdona, el Amoroso. Nada en absoluto escapa a Tu conocimiento, y no hay nada que no Te sea visible.

¡Oh Dios, nuestro Señor! Protégenos mediante la fuerza de Tu poder, permítenos entrar en Tu portentoso y ondeante océano y concédenos aquello que sea digno de Ti.

Tú eres el Gobernante Supremo, el Poderoso Hacedor, el Exaltado, Quien todo lo ama.

-El Báb
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Perdón (#11630)

Gloria sea a Ti, oh Dios. ¿Cómo puedo hacer mención de Ti, en tanto que Tú estás por encima de la alabanza de toda la humanidad? ¡Magnificado sea Tu Nombre, oh Dios! Tú eres el Rey, la Verdad Eterna. Tú sabes lo que hay en los cielos y en la tierra, y a Ti todos han de volver. Tú has enviado Tu Revelación divinamente ordenada, conforme a una clara medida. ¡Alabado eres, oh Señor! Mediante Tu decreto, Tú haces victorioso a quien Te place con las huestes del cielo y de la tierra y de todo cuanto hay entre ellos. Tú eres el Soberano, la Verdad Eterna, el Señor de invencible poder.

Glorificado eres, oh Señor. Tú perdonas en todo momento los pecados de aquellos de entre Tus siervos que imploran Tu perdón. Absuelve mis pecados y los pecados de aquellos que piden Tu perdón al amanecer, quienes Te rezan de día y de noche, quienes no tienen otro anhelo sino Dios, quienes ofrendan todo cuanto Dios les ha otorgado bondadosamente, quienes celebran Tu alabanza por la mañana y al atardecer, y no faltan a sus deberes.

-El Báb
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Perdón (#11631)

Te ruego, oh mi Señor, que me perdones por toda mención que no sea la mención de Ti, y por toda alabanza que no sea Tu alabanza, y por todo deleite salvo el deleite en Tu cercanía, y por todo placer que no sea el placer de la comunión contigo, y por toda alegría excepto la alegría de Tu amor y de Tu complacencia, y por todas las cosas que a mí me pertenecen y que no guardan relación contigo, oh Tú que eres el Señor de los señores, Quien provee los medios y abre las puertas.

-El Báb
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Perdón (#11632)

Soy consciente, oh Señor, de que mis transgresiones me han cubierto el rostro de vergüenza en Tu presencia, y han cargado mi espalda ante Ti, se han interpuesto entre Tu hermoso semblante y mi ser, me han circundado y me han impedido por todos lados el acceso a las revelaciones de Tu poder celestial.

¡Oh Señor! Si Tú no me perdonas, ¿quién podrá, entonces, otorgar perdón? Y, si Tú no tienes misericordia de mí, ¿quién podrá mostrar compasión? Gloria sea a Ti. Tú me creaste cuando yo no existía, y me alimentaste mientras carecía de todo entendimiento. Alabado seas, por cuanto toda prueba de munificencia procede de Ti, y toda muestra de gracia emana de los tesoros de Tu decreto.

-El Báb
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Perdón (#11633)

¡Oh Señor perdonador! Tú eres el refugio de todos estos siervos Tuyos. Tú conoces los secretos y estás informado de todas las cosas. Todos somos débiles y Tú eres el Fuerte, el Omnipotente. Todos somos pecadores y Tú eres el Perdonador de los pecados, el Misericordioso, el Compasivo. ¡Oh Señor! No consideres nuestras faltas. Trátanos de acuerdo con Tu gracia y generosidad. Nuestras faltas son muchas, pero el océano de Tu perdón es ilimitado. Nuestra debilidad es muy grande, pero las pruebas de Tu ayuda y auxilio son evidentes. Así pues, confírmanos y fortalécenos. Permítenos hacer lo que sea digno de Tu Sagrado Umbral. Ilumina los corazones, otórganos ojos perceptivos y oídos atentos. Resucita a los muertos y sana a los enfermos. Confiere abundancia a los pobres, y paz y seguridad a los temerosos. Acéptanos en Tu reino e ilumínanos con la luz de la guía. Tú eres el Poderoso y el Om-nipotente. Tú eres el Generoso. Tú eres el Clemente. Tú eres el Bondadoso.

-`Abdu'l-Bahá
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Protección (#11634)

¡Alabado sea Tu Nombre, oh Señor mi Dios! Te suplico, por Tu Nombre, mediante el cual ha sonado la Hora, la Resurrección ha tenido lugar y el miedo y el estremecimiento se han apoderado de todos los que están en el cielo y en la tierra, que hagas llover del cielo de Tu misericordia y de las nubes de Tu tierna compasión aquello que alegre los corazones de Tus siervos, que se han vuelto hacia Ti y han ayudado a Tu Causa.

Protege a Tus siervos y a Tus siervas, oh mi Señor, de los dardos de las ociosas fantasías y vanas imaginaciones, y dales de beber, de las manos de Tu gracia, un sorbo de las mansas aguas de Tu conocimiento.

Tú eres, en verdad, el Todopoderoso, el Exaltadísimo, Quien siempre perdona, el Más Generoso.

-Bahá'u'lláh
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Protección (#11635)

¡Alabado seas, oh Señor mi Dios! Este es Tu siervo, que ha bebido de las manos de Tu gracia el vino de Tu tierna merced, y ha conocido el sabor de Tu amor en Tus días. Te imploro, por las encarnaciones de Tus nombres, a quienes ninguna aflicción puede impedir que se regocijen en Tu amor o que contemplen Tu rostro, y a quienes todas las huestes de los negligentes son incapaces de apartarlos del sendero de Tu agrado, que otorgues a Tu siervo las cosas buenas que Tú posees, y lo eleves a tales alturas que considere el mundo como una sombra que se desvanece más rápido que un abrir y cerrar de ojos.

Protégelo también, oh mi Dios, mediante el poder de Tu inmensurable majestad, de todo lo que Tú detestas. Tú eres, verdaderamente, su Señor y el Señor de todos los mundos.

-Bahá'u'lláh
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Protección (#11636)

¡Alabado seas, oh Señor mi Dios! Tú ves y sabes que he llamado a Tus siervos a no volverse hacia ningún lado excepto en dirección a Tus dádivas, y les he pedido que no observen nada sino aquello que Tú prescribiste en Tu Perspicuo Libro, Libro que ha sido enviado de acuerdo con Tu inescrutable decreto y Tu irrevocable propósito.

No puedo pronunciar palabra alguna, oh mi Dios, a menos que Tú me lo permitas, ni puedo moverme en dirección alguna a menos que obtenga Tu venia. Tú eres, oh mi Dios, Quien me has traído a la existencia mediante la fuerza de Tu poder y me has dotado con Tu gracia para manifestar Tu Causa, por cuanto he sido sometido a tales adversidades que mi lengua no ha podido ensalzarte ni magnificar Tu gloria.

Toda alabanza sea para Ti, oh mi Dios, por las cosas que ordenaste para mí mediante Tu decreto y por el poder de Tu soberanía. Te imploro que nos fortifiques, a mí y a quienes me aman, en nuestro amor a Ti, y nos mantengas firmes en Tu Causa. ¡Juro por Tu poder! ¡Oh mi Dios! La deshonra de Tu siervo es estar apartado como por un velo de Ti, y su gloria es conocerte. Armado con el poder de Tu nombre, nada podrá dañarme, y con Tu amor en mi corazón, no podrán en modo alguno alarmarme todas las aflicciones del mundo.

Envíanos, por tanto, oh mi Señor, a mí y a mis amados, aquello que nos proteja del daño de quienes han repudiado Tu verdad y no han creído en Tus signos.

Tú eres, verdaderamente, el Todoglorioso, el Más Generoso.

-Bahá'u'lláh
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Protección (#11637)

¡Oh Dios, mi Dios! He salido de mi hogar aferrándome fuertemente a la cuerda de Tu amor, y me he encomendado enteramente a Tu cuidado y protección. Te imploro, por Tu poder, por medio del cual protegiste a Tus amados del descarriado y del perverso, de todo opresor contumaz y de todo malhechor que se ha apartado lejos de Ti, que me protejas mediante Tu munificencia y Tu gracia. Permíteme, pues, regresar a mi hogar por Tu fuerza y Tu poder. Tú eres, en verdad, el Todopoderoso, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

-Bahá'u'lláh
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Protección (#11638)

¡En Su Nombre, el Exaltado, el Altísimo, el Sublime!

¡Glorificado eres, oh Señor, mi Dios! ¡Oh Tú que eres mi Dios y mi Amo, y mi Señor, y mi Apoyo, y mi Esperanza, y mi Refugio, y mi Luz! Te pido, por Tu Nombre Oculto y Atesorado que nadie conoce sino Tu propio Ser, que protejas al portador de esta Tabla de toda calamidad y pestilencia, de toda persona malvada, del daño de los malhechores y de las intrigas de los descreídos. Resguárdalo, asimismo, oh Dios mío, de todo dolor y vejación, oh Tú que sostienes en Tu mano el imperio de todas las cosas. Verdaderamente, Tú eres poderoso sobre todas las cosas. Tú haces Tu voluntad y ordenas lo que deseas.

¡Oh Rey de Reyes! ¡Oh amable Señor! ¡Oh Fuente de antigua belleza, de gracia, de generosidad y munificencia! ¡Oh Sanador de enfermedades! ¡Tú que satisfaces las necesidades! ¡Oh Luz de la Luz! ¡Oh Luz por encima de todas las Luces! ¡Oh Revelador de toda Manifestación! ¡Oh Compasivo! ¡Oh Misericordioso! Ten misericordia del portador de esta Tabla, por Tu magna misericordia y Tu abundante gracia, oh Benévolo, oh Munificente. Guárdalo, además, mediante Tu protección, de todo cuanto resulte repugnante a su corazón y su mente. De quienes están dotados de fuerza, Tú eres, en verdad, el más fuerte. La Gloria de Dios descanse sobre ti, oh sol naciente. Atestigua aquello que Dios ha atestiguado de Sí mismo: que no hay otro Dios sino Él, el Todopoderoso, el Bienamado.

-Bahá'u'lláh
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Protección (#11639)

¡Alabado sea Tu Nombre, oh Señor mi Dios! Soy Tu siervo que se ha asido a la cuerda de Tus tiernas mercedes y se ha aferrado al borde del manto de Tu munificencia. Te suplico, por Tu Nombre, mediante el cual has sometido a todas las cosas creadas, visibles e invisibles, y por el cual se ha difundido por toda la creación el hálito que es, en verdad, la vida, que me fortalezcas con Tu poder, que ha envuelto los cielos y la tierra, y me protejas de toda enfermedad y tribulación. Atestiguo que Tú eres el Señor de todos los nombres y Quien ordena todo lo que Le place. No hay otro Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Sapientísimo.

Ordena para mí, oh mi Señor, lo que me beneficie en cada mundo de Tus mundos. Provéeme, pues, con lo que has decretado para los elegidos de entre Tus criaturas, a quienes ni la denuncia del acusador, ni el clamor del infiel, ni el distanciamiento de aquellos que se han alejado de Ti les ha impedido volverse hacia Ti.

Tú, verdaderamente, eres Quien ayuda en el peligro mediante el poder de Tu soberanía. No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Omnipotente.

-Bahá'u'lláh
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Protección (#11640)
*¡Él es el Incomparable!

¡Alabado seas, oh Señor, mi Dios! Te suplico, por Tu Excelso Nombre, en el Tabernáculo de esplendor refulgente, y por Tu Muy Sublime Palabra, en el Dominio de gloria trascendente, que protejas a este siervo, que ha gozado de Tu compañía, ha escuchado las cadencias de Tu voz y ha reconocido Tu prueba. Otórgale, entonces, el bien de este mundo y del venidero, y confiérele la posición de rectitud en Tu presencia, para que sus pies no se alejen de Tu exaltadísimo y gloriosísimo sendero.

-Bahá'u'lláh
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Protección (#11641)

¡Gloria sea a Ti, oh Señor! Tú eres el Dios que ha existido antes de todas las cosas, Quien existirá después de todas las cosas y perdurará más allá de todas las cosas. Tú eres el Dios que conoce todas las cosas y predomina sobre todas las cosas. Tú eres el Dios que trata con misericordia a todas las cosas, Quien juzga entre todas las cosas y Cuya visión abarca a todas las cosas. Tú eres Dios mi Señor, Tú eres consciente de mi posición, Tú presencias mi ser interior y exterior.

Concédenos Tu perdón, a mí y a todos los creyentes que respondieron a Tu Llamamiento. Sé mi socorro suficiente contra las maldades de quien quiera causarme dolor o me desee algún mal. Verdaderamente, Tú eres el Señor de todas las cosas creadas. Tú eres suficiente para todos, mientras que nadie puede ser autosuficiente sin Ti.

-El Báb
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Protección (#11642)

¡En el Nombre de Dios, el Señor de abrumadora majestad, el Imponente!

Loado sea el Señor, en Cuya mano está la fuente del dominio. Él crea cuanto desea mediante Su Palabra de mando «Sé», y es. Suyo ha sido el poder de la autoridad hasta ahora y Suyo seguirá siéndolo en adelante. Él hace victorioso a quien desea mediante la potencia de Su mandato. Él es, en verdad, el Fuerte, el Todopoderoso. A Él pertenecen toda gloria y majestad en los reinos de la Revelación y la Creación y todo cuanto hay entre ellos. Ciertamente, Él es el Potente, el Todoglorioso. Desde siempre, Él ha sido la Fuente de fortaleza inquebrantable y así permanecerá eternamente. Él es, en verdad, el Señor de la fuerza y el poder. Todos los reinos del cielo y de la tierra y cuanto hay entre ellos son de Dios, y Su poder supera todas las cosas. Todos los tesoros de la tierra y del cielo y todo cuanto hay entre ellos son Suyos, y Su protección abarca todas las cosas. Él es el Creador de los cielos y de la tierra y de cuanto hay entre ellos y, verdaderamente, Él es testigo de todas las cosas. Él es el Señor del Ajuste de cuentas de todos los que habitan en los cielos y en la tierra y cuanto hay entre ellos y, en verdad, Dios es rápido en las cuentas. Él fija la medida asignada a todos los que están en los cielos y en la tierra y cuanto hay entre ellos. Verdaderamente, Él es el Supremo Protector. En Su puño sostiene las llaves del cielo y de la tierra y de todo cuanto hay entre ellos. Mediante el poder de Su mandato, otorga dones según Le place. Verdaderamente, Su gracia abarca a todos, y Él es el Omnisciente.

Di: Dios me es suficiente. Él es Quien sostiene en Su puño el reino de todas las cosas. Mediante el poder de Sus huestes del cielo y de la tierra y de cuanto hay entre ellos, Él protege a quienquiera que Él desee de entre Sus siervos. En verdad, Dios vigila todas las cosas.

¡Inmensamente glorificado eres Tú, oh Señor! Protégenos de lo que hay delante y detrás de nosotros, por encima de nuestras cabezas, a nuestra derecha, a nuestra izquierda, bajo nuestros pies, y a cualquier otro lado al que estemos expuestos. Verdaderamente, Tu protección sobre todas las cosas es infalible.

-El Báb
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Protección (#11643)

Decreta para mí, oh mi Señor, y para aquellos que creen en Ti lo que a Tu juicio sea mejor para nosotros, tal como está establecido en el Libro Madre, pues en el dominio de Tu mano se encuentran las medidas fijadas para todas las cosas.

Tus excelentes dádivas llueven sin cesar sobre aquellos que abrigan Tu amor, y las maravillosas muestras de Tus dones celestiales son ampliamente conferidas a quienes reconocen Tu divina Unidad. A Tu cuidado confiamos todo cuanto has destinado para nosotros, y Te imploramos nos concedas todo el bien que Tu conocimiento abarque.

Protégeme, oh mi Señor, de todo mal que Tu omnisciencia perciba, puesto que no hay poder ni fortaleza sino en Ti, no hay triunfo que no provenga de Tu presencia, y solo a Ti corresponde ordenar. Todo cuanto Dios ha querido ha sido, y aquello que Él no ha querido no será.

No hay poder ni fortaleza salvo en Dios, el Exaltadísimo, el Más Poderoso.

-El Báb
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Protección (#11644)

¡Oh Dios, mi Dios! Escuda a Tus siervos leales contra los males del egoísmo y la pasión; protégelos con la mirada vigilante de Tu amorosa bondad de todo rencor, odio y envidia; ampáralos dentro de la fortaleza inexpugnable de Tu cuidado y, libres de los dardos de la duda, hazlos las manifestaciones de Tus gloriosas señales; ilumina sus rostros con los refulgentes rayos emanados de la Aurora de Tu divina unidad; alegra sus corazones con los versículos revelados desde Tu reino de santidad; y fortalece sus espaldas con Tu poder irresistible proveniente de Tu dominio de gloria. Tú eres el Todogeneroso, el Protector, el Todopoderoso, el Magnánimo.

-`Abdu'l-Bahá
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Protección (#11645)

¡Oh mi Señor! Tú sabes que la gente está rodeada de dolor y calamidades, y envuelta en privaciones y dificultades. Toda prueba asedia al hombre, y toda adversidad acuciante lo asalta como el ataque de una serpiente. No hay refugio ni asilo para él sino bajo el ala de Tu protección, de Tu preservación, resguardo y cuidado.

¡Oh Misericordioso! ¡Oh mi Señor! Haz de Tu protección mi armadura, de Tu preservación, mi escudo, de la humildad ante la puerta de Tu unicidad, mi resguardo, y de Tu custodia y defensa, mi fortaleza y mi morada. Protégeme de las insinuaciones del yo y del deseo, y guárdame de toda enfermedad, prueba, dificultad y desdicha.

¡Verdaderamente, Tú eres el Protector, el Guardián, el Preservador, el Suficiente y, en verdad, Tú eres el Más Misericordioso de los misericordiosos!

-`Abdu'l-Bahá
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Protección (#11646)

¡Oh Tú, bondadosa y amorosa Providencia! El Oriente está en movimiento y el Occidente se agita como las eternas olas del mar. Soplan las suaves brisas de la santidad y, desde el Reino Invisible, brillan resplandecientes los rayos del Astro de la Verdad. Se entonan los himnos de la unidad divina y ondean las enseñas del poder celestial. Se hace oír la Voz angelical que, como bramido del leviatán, lanza el llamamiento a la abnegación y a la evanescencia. La voz triunfal de Yá Bahá’u’l-Abhá resuena por doquier y en todas las regiones se oye el llamado de Yá Alíyyu’l-A‘lá. No hay revuelo en el mundo salvo el de la Gloria del Único Conquistador de Corazones, ni agitación salvo el del oleaje del amor de Aquel que es el Incomparable, el Bienamado.

Los amados del Señor, con alientos almizclados, arden como cirios luminosos en todos los países, y los amigos del Todomisericordioso se encuentran en todas las regiones, como flores que se abren. No descansan ni un momento; no respiran sin exhalar Tu recuerdo y no ansían más que servir a Tu Causa. En las praderas de la verdad son como ruiseñores de dulce canto, y en el jardín de la guía, como flores de vivos colores. Con místicas flores adornan los paseos del Jardín de la Realidad; como ondulantes cipreses, flanquean las riberas de la Voluntad divina. En el horizonte de la existencia fulguran como estrellas brillantes; en el firmamento del mundo relucen como astros resplandecientes. Son manifestaciones de la gracia celestial y auroras de la luz de ayuda divina.

¡Oh amoroso Señor! Permite que todos se mantengan firmes y constantes, y brillen con resplandor sempiterno, para que, con cada aliento, se difundan suaves brisas desde las pérgolas de Tu amorosa bondad, de modo que del océano de Tu gracia se levante una neblina, las bondadosas lluvias de Tu amor concedan frescura, y el céfiro derrame su perfume desde la rosaleda de la unidad divina.

¡Oh Bienamado del Mundo! Envía un rayo de Tu Esplendor. ¡Oh Bienamado de la humanidad! Dirige hacia nosotros la luz de Tu Semblante.

¡Oh Dios Omnipotente! Escúdanos y sé nuestro refugio. ¡Oh Señor del Ser! Revela Tu fuerza y Tu dominio.

¡Oh amoroso Señor! Los promotores de sedición están agitados y activos en algunas regiones, y día y noche infligen un penoso daño.

Los tiranos están al acecho como lobos, y el rebaño, agraviado e inocente, no tiene ayuda ni socorro. La jauría sigue el rastro de las gacelas de los prados de la unidad divina, y los cuervos de la envidia persiguen al faisán de las montañas de la guía celestial.

¡Oh divina Providencia! Resguárdanos y protégenos. ¡Oh Tú que eres nuestro Escudo! Sálvanos y defiéndenos. Guárdanos bajo Tu Amparo y líbranos de todos los males con Tu ayuda. Tú eres, ciertamente, el Verdadero Protector, el Guardián Invisible, el Guarda Celestial y el Amoroso Señor del Cielo.

-`Abdu'l-Bahá
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Protección (#11647)
¡Él es el Compasivo, el Todogeneroso!

¡Oh Dios, mi Dios! Tú me ves, Tú me conoces, Tú eres mi Asilo y mi Refugio. A nadie he buscado ni a nadie buscaré salvo a Ti; ningún camino he hollado ni camino alguno hollaré sino el camino de Tu amor. En la lúgubre noche de la desesperación, mi mirada expectante y llena de esperanza se vuelve hacia la aurora de Tu ilimitado favor, y a la hora del amanecer mi alma lánguida se reanima y fortalece con el recuerdo de Tu belleza y perfección. Quien sea asistido por la gracia de Tu misericordia, aunque no sea más que una gota, se convertirá en un océano sin límites, y el átomo más insignificante que sea ayudado por la efusión de Tu cariñosa bondad brillará como una estrella resplandeciente.

¡Oh Espíritu de pureza, Tú que eres el Generosísimo Proveedor! Cobija bajo Tu protección a este extasiado y fervoroso siervo Tuyo. Ayúdale en este mundo de la existencia a permanecer constante y firme en Tu amor, y permite que esta ave de alas rotas encuentre refugio y amparo en Tu divino nido que se encuentra en el árbol celestial.

-`Abdu'l-Bahá
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Pruebas y dificultades (#11648)

¡Alabado y glorificado seas, oh mi Dios! Te suplico, por los suspiros de Tus amantes y por las lágrimas derramadas por aquellos que anhelan contemplarte, que no me niegues Tus tiernas mercedes en Tu Día, ni me prives de las melodías de la Paloma que exalta Tu unicidad ante la luz que irradia Tu rostro. Soy un desdichado, oh Dios; mírame aferrado a Tu Nombre, Quien todo lo posee. Estoy seguro de perecer; mírame asido a Tu Nombre, el Imperecedero. Te imploro, pues, por Tu Ser, el Exaltado, el Altísimo, que no me dejes a merced de mí mismo ni de los deseos de una inclinación corrupta. Retén mi mano con la mano de Tu poder, líbrame de las profundidades de mis fantasías y vanas imaginaciones, y purifícame de todo lo que Tú detestas.

Haz, por tanto, que me vuelva completamente hacia Ti, que ponga en Ti toda mi confianza, que Te busque como mi refugio y que huya hacia Tu rostro. Tú eres, verdaderamente, Aquel que, mediante la fuerza de Su poder, hace lo que desea y, mediante la potencia de Su voluntad, ordena lo que elige. Nadie puede resistir la acción de Tu decreto; nadie puede desviar el curso de Tu designio. Tú eres, en verdad, el Todopoderoso, el Todoglorioso, el Más Generoso.

-Bahá'u'lláh
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Pruebas y dificultades (#11649)

¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios! Si no fuera por las tribulaciones sufridas en Tu camino, ¿cómo podría reconocerse a quienes verdaderamente Te aman? Y, si no fuera por las pruebas sufridas por amor a Ti, ¿cómo podría revelarse la posición de aquellos que Te anhelan? ¡Tu poder me lo atestigua! Las lágrimas que derraman son la compañía de todos cuantos Te adoran, y los lamentos que profieren, el consuelo de los que Te buscan, y los pedazos de sus corazones rotos, el alimento de los que se apresuran por encontrarte.

¡Cuán dulce es para mí la amargura de la muerte sufrida en Tu camino, y cuán preciados, a mi parecer, los dardos de Tus enemigos cuando se reciben en aras de la exaltación de Tu palabra! Permíteme beber en Tu Causa, oh mi Dios, todo lo que Tú has deseado, y haz descender sobre mí, en Tu amor, todo lo que Tú has ordenado. ¡Por Tu gloria! Solo deseo lo que Tú deseas, y anhelo lo que Tú anhelas. En Ti he puesto, en cada momento, toda mi fe y confianza.

Te imploro, oh mi Dios, que prepares como ayudantes de esta Revelación a quienes hayan de considerarse dignos de Tu nombre y de Tu soberanía, para que me recuerden entre Tus criaturas e icen los emblemas de Tu victoria en Tu tierra.

Potente eres Tú para hacer lo que Te place. No hay Dios sino Tú, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

-Bahá'u'lláh
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Pruebas y dificultades (#11650)

¡Glorificado eres, oh Señor, mi Dios! Toda persona de discernimiento confiesa Tu soberanía y Tu do-minio, y todo ojo perspicaz percibe la grandeza de Tu majestad y la fuerza irresistible de Tu poder. Los vientos de las pruebas son incapaces de impedir que quienes gozan de Tu cercanía vuelvan el rostro hacia el horizonte de Tu gloria, y las tempestades de las tribulaciones no podrán alejar a quienes están totalmente consagrados a Tu voluntad ni evitar que se acerquen a Tu corte.

Pareciera que la lámpara de Tu amor ardiera en sus corazones, y que la luz de Tu ternura estuviera encendida en sus pechos. Las adversidades son incapaces de alejarlos de Tu Causa y las vicisitudes de la suerte jamás podrán desviarlos de Tu voluntad.

Te imploro, oh mi Dios, por ellos y por los suspiros que exhalan sus corazones en su separación de Ti, que los protejas del daño de Tus adversarios y que alimentes sus almas con lo que has ordenado para Tus amados, a quienes no sobrevendrá temor ni pesar alguno.

-Bahá'u'lláh
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Pruebas y dificultades (#11651)

¡Oh Tú, Cuyas pruebas son un remedio curativo para quienes están cerca de Ti, Cuya espada es el deseo ardiente de todos los que Te aman, Cuyo dardo es el más caro deseo de los corazones que Te anhelan, Cuyo decreto es la única esperanza de quienes han reconocido Tu verdad! Te imploro, por Tu divina dulzura y por los resplandores de la gloria de Tu rostro, que nos envíes, desde Tus aposentos de lo alto, aquello que nos haga acercarnos a Ti. Afianza, pues, nuestros pies en Tu Causa, oh mi Dios, ilumina nuestros corazones con el fulgor de Tu conocimiento y alumbra nuestros pechos con el brillo de Tus nombres.

-Bahá'u'lláh
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Pruebas y dificultades (#11652)

Disipa mi pena por Tu munificencia y generosidad, oh Dios, mi Dios, y destierra mi angustia mediante Tu soberanía y Tu poder. Tú me ves, oh mi Dios, con el rostro dirigido hacia Ti en un momento en que las aflicciones me han envuelto por todos lados. Te imploro, oh Tú que eres el Señor de todos los seres y cobijas a todas las cosas visibles e invisibles, por Tu Nombre, mediante el cual has dominado los corazones y las almas, y por las olas del Océano de Tu misericordia y los esplendores del Sol de Tu ge-nerosidad, que me cuentes entre aquellos a quienes absolutamente nada ha impedido que dirijan el rostro hacia Ti, oh Señor de todos los nombres y Hacedor de los cielos.

Tú ves, oh mi Señor, las cosas que me han acontecido en Tus días. Te suplico, por Aquel que es la Aurora de Tus nombres y el Punto de Amanecer de Tus atributos, que ordenes para mí lo que me permita levantarme para servirte y exaltar Tus virtudes. Tú eres, verdaderamente, el Todopoderoso, el Omnipotente, Quien acostumbra a responder a todas las oraciones.

Y, finalmente, Te pido, por la luz de Tu semblante, que bendigas mis asuntos, redimas mis deudas y satisfagas mis necesidades. Tú eres Aquel Cuyo poder y Cuyo dominio toda lengua ha atestiguado, y Cuya majestad y soberanía todo corazón comprensivo ha reconocido. No hay Dios sino Tú, Quien escucha y está dispuesto a contestar.

-Bahá'u'lláh
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Pruebas y dificultades (#11653)

¡Él es el Dios que escucha y que contesta las oraciones!

¡Por Tu gloria, oh Bienamado, Tú que das luz al mundo! Las llamas de la separación me han consumido y mi rebeldía me ha fundido el corazón dentro de mí. Te pido, por Tu Más Grande Nombre, oh Deseo del mundo y Bienamado de la humanidad, que concedas que la brisa de Tu inspiración sostenga mi alma, que Tu voz maravillosa llegue a mi oído, que mis ojos contemplen Tus señales y Tu luz, reveladas en las manifestaciones de Tus nombres y atributos, oh Tú en Cuya mano están todas las cosas.

Tú ves, oh Señor mi Dios, las lágrimas de Tus favorecidos derramadas a causa de su separación de Ti, y los temores de los que están dedicados a Ti en su lejanía de Tu Santa Corte. ¡Por Tu poder, que rige todas las cosas visibles e invisibles! Incumbe a Tus amados derramar lágrimas de sangre por lo que ha acontecido a los fieles a manos de los malvados y opresores de la tierra. Tú ves, oh mi Dios, cómo los impíos han cercado Tus ciudades y Tus dominios. Te pido, por Tus Mensajeros y Tus elegidos, y por Aquel por medio de Quien ha sido implantado el estandarte de Tu divina unidad entre Tus siervos, que los protejas por Tu munificencia. Tú eres, verdaderamente, el Bondadoso, el Munífico.

Te pido, además, por las suaves lluvias de Tu gracia y las olas del océano de Tu favor, que ordenes para Tus santos aquello que dé solaz a sus ojos y consuelo a sus corazones. ¡Señor! Tú ves al arrodillado ansiando levantarse para servirte, al muerto suplicando vida eterna del océano de Tu favor y deseando remontarse hacia los cielos de Tu riqueza, al forastero anhelando su hogar de gloria bajo el dosel de Tu gracia, al buscador acudiendo presuroso, por Tu merced, a la puerta de Tu munificencia, al pecador volviéndose hacia el océano de la clemencia y del perdón.

¡Por Tu soberanía, oh Tú que eres glorificado en todos los corazones! Me he vuelto hacia Ti abandonando mi propia voluntad y deseo, para que Tu santa voluntad y agrado rijan dentro de mí y me guíen de acuerdo con lo que la pluma de Tu eterno decreto ha destinado para mí. Este siervo, oh Señor, aunque impotente, se vuelve hacia el Astro de Tu Poder; aunque humillado, acude presuroso hacia la Aurora de Tu Gloria; aunque indigente, anhela el Océano de Tu Gracia. Te imploro, por Tu favor y munificencia, que no lo abandones.

Tú eres, verdaderamente, el Todopoderoso, el Perdonador, el Compasivo.

-Bahá'u'lláh
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Pruebas y dificultades (#11658)

¡Puro y santificado eres, oh mi Dios! Cómo ha de correr la pluma y fluir la tinta después de que han cesado las brisas del tierno afecto y han desaparecido las señales de la munificencia, cuando se ha levantado el sol de la humillación y se han desenvainado las espadas de la calamidad, cuando se han elevado los cielos del dolor, y las nubes del poder han descargado los dardos de la aflicción y las lanzas de la venganza, de tal manera que las señales de la alegría han abandonado todos los corazones, las muestras de regocijo se han borrado de todos los horizontes, se han cerrado las puertas de la esperanza, la misericordia de la brisa celestial ha dejado de soplar sobre el rosedal de la fidelidad, y el torbellino de la extinción ha sacudido el árbol de la existencia. La pluma gime, la tinta deplora su condición y la tabla está sobrecogida ante este clamor. La mente está agitada por el sabor de esta pena y este dolor, y el divino Ruiseñor clama: «¡Ay! ¡Ay por todo lo que se ha hecho que aparezca!». Y esto, oh mi Dios, no proviene sino de Tus dádivas ocultas.

-Bahá'u'lláh
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Pruebas y dificultades (#11654)

¡Oh Señor! Tú eres Quien disipa todas las angustias y elimina todas las aflicciones. Tú eres Quien aleja cualquier pena y libera a todo esclavo, el Redentor de toda alma. ¡Oh Señor! Redímeme por Tu misericordia y cuéntame entre aquellos siervos Tuyos que han logrado la salvación.

-El Báb
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Pruebas y dificultades (#11655)

¡Te imploro por Tu poder, oh mi Dios! No dejes que me asedie ningún daño a la hora de las pruebas y, en momentos de negligencia, guía mis pasos rectamente mediante Tu inspiración. Tú eres Dios; potente eres Tú para hacer lo que deseas. Nadie puede resistir Tu voluntad ni frustrar Tu propósito.

-El Báb
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Pruebas y dificultades (#11656)

¿Hay quien nos libre de las dificultades salvo Dios?

Di: ¡Bendito sea Dios! ¡Él es Dios! ¡Todos son Sus siervos y todos se atienen a Su mandato!

-El Báb
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Pruebas y dificultades (#11657)

Tú bien sabes, oh mi Dios, que las tribulaciones han llovido sobre mí desde todos lados y que nadie puede disiparlas ni transmutarlas sino Tú. Sé con toda seguridad, en virtud de mi amor por Ti, que jamás harás que le sobrevengan tribulaciones a ningún alma a menos que desees ensalzar su posición en Tu Paraíso Celestial, y reforzar su corazón en esta vida terrenal con el baluarte de Tu irresistible poder, para que no se sienta inclinada hacia las vanidades de este mundo. Tú sabes muy bien que, en cualquier circunstancia, yo acariciaría el recuerdo de Ti mucho más que la posesión de todo lo que existe en los cielos y en la tierra.

Fortalece mi corazón, oh mi Dios, en Tu obediencia y en Tu amor, y permite que esté desligado de la totalidad de Tus adversarios. En verdad, juro, por Tu gloria, que no anhelo nada salvo a Ti, ni deseo cosa alguna excepto Tu misericordia, ni temo otra cosa que no sea Tu justicia. Te suplico que me perdones a mí, y a quienes Tú amas, de la forma en que Tú desees. Verdaderamente, Tú eres el Todopoderoso, el Munífico.

Inmensamente por encima de toda alabanza estás Tú, oh Señor de los cielos y de la tierra. La paz sea con Tus fieles siervos y la gloria sea para Dios, Señor de todos los mundos.

-El Báb
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Reuniones (#11659)

¡Oh divina Providencia! Esta asamblea está compuesta por Tus amigos, que están atraídos por Tu belleza y encendidos con el fuego de Tu amor. Convierte a estas almas en ángeles celestiales, resucítalas mediante el hálito de Tu Espíritu Santo, concédeles lengua elocuente y corazón resuelto, confiéreles poder celestial y sentimientos piadosos, haz que lleguen a ser los difusores de la unicidad del género humano y causa de amor y concordia en el mundo de la humanidad, para que la peligrosa oscuridad del prejuicio ignorante se desvanezca con la luz del Sol de la Verdad, este lóbrego mundo se ilumine, este dominio material absorba los rayos del mundo del espíritu, estos colores diferentes se fundan en un solo color, y la melodía de la alabanza se eleve hacia el reino de Tu santidad.

¡Verdaderamente, Tú eres el Omnipotente y el Todopoderoso!

-`Abdu'l-Bahá
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Reuniones (#11660)

¡Oh bondadoso Señor! Estos son Tus siervos que han concurrido a esta reunión, se han vuelto hacia Tu reino y necesitan Tus dádivas y bendiciones. ¡Oh Dios! Manifiesta y haz evidentes las señales de Tu unicidad que han sido depositadas en todas las realidades de la vida. Revela y despliega las virtudes que has dejado latentes y ocultas en estas realidades humanas.

¡Oh Dios! Nosotros somos como plantas y Tu generosidad es como la lluvia; refresca y haz crecer estas plantas mediante Tu favor. Somos Tus siervos; líbranos de las cadenas de la existencia física. Somos ignorantes; haznos sabios. Estamos muertos; vivifícanos. Somos de materia; dótanos de espíritu. Estamos excluidos; haznos los confidentes de Tus misterios. Estamos necesitados; enriquécenos y bendícenos con Tu tesoro ilimitado. ¡Oh Dios! Resucítanos; danos vista; danos oído; familiarízanos con los misterios de la vida, para que los secretos de Tu reino nos sean revelados en este mundo de la existencia y podamos confesar Tu unicidad. Toda dádiva emana de Ti; toda bendición es Tuya.

Tú eres fuerte. Tú eres poderoso. Tú eres el Donador y Tú eres el Siempre Munífico.

-`Abdu'l-Bahá
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Reuniones (#11661)

¡Oh Dios misericordioso! ¡Oh Tú que eres fuerte y poderoso! ¡Oh bondadosísimo Padre! Estos siervos se han reunido y se han vuelto hacia Ti, ofreciendo súplicas ante Tu umbral, deseando los dones infinitos procedentes de Tu gran seguridad. No tienen otro propósito más que Tu agrado. No tienen otra intención más que servir al mundo de la humanidad.

¡Oh Dios! Haz radiante a esta asamblea. Haz compasivos los corazones. Confiere los dones del Espíritu Santo. Dótalos con un poder procedente del cielo. Bendícelos con mentes celestiales. Aumenta su sinceridad, para que con toda humildad y contrición se vuelvan hacia Tu reino y se ocupen en el servicio al mundo de la humanidad. Que cada uno llegue a ser una lámpara radiante. Que cada uno se convierta en una estrella brillante. Que cada uno adquiera hermosos colores y aromas perfumados en el reino de Dios.

¡Oh Padre bondadoso! Otorga Tus bendiciones. No consideres nuestras faltas. Cobíjanos bajo Tu protección. No tengas presente nuestros pecados. Cúranos con Tu misericordia. Somos débiles; Tú eres fuerte. Somos pobres; Tú eres rico. Estamos enfermos; Tú eres el Médico. Estamos necesitados; Tú eres muy generoso.

¡Oh Dios! Concédenos Tu providencia. Tú eres el Poderoso. Tú eres el Donador. Tú eres el Benéfico.

-`Abdu'l-Bahá
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Reuniones (#11662)

¡Oh Dios perdonador! Estos siervos se vuelven hacia Tu reino en busca de Tu gracia y generosidad. ¡Oh Dios! Haz buenos y puros sus corazones para que lleguen a ser merecedores de Tu amor. Purifica y santifica los espíritus para que la luz del Sol de la Realidad brille sobre ellos. Purifica y santifica los ojos para que puedan percibir Tu luz. Purifica y santifica los oídos para que puedan oír el llamado de Tu reino.

¡Oh Señor! Verdaderamente, somos débiles, pero Tú eres fuerte. Verdaderamente, somos pobres, pero Tú eres rico. Somos buscadores y Tú eres Aquel a Quien buscamos. ¡Oh Señor! Ten compasión de nosotros y perdónanos; confiérenos tal capacidad y receptividad que nos haga dignos de Tus favores y nos atraiga a Tu reino, que bebamos en abundancia del agua de vida, seamos encendidos con el fuego de Tu amor y resucitemos por medio de los hálitos del Espíritu Santo que soplan en este siglo radiante.

¡Oh Dios, mi Dios! Dirige las miradas de Tu cariñosa bondad sobre esta reunión. Resguarda a todos y a cada uno bajo Tu custodia y Tu protección. Haz descender sobre estas almas Tus bendiciones celestiales. Sumérgelas en el océano de Tu misericordia, y vivifícalas con los hálitos del Espíritu Santo.

¡Oh Señor! Confiere Tu bondadosa ayuda y confirmación a este gobierno justo. Este país se encuentra bajo el amparo de Tu protección, y este pueblo está a Tu servicio. ¡Oh Señor! Confiérele Tu munificencia celestial, y haz copiosas y abundantes las efusiones de Tu gracia y Tu favor. Haz que esta estimada nación logre distinción, y permite que sea admitida en Tu reino.

Tú eres el Poderoso, el Omnipotente, el Misericordioso, y Tú eres el Generoso, el Benéfico, el Señor de gracia abundante.

-`Abdu'l-Bahá
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Reuniones (#11663)

¡Oh Proveedor amoroso! Estas almas han prestado oído al llamamiento del Reino y han contemplado la gloria del Sol de la Verdad. Se han elevado hacia los reconfortantes cielos del amor; están enamorados de Tu esencia y adoran Tu belleza.

Se han vuelto hacia Ti, hablando entre sí de Ti, en pos de Tu morada, y sedientos de los arroyos de Tu dominio celestial.

Tú eres el Donador, el Otorgador, el Siempre Amoroso.

-`Abdu'l-Bahá
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Reuniones (#11664)

¡Oh Dios! ¡Disipa todo lo que sea causa de discordia y provéenos de todo aquello que sea causa de unidad y acuerdo! ¡Oh Dios! ¡Haz que descienda sobre nosotros la Fragancia Celestial, y transforma esta reunión en una reunión del Cielo! Concédenos todo bien y todo sustento. ¡Prepáranos el manjar del Amor! ¡Danos el alimento del Conocimiento! ¡Otórganos el pan de la Iluminación celestial!

-`Abdu'l-Bahá
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Tabla de Aḥmad (#11694)

*Bahá’u’lláh ha dotado a estas oraciones obligatorias, y a otras oraciones concretas como la Oración de Curación y la Tabla de Aḥmad, de una fuerza y relevancia especiales y, por tanto, deben ser aceptadas como tales y recitadas por los creyentes con fe y confianza incuestionables, para que mediante ellas puedan entrar en comunión mucho más íntima con Dios e identificarse más plenamente con Sus leyes y preceptos.

¡Él es el Rey, el Omnisciente, el Sabio!

He aquí el Ruiseñor del Paraíso que canta sobre las ramas del Árbol de la Eternidad con dulces y sagradas melodías, proclamando a los sinceros las buenas nuevas de la proximidad de Dios, llamando a los creyentes en la Unidad divina a la corte de la Presencia del Generoso, informando a los desprendidos sobre el mensaje que ha sido revelado por Dios, el Rey, el Glorioso, el Incomparable, guiando a los amantes a la sede de santidad y a esta resplandeciente Belleza.

En verdad, esta es esa Más Grande Belleza, predicha en los Libros de los Mensajeros, por medio de Quien la verdad será distinguida del error y la sabiduría de cada mandato será probada. En verdad, Él es el Árbol de la Vida que da los frutos de Dios, el Exaltado, el Poderoso, el Grande.

¡Oh Aḥmad! Atestigua que, ciertamente, Él es Dios y que no hay Dios sino Él, el Rey, el Protector, el Incomparable, el Omnipotente. Y que Aquel a Quien Él envió con el nombre de ‘Alí fue el verdadero Enviado de Dios, Cuyos mandatos todos acatamos.

Di: ¡Oh gentes! Sed obedientes a los preceptos de Dios, que han sido establecidos en el Bayán por el Glorioso, el Sabio. Verdaderamente, Él es el Rey de los Mensajeros y Su Libro es el Libro Madre, si tan solo lo supierais.

Así os profiere el Ruiseñor Su llamamiento desde esta prisión. Él solo tiene que dar a conocer este claro mensaje. Quienquiera lo desee, que se aparte de este consejo, y quienquiera lo desee, que elija el camino que lleva a su Señor.

¡Oh gentes! Si negáis estos versículos, ¿por medio de qué prueba habéis creído en Dios? Mostradla, oh congregación de falsos.

¡No, por Aquel en Cuya mano está mi alma! Ni pueden, ni jamás podrán hacer esto, aunque se unieran para ayudarse unos a otros.

¡Oh Aḥmad! No olvides Mis generosidades mientras esté ausente. Recuerda Mis días durante tus días, y Mi angustia y destierro en esta remota prisión. Y sé tan firme en Mi amor que tu corazón no vacile, aunque las espadas de los enemigos descarguen golpes sobre ti y todos los cielos y la tierra se levanten contra ti.

Sé como una llama de fuego para Mis enemigos y un río de vida eterna para Mis amados, y no seas de los que dudan.

Y, si te sobreviniese aflicción en Mi sendero o degradación por Mi causa, no te preocupes por ello.

Confía en Dios, tu Dios y Señor de tus padres, pues las gentes vagan por caminos ilusorios, privadas de discernimiento para ver a Dios con sus propios ojos o percibir Su Melodía con sus propios oídos. Así las hemos encontrado, como tú también lo atestiguas.

Así, sus supersticiones se han convertido en velos que se interponen entre ellas y sus propios corazones, y las han apartado del camino de Dios, el Exaltado, el Grande.

Ten por cierto que, en verdad, aquel que da la espalda a esta Belleza ha dado también la espalda a los Mensajeros del pasado y muestra orgullo ante Dios desde toda eternidad hasta toda eternidad.

Aprende bien esta Tabla, oh Aḥmad. Recítala durante tus días y no te prives de ella. Pues, en verdad, Dios ha ordenado para aquel que la recite la recompensa de cien mártires y un auxilio en ambos mundos. Estos favores te los hemos conferido como una dádiva de Nuestra parte y una merced de Nuestra presencia, para que seas de los agradecidos.

¡Por Dios! Si alguien que esté afligido o con pena lee esta Tabla con absoluta sinceridad, Dios disipará su tristeza, resolverá sus dificultades y eliminará sus aflicciones.

Verdaderamente, Él es el Misericordioso, el Compasivo. ¡Alabado sea Dios, el Señor de todos los mundos!

-Bahá'u'lláh
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Tabla de Visitación (#11697)

*Esta Tabla, revelada por Bahá’u’lláh, se lee en los Santuarios de Bahá’u’lláh y del Báb. También se lee con frecuencia al conmemorar Sus aniversarios.

La alabanza que ha despuntado desde Tu muy augusto Ser y la gloria que ha brillado desde Tu muy resplandeciente Belleza descansen sobre Ti, oh Tú que eres la Manifestación de Grandeza, y el Rey de la Eternidad, y el Señor de todos los que están en el cielo y en la tierra. Atestiguo que a través de Ti fueron reveladas la soberanía de Dios y Su dominio y la majestad de Dios y Su grandeza, y los Soles de antiguo esplendor han derramado su fulgor en el cielo de Tu irrevocable decreto, y la Belleza del In-visible ha resplandecido sobre el horizonte de la creación. Atestiguo, además, que con un solo trazo de Tu pluma se ha hecho cumplir Tu mandato «Sé Tú», y ha sido divulgado el Secreto oculto de Dios, y se ha dado la existencia a todas las cosas creadas, y han sido enviadas todas las Revelaciones.

Atestiguo, asimismo, que mediante Tu belleza se ha desvelado la belleza del Adorado, y a través de Tu rostro ha resplandecido el rostro del Deseado, y mediante una palabra procedente de Ti has juzgado entre todas las cosas creadas, haciendo que quienes están consagrados a Ti asciendan a la cumbre de la gloria y los infieles caigan en el más profundo abismo.

Atestiguo que quien Te haya conocido ha conocido a Dios y quien haya alcanzado Tu presencia ha alcanzado la presencia de Dios. Grande es, por tanto, la bendición de quien haya creído en Ti y en Tus señales, y se haya mostrado humilde ante Tu soberanía, y haya sido honrado con encontrarte, y haya alcanzado el agrado de Tu voluntad, y haya circulado en torno a Ti y se haya presentado ante Tu trono. ¡Ay de aquel que haya pecado contra Ti, y Te haya negado, y haya repudiado Tus señales, y haya contradicho Tu soberanía, y se haya levantado contra Ti, y se haya mostrado altivo ante Tu rostro, y haya cuestionado Tus testimonios, y haya huido de Tu autoridad y Tu dominio y haya sido contado entre los infieles, cuyos nombres han sido inscritos por los dedos de Tu mandato en Tus Tablas sagradas!

Exhala, entonces, sobre mí, oh mi Dios y mi Bienamado, de la diestra de Tu misericordia y de Tu amorosa bondad, los santos hálitos de Tus favores, para que me aparten de mí mismo y del mundo y me lleven hacia las cortes de Tu proximidad y de Tu presencia. Potente eres Tú para hacer lo que Te place. Tú, verdaderamente, predominas sobre todas las cosas.

El recuerdo de Dios y Su alabanza, y la gloria de Dios y Su esplendor descansen sobre Ti, oh Tú que eres Su belleza. Atestiguo que el ojo de la creación nunca ha contemplado a nadie tan agraviado como Tú. Tú estuviste todos los días de Tu vida sumido en un océano de tribulaciones. En cierta ocasión, estuviste con cadenas y grillos; en otra, fuiste amenazado por la espada de Tus enemigos. Sin embargo, a pesar de todo esto, ordenaste que todos observaran lo que Te había sido prescrito por Aquel que es el Omnisciente, el Sapientísimo.

¡Que mi espíritu sea sacrificado por los agravios que Tú sufriste y mi alma sirva de redención por las adversidades que Tú soportaste! Suplico a Dios, por Ti y por aquellos cuyos rostros han sido iluminados por los resplandores de la luz de Tu semblante y que, por amor a Ti, han observado todo lo que les ha sido ordenado, que levante los velos que se han interpuesto entre Tú y Tus criaturas, y que me provea con el bien de este mundo y del mundo venidero. Tú eres, en verdad, el Todopoderoso, el Exaltadísimo, el Todoglorioso, Quien siempre perdona, el Más Compasivo.

Bendice, oh Señor, mi Dios, el divino Árbol del Loto, y sus hojas, y sus vástagos, y sus ramas, y sus tallos y sus renuevos, tanto tiempo como duren Tus muy excelentes títulos y perduren Tus muy augustos atributos. Protégelo, pues, de la maldad del agresor y de las huestes de la tiranía. Tú, en verdad, eres el Todopoderoso, el Más Potente. Bendice también, oh Señor, mi Dios, a Tus siervos y a Tus siervas que han alcanzado Tu presencia. Tú eres, verdaderamente, el Todogeneroso, Cuya gracia es infinita. No hay Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.

-Bahá'u'lláh
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Tabla de Visitación (#11698)

*Esta oración, revelada por ‘Abdu’l-Bahá, se lee en Su Santuario. También se usa como oración pri-vada.

*«Aquel que recite esta oración con humildad y fervor traerá alegría y regocijo al corazón de este Siervo; será como si se encontrase cara a cara con Él».

*‘Abdu’l-Bahá
¡Él es el Todoglorioso!

¡Oh Dios, mi Dios! Humilde y lloroso, levanto mis manos suplicantes hacia Ti y hundo el rostro en el polvo de Tu Umbral, exaltado por encima del conocimiento de los doctos y de la alabanza de todos los que Te glorifican. Mira bondadosamente a Tu siervo, humilde y sumiso ante Tu puerta, con la mirada del ojo de Tu misericordia, y sumérgelo en el Océano de Tu gracia eterna.

¡Señor! Él es un pobre y humilde siervo Tuyo, extasiado e implorante, cautivo en Tu mano, que Te ora fervorosamente, confiando en Ti, con lágrimas ante Tu rostro, y Te llama y Te implora diciendo:

¡Oh Señor, mi Dios! Dame Tu gracia para servir a Tus amados, fortaléceme en la servidumbre a Ti, ilumina mi frente con la luz de adoración en Tu corte de santidad y de oración a Tu reino de grandeza. Ayúdame a ser abnegado a la entrada celestial de Tu puerta, y a desligarme de todo dentro de Tus sagrados recintos. ¡Señor! Dame de beber del cáliz del desprendimiento, atavíame con su manto y sumérgeme en su océano. Conviérteme en polvo en el camino de Tus amados, y permite que ofrezca mi alma en aras de la tierra ennoblecida por los pasos de Tus elegidos en Tu camino, oh Señor de Gloria en lo más alto.

Con esta oración Tu siervo Te llama al amanecer y durante la noche. Cumple el deseo de su corazón, oh Señor. Ilumina su corazón, alegra su pecho, enciende su luz, para que pueda servir a Tu Causa y a Tus siervos.

¡Tú eres el Donador, el Piadoso, el Más Generoso, el Magnánimo, el Misericordioso, el Compasivo!

-`Abdu'l-Bahá
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Tabla del Fuego (#11695)

En el Nombre de Dios, el Más Antiguo, el Más Grande.

En verdad, los corazones de los sinceros están consumidos por el fuego de la separación. ¿Dónde está el resplandor de la luz de Tu Semblante, oh Bienamado de los mundos?

Quienes están cerca de Ti han sido abandonados en la oscuridad de la desolación. ¿Dónde está el resplandor del alba de la reunión contigo, oh Deseo de los mundos?

Los cuerpos de Tus elegidos yacen temblorosos en arenas lejanas. ¿Dónde está el océano de Tu presencia, oh Encantador de los mundos?

Las manos anhelantes se elevan hacia el cielo de Tu gracia y Tu generosidad. ¿Dónde están las lluvias de Tus dádivas, oh Respondedor de los mundos?

Los infieles se han levantado con tiranía en todas las regiones. ¿Dónde está el poder irresistible de Tu pluma ordenadora, oh Conquistador de los mundos?

El ladrido de los perros se oye fuerte por todos lados. ¿Dónde está el león de la selva de Tu poder, oh Castigador de los mundos?

La frialdad se ha apoderado de toda la humanidad. ¿Dónde está el calor de Tu amor, oh Fuego de los mundos?

La calamidad ha llegado a su límite. ¿Dónde están las señales de Tu socorro, oh Salvación de los mundos?

La oscuridad ha envuelto a la mayoría de los pueblos. ¿Dónde está el brillo de Tu resplandor, oh Refulgencia de los mundos?

Los cuellos de los hombres se yerguen con malicia. ¿Dónde están las espadas de Tu venganza, oh Destructor de los mundos?

La degradación ha llegado a su nivel más bajo. ¿Dónde están los emblemas de Tu gloria, oh Gloria de los mundos?

Las penas han afligido al Revelador de Tu Nombre, el Todomisericordioso. ¿Dónde está la alegría del Alba de Tu Revelación, oh Deleite de los mundos?

La angustia ha sobrevenido a todos los pueblos de la tierra. ¿Dónde están las insignias de Tu alegría, oh Gozo de los mundos?

Tú ves el Lugar del Amanecer de Tus señales velado por insinuaciones malévolas. ¿Dónde están los dedos de Tu fuerza, oh Poder de los mundos?

Una sed acuciante ha vencido a todos los hombres. ¿Dónde está el río de Tu generosidad, oh Misericordia de los mundos?

La codicia ha hecho cautiva a toda la humanidad. ¿Dónde están las personificaciones del desprendimiento, oh Señor de los mundos?

Tú ves a este Agraviado solitario en el exilio. ¿Dónde están las huestes del cielo de Tu Mandato, oh Soberano de los mundos?

He sido abandonado en una tierra extraña. ¿Dónde están los emblemas de Tu fidelidad, oh Confianza de los mundos?

Las agonías de la muerte se han apoderado de todos los hombres. ¿Dónde está el oleaje de Tu océano de vida eterna, oh Vida de los mundos?

Los susurros de Satanás han soplado al oído de todas las criaturas. ¿Dónde está el meteorito de Tu fuego, oh Luz de los mundos?

La embriaguez de la pasión ha pervertido a la mayor parte de la humanidad. ¿Dónde están las alboradas de la pureza, oh Deseo de los mundos?

Tú ves a este Agraviado velado por la tiranía entre los sirios. ¿Dónde está el fulgor de la luz de Tu aurora, oh Luz de los mundos?

Tú Me ves obligado a guardar silencio. ¿De dónde, pues, brotarán Tus melodías, oh Ruiseñor de los mundos?

La mayoría de la gente está envuelta en fantasías y vanas imaginaciones. ¿Dónde están los exponentes de Tu certeza, oh Seguridad de los mundos?

Bahá Se está ahogando en un mar de tribulaciones. ¿Dónde está el Arca de Tu salvación, oh Salvador de los mundos?

Tú ves el Alba de Tu expresión en la oscuridad de la creación. ¿Dónde está el sol del cielo de Tu gracia, oh Iluminador de los mundos?

Las lámparas de la verdad y la pureza, de la lealtad y el honor han sido apagadas. ¿Dónde están las señales de Tu furia vengadora, oh Motor de los mundos?

¿Puedes ver a alguien que Te haya defendido, o que reflexione sobre lo que Le aconteció a Él en el camino de Tu amor? Ahora se detiene Mi pluma, oh Bienamado de los mundos.

Las ramas del divino Árbol del Loto yacen rotas por los impetuosos vientos del destino. ¿Dónde están las banderas de Tu socorro, oh Defensor de los mundos?

Este Rostro está oculto bajo el polvo de la calumnia. ¿Dónde están las brisas de Tu compasión, oh Misericordia de los mundos?

La túnica de la santidad ha sido mancillada por la gente del engaño. ¿Dónde está la vestidura de Tu santidad, oh Embellecedor de los mundos?

El océano de la gracia está inmóvil debido a lo que las manos de las gentes han forjado. ¿Dónde están las olas de Tu munificencia, oh Deseo de los mundos?

La puerta que conduce a la Presencia divina está cerrada, debido a la tiranía de Tus enemigos. ¿Dónde está la llave de Tu dádiva, oh Abridor de los mundos?

Las hojas están amarillentas por los venenosos vientos de la sedición. ¿Dónde está la lluvia de las nubes de Tu generosidad, oh Donador de los mundos?

El universo está oscurecido por el polvo del pecado. ¿Dónde están las brisas de Tu clemencia, oh Perdonador de los mundos?

Este Joven está solitario en una región desierta. ¿Dónde está la lluvia de Tu gracia celestial, oh Conferidor de los mundos?

¡Oh Pluma Suprema! Hemos oído Tu dulcísima llamada en el dominio eterno. ¡Presta oído a lo que profiere la Lengua de Grandeza, oh Agraviado de los mundos!

Si no fuera por el frío, ¿cómo podría prevalecer el calor de Tus palabras, oh Expositor de los mundos?

Si no fuera por la calamidad, ¿cómo podría brillar el sol de Tu paciencia, oh Luz de los mundos?

No Te lamentes a causa de los malvados. Tú fuiste creado para soportar y resistir, oh Paciencia de los mundos.

¡Cuán dulce fue Tu amanecer en el horizonte de la Alianza entre los agitadores de sedición, y Tu anhelo por Dios, oh Amor de los mundos!

Por Ti fue enarbolado el estandarte de la independencia en las cimas más elevadas, y se levantó el oleaje de la munificencia, oh Embeleso de los mundos.

Por Tu soledad, resplandeció el Sol de la Unicidad, y por Tu destierro, fue adornada la tierra de la Unidad. Ten paciencia, oh Exiliado de los mundos.

Hemos hecho de la humillación la vestidura de la gloria, y de la aflicción, el ornamento de Tu templo, oh Orgullo de los mundos.

Tú ves los corazones llenos de odio, y pasar cosas por alto es propio de Ti, oh Encubridor de los pecados de los mundos.

Cuando centelleen las espadas, ¡avanza! Cuando vuelen los dardos, ¡sigue adelante!, oh Sacrificio de los mundos.

¿Te lamentas Tú o Me lamentaré Yo? Más bien, lloraré Yo por la escasez de Tus defensores, oh Tú que has causado el lamento de los mundos.

En verdad, he oído Tu llamada, oh Gloriosísimo Amado. Y ahora la faz de Bahá arde con el calor de la tribulación y con el fuego de Tu radiante palabra, y Se ha levantado con fidelidad en el lugar del sacrificio, anhelando Tu agrado, oh Ordenador de los mundos.

Oh ‘Alí-Akbar. Da gracias a tu Señor por esta Tabla, de la que puedes aspirar la fragancia de Mi humildad y conocer aquello que Nos ha afligido en el camino de Dios, el Adorado de todos los mundos.

Si todos los siervos leen y meditan sobre esto, se les encenderá en las venas un fuego que incendiará los mundos.

-Bahá'u'lláh
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Tabla del Santo Marinero (#11696)

*Estudiad la Tabla del Santo Marinero para que conozcáis la verdad, y reparéis en que la Bendita Belleza ha predicho plenamente acontecimientos futuros. ¡Que los dotados de discernimiento estén advertidos!

*‘Abdu’l-Bahá
¡Él es el Bondadoso, el Bienamado!

¡Oh Santo Marinero! Ordena que tu arca de eternidad aparezca ante el Concurso Celestial,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Lánzala sobre el antiguo mar, en Su Nombre, el Mirífico,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y deja que entren los espíritus angélicos, en el Nombre de Dios, el Altísimo.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Suelta, entonces, sus amarras, para que navegue por el océano de la gloria,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y que, por ventura, quienes en ella moran alcancen el retiro de la cercanía en el dominio sempiterno.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Habiendo llegado hasta la orilla sagrada, playa de los mares carmesíes,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Ordénales salir y alcanzar esta posición etérea e invisible,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Posición en la cual el Señor ha aparecido en la Llama de Su Belleza dentro del árbol inmortal;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

En la cual las personificaciones de Su Causa se purificaron del yo y de la pasión;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

En derredor de la cual circunda la Gloria de Moisés, con las huestes sempiternas;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

En la cual la Mano de Dios surgió desde Su seno de Grandeza;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y en la cual el arca de la Causa permanece inmóvil, aunque a sus moradores se les haya desvelado todos los atributos divinos.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

¡Oh Marinero! Enseña a los que están dentro del arca aquello que te hemos enseñado detrás del místico velo,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Para que quizás no se demoren en el sagrado y níveo lugar,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Sino que se remonten en las alas del espíritu hacia esa posición que el Señor ha exaltado por encima de toda mención en los mundos inferiores,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Vuelen por el espacio como aves escogidas en el reino de la eterna reunión,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y conozcan los misterios ocultos en los Mares de luz.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Superaron los niveles de las limitaciones de este mundo y alcanzaron el nivel de la unidad divina, el centro de la guía celestial.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Han deseado ascender a esa posición que el Señor ha ordenado que esté por encima de sus posiciones.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Ante lo cual el ardiente meteorito los expulsó de entre los que moran en el Reino de Su Presencia,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y oyeron la Voz de Grandeza alzarse en las Alturas de Gloria tras el invisible pabellón:

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

*«¡Oh ángeles guardianes! Llevadlos de nuevo a su morada en el mundo inferior,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Pues se han propuesto elevarse hasta esa esfera que las alas de la paloma celestial jamás han alcanzado;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Entonces la nave de la fantasía se detiene, lo cual las mentes de los que comprenden no pueden entender».

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Ante lo cual, la doncella del cielo se asomó desde su exaltado aposento,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y con la mirada señaló hacia el Concurso Celestial,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

E inundó el cielo y la tierra con la luz de su semblante,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y cuando el resplandor de su belleza brilló sobre el pueblo del polvo,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Todos los seres se estremecieron en sus tumbas mortales.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Entonces elevó el llamamiento que ningún oído ha oído jamás en toda la eternidad,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y, así, proclamó: «¡Por el Señor! Aquel cuyo corazón no contenga la fragancia del amor del exaltado y glorioso Joven árabe

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!,

De ningún modo podrá ascender a la gloria del cielo más elevado».

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!
Luego llamó a una doncella de entre sus siervas,
¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y le ordenó: «Desciende al espacio desde las mansiones de la eternidad,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y dirígete hacia aquello que han ocultado en lo más íntimo de sus corazones.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Si inhalas el perfume del manto del Joven que ha estado oculto en el tabernáculo de luz debido a lo que las manos de los malvados han forjado,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Alza un grito en tu interior, para que todos los moradores de los aposentos del Paraíso, que son las personificaciones de la riqueza eterna, comprendan y escuchen;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Para que todos desciendan de sus aposentos eternos y tiemblen,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y besen sus manos y sus pies por haberse remontado a las alturas de la fidelidad;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y ojalá perciban en sus mantos la fragancia del Amado».

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

A continuación, el rostro de la doncella escogida resplandeció sobre los aposentos celestiales, como la luz que brilla desde la faz del Joven sobre Su templo mortal;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Entonces descendió con tales galas que iluminaban los cielos y todo cuanto hay en ellos.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Se movió y perfumó todas las cosas en las regiones de la santidad y la grandeza.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Cuando llegó a ese lugar, se puso de pie en el mismísimo corazón de la creación,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

E intentó inhalar aquella fragancia en un momento que no tiene principio ni fin.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

No encontró en ellos lo que deseaba, y este, en verdad, no es más que uno de Sus maravillosos relatos.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Entonces clamó en voz alta, se lamentó y regresó a su propia posición, dentro de su exaltadísima mansión,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y pronunció una sola y mística palabra, susurrada en secreto por su lengua almibarada,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y, entre el Concurso Celestial y las inmortales doncellas del cielo, proclamó:

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

*«¡Por el Señor! ¡No he percibido la brisa de la Fidelidad de estos ociosos pretensores!

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

¡Por el Señor! El Joven ha permanecido solo y abandonado en la tierra del exilio, en manos de los impíos».

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Entonces elevó tal grito dentro de sí que el Concurso Celestial chilló y tembló,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Y cayó sobre el polvo y entregó su espíritu. Pareciera haber sido llamada, y prestó oído a Quien la convocaba al Reino de lo Alto.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

¡Glorificado sea Él, Quien la creó de la esencia del amor en el mismísimo corazón de Su exaltado paraíso!

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Seguidamente, salieron presurosas de sus aposentos las doncellas del cielo, sobre cuyos semblantes jamás se había posado la mirada de ninguno de los moradores del altísimo paraíso.

¡Glorificado sea mi Señor, el Altísimo!

Todas se reunieron a su alrededor, y ¡he aquí! vieron su cuerpo caído sobre el polvo,

¡Glorificado sea nuestro Señor, el Altísimo!

Y, al contemplar su estado y comprender una palabra del relato contado por el Joven, se descubrieron la cabeza, se desgarraron las vestiduras, se golpearon el rostro, olvidaron su gozo, derramaron lágrimas y se azotaron las mejillas; y esta es, ciertamente, una de las penosas e insondables aflicciones.

¡Glorificado sea nuestro Señor, el Altísimo!
-Bahá'u'lláh
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Triunfo de la Causa (#11665)

Tú ves, oh mi Dios, cómo Tus amados han sido rodeados por los rebeldes de entre Tus criaturas y los malvados de entre Tu pueblo. No queda lugar en que no se haya elevado el lamento de Tus amados y el gemido de Tus escogidos. Te imploro, por Tu Más Grande Nombre, que saques la mano del poder del seno de Tu fuerza y asistas con ella a todos los que Te aman.

Tú ves, oh mi Dios, sus ojos vueltos hacia Ti, su mirada puesta en la Aurora de Tu poder y Tu amorosa providencia.

Transmuta, oh mi Señor, su humillación en gloria, su pobreza en riqueza, y su debilidad en una fortaleza nacida de Ti.

Potente eres Tú para hacer lo que desees. No hay Dios sino Tú, el Omnisciente, el Informado de todo.

-Bahá'u'lláh
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Triunfo de la Causa (#11666)

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! Haz manifiestos los torrentes de Tu poder soberano para que las aguas de Tu Unidad fluyan a través de las realidades íntimas de todas las cosas, de tal modo que el estandarte de Tu infalible guía se alce en el reino de Tu mandato, y las estrellas de Tu divino esplendor brillen intensamente en el cielo de Tu majestad.

Potente eres Tú para hacer lo que Te place. Tú eres, en verdad, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

-Bahá'u'lláh
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Triunfo de la Causa (#11667)

No permitas, oh Dios, mi Dios, que me quede alejado del cielo de Tus dádivas y del sol de Tus favores. Te imploro, por aquella Palabra mediante la cual Tú has subyugado a todas las cosas visibles e invisibles, que me ayudes a mí y a Tus escogidos a lograr aquello que exalte Tu Causa en medio de Tus siervos y por todas Tus regiones.

Ordena, pues, para mí todo lo bueno que has enviado en Tu Libro.

Verdaderamente, Tú eres el Todopoderoso, Quien siempre perdona, el Más Generoso.

-Bahá'u'lláh
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Triunfo de la Causa (#11668)

¡Oh Señor! Haz victoriosos en Tus días a Tus sufridos siervos y concédeles un merecido triunfo, por cuanto han anhelado el martirio en Tu camino. Haz descender sobre ellos lo que alivie su mente, alegre su ser interior, dé seguridad a sus corazones y tranquilidad a sus cuerpos, y permita que sus almas asciendan a la presencia de Dios, el Exaltadísimo, y alcancen el supremo Paraíso y los retiros de gloria que Tú has destinado para las personas de virtud y verdadero conocimiento. En verdad, Tú sabes todas las cosas, mientras que nosotros no somos más que Tus siervos, Tus cautivos, Tus vasallos y Tus necesitados. A ningún otro Señor invocamos salvo a Ti, oh Dios, nuestro Señor, ni imploramos bendiciones o gracia a nadie fuera de Ti, oh Tú que eres el Dios de misericordia para este mundo y el venidero. No somos más que encarnaciones de la pobreza, de la nada, de la impotencia y la perdición, mientras que todo Tu Ser es indicio de riqueza, independencia, gloria, majestad y gracia ilimitada.

¡Oh Señor! Convierte nuestra recompensa en aquello que sea digno de Ti de entre todo el bien de este mundo y del venidero, y de las múltiples dádivas que abarcan desde lo alto hasta la tierra.

Verdaderamente, Tú eres nuestro Señor y el Señor de todas las cosas. A Ti nos encomendamos, anhelando las cosas que a Ti Te pertenecen.

-El Báb
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Triunfo de la Causa (#11669)

¡Oh Señor! Haz posible el rápido crecimiento del Árbol de Tu divina Unidad; riégalo, pues, oh Señor, con las aguas corrientes de Tu favor y haz que, ante las revelaciones de Tu divina seguridad, dé frutos como los que Tú deseas para Tu glorificación y exaltación, para Tu alabanza y el agradecimiento a Ti, y magnifique Tu Nombre, alabe la unicidad de Tu Esencia y Te rinda culto, ya que todo esto está a Tu alcance, y no al alcance de ningún otro.

Grande es la bienaventuranza de aquellos cuya sangre has escogido para regar el Árbol de Tu afirmación, y exaltar así Tu santa e inmutable Palabra.

-El Báb
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Triunfo de la Causa (#11670)

¡Oh Señor! Permite que todos los pueblos de la tierra sean admitidos en el Paraíso de Tu Fe para que ningún ser creado quede fuera de los límites de Tu complacencia.

Desde tiempo inmemorial, Tú has sido potente para hacer Tu voluntad, y libre de hacer cuanto deseas.

-El Báb
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Triunfo de la Causa (#11671)

Gloria sea a Ti, oh Señor, Tú que has traído a la existencia todas las cosas creadas, mediante el poder de Tu mandato.

¡Oh Señor! Ayuda a aquellos que han renunciado a todo cuanto no seas Tú, y confiéreles una gran victoria. ¡Oh Señor! Haz descender sobre ellos el concurso de los ángeles del cielo y de la tierra y de todo cuanto hay entre ellos, para que asistan a Tus siervos, los socorran y los fortalezcan, les faciliten el éxito, los apoyen, los invistan de gloria, les confieran honor y exaltación, los enriquezcan y les hagan triunfar con una maravillosa victoria.

Tú eres su Señor, el Señor de los cielos y de la tierra, el Señor de todos los mundos. Fortalece esta Fe, oh Señor, mediante el poder de estos siervos, y haz que prevalezcan sobre todos los pueblos del mundo; pues, en verdad, ellos son siervos Tuyos que se han desprendido de todo excepto de Ti y, ciertamente, Tú eres el protector de los verdaderos creyentes.

¡Oh Señor! Permite que, mediante su fidelidad a esta inviolable Fe Tuya, sus corazones se hagan más fuertes que todo lo que hay en los cielos y en la tierra y cuanto existe entre ellos; y fortalece, oh Señor, sus manos con las señales de Tu maravilloso poder para que manifiesten Tu dominio ante la mirada de toda la humanidad.

-El Báb
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Triunfo de la Causa (#11672)
¡Él es Dios!

¡Oh Señor, mi Dios, mi Bienamado! Estos son siervos Tuyos que han percibido Tu Voz, han escuchado Tu Palabra y han prestado oído a Tu Llamado. Han creído en Ti, han presenciado Tus maravillas, han re-conocido Tu prueba y han atestiguado Tu evidencia. Han caminado por Tus senderos, han seguido Tu guía, han descubierto Tus misterios, han comprendido los secretos de Tu Libro, los versículos de Tus Pergaminos y las buenas nuevas de Tus Epístolas y Tablas. Se han aferrado al borde de Tu vestidura y se han asido fuertemente del manto de Tu luz y Tu grandeza. Sus pasos se han afianzado en Tu Alianza y sus corazones se han consolidado en Tu Testamento. ¡Señor! Enciende en su corazón la llama de Tu divina atracción y haz que cante en su pecho el ave del amor y la comprensión. Permite que sean como señales poderosas, enseñas radiantes, y perfectos como Tu Palabra. Exalta Tu Causa por medio de ellos, despliega Tus estandartes y difunde Tus maravillas por doquier. Haz triunfante Tu Palabra mediante ellos, y fortalece las espaldas de Tus amados. Desata sus lenguas para que alaben Tu Nombre, e inspíralos para que obren de acuerdo con Tu santa voluntad y complacencia. Ilumina sus rostros en Tu Reino de santidad, e intensifica su alegría ayudándolos a levantarse para el triunfo de Tu Causa.

¡Señor! Somos débiles, fortalécenos para difundir las fragancias de Tu Santidad; somos pobres, enriquécenos con los tesoros de Tu divina Unidad; estamos desnudos, vístenos con el manto de Tu generosidad; somos pecadores, perdona nuestros pecados mediante Tu gracia, Tu favor y Tu perdón. Tú eres, en verdad, el Auxiliador, el Socorredor, el Magnánimo, el Potente, el Poderoso.

La gloria de las glorias sea con aquellos que son fieles y firmes.

-`Abdu'l-Bahá
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Triunfo de la Causa (#11673)

¡Oh Dios, mi Dios! Alabado seas por haber encendido el fuego del amor divino en el Árbol Santo que se encuentra en la cima del monte más elevado; ese Árbol que «no es del Oriente ni del Occidente» , ese fuego que ardió hasta que su llama se remontó hacia el Concurso de lo alto, y de él esas realidades captaron la luz de la guía y exclamaron: «Verdaderamente, hemos percibido un fuego en la ladera del Monte Sinaí» .

¡Oh Dios, mi Dios! Aviva este fuego día tras día, hasta que su estruendo ponga en movimiento a toda la tierra. ¡Oh mi Señor! Enciende la llama de Tu amor en todos los corazones, infunde en las almas el espíritu de Tu conocimiento, alegra los pechos con los versículos de Tu unicidad. Llama a la vida a los que habitan en sus tumbas, amonesta a los orgullosos, haz feliz al mundo entero, haz descender Tus aguas cristalinas y, en la asamblea de esplendores manifiestos, haz pasar esa copa que ha sido «templada en la fuente del alcanfor» .

Verdaderamente, Tú eres el Donador, el Perdonador, el Eterno Conferidor. Verdaderamente, Tú eres el Misericordioso, el Compasivo.

-`Abdu'l-Bahá
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Unidad (#11674)

¡Oh mi Dios, oh mi Dios! Une los corazones de Tus siervos y revélales Tu gran propósito, para que sigan Tus mandamientos y se atengan a Tu ley. Ayúdalos, oh Dios, en sus esfuerzos y confiéreles fuerza para servirte. ¡Oh Dios! No los abandones a sí mismos, sino guía sus pasos con la luz de Tu conocimiento y alegra sus corazones con Tu amor. Verdaderamente, Tú eres su Auxiliador y su Señor.

-Bahá'u'lláh
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