La violencia doméstica es un pernicioso problema mundial. Parahacer frente al desafío que representa este grave asunto, en mayo de 1994 sellevó a cabo un Simposio de dos días al que asistieron trabajadorescomunitarios de la salud, académicos, profesionales de la salud mental yrepresentantes de más de 30 organizaciones no gubernamentales (ONG) y de dosorganismos de las Naciones Unidas. El Simposio se debió a la iniciativa de laOficina para el Avance de la Mujer de la Comunidad Internacional Baháí, encolaboración con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y elFondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), con motivodel Año Internacional de la Familia (1994).
Los participantes, que procedían desde China hasta el Caribe,y quienes aportaron una rica variedad de culturas, profesiones, experiencias ypuntos de vista, colaboraron en un clima de confianza y respeto mutuos. En uncompromiso colectivo destinado a redoblar los esfuerzos para crear familiasliberadas de la violencia, los participantes intercambiaron opiniones y descubrieronpuntos en común.
También estuvieron de acuerdo en que la violencia doméstica semanifiesta de formas diversas, y afecta todos los aspectos de las sociedades ydel desarrollo humano. Es imposible ignorar los vínculos que existen entre laviolencia en el seno de las familias y la violencia social, estructural ypolítica. Los participantes del Simposio analizaron estrategias y tratarontemas relacionados con las acciones contra la violencia doméstica y laprevención de ese fenómeno. ¿Cuál es la mejor manera de concienciar al públicosobre el alcance y la gravedad de la violencia doméstica? ¿Cómo se interrumpela espiral intergeneracional y se impide que los niños que han sido víctimas deabusos se conviertan en adultos que sufren abusos o someten a otras personas aabusos? Quienes asistieron al Símposio estudiaron también posibles estrategiaspara ayudar a que las esposas e hijas que sufren malos tratos adquieransuficiente confianza en sí mismas y sentido de su valía para dejar al desnudola falsedad del poderoso mito histórico según el cual las mujeres carecen de lamisma importancia que el hombre debido a su sexo, y para tomar medidas en supropio provecho. Tras dos días de cursillos prácticos y debates, todos losparticipantes acordaron que no sólo es necesario sino también posible elaboraruna política multidisciplinaria e integral que haga posible la difícil tarea decrear familias liberadas de la violencia.
Para que los esfuerzos en ese sentido sean eficaces, esnecesaria la coparticipación de hombres y mujeres y la intervención activa detodos los estamentos sociales. Las estrategias orientadas a remediar lassituaciones en las que se produce cualquier tipo de violencia deben tener encuenta a todos los miembros de las familias, ya que la dinámica de la violenciadoméstica los afecta a todos directamente. Según el orador principal, el Dr.Hossain Danesh, Director del Instituto de Educación y Desarrollo Internacionalde Weinacht, Suiza, ese esfuerzo debe comenzar con una nueva definíción del concepto"familia". El Dr. Danesh afirmó que cualquiera que sea el tamaño ycomposición de la familia, su existencia no se debe basar "en el podersino en la unidad, la igualdad y el respeto mutuo".
Esa visión requiere una amplia gama de acciones, desde la revaluaciónde los valores y actitudes hasta la definición y penalización de las conductasviolentas. La toma de conciencia sobre esos delitos y las medidas paracombatirlos y prevenirlos deben ser procesos simultáneos. "La eliminaciónde la violencia doméstica no es una cuestión de gusto personal, decaballerosidad, de gracia o de buen talante: afirmó en su discurso de clausuraMarjorie Thorpe, Subdirectora de UNIFEM. "Se trata. en cambio, de unaobligación y responsabilidad que nos impone nuestra condición humana y nuestrainterdependencia".
Durante el Simposio se llegó por consenso a las siguientesconclusiones:
Es necesario reconocer públicamente el problema de laviolencia doméstica. Uno de los principales obstáculos para la eliminación dela violencia doméstica es la negación. La necesidad de las víctimas de seramadas y aceptadas impide con frecuencia que denuncien los abusos, y a veceslas llevan a negar incluso que los están sufriendo. Hay que ayudar a lasvíctimas a reconocer la existencia de esa violencia, ya se trate de violenciacontra ellas mismas, contra SUS hermanas, sus hermanos, su tía o su abuela. Yhay que brindarles también todos los servicios de apoyo jurídico y emocionalque requieran. Asimismo, hay que ayudar a que las mujeres y niños no entren enconnivencia con los hombres ni perpetúen la violencia al mantener el silencio,excusar esos actos, culparse a sí mismos y aceptar las justificacionesculturales.
La violencia doméstica tiene un incalculable costo social yeconómico. Según Alda Facio, Directora del Programa Mujer, Justicia yDesarrollo del Instituto Latinoamericano de las Naciones para la Prevención delDelito y Tratamiento del Delincuente, de Costa Rica, entre esos costos figuranlos de la hospitalización de los lactantes, los niños y las mujeres que hansufrido abusos físicos y sexuales, los del tratamiento médico de los abortospeligrosos y las enfermedades venéreas, los costos judiciales y los fondosdestinados a refugios para mujeres agredidas y a hogares adoptivos para losniños.
Pero Facio comenta que la violencia no sólo es costosa desdeel punto de vista monetario, sino que hay que tener en cuenta el costo enormede la productividad pérdida debido a que las víctimas no pueden funcionarparcial o plenamente, y de la pérdida de la identidad psíquica y aún de lasvidas de las víctimas. "Pensemos en los millones de mujeres que viven bajola violencia y temerosas de ésta. Esas mujeres pierden su sentido de laidentidad hasta el punto de que aceptan la validez de la distorsionada versiónde la realidad que les dictan las mismas personas que las someten a abusos. Pensemosen las mujeres que pagan con sus vidas, ya sea porque se las quitan con suspropias manos o la pierden a manos de otros".
La violencia doméstica es un tema relacionado con eldesarrollo humano. Esta forma de violencia perjudica alas esposas, madres e hijas que son golpeadas, violadas, y privadas de sudignidad humana y de los medios para satisfacer sus necesidades básicas. Laviolencia también traumatiza a los niños que viven en los hogares afectados porella, donde son testigos o víctimas frecuentes de golpizas, abusos sexuales yverbales, y abandono. Al comprobar y perpetuar el histórico desequilibrio depoder que existe entre ambos sexos, la violencia doméstica impone enormesobstáculos al desarrollo y progreso pleno de los hombres y las mujeres. Ydebido a que pasa de una generación a la siguiente, la violencia domésticaimpone trabas al desarrollo de sociedades íntegras. Para poder poner enpráctica estrategias eficaces para el desarrollo, los organismos yorganizaciones que trabajan con mujeres y niños deber ser más sensibles al temade la violencia y convertirlo en un elemento central de sus tareas.
La violencia doméstica es un tema relacionado con los derechoshumanos. Esta forma de violencia está profundamente enraizada en los prejuiciosculturales y religiosos contra las mujeres, y no sólo la respaldan muchassociedades patriarcales, sino que está institucionalizada en ellas. Laviolencia doméstica se genera en los sistemas sociales y jurídicos que"confían" el cuidado de las mujeres y los niños a los hombres, aquienes otorga licencia ilimitada para dominarlos, oprimirlos y hasta"poseerlos". En las sociedades donde se coartan abiertamente losderechos de las mujeres, la violencia doméstica puede ser un elementoculturalmente connatural de la crianza de los niños, y, a fuerza de haber sidoinculcado en la conciencia de los miembros de la familia, resultar algo"aceptable" y "normal" Contrariamente a la creenciageneralizada, la elevación de la situación de las mujeres no suele conllevaruna disminución sino un aumento de los casos de violencia, ya que los hombresse sienten amenazados por la pérdida de poder.
"El primer paso para poner fin a la violencia doméstica"afirmó la Dra. Nahid Toubia, del Consejo de Población (Population Council),"es el reconocimiento de que determinadas prácticas, como la mutilacióngenital y la incineración de las viudas a la muerte de sus maridos, pueden sermotivos de orgullo cultural e instrumentos para mantener el orden socialexistente" Agregó que en otros casos, la gente cree que las golpizas a lasesposas, los castigos excesivos contra los niños y el infanticidio de niñas son"realidades desagradables pero inevitables."
En muchos países, la violencia doméstica se ignora o tolera ennombre de la religión, la cultura y un "culto a la familia", en elque la santidad de esa unidad social adquiere más importancia que la seguridado sanidad de sus integrantes. En los círculos de poder político, a menudo seconsidera que la violencia doméstica es una cuestión privada, y en muchospaíses ni siquiera es un delito penado por la ley En algunos países, las leyesprohiben que un miembro de la familia denuncie a otros, aun en los casos en quese hayan cometido actos graves y violentos. Y en los sitios en que existennormas jurídicas que prohiben la violencia doméstica, a menudo se hacen pocosesfuerzos por ponerlas en práctica. Con frecuencia, la ley es el último recursoal que apelan las víctimas de esos abusos.
El empleo eficaz de un marco de derechos humanos para crearfamilias libres de violencia requerirá que se pongan en vigor los conveniosinternacionales como la Convención sobre la eliminación de todas las formas dediscriminación contra las mujeres y la Convención sobre los Derechos del Niño. Tambiénserá necesario que los estados tomen medidas para proteger a las mujeres y losniños de los abusos y para prevenir que esas violaciones ocurran. Se debenadoptar medidas para que los dirigentes religiosos y políticos, los educadoresy las autoridades policiales sean más sensibles a este problema y se movilicenen apoyo de los nuevos valores culturales de respeto entre los sexos, quereemplazarían los antiguos conceptos de dominio de un sexo sobre el otro.
Las sociedades violentas producen familias violentas. De lamisma forma en que la violencia doméstica afecta a segmentos más amplios de lasociedad, las sociedades violentas refuerzan o crean un clima propicio para laviolencia en el seno de las familias. La violencia institucionalizada, laopresión y las injusticias económicas y sociales rígidamente mantenidas puedenno sólo convertir en sus víctimas a los hombres, sino también llevarlos aejercer la violencia contra quienes, en una sociedad basada en la autoridadmasculina y la discriminación sexual, están aun más desvalidos que ellos, comosus mujeres e hijos. Hlengiwe Mkhize, Directora del Children in ViolenceProject (Proyecto sobre los Niños Víctimas de la Violencia) de la Universidadde Witwatersrand, de Johannesburgo, presentó pruebas de que en su país existeuna clara relación entre la opresión provocada por el Estado y la violenciadoméstica. Agregó que la unidad familiar se convierte en un centro de tensión yterreno fértil para diversas formas de violencia doméstica, desde la tortura yel asesinato hasta los ataques físicos contra las esposas, las agresionessexuales, y los abusos psíquicos y físicos que sufren los niños que crecen enfamilias alcohólicas y violentas.
La comunidad mundial debe hacer frente a la violenciadoméstica. Estos actos de violencia no son una cuestión privada, sino que hanadquirido proporciones de pandemia mundial. La comunidad internacional no puedeignorar ni permitir que se protejan como si fueran asuntos familiares privados.Se trata de un mal que azota a todas las regiones del mundo, a sectores de lapoblación mundial de los más diversos niveles económicos y educacionales, y afamilias de todo tipo. La familia es el ámbito principal de intercambio socialy desarrollo humano. Si se impide o tergiversa ese proceso de desarrollo, lasconsecuencias negativas podrían resultar irreversibles. Las conductas que seaprenden en el hogar se repiten luego en los círculos sociales más amplios. "Enel sistema de las Naciones Unidas", afirmó en su declaración inauguralKarin Sham Poo, Subdirectora Ejecutiva de Operaciones del UNICEF "hemosreconocido por fin que la violencia en el seno de la familia representa unobstáculo formidable para el desarrollo socioeconómico, y un obstáculo aunmayor para la paz y la justicia universales".
Es necesario movilizar a las comunidades y los gobiernos. Estosdeben crear redes y líneas de comunicaciones de emergencia que disminuyan elaislamiento y brinden protección a las víctimas que deseen denunciar laviolencia. Una forma eficaz para concienciar a las comunidades sobre el tema dela violencia es mediante investigaciones en las que participen los integrantesde las mismas. Lo que hace posible que éstos elaboren sus propias definicionesy soluciones. También hay que establecer una definición practica de laviolencia doméstica y una lista (de síntomas que sirva de material de consultaa maestros, enfermeras, padres, terapeutas y médicos. Los gobiernos debensancionar y poner en vigencia leyes referidas a la violencia, fijar políticas,elaborar programas adecuados, y tornar medidas para la protección de lasvíctimas, además de asignar fondos de los presupuestos y llevar a cabo vastascampañas de creación de conciencia pública orientadas a eliminar la violenciadoméstica.
Las ONG pueden desempeñar un importante papel, y ya lo estánhaciendo. Los participantes en el Simposio reconocieron que la naturalezaintimidante de la violencia doméstica es un problema mundial que exige unasolución mundial. También se sintieron inspirados y motivados por el alto gradode interés general y el gran número de estrategias concretas de origen Popularque va se están poniendo en práctica desde Kenya hasta el Canadá, y que abarcandesde proyectos de familias modelos hasta líneas telefónicas de emergencia paraadolescentes, Cuando se las pone en práctica a nivel mundial, las innovadoraslabores de las ONG en materia de capacitación, rehabilitación o defensa de lasvíctimas pueden resultar de gran aporte en pro de la reducción de la violenciadoméstica. Para poder crear familias libres de la violencia, la ampliacomunidad del desarrollo debe crear estrategias eficaces que tengan caráctermultidisciplinario y cooperativo y que consideren las condiciones culturales ysociales específicas en que se desarrolla la violencia.
Los medios de comunicación deben eliminar las imágenesestereotipadas de las niñas y mujeres, que deben ser presentadas en condicionesde igualdad con los hombres. La explosión de las comunicaciones durante estesiglo ha dado lugar a una industria multimillonaria que glorifica la violenciapor medio del cine, la televisión, las revistas y la música. Esos mediosperpetúan el concepto erróneo de que las víctimas provocan, y hasta desean, laviolencia doméstica. Es necesario que los medios dejen de transmitir mensajesque exaltan la guerra y la violencia social, a las que presentan comomanifestaciones naturales de la potencia masculina, mientras refuerzan laimpresión de que las mujeres son los objetos impotentes y asequibles de losdeseos sexuales masculinos.
El sistema educacional debe elaborar nuevos programas deestudios y deportes, nuevas actividades y nuevos textos que promuevan laigualdad entre los sexos. Cuando una escuela secundaria de una comunidadcaribeña ofreció un curso optativo sobre desarrollo infantil y aptitudes decrianza, más de la mitad de quienes se inscribieron en el mismo fueron varones.Las organizaciones juveniles también deben dedicarse a educar a los niños paraque adquieran conductas y actitudes no violentas. Esto puede lograrse medianteel asesoramiento por parte de otros jóvenes de edades similares, nuevos métodosde resolución de conflictos, y con nuevos símbolos y modelos de masculinidad.
Sobre la base de los debates del cursillo práctico, losparticipantes del Simposio propusieron las siguientes recomendacionesescogidas:
Investigación- Recoger y analizar los datos ya existentes y nuevos sobre los tipos y el alcance de los abusos que brinden las víctimas, los hospitales, los informes policiales y las organizaciones comunitarias, que serán empleados en las tareas de difusión y de toma de decisiones políticas.
- Consolidar y difundir la información sobre modelos de acciones prácticas contra la violencia doméstica y programas exitosos de prevención de la misma.
- Realizar investigaciones cualitativas en las que tengan participación las comunidades para evaluar la naturaleza, la frecuencia y las consecuencias de la violencia doméstica, y para ayudar a elaborar estrategias para combatir y prevenir ese problema.
Educación, Capacitación y Difusión- Brindar apoyo y capacitación a los agentes de salud infantil de primera línea, como las familias, los trabajadores sociales y las comadronas tradicionales, sobre el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de la violencia doméstica.
- Aumentar la sensibilidad de la policía, el sistema judicial, y los dirigentes políticos y religiosos con respecto a las consecuencias psicológicas, económicas y sociales de la violencia doméstica, y capacitarlos para poner en práctica estrategias de prevención.
- Elaborar materiales, textos y juguetes que tengan en cuenta las disparidades entre los sexos y que sean distribuidos en los consultorios médicos, los centros comunitarios, las guarderías infantiles y otros sitios a los que acuden las familias.
- Brindar capacitación especial a los docentes sobre métodos de mediación y resolución de conflictos entre los propios estudiantes, para que los educadores puedan enseñar cooperación en las aulas.
- Concienciar al público mediante el empleo de todos los medios y redes comunitarias disponibles, para presentar la violencia doméstica como un problema grave con consecuencias graves.
- Organizar clases mixtas para desarrollar una política igualitaria con respecto a la crianza de los niños y otras actividades familiares. Esa política se pone en práctica, por ejemplo, con la división justa de las tareas y los recursos domésticos, y dando oportunidades a las niñas fuera del hogar, incluso en materia de educación y capacitación profesional.
- Instruir a las mujeres y los niños acerca de sus derechos y facilitar la creación de estrategias para que puedan protegerse a sí mismos.
Servicios- Ofrecer a las víctimas de la violencia doméstica apoyo y programas que deberían incluir asesoramiento, albergue, centros de emergencia y apoyo jurídico.
- Ofrecer a las familias programas de enriquecimiento orientados a potenciar a sus integrantes más vulnerables y a reforzar los recursos y las cualidades de las familias.
- Exigir que se brinde asesoramiento a quienes cometen abusos, para ayudarlos a reflexionar sobre sus experiencias y sobre las razones profundas de sus actos, y para que aprendan a adquirir más respeto por sí mismos y a controlar su ira.
Leyes Nacionales o Internacionales- Difundir los convenios internacionales y las partes pertinentes de la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres, con notas simples sobre cómo emplear esos documentos. Aprobar y difundir las normas jurídicas nacionales que penalicen todas las formas de violencia doméstica y contemplen mecanismos de vigilancia y ejecución.
- Exigir un mayor grado de responsabilidad a los funcionarios policiales, al sistema judicial, los establecimientos médicos y psiquiátricos y los servicios sociales respecto a cómo se tratan los casos de violencia doméstica.
Documento BIC #94-0523S