Comentarios al borrador de la Declaración y Programa deAcción para el desarrollo social. Presentado por la Comunidad Internacional Bahá'ídurante la segunda reunión del Comité Preparatorio para la Cumbre Mundial sobreel Desarrollo Social Estrategia y Plan de Acción mundiales para el desarrollosocial
Aportación de la Comunidad Internacional Bahá'í a la primera sesión del ComitéPreparatorio de la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social Estrategia y Plande Acción mundiales para el desarrollo social
New York, New YorkLa Cumbre Mundial para el Desarrollo Social es en sí mismaprueba palpable del fracaso del actual modelo de desarrollo en cuanto garantede la seguridad y bienestar de los pueblos y naciones tanto del Norte como delSur. La esencia de este modelo fallido se asienta en una arraigada visiónmaterialista del propósito y naturaleza fundamentales de la persona y de lasociedad.
Satisfacer las necesidades materiales, asegurar la educaciónuniversal, crear las instituciones democráticas y los códigos de leyes en todoslos niveles de nuestra sociedad mundial en aras del progreso económico y de lajusticia social; todos éstos son elementos esenciales de un modelo dedesarrollo universal digno del siglo XXI. Pero no son suficientes.
Hasta que las necesidades tanto materiales comoespirituales y las apiraciones de las personas no reciban su debidoreconocimiento, los esfuerzos por el desarrollo continuarán viéndose frustradosen su mayor parte. La felicidad, la seguridad y bienestar, la cohesión social yla justicia económica no son meros subproductos de los logros materiales. Antesbien, éstos surgen de la interacción entre las satisfacción de las necesidadesmateriales y sociales y la realización espiritual de la persona.
Al vincular el progreso material a las aspiracionesespirituales fundamentales, y al apelar a los valores universales que permitena las personas trascender sus intereses más inmediatos, los pueblos de latierra se verán facultados para traducir los ideales y principios más elevadosen actividades constructivas y constantes para su propio bienestar y el de suscomunidades.
Así pues, un modelo que aspire a procurar la prosperidad universal debe teneren cuenta la naturaleza espiritual y material de la persona y de la sociedad, yal mismo tiempo atender a la interdependencia creciente de los pueblos ynaciones del planeta. Los Escritos Bahá'ís prevén el surgimiento de un nuevomodelo de desarrollo en que las regiones del mundo se "unan para compartiraquello de lo que las demás carezcan. Esta unión -se nos asegura- traeráconsigo la verdadera civilización, aquella en que lo espiritual se expresa yrealiza en lo material".
La Comunidad Internacional Bahá'í cree que la Declaracióny el Programa de Acción pueden contribuir significativamente a undesarrollo social genuino, como demanda el sigo XXI, a condición de quetanto las necesidades espirituales como materiales y lasaspiraciones de los pueblos del mundo reciban cumplido tratamiento.
Hoy en día, a las puertas del nuevo milenio, la marcha haciala unidad mundial se ha convertido en una de los rasgos dominantes de la vidasocial. Está surgiendo de manera evidente una conciencia mundial. Crece elnúmero de personas convencidas de que la construcción de un planeta pacífico yjusto no sólo es posible, sino que, en verdad, resulta esencial para lasupervivencia misma de la humanidad.
Simultáneamente, coexisten sectores significativos de lacomunidad mundial -entre ellos muchos teóricos sociales, economistas líderesreligiosos y seculares, que adoptan el punto de vista según el cual los hombresson seres incorregiblemente egoístas y agresivos, y por tanto incapaces deerigir un orden social pacífico, progresivo y mundial en sus alcances. Tancínico punto de vista sobre la naturaleza humana, con su corolario de actitudesy comportamientos, ha contribuido enormemente a los males que azotan a lasociedad actual: la pobreza, el desempleo, la lucha social, el consumismo, elnacionalismo chauvinista, la guerra, y la apatía moral y espiritual.
Si la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social ha de"sentar las bases del trabajo de las Naciones Unidas en la esfera deldesarrollo social de las generaciones venideras", tal y como el SecretarioGeneral de las Naciones Unidas ha sugerido, habrá de examinar las doscosmovisiones mencionadas, y reconocer en consecuencia que mientras que laprimera de ellas proporciona inspiración e impulso a un progreso social sinprecedentes, la segunda sólo alienta la sospecha y la división.
Debe lograrse que una manera de pensar y un espírituintegrador nuevos arrojen luz sobre los puntos centrales de la Cumbre. No debepermitirse que el proceso de la Cumbre se desvíe con llamadas a estrechosintereses materiales y nacionales, no importa de qué lado vengan ni en quéterminos se expresen. En este punto hará falta practicar una vigilanciaconstante.
Para superar el partciularismo y la mentalidad provinciana senecesitará contar con iniciativas audaces y gran valor por parte del ComitéPreparatorio. La responsabilidad por fomentar el bienestar de todos losmiembros de una sociedad particular -principio elemental del bienestar socialmoderno- debe ampliarse hasta abarcar a todos los pueblos de la tierra. Sólo alaceptar el principio de la unidad de la humanidad puede el ComitéPreparatorio garantizar que las deliberaciones del proceso preparatorio secentren en el bienestar de la familia humana entera, ampliando el concepto debienestar social, que de esta manera superaría las fronteras nacionales para aplicarsea la totalidad del mundo. Por lo tanto, urgimos a que el Comité Preparatorioconvierta el principio de unidad de la humanidad en el "temacentral y vertebrador de la Cumbre", y a que explore sus consecuenciaspara los pueblos y naciones de la tierra, y a que lo transforme en programasrealizables y compromisos prácticos.
La unidad de la humanidad, y su corolario, la unidaden la diversidad, son de aplicación tanto para las personas como para lasnaciones. Constituye un criterio práctico, y a decir verdad esencial, para elreordenamiento de la vida a escala planetaria. La unidad de la humanidades tanto una declaración de principio como meta última de la existencia humana.Implica, pues, mucho más que una predisposición a cooperar; trasluce la añoranzaque sienten las personas por un mundo impregnado de tal espíritu de comunidad,compañerismo y compasión, que torna intolerables y en su día impensables lamiseria, la degradación, la violencia y la opresión. En un mundo así la paz, lajusticia social y económica, la prosperidad y la libertad, estarán a la ordendel día. La aceptación creciente de la unidad de la humanidad es lafuerza más poderosa que impulsa al mundo hacia la unidad.
En un mundo cuya interdependencia se intensifica día a día, yano es posible que un pueblo o una nación logren la prosperidad a expensas de lade otros pueblos y naciones. Por tanto, el avance en los temas centrales de laCumbre -logro de una integración social duradera, paliación de las causasbásicas de la pobreza, y la expansión del empleo productivo y constante- sólopuede conseguirse mediante estrategias y actuaciones que fomenten la unidadinterna y externa de las naciones de la tierra. Un compromiso firme con elprincipio de unidad de la humanidad servirá en gran medida para que elComité Preparatorio elabore una "estrategia global y un plan deacción"eficaces que brinden respuesta a estos temas centrales.
Indudablemente, la educación y los programas de formacióncontarán con una presencia significativa en esta estrategia global y plan deacción. Dichos programas deben promover el principio de la unidad de lahumanidad y hacer comprender lo inexorable, por más que turbulento, delavance de la civilización hacia una integraciación global. Sólo en la medida enque los pueblos del planeta hagan suyo este principio, discerniendo en losgrandes cambios que afectan a la sociedad los signos de integración, podrándesarrollar su confianza en el futuro, mostrarse dispuestos a sacrificarse porel bien común, y verse facultados para desempeñar un papel activo yconstructivo a nivel local, nacional y, finalmente, mundial. La capacidad depensar globalmente se está convirtiendo en un requisito del desarrolloeconómico y social de toda nación y pueblo. Pues es en tal reconocimiento en dondearraiga las actitudes, el conocimiento y las destrezas necesarias para operareficazmente en un mundo que avanza velozmente hacia su integración.
Por consiguiente, la Comunidad Internacional Bahá'í insta aque el Comité Preparatorio rechace las justificaciones de intereses nacionalesy materiales de miras cortas, y a que adopte la unidad de la humanidadcomo piedra de toque moral para la estrategia global y plan de acciónpara el desarrollo social. La aceptación de tal principio integrador ha defacilitar el descubrimiento y puesta en marcha de soluciones duraderas a losabrumadores problemas sociales que tiene ante sí la Cumbre. Pues únicamente amedida que los pueblos del mundo empiecen a mirar el planeta como un solo hogary a sus habitantes como un solo pueblo, empezarán a tomar forma la visión, laentereza moral y el compromiso necesarios para enfrentarse a los complejosretos del desarrollo social. Entonces, podrá la humanidad erigir un ordensocial cuyas fronteras sean los confines mismos del planeta. Dirigiéndose aesta época, Bahá'u'lláh escribió: "No te gloríes de que amas tu país, sinode que amas a toda la humanidad".
BIC Document #94-0822S