Exposición prsentada al "World Women's Congress for a HealthyPlanet"
Miami, Florida, EU"El bienestar de la humanidad, su paz y seguridad son inalcanzables, amenos que se establezca firmemente su unidad." Estas palabras proféticas,pronunciadas por Bahá'u'lláh durante las décadas finales del siglo diecinuevefueron poco menos que pasadas por alto por los dirigentes de la época. Noobstante, en la década final del siglo veinte, la humanidad ha comprendido cadavez mejor su interdependencia y se ha convencido finalmente que ningúnindividuo, institución o nación puede vivir completamente aislados delconjunto. La crisis del desarrollo / medio ambiente ha hecho que muchosre-examinen sus opiniones sobre el mundo y a mirar a la tierra como un sistemaúnico, orgánico y unificado. En consecuencia de ello, la búsqueda delequilibrio entre las necesidades de la sociedad y los recursos limitados delmundo natural se está produciendo en el contexto más amplio de la búsqueda delequilibrio, paz, y armonía dentro de la sociedad misma.
La relación íntima entre la unidad de la raza Humana y laigualdad de los sexos se explica en las Escrituras Bahá'ís: "... la mujerdebe recibir el mismo privilegio en la educación que recibe el hombre y plenoderecho a sus prerrogativas. Es decir, no debe existir diferencia en laeducación del varón y la mujer para que las mujeres puedan desarrollar igualcapacidad e importancia que el hombre en la ecuación económico-social. Entoncesel mundo alcanzará la unidad y la armonía. En épocas pasadas la humanidad fuedefectuosa e ineficiente porque estaba incompleta. La guerra y su desolaciónagotaron al mundo. La educación de la mujer será un paso gigantesco hacia suabolición y fin, ya que la mujer ejercerá toda su influencia contra la guerra. Lamujer cría al niño y educa al joven hasta la madurez. Ella rehusará ofrecer sushijos en sacrificio sobre el campo de batalla. Ciertamente, ella será el factormás importante en el establecimiento de la paz universal y el arbitrajeinternacional. Es seguro que la mujer abolirá las guerras entre los sereshumanos".
Hasta la fecha, la mayoría de los sistemas de organizaciónsocial han marginado a las mujeres. En su conjunto, las estrategias modernas dedesarrollo han tendido a reforzar y, en ocasiones, exacerbar las condiciones defalta de igualdad. Para enfrentar la desigualdad entre los sexos, las NacionesUnidas lanzó el hito "El Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer:Igualdad, Desarrollo y Paz (1975-1985)." Como consecuencia de investigacioneshechas durante el Decenio, se hicieron más visibles las contribuciones vitalesde las mujeres a la vida social y económica de sus naciones. Las nuevasinvestigaciones también destacaron las cargas innecesarias llevadas por lasmujeres y los obstáculos que impedían su plena participación en la sociedad.Más, significativamente, el Decenio reunió a las mujeres y les suministróoportunidades sin precedentes para intercambiar puntos de vista y experiencias.Las mujeres encontraron que sus preocupaciones compartidas por su propio futuroy por el de la familia humana les permitían trascender fronteras nacionales, declase y de raza. Además, el Decenio catalizó la revitalización de lasorganizaciones femeninas tradicionales y la creación desde las raíces de nuevasOrganizaciones. No-Gubernamentales (ONGs) que se preocupen de las necesidadesespecíficas de las mujeres. Estas ONGs han facilitado una extensa red entre lasmujeres, dándoles el poder para articular sus necesidades, diseñar sus propiosprogramas, y comenzar a efectuar la elaboración de políticas a todos losniveles. Como resultado de los esfuerzos emprendidos durante el Decenio, losplanificadores del desarrollo han comenzado a enfrentar la falta de acceso delas mujeres a recursos tales como la educación, la tecnología y el crédito. Lasagencias de las Naciones Unidas, los gobiernos nacionales y las agenciasinternacionales de desarrollo han establecido divisiones para que aborden lasnecesidades de las mujeres.
Estos son logros significativos que deben ser fortalecidos yampliados considerablemente. No obstante cierto progreso, las mujerespermanecen marginadas de la elaboración de políticas, y los sistemas quetradicionalmente las han oprimido permanecen, en gran medida, intactos. Estossistemas adhieren al modelo de dominación que ha caracterizado a la sociedadpor miles de años: los hombres han dominado a las mujeres; un grupo racial oétnico ha dominado a otros; y nación ha dominado a nación. No obstante larenuencia de la humanidad al cambio, "el equilibrio está variando, lafuerza está perdiendo su dominio, y la viveza mental, la intuición y lascualidades espirituales de amor y servicio, en las que la mujer es fuerte,están ganando en poder. En adelante tendremos una época menos masculina y másinfluida por los ideales femeninos o, para explicamos más exactamente, será unaépoca en la que los elementos masculinos y los femeninos de la civilizaciónestán más equilibrados".
En tanto que las mujeres deben desarrollar sus capacidades y adelantarsepara desempeñar un papel activo en la solución de los problemas del mundo, el impacto de sus acciones será limitado si no reciben la plena cooperación delos hombres. Mujeres trabajando juntas en unidad y armonía ya han logrado muchoen las esferas de influencia que les están abiertas. Ahora las mujeres se debenunir a los hombres como socios iguales. Cuando los hombres brinden su plenoapoyo al proceso, dando la bienvenida a las mujeres en todos los campos delesfuerzo humano, valorando sus contribuciones y estimulando su participación,los hombres y las mujeres juntos ayudarán a crear el clima moral y sicológicoen el que puede emerger la paz y pueda avanzar y florecer una civilizaciónsostenible ambientalmente.
La transformación que se requiere para la verdadera igualdadserá, sin duda, difícil tanto para los hombres como para las mujeres, porqueambos deberán revaluar lo que es familiar, lo que es rutina. Se debe abandonarla culpabilidad porque ningún individuo puede cargar con la culpa de haber sidomodelado por fuerzas históricas y sociológicas. La culpa se debe descartar enfavor de la responsabilidad por el crecimiento. A la luz de los profundosdesafíos que enfrenta la humanidad, todos cargan con la responsabilidad dereconocer que el antiguo modelo ya no funciona, y todos deberán responder antelas futuras generaciones por su fideicomiso de la civilización humana y surelación con la tierra.
El cambio, no obstante, es un proceso evolutivo que requierede paciencia con uno mismo y con los demás, educación amorosa y el transcursodel tiempo. La transición se facilitará cuando los hombres comprendan que ellosno podrán lograr sus plenas potencialidades en tanto que se impida a lasmujeres de alcanzar las suyas. En verdad, cuando los hombres promuevanactivamente el principio de la igualdad, las mujeres ya no tendrán necesidad deluchar por sus derechos. Gradualmente, tanto las mujeres como los hombresabandonarán antiguas actitudes no saludables e incorporarán progresivamente ensus vidas los valores que conducen a la verdadera unidad.
La opinión de la Comunidad Internacional Bahá'í es que lacivilización mundial que emerge tendrá por base un compromiso común con unnuevo conjunto de valores, una comprensión compartida del equilibrio entrederechos y responsabilidades, y la disposición por parte de cada cual paraservir los mejores intereses de la humanidad como un todo. Para los Bahá'ís, elcompromiso con la emancipación de la mujer no es algo reciente y tampoco es laigualdad entre los sexos un vago ideal. Es nuestra convicción que launificación de la raza humana depende del establecimiento de la igualdad entrehombres y mujeres. La humanidad, explican las Escrituras Bahá'ís, al haberpasado por las etapas de la infancia, niñez y turbulenta adolescencia, ahora seacerca a su madurez, una etapa que atestiguara "la reconstrucción y ladesmilitarización de todo el mundo civilizado - un mundo orgánicamenteunificado en todos los aspectos esenciales de su vida."
Documento BIC #91-1108S