LaComunidad Internacional Bahá'í aplaude la proposición del Secretario General dela Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo(UNCED) que una Carta de la Tierra sea uno de los seis componentes principalesque serán presentados a UNCED en Río de Janeiro, Brasil, en junio de 1992. Enrealidad, un acuerdo sobre los "principios que gobiernen las relaciones delos pueblos y naciones entre sí y con la tierra"será esencial "paraasegurar nuestro futuro común tanto en términos del medio ambiente como en losdel desarrollo". Por lo tanto, damos la bienvenida a esta oportunidad paracompartir nuestros puntos de vista sobre los elementos que deben serconsiderados para su inclusión en la Carta que se propone.
Esnuestra convicción que cualquier llamado a la acción global para el medioambiente y para el desarrollo debe tener sus raíces en valores y principiosuniversalmente aceptados. De igual manera, la búsqueda de soluciones para losgraves problemas ambientales y de desarrollo del mundo, debe ir más allá de laspropuestas técnico-utilitarias y abordar las causas subyacentes a la crisis.Desde el punto de vista Bahá'í, las soluciones genuinas requerirán una visióndel futuro aceptada globalmente, que se base en la unidad y voluntariacooperación entre las naciones, razas, credos y clases de la familia humana.Será esencial el compromiso con una norma moral más elevada, con la igualdadentre los sexos y con el desarrollo de habilidades de consulta para elfuncionamiento efectivo de los grupos a todos los niveles de la sociedad.
Haymuchas declaraciones sobre el medio ambiente a los que se podría referir laCarta de la Tierra de UNCED y de los que podría obtener material, incluyendo laDeclaración de Estocolmo sobre Medio Ambiente Humano (1972), la Declaración deNairobi (1982), la Carta Mundial de La Naturaleza (1982), y documentos másrecientes tales como el Código Universal de Conducta Ambiental (Bangkok,octubre de 1990).
Estáclaro que una declaración o Carta de la Tierra de UNCED se beneficiaría con lamás amplia consulta con los gobiernos y los organismos no-gubernamentales. Porlo tanto, la Comunidad Internacional Bahá'í se complace en ofrecer lossiguientes elementos para su posible inclusión en tal declaración deprincipios.
Conla finalidad de reorientar a los individuos y a las sociedades hacia un futurosustentable, debemos reconocer lo siguiente:
La unidad es esencial si pueblos diversos han de trabajar en pro deun futuro común. La Carta de la Tierra bien podría identificar aquellosaspectos de la unidad que son pre-requisitos para lograr un desarrollosostenible. Desde el punto de vista Bahá'í, "El bienestar de la humanidad,su paz y seguridad son inalcanzables, a menos que se establezca firmemente suunidad".
La explotación irrestringida de los recursos naturales es tan sólo unsíntoma de una enfermedad generalizada del alma humana. Cualquier solución a lacrisis del medio ambiente/desarrollo debe, por lo tanto, tener sus raíces en unenfoque que promueva equilibrio y armonía espirituales dentro del individuo,entre los individuos, y con el medio ambiente como un todo. El desarrollomaterial no debe servir tan sólo al cuerpo, sino también a la mente y alespíritu.
Los cambios que se requieren para reorientar al mundo hacia un futurosustentable involucran grados de sacrificio, integración social, accióndesprendida y unidad de propósitos que rara vez se han logrado en la historiahumana. Estas cualidades han alcanzado su grado más elevado de desarrollomediante el poder de la religión. Por lo tanto, las comunidades religiosas delmundo tienen un papel preponderante que desempeñar para inspirar estascualidades en sus miembros, liberando capacidades latentes del espíritu humanoy dando poder a los individuos para actuar de parte del planeta, de sus pueblosy las generaciones futuras.
Nada que sea menos que un sistema federado mundial, guiado por leyesimplantables universalmente acordadas, hará que sea posible que los estadosnaciones puedan manejar cooperativamente un mundo cada vez más interdependientey que cambia velozmente, posibilitando de esta forma la paz y la justiciasocial y económica para todos los pueblos del mundo.
El desarrollo se debe descentralizar con el objeto de involucrar alas comunidades en la formulación e implementación de decisiones y programasque afectan sus vidas. Dicha descentralización no necesita entrar en conflictocon un sistema y estrategia globales, sino que aseguraría que los procesos dedesarrollo se adapten a la rica diversidad cultural, geográfica y ecológica delplaneta.
La consulta debe reemplazar a la confrontación y el predominio con elobjeto de lograr la cooperación de la familia de las naciones en planificar eimplementar medidas que preservarán el equilibrio ecológico de la tierra.
Solamente a medida que se dé la bienvenida a las mujeres como sociasplenas en todos los campos del esfuerzo humano, incluyendo el medio ambiente yel desarrollo, podrá crearse el clima moral y sicológico en que pueda emerger yflorecer una civilización pacífica, armoniosa y sustentable.
La causa de la educación universal merece el máximo apoyo, ya queninguna nación puede tener éxito a no ser que se conceda educación a todos suscuidadanos. Tal educación debería promover la conciencia tanto de la unidad dela humanidad como de la conexión integral entre los seres humanos y el mundo dela naturaleza. Al nutrir un sentimiento de ciudadanía mundial, la educaciónpuede preparar a los jóvenes del mundo para los cambios orgánicos en laestructura de la sociedad que implica el principio de la unidad.
LaComunidad Internacional Bahá'í está lista para contribuir al desarrolloadicional y promoción de una Carta de la Tierra en consulta con otras entidadesinteresadas.
BIC Document #91-0405S