Exposición escrita presentada par la ComunidadInternacional Bahá'í, organización no gubernamental reconocida como entidadconsultiva de la Categoría II
El Secretario General ha recibido la siguiente comunicación, que se distribuyede conformidad con la resolución 1296 (XLIV) del Consejo Económico y Social.
[27 de Diciembre de 1989]La Comunidad Internacional Bahá'í elogia las actividadesdesarrolladas por las Naciones Unidas durante el período 1985-1989 con miras aaplicar el Programa de Acción para el Segundo Decenio de la Lucha contra elRacismo y la Discriminación Racial, y expresa su más firme apoyo a lasactividades previstas para el bienio 1990-1991. Tome nota, en particular, delnotable estudio sobre los logros alcanzados y los obstáculos surgidos durantelos Decenios de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial(E/CN.4/Sub.2/1989/8 y Add. 1 y 2), presentado par el Sr. Asbjørn Eide, RelatorEspecial de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a lasMinorías.
El racismo es pernicioso y pertinaz, y representa una granrémora para el progreso humano. La Comunidad Internacional Bahá'í cree que sóloserá posible contrarrestar eficazmente esta práctica odiosa si se tieneconciencia clara de la unicidad fundamental del género humano y ello se traduceen medidas jurídicas adecuadas que gocen de aceptación universal. Por ello,ofrece a la Comisión las observaciones siguientes relativas a medidas prácticasque podrían promover los objetivos del Programa de Acción.
En primer lugar, la Comunidad Internacional Bahá'í deseareferirse a la tarea de promover una conciencia universal sobre la unicidad delgénero humano. A juicio de los Bahá'ís, la unicidad del género humano suponeuna interdependencia orgánica dentro de una entidad social corpórea. Estosupone que el bienestar de las partes integrantes de ese cuerpo estáindisolublemente ligados al de su conjunto. Más aún, la unicidad esencial delgénero humano no se circunscribe a su dimensión física, sino que alcanza a losaspectos sociales y espirituales de la vida humana. Nutriendo y desplegando losvalores trascendentales del hombre, cabe empezar a considerar la diversidadcultural como expresión de esa verdad básica y universal. Sólo entonces podránsuperarse barreras raciales manifiestas. A este respecto, la educación es decapital importancia.
El Relator Especial afirma que las teorías de la superioridadracial basadas en razones biológicas han quedado "totalmentedesacreditadas", ya que "contradicen los datos científicos"(E/CN.4/Sub.2/1989/8 y Add.1 y 2, párr. 437). Sin embargo, reconoce que, pese ala gran aportación de los biólogos a la eliminación de "la falsa mitologíade la superioridad racial", debería alentarse a los especialistas enciencias sociales "a explorar los elementos ocultos y subconscientes delracismo y las formas en que se manifiesta" (ibid., párr. 445,recomendación 5). Ganada ya en parte la batalla contra el racismo pseudocientífico,es indispensable que ahora se haga hincapié en este elemento del racismo, si sedesea lograr un mayor reconocimiento de las dimensiones sociales y espiritualesde la unidad fundamental de la humanidad. La Comunidad Internacional Bahá'ísuscribe plenamente la recomendación del informe según la cual esa tareadebería llevarla a cabo la UNESCO, en cooperación con el Centro de DerechosHumanos, y deberían intensificarse los esfuerzos para incluir esas conclusionesen todos los niveles del sistema educativo mundial (ibid.). Además, debenhacerse esfuerzos para que la UNESCO pueda preparar cuanto antes materialescolar y equipo auxiliar para promover la enseñanza de los derechos humanos,haciéndose especial hincapié en la enseñanza primaria y secundaria.
Además de esas medidas, tal vez sea necesario un mayoresfuerzo con miras a proporcionar los instrumentos pedagógicos adecuados paracombatir el racismo. Por ello, la Comunidad Internacional Bahá'í recomienda,como ya lo hizo en el pasado, que se elabore y aplique en los diversos paísesun plan de estudios universal, adaptado, eso sí, a las distintas culturas, quepermita inculcar la idea de la unidad orgánica del género humano. Una vez más,la UNESCO puede ser el organismo adecuado para facilitar la elaboración de eseplan de estudios. A este respecto, la Comunidad Internacional Bahá'í acogefavorablemente la decisión de la Asamblea General de convocar, durante elbienio 1992-1993, una mesa redonda de expertos encargada de discutir lapreparación de materiales didácticos destinados a combatir el racismo y ladiscriminación racial.
En lo que respeta a la adopción de medidas jurídicas adecuadasencaminadas a la eliminación del racismo y la discriminación racial, laComunidad Internacional Bahá'í elogia las muchas e importantes actividades quelas Naciones Unidas y sus organismos desarrollaron el año pasado. Enparticular, el nuevo Convenio de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales enpaíses independientes (N° 169), los esfuerzos del grupo de trabajo de laSubcomisión para elaborar una declaración de derechos de los pueblos indígenas,y la convención sobre los trabajadores migratorios y sus familias, que está yaen la fase de negociación, han contribuido a colmar lagunas existentes en elderecho internacional aplicable a los grupos sociales referidos. A esterespecto, y como se sugiere en el informe, el examen por las Naciones Unidas delos problemas jurídicos a que han de hacer frente las minorías contribuiríatambién substancialmente a resolver una cuestión muy controvertida. Entre otrasimportantes actividades normativas cabe señalar la recomendación del Sr. Eidede que "el Centro de Derechos Humanos debería acelerar sus esfuerzos paraelaborar leyes modelo encaminadas a prevenir la discriminación racial"(ibid., recomendación 39). Esas leyes brindarían a los Estados normasvoluntarias con las que podría armonizarse la legislación interna.
Un proceso semejante en el plano nacional, junta a una másamplia ratificación de los instrumentos internacionales y, muy en particular,de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas deDiscriminación Racial, proporcionaría un amplio régimen jurídico para la luchacontra el racismo y la discriminación racial. Hay que señalar asimismo que laformalización de declaraciones de conformidad con el artículo 14 de la referidaConvención, sobre comunicaciones de personas o grupos de personas, serviríatambién para aumentar sensiblemente la virtuosidad y eficacia de losinstrumentos internacionales de derechos humanos y para promover una mayorcooperación internacional.
La Comunidad Internacional Bahá'í ha participado ampliamenteen actividades destinadas a erradicar el racismo y la discriminación racial. Haacogido favorablemente la proclamación del Segundo Decenio para la Lucha contrael Racismo y la Discriminación Racial y, entre otras cosas, ha distribuido eltexto del Programa de Acción para el Segundo Decenio entre sus 148 filialesnacionales. En los últimos años, muchas de esas comunidades han patrocinadoreuniones públicas, conferencias, cursos de verano, artículos de prensa,programas de radio y exposiciones en apoyo de los objetivos del SegundoDecenio. Además, imbuidos del espíritu creador que se derive de laparticipación de las bases, los Bahá'ís de varios países han establecidocomités de unidad racial, en los que participan miembros de todas las razas,que han elaborado programas destinados a combatir los prejuicios raciales y aestablecer lazos de respeto mutuo entre los pueblos de las distintas razas ensus comunidades locales. Dichos comités han intentado ayudar a los Bahá'ís aliberarse de sus propios prejuicios raciales y han tratado de contribuir,además, a eliminar los prejuicios raciales en la sociedad en general medianteuna amplia colaboración con personalidades del gobierno, la enseñanza y lareligión. Pese a los obstáculos, inevitables, con que tropiezan los Bahá'ís enel proceso iniciado para erradicar el racismo de sus comunidades, suexperiencia ha sido positiva e integradora.
La Comunidad Internacional Bahá'í sostiene firmemente que lasfuerzas constructivas que contribuyen hoy a configurar la evolución del génerohumano se están manifestando con mayor intensidad cada día. Por eso abriga laprofunda esperanza de que la comunidad internacional saque partido de esasfuerzas y aproveche las oportunidades que brindan para lograr así, en lasegunda mitad del Segundo Decenio de la Lucha contra el Racismo y laDiscriminación Racial, victorias sin precedentes que permitan hacer frente alos nuevos desafíos.
GE.90-10141/4342E