Preparación para Viviren Paz: el Papel de la Juventud
Declaración preparada en el Año Internacional de la Paz por laComunidad Internacional Baháí para el Seminario de las regiones de Asia y elPacífico y Asia Occidental
Bangkok, TailandiaLa Comunidad Internacional Baháí desea formular algunasobservaciones acerca de las formas significativas en que la juventud, con suidealismo y energía, puede ayudar a cumplir el objetivo de la Carta de lasNaciones Unidas de establecer la paz universal, y sugerir que la Secretaría delAño Internacional de la Paz preste especial atención en su proyecto de programapara el AIP a la forma en que los jóvenes, con su creatividad y empuje, puedenno sólo apoderarse de la visión de una sociedad mundial que incorpore la ricadiversidad de las características y culturas humanas, sino que reconozca ademássu papel más valioso en lograr la unidad y la paz mundial.
Basándose en la experiencia de la juventud baháí de más de2.000 antecedentes étnicos en más de 160 países independientes, la ComunidadInternacional Baháí sugiere las siguientes maneras en que la juventud podríaayudar a lograr una paz mundial duradera y a construir una civilizaciónmundial:
1. Desarrollando una comprensión y convicción del principio de la unicidad orgánica de la humanidad, y expresando esta creencia en la acción.
La ciencia y la religión nos hanenseñado que somos una raza humana, que vive en un planeta, y que cada uno denosotros es parte integrante del cuerpo de la humanidad. Si una parte de estecuerpo es débil, está enferma, el todo se verá afectado: entonces cada uno denosotros, como una parte indivisible, sufrirá o será destruido.
1. Trabajando en pro de la erradicación sistemática de todas las formas de prejuicio y discriminación, ya sea que se basen en consideraciones de raza, religión, sexo, nacionalidad o clase.
La falta de conciencia de nuestrosprejuicios y no trabajar de manera consecuente para liberarnos de esas fuerzasdivisivas nos herirá o destruirá, individual y colectivamente. Además, laoportunidad de lograr la unidad mediante la cooperación y de alcanzar la paz,el resultado de esta unidad, será imposible.
1. Mediante la dedicación a la educación en su totalidad espiritual, moral, intelectual, emocional y física la educación total de la persona. Ello puede lograrse de dos maneras:
a. En primer lugar, mediante el desarrollo de los valores morales y espirituales más elevados que se enseñan en los Escritos Bahá'ís y en los escritos de las religiones reveladas anteriormente: entre ellas, las cualidades del amor, la compasión, la justicia, la veracidad, la honradez, la confiabilidad y la cortesía. Esas cualidades, esenciales para la formación del carácter, deben interiorizarse y expresarse en la acción cotidiana, ya sea en el contexto de la familia, la comunidad, el país o el mundo en general. Esta educación debe derivar necesariamente de la aceptación de la unicidad orgánica de la raza humana, de la dedicación a ella, y de la convicción de que todos los seres humanos tienen un carácter fundamentalmente espiritual y la responsabilidad de expresar su amor a Dios mediante el servicio a sus congéneres.
b. En segundo lugar, mediante la educación y la capacitación en las escuelas, desarrollar plenamente los talentos, capacidades y potenciales de los individuos de tal manera que los jóvenes estén equipados para ejercer una profesión u oficio y puedan, mediante un empleo remunerado, contribuir al desarrollo de su país y del mundo. En la opinión de los bahá'ís, también se debe dar especial importancia a la educación de la juventud femenina, que suele dejarse de lado.
Tanto la familia como la comunidad deben tomar las medidaspara impartir ese tipo de educación. Como, en la opinión de los bahá'ís, lalabor hecha en el espíritu de servicio a la humanidad es una forma deadoración, los jóvenes, tanto hombres como mujeres, deben dedicarse a obteneruna educación de manera que puedan hacer su contribución única a la vida eneste planeta.
Además, en la experiencia de la ComunidadInternacional Bahá'í, es claro que la educación y la capacitación de losjóvenes deben basarse en el acuerdo esencial de la ciencia y la religión yaque, como facetas de una verdad, deben suministrar tanto los valores como losconocimientos que transformarán a este planeta en un lugar de paz y armonía,respetando la rica diversidad de la humanidad y favoreciendo las diferenciasculturales que nos unen, y no las que nos separan.
Una aceptación de la humanidad común que compartimos quetodos somos creación divina, unidos por lazos indisolubles con el Creador deluniverso es, en la opinión de la Comunidad Internacional Bahá'í, deimportancia esencial.
Hacemos las observaciones y sugerencias anteriores con laesperanza de que el entusiasmo que la juventud de todo el mundo estádemostrando durante el Año Internacional de la Juventud se canalizaráplenamente, en colaboración con gente de todas las edades, para hacer del AñoInternacional de la Paz un hito en la vida de las Naciones Unidas y del planetaTierra.
La meta de la paz mundial es más que una posibilidad. Creemosque es inevitable, y la luz brillante al final del túnel debe ser para losjóvenes un reto a su devoción por construir un mundo mejor, como se entrevé,por ejemplo, en la siguiente visión de los Escritos Bahá'ís:
«Una comunidad mundial en que se hayan demolidopermanentemente todas las barreras económicas y se reconozca definitivamente lainterdependencia entre el Capital y el Trabajo; en que se haya acallado parasiempre el clamor del fanatismo y la lucha religiosa; en que se haya extinguidofinalmente la llama de la animosidad racial; en que un solo código de derechointernacional producto del juicio considerado de los representantes federadosdel mundo tendrá como sanción la intervención inmediata y coercitiva de lasfuerzas conjuntas de las unidades federadas; y, finalmente, una comunidad mundialen que la furia de un nacionalismo caprichoso y militante se haya transformadoen una conciencia respetuosa de la ciudadanía mundial efectivamente, pareceser, en sus líneas más generales, el Orden previsto por Baháulláh, un Ordenque se llegará a considerar como el más hermoso fruto de una edad que maduralentamente.»
Documento BIC #85-0520S