Declaración preparada para distribución en el Foro ONG 85,organizado en conjunto con la Conferencia Mundial para el Estudio y laEvaluación de los Logros del Decenio para la Mujer de la ONU.
Nairobi, KeniaCon inspiración y autoridad tradicionalmente derivadas de lareligión, los valores morales y éticos han servido para definir las actitudesindividuales y para motivar y orientar la conducta humana.
La Fe Baháí está empeñada en el establecimiento de lajusticia y la paz sobre la tierra. Sus enseñanzas, enunciadas por el ProfetaFundador, Baháulláh, representan una matriz de valores que dan forma ysignificado a la vida de 1os baháís y sus comunidades y proyectan una visiónde la sociedad cuya base misma es espiritual. Es fundamental en la visión quetienen los baháís del mundo el concepto del carácter único de la raza humana,del cual la igualdad del hombre y la mujer es un principio espiritual y socialfundamental y claramente establecido, conducente a la integración personal y ala cohesión social.
El carácter de los preceptos y valores de la Fe Baháí tieneconsecuencias para la definición de la igualdad. A la vez que afirma que «enrealidad, Dios ha creado a toda la humanidad, y en la estimación de Dios no haydistinción entre lo masculino y lo femenino», las enseñanzas Baháís afirmanque los derechos de la mujer y el hombre «son iguales». Por lo tanto, seestablece como un derecho fundamental la igualdad de ambos sexos. Los escritosbaháís prescriben, además, las medidas necesarias para cambiar las actitudesindividuales y para reparar las injusticias de la sociedad. Entre estas medidasfiguran la enseñanza obligatoria universal, con énfasis especial en laenseñanza de la mujer; la eliminación de los prejuicios y la participación dela mujer en posiciones de adopción de decisiones en todos los sectores de lavida, todos los cuales, en opinión de los Baháís, tienen autoridad divina.
El concepto baháí de la igualdad basado en la espiritualidadenfrenta directamente dos de los principales desafíos al establecimiento de laigualdad del hombre y la mujer, a saber, la intransigencia de las actitudes yla ausencia de un medio social que apoye los cambios.
El Cambio de ActitudesCon respecto a las actitudes, algunas consecuenciasimportantes derivan de un concepto de igualdad basado en valores espirituales.Por ejemplo, para los baháís la práctica de la igualdad del hombre y la mujeres un precepto religioso, un aspecto del desarrollo espiritual que han de buscarmujeres y hombres por igual en sus vidas cotidianas. El siguiente extracto delos Escritos Baháís describe simultáneamente el ideal y la meta de desarrollopersonal y prevé una sociedad en que la igualdad es la norma:
«En la estimación de Dios no hay distinción de sexo. Quientenga un pensamiento puro, una enseñanza superior, logros científicos mayores,y se destaque en su filantropía, sea hombre o mujer está facultado pararecibir la plenitud de derechos y reconocimiento; no hay diferencia alguna».
La igualdad es a la vez una virtud y un derecho. Tan decididaafirmación de la igualdad derivada de una fuente divina constituye unaseguridad clara de la igualdad, una seguridad que trasciende las dudaspersonales y las barreras sociales y, por lo tanto, tiene profundo efecto sobrela identidad del individuo y su sensación de valor propio.
Una nueva consecuencia de un concepto de la igualdad basada enla espiritualidad es que la puesta en práctica de este precepto es unaobligación religiosa. La conciencia de esta responsabilidad sirve para inspirary motivar tanto al hombre como a la mujer a que ajusten su conducta a esteimportante principio y a que establezcan la igualdad como una práctica socialaceptada y recompensada. Sobre la base de este precepto no sólo se estimulasino que se insta a la mujer a aceptar la responsabilidad por su desarrollo, aprocurar la educación y el perfeccionamiento de su carácter, a demostrar supotencial latente, a participar en el mundo en general, a pasar a adoptardecisiones y a esforzarse para lograr la paz universal. En estos empeños se leasegura a la mujer que «Dios la confirmará en sus esfuerzos y actividades».
En la puesta en práctica de su responsabilidad espiritual, elhombre, a su vez, es llamado a reconocer la igualdad de la mujer, porque«cuando los hombres posean la igualdad de la mujer no habrá necesidad de queluchen por sus derechos». Se instruye, además, a los hombres a que abandonentodo vestigio de prejuicios, ya que «la suposición de la superioridad para elhombre seguirá reteniendo la ambición de la mujer, la aspiración de la mujer alprogreso se verá obstaculizada por ella, y gradualmente perderá lasesperanzas». Finalmente, se insta a los hombres a que estimulen y fomentenactivamente el desarrollo de la mujer: «Esto la inspirará con esperanza yambición y aumentará constantemente sus posibilidades de progresar».
Como el fundamento racional y, de hecho, la justificación deacción tanto de la mujer como del hombre, es la obediencia al principioespiritual universal, este marco de apoyo mutuo y de esfuerzo en cooperaciónpara lograr la meta de la igualdad da lugar al desarrollo más pleno del hombrey la mujer y al enriquecimiento de la sociedad. De hecho, se logrará lafelicidad de la humanidad cuando el hombre y la mujer se coordinen y avancenpor igual, ya que cada uno es el complemento y el sostén del otro.
Además, como la igualdad es para los baháís una obligaciónreligiosa y el desarrollo potencial de la igualdad espiritual es ilimitado, lapráctica de la igualdad del hombre y la mujer debe necesariamente seguirevolucionando en el tiempo para ajustarse a las necesidades de una civilizaciónen constante progreso, en lugar de terminar una vez que se logren ciertosderechos mínimos.
El Medio SocialLa igualdad facilita un medio social que estimule y apoyeactivamente este principio como un ingrediente necesario de la vida. Elconcepto Baháí de una sociedad unificada y justa no sólo destaca laimportancia de la igualdad, sino que además traza medidas concretas que han deponerse en práctica para traducir la visión en una realidad social. Entre esasmedidas figuran el establecimiento de un sistema administrativo que promuevaactivamente la igualdad de derechos para ambos sexos y asegure la participacióntanto del hombre como de la mujer en la adopción de decisiones en la comunidad;un énfasis especial en la educación de la mujer en parte para reparar lasdesigualdades del pasado y del presente; la promoción de la educación universalcon igual programa de estudios para hombres y mujeres, a fin de dar igualdad deacceso a la mujer a todas las esferas de estudio y el empleo, y la atenciónpermanente a la asignación de igual valor al trabajo realizado por ambos sexos,incluida la importante contribución que hace la mujer a la sociedad como madrey educadora de los niños.
Puede verse por lo tanto que la comunidad baháí a escalamundial constituye un modelo de una sociedad en que tanto el individuo como elgrupo consideran la igualdad del hombre y la mujer como un valor espiritualuniversal. Además, tanto el individuo como la sociedad se ven estimulados aadoptar medidas para poner en práctica este principio. Sus esfuerzos seentrelazan y refuerzan mutuamente, aumentando la aceptación y la práctica de laigualdad, con lo cual se ayuda a eliminar la causa de fricciones y desuniónpara reforzar los fundamentos de un mundo unido y asentar las bases de la pazuniversal.
* Todas las citas de esta declaraciónproceden de los Escritos Baháís.
Documento BIC #85-0710S