Declaración formulada para el 41°período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas
Tema 15 del programa: El papelde la juventud en la promoción y protección de los derechos humanos
Ginebra, SuizaLa Comunidad Internacional Baháíse complace en tener la oportunidad de intervenir en relación con el tema 15del programa, sobre el papel de la juventud en la promoción y la protección delos derechos humanos. Consideramos que el inicio del Año Internacional de laJuventud constituye una ocasión auspiciosa para examinar más detenidamente laforma en que pueden mejor salvaguardarse los derechos de los jóvenes, y en queellos mismos pueden contribuir a la realización de los derechos humanos y laslibertades fundamentales.
En su resolución 1983/46,aprobada en su 39° período de sesiones, la Comisión instó a los estados a quetomaran medidas apropiadas para el ejercicio para los jóvenes de todos susderechos humanos, incluidos el derecho a la educación y el derecho al trabajo,«a fin de crear las condiciones que permitan la participación activa de losjóvenes en la formulación y ejecución de los programas de desarrollo económicoy social de sus países».
Deseamos ofrecer variasobservaciones respecto de las dos esferas de acción que destacó la Comisión, elderecho de los jóvenes a la educación y al trabajo, por una parte, y el papelde los jóvenes en el desarrollo económico y social, por la otra.
En primer lugar, el derecho delos jóvenes a la educación, la capacitación y el trabajo apropiados. En opiniónde los baháís, todos los jóvenes deben beneficiarse con un sistema deeducación universal. La enseñanza que deben recibir debe comprender no sólo lacapacitación en las pericias necesarias para un empleo remunerado mediante lapráctica de una profesión u oficio, sino también la ilustración moral yespiritual. Ambos tipos de educación son esenciales.
La capacitación en una profesiónu oficio recibe decidido énfasis en los Escritos Baháís, en el reconocimientode que el trabajo es una forma de servicio y adoración. Se presta especialatención a la educación de las mujeres jóvenes, con frecuencia descuidada. Esimportante que en todos los niveles de actividad, tanto en la familia como enla comunidad, se dé a los jóvenes la oportunidad de realizar actividades yperfeccionar calificaciones que les permitan ejercer profesiones y oficios enque presten servicios a sus congéneres.
Si bien la capacitación en lasciencias, las artes y las profesiones es importante, los jóvenes estarán enmejores condiciones de hacer su plena contribución a la sociedad sólo cuandoreciban la educación moral y espiritual apropiada. Esta enseñanza estáorientada a fomentar entre los jóvenes la conciencia de la unicidad de lahumanidad. Es convicción de los baháís que sólo el establecimiento de la unidady el acuerdo entre los pueblos del mundo puede curar los males profundamentearraigados del mundo. Corresponde a los jóvenes una responsabilidad especialpor desarrollar una perspectiva y valores globales basados en cualidades comoel amor, la veracidad, la bondad, la justicia y la estimación por todos losmiembros de la humanidad. Debe ayudarse a los jóvenes a desarrollar esascualidades, tanto en la familia, que es la base de la sociedad, como en lacomunidad a la que pertenecen.
Pasamos ahora a la segunda esferaprincipal respecto de la cual desearíamos formular observaciones, a saber, elpapel de los jóvenes en el fomento del desarrollo económico y social. Lasenseñanzas baháís destacan que corresponde a los jóvenes un papel fundamentalen el mejoramiento de la vida económica, social y espiritual del planeta. LosEscritos Baháís dicen:
«Las condiciones actuales delmundo, su inestabilidad económica, la disensión social, la insatisfacciónpolítica y la desconfianza internacional deben despertar a los jóvenes yhacerlos indagar qué les traerá el futuro. Desde luego son ellos quienessufrirán más si alguna calamidad afecta al mundo. Por lo tanto, deben abrir losojos ante las condiciones existentes, estudiar las fuerzas del mal que están enjuego y después, con un esfuerzo concertado, despertarse y provocar lasreformas necesarias, reformas que se referirán tanto a las fases espiritualesde la vida humana como a las sociales y políticas».
En consecuencia, la juventud,incluidas las jóvenes, debe ser capaz de participar activamente en la ejecuciónde proyectos dedicados a mejorar las condiciones de vida, elevar la calidad dela vida humana y desarrollar la capacidad de sus comunidades para valerse porsi mismas. En particular, durante el Año Internacional de la Juventud y despuésde él, debe estimularse a los jóvenes a participar activamente en proyectos dedesarrollo rural; a promover la difusión de la alfabetización; a participar enproyectos encaminados a mejorar la atención de la salud y el tratamientomédico; a contribuir a los programas de servicio de la comunidad de carácterhumanitario, y a desarrollar lazos con los jóvenes de otros países a fin deintercambiar pensamientos e ideas y de inspirar esfuerzos coordinados entre losjóvenes para mejorar las condiciones sociales en todo el mundo. Los jóvenesbaháís de todas partes del mundo ya están recibiendo experiencia valiosa enesas esferas.
A fin de que los jóvenescontribuyan al goce de los derechos humanos y el establecimiento de la pazmundial, la comunidad mundial debe brindar los medios necesarios para educarlostanto en lo que respecta a conocimientos prácticos como a los valoresespirituales. A la vez, a fin de lograr este pleno goce de los derechoshumanos, la juventud debe hallarse también al frente de todos los esfuerzospara fomentar el progreso económico y social y la justicia. Con ocasión del AñoInternacional de la Juventud deseamos reiterar el empeño de las comunidadesbaháís de todo el mundo en alcanzar esos dos importantes objetivos.
Documento BIC #85-0221S