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Ridván : Mensaje del Ridván 163-2006
TR AD U C C I � N
(de cortes�a)
Ridv�n 2006
A los Bah��s del mundo
Queridos amigos bah��s:

El Ri v�n de 2006 constituye un momento repleto de un esp�ritu de triunfo y expectaci�n.

Los seguidores de Bah�u�ll�h, dondequiera que est�n, pueden leg�timamente enorgullecerse de

la magnitud de los logros obtenidos durante el Plan de Cinco A�os que ahora concluye. Y pueden

mirar al futuro con esa confianza que se les concede s�lo a aquellos cuya determinaci�n se forja

en la fragua de la experiencia. La totalidad del mundo bah�� se conmueve al contemplar los

alcances de esa empresa de cinco a�os que nos aguarda, la profundidad de la consagraci�n que

ha de exigir, y los resultados que est� destinada a cosechar. Nuestras oraciones se suman a las de

ustedes en gratitud a Bah�u�ll�h por el privilegio que nos cabe presenciar el despliegue de Su

prop�sito para la humanidad.

En nuestro mensaje del 27 de diciembre de 2005 dirigido a los Consejeros reunidos en

Tierra Santa, transmitido ese mismo d�a a todas las Asambleas Espirituales Nacionales, hemos

delinado los rasgos del Plan de Cinco A�os que ha de cubrir el per�odo entre 2006 y 2011. A

los amigos y a sus instituciones se les instaba a que estudiaran cumplidamente el mensaje, por

sin duda ya est�n bien familiarizados con su contenido. Emplazamos ahora a todos y cada uno

de ustedes a que dediquen sus energ�as a asegurar que en el curso de los pr�ximos cinco a�os

se corone con �xito la meta de establecer programas intensivos de crecimiento en no menos de

1.500 agrupaciones en todo el mundo. El hecho de que en los meses siguientes a la partida de

los Consejeros del Centro Mundial, se hayan gestado tan r�pida y sistem�ticamente, en un pa�s

tras otro, las labores preliminares para el lanzamiento del Plan, constituye una muestra de la

avidez con que la comunidad bah�� hace suyo el desaf�o que se le presenta. Si bien no hay

necesidad de que ahora nos extendamos m�s sobre los requisitos del Plan, nos sentimos

movidos a ofrecer para su reflexi�n varios comentarios sobre el contexto global en el que

han de acometerse sus empe�os personales y colectivos.

Hace ya m�s de setenta a�os, Shoghi Effendi escribi� sus cartas del Orden Mundial en las

que facilitaba un an�lisis penetrante de las fuerzas que act�an en el mundo. Con una elocuencia

como s�lo �l pose�a, describi� los dos grandes procesos puestos en marcha por la Revelaci�n de

Bah�u�ll�h, uno destructivo y el otro integrador, los cuales impulsan a la humanidad hacia el

Orden Mundial que �l concibi�. El Guardi�n nos preven�a que no nos dej�ramos �confund[ir]

por la dolorosa lentitud que caracteriza el desenvolvimiento de la civilizaci�n� que se va

estableciendo laboriosamente, ni nos dej�ramos enga�ar �por las ef�meras manifestaciones de

renaciente prosperidad las cuales por momentos parecen ser capaces de detener la influencia

destructora de los cr�nicos males que afligen a las instituciones de una edad decadente�.

A los bah��s del mundo 2 Ri v�n 2006

Ning�n repaso al curso de los acontecimientos de los �ltimos decenios dejar� de apreciar el

impulso cada vez mayor de los procesos que con tanta precisi�n analiz� entonces.

Baste observar la crisis moral cada vez mayor que apresa a la humanidad para apreciar la

medida en que las fuerzas desintegradoras han desgarrado el tejido social. �Acaso las evidencias

de ego�smo, de recelo, de temor o de fraude que con tal claridad percibi� el Guardi�n no se han

extendido tanto que incluso el observador superficial las reconoce? �Acaso la amenaza del

terrorismo, de la que �l habl�, no se cierne ampliamente sobre la escena internacional como para

intranquilizar la mente de j�venes y mayores por igual en todos los rincones del globo? �Acaso

la sed insaciable y la b�squeda febril de vanidades, riquezas y placeres terrenales no ha arraigado

tanto su poder e influjo como para sobrepujar a valores humanos como la felicidad, la fidelidad

o el amor? �Acaso el debilitamiento de la solidaridad familiar y la actitud irresponsable hacia el

matrimonio no han alcanzado tales proporciones que hacen peligrar la existencia de esta unidad

fundamental de la sociedad? �La perversi�n de la naturaleza humana, la degradaci�n de su

conducta, la corrupci�n y la disoluci�n de sus instituciones�, sobre las que advirti� Shoghi

Effendi, se hacen notar tristemente en �sus peores y m�s repugnantes aspectos�.

El Guardi�n atribuye la mayor parte de la culpa por la decadencia moral de la humanidad a

la declinaci�n de la religi�n como fuerza social. �Si se oscureciera la l�mpara de la religi�n�, as�

llama la atenci�n a las palabras de Bah�u�ll�h, �sobrevendr�a el caos y la confusi�n, y las luces

de la imparcialidad, y de la justicia, de la tranquilidad y la paz cesar�an de brillar�. Los decenios

que siguieron a la redacci�n de sus cartas no s�lo han presenciado un deterioro progresivo en la

capacidad de influjo moral de la religi�n, sino tambi�n en la traici�n sufrida por las masas debido

a la conducta indigna de las instituciones religiosas. Los intentos de reanimarla s�lo han dado

pie a un fanatismo que, si no se ataja, podr�a destruir los cimientos en las relaciones civilizadas

entre la poblaci�n. La persecuci�n de los bah��s de Ir�n, recientemente intensificada, por s�

sola ofrece amplia evidencia de la voluntad con que las fuerzas de la oscuridad est�n decididas

a apagar la llama de fe all� donde alumbre brillantemente. Si bien confiamos en el triunfo final

de la Causa, no osamos olvidarnos del aviso del Guardi�n de que la Fe habr� de enfrentarse a

enemigos m�s poderosos e insidiosos de cuantos la hayan afligido en el pasado.

No hay necesidad de comentar por extenso la impotencia de los estadistas, otro de los

temas abordados tan magistralmente por el Guardi�n en sus cartas del Orden Mundial. La brecha

econ�mica que divide cada vez m�s a ricos y pobres, la persistencia de ancestrales animosidades

entre las naciones, los n�meros cada vez mayores de desplazados, el extraordinario aumento del

crimen y la violencia organizados, la sensaci�n dominante de inseguridad, la quiebra de servicios

b�sicos en tantas regiones, la explotaci�n indiscriminada de los recursos naturales, �stos son s�lo

algunos de los signos de la incapacidad de los l�deres mundiales para concebir planes viables que

alivien los males de la humanidad. Con ello no quiere decirse que no se est�n haciendo esfuerzos

sinceros, o que, en efecto, �stos no se hayan multiplicado decenio tras decenio. No obstante,

dichos esfuerzos, por muy imaginativos que sean, distan mucho de erradicar �la causa primera

del mal que ha perturbado tan bruscamente ha trastocado el equilibrio de la sociedad actual�.

�Ni siquiera�, afirm� el Guardi�n, �la acci�n misma de inventar el mecanismo necesario para

la unificaci�n pol�tica y econ�mica del mundo [...] podr� por s� sola proveer el ant�doto contra

el veneno que progresivamente va minando el vigor de pueblos y naciones organizados�. ��Qu�

otra cosa�, afirm� confiadamente �l, �que no sea la aceptaci�n del Programa Divino� enunciado

por Bah�u�ll�h, �el cual encarna en sus principios esenciales el esquema ordenado por Dios para

la unificaci�n de la humanidad en esta era, al que se agrega una f�rrea convicci�n de infalible

A los bah��s del mundo 3 Ri v�n 2006

eficacia de todas y cada una de sus disposiciones, podr� en definitiva hacer frente a las fuerzas de

una desintegraci�n interna que, si no se ataja, habr� de proseguir carcomiendo las entra�as de una

sociedad desesperada�.

En efecto, el panorama que Shoghi Effendi traza del proceso acelerado de desintegraci�n

que presencia el mundo resulta perspicaz. Igualmente llamativa es la precisi�n con la que analiz�

las fuerzas relacionadas con el proceso de integraci�n. As� habl� de una �difusi�n gradual del

esp�ritu de solidaridad mundial que se alza espont�neamente sobre el tumulto de una sociedad

desorganizada� como manifestaci�n indirecta de la concepci�n de Bah�u�ll�h del principio de

unidad de la humanidad. Este esp�ritu de solidaridad ha continuado difundi�ndose durante los

decenios, por lo que hoy d�a sus efectos se hacen visibles en una amplia gama de avances, que

van desde el rechazo de prejuicios raciales profundamente arraigados hasta la conciencia cada vez

mayor de la ciudadan�a mundial, desde la mayor concienciaci�n ecol�gica a las colaboraciones en

la promoci�n de la sanidad p�blica, desde la preocupaci�n por los derechos humanos a la b�squeda

sistem�tica de la educaci�n universal, desde el establecimiento de actividades interreligiosas al

florecer de cientos de miles de organizaciones locales, nacionales e internacionales dedicadas de

una u otra manera a la acci�n social.

No obstante, para los seguidores de Bah�u�ll�h, los acontecimientos m�s significativos en

el proceso de integraci�n son aquellos que est�n relacionados directamente con la Fe, muchos de

los cuales fueron nutridos por el propio Guardi�n y que han avanzado tremendamente a partir de

modestos principios. Del peque�o n�cleo de creyentes a los que imparti� sus primeros planes de

ense�anza ha surgido una comunidad mundial con implantaci�n en miles de localidades, cada una

de las cuales sigue una pauta bien establecida de actividad que encarna los principios y aspiraciones

de la Fe. Sobre los cimientos del Orden Administrativo que tan laboriosamente sent� durante los

primeros decenios de su ministerio se ha alzado una red amplia y estrechamente entretejida de

Asambleas Espirituales Nacionales y Locales, las cuales atienden diligentemente a los asuntos

de la Causa en m�s de ciento ochenta pa�ses. De los primeros contingentes de miembros de los

Cuerpos Auxiliares para la Protecci�n y la Propagaci�n de la Fe por �l alumbrados ha surgido

una legi�n de cerca de mil aguerridos trabajadores que sirven sobre el terreno bajo la direcci�n

de ochenta y un Consejeros h�bilmente guiados por el Centro Internacional de Ense�anza. La

evoluci�n del Centro Administrativo Mundial de la Fe, dentro de los recintos de su Centro

Espiritual Mundial, proceso al que el Guardi�n consagr� tanta energ�a, atraves� un umbral

crucial con la instalaci�n de la Casa Universal de Justicia en su Sede sobre Monte Carmelo y

con la conclusi�n posterior del Edificio del Centro Internacional de Ense�anza y el Centro para

el Estudio de los Textos. La Instituci�n del Juq�qu�ll�h ha progresado continuamente bajo la

administraci�n de la Mano de la Causa de Dios Dr. Al� MuhKammad Varq�, a quien Shoghi Efendi

design� como Fiduciario hace cincuenta a�os, proceso que ha culminado en el establecimiento en

2005 de un cuerpo internacional destinado a promover la aplicaci�n ampliada y continua de esta

poderosa ley, una fuente de bendiciones inestimables para toda la humanidad. Los esfuerzos del

Guardi�n por dar m�s relieve a la Fe en los c�rculos internacionales se han dado lugar a un amplio

sistema de asuntos externos, capaz de defender los intereses de la Fe y proclamar a su mensaje

universal. El respeto de que disfruta la Fe en los foros internacionales, siempre que hablen sus

representantes, es un logro muy digno de notar. La lealtad y devoci�n de las que dan muestras

hacia la Alianza de Bah�u�ll�h los miembros de una comunidad que refleja la diversidad de la

raza humana, constituyen una reserva de fortaleza la cual ning�n otro grupo organizado puede

reivindicar.
A los bah��s del mundo 4 Ri v�n 2006

El Guardi�n previ� que, en las �pocas sucesivas de la Edad Formativa, la Casa Universal

de Justicia habr�a de acometer una serie de empresas mundiales que �simbolizar�an la unidad y

coordinar�an y unificar�an las actividades� de las Asambleas Espirituales Nacionales. En el curso

de tres �pocas sucesivas, la comunidad bah�� ha bregado asiduamente dentro del marco de los

Planes globales emanados de la Casa de Justicia y ha logrado establecer una pauta de vida bah��

que promueve el desarrollo espiritual de la persona y canaliza las energ�as colectivas de sus

miembros hacia el resurgir espiritual de la sociedad. Ha logrado as� la capacidad de alcanzar con

el mensaje a gran n�mero de almas receptivas, de confirmarlas, y de profundizar su comprensi�n

de los elementos esenciales de la Fe que han abrazado. Ha aprendido a traducir el principio de la

consulta enunciado por su Fundador en herramienta efectiva para la toma colectiva de decisiones

y a educar a sus miembros en su uso. Ha dise�ado programas para la educaci�n espiritual y moral

de sus miembros m�s j�venes y los ha hecho extensibles no s�lo a sus propios hijos y pre-j�venes

sino tambi�n a los del conjunto de la comunidad. Gracias a la masa de talento de que dispone, ha

creado un rico conjunto de publicaciones entre las que se incluyen t�tulos en docenas de idiomas

dirigidos a las necesidades propias y a intereses del p�blico en general. De forma creciente ha

participado en los asuntos de la sociedad general, acometiendo una pl�tora de proyectos de

desarrollo econ�mico y social. Concretamente, desde la apertura de la quinta �poca en 2001,

ha registrado grandes avances con los que ha multiplicado sus recursos humanos mediante un

programa de capacitaci�n que llega a las bases de la comunidad y ha descubierto los m�todos e

instrumentos que le permiten establecer una pauta sostenible de crecimiento.

Es en este contexto de mutua actuaci�n de las fuerzas aqu� descritas donde debe verse

la imperiosa necesidad del avance del proceso de entrada en tropas. El Plan de Cinco A�os

que ahora se inicia requiere que concentren sus energ�as en este proceso y que aseguren que se

aceleran los dos movimientos complementarios que lo animan. �sta deber�a ser su preocupaci�n

dominante. Conforme sus esfuerzos cosechan su fruto y la din�mica de crecimiento alcanza un

nuevo nivel de complejidad, surgir�n desaf�os y oportunidades que el Centro Mundial mismo

habr� de abordar en los pr�ximos cinco a�os en el campo de los asuntos externos, el desarrollo

social y econ�mico, la administraci�n y la aplicaci�n de las leyes bah��s. El crecimiento de

la comunidad ya ha hecho necesario que a partir de octubre de 2007 se dispongan nuevos

mecanismos para duplicar el n�mero de peregrinos hasta cuatrocientos por grupo. Existen otros

proyectos varios que igualmente habr�n de emprenderse. Entre �stos se incluyen la ampliaci�n

de los jardines que rodean el Santuario de Bah�u�ll�h, as� como el Jard�n de Ri v�n y Mazra�ih;

la restauraci�n del Edificio de Archivos Internacionales; la reparaci�n estructural del Santuario

del B�b, cuyos plenos alcances se desconocen todav�a; y la construcci�n de la Casa de Adoraci�n

en Chile como previsto por el Guardi�n, el ultimo de los MaQsh riqu�l-AQdh k�rs continentales.

Conforme avanzan estos esfuerzos, les haremos llegar llamamientos de tiempo en tiempo en

solicitud de ayuda, tanto en forma de apoyo econ�mico como de talentos especializados,

conscientes de que los recursos de la Fe, en la m�xima medida posible, deber�n encauzarse hacia

los requisitos del Plan.

Queridos amigos: No puede pasarse por alto el hecho de que las fuerzas de desintegraci�n

aumentan su amplitud y poder. Es igualmente claro que la comunidad del M�s Grande Nombre

ha sido guiada por la Mano de la Providencia hasta cobrar cada vez mayor fuerza y que ahora debe

acrecentar su tama�o y aumentar sus recursos. El curso trazado por el Plan de Cinco A�os es claro.

�C�mo podemos nosotros, conocedores de la grave situaci�n de la humanidad y conscientes de la

direcci�n en que se despliega la historia, dejar de disponernos al m�ximo de nuestra capacidad y

A los bah��s del mundo 5 Ri v�n 2006

consagrarnos a su prop�sito? �Acaso las palabras del Guardi�n �el escenario est� ya dispuesto�

no siguen siendo tan verdaderas hoy como lo fueron cuando las escribi� durante el primer Plan de

Siete A�os? Que sus palabras retumben en sus o�dos: �No hay tiempo que perder�. �No queda

ning�n lugar para vacilaci�n�. �Tal oportunidad es irreemplazable�. �Intentar, perseverar, es

asegurar la victoria final y completa�. Tengan la seguridad de que oraremos continuamente ante

el Umbral Sagrado por su gu�a y protecci�n.
[Firmado: La Casa Universal de Justicia]

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