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Mensajes : Promoción de la Entrada en Tropas
PROMOCIÓN DE LA ENTRADA EN TROPAS
RECOPILACIÓN DE CITAS

de Cartas Escritas por (o en nombre de) Shoghi Effendi

y la Casa Universal de Justicia
Preparada por el Departamento de Investigación
- Octubre 1993 -

De cartas escritas por Shoghi Effendi o de su parte

Y ahora, al mirar al futuro, confío en ver que los amigos de todos los países, de todas las formas de pensar y de ser, se reúnan de buen grado y con júbilo en torno a sus centros locales y, especialmente, nacionales, para así poder promover sus intereses con una armonía completa, una comprensión cabal, un fervor auténtico y una fuerza inquebrantable. Tal es en verdad el único gozo y aspiración de mi vida, pues ahí reside la fuente de la que han de manar las bendiciones venideras y sobre cuyos cimientos ha de descansar la seguridad del Edificio Divino. ¿Acaso no podemos ahora, por fin, confiar en que despunta un día más radiante sobre el horizonte de nuestra amada Causa?

(24 de septiembre de 1924, mensaje dirigido por Shoghi Effendi a los bahá'ís de América, publicado en Bahá'í Administration: Selected Messages 1922-1932 [Wilmette, Bahá'í Publishing Trust, 1974], p. 67).[1]

El trabajo que los miembros de su pequeña familia están haciendo por esparcir la Causa y difundir su espíritu entre las personas que van conociendo, es un hecho que no puede negar nadie que esté familiarizado con su vida (...) Con el tiempo verá lo abundantes que han de ser los frutos de su servicio. No es suficiente hacer recuento de las almas que abrazan la Causa para medir su progreso. Mayor importancia revisten otras consecuencias de sus actividades como son el espíritu que alienta en la vida de la comunidad, y la medida en que las enseñanzas que proclamamos hacen mella en la conciencia y creencias de las personas que las oyen. Pues sólo cuando el espíritu haya calado a fondo en el mundo, empezarán las gentes a entrar en la Fe en gran número. Al principio de la primavera sólo germinan unas pocas semillas excepcionalmente favorecidas; pero cuando la estación alcanza su apogeo y la atmósfera se impregna del calor de la verdadera primavera, entonces aparecen macizos de flores y luego, de repente, es toda una ladera la que rompe en flor. Estamos todavía en la etapa en que sólo se despiertan almas aisladas, pero pronto la estación irrumpirá de lleno y grupos y aun naciones enteras despertarán a la vida espiritual otorgada por Bahá'u'lláh.

(18 de febrero de 1932, carta dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente) [2]

(...) confía en que, con la ayuda de Dios, tendrá usted éxito. Sin duda Dios reforzará los esfuerzos que usted haga y le ayudará a completar la tarea que tiene por delante. Empero, Dios nos asistirá a condición de que cumplamos nuestra parte y nos sacrifiquemos en el camino del progreso de Su Fe. Tenemos que sentir la responsabilidad que recae sobre nuestros hombros, levantarnos para desempeñarla y acto seguido contar con que la gracia divina lloverá sobre nosotros.

(20 de diciembre de 1932, carta dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente) [3]

¿Tendrá la humanidad que ser azotada por tribulaciones aún más graves, por más atormentada que ya esté, antes de que su efecto purificador la prepare para entrar al Reino celestial que está destinado a establecerse en la tierra? ¿Habrá de inaugurarse una era tan vasta, singular e iluminada de la historia humana con una catástrofe tan grande que recuerde, e incluso supere, el espantoso colapso sufrido por la civilización romana durante los primeros siglos de la era cristiana? ¿Será necesario que una serie de convulsiones profundas sacuda y agite al género humano antes de que Bahá'u'lláh sea entronizado en los corazones y las conciencias de las masas, antes de que se reconozca universalmente Su ascendencia indiscutible y el noble edificio de Su Orden Mundial cobre fuerza y sea establecido?

(11 de marzo de 1936, mensaje de Shoghi Effendi, publicado en The World Order of Bahá'u'lláh: Selected Letters [Wilmette, Bahá'í Publishing Trust, 1991], pp. 201-2). [4]

La acción inspirada en la certeza del triunfo final de la Fe resulta, a decir verdad, esencial para la materialización gradual y completa de las esperanzas que tienen ustedes puestas en la extensión y consolidación del Movimiento en su país. Que el Todopoderoso les inspire a todos y a cada uno de ustedes con el celo, la determinación y la fe necesarios para llevar a cabo Su Voluntad y proclamar Su Mensaje a los habitantes de su país y de allende sus fronteras.

(11 de mayo de 1934, carta dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente) [5]

De los anales de su tumultuosa historia, cada una de cuyas páginas describe una nueva crisis, rebosa con la descripción de una calamidad desconocida, narra el episodio de una traición vergonzosa y está manchada con la narración de atrocidades infames, surge, clara e incontrovertible, la suprema verdad de que con cada estallido de hostilidad hacia la Fe, proceda de dentro o de fuera, se ha liberado de forma providencial una medida proporcionada de la desbordante gracia que sostiene a sus defensores, confunde a sus adversarios y transmite un nuevo impulso a la marcha ascendente de la Fe, impulso que a su vez provoca, a través de sus manifestaciones, la hostilidad de sectores hasta entonces inconscientes de sus desafiantes implicaciones. Por otra parte, semejante aumento de hostilidad viene acompañado de una revelación aún más llamativa del Poder Divino y una efusión más abundante de la gracia celestial, las cuales, al permitir que los defensores de esa Fe cosechen victorias aún más brillantes, suscita así controversias de mayor trascendencia si cabe y levanta enemigos incluso más formidables contra una Causa destinada, en última instancia, a resolver esas controversias y a aplastar la resistencia de esos mismos enemigos, mediante un despliegue aún más glorioso de su poder inherente.

El avance irresistible de la Fe de Bahá'u'lláh, visto desde esta perspectiva y animado por las influencias estimulantes que engendran tanto la imprudencia de sus enemigos como su propia fuerza interna latente, se resuelve en una serie de pulsaciones rítmicas -provocadas en parte por los arrebatos coléricos de sus enemigos y, en parte, por las vibraciones del Poder Divino-, que aceleran su paso con ritmo creciente por ese curso predestinado que ha trazado para ella la Mano del Todopoderoso.

(12 de agosto de 1941, posdata manuscrita de Shoghi Effendi, de una carta escrita en su nombre, cf. Crisis y victoria [Tarrasa: Editorial Bahá'í de España, 1988], p. 48-9) [6]

¡Si los amigos siempre aguardan a estar plenamente cualificados para realizar alguna tarea concreta, el trabajo de la Causa estaría casi paralizado! Pero el acto mismo de esforzarse por servir, por muy indigno que uno se sienta, atrae las bendiciones de Dios y le capacita para adaptarse mejor a la tarea.

(4 de mayo de 1942, carta dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente) [7]

Toda insistencia en la importancia de la unidad de los amigos será poca, pues sólo manifestando la grandeza de su amor y paciencia recíprocas podrán concebir esperanzas de ver sus filas copiosamente engrosadas.

(2 de agosto de 1942, carta dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente) [8]

Él anhela ver un mayor grado de unidad y amor entre los creyentes, pues ése es el espíritu que ha de animar su vida de Comunidad. Las masas no abrazarán la Causa mientras no vean un ejemplo brillante en nosotros, pues necesitan ver las enseñanzas demostradas en un modelo de acción.

(13 de marzo de 1944, mensaje dirigido en nombre de Shoghi Effendi a una sesión de una escuela bahá'í de invierno) [9]

El público no responderá en gran número a la Fe mientras no vea en la Comunidad Bahá'í un verdadero modelo en acción o algo mejor que lo que ya posee.

(13 de marzo de 1944, carta dirigida en nombre de parte de Shoghi Effendi a un creyente) [10]

Los queridos Sr. y Sra. (...) poseen una gran habilidad para encender en los corazones el amor a Dios. Éste es el amor saludable, caluroso y espiritualizador que anhela el mundo de hoy. Los bahá'ís nunca conseguirán atraer gran número de personas a la Fe en tanto no vean en nuestra vida individual y comunitaria unas obras y un ambiente tales que evidencien el amor a Dios.

(17 de febrero de 1945, carta dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente) [11]

Pero sobre todo, cuando se cumplen los primeros años del segundo siglo bahá'í, es menester que el Mensaje curativo de Bahá'u'lláh sea llevado vívida y sistemáticamente a la atención de las masas, en ésta su hora de dolor, angustia y confusión, por medio de un Orden Administrativo que ya está dando muestras de funcionar correctamente y cuyas ramificaciones se han extendido a los cuatro rincones del hemisferio occidental. Una defensa más audaz de las verdades desafiantes de la Fe; una presentación más convincente de sus principios señeros; una exposición más plena del carácter, objetivos y logros de su naciente sistema Administrativo, núcleo y modelo del futuro orden planetario; un contacto y una asociación más directos e íntimos con los líderes de la opinión pública cuyos objetivos y actividades sean afines a las enseñanzas de Bahá'u'lláh, con el propósito de demostrar la universalidad, la globalidad, la liberalidad y el poder dinámico de Su Mensaje Divino; un examen más detenido de los métodos y maneras con que vindicar sus afirmaciones, silenciar a sus difamadores y detractores, y proteger a sus instituciones; un esfuerzo más decidido por aprovechar en aras de esos fines y en la mayor medida posible las capacidades y aptitudes de la totalidad de los creyentes; tales son las tareas destacadísimas que, durante estos aciagos años de transición, concitan al conjunto de los creyentes americanos. Las ocasiones que propicien la radio y la prensa han de ser aprovechadas en un grado como nunca antes haya conocido la historia bahá'í americana. Los recursos combinados de la muy envidiada y ejemplar comunidad bahá'í americana han de ser canalizados hacia la promoción efectiva de estos meritorios propósitos. A quienes, en estos tiempos oscuros pero prometedores, se levanten a promover estos nobles fines y a apresurar con sus actos la hora en que pueda inaugurarse una etapa incluso más auspiciosa de la evolución de un Plan Divino y mundial, a ellos sin duda les serán dispensadas bendiciones de una consecuencia y abundancia nunca soñadas.

(29 de marzo de 1945, posdata añadida a mano por Shoghi Effendi a una carta dirigida en su nombre a una Asamblea Espiritual Nacional) [12]

Dos hechos han de contribuir en gran medida a la entrada más rápida y de más personas en la Fe: uno es la madurez alcanzada por los bahá'ís dentro de sus comunidades al actuar de acuerdo con las leyes bahá'ís y con el debido espíritu de unidad; otro es la desintegración de la sociedad y el sufrimiento que ello acarreará. Cuando se compruebe que los viejos métodos resultan inútiles en sumo grado, las gentes se sacudirán el materialismo, y su letargia espiritual, para abrazar la Causa.

(3 de julio de 1948, carta dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente) [13]

No hay nada en la cita de la Tabla del Maestro que figura en la página 681 del Volumen III de Sus Tablas que nos lleve a creer que en el momento en que se concluya el Templo habrá masas de personas que abracen la Causa. No es que no vayan a hacerlo. Ese tiempo llegará y esperemos que sea pronto; pero no cabe fijar una fecha. Por cierto, ¡semejante afirmación no justifica el que los amigos se sienten a descansar! Al contrario, deben preparar el camino, especialmente entre sus propias filas, para acoger a vastos contingentes de nuevos creyentes. Por tanto y como preparación para enseñar y recibir a mayor número de creyentes, que pongan más empeño en perfeccionar sus relaciones puramente bahá'ís, en estar más unidos, más educados espiritualmente, más capacitados para cumplir sus tareas administrativas.

(25 de marzo de 1949, carta dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente) [14]

Sin el espíritu de verdadero amor a Bahá'u'lláh, a Su Fe y a sus instituciones, y de amor entre los propios creyentes, la Causa nunca podrá atraer a gran número de personas. Pues no son sermones ni reglas lo que necesita el mundo, sino amor y obras.

(25 de octubre de 1949, carta dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente) [15]

Aunque durante el último cuarto de siglo se ha conseguido un progreso tremendo en los Estados Unidos, entiende que los creyentes deben ser cada vez más conscientes de que, sólo en la medida en que reflejen en su vida comunitaria los exaltados principios de la Fe, lograrán que las masas se sientan atraídas hacia la Causa de Dios.

(15 de septiembre de 1951, mensaje dirigido en nombre de Shoghi Effendi a una sesión de una escuela bahá'í) [16]

Está convencido de que las comunidades latinoamericanas se encuentran todavía en la antesala de su internacionalización y que pronto darán el salto. Su crecimiento, comparado con lo que tardaron en madurar y extenderse las comunidades norteamericana, británica y francesa, simplemente ha sido vertiginoso. Conforme la Causa se extiende por todo el mundo, también su ritmo de aceleración aumenta. La constitución de nuevos centros en África tiene, misteriosamente, repercusiones espirituales que ayudan a la formación de nuevos centros en todas partes.

(30 de junio de 1952, carta dirigida en nombre de Shoghi Effendi a una Asamblea Espiritual Nacional) [17]

Tal flujo constante de refuerzos resulta absolutamente vital y de extrema urgencia, pues nada que no sea la afluencia revitalizante de nueva sangre que reanime a la Comunidad Bahá'í mundial puede salvaguardar los triunfos que, con tanto sacrificio y dispendio de esfuerzo, tiempo y medios, están siendo cosechados en los territorios vírgenes por los valientes Caballeros de Bahá'u'lláh, cuyo privilegio no es otro que el de constituir el ariete con que, en los diversos escenarios y en circunstancias a menudo adversas y extremadamente desafiantes, embisten los batallones al tiempo que compiten entre sí por la conquista espiritual de los territorios e islas del planeta que todavía no han hecho acto de rendición.

Este flujo, además, presagiará y adelantará la llegada del día en que, tal y como profetiza `Abdu'l-Bahá, el mundo bahá'í será testigo de la entrada en tropas de personas de diferentes naciones y razas; un día que, visto desde su propia perspectiva, servirá de preludio a esa hora tan anhelada en que la conversión masiva de esas mismas naciones y razas, resultado directo de una cadena de acontecimientos de naturaleza trascendental y acaso catastrófica y por ahora del todo imprevisible, repentinamente revolucionará el destino de la Fe, trastornará el equilibrio del mundo y multiplicará por mil la fuerza numérica así como el poder material y la autoridad espiritual de la Fe de Bahá'u'lláh.

(25 de junio de 1953, mensaje de Shoghi Effendi, publicado en Citadel of Faith: Messages to America 1947-1957 [Wilmette, Bahá'í Publishing Trust, 1980], p. 117. (En la versión publicada aparece la fecha del 18 julio 1953) [18]

Estamos en plena bajamar. Los bahá'ís saben que la marea dará un vuelco y ascenderá con potentes olas de fe y devoción, no sin que antes la humanidad haya sufrido. Entonces entrarán las gentes en la Causa de Dios en tropas, y cambiará toda la situación. Los bahá'ís ven esta nueva situación, que a buen seguro va a producirse, como quien contempla desde lo alto de una montaña los primeros destellos del amanecer, mucho antes de que otros lo adviertan. Hacia esta meta deben los bahá'ís orientar su trabajo.

(5 de octubre de 1953, carta dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente) [19]

La Fe crecerá a pasos agigantados cuando no sólo cada persona, sino también cada Asamblea cumpla con el verdadero espíritu de la enseñanza; y ello requiere completa dedicación, vivir la vida y consagración a la noble misión.

(19 de marzo de 1954, carta dirigida en nombre de Shoghi Effendi a una Asamblea Espiritual Local) [20]

La Cruzada en la que se ha embarcado con tanta alegría y confianza el ejército del Señor de las Huestes, se encuentra ahora en un punto crucial de la historia de su maravilloso despliegue. Atrás quedan tres años de magníficas gestas destinadas a robustecer la trama de su Orden Administrativo así como a propagar la luz de una Fe inmortal e infinitamente preciosa. Los protagonistas, personas procedentes de todas las clases sociales, sexos, edades y climas, no han dejado de verse animados colectiva e individualmente por un espíritu de abnegación y autosacrificio tan insólito que sólo puede decirse superado por el espíritu de que hicieron gala los Rompedores del Alba de una edad anterior. En aras de la consecución sistemática de estas metas todo un inmenso tesoro ha sido gastado voluntaria y amorosamente. Algunas almas heroicas o bien ya han saboreado la copa del martirio, o han entregado sus vidas, o han sido sometidas a diferentes pruebas en el combate por Su Causa. Las consecuencias se han hecho notar en grado tal que la alarma ha cundido entre un número nada despreciable de los adversarios tradicionales y temibles de sus valientes y consagrados defensores. En efecto, con su progresión nuevos enemigos han surgido empeñados en obstruir su avance y derrotar sus propósitos. Ya puede discernirse en regiones remotas los signos premonitorios que anuncian la llegada del día en que las tropas se agolparán en torno a su estandarte, cumpliendo las predicciones pronunciadas hace tiempo por el Capitán Supremo de sus fuerzas.

(Abril de 1956, mensaje dirigido por Shoghi Effendi a todas las Asambleas Espirituales Nacionales) [21]

El progreso constante que las comunidades suiza e italiana han logrado en años recientes al trabajar con unidad, fidelidad y devoción ejemplares por la propagación de la Fe de Bahá'u'lláh, ha traído una gran alegría a mi corazón, me ha servido de gran estímulo y, sin duda ha acrecentado la admiración que sienten sus comunidades hermanas ante la habilidad con que están acometiendo sus arduas y sagradas labores (...)

No obstante, el progreso registrado en el importantísimo terreno de la enseñanza ha sido menos sustancial; y muy inferior ha sido la aceleración experimentada en el proceso vital de las conversiones individuales, motivo principal por el se ha erigido tan laboriosamente toda la maquinaria del Orden Administrativo.

(12 de agosto de 1957, postdata añadida a mano por Shoghi Effendi a una carta dirigida en su nombre a una Asamblea Espiritual Nacional) [22]

De cartas escritas por la Casa Universal de Justicia o en su nombre

Cuando las masas de la humanidad despiertan y entran en la Fe de Dios se pone en marcha un nuevo proceso y una nueva civilización despunta, como así lo prueba la aparición del cristianismo y del islam. Esas masas están integradas por la gente común, personas empapadas de sus propias tradiciones, pero receptivas, que al responder de veras a la Palabra de Dios se ven tan influidas por ésta como para transformar a las personas con las que traban relación.

(...) En los países donde los bahá'ís han tenido éxito al enseñar a las masas, las zonas rurales han recibido el mismo grado de atención y tiempo que antes solían dispensar a las capitales y ciudades. Los resultados, pues, vienen a indicar lo imprudente que es concentrarse solamente en un sector determinado de la población. Cada Asamblea Nacional debería equilibrar sus recursos y armonizar sus esfuerzos de tal manera que la Fe de Dios se enseñe no sólo a quienes resultan fácilmente accesibles, sino a todos los sectores de la sociedad, por muy remotos que estén (...)

Al enseñar a las masas, los amigos deben tener cuidado de no recalcar los aspectos humanitarios y de beneficencia de la Fe como medio para lograr nuevos creyentes. La experiencia ha demostrado que son muchas las complicaciones que surgen cuando a los destinatarios de la enseñanza se les ofrece instalaciones tales como escuelas, dispensarios, hospitales, o incluso ropa y comida. El motivo principal debería ser siempre la respuesta del hombre al Mensaje de Dios y el reconocimiento de Su Mensajero (...)

La expansión y la consolidación son procesos gemelos que han de ir parejos. Los amigos no deben detener la expansión en favor de la consolidación. La profundización de los creyentes recién ingresados genera un estímulo tremendo que a su vez repercute en una mayor expansión. Por otra parte, la adhesión de nuevos creyentes crea un nuevo espíritu en la comunidad y proporciona un aumento de los recursos humanos potenciales que habrán de reforzar el trabajo de la consolidación.

(13 de julio de 1964, mensaje dirigido por la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales) [23]

El segundo desafío al que nos enfrentamos consiste en intensificar la enseñanza a un nivel nunca antes alcanzado y cuyo objetivo es lograr ese "vasto aumento" que reclama el Plan. La meta se logrará merced a la participación universal y a la actividad constante. Cada creyente tiene un cometido que desempeñar y que a buen seguro puede desempeñar, pues cada alma sale al encuentro de otras almas y además -como promete Bahá'u'lláh- "a quienquiera que se levante para ayudar a Nuestra Causa le haremos victorioso (...)". La confusión del mundo no disminuye, más bien aumenta día a día, por lo que los hombres y las mujeres están perdiendo la fe en los remedios humanos. Por fin, va abriéndose paso la convicción de que "no hay lugar alguno adonde huir" salvo a Dios. La gran oportunidad está materializándose ahora; las gentes están hoy dispuestas a escuchar el remedio divino y, en muchas partes, deseosas de hacerlo.

(Mensaje de Ridván de 1965 dirigido por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo) [24]

Gracias a las espléndidas victorias registradas en la conversión a gran escala, la Fe de Bahá'u'lláh está conociendo una nueva fase de su desarrollo por todo el mundo. Es imperativo, pues, que el proceso de enseñanza a las masas no sólo se mantenga sino que se acelere. La estructura que cada Asamblea Nacional imprima a su Comité de Enseñanza con vistas a garantizar los mejores resultados en la extensión de sus trabajos de enseñanza es asunto que se deja enteramente a su discreción; pero en todo caso sí que debe existir una estructura eficiente de enseñanza que permita la ejecución de las tareas con prontitud y con arreglo a los principios administrativos de nuestra Fe. De entre los creyentes nativos de cada país se ha de seleccionar profesores viajeros competentes y se ha de concebir proyectos de enseñanza (...)

Mientras progresa este trabajo vital de enseñanza, cada Asamblea Nacional debe continuamente tener presente que la expansión y la consolidación son procesos inseparables que deben ir juntos (...) En consecuencia, la tarea de asegurar que la vida espiritual de los creyentes individuales se vea constantemente enriquecida, que las comunidades locales cobren progresivamente conciencia de sus deberes colectivos y que las instituciones de una administración en evolución operen de manera eficaz, es tan importante como expandirse a nuevos terrenos y reclutar bajo el abrigo de la Causa a las multitudes.

(2 de febrero de 1966, mensaje dirigido por la Casa Universal de Justicia a todas la Asambleas Espirituales Nacionales que se ocupan de la enseñanza a las masas) [25]

Actualmente la meta suprema del trabajo de enseñanza es llevar el mensaje de Bahá'u'lláh a todos los niveles de la sociedad humana y a todas las esferas de la vida. A menudo, en los rincones más inesperados, se encontrará una respuesta ilusionada a las enseñanzas. Tal respuesta debe ser rápidamente atendida con continuidad, pues el éxito en un área fértil despierta la respuesta de personas que al principio no mostraron interés.

La misma presentación de las enseñanzas no agradará a todos; el método de expresión y el enfoque han de variar según las opiniones e intereses del interlocutor. Por lo general, un método concebido para atraer a todos atraerá al sector medio, dejando intactos a ambos extremos. No se ha de escatimar ningún esfuerzo con tal de asegurar que la Palabra curativa de Dios alcance a ricos y pobres, instruidos y analfabetos, a los viejos y a los jóvenes, al devoto y al ateo, a los habitantes de islas y montañas remotas o a los habitantes de las ciudades populosas, al comerciante de barrio o al peón de arrabal, y a las tribus nómadas y al granjero y al estudiante universitario; todos tienen que ser incluidos conscientemente en los planes de enseñanza de la Comunidad Bahá'í.

Si bien los planes han de ser elaborados con esmero, valiéndose para ello de todos los medios útiles, sus Asambleas no deben permitir que tales planes eclipsen la evidentísima verdad que se desprende de las citas adjuntas, a saber: que son la pureza de corazón, el desprendimiento, la rectitud, la devoción y el amor lo que permite que el maestro, por muy carente de erudición humana que sea, atraiga las confirmaciones divinas y sea capaz de ganar los corazones de sus conciudadanos para la Causa de Dios.

(31 de octubre de 1967, mensaje dirigido por la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales) [26]

Shoghi Effendi nos dice que hay dos procesos en marcha en el mundo: el gran Plan de Dios, cuyo tumultuoso paso opera globalmente a través de la humanidad, derrumba las barreras que estorban la unidad del mundo y funde a la humanidad en un cuerpo unificado bajo los fuegos del sufrimiento y la experiencia. Este proceso producirá, cuando Dios lo disponga, la Paz Menor, la unificación política del mundo. En ese tiempo la humanidad se asemejará a un cuerpo unido, pero sin vida. El segundo proceso, la tarea de infundir vida en dicho cuerpo -la tarea de generar verdadera unidad y espiritualidad hasta su conclusión en la Paz Mayor-, corresponde a los bahá'ís, quienes conscientemente, con instrucciones detalladas y guía divina continua, se afanan por erigir la trama del Reino de Dios en la Tierra; hacia él convocan a sus congéneres en un acto destinado a conferirles vida eterna.

La ejecución del Plan Mayor de Dios avanza misteriosamente por sendas que sólo Él traza. Lo que sí está claramente perfilado es el Plan Menor, cuya realización nos ha sido encomendada como parte nuestra en Sus grandes designios de redención mundial. Puesto que no hay nadie más que vaya a hacerlo, es a este trabajo al que debemos consagrar todas nuestras energías.

(8 de diciembre de 1967, carta dirigida por la Casa Universal de Justicia a un creyente, cf. Wellspring of Guidance, pp. 133-34) [27]

Dondequiera que exista una comunidad bahá'í, sea grande o pequeña, haced que se distinga por su sentido perdurable de seguridad y fe, por su elevado criterio de rectitud, por su carencia absoluta de cualquier tipo de prejuicio, por el espíritu de amor que reine entre sus miembros y por la apretada trama de su vida social. La enorme diferencia entre esta conducta y la que caracteriza a nuestra sociedad actual inevitablemente provocará el interés de los más cultos. Conforme la penumbra se espese para apoderarse del mundo, tanto más brillará la luz de la vida bahá'í, y ello hasta que su fulgor acabe por atraer a las masas desilusionadas haciéndolas entrar en el refugio del Convenio de Bahá'u'lláh, Quien es el único que puede aportarles paz, justicia y una vida ordenada.

(Agosto 1968, mensaje dirigido por la Casa Universal de Justicia a la Conferencia de Palermo) [28]

Observamos que los nuevos métodos de enseñanza desarrollados para alcanzar a las masas, han influido de forma sustancial en la consecución de sus metas, por lo que urgimos a todos y cada uno de los bahá'ís americanos, recién ingresados o ya veteranos, a levantarse poniendo su confianza en Bahá'u'lláh y, armados con ese poder supremo, a continuar incansables en sus esfuerzos por llegar a las almas anhelantes, todo ello al tiempo que consolidan las victorias con tanto mérito labradas. Por muy efectivos que en el fondo demuestren ser, los nuevos métodos inevitablemente suscitan críticas y plantean sus propios retos. El ingreso de tantos creyentes constituye en sí mismo una llamada a los creyentes veteranos a compartir con entusiasmo su conocimiento y experiencia, en suma a incorporarse a las filas de quienes faenan en este campo de servicio. Instamos a los creyentes americanos a que, lejos de mantenerse al margen, aprovechen, como nunca antes lo hicieron, la excelente oportunidad que ahora se les ofrece, consulten juntos en oración y amplíen el alcance de sus esfuerzos.

Los esfuerzos por llegar a las minorías deben incrementarse y ampliarse hasta incluir a todos los grupos minoritarios: indios, hispanohablantes, japoneses y chinos. A decir verdad, el Mensaje curativo debe llegar y puede llegar a todos los estratos de la sociedad americana tan sólo con que los creyentes se levanten y arremetan con el espíritu que hoy está conquistando los bastiones de los estados del sur. Tal programa, sumado -como es de rigor- a una consolidación continua, puede hacerse realidad merced a la participación de todos y cada uno de los amantes de Bahá'u'lláh.

(14 febrero 1972, carta dirigida por la Casa Universal de Justicia a la Asamblea Espiritual Nacional de los Estados Unidos) [29]

El fortalecimiento y desarrollo de las Asambleas Espirituales Locales es un objetivo vital del Plan de Cinco Años. Con la consecución de esta sola meta la calidad de la vida bahá'í mejorará enormemente, aumentará la capacidad de la Fe para hacer frente a la entrada en tropas (que está ya teniendo lugar) y, sobre todo, se hará evidente la solidaridad y carácter que de manera creciente distinguen a la comunidad bahá'í, para así atraer a la Fe a más almas pensativas y ofrecer un refugio a los millones de personas carentes de guía y esperanza que sólo conocen un orden moribundo y espiritualmente vencido.

(Mensaje de Naw-Rúz 1974 dirigido por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo) [30]

Enseñar la Fe conlleva numerosas y diferentes actividades que se refuerzan entre sí y que resultan vitales para el éxito de la empresa (...)

Por consiguiente, el objetivo de todas las instituciones y profesores bahá'ís consiste en ir adentrándose en nuevos terrenos y estratos de la sociedad, y ello con tal esmero que, encendida ya la chispa de la fe en los corazones de quienes escuchan, prosiga la enseñanza incluso después de que los nuevos creyentes asuman sus responsabilidades como bahá'ís y participen en la enseñanza y el trabajo administrativo de la Fe.

Son muchas las regiones del mundo en donde la conversión a la Fe de miles de personas ha sido tan vertiginosa que las comunidades han visto desbordada su capacidad de consolidar adecuadamente los avances. Las gentes de estas regiones deben ahondar progresivamente su comprensión de la Fe, siguiendo planes bien establecidos, de manera que las comunidades de que forman parte comiencen a manifestar el modelo de vida bahá'í y puedan convertirse cuanto antes en grandes baluartes en que apoyar las labores de la Fe.

(25 de mayo de 1975, mensaje dirigido por la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales) [31]

En muchos lugares, sin embargo, hay una gran receptividad hacia las enseñanzas de la Fe. El desafío que los bahá'ís tienen ante sí radica en suministrar a estos millares de almas buscadoras, lo más rápidamente posible, el alimento espiritual que ansían, alistarlas bajo la bandera de Bahá'u'lláh, educarlas en la forma de vida que Él ha revelado y guiarlas para elegir Asambleas Espirituales Locales que, a medida que empiecen a funcionar con fuerza, unan a los amigos en comunidades firmemente consolidadas y se conviertan en faros de guía y puertos de refugio para la humanidad (...)

Por todo el mundo el Plan de Siete Años ha de atestiguar el logro de los siguientes objetivos: (...)

- El trabajo de enseñanza, tanto el organizado por las instituciones de la Fe como el que es fruto de la iniciativa individual, debe ser llevado adelante activamente, de modo que el aumento continuo de creyentes dé pie a que un mayor número de países alcance la entrada en tropas y, finalmente, la conversión masiva.

- Este trabajo de enseñanza ha de incluir la consolidación inmediata, intensa y continua, de modo que todas las victorias logradas no se pierdan, aumente el número de Asambleas Espirituales Locales y se refuercen los cimientos de la Causa.

(Mensaje de Naw-Rúz de 1979 dirigido por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo) [32]

La Fe de Dios no avanza a un ritmo uniforme. A veces es como el avance del mar cuando sube la marea. Al encontrarse con un banco de arena, parece como si ésta quedase detenida, pero, al paso de una nueva ola, se levanta el agua por encima, dejando atrás, inundada, la barrera que por poco tiempo la detuvo. Tan sólo con que los amigos persistan en sus esfuerzos, aparecerá de pronto el efecto acumulado de años de trabajo.

(27 de julio de 1980, carta dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional) [33]

El (...) problema tiene lugar con mayor frecuencia en países, tales como los africanos, que registran la entrada en tropas. Comparativamente, en dichos países resulta fácil conseguir el ingreso de gran número de creyentes. Se trata de una experiencia tan emocionante que los maestros visitantes a menudo tienden a preferir esta labor a tener que ayudar en el trabajo de consolidación (...) Conviene señalar que los profesores viajeros, sobre todo si se les ha destinado a labores de expansión, deben recordar que la consolidación es un elemento esencial e inseparable de la enseñanza, y que si visitan un área remota y alistan a creyentes a los que nadie va a poder visitar de nuevo en un futuro próximo, podrían muy bien estar causando un perjuicio tanto a esas personas como a la Fe. Hacer entrega a las gentes de este glorioso Mensaje para luego dejarlas en la estacada, produce decepción y desilusión, y ello al punto de que cuando por fin se pone en marcha una enseñanza correctamente planificada en esa misma región, los profesores pueden encontrarse con que la gente es resistente al Mensaje. El primer profesor que descuidó la consolidación en vez de plantar y nutrir las semillas de la fe, de hecho "vacunó" a las gentes contra el Mensaje Divino y ha dificultado mucho la enseñanza posterior.

(16 de abril de 1981, mensaje dirigido en nombre de la Casa Universal de Justicia a todos los Comités Continentales de Pioneros) [34]

La consolidación es una parte tan vital del trabajo de la enseñanza como la propia expansión. Tal aspecto de la enseñanza ayuda a los creyentes a profundizar su conocimiento y comprensión de las Enseñanzas, aviva la llama de su devoción a Bahá'u'lláh y a Su Causa de tal modo que luego son ellos quienes por propia voluntad prosiguen su desarrollo espiritual, promueven el trabajo de la enseñanza y robustecen el funcionamiento de las instituciones administrativas. Una consolidación adecuada resulta esencial para el mantenimiento de la salud espiritual de la comunidad, para la protección de sus intereses, para mantener su buen nombre y, finalmente, para la continuidad del trabajo de la propia expansión.

(17 de abril de 1981, mensaje dirigido en nombre de la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales) [35]

¿Quién puede dudar que estemos ahora entrando en una fase marcada por acontecimientos inimaginables y sin precedentes en el progreso de la Fe? (...) Sabemos que las victorias actuales conducirán a una oposición activa frente a la cual la comunidad mundial bahá'í ha de estar preparada. Conocemos las principales necesidades que experimenta hoy la Causa, a saber: vasto incremento de miembros y recursos económicos; mayor consolidación de su vida comunitaria y de la autoridad de sus instituciones; mejora marcada de rasgos tales como la unidad amorosa, la estabilidad de la vida familiar, la ausencia de prejuicio y la rectitud de conducta, rasgos todos que deben distinguir a los bahá'ís de las multitudes espiritualmente perdidas y caprichosas que los rodean. Sin duda, no puede tardar en llegar el tiempo tan anhelado en que habremos de dar curso, a escala universal, a aquella entrada en tropas, predicha por el Maestro, que será preludio de la conversión en masa.

(27 de diciembre de 1985, mensaje dirigido por la Casa Universal de Justicia a la Conferencia de los Cuerpos Continentales de Consejeros) [36]

La Casa de Justicia ha leído con sumo interés el relato sobre las circunstancias que han permitido que sus actividades de enseñanza cobren nuevo vigor. En particular le alegró saber que los propios creyentes de (...) están participando más activamente en las labores de enseñanza. Conviene que su Asamblea favorezca esta tendencia por todos los medios, haciendo cuanto esté en su poder para garantizar que los creyentes nativos ahonden su conocimiento de las verdades de la Fe y sean animados a enseñar no sólo a través de los medios recientemente puestos a su disposición, sino también valiéndose de la pluralidad de enfoques que admiten ser aplicados en diferentes partes del país y entre los distintos estratos de la sociedad de (...) Al mismo tiempo que los amigos aprovechan al máximo un método de trabajo practicable en determinada región, deben mostrarse receptivos a otros métodos y no insistir ciegamente en hacer lo mismo en todas partes. Si esa flexibilidad es asimilada, su comunidad sin duda crecerá en número y fuerza.

(13 de noviembre de 1986, carta dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional) [37]

El escenario está preparado para el crecimiento universal, rápido y masivo de la Causa de Dios (...) Las importantísimas labores de enseñanza deben proseguir con imaginación, persistencia y sacrificio para garantizar el reclutamiento de un número siempre mayor de creyentes que provean la energía, los recursos y la fuerza espiritual que han de permitir que la amada Causa cumpla dignamente con su papel en la redención de la humanidad.

(Mensaje de Ridván de 1987 dirigido por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo) [38]

La Fe avanza, no a un ritmo uniforme de crecimiento, sino a grandes saltos, precipitada por la alternancia de crisis y victorias. En un pasaje escrito el 18 de julio de 1953 en los primeros meses de la Cruzada de Diez Años, Shoghi Effendi, al mencionar la necesidad vital de garantizar mediante los trabajos de enseñanza la incorporación de un "flujo continuo" de "nuevos reclutas al ejército en lento pero continuo avance del Señor de las Huestes", señaló que dicho flujo "presagiará y adelantará la llegada del día en que, tal y como profetiza `Abdu'l-Bahá, el mundo bahá'í será testigo de la entrada en tropas de personas de diferentes naciones y razas". El mundo bahá'í ya ha sido testigo de ese día en África, el Pacífico, Asia y Latinoamérica; aún así, y dentro del plan actual, el proceso de entrada en tropas debe crecer y extenderse a otros países, pues -como señalaba el Guardián en esta misma carta- "servirá de preludio a esa hora tan anhelada en que la conversión masiva de esas mismas naciones y razas, resultado directo de una cadena de acontecimientos de naturaleza trascendental y acaso catastrófica y por ahora del todo imprevisible, repentinamente revolucionará el destino de la Fe, trastornará el equilibrio del mundo y multiplicará por mil la fuerza numérica así como el poder material y la autoridad espiritual de la Fe de Bahá'u'lláh". Ésta es la hora para la que debemos ahora prepararnos; ésta es la hora que tenemos la tarea de adelantar.

(31 de agosto de 1987, mensaje dirigido por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo) [39]

Un rayo de esperanza brilla ahora sobre el oscuro horizonte que ha ensombrecido la mayor parte de este siglo. Lo percibimos en las nuevas tendencias que dan impulso a los procesos sociales activos en el mundo, y también en los signos que indican una tendencia acelerada hacia la paz. Por lo que respecta a la Fe de Dios, ese rayo es la fuerza del Orden de Bahá'u'lláh, que crece a medida que su bandera es alzada sobre alturas cada vez más imponentes. Es una fuerza que atrae. Los medios de comunicación están prestando mayor atención a la comunidad mundial bahá'í. Los artículos, libros y obras de un número creciente de autores reconocen su existencia; tal es el caso de una reputadísima obra de consulta en donde recientemente la Fe figuraba como la religión con mayor implantación geográfica después del cristianismo. Cada día resulta más aparente el notable despliegue de interés que la comunidad bahá'í suscita entre los gobiernos, autoridades civiles, personas destacadas y organizaciones humanitarias. Actualmente, no sólo las leyes, los principios, la organización y el modo de vida de la comunidad bahá'í están siendo objeto de estudio, sino que también se busca su consejo y ayuda activa tanto para el alivio de problemas sociales como para la realización de actividades humanitarias.

Consecuencia emocionante de todos estos avances, tan favorablemente combinados, ha sido la aparición de un nuevo paradigma de oportunidades posibilitadoras de un mayor crecimiento y consolidación de nuestra comunidad mundial. En todos los niveles de la sociedad la enseñanza de la Causa tiene abiertas ante sí nuevas perspectivas. Así lo confirman los primeros resultados obtenidos con las nuevas iniciativas que han sido emprendidas en diversos lugares. En efecto, son cada vez más las comunidades que están siendo testigos de la entrada en tropas prometida por el amado Maestro y de la cual Shoghi Effendi dijo que daría paso a la conversión en masa. Las posibilidades inmediatas que ofrece tan providencial situación nos llevan a confiar en la inminencia de una expansión de la Comunidad del Más Grande Nombre como nunca antes se había experimentado.

La chispa que avivó el interés por la Causa de Bahá'u'lláh fue la fortaleza y la paciencia heroicas de los amados amigos de Irán, virtudes gracias a las cuales la comunidad mundial bahá'í se vio inducida a realizar un programa persistente y meticuloso de apelaciones dirigidas a la conciencia del mundo. La comunidad entera se comprometió en esta inmensa empresa, actuando al unísono a través de su Orden Administrativo y compaginando dichas actividades con otras igualmente vigorosas y destacadas en otros campos de actuación y de las cuales ya se ha dado cuenta en lugar aparte. No obstante nos sentimos impulsados a mencionar que un resultado importante de tan dilatados esfuerzos ha sido nuestro reconocimiento de que las relaciones externas de la Causa atraviesan ya una nueva etapa caracterizada por la notable madurez que las Asambleas Espirituales Nacionales han alcanzado en la intensificación de sus contactos con organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, así como con el público en general (...)

Pero el propósito supremo de toda actividad bahá'í es la enseñanza. Cuanto se ha venido realizando o se realice en el futuro gira en torno a esta actividad central, "piedra angular de la base misma" y causante de todo progreso que se registra en la Fe. El reto actual requiere actividades de enseñanza que por su escala, calidad, variedad e intensidad superen cumplidamente los esfuerzos actuales. Ahora es el momento, no sea que la oportunidad se pierda en los estados de ánimo rápidamente cambiantes de un mundo frenético. Ahora bien, en modo alguno debe suponerse que el motivo esencial que inspira este sentimiento de urgencia se deba al oportunismo. Hay una razón primordial, a saber: el estado penoso que atraviesan las masas sufrientes y agitadas de la humanidad, hambrientas de rectitud, pero privadas "de discernimiento para ver a Dios con sus propios ojos o escuchar Su Melodía con sus propios oídos". Preciso es, pues, alimentarlas. Donde la esperanza se haya perdido, ha de restablecerse la visión; donde cundan la duda y la confusión, ha de ponerse confianza. En éste como en otros respectos "La promesa de la paz mundial" está destinada a desbrozar el camino. Ahora que su presentación a los jefes de los gobiernos está prácticamente concluida, cumple transmitir su contenido, por todos los medios posibles, a todas las gentes, sea cual sea su procedencia y condición social. Esta tarea forma parte necesaria del trabajo de enseñanza que define nuestro tiempo, por lo que ha de ser acometida con tesón y sin desmayo.

La enseñanza es el alimento del espíritu; da vida a las almas sumidas en el sueño; alza el nuevo cielo y la nueva tierra; enarbola el estandarte de la unidad del mundo; asegura el triunfo del Convenio y otorga a quienes en pos de ella entregan su vida la excelsa dicha de alcanzar el beneplácito de su Señor.

Todo creyente, hombre, mujer, joven y niño es emplazado a este campo de acción; pues el triunfo de la comunidad entera depende de la iniciativa y de la voluntad decidida de la persona por enseñar y servir. Así pues, al enseñar, más y mejores triunfos aguardan al creyente que pone pie firme en el poderoso Convenio de Bahá'u'lláh, se deja sostener por la oración diaria y la lectura de la Palabra Sagrada, se recrece en el esfuerzo constante por ahondar su comprensión de las Enseñanzas divinas, se alimenta por el acatamiento de las leyes y principios de Su portentoso Orden Mundial y alcanza iluminación en su empeño por relacionar las Enseñanzas con los asuntos actuales. En suma, el triunfo final de la Causa queda asegurado por "una cosa y solamente una cosa" que Shoghi Effendi ha recalcado de manera harto conmovedora, a saber, "el grado en que nuestra propia vida interior y conducta personal reflejen en sus múltiples aspectos el esplendor de aquellos principios eternos proclamados por Bahá'u'lláh".

(Mensaje de Ridván de 1988 dirigido por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo) [40]

Tomamos nota de su preocupación por la consolidación y "enseñanza masiva". El concepto de enseñanza masiva se entiende mejor en el contexto de la "enseñanza destinada a las masas", lo que implica alcanzar a todos los niveles de la sociedad en todos los continentes e islas del mundo. En los países en vías de desarrollo han aceptado la Fe grandes segmentos de población, generalmente entre los menos cultos. En fechas más recientes, sobre todo en Asia, hemos podido comprobar cómo gran número de jóvenes de las escuelas superiores y facultades universitarias se han visto atraídos a la Fe. Sin embargo, esto no significa que haya algún sistema concreto de enseñanza que los bahá'ís deban adoptar. A diferentes culturas y tipos de personas corresponden distintos enfoques. Los amigos, al tiempo que aprovechan al máximo un método de trabajo practicable en determinada región, deben mostrarse receptivos a otros métodos y no insistir ciegamente en hacer lo mismo en todas partes. Si esa flexibilidad es asimilada, la comunidad de (...) sin duda crecerá en número y fuerza.

(11 de agosto de 1988, carta dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a un creyente) [41]

Hace falta imprimir un sentido de urgencia en la enseñanza y esto significa encender la chispa de fe y devoción en los corazones de las gentes y avivarla para que quienes acepten la Fe se conviertan en ardientes y firmes defensores suyos. Inevitablemente entre los que se vean atraídos por el Mensaje y lo acepten los habrá que más tarde lleguen a apartarse. Tal resultado es connatural a la respuesta humana a toda suerte de enseñanza; pero el esfuerzo de los bahá'ís debe encaminarse a enseñar no sólo lo más intensamente posible sino también lo mejor posible.

(1 de noviembre de 1988, carta dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional) [42]

El Centro Internacional de Enseñanza ha llegado a la conclusión de que las instituciones bahá'ís de (...) han concedido demasiada importancia a proyectos grandes y costosos que conllevaban importantes y logradas operaciones de relaciones públicas y de proclamación. A su manera, éstas son actividades muy útiles, pero no cabe esperar que de ahí se siga gran número de nuevos creyentes. La llave que conduce a la conversión de las gentes es la actividad con que cada creyente lleva la chispa de la fe a los buscadores, responde a sus preguntas y ensancha su comprensión de las enseñanzas.

(9 de febrero de 1989, carta dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional) [43]

La corriente espiritual que tan vivificantes efectos ejerció en la Convención Internacional Bahá'í del pasado Ridván se ha extendido velozmente a través de toda la comunidad mundial, impulsando a sus miembros tanto de oriente como de occidente a realizar proezas y gestas en la enseñanza como jamás se habían experimentado en un solo año. El alto nivel de ingresos -ya se han recibido informes de casi medio millón de nuevos creyentes- confirma este juicio por sí solo. Y así, entre la acumulación de pruebas que evidencian la realidad de esa entrada en tropas a que convocábamos en nuestro mensaje de hace un año, surgen los nombres de países tan distantes entre sí como la India y Liberia, Bolivia y Bangladesh, Taiwán y Perú, Filipinas y Haití. Tales pruebas son señales esperanzadoras de la mayor aceleración que aún está por venir y en la que finalmente se verán implicadas todas las comunidades nacionales, no importa cuál sea el estado actual de sus actividades de enseñanza (...)

Todos estos requisitos deben cumplirse, y se cumplirán a no dudarlo, mediante el servicio consagrado de todo miembro consciente de la Comunidad de Bahá y, especialmente, por medio del compromiso personal con las labores de enseñanza. Tan crucial es afianzar los cimientos que permitan el triunfo en todos los quehaceres bahá'ís y la aceleración de la entrada en tropas, que nos sentimos impulsados a añadir las siguientes enfáticas palabras para su consideración: No es suficiente proclamar el mensaje bahá'í, por esencial que ello sea. No es suficiente ampliar las listas de creyentes bahá'ís, por vital que ello sea. Es menester que las almas sean transformadas y que, en consecuencia, las comunidades se vean consolidadas y se logren nuevos modelos de vida. La transformación es el propósito esencial de la Causa de Bahá'u'lláh, pero lograrlo en obediencia al Convenio depende de la voluntad y del esfuerzo del creyente. Para obrar esta transformación en que se resume la aspiración de nuestras vidas es preciso conocer la voluntad de Dios valiéndose de la lectura y estudio regular de la Palabra Sagrada.

Amados amigos: El ímpetu generado por los logros de este pasado año se refleja no sólo en la existencia de oportunidades para una acusada expansión de la Causa, sino también en la presencia de un amplio abanico de retos trascendentales, reiterados y múltiples de cuya combinación se derivan exigencias muy superiores a cuantas pesaban anteriormente sobre nuestros recursos materiales y espirituales. Debemos estar preparados para afrontarlos. Hemos llegado, al rozar la mitad del Plan de Seis Años, a un momento histórico cargado de esperanzas y posibilidades, un momento en el que ciertas tendencias globales de importancia empiezan a acompasarse más ajustadamente con los principios y objetivos de la Causa de Dios. La urgencia que apremia a nuestra comunidad para proseguir su misión mundial es, por tanto, tremenda.

Nuestra primera respuesta tiene que ser enseñar: enseñarnos a nosotros mismos y enseñar a otros, en todos los niveles de la sociedad, por todos los medios posibles y sin más demora.

(Mensaje de Ridván de 1989 dirigido por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo) [44]

Durante los últimos dos años, casi un millón de almas han abrazado la Causa. Los repetidos casos de entrada en tropas registrados en diferentes lugares han contribuido a dicho incremento y han servido para centrarnos en esa visión con que Shoghi Effendi ilustra las gloriosas posibilidades que se abren en el campo de la enseñanza, pues tal y como afirma él, el proceso de "entrada en tropas de personas de diversas naciones y razas al mundo bahá'í" (... ) servirá de preludio a esa hora tan anhelada en que la conversión masiva de esas mismas naciones y razas, resultado directo de una cadena de acontecimientos de naturaleza trascendental y acaso catastrófica y por ahora del todo imprevisible, repentinamente revolucionará el destino de la Fe, trastornará el equilibrio del mundo y multiplicará por mil la fuerza numérica así como el poder material y la autoridad espiritual de la Fe de Bahá'u'lláh". Tenemos todas las razones para creer que va a experimentarse un aumento a gran escala de nuevos ingresos, aldea tras aldea, pueblo tras pueblo, país tras país. Sin embargo, no podemos aguardar pasivamente a que la visión de Shoghi Effendi tome cuerpo por sí sola. Nosotros, los pocos que somos, confiando plenamente en la providencia de Dios y reputando de privilegio divino los desafíos que se avecinan, debemos avanzar hacia la victoria sirviéndonos de los planes.

En ciertos aspectos de nuestra labor el cumplimiento de los compromisos antedichos podría verse realzado si mediara una expansión de pensamiento y acción. Puesto que el cambio -un cambio cada vez más rápido- es un rasgo constante de la vida actual, y puesto que nuestro crecimiento, tamaño y relaciones externas exigen mucho de nosotros, nuestra comunidad debe estar lista para adaptarse. En cierto sentido esto significa que la comunidad debe aprender a compaginar mucho mejor toda una gran variedad de actividades, sin por ello perder de vista los objetivos principales de la enseñanza, a saber: la expansión y la consolidación. Hay que lograr la unidad dentro de la diversidad de actuaciones, condición ésta en la que individuos diferentes se concentran en actividades diferentes, de modo que se hace patente el efecto saludable del conjunto sobre el crecimiento y desarrollo de la Fe; pues cada persona no puede hacerlo todo ni todas las personas pueden hacer lo mismo. Comprender esto reviste gran importancia para la madurez que la comunidad, ante las exigencias que pesan sobre ella, se está viendo forzada a alcanzar.

El Orden de Bahá'u'lláh ha sido concebido para guiar el progreso y resolver los problemas de la sociedad. Nuestro número es todavía demasiado reducido como para demostrar cabalmente las potencialidades inherentes al sistema administrativo que estamos construyendo. Por otra parte, la eficacia del sistema mismo no se apreciará del todo si no es de la mano de un vasto incremento del número de creyentes. Debido a la situación que impera en el mundo tal demostración se hace cada vez más apremiante y necesaria. Resulta más que evidente que ni siquiera quienes lanzan denuestos contra los defectos del viejo orden, e incluso estarían dispuestos a demolerlo, carecen de toda alternativa viable. Dado que el Orden Administrativo ha sido concebido para servir de modelo a la sociedad del futuro, la materialización de tal modelo ha de ser una señal de esperanza para los desesperados.

Hasta la fecha el gran número de grupos étnicos representados en la Fe nos ha permitido alcanzar una maravillosa diversidad. Debe hacerse todo lo posible por afianzarla con el ingreso de más creyentes de esos mismos grupos así como con miembros procedentes de grupos no representados. Sin embargo, existe otra categoría de diversidad que ha de reforzarse y sin la cual la Causa no va a poder afrontar adecuadamente los desafíos que se le plantean.

Su composición, abstracción hecha de la variedad étnica, necesita ahora abrazar a un número creciente de personas de capacidad, incluyendo personas destacadas y de talento procedentes de los diversos campos del quehacer humano. El alistamiento de un número significativo de tales personas constituye un aspecto indispensable de la enseñanza de las masas, aspecto que ya no puede descuidarse y que ha de incorporarse, consciente y deliberadamente, a nuestras labores de enseñanza si es que se desea ensanchar sus bases y acelerar el proceso de entrada en tropas. La adopción de medidas orientadas hacia ese meta reviste tal importancia y resulta tan oportuna que nos vemos obligados a hacer un llamamiento a los Consejeros Continentales y a las Asambleas Espirituales Nacionales para que le dediquen seria atención en sus planes y consultas.

Los asuntos de la humanidad han llegado a una etapa en que nuestra comunidad cada vez ha de ser objeto de más peticiones de ayuda en forma de consejos y medidas prácticas destinadas a resolver problemas sociales críticos. Es un servicio que prestaremos con sumo agrado; pero esto significa que nuestras Asambleas Espirituales Locales y Nacionales habrán de actuar más escrupulosamente conforme a principio. La mayor atención pública que se está concentrado sobre la Causa de Dios hace imperativo que las instituciones bahá'ís mejoren su rendimiento por medio de una identificación más estrecha con las verdades fundamentales de la Fe, por medio de una mayor adhesión al espíritu y la forma de la administración bahá'í y por medio de una mayor confianza en los efectos beneficiosos de toda consulta bien llevada. De este modo las comunidades a las que guían reflejarán un modelo de vida capaz de infundir esperanzas en los miembros desilusionados de la sociedad.

Ningún observador honesto puede negar que existen claros indicios de que la Paz Menor no puede estar muy distante, que las instituciones locales y nacionales del Orden Administrativo están creciendo continuamente en experiencia e influencia, que los planes para la construcción de los restantes edificios administrativos sobre el Arco están ya en un estado avanzado y que estas condiciones esperanzadoras hacen más perceptible la imagen de sincronización dinámica que Shoghi Effendi previó.

Sabedores, pues, de que formamos parte de una comunidad que tiene acceso a conocimiento probado, una comunidad claramente en la vanguardia de las fuerzas constructivas que operan en el planeta, ocupémonos de los asuntos de nuestro Padre. Él, desde Sus gloriosos retiros de lo alto, derramará las generosas efusiones de Su gracia sobre nuestros humildes esfuerzos, asombrándonos con las victorias incalculables de Su poder conquistador. Por todos y cada uno de ustedes continuaremos suplicando en el Sagrado Umbral las bendiciones incesantes de un tal Padre.

(Mensaje de Ridván de 1990 dirigido por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo) [45]

Por encima de todo, es esencial que los amigos tengan la confianza de que una nueva receptividad está amaneciendo en los corazones de los europeos y que tengan fe en que las semillas que siembren germinarán. Deben saber que se acerca el tiempo en que el número de sus compatriotas que habrán de aceptar la Fe aumentará repentinamente, y deben estar dispuestos y deseosos de dar la bienvenida a estos nuevos creyentes.

(12 de septiembre de 1991, carta dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional) [46]

Todos estos acontecimientos han hecho evidente que la comunidad bahá'í ha acumulado un potencial de progreso simplemente incalculable. La nueva situación en el interior de las naciones y entre ellas, así como los múltiples problemas que afligen a la sociedad no hacen sino aumentar dicho potencial. La impresión que se desprende de tal cambio es que la Paz Menor está próxima. Pero ha habido un recrudecimiento simultáneo de fuerzas contrarias. Con la nueva ola de libertad política, resultante del colapso de los baluartes del comunismo, ha llegado también una explosión de nacionalismo. El crecimiento concomitante del racismo que se registra en muchas regiones se ha convertido en una cuestión que preocupa gravemente al mundo. Todo ello se ve agravado por una ola de fundamentalismo religioso que está envenenando los manantiales de la tolerancia. El terrorismo arrecia. La incertidumbre general con relación al estado de la economía evidencia un profundo desorden en la administración de los asuntos materiales del planeta, estado que no puede sino exacerbarse ante la sensación de frustración y futilidad que afecta a la esfera política. El deterioro del medio ambiente y de la salud de enormes masas de gente es motivo de alarma. Paradójicamente, un elemento de este cambio lo constituyen los increíbles progresos registrados en la tecnología de las comunicaciones, sin cuyo concurso no sería posible la rápida transmisión de información e ideas de uno a otro rincón del mundo. Precisamente es en este escenario de "procesos simultáneos de auge y caída, de integración y desintegración, de orden y caos, con sus reacciones continuas y recíprocas", en donde se está fraguando una miríada de nuevas oportunidades para la próxima etapa del desenvolvimiento del Plan Divino del amado Maestro.

Ante la inminente llegada del Año Santo, la fecunda influencia de la revelación de Bahá'u'lláh pareció transformarse en un viento cuya sacudida arrolladora penetraba las estructuras arcaicas del antiguo orden, derrumbaba poderosos pilares y despejaba el terreno para dar paso a nuevos conceptos de organización social. Desde muchas direcciones puede oírse un clamor por la unidad y por la creación de un nuevo orden mundial. Los cambios que acusa el mundo se caracterizan por lo vertiginoso, repentino y precipitado de su naturaleza, atribuible a una fuerza misteriosa e irrefrenable. Del lado positivo de semejante mudanza cabe señalar la existencia de una receptividad inusitada hacia los conceptos globales, el movimiento por la colaboración internacional y regional, la tendencia de bandos contendientes hacia la adopción de soluciones pacíficas así como la búsqueda de valores espirituales. Incluso la comunidad del Más Grande Nombre está experimentando los rigurosos efectos de este viento vivificador, cuyo aire refresca los modos de pensar de todos nosotros, renueva, aclara y amplía nuestra visión sobre lo que es el propósito del Orden de Bahá'u'lláh a la luz de los sufrimientos y confusión de la humanidad.

Si bien la situación del mundo constituye por su misma urgencia todo un gigantesco desafío, también nos hace recordar la alentadora visión con que Shoghi Effendi contemplaba el porvenir del Orden Administrativo durante el segundo siglo de la Era Bahá'í, cuyo punto medio estamos a punto de rebasar. Así, en 1946 escribía: "El segundo siglo está destinado a atestiguar un tremendo despliegue y una notable consolidación de las fuerzas que laboran por el desarrollo mundial de ese Orden, así como los primeros amagos de ese Orden Mundial, del cual el presente Sistema Administrativo es a la vez el precursor, el núcleo y el modelo, un Orden que a medida que cristalice e irradie su influencia benigna por todo el planeta, proclamará al mismo tiempo la llegada de la mayoría de edad de toda la raza humana, así como la madurez de la Fe misma, la progenitora de ese Orden".

(Mensaje de Ridván de 1992 dirigido por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo) [47]

El año del centenario fue también un período en el que la situación del mundo en su conjunto se volvió más confusa y paradójica: hubo signos simultáneos de orden y caos, de esperanzas y frustraciones. En medio de un estado de cosas global tan confuso, pero animados por unos sentimientos de asombro y júbilo, valentía y fe que el Año Santo ha inducido en nuestros corazones, nosotros, en este Ridván del año ciento cincuenta de nuestra Fe, hemos emprendido un Plan de Tres Años. Su brevedad resulta forzosa habida cuenta de los rápidos vuelcos que dan los tiempos. No obstante, el propósito principal que anima el Plan es indispensable para el futuro de la Causa y de la humanidad. Se trata de la siguiente etapa en el desenvolvimiento del plan divino de enseñanza que trazara la pluma del Centro del Convenio. El Plan dará la medida de nuestra voluntad de respuesta a las inmensas oportunidades que acompañan a este momento crítico en la evolución social del planeta. El tesón por alcanzar sus objetivos y la plena realización de sus metas según convenga a las circunstancias de cada comunidad nacional allanarán el camino, para permitir que la Fe proyecte adecuadamente su papel frente a los desafíos inevitables que tiene ante sí la humanidad ahora que este siglo veinte cargado de destino, se acerca raudo a su fin.

Debe lograrse una expansión masiva de la comunidad bahá'í muy por encima de lo hasta ahora logrado. Debe acelerarse la difusión del Mensaje en aldeas, pueblos y ciudades y así alcanzar al conjunto de la humanidad. La necesidad de ello es tan crítica que sin tales logros las instituciones tan laboriosamente erigidas del Orden Administrativo carecerán del horizonte necesario para desarrollar y demostrar cumplidamente su innata capacidad para atender las necesidades acuciantes de una humanidad sumida en la desesperación. En este sentido la reciprocidad entre enseñanza y administración debe ser plenamente comprendida y realzada, ya que ambas se refuerzan mutuamente. Los problemas sociales que afectan a nuestra comunidad y aquellos problemas que de forma natural surgen del interior de la comunidad misma, ya sean sociales, espirituales, económicos o administrativos, se resolverán al multiplicarse nuestro número y recursos, y a medida que en todos los niveles de la comunidad desarrollen los creyentes la capacidad, disposición, valentía y decisión de obedecer las leyes, aplicar los principios y administrar los asuntos de la Fe en consonancia con los preceptos divinos.

El nuevo Plan gira alrededor de una triple temática: realzar la vitalidad de la fe de los creyentes, desarrollar considerablemente los recursos humanos de la Causa, y fomentar el funcionamiento correcto de las instituciones locales y nacionales bahá'ís. Con ello se pretende centrar la atención en torno a los requisitos que hacen posible el éxito cuando nos esforzamos por cumplir las múltiples metas del Plan en estos tiempos turbulentos (...)

La formación de los creyentes y su esfuerzo, mediante el estudio individual serio, por lograr un mejor conocimiento de la Fe, por aplicar sus principios y por administrar sus asuntos, son indispensables para desarrollar los recursos humanos que precisa el progreso de la Causa. Pero el conocimiento por sí solo es inadecuado; es vital recibir una formación tal que inspire amor y devoción, fomente firmeza en el Convenio, conduzca al individuo a la participación activa en el trabajo de la Causa y a tomar iniciativas cabales en la promoción de sus intereses. Los esfuerzos especiales que se realicen a fin de atraer hacia la fe a personas de capacidad contribuirán mucho a proporcionar los recursos humanos tan necesarios en este tiempo. Por otro lado, estos esfuerzos estimularán y fortalecerán la capacidad de las Asambleas Espirituales para cumplir sus responsabilidades sagradas.

El funcionamiento correcto de estas instituciones depende en gran medida de los esfuerzos que sus miembros hagan por familiarizarse con sus deberes y por actuar escrupulosamente conforme a principio, tanto en su comportamiento personal como en la conducción de sus responsabilidades oficiales. Asimismo reviste marcada importancia su voluntad decidida de borrar todo rastro de desamor y tendencias sectarias de entre ellos, su capacidad de ganarse el afecto y el apoyo de los creyentes bajo su cuidado y de implicar a tantas personas como sea posible en las labores de la Causa. Gracias a su empeño constante por mejorar el funcionamiento de las instituciones a las que sirven de guía, éstas acabarán por reflejar un modelo de vida que será la honra de la Fe y que, como consecuencia feliz, reavivará la llama de la esperanza entre los miembros cada vez más desilusionados de la sociedad.

(Mensaje de Ridván de 1993 dirigido por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo) [48]

Resulta comprensible su preocupación ante métodos de enseñanza que ejercen presión para que las personas declaren su Fe en Bahá'u'lláh o bien permiten el registro como bahá'ís de personas que aparentemente carecen de un conocimiento real de la Fe o de su Mensaje.

La enseñanza de la Causa siempre ha requerido prudencia, devoción, entusiasmo, pureza de intención y elocuencia de expresión. Al igual que otros seres humanos, los bahá'ís tienden a irse a los extremos y son demasiado pocos los que aportan el equilibrio adecuado a la forma en que actúan. Esto es especialmente cierto en la enseñanza de la Fe. En un extremo están quienes se hallan tan encendidos con el amor a la Fe y son tan conscientes de la necesidad desesperada de las gentes de recibir su mensaje curativo, que sobrepasan los límites de la prudencia y la discreción y se desvían a los terrenos del proselitismo. En el otro extremo están los que se muestran tan apacibles en sus planteamientos y están tan preocupados por no provocar nunca una reacción adversa, que no consiguen transmitir la enorme importancia de la Causa ni convencer a sus oyentes; pues si el mensajero no es entusiasta, ¿cómo puede transmitir entusiasmo a otros? El primer extremo conduce a una desfiguración de las enseñanzas y provoca desilusión; el segundo conduce al estancamiento de la comunidad y a su fracaso en cumplir su deber fundamental de transmitir al mundo este mensaje vivificador.

En éste, como en todos los aspectos del trabajo de la Causa, la solución estriba en que los amigos, por un lado, se muestren pacientes y tolerantes hacia aquellos cuyos defectos sean causa de pesar y, por otro, se esfuercen, mediante la consulta en Asamblea, por lograr un equilibrio más ajustado que mantenga el ritmo de trabajo y canalice el entusiasmo de los creyentes.

En uno de sus mensajes, publicado en la página 32 de Wellspring of Guidance (13 de julio de 1964 a todas las Asambleas Espirituales Nacionales), la Casa Universal de Justicia daba el siguiente consejo:

Quienes se declaran bahá'ís deberían sentirse cautivados por la belleza de las Enseñanzas y tocados por el amor a Bahá'u'lláh. No es necesario que sepan todas las pruebas, la historia, las leyes y los principios de la Fe; pero en el proceso de declararse bahá'ís, además de contagiarse de la chispa de fe, deben adquirir una información básica sobre las figuras centrales de la Fe así como sobre la existencia de leyes que han de seguir y de una administración a la que han de obedecer.

En décadas recientes, los bahá'ís occidentales se han acostumbrado a pensar que el proceso por el que una persona acepta la Fe requiere mucho tiempo, y que resulta impensable que alguien acepte inteligentemente a Bahá'u'lláh a los pocos minutos de saber de Él. Puede que ésta sea la pauta a la que se han acostumbrado, pero dista mucho de ser universal. Cuando la Fe empezó a ser rápidamente aceptada en África y en otras partes del Tercer Mundo, los bahá'ís occidentales a veces solían restarle importancia al hecho alegando que tales personas estaban menos educadas y tenían menos ideas que superar. Ahora asistimos al mismo proceso en los países del antiguo Bloque del Este, en donde personas de elevada educación abrazan la Fe nada más enterarse, y lo hacen con entusiasmo, ahondando rápidamente su comprensión de las enseñanzas con la lectura de todos los libros bahá'ís que caen en sus manos. Así pues, está claro que la receptividad a la verdad espiritual es, como indicó Bahá'u'lláh, cuestión de pureza de corazón, no de educación o de carencia de ella.

Entre las gentes de Europa occidental también hay signos de mayor receptividad hacia la Fe. Algunas personas, si se las aborda como es debido, están dispuestas a unirse a la comunidad del Más Grande Nombre. En tales casos, cuando una persona oye el Mensaje de Bahá'u'lláh y se siente movida a declarar su fe, no debe interponerse ningún obstáculo en su camino. Hay que poner suma atención en que, cuando el corazón del declarante haya expresado su deseo de abrazar la Fe, se inicie casi de inmediato el proceso de profundización. En efecto, la profundización del conocimiento del nuevo creyente en las verdades de la Fe es la parte más vital de la enseñanza; pero la profundización no es meramente impartir conocimiento; requiere también imbuir al alma de la persona del amor a Bahá'u'lláh de tal manera que su fe crezca día a día y se convierta en un creyente firme.

En la siguiente declaración, Shoghi Effendi recomienda al maestro bahá'í avanzar en el proceso de profundización de una persona que se sienta atraída a la Fe:

Que (el maestro bahá'í) considere el grado de receptividad de su oyente y decida por sí mismo cuál de los dos métodos -el directo o el indirecto- es el que mejor conviene a su propósito de comunicar al buscador la importancia vital del Mensaje Divino y aun de persuadirlo a que una su destino al de aquellos que ya lo han abrazado. Que recuerde el ejemplo sentado por `Abdu'l-Bahá y Su constante amonestación porque se derrame tal amabilidad sobre el buscador y porque se ejemplifique en grado tal el espíritu de las enseñanzas que aspira a inculcarle, que su destinatario se vea espontáneamente impulsado a identificarse con la Causa que incorpora tales enseñanzas. Que se refrene, al principio, de hacer hincapié en las leyes y costumbres que puedan someter la fe recién nacida del buscador a una tensión demasiado severa, y que se esfuerce por nutrirlo paciente y discretamente, pero de forma resuelta, hasta que alcance la madurez completa, y por ayudarlo a que proclame su absoluta aceptación de cuanto haya sido ordenado por Bahá'u'lláh. Que, tan pronto como esa etapa haya sido lograda, presente al buscador al conjunto de sus correligionarios, procurando mediante el compañerismo solícito y la participación activa en las actividades locales de su comunidad permitirle que contribuya al embellecimiento de la vida de ésta, al auge de sus tareas, a la consolidación de sus intereses y a la coordinación de sus actividades con las de sus comunidades hermanas. Que no se sienta satisfecho hasta haber infundido en su hijo espiritual un ansia tan profunda que impulse a éste, a su vez, a levantarse por su cuenta a dedicar sus energías a la vivificación de otras almas y a la defensa de las leyes y principios que establece su Fe recién aceptada.

(El Advenimiento de la justicia divina [Buenos Aires, EBILA, 1972], pp 77-78)

Por estas palabras del Guardián comprobamos que la prudencia, el estímulo, la persuasión y la paciencia son todos necesarios y que éstos deben estar a tono con la respuesta del oyente. También vemos que el proceso de profundización se prolonga hasta mucho después de que el nuevo creyente se haya enrolado en la comunidad bahá'í.

(30 de junio de 1993, carta dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a un creyente) [49]

PROMOCIÓN DE LA ENTRADA EN TROPAS
DECLARACIÓN
preparada por el Departamento de Investigación
de la Casa Universal de Justicia
Octubre 1993

La visión que ofrece Shoghi Effendi sobre el curso orgánico de la Fe abre nuestra conciencia a las gloriosas posibilidades que se presentan en el campo de la enseñanza. En 1953, en una carta dirigida a los creyentes de América con relación a la necesidad de enviar pioneros, el amado Guardián afirma que la presencia de "un flujo constante de refuerzos":

(...) presagiará y adelantará la llegada del día en que, tal y como profetiza `Abdu'l-Bahá, el mundo bahá'í será testigo de la entrada en tropas de personas de diferentes naciones y razas; un día que, visto desde su propia perspectiva, servirá de preludio a esa hora tan anhelada en que la conversión masiva de esas mismas naciones y razas, resultado directo de una cadena de acontecimientos de naturaleza trascendental y acaso catastrófica (...), repentinamente revolucionará el destino de la Fe, trastornará el equilibrio del mundo y multiplicará por mil la fuerza numérica así como el poder material y la autoridad espiritual de la Fe de Bahá'u'lláh.1

En el mensaje de Ridván de 1990, la Casa Universal de Justicia relaciona los "casos de entrada en tropas que de manera creciente" vienen registrándose en diversas partes del mundo, con las etapas de desarrollo contempladas en la visión de Shoghi Effendi. Asimismo, la Casa Universal de Justicia establece cuál ha de ser nuestro lugar en este proceso e insta a que los creyentes se movilicen. Así señala:

Tenemos todas las razones para creer que va a experimentarse un aumento a gran escala de nuevos ingresos, aldea tras aldea, pueblo tras pueblo, país tras país. Sin embargo, no podemos aguardar pasivamente a que la visión de Shoghi Effendi tome cuerpo por sí sola. Nosotros, los pocos que somos, confiando plenamente en la providencia de Dios y reputando de privilegio divino los desafíos que se avecinan, debemos avanzar hacia la victoria sirviéndonos de los planes.2

Para ayudar a los amigos a perfilar su comprensión de los procesos relacionados con la entrada en tropas y a responder al reto lanzado por la Casa de Justicia, adjuntamos una recopilación de citas de cartas escritas por (o de parte de) Shoghi Effendi y la Casa Universal de Justicia. Asimismo, ofrecemos los siguientes comentarios encaminados a explorar y subrayar algunos de los temas que se deducen de la recopilación. En las secciones 1 y 2 de esta declaración, describimos algunos aspectos generales del proceso de crecimiento y llamamos la atención sobre los factores que contribuyen a la expansión de la Fe. En la sección 3 nos centramos en actividades concretas y practicables destinadas a promover y mantener el proceso de entrada en tropas.

1. Algunas características del crecimiento

Antes de entrar en el tema de la entrada en tropas, examinemos algunos aspectos generales relacionados con los procesos mediante los cuales la Causa de Dios experimenta su crecimiento.

1.1. Crecimiento orgánico

El crecimiento de la Causa tiene lugar de forma orgánica o evolutiva.3 Por ello, su ritmo de crecimiento no es necesariamente uniforme4, sino que avanza "a grandes saltos, precipitada por la alternancia de crisis y victorias".5 Shoghi Effendi también ha señalado que la difusión de la Fe por todo el mundo vendrá acompañada de una aceleración de su ritmo de crecimiento.6

Actualmente la Fe no está creciendo al mismo ritmo en todo el planeta. La Casa de Justicia ha observado que en muchos países existe una "gran receptividad" hacia la Fe7, y que algunos sectores de la población tienden, inicialmente, a ser más receptivos que otros hacia la Causa.8 En aquellas regiones donde la receptividad apenas empieza a aflorar, la Casa de Justicia aconseja a los creyentes que confíen en que "se acerca el tiempo en que el número de sus compatriotas que habrán de aceptar la Fe aumentará repentinamente".9

Con respecto al futuro inmediato, la Casa Universal de Justicia afirma que el ritmo de crecimiento está destinado a acelerarse. Señala que "el escenario está preparado para el crecimiento universal, rápido y masivo de la Causa"10 y prevé que todas las comunidades nacionales recolectarán la cosecha de la entrada en tropas.11

1.2. Dinámica de crisis y victorias

La relación dinámica de los procesos de crisis y victorias es característica del desarrollo de la Fe.12 Shoghi Effendi afirma que "el registro de su tumultuosa historia" demuestra:

(...) la suprema verdad de que con cada estallido de hostilidad hacia la Fe, proceda de dentro o de fuera, se ha liberado de forma providencial una medida correspondiente de la desbordante gracia que sostiene a sus defensores, confunde a sus adversarios, y transmite un nuevo impulso a la marcha ascendente de la Fe, impulso que a su vez provoca, a través de sus manifestaciones, la hostilidad de sectores hasta entonces inconscientes de sus desafiantes implicaciones (...)".13

Análogamente, la Casa Universal de Justicia relaciona tanto la salida progresiva de la Causa de la etapa de oscuridad como el funcionamiento más maduro de las instituciones administrativas, con la respuesta de la comunidad a la oleada reciente de persecuciones ocurridas en Irán14, y acto seguido prevé que "las victorias actuales conducirán a la oposición activa".15

1.3. Impacto de la decadencia social

Shoghi Effendi llama la atención sobre la influencia purificadora que en la expansión de la Fe ejercen el sufrimiento y la tribulación relacionados con el proceso de decadencia social.16 En una carta escrita en su nombre, el Guardián indica que "no sin que antes la humanidad haya sufrido (...) entrarán las gentes en la Causa de Dios en tropas".17

La Casa Universal de Justicia describe gráficamente el impacto del proceso de decadencia de la humanidad, lo relaciona con la búsqueda espiritual de la humanidad18 y resalta la apremiante responsabilidad que tienen los bahá'ís, por una parte, de acelerar el ritmo de sus actividades de enseñanza19, "no sea que la oportunidad se pierda en los estados de ánimo rápidamente cambiantes de un mundo frenético"20, y, por otra parte, de crear el tipo de comunidad que ofrezca un modelo distintivo de vida tal que reavive "la esperanza entre los miembros cada vez más desilusionados de la sociedad".21

1.4. Salida de la oscuridad

El progreso de la Fe se acelera y va en paralelo a las oportunidades que se le presentan al salir de la oscuridad. La Casa Universal de Justicia hace referencia a la aparición "de un nuevo paradigma de oportunidades posibilitadoras de un mayor crecimiento y consolidación de nuestra comunidad mundial"22, y resalta la urgencia del desafío que afronta la comunidad bahá'í al responder a las necesidades y posibilidades que surjan conforme se avecina la Paz Menor.23

2. Factores que contribuyen al crecimiento

A modo de introducción, es importante observar que el amado Guardián, en una carta del 18 de febrero de 1932 escrita en su nombre, subraya el hecho de que el mero aumento del número de creyentes no necesariamente conlleva que la Causa progrese. En este sentido señala:

No es suficiente hacer recuento de las almas que abrazan la Causa para medir su progreso. Mayor importancia revisten otras consecuencias de sus actividades como son el espíritu que alienta en la vida de la comunidad, y la medida en que las enseñanzas que proclamamos hacen mella en la conciencia y creencias de las personas que las oyen. Pues sólo cuando el espíritu haya calado a fondo en el mundo, empezarán las gentes a entrar en la Fe en gran número.24

De igual manera, en el mensaje de Ridván de 1989, la Casa Universal de Justicia afirma:

No es suficiente proclamar el mensaje bahá'í, por esencial que ello sea. No es suficiente ampliar las listas de creyentes bahá'ís, por vital que ello sea. Es menester que las almas sean transformadas y que, en consecuencia, las comunidades se vean consolidadas y se logren nuevos modelos de vida. La transformación es el propósito esencial de la Causa de Bahá'u'lláh, pero lograrlo en obediencia al Convenio depende de la voluntad y del esfuerzo del creyente.25

El estudio de las cartas de Shoghi Effendi y de la Casa Universal de Justicia permite identificar varios factores que contribuyen al crecimiento a gran escala de la Fe. Se trata de factores mutuamente relacionados, que se refuerzan entre sí y que, cuando operan de manera concertada, sientan las bases necesarias para crear un entorno generador de crecimiento, esto es: una comunidad bahá'í cuyos miembros se dedican a refinar su comprensión de la naturaleza de la enseñanza, así como a aprender a trabajar juntos de modo y manera que su propia actividad acelere y mantenga la continuidad de los procesos de expansión y consolidación. Entre estos factores interactivos se encuentran los siguientes:

2.1. Compromiso con la transformación espiritual

Las cartas de Shoghi Effendi y la Casa Universal de Justicia mencionan frecuentemente que existe una relación crítica entre la transformación espiritual de la persona, la maduración del funcionamiento de la comunidad bahá'í y el crecimiento de la Causa. Fomentar esa transformación de la vida personal y familiar en el funcionamiento de comunidades y Asambleas, tal es la responsabilidad de cada creyente26 y de las instituciones bahá'ís por igual.27 Tal y como explica Shoghi Effendi:

La Fe crecerá a pasos agigantados cuando no sólo cada persona, sino también cada Asamblea cumpla con el verdadero espíritu de la enseñanza; y ello requiere completa dedicación, vivir la vida y consagración a la noble misión.28

2.2. Amor y unidad

El amor y la unidad de los creyentes entre sí29 y el amor de los creyentes a la Fe y a sus instituciones30 son fundamentales para atraer a gran número de personas a la Causa. El amado Guardián describe la unidad y el amor entre los amigos como "el espíritu que ha de animar su vida de Comunidad"31, y enumera sus implicaciones prácticas con relación a la planificación y realización de la labor de enseñanza. En una carta escrita de su parte, ofrece la siguiente orientación a los creyentes:

Que pongan más empeño en perfeccionar sus relaciones puramente bahá'ís, en estar más unidos, más educados espiritualmente, más capacitados para cumplir sus tareas administrativas, como preparación para enseñar y recibir a mayor número de creyentes.32

La Casa Universal de Justicia llama la atención sobre otro aspecto importante de este tema al ponernos sobre aviso contra la posible polarización de opiniones en torno a métodos y enfoques de enseñanza. De ahí el siguiente consejo dirigido a los creyentes:

En éste, como en todos los aspectos del trabajo de la Causa, la solución estriba en que los amigos, por un lado, se muestren pacientes y tolerantes hacia aquellos cuyos defectos sean causa de pesar y, por otro, se esfuercen, mediante la consulta en Asamblea, por lograr un equilibrio más ajustado que mantenga el ritmo de trabajo y canalice el entusiasmo de los creyentes.33

2.3. Participación universal

La participación universal y los esfuerzos constantes de los amigos por enseñar la Causa, aplicar sus principios y promover el desarrollo de sus instituciones no sólo son "indispensables para desarrollar los recursos humanos que precisa el progreso de la Causa"34, sino que también potencian el éxito en la enseñanza.35

2.4. Equilibrio entre la expansión y la consolidación

La Casa Universal de Justicia se refiere a la expansión y la consolidación como a "procesos gemelos que han de ir parejos".36 Señala que son "procesos inseparables"37 y que representan "los objetivos principales de la enseñanza".38 La Casa de Justicia, resaltando la relación existente entre la consolidación y la enseñanza, afirma en una carta escrita en su nombre:

Una consolidación adecuada resulta esencial para el mantenimiento de la salud espiritual de la comunidad, para la protección de sus intereses, para mantener su buen nombre y, finalmente, para la continuidad del trabajo de la propia expansión.39

2.5. La comunidad bahá'í como modelo

La comunidad bahá'í y el Orden Administrativo deben seguir desarrollándose y ser presentados al mundo como un modelo viable y un medio alternativo de organización social. Se trata de un proceso continuo. Así, en una carta escrita de su parte, Shoghi Effendi declara:

El público no responderá en gran número a la Fe mientras no vea en la Comunidad Bahá'í un verdadero modelo en acción o algo mejor que lo que ya posee.40

De igual manera, la Casa Universal de Justicia pone de relieve el carácter distintivo de la comunidad bahá'í y afirma que, a medida que se agudice el contraste entre la comunidad y el resto del mundo, ese mismo carácter habrá de "atraer a las masas desilusionadas haciéndolas entrar en el refugio del Convenio de Bahá'u'lláh".41 Además, la Casa de Justicia apunta que los asuntos de la humanidad y la incapacidad del orden antiguo para resolver los críticos problemas sociales se miran con preocupación creciente. Puesto que el Orden Administrativo Bahá'í está concebido para servir de modelo a la sociedad del futuro, tenemos la apremiante tarea de mostrar "las potencialidades inherentes al sistema administrativo" y así ofrecer "una señal de esperanza" para los desesperados.42

A la vista de las estrechas relaciones entre los elementos de crecimiento antes descritos y su naturaleza interactiva, creemos que si bien cada uno de los factores contribuye al proceso de expansión, ningún factor por sí solo sería suficiente para producir y mantener ingresos a gran escala y con continuidad. Centrarse en uno de ellos a expensas de los demás podría muy bien distorsionar el proceso de enseñanza así como retrasar la expansión y el crecimiento de la comunidad bahá'í a largo plazo. Téngase en cuenta que -como Shoghi Effendi afirma- el ocuparse en las labores de enseñanza refuerza el desarrollo precisamente de los factores que contribuyen al crecimiento de la Fe. Así, en una carta escrita en su nombre, señala:

La acción inspirada en la certeza del triunfo final de la Fe resulta, a decir verdad, esencial para la materialización gradual y completa de las esperanzas que tiene Vd. puestas en la extensión y consolidación del Movimiento en su país.43

El Guardián también llama la atención sobre el peligro propio de esa actitud a tenor de la cual los amigos aguardan a estar "plenamente cualificados para realizar alguna tarea concreta"44, y resalta la relación que se da entre el esfuerzo personal y la ayuda divina, indicando que:

Empero, Dios nos asistirá a condición de que cumplamos nuestra parte y nos sacrifiquemos en el camino del progreso de Su Fe. Tenemos que sentir la responsabilidad que recae sobre nuestros hombros, levantarnos para desempeñarla y acto seguido contar con que la gracia divina lloverá sobre nosotros.45

3. Promover la entrada en tropas

Del estudio de la recopilación adjunta, se desprende claramente que existen algunas actividades concretas que contribuyen directamente al proceso de entrada en tropas.

3.1. Fortalecimiento de las Asambleas Espirituales

Shoghi Effendi subraya la importancia del Orden Administrativo como medio para traer de forma "vívida" y "sistemática" el Mensaje curativo de Bahá'u'lláh "a la atención de las masas".46 Resalta la relación que vincula el desarrollo de las instituciones con "la aceleración del proceso vital de las conversiones individuales", afirmando que esa conversión individual constituye la razón principal por la que "se ha erigido tan laboriosamente toda la maquinaria del Orden Administrativo".47 De igual manera, la Casa Universal de Justicia relaciona directamente el fortalecimiento y el desarrollo de las Asambleas Espirituales Locales con la capacidad que la Fe pueda albergar para dedicarse a la entrada en tropas.48 La naturaleza de esta relación queda explicada en el mensaje de Ridván de 1993, en donde la Casa Universal de Justicia hace referencia a la "reciprocidad entre enseñanza y administración" y al hecho de que ambas "se refuerzan mutuamente".49

La Casa de Justicia indica que las instituciones bahá'ís necesitan imperiosamente mejorar:

(...) su rendimiento mediante una identificación más estrecha con las verdades fundamentales de la Fe, mediante una mayor adhesión al espíritu y a la forma de la administración bahá'í y mediante la confianza en los efectos beneficiosos de toda consulta bien llevada. De este modo las comunidades a las que guían reflejarán un modelo de vida capaz de infundir esperanzas en los miembros desilusionados de la sociedad.50

Con este objeto, la Casa Universal de Justicia subraya la importancia de formar a los amigos, incluidos los que se encuentran en áreas de enseñanza de masas51, con vistas a mejorar la comprensión y participación de éstos en el trabajo administrativo de la Causa. Asimismo, la Casa Universal de Justicia señala que el "funcionamiento correcto" de las Asambleas Espirituales:

(...) depende en gran medida de los esfuerzos que sus miembros hagan por familiarizarse con sus deberes y por actuar escrupulosamente conforme a principio, tanto en su comportamiento personal como en la conducción de sus responsabilidades oficiales.

Llama la atención sobre lo importante que es la decisión de sus miembros:

(...) de borrar todo rastro de desamor y tendencias sectarias de entre ellos, su capacidad de ganarse el afecto y el apoyo de los creyentes bajo su cuidado y de implicar a tantas personas como sea posible en las labores de la Causa.

Y afirma que como resultado del dedicado esfuerzo de los miembros de la institución, podrá ofrecerse "un modelo de vida" que no sólo ha de ser "la honra de la Fe" sino que también ha de servir para atraer a los "miembros cada vez más desilusionados de la sociedad".52

3.2. Administración eficiente y consolidación inmediata

Si bien la forma en que se organiza el trabajo de la enseñanza es algo que debe determinar cada Asamblea Espiritual Nacional, la Casa Universal de Justicia subraya la necesidad de disponer de "una estructura eficiente de enseñanza" para asegurar que "las tareas se lleven a cabo sin demora y de acuerdo con los principios administrativos de nuestra Fe".53 Además indica que la consolidación, que es "un elemento esencial e inseparable de la enseñanza"54, debe ser "inmediata, intensa y continua".55 Semejante enfoque integral de la expansión de la Causa no solamente aumenta los recursos humanos y económicos de la comunidad bahá'í56, sino que también contribuye a evitar problemas como la "vacunación" de los creyentes contra la Fe, fenómeno provocado por la combinación de una enseñanza inadecuada con una consolidación descuidada.57

3.3. Planes de enseñanza estratégicos y flexibles

La Casa Universal de Justicia hace un llamamiento a cada Asamblea Espiritual Nacional a "equilibrar sus recursos y armonizar sus esfuerzos" y así lograr que la Fe sea enseñada a "todos los sectores de la sociedad".58 Aconseja a las Asambleas que sean sistemáticas y sigan criterios estratégicos; que ajusten sus planes de enseñanza a las necesidades de grupos sociales y culturales concretos59, pues a "diferentes culturas y tipos de personas corresponden distintos enfoques".60 Por último, afirma que el propósito que anima por igual a instituciones bahá'ís y profesores bahá'ís consiste en "ir adentrándose en nuevos terrenos y estratos de la sociedad".61

La Casa de Justicia recalca la importancia de que la formulación y puesta en práctica de los planes de enseñanza sea flexible y equilibrada. Alienta a los creyentes a estar abiertos a nuevos métodos62, a valerse de enfoques diversos63, y a "no insistir ciegamente en hacer lo mismo en todas partes".64 En efecto, la comunidad bahá'í:

(...) debe aprender a compaginar mucho mejor toda una gran variedad de actividades, sin por ello perder de vista los objetivos principales de la enseñanza, a saber: la expansión y la consolidación.

Y con este fin, subraya la necesidad que existe de lograr:

la unidad dentro de la diversidad de actuaciones, condición ésta en la que individuos diferentes se concentran en actividades diferentes, de modo que se hace patente el efecto saludable del conjunto sobre el crecimiento y desarrollo de la Fe; pues cada persona no puede hacerlo todo ni todas las personas pueden hacer lo mismo.65

La Casa Universal de Justicia relaciona la expansión y maduración crecientes de la comunidad bahá'í con la adopción por parte de los creyentes de criterios estratégicos y flexibles en los trabajos de la Causa.66

3.4. Establecer contacto con personas de capacidad

En una carta dirigida a las Asambleas Espirituales Nacionales, la Casa Universal de Justicia indica que la Fe ha de ser llevada "a todos los niveles de la sociedad humana y a todas las esferas de la vida". Asimismo señala que "todos tienen que ser incluidos conscientemente en los planes de enseñanza de la Comunidad Bahá'í".67

Dada la necesidad de aumentar y desarrollar los recursos humanos de la Fe, la Casa Universal de Justicia ruega a los creyentes que realicen esfuerzos especiales por atraer a personas de capacidad a la Causa.68 Describe el alistamiento de personas de capacidad como "un aspecto indispensable de la enseñanza a las masas" y advierte que, si no se consigue este objetivo, la Fe no podrá "responder adecuadamente a los desafíos que tiene ante sí". Con respecto a los miembros de la comunidad bahá'í y a las prioridades del trabajo de la enseñanza, la Casa de Justicia señala:

Su composición, abstracción hecha de la variedad étnica, necesita ahora abrazar a un número creciente de personas de capacidad, incluyendo personas destacadas y de talento procedentes de los diversos campos del quehacer humano. El alistamiento de un número significativo de tales personas constituye un aspecto indispensable de la enseñanza de las masas, aspecto que ya no puede descuidarse y que ha de incorporarse, consciente y deliberadamente, a nuestras labores de enseñanza, si es que se desea ensanchar sus bases y acelerar el proceso de entrada en tropas.69

3.5. Relacionar la Fe con los problemas humanitarios y sociales actuales

En el mensaje de Ridván de 1988, la Casa Universal de Justicia incluyó el "esfuerzo constante" del creyente por relacionar las Enseñanzas de la Fe con los "asuntos actuales" como una de las medidas que contribuyen al "éxito en la enseñanza".70 La Casa de Justicia también observa que "el Orden de Bahá'u'lláh ha sido concebido para guiar el progreso de la sociedad y resolver sus problemas", y que la comunidad bahá'í está "claramente a la vanguardia de las fuerzas constructivas que operan en el planeta". Destaca la necesidad de desarrollar y perfeccionar el sistema administrativo bahá'í, para así demostrar la eficacia de este sistema frente a las acuciantes necesidades de la humanidad, y ofrecerlo como "alternativa viable" a un orden mundial, caduco y defectuoso, que se está desmoronando.71

3.6. Comportamiento orientado hacia objetivos

A los creyentes, Asambleas Espirituales Locales y Nacionales se les pide que colaboren y mantengan sus esfuerzos por cumplir las metas de los planes de enseñanza. En este sentido, la Casa Universal de Justicia declara:

El trabajo de enseñanza, tanto el organizado por las instituciones de la Fe como el que es fruto de la iniciativa individual, debe ser llevado adelante activamente, de modo que el aumento continuo de creyentes dé pie a que un mayor número de países alcance la entrada en tropas y, finalmente, la conversión masiva.72

La Casa de Justicia hace hincapié en la urgencia de esta empresa con las siguientes palabras:

Debe lograrse una expansión masiva de la comunidad bahá'í muy por encima de lo hasta ahora logrado. Debe acelerarse la difusión del Mensaje en aldeas, pueblos y ciudades y así alcanzar al conjunto de la humanidad. La necesidad de ello es tan crítica (...).73

La Casa Universal de Justicia llama la atención sobre la importancia que reviste la calidad en los trabajos de enseñanza, por lo que aconseja que "el esfuerzo de los bahá'ís debe centrarse en enseñar no sólo lo más intensamente posible sino también lo mejor posible".74

La responsabilidad última del creyente en la puesta en práctica de las labores de enseñanza es resaltada en los siguientes términos:

Todo creyente, hombre, mujer, joven y niño es convocado a este campo de acción; pues el triunfo de la comunidad entera depende de la iniciativa y de la voluntad decidida de la persona por enseñar y servir.75

Más aún:

La llave que conduce a la conversión de las gentes es la actividad con que cada creyente lleva la chispa de la fe a los buscadores, responde a sus preguntas y ensancha su comprensión de las enseñanzas.76

4. Conclusión

Las citas contenidas en la recopilación "La Promoción de la Entrada en Tropas" sirven para resaltar varios principios generales relacionados con la naturaleza del crecimiento y su aceleración, así como con la atracción de gran número de personas a la Fe Bahá'í. Las citas también sugieren actividades concretas con que los creyentes y las instituciones pueden incrementar el ritmo de crecimiento y mantener la expansión a gran escala de la Causa.

Es evidente que fuerzas externas e internas a la Causa están forjando el destino de la humanidad. La Casa Universal de Justicia llama la atención sobre el funcionamiento de dos grandes procesos que están teniendo lugar en el mundo, el primero de los cuales es:

(...) el gran Plan de Dios, cuyo tumultuoso paso opera globalmente a través de la humanidad, derrumba las barreras que estorban la unidad del mundo y funde a la humanidad en un cuerpo unificado bajo los fuegos del sufrimiento y la experiencia. Este proceso producirá, cuando Dios lo disponga, la Paz Menor, la unificación política del mundo. En ese tiempo la humanidad se asemejará a un cuerpo unido, pero sin vida. El segundo proceso, la tarea de infundir vida en dicho cuerpo -la tarea de generar verdadera unidad y espiritualidad hasta su conclusión en la Paz Mayor-, corresponde a los bahá'ís, quienes conscientemente, con instrucciones detalladas y guía divina continua, se afanan por erigir la trama del Reino de Dios en la Tierra; hacia él convocan a sus congéneres en un acto destinado a conferirles vida eterna.77

El desafío que los creyentes tienen ante sí requiere la total dedicación de sus energías a esta tarea vital. Les acucia el saber que "no hay nadie más que vaya a hacerlo"78, y les anima su deseo de cumplir el anhelo expresado por el amado Guardián en los primeros días de su ministerio:

Y ahora, al mirar al futuro, confío en ver que los amigos de todos los países, de todas las formas de pensar y de ser, se reúnan de buen grado y con júbilo en torno a sus centros locales y, especialmente, nacionales, para así poder promover sus intereses con una armonía completa, una comprensión cabal, un fervor auténtico y una fuerza inquebrantable. Tal es en verdad el único gozo y aspiración de mi vida, pues ahí reside la fuente de la que han de manar las bendiciones venideras y sobre cuyos cimientos ha de descansar la seguridad del Edificio Divino. ¿Acaso no podemos ahora, por fin, confiar en que despunta un día más radiante sobre el horizonte de nuestra amada Causa?79

CITAS

Nota: Los números que aparecen entre corchetes después de cada referencia corresponden a la numeración de las citas de la recopilación adjunta.

1. Carta de Shoghi Effendi del 25 de junio 1953, en Citadel of Faith: Messages to America 1947-1957 (Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, 1980), p. 117 [18]. [En la versión publicada aparece la fecha del 18 julio 1953]

2. Mensaje de Ridván de 1990. [45]
3. Véase cita [2].
4. Véase ita [33].

5. Carta del 31 de agosto de 1987 dirigida por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo. [39]

6. Carta del 30 de junio de 1952 dirigida en nombre de Shoghi Effendi a una Asamblea Espiritual Nacional. [17]

7. Mensaje de Naw-Rúz de 1979 [32]; véanse también citas [34] y [44].

8. Véase cita [41].

9. Carta del 12 de septiembre de 1991 dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional. [46]

10. Mensaje de Ridván de 1987. [38]
11. Véase cita [44].
12. Véase cita [21].

13. Posdata añadida a mano por Shoghi Effendi a una carta del 12 de agosto de 1941 escrita en su nombre, cf. "Crisis y Victoria" (Tarrasa: Editorial Bahá'í de España, 1988), p. 48. [6]

14. Véase cita [40].

15. Mensaje del 27 de diciembre de 1985 dirigido por la Casa Universal de Justicia a la Conferencia de los Cuerpos Continentales de Consejeros. [36]

16. Véanse citas [4] y [13].

17. Carta del 5 de octubre de 1953 dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente. [19]

18. Véase cita [24].
19. Véase cita [38].
20. Mensaje de Ridván 1988. [40]
21. Mensaje de Ridván 1993. [48]
22. Mensaje de Ridván de 1988. [40]
23. Véanse citas [35], [44] y [47].

24. Carta del 18 de febrero de 1932, dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente. [2]

25. Mensaje de Ridván de 1989. [44]
26. Véanse citas [16] y [40].
27. Véase cita [25].

28. Carta de 19 de marzo de 1954 dirigida en nombre de Shoghi Effendi a una Asamblea Espiritual Local. [20]

29. Véase cita [8].
30. Véase cita [15].

31. Carta del 13 de marzo de 1944 dirigida en nombre de Shoghi Effendi a una sesión de una Escuela de Invierno Bahá'í [9]; véase también cita [11].

32. Carta del 25 de marzo de 1949 dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente. [14]

33. Carta del 30 de junio de 1993 dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a un creyente. [49]

34. Mensaje de Ridván de 1993. [48]
35. Véase cita [40].

36. Carta del 13 de julio de 1964 dirigida por la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales, cf. Wellspring of Guidance: Messages 19631968 (Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, 1976), pp. 31-33. [23]

37. Carta del 2 de febrero de 1966 dirigida por la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales ocupadas en el trabajo de la enseñanza masiva. [25]

38. Mensaje de Ridván de 1990. [45]

39. Carta del 17 de abril de 1981 dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales. [35]

40. Carta del 13 de marzo de 1944 dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente. [10]

41. Mensaje de agosto de 1968 dirigido por la Casa Universal de Justicia a la Conferencia de Palermo, cf. Messages from the Universal House of Justice, 1968-1973 (Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, 1976), p. 12. [28]

42. Mensaje de Ridván de 1990. [45]

43. Carta del 11 de mayo de 1934 dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente. [5]

44. Carta del 4 de mayo de 1942 dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente. [7]

45. Carta del 20 de diciembre de 1932 dirigida en nombre de Shoghi Effendi a un creyente. [3]

46. Posdata añadida a mano por Shoghi Effendi a una carta del 29 de marzo de 1945 dirigida en su nombre a una Asamblea Espiritual Nacional. [12]

47. Posdata añadida a mano por Shoghi Effendi a una carta del 12 de agosto de 1957 dirigida en su nombre a una Asamblea Espiritual Nacional. [22]

48. Véase cita [30].
49. Mensaje de Ridván de 1993. [48]
50. Mensaje de Ridván de 1990. [45]
51. Véase cita [32].
52. Mensaje de Ridván de 1993. [48]

53. Carta del 2 de febrero de 1966 dirigida por la Casa Universal de Justicia a las Asambleas Espirituales Nacionales ocupadas en el trabajo de la enseñanza masiva. [25]

54. Carta del 16 de abril de 1981 dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a todos los Comités Continentales de Pioneros. [34]

55. Mensaje de Naw-Rúz de 1979. [32]
56. Véase cita [36].
57. Véase cita [34].

58. Carta del 13 de julio de 1964 dirigida por la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales, cf. Wellspring of Guidance, pp. 31-33. [23]

59. Véase cita [26].

60. Carta del 11 de agosto de 1988 dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a un creyente. [41]

61. Carta del 25 de mayo de 1975 dirigida por la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales. [31]

62. Véase cita [29].
63. Véase cita [43].

64. Carta del 13 de noviembre de 1986 dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional. [37]

65. Mensaje de Ridván de 1990. [45]
66. Véase cita [37].

67. Carta del 31 de octubre de 1967 dirigida por la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales, cf. Wellspring of Guidance, pp. 124-25. [26]

68. Véase cita [48].
69. Mensaje de Ridván de 1990. [45]
70. Mensaje de Ridván de 1988. [40]
71. Mensaje de Ridván de 1990. [45]
72. Mensaje de Naw-Rúz de 1979. [32]
73. Mensaje de Ridván de 1993. [48]

74. Carta del 1 de noviembre de 1988 dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional. [42]

75. Mensaje de Ridván de 1988. [40]

76. Carta del 9 de febrero de 1989 dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional. [43]

77. Carta del 8 de diciembre de 1967 dirigida por la Casa Universal de Justicia a un creyente, cf. Wellspring of Guidance, pp. 133-34. [27]

78. Ibid., p. 134. [27]

79. Carta del 24 de septiembre de 1924 dirigida por Shoghi Effendi a los bahá'ís de América, publicada en Bahá'í Administration: Selected Messages 1922-1932 (Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, 1974), p. 67. [1]

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