La siguiente carta, fechada el 24 de Octubre de 1990, se escribió en nombre de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional(Estados Unidos) que solicitaba orientación sobre la conveniencia de que los bahá'ís tuvieran relación, individualmente, con grupos activistas como la organización Greenpeace.
Queridos amigos bahá'ís:La Casa Universal de Justicia ha recibido su carta del 27 de Noviembre de 1989. Lamenta que el exceso de trabajo le haya impedido responderles antes. Se nos han dado instrucciones para transmitirles lo siguiente en su nombre.
Las diversas cuestiones planteadas en su carta se analizan mejor a la luz de las novedosas percepciones que se contienen en las enseñanzas bahá'ís acerca de la mejor manera de resolver los innumerables problemas de una sociedad doliente y de mejorar su penosa situación.
Bahá'u'lláh ha afirmado en Su Tabla a la Reina Victoria:
"Lo que el Señor ha ordenado como el supremo remedio y el más poderoso instrumento para la curación del mundo entero es la unión de todos sus pueblos en una Causa universal, en una Fe común. Esto no puede lograrse sino por el poder de un Médico inspirado, hábil y todopoderoso. Esto, ciertamente, es la verdad y todo lo demás no es sino error."
El bienestar de la humanidad es reflejo de su estado espiritual, y cualquier cambio perdurable hacia mejor en sus asuntos materiales exige un cambio en su situación espiritual. Por esta razón, la principal preocupación y la aportación fundamental de los seguidores de Bahá'u'lláh es la transformación espiritual de la sociedad humana, con total confianza en que por este medio están contribuyendo de forma valiosísima y esencial al mejoramiento del mundo y a la solución de sus múltiples problemas.
Es responsabilidad de las instituciones de la Fe ayudar a los creyentes en su empeño por adquirir una comprensión precisa y profunda de la indisoluble conexión existente entre sus esfuerzos por propagar la Fe y consolidar sus instituciones, y su encomiable deseo de contribuir a mejorar la calidad de la vida humana. Deben darse cuenta también de que su enfoque para solucionar los problemas del mundo no va a ser entendido, y que incluso puede ser despreciado por los materialistas idealistas, cuyos esfuerzos se dirigen tan diligentemente a mejorar el bienestar material de la humanidad, y para quienes el bien material es el único criterio para evaluar la situación de la sociedad. En una ocasión anterior, la Casa Universal de Justicia ha afirmado que:
"La mayor parte de la gente no tiene una idea clara del tipo de mundo que desea construir, ni de cómo ir construyéndolo. Por esta razón, incluso aquellos que se preocupan por mejorar la situación no pueden hacer más que combatir cualquier aparente mal que llame su atención. De este modo, para la mayor parte de la gente, la buena disposición para luchar contra los males, ya sea en forma de situaciones o personificados por hombres malignos, se ha convertido en la norma por la que se juzga la valía moral de una persona. Por su parte, los bahá'ís conocen el objetivo por el que están trabajando y saben lo que tienen que hacer, paso a paso, para conseguirlo. Toda su energía está dirigida hacia la construcción del bien, un bien que tenga una fuerza positiva tal que ante ella la multitud de males, que son en esencia negativos, se disipen y desaparezcan. Para un bahá'í, entrar en la lucha quijotesca por destruir uno a uno los males del mundo es una pérdida inútil de tiempo y esfuerzo. Toda su vida está dirigida hacia la proclamación del Mensaje de Bahá'u'lláh, la reanimación de la vida espiritual de sus congéneres, uniéndolos en un Orden Mundial divinamente establecido, y luego, a medida que este Orden crezca en fuerza e influencia, verá que el poder de ese Mensaje transforma a toda la sociedad humana y progresivamente resuelve los problemas y elimina las injusticias que durante tanto tiempo han agobiado al mundo."
Una perspectiva de este tipo no significa que los bahá'ís deban evitar hacer todo lo que puedan por ayudar a los demás y por mitigar la aflicción humana, ni tampoco que no deban tener relación ni apoyen a organizaciones idóneas que piensen de manera similar. Por el contrario, los creyentes deben estar alerta en todo momento para aprovechar las oportunidades que se les presenten para hacer todo lo que esté a su alcance con el fin de mejorar las condiciones de la vida humana; de este modo, manifestarán aquel compromiso con la acción ejemplificado por el Maestro, demostrarán la relación de los principios bahá'ís con los problemas de la sociedad contemporánea y atraerán a las enseñanzas bahá'ís a las personas receptivas y perspicaces. Al hacerlo, deben tener muy en cuenta que la finalidad última es acelerar el establecimiento y el triunfo de la Causa de Bahá'u'lláh, en la cual se encuentra el poder de curar los males del mundo y crear una civilización mundial.
No es sólo la perspectiva bahá'í lo que es único; también lo son los métodos utilizados por los creyentes para lograr sus objetivos. La unidad y la cooperación son valores importantes que deben ser santo y seña de las actividades a que se dediquen los creyentes. En consecuencia, los bahá'ís renuncian al enfoque de los contrincantes, de la disputa y la confrontación, y buscan en cambio los métodos de la consulta, con su compromiso con el diálogo informado y el respeto mutuo, y con su finalidad, el logro del consenso en la búsqueda de la verdad. Los bahá'ís aspiran a persuadir a los demás de que sus puntos de vista son correctos mediante el ejemplo y el uso de la razón, y evitan las técnicas de la presión, la censura y el insulto, que son una lamentable característica de buena parte de la actual búsqueda de la justicia social.
El mandato de evitar la participación en las controversias políticas, la identificación con los intereses políticos o la intervención en los asuntos políticos partidistas es vinculante para todos los creyentes, tanto si actúan por sí mismos o como representantes de la comunidad bahá'í. Dentro de estos límites, existe una amplia gama de posibles actividades que les están permitidas en la participación en actividades con otros grupos que pretendan promover medidas que estén totalmente de acuerdo con los principios bahá'ís, como la mejora de las relaciones interraciales, la emancipación de la mujer, la conservación de los recursos de la tierra, la promoción de la paz mundial, etc. Generalmente, las instituciones de la Fe están sometidas a mayores restricciones por lo que se refiere a los asuntos con los que pueden decidir identificarse, pues su implicación necesariamente tendrá consecuencias directas para la reputación de la Fe, así como para su posible tergiversación por parte de sus adversarios.
Estas consideraciones se pueden utilizar para clarificar las cuestiones concretas que ustedes plantean en su carta. Por ejemplo, a la luz del enfoque bahá'í de la búsqueda de la verdad, no sería adecuado que un bahá'í se implicara en actividades medioambientales que buscaran la confrontación. El interés de los bahá'ís de... por la conservación es muy encomiable, pero se les debe ayudar a encontrar otros medios más productivos de manifestar ese interés; a este respecto, muy bien podría serles beneficioso el estudio de la compilación recientemente preparada sobre la conservación de los recursos de la tierra.
Al analizar si deben participar en campañas coordinadas, como escribir cartas o recoger firmas, las Asambleas Espirituales deben orientar a los bahá'ís, a quienes se les alienta a aceptar esta orientación con un espíritu de radiante conformidad. Las Asambleas deben examinar cuidadosamente los motivos de los iniciadores de la actividad y los métodos que se utilizan. Los bahá'ís deben evitar la contienda y la lucha, y deben distinguirse por su honestidad e imparcialidad, así como por su respeto de la ley. Deben evitar cuidadosamente que se les implique en actividades partidistas patrocinadas por una organización política, y se les advierte que "tengan cuidado, no vaya a ser que permitan que se les convierta en instrumentos de políticos poco escrupulosos o que se vean atrapados por las estratagemas traicioneras de los conspiradores y los desleales de entre sus compatriotas."
Como se señala en su carta, hay casos en que el Guardián aprobó el que los bahá'ís se identificaran con actividades de protesta sobre cuestiones fundamentales que aclaran las enseñanzas bahá'ís. Se tiene que recordar que existe una importante distinción entre la protesta contra actitudes y prácticas predominantes en algunos ámbitos de la sociedad, y la protesta contraria al gobierno. La Fe Bahá'í dirige su atención principalmente hacia la promoción del cambio en las actitudes derivado de la aceptación de la declaración de Bahá'u'lláh, en la confianza de que, a su debido tiempo, la transformación de las actitudes y los valores dará su fruto en forma de medidas que resolverán los problemas con los que actualmente tiene que cargar la humanidad.
La Casa Universal de Justicia aprecia la mucha atención que ustedes están prestando a la orientación adecuada de los creyentes mientras éstos se esfuerzan por abrirse paso entre los múltiples peligros y escollos que conlleva esta etapa de transición en los asuntos humanos. La comprensión del enfoque bahá'í se ve facilitada por una valoración seria de las consecuencias del Orden Mundial de Bahá'u'lláh, que está destinado a desarrollarse a partir del Orden Administrativo de nuestros días; este sistema divinamente ordenado es una manifestación de la reorganización social de la humanidad que va mucho más allá de las ideas de los movimientos políticos y sociales actuales, cuyo objetivo no es otro que arreglar un orden lamentablemente defectuoso que es esencialmente incapaz de satisfacer las necesidades de la nueva era hacia la que la humanidad está siendo irresistiblemente impulsada.
Con afectuosos saludos bahá'ís