La Casa Universal de Justicia ha recibido su carta del 27 de enero de 1987 y ha pedido que se le comunique de su parte lo siguiente, en respuesta a los puntos que usted planteó.
No conviene a las instituciones o individuos bahá'ís iniciar acciones orientadas a empujar a los dirigentes a urgir a sus gobiernos o a los líderes de otros gobiernos para convocar la conferencia mundial pedida por Bahá'u'lláh, cuya demanda ha sido reiterada en la Promesa de Paz Mundial. A este respecto es preciso tener en cuenta dos puntos: 1) En razón de la gravedad política de las decisiones que exigiría este llamamiento y las diferentes actitudes políticas que evoca, tales acciones de parte de la comunidad bahá'í enredarían a los amigos en política partidista. Existe una diferencia considerable entre el hecho de identificar, como lo hace la Declaración sobre la Paz, la necesidad de convocar a los dirigentes del mundo y la puesta en marcha de los procesos políticos encaminados a su realización. 2) En los Escritos de la Fe (por ejemplo los últimos pasajes del libro El Día Prometido ha Llegado), es evidente que el establecimiento de esta paz menor, de la que la conferencia de los dirigentes será un acontecimiento relacionado, se producirá independientemente de todo proyecto o acción por parte de los bahá'ís. Esto no quiere decir que los bahá'ís deban ser inactivos. Efectivamente, los bahá'ís pueden favorecer el concepto de la paz menor, con todo lo que ella significa, sin comprometerse en los procesos políticos que exigirá su realización.
La Casa de Justicia cree que la tarea que corresponde a los bahá'ís es preparar el terreno para la transición del actual sistema de soberanía nacional al sistema de gobierno mundial. Esto requiere un número de actividades conexas que se han indicado en los objetivos de los planes precedentes y actual de la comunidad, basados en las Tablas del Plan Divino de 'Abdu'l-Bahá. Las actividades que indirectamente prepararán al mundo, para que dé el último gran paso, incluyen las siguientes:
El establecimiento, lo más rápidamente posible de asambleas espirituales locales firmemente establecidas y funcionando eficazmente en todas partes del mundo, para que los buscadores en todas partes tengan un punto de referencia al que poder volverse para obtener guía y para conocer las enseñanzas de la Fe. Esto implica un vasto incremento del número de miembros bahá'ís. Aunque la comunidad bahá'í canadiense y muchas otras comunidades bahá'ís han hecho progresos considerables, se requiere mucho trabajo para que las instituciones bahá'ís en todo el mundo alcancen el grado de madurez que es necesario.
Una segunda actividad importante es la profundización de los creyentes de todas las edades en su comprensión de las enseñanzas de la Fe y de su obediencia a ellas. La tercera es la proclamación de la Fe a todos los estratos de la sociedad y, en particular, a aquellos que detentan la autoridad y a los líderes del pensamiento para que aquellos que tienen los asuntos de los pueblos en sus manos estén informados de manera exacta sobre la naturaleza y las enseñanzas de la Fe y acaben respetándola y aplicando sus principios. Una cuarta (actividad) es la promoción de la erudición bahá'í, para que un número creciente de creyentes sean capaces de analizar los problemas que afronta la humanidad en todos los dominios y de demostrar de qué modo las enseñanzas tienen una solución que aportar a ellos. Una quinta es el desarrollo de las relaciones entre la Comunidad Internacional Bahá'í y las Naciones Unidas, tanto directamente, con las instituciones en los escalones superiores de la ONU, como en el nivel de base en áreas de desarrollo rural, educación, etc.
Estas diferentes actividades que han sido emprendidas desde hace tiempo y que continúan todavía, así como la presentación de La Promesa de Paz Mundial a los dirigentes del mundo crearán poco a poco las circunstancias que mostrarán la dirección de las acciones subsiguientes. La Casa de Justicia dirá a los bahá'ís del mundo cuándo será la hora oportuna para realizar tales acciones. La impredictibilidad de ciertos acontecimientos en el mundo, que probablemente cambiarán el curso corriente de ciertos procesos, hace impracticable para la Casa Universal de Justicia responder con precisión a algunas de sus cuestiones.
La Casa de Justicia, en su mensaje a los bahá'ís del mundo, fechado el 2 de enero de 1986, se refiere a la percepción de Shoghi Effendi de una dialéctica de victoria y crísis en la vida orgánica de la Causa. Esto indica la instrumentalidad de las fuerzas de la oposición que ayudarán a crear, en el transcurso del tiempo, las condiciones necesarias para que las asambleas locales y nacionales actuen efectivamente como casas de justicia locales y nacionales.
Las etapas de evolución de esas instituciones que se producirán al mismo tiempo que el establecimiento de la Paz Menor, se indican en los escritos del amado Guardián, como en el extracto siguiente:
'No sólo las asambleas espirituales actuales tendrán un título diferente en el futuro, sino que les será permitido también añadir a sus funciones actuales los poderes, funciones y prerrogativas necesarias para el reconocimiento de la Fe de Bahá'u'lláh, no meramente como uno de los sistemas religiosos reconocidos, sino como la religión del estado de un soberano e independiente poder'. (The World Order of Bahá'u'lláh. p. 6-7)
Su pregunta específica sobre si los bahá'ís en Norte América "pueden presentarse como candidatos para la elección de consejos escolares, consejos municipales, consejos de administración de hospitales y para policías locales, debe ser planteada a las asambleas nacionales correspondientes.
La terminación de los edificios del Arco "que se sincronizará con los no menos significativos acontecimientos -el establecimiento de la paz menor y la evolución de las instituciones bahá'ís locales y nacionales- el uno fuera y el otro dentro del mundo bahá'í", señala, como usted lo ha comprendido correctamente, "la disposición del orden administrativo bahá'í para manejar los asuntos siempre crecientes y complicados de la Causa, como también una acrecentada capacidad de comunicar con el mundo no bahá'í y sus instituciones".
Referente a la pregunta en el último párrafo de su carta, la respuesta siguiente fue dirigida a un creyente de parte del bienamado Guardián en una carta fechada el 14 de marzo de 1939:
"Su punto de vista de que la Paz Menor se realizará gracias a los esfuerzos políticos de los estados y naciones del mundo e independientemente de todo proyecto o esfuerzo bahá'í, y que la Más Gran Paz será establecida por medio de los creyentes y por la aplicación de las leyes y principios revelados por Bahá'u'lláh y el funcionamiento de la Casa Universal de Justicia como órgano supremo del superestado bahá'í -su visión en estos temas es completamente correcto y totalmente conforme con los pronunciamientos del Guardián como los expresados en El Desenvolvimiento de la Civilización Mundial".
El hecho de que las instituciones bahá'ís no estén directamente implicadas en la convocatoria final de los dirigentes del mundo y en la realización de la unidad política de las naciones no quiere decir que los bahá'ís se queden al margen y esperen la llegada de la paz menor sin hacer lo que sea para favorecer la paz de la humanidad. Realmente, a fuerza de promover los principios de la Fe que son indispensables para el mantenimiento de la paz, y forjando los instrumentos del orden administrativo bahá'í, que, como dice el bienamado Guardián, es el modelo de la sociedad futura, los bahá'ís están continuamente ocupados en poner los fundamentos de una paz duradera, la Más Gran Paz, que es su objetivo final.
Calurosos saludos bahá'ís