La Casa Universal de Justicia ha recibido su carta del 6 de agosto del 2001 por correo electrónico, que tiene un número de preguntas específicas con respecto al crecimiento de la Fe. Se nos ha ordenado responder a ellas y sentimos que la presión de trabajo en el Centro Mundial Bahá’í nos ha impedido escribirle antes.
Muchas cuestiones relativas al proceso de crecimiento son complejas por naturaleza, y sólo pueden clarificarse en la mente de los amigos en el transcurso del tiempo, con participación y esfuerzo colectivo de la comunidad. La Casa de Justicia espera que de hecho Ud. haya encontrado ya entre tanto algunas de las respuestas específicas. En general, parece que sus esfuerzos para ganar un mejor entendimiento de la naturaleza y el propósito de los institutos de enseñanza se beneficiarían si reflexionara sobre los rasgos centrales del reciente Plan Global de la Fe.
Desde el principio del Plan de Cuatro Años, el mundo bahá’í ha sido enfocado hacia un logro mayor: un avance significativo del proceso de la entrada en tropas. La Casa Universal de Justicia explica que este proceso se aceleraría y sostendría si hay una atención sistemática por parte de las instituciones bahá’ís en todos los lugares para enseñar a un número significativo de creyentes y se les ayuda a servir a la Fe en acuerdo con los talentos y capacidades que Dios les ha dado. Para este fin, la Casa Universal de Justicia propuso el establecimiento de una red de institutos de formación en todo el mundo, con la responsabilidad de desarrollar los recursos humanos de la Causa, a través de programas formales, que consisten en unos cursos que siguen programas apropiadamente diseñados. Estos programas están hechos para dotar a un número creciente de creyentes con conocimiento, cualidades espirituales, pericias y habilidades para realizar con efectividad las numerosas labores de expansión y consolidación.
Durante el Plan de Cinco Años se han empleado enormes esfuerzos para crear institutos de enseñanza en todas las partes del mundo. Para lograr con sus programas un número creciente de creyentes, se ha animado a los institutos a adoptar un sistema descentralizado para el reparto de los cursos. Los círculos de estudio, guiados por tutores entrenados, ayudaban a la comunidad local a asumir el proceso educativo. A medida que entraba un mayor número de creyentes en cada país en el programa de instituto de esta manera y avanzaba a través de las secuencias de los cursos, los recursos humanos de la fe crecían firmemente hacia unos niveles de capacidad diferentes.
La Casa Universal de Justicia nunca ha expresado la opinión de que participar en los cursos de un instituto sea un requisito para todos los creyentes. Al contrario, ella ha señalado, particularmente en sus orientaciones a las comunidades nacionales que han presenciado una expansión de gran envergadura, que los cursos están dirigidos a intensificar la capacidad de servicio de un porcentaje de creyentes que a su vez enseñen y profundicen a otros. No obstante, la experiencia del Plan de Cuatro Años no deja ninguna duda sobre el gran número de bahá’ís, incluidos los muy entendidos en la Fe, que desean formar parte del proceso establecido, sea como estudiantes o como tutores, con el fin de contribuir directamente a la promoción de la entrada en tropas.
Con unos institutos bien dispuestos para dirigir los desafíos del desarrollo de los recursos humanos, estaba preparado un nuevo escenario para sistematizar mundialmente los esfuerzos de la enseñanza. En su mensaje del 9 de enero del 2001 sobre el Plan de Cinco Años, las Casa Universal de Justicia pedía que esta sistematización tuviera lugar en el contexto de la agrupación: un área geográfica pequeña, que permite a los amigos pensar en el crecimiento de la Fe a una escala manejable y diseñar e realizar unos planes cercanos a los problemas de la comunidad. Como primer paso en la ejecución del plan, las instituciones bahá’ís realizaron la cartografía de sus países con la meta de dividirlos en agrupaciones y catalogarlos según su estado de desarrollo actual. Invariablemente, esta empresa sirve para entusiasmar a los creyentes, para que sean capaces de evaluar en términos realistas su fuerza y su debilidad y ver con claridad el camino a seguir. Los planes de acción resultantes servirán para prever el despliegue sistemático de los promotores reconocidos de la Fe, cuyas filas crecerán gracias a los esfuerzos de los institutos para establecer un modelo de crecimiento, basado en tres actividades principales: los círculos de estudio, las reuniones devocionales y las clases de niños. Al desplegar este modelo de agrupaciones en todo el mundo, un número creciente de ellas llegará gradualmente a un estadio, en el que estarán preparadas para lanzar programas intensivos de expansión y consolidación de la Fe.
Así pues, en cada comunidad nacional las instituciones son responsables de promover dos movimientos esenciales. El primero es que un flujo constante de creyentes pase a través de las secuencias de los cursos que ofertar los institutos de enseñanza, con el propósito de desarrollar los recursos humanos de la Causa. El segundo, que recibe el impulso del primero, es el movimiento de las agrupaciones geográficas de un estadio de crecimiento al siguiente. Para la aceleración de estos dos movimientos es de primordial importancia la actitud que adopten los creyentes e instituciones en todo el mundo.. Hay muchos indicios de que la Comunidad Bahá’í de España está haciendo el máximo esfuerzo para funcionar en tal modo de aprendizaje, un hecho que debería regocijar su corazón.
Con amorosos saludos bahá’ís