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Mensajes : 16-09-1993 Desarrollo Social y Económico Bahá'í
DESARROLLO SOCIAL Y ECONÓMICO BAHÁ'Í
Perspectivas de futuro
16 Septiembre 1993

Declaración aprobada por la Casa Universal de Justicia para su utilización al Orientar y guiar el trabajo en el desarrollo social y económico BAHÁ'Í

A. LA DIRECCIÓN DEL DESARROLLO SOCIAL Y ECONÓMICO BAHÁ'Í.

En su mensaje del 20 de Octubre de 1983 al mundo bahá'í, la Casa Universal de Justicia pidió la incorporación de procesos de desarrollo social y económico a las actividades regulares de la comunidad del Más Grande Nombre. Durante los últimos diez años han respondido a esta llamada muchas comunidades y en estos momentos se está trabajando activamente en un considerable número de proyectos, la mayoría de educación pero también varios de salud, agricultura y desarrollo comunitario. Unos cuantos de estos proyectos han alcanzado la categoría de organizaciones de desarrollo, con estructuras de programación razonablemente complejas y un ámbito de influencia notable. Sin embargo, mas allá del éxito de este conjunto de proyectos y organizaciones, el resultado más valioso de los abnegados esfuerzos de los creyentes en este campo ha sido el conocimiento acumulado sobre la manera de poner en funcionamiento una concepción propiamente bahá'í del desarrollo social y económico. El mensaje de Octubre de 1983 estableció algunos de los elementos más destacables de esta concepción, entre los que se encuentran:

La unidad de la humanidad, que es al tiempo el principio operativo y la meta final de la Revelación de Bahá'u'lláh, implica el logro de una coherencia dinámica entre las demandas prácticas y espirituales de la vida en la tierra.

El desafío de entrar en el campo del desarrollo social y económico requiere poner en juego la diversidad de recursos, la flexibilidad y la cohesión de la multitud de comunidades que componen el mundo bahá'í

Los primeros pasos a dar deben iniciarse necesariamente en la propia comunidad bahá'í, con el esfuerzo de los amigos para, mediante la aplicación de principios espirituales, la rectitud de conducta y la práctica del arte de la consulta, elevarse y llegar a ser autosuficientes e independientes.

El progreso en el campo del desarrollo depender en gran medida de iniciativas que surjan de modo natural a nivel local y es de aquí de donde debería provenir la fuerza que lo mueva, más que de la imposición de planes y programas desde arriba.

Todas, independientemente de las circunstancias o los recursos, están dotadas con la capacidad para responder en alguna medida a este desafío, pues todas pueden participar en la empresa común de aplicar más sistemáticamente los principios de la Fe para elevar la calidad de la vida humana.

La actividades en el campo del desarrollo deberían contemplarse como un refuerzo del trabajo de enseñanza, como una mayor manifestación de fe puesta en acción.

La participación plena de los amigos en estas actividades asegurar una mayor consolidación de la comunidad a todos los niveles.

La clave del éxito es la unidad en espíritu y en acción.

La experiencia obtenida durante los diez años pasados es ahora suficientemente amplia como para permitir a la comunidad bahá'í aumentar el número y el alcance de sus actividades de desarrollo social y económico en los próximos años A este respecto, hay varias ideas que merecen ser consideradas atentamente.

1. Grados de complejidad

En general, los proyectos de desarrollo social y económico surgidos de la base empiezan mejor con una serie de acciones relativamente sencilla. Se debería permitir que los amigos adquieran experiencia y aumenten al alcance de sus actividades de manera natural, sin recibir una presión inadecuada por parte de opiniones que a menudo se basan sólo en consideraciones teóricas. Una escuela tutorial, por ejemplo, puede convertirse en principio en un centro de actividades tales como educación para la salud, asesoramiento de familias y repoblación forestal, pero en la mayoría de los casos, es recomendable que empiece sencillamente como escuela enfocando todos sus recursos sobre los niños a los que se propone servir. La insistencia en la simplicidad inicial de acción a nivel local no contradice, naturalmente, la inherente complejidad del proceso mismo de desarrollo. De hecho, para elevar la acción local a un nivel razonable de efectividad es necesario desarrollar gradualmente las correspondientes estructuras en la micro región, la región y la nación misma, que sean capaces de manejar niveles cada vez mayores de complejidad teórica y administrativa. En caso contrario, el desarrollo social y económico corre el peligro de quedar reducido a una serie de actividades loables desprovistas de la coherencia e integración que son indispensables para un progreso constante

2. Desarrollo de la capacidad

Se ha dicho muchas veces que el desarrollo no es un producto que los "desarrollados" hayan de llevar a los "subdesarrollados". Más bien, es un proceso cuyo principal protagonista ha de ser la misma gente. La mayor preocupación de los proyectos bahá'ís ha de ser el desarrollo de la capacidad de los amigos para tomar decisiones sobre su progreso espiritual y material, y después llevarlas a la práctica. En un proyecto ideal, mientras que la acción concreta está dirigida a mejorar visiblemente algún aspecto de la vida, el éxito se mide por el impacto que tienen estas acciones sobre la capacidad de la comunidad y sus instituciones para afrontar cuestiones relacionadas con el desarrollo a unos niveles cada vez mayores de complejidad y efectividad.

En este contexto, resulta necesario examinar la relación entre desarrollo y prestación de servicios.

Para los bahá'ís, naturalmente, el servicio es un principio básico de la existencia humana; cada acto, cada proyecto personal o de la comunidad, se ha de llevar a cabo con un espíritu de servicio. Es imposible imaginar un proyecto de desarrollo social y económico bahá'í que no funcione en base al principio del servicio. No obstante, la prestación de servicios no debería contemplarse como el propósito principal de las actividades bahá'ís de desarrollo. Se sabe que los planteamientos del desarrollo centrados en proporcionar bienes y servicios, tan característicos de las tradicionales obras de caridad religiosas y de los programas del estado del bienestar, tienen efectos debilitadores y con frecuencia conducen a una parálisis. En las aldeas del mundo, la comunidad bahá'í se debería convertir en la punta de lanza de la transformación espiritual, social y económica. Una aldea no se desarrolla meramente por recibir servicios sencillos en salud primaria y sanidad, en educación primaria o en extensión agrícola, estructurados en base a paquetes crediticios y tecnológicos.

3. Aprendizaje

Una parte esencial de la capacidad de una comunidad bahá'í para seguir un proceso de transformación es la capacidad de sus miembros e instituciones para aplicar la Revelación de Bahá'u'lláh a diversos aspectos de la vida y establecer con ello una pautas coherentes de cambio. En realidad, aprender a aplicar las Enseñanzas para conseguir un progreso podría considerarse como la definición misma de lo que es desarrollo social y económico bahá'í. Esta aprendizaje ha de producirse a nivel local, regional, nacional e internacional, y convertirse en el eje alrededor del cual se organizan nuestras actividades de desarrollo a todos los niveles.

El aprendizaje, tomado en este sentido, no se limita al estudio y la evaluación. Se produce en combinación con la acción. Los creyentes deben entrar en una dinámica regular de consulta, acción y reflexión, todo ello a la luz de las pautas de guía inherentes a las Enseñanzas de la Fe. Un proceso de aprendizaje así definido puede desarrollarse de una manera muy sencilla a nivel de aldea o localidad, pero con mayor sofisticación por parte de agencias e instituciones nacionales. A nivel internacional exige un grado más elevado de conceptualización, que tome en cuenta los procesos más amplios de transformación global tal como han sido descritos en las enseñanzas y que sirva para reajustar a base de ello la dirección de las actividades de desarrollo en conjunto en cada Pala

4. Desarrollo de recursos humanos

El aprendizaje y el desarrollo de la capacidad van estrechamente unidos al desarrollo de recursos humanos. Que las ideas y proyectos de desarrollo no se imponen desde arriba y que las instituciones han de responder a aspiraciones e iniciativas de la base, son características establecidas del desarrollo bahá'í. Sin embargo, la aplicación vigilante de estos principios no implica que no pueda tomarse ninguna iniciativa desde arriba. Pueden promoverse nacional o internacionalmente programas y planteamientos del desarrollo de probada eficacia y bien concebidos, primordialmente por medio de la formación. Naturalmente, los métodos de formación tendrían que alentar la participación y ser llevados a cabo con una actitud humilde hacia el aprendizaje. De otro modo, la formación tiende a producir un cuadro de individuos que son esclavos de una determinada forma de hacer las cosas.

Además, la necesidad de desarrollar recursos humanos no se limita a los que participan directamente en los mismos proyectos. Se debería alentar a miles de jóvenes bahá'ís de los institutos y universidades de todo el mundo, así como a un número cada vez mayor de profesionales que trabajan en campos relacionados con el desarrollo social y económico, a participar en un proceso de aprendizaje de ámbito mundial pensado para crecer en tamaño y alcance. En realidad, los proyectos de desarrollo bahá'ís se pueden ver como sitios en los que se proporciona una formación a un número creciente de individuos procedentes de naciones tanto pobres como ricas materialmente y de diversos sectores de la sociedad.

5. Influencia sobre la sociedad

Con independencia de si un individuo que se haya beneficiado de un periodo de colaboración con un proyecto de desarrollo llega finalmente a integrarse en este tipo de proyectos, la capacidad para aplicar las Enseñanzas de Bahá'u'lláh a los asuntos de la sociedad que habrá desarrollado sobre el terreno constituye un valioso haber con el que contará en sus esfuerzos futuros para servir e influir z la sociedad. Los proyectos de desarrollo en sí mismos ofrecen grandes oportunidades a los amigos para involucrarse en la vida de la sociedad en maneras que van mucho más allá de los esfuerzos para mejorar la suerte de un pequeño grupo de personas. Es preciso crear a todos los niveles una disposición a colaborar con personas de capacidad y líderes del pensamiento preocupados por cuestiones relacionadas con el progreso, y el deseo y la habilidad para invitarles a participar en la aplicación de la Enseñanzas a problemas específicos, si es que vamos a explotar esta dimensión de nuestros esfuerzos por el desarrollo.

6. Integración

Se han de incorporar al pensamiento bahá'í sobre el desarrollo social y económico ciertas lecciones que han sido aprendidas dentro de la sociedad en general. Entre ellas sobresale la necesidad ineludible de integración. La experiencia ha mostrado que actividades fragmentadas en diversos campos como salud, educación, agricultura o desarrollo industrial no conducen a un desarrollo sostenible. El conocimiento que debiera aplicarse en problemas de desarrollo de las comunidades del mundo no cabe en una sola disciplina. Un desarrollo efectivo requiere inequívocamente acción interdisciplinaria y multisectorial coordinada.

La idea de desarrollo integral puede parecer que contradice el principio antes enunciado de que la ación a nivel local debe empezar de manera sencilla y que pueda ser manejada por la propia comunidad. Sin embargo, esta contradicción aparente desaparece si la acción local se ve como un medio para desarrollar la capacidad. En este caso no importa con creatividad empieza realmente el desarrollo de una comunidad: la complejidad surgir naturalmente de manera orgánica. Lo que se ha de evitar es la fragmentación artificial creada por programas separados puestos en marcha en una población determinada por profesionales de disciplinas específicas, cada uno ignorando el conocimiento y la experiencia de otros grupos, compitiendo cada uno por los recursos y por la constante atención de la gente a la que han de servir.

Para los programas bahá'ís, la integración plantea un desafío adicional Dentro del marco bahá'í, el progreso material no puede separase del desarrollo espiritual. Los esfuerzos por el desarrollo social y económico tienen que llevarse a cabo dentro del contexto más general de la expansión y consolidación de la Fe. Cuando esto no se produce, cuando las diversas instituciones que sirven a la comunidad local no están bien informadas de las iniciativas de cada una y no consultan sobre la naturaleza y el alcance de sus actividades, los proyectos de desarrollo se vuelven difíciles de manejar. Separado de los procesos básicos de la expansión y consolidación de la Fe, el desarrollo social y económico bahá'í no puede prosperar y va encaminado al fracaso.

En nuestro entusiasmo por llevar a cabo el desarrollo social y económico dentro del contexto de la expansión y consolidación deberíamos evitar una trampa que nos lleva a disipar energía y crea una confusión: impresionado por la interconexión de todos los factores que llevan al desarrollo de la comunidad, uno puede caer en la tentación de definir el desarrollo social y económico como un sinónimo del desarrollo de la comunidad bahá'í. Según tal definición, todo lo que se hace por el desarrollo de la comunidad, incluyendo el establecimiento de la Fiesta de Diecinueve Días, la celebración de clases para la educación espiritual de los niños, y e] fortalecimiento de las Asambleas Locales y Nacionales y sus agencias, habría que considerarlo como proyectos de desarrollo social y económico. Una definición tan amplia pasa por alto el hecho de que el crecimiento de la comunidad bahá'í es el resultado de una serie de procesos en interacción, cada uno bajo la dirección de diversas instituciones del Orden Administrativo y de sus agencias actuando en colaboración. El desarrollo social y económico es sólo un componente y debe desempeñar un papel determinado dentro del proceso de crecimiento.

B. LA OFICINA DE DESARROLLO SOCIAL Y ECONÓMICO

Las observaciones hechas en la sección anterior hacen pensar en el establecimiento gradual en cada comunidad nacional de canales a través de los cuales las instituciones, agencias y organizaciones puedan atender las necesidades de los amigos en sus esfuerzos para aplicar la Revelación de Bahá'u'lláh para alcanzar un progreso material para sí Mismos y para su pueblo. Lo que fluye a través de estos canales es principalmente un conjunto de conocimientos, aunque también son importantes el prestar apoyo económico y ofrecer guía para resolver problemas que surgen de modo natural a través de la acción conminatoria.

La Oficina de Desarrollo Social y Económico (ODSE) de Haifa ayuda a la Casa Universal de Justicia en la promoción y coordinación del desarrollo social y económico bahá'í en todo el mundo. El propósito principal de la ODSE es facilitar el aprendizaje sobre el desarrollo fomentando y apoyando acciones, reflexiones sobre las acciones, estudio, consulta, acopio y sistematización de experiencias, conceptualización y formación, todo ello realizado a la luz de las Enseñanzas de la Fe. Son también funciones importantes de la ODSE asegurar que las iniciativas bahá'ís de desarrollo cuenten cada vez con mayores recursos materiales a su disposición, coordinar el flujo internacional de dichos recursos y administrar algunos de los fondos destinados a proyectos.

Frecuentemente individuos e instituciones piden consejo a la ODSE sobre el modo de diseñar, llevar a cabo y promover proyectos de desarrollo social y económico. Basándose en el conocimiento que se genera mediante el análisis de informes realistas y la documentación de avances sistemáticos en las experiencias bahá'ís de desarrollo, la ODSE está en posición de ofrecer guía a estos individuos e instituciones y compartir con ellos los resultados del aprendizaje que se está produciendo dentro de la comunidad bahá'í.

Conforme los proyectos crecen en tamaño y complejidad, tanto si se hallan bajo la tutela de Asambleas Espirituales Nacionales como si son administrados por organizaciones de inspiración bahá'í que cuentan con la guía y el apoyo de las instituciones de la Fe, la relación de la ODSE con ellos se hace más comprometida y exigente. Para dar más efectividad a la interacción con programas y organizaciones bahá'ís, la ODSE invita a individuos con experiencia en el campo del desarrollo a colaborar con ella, promoviendo cada uno el progreso de una organización determinada. En su papel de colaborador, dicho individuo asume una serie de responsabilidades en nombre de la ODSE. Entre ellas, la principal es ayudar a la organización a establecer una visión clara de sí misma, su papel y propósito, una visión que será reexaminada, modificada y replanteada periódicamente, de acuerdo al progreso de la Fe en la región. Según esta visión que va evolucionando, habrán de diseñarse y ajustarse regularmente estrategias bien definidas. Sobre la base de estas estrategias se crean proyectos que siguen líneas de acción diversas, y se desarrollan propuestas adecuadas que se presentan ante diversas agencias, tanto dentro como fuera del país, para recibir ayuda económica o de otro tipo. El colaborador designado ayuda también a desarrollar una estructura flexible de organización, que está libre de contradicciones, con canales claros para la toma de decisiones, instrumentos apropiados para su ejecución y métodos de evaluación adecuados. Todas estas tareas, naturalmente, han de llevarse a cabo bajo las directrices de la Asamblea Espiritual Nacional y en consulta con los Consejeros, cuyo papel vital a este respecto ha sido expuesto en el mensaje del 20 de Octubre de 1983 de la Casa Universal de Justicia.

Se espera que la ODSE, facilitando un contacto directo entre sus colaboradores, pueda desarrollar una red informal a través de la cual se puedan compartir experiencias y tenga lugar el aprendizaje de un modo natural. La existencia de dicha red de individuos, de los cuales un cierto numero tendrán sus propios contactos con fuentes de financiación, ampliar significativamente las bases para la interacción de la comunidad bahá'í con agencias financiadoras. Estos individuos también ayudarán a poner en contacto a estudiantes universitarios y profesionales interesados por el desarrollo social y económico con programas bahá'ís, de modo que, con el tiempo, un número cada vez mayor de estos programas y organizaciones ofrezcan formación a través de estancias de diversa duración en calidad de interno.

Además de ofrecer apoyo y colaboración a programas y organizaciones importantes, se espera que la ODSE promueva ella misma, a escala internacional, ciertos planteamientos y metodología de desarrollo que hayan demostrado ser efectivos. Por ejemplo, durante los últimos años ha ido surgiendo un modo de plantear la alfabetización extremadamente efectivo. Se tiene ahora una visión de una campaña mundial en la que, en un país tras otro, un grupo de individuos seleccionados se familiarizan con los conceptos esenciales de este planteamiento y se les pide que adapten sus métodos y preparen materiales para usar en su propio país. Con posterioridad, estos mismos individuos pueden formar a otros para la labor de facilitadores de clases de alfabetización, de modo que se pueden establecer clases en centenares de localidades por todo el país. De igual modo, en atención primaria de la salud, se ha ido adquiriendo una experiencia excelente en los años recientes. Esta experiencia puede ahora analizarse, se pueden definir los métodos y materiales apropiados y nuevamente, en un país tras otro, dedicarse vigorosamente a formar trabajadores en el campo de la salud.

C. PRINCIPALES ÁREAS DE ACCIÓN

La principales áreas de acción en las que la ODSE va a seguir trabajando en los próximos años comprenden la educación, alfabetización, atención primaria de la salud y desarrollo rural sostenible. Como se mencionó anteriormente, la alfabetización y la atención primaria de la salud han de plantearse concentrándose en campañas regionales de formación. En cuanto al desarrollo rural integral, es éste un campo en el que la experiencia bahá'í es sistemáticamente escasa. Sin embargo, hay abundante y valiosa experiencia fuera de la Fe, y con la ayuda de ciertos individuos bahá'ís que son conocidos y aceptados en este campo, es posible reunir el conocimiento necesario, analizarlo y tener un punto de partida en este área esencial del desarrollo. Lo que se requiere no es un complejo esquema de desarrollo sino un camino de acciones de complejidad cada vez mayor que puedan dar lugar al establecimiento de programas de desarrollo integral y sostenible a nivel de micro región.

No cabe ninguna duda de que la educación continuar siendo el mayor foco de atención de los esfuerzos por el desarrollo social y económico bahá'í en todo el mundo hasta donde nos es posible prever. Hay tres áreas relacionadas entre sí escuelas bahá'ís, programas especiales para adolescentes y educación moral que merecen una atención especial.

La experiencia ha mostrado que existen al menos tres desafíos que las escuelas bahá'ís deben afrontar en diversas etapas de su desarrollo. El primero tiene que ver con el funcionamiento de la escuela, la organización del espacio físico, la selección de un programa aceptable y la erección de una estructura académica y administrativa con operatividad. Esto ha demostrado ser una tarea formidable para la mayoría de las escuelas y ha requerido una cantidad desmedida de tiempo y energía. Sin embargo, ahora es posible, con la experiencia adquirida a lo largo de la ultima década, desarrollar una serie de directrices para ayudar a las escuelas bahá'ís, sean de propiedad particular o pertenecientes a instituciones, a hacer frente a este desafío con mayor facilidad.

Hay un segundo desafío relacionado con el proceso por el que se llega a hacer evidente el carácter bahá'í de la escuela. Esto se suele enfocar en términos del ambiente de la escuela, las relaciones entre las personas y las actividades extra escolares. También se ofrecen, en esta fase, una o dos horas de clase vagamente descritas como educación moral. Es interesante notar que, incluso con pequeños cambios en algunos componentes del proceso educativo, las escuelas bahá'ís llegan a ser conocidas por sus niveles de excelencia y gozan de considerable estima en las comunidades donde funcionan

Un tercer desafío, escasamente afrontado hasta ahora, se refiere al desarrollo de currículums de inspiración bahá'í. El modo en que se plantee este desarrollo ha de adaptarse especialmente a las condiciones y oportunidades de la comunidad mundial bahá'í. No es razonable esperar que la educación bahá'í sea inventada por un grupo de individuos absortos en el estudio académico, por muy profundo que sea su conocimiento de la Fe y de la educación. El desarrollo gradual de contenidos y métodos de la educación bahá'í se producirá, con toda probabilidad, como resultado de las actividades diversas de un número creciente de educadores trabajando en marcos culturales y ecológicos variados de todo el mundo. La investigación sistemática y el estudio académico de alta calidad son necesarios, no como actividades aisladas, sino como componentes, si bien importantes, de un proceso en el que el diseño de curriculums está estrechamente vinculado a la práctica educativa y a la sistematización de la experiencia educativa. El papel de la ODSE en la promoción de este proceso es crucial. Cualquier intento de ignorarlo introduciendo, por ejemplo, el concepto de curriculum básico universal en un momento demasiado prematuro sería contraproducente.

Aún siendo grande la importancia de las escuelas bahá'ís, concentrar todas nuestras energías en su desarrollo no constituye una estrategia razonable. Con el derrumbamiento de los sistemas educativos del mundo, las demandas de los estamentos educativos empezando por los, pueblos, ciudades y municipios y llegando en seguida a países enteros de contenidos nuevos y formación de profesores crecerán dramáticamente. Con el mismo esfuerzo que se requiere para construir y mantener una escuela bahá'í, es posible formar a centenares de profesores pertenecientes a sistemas oficiales para que aprendan a introducir en su actividad diaria varios elementos educativos inspirados por la Fe. Las oportunidades para ejercer una influencia bahá'í son casi ilimitadas en dos áreas, a saber, la educación moral y la preparación de los jóvenes y adolescentes para la vida futura.


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