Hemos recibido en el Centro Mundial su carta de 17 de Julio de 2002 y podemos facilitarle la siguiente respuesta.
En su email expresa su preocupación por la énfasis puesto en el uso del material del Instituto Ruhí, como método de estudio de la Fe. En respuesta a una pregunta similar por parte de un creyente, la Casa Universal de Justicia consideró necesario que él viera este asunto en el contexto global del desarrollo de los Institutos de Recursos Humanos como un elemento esencial en el crecimiento de la Fe, desde el principio del Plan de 4 Años. Considerando la índole de esta agencia y el propósito que la Casa Universal de Justicia ha determinado para ella, es obvio que el surgimiento de institutos de recursos humanos por todo el mundo debería escoger una secuencia de cursos y proporcionarlos a los amigos de los países donde cada uno está sirviendo. Tener un gran numero de creyentes estudiando estos cursos es parte de la naturaleza dinámica de un programa de educación exitoso. Es un buen paso el que, en este punto del desarrollo de la Comunidad Bahá’í, un porcentaje significativo de los Institutos de Recursos Humanos del mundo haya preferido comenzar sus actividades con una serie de materiales que han demostrado ser eficientes durante muchos años de experiencia, es una medida grata.
Se prevé que se introducirá gradualmente una diversidad en los programas en tanto que el proceso de los Institutos se desarrolla orgánicamente en cada país. En su mensaje de 9 de enero de 2001, la Casa Universal de Justicia comparó la secuencia básica de los cursos al tronco de un árbol, del cual se ramifican otros cursos. Se puede observar ya cierto grado de diversidad cuando comienzan a aparecer “cursos rama” en algunos programas concebidos para satisfacer las necesidades especificas de formación. La elaboración de estos cursos avanzará necesariamente de una manera gradual ya que un contenido eficaz de cursos depende de la cantidad de experiencia adquirida en el campo de la acción.
Es natural que cualquier programa educacional no motive a todo el mundo, y obviamente participar en un curso del instituto no es un requerimiento obligatorio para todos los creyentes. Así pues, los que no desean participar en un curso no deben sentir de ningún modo que están desobedeciendo las directrices de la Casa Universal de Justicia. Es esencial, no obstante, que todos, incluso los que no están implicados, respalden el proceso del Instituto y no impidan su progreso constante.
Finalmente, la Casa Universal de Justicia cree que sería beneficioso separar en nuestras mentes el proceso del Instituto, tan intimadamente conectado con la promoción de la expansión y consolidación a gran escala, de las clases de profundización, talleres y clases de las escuelas de verano, que forman una parte fundamental de la vida comunitaria bahá’í. Su número y diversidad parece estar aumentando como resultado del proceso de los Institutos. En efecto, es alentador saber que, a medida que los creyentes adquieren confianza en su capacidad de servir a través del proceso del Instituto, está empezando a aparecer en el mundo bahá’í una expresión más rica de los distintos talentos de los amigos, una riqueza que es un buen presagio para el futuro progreso de la Causa.
En cuanto a su pregunta sobre los orígenes de estos materiales, fueron desarrollados en el Instituto Ruhí de Colombia, donde desarrollado durante varios decenios un modelo de integrar la formación con la consolidación y el progreso de la Fe.
Esperamos que esta información le haya proporcionado las aclaraciones que necesitaba.
Con amor bahá’í,