Al dar comienzo los trabajos de construcción en el primero de los monumentales edificios que deben erigirse en el Monte Carmelo hasta completar el Centro Administrativo Mundial de la Fe Bahá'í, parece apropiado reflexionar sobre el significado y propósito fundamental de esta magna empresa.
Los proyectos en marcha en esta montaña son profundamente significativos. Representan mucho más que la erección de unos edificios con los que afrontar las crecientes necesidades del Centro Mundial Bahá'í. El llamamiento solicitando aportaciones al Fondo de los Proyectos del Arco, lejos de ser una desviación de recursos que de lo contrario podrían utilizarse para paliar el sufrimiento de la humanidad, ofrece a los seguidores de Bahá'u'lláh una oportunidad providencial para participar en un esfuerzo, que es central para el trabajo de la Fe, para erradicar las causas del sufrimiento terrible que actualmente azota a la humanidad.
La comunidad bahá'í alienta y apoya los múltiples esfuerzos que vienen realizando personas de buena voluntad por mejorar la condición de la humanidad y promover la unidad y la armonía entre los pueblos y naciones de la tierra. No obstante, los creyentes no deben perder de vista, ni por un instante, el carácter esencialmente espiritual de la crisis que actualmente asedia en todos los rincones del planeta. "Lo que el Señor ha ordenado como el supremo remedio y más potente instrumento para la curación de todo el mundo", afirma enfáticamente Bahá'u'lláh, "es la unión de todos sus pueblos en una Causa universal, una Fe común". Nuestra aguda conciencia de la magnitud de la miseria que padecen tantos grupos e individuos debe impulsarnos a realizar esfuerzos cada vez mayores, inspirados y animados por una convicción inalterable de que sólo mediante el Orden Mundial de Bahá'u'lláh pueden resolverse la multitud de problemas que arrastra la humanidad.
Desde el inicio de la historia bahá'í, se ha hecho hincapié en la gloria del orden Mundial que la Revelación de Bahá'u'lláh está destinada a desplegar. El Báb mismo declaró, "¡El bien sea con aquél que fije su mirada en el Orden de Bahá'u'lláh y dé gracias a su Señor!", mientras que Bahá'u'lláh afirmó, en el Libro Madre de Su Dispensación, que "el equilibrio del mundo ha sido trastornado por la vibrante influencia de este más grande, este nuevo Orden Mundial". Está perfectamente claro que los elevados ideales de la Fe sólo pueden alcanzarse a través del Orden Mundial que Bahá'u'lláh ha establecido a tal fin. La transformación espiritual de la humanidad, la liberación de los diversos pueblos de la tierra del grave sufrimiento, el logro y el mantenimiento de una paz verdadera en el mundo, el nacimiento de una civilización mundial, tales nobles fines de la Causa de Dios, no llegarán a cumplirse si no van acompañados de ese cambio radical de la estructura y funcionamiento de la sociedad humana que es inherente al crecimiento y la fruición de Su orden divinamente ordenado. Las instituciones del Orden Administrativo Bahá'í, que están siendo erigidas actualmente en todos los rincones del mundo mediante los esfuerzos de los creyentes, son el precursor, el núcleo y el modelo de ese Orden Mundial que, a su debido tiempo, ejercerá su plena influencia benéfica sobre todos los pueblos de la tierra.
Shoghi Effendi explicó que la revelación por Bahá'u'lláh del Kitáb-i-Aqdas "conserva para la posteridad las leyes y disposiciones básicas sobre las que ha de descansar la estructura de Su futuro Orden Mundial". También se refirió al "triple impulso generado mediante la revelación de la Tabla del Carmelo por Bahá'u'lláh y la Voluntad y Testamento así como las Tablas del Plan Divino legadas por el Centro de Su Convenio, las tres cartas que han puesto en marcha tres procesos distintos: el primero de ellos opera en la Tierra Santa desarrollando las instituciones de la Fe en su Centro Mundial y las otras dos, en el resto del mundo bahá'í, para su propagación y el establecimiento de su Orden Administrativo". Estos tres procesos, aunque diferentes, están estrechamente relacionados entre sí. Los progresos en el Centro Mundial de la Fe, corazón y centro nervioso del Orden Administrativo, deben necesariamente ejercer una marcada influencia en el cuerpo orgánico de la comunidad mundial bahá'í, cuya vitalidad, a su vez, revierte de nuevo su influencia en el desarrollo del Centro Mundial. El Orden Administrativo constituye el instrumento principal para la prosecución del Plan Divino, un Plan que ha llegado a reconocerse como el agente más potente para el desarrollo de la estructura administrativa de la Fe. De lo que se deduce que para conseguir un crecimiento sano y equilibrado de la Fe así como para alcanzar rápidamente un orden mundial, hay que prestar la debida atención a cada uno de los tres procesos.
El trabajo de construcción que se está llevando a cabo actualmente en el Monte Carmelo debe verse como un paso trascendental en el desarrollo del primero de estos tres magnos procesos que fue iniciado hace más de cien años por Bahá'u'lláh mismo, cuando levantó Su tienda en esta Montaña Sagrada y reveló la Tabla descrita por el Guardián como "la Carta de los Centros Espiritual y Administrativo de la Fe". En el despliegue de este proceso, el entierro de los restos sagrados del Báb en el seno de esta montaña dentro de un santuario construido por 'Abdu'l-Bahá constituyó un hito distinguido, seguido a continuación por la erección de la superestructura del Santuario del Báb, obra llevada a cabo por Shoghi Effendi. Cuando, en 1939, el Guardián trasladó los restos mortales del hermano y la madre del Maestro a su lugar de reposo final, en las inmediaciones del de la Hoja Más Sagrada, describió este acto diciendo de él que "refuerza incalculablemente las fuerzas espirituales de ese Lugar consagrado que, bajo las alas del Sepulcro protector del Báb, ha sido designado el "centro focal de esas instituciones administrativas destinadas a sacudir, abrazar y dirigir el mundo", y que hoy en día levantan los seguidores de Bahá'u'lláh para la salvación de la humanidad y el cumplimiento de su glorioso destino.
Poco tiempo antes de fallecer, el Guardián completó la estructura de los Archivos Internacionales Bahá'ís, "el primer Edificio majestuoso destinado a anunciar el establecimiento del Centro Administrativo Mundial de la Fe en el Monte Carmelo: el Arca a la que se refiere Bahá'u'lláh en los pasajes finales de Su Tabla del Carmelo".
En años más recientes las contribuciones de los creyentes de todo el mundo han permitido la construcción de la Sede de la Casa Universal de Justicia, el segundo de los Edificios que Shoghi Effendi había previsto que estarían situados en un amplio arco alrededor de los lugares de reposo de los miembros de la Sagrada Familia. Este logro abrió el camino para el anuncio en 1987 del proyecto para la erección de los restantes edificios del Centro Administrativo Mundial de la Fe y para la construcción de las dieciocho Terrazas monumentales que por debajo y por encima del Santuario del Báb, fueron previstas por 'Abdu'l-Bahá. Marcó un gran paso hacia la consumación de la visión expresada por el Guardián como "el esplendor de las instituciones que esa Fe triunfante ha de erigir en las laderas de una montaña, destinada a estar tan ligada a la ciudad de 'Akká que se formará una sola metrópolis para albergar las sedes espirituales y administrativas de la Mancomunidad Bahá'í futura".
Los Edificios y las Terrazas ya en construcción son prueba manifiesta de la salida de la oscuridad de la Fe de Bahá'u'lláh y del papel determinante que está destinada a desempeñar en los asuntos de la humanidad. Una vez construidos los edificios, constituirán la sede visible de potentes instituciones cuyo propósito no es otro que la espiritualización de la humanidad y la defensa de la justicia y la unidad por todo el mundo. La trascendencia futura de las Terrazas se hace patente por la descripción que de ellas hace Shoghi Effendi como "el Camino de los Reyes y Gobernantes del Mundo". La belleza y magnificencia de los Jardines y Terrazas que están actualmente en desarrollo son simbólicas de la naturaleza de la transformación que está destinada a tener lugar tanto dentro de los corazones de los pueblos del mundo como en el entorno físico del planeta.
En esta encrucijada histórica de la humanidad, el establecimiento del Centro Administrativo Mundial de la Fe en el Monte Carmelo resulta esencial para que, mediante la operación del Orden Mundial de Bahá'u'lláh, se vea apresurado el cumplimiento del propósito de Dios para la humanidad. En este tiempo de necesidad y oportunidades sin parangón, llamamos a los creyentes a apoyar esta vasta empresa colectiva en la que está ahora embarcada la comunidad del Más Grande Nombre, mediante una abnegada efusión de recursos materiales y de entrega al trabajo de la Causa.
El Monte Carmelo fue ensalzado por el Profeta Isaías hace casi tres mil años, cuando anunció que "sucederá en los últimos días que la montaña de la casa del Señor será establecida en la cima de las montañas, y será exaltada por encima de las colinas; y todas las naciones fluirán hacia ella". Ahora, con la llegada del Señor de las Huestes, Sus siervos devotos de todo el mundo han sido llamados a la portentosa empresa con la que está relacionado el cumplimiento de esta antigua promesa. Al dedicarse a esta grandiosa tarea, que se inspiren con estas palabras de Bahá'u'lláh: "El Carmelo, en el Libro de Dios, ha sido designado como la Colina de Dios, y Su Viña. Es aquí donde, por la gracia del Señor de la Revelación, se ha levantado el Tabernáculo de la Gloria. Felices aquellos que llegan a él; felices quienes vuelven su cara a él".
Con amorosos saludos bahá'ís