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Baha'u'llah : Epístola al Hijo del Lobo
EPÍSTOLA
AL
HIJO DEL LOBO
EPÍSTOLA
AL
HIJO DEL LOBO
REVELADO POR
Bahá'u'lláh
EDITORIAL Bahá'í DE ESPAÑA
Título original en inglés:
Epistle to the Son of the Wolf
© Asamblea Espiritual Bahá'ís de España
Editorial Bahá'í de España
Bonaventura Castellet, 17
08222 Terrassa (Barcelona)
Traducido al castellano por:
Kamran Vafaei
Portada: Eva Celdrán Esteban
Primera edición en España: 1995
Depósito Legal:
ISBN: 85-85238-

Impreso en los Talleres Gráficos de la M.C.E. Horeb,

E.R. nº 265 S.G. - Polígono Industrial Can Trias,

c/Ramón Llull, s/n - 08232 Viladecavalls (Barcelona)

Printed in Spain - Impreso en España

En el nombre de Dios, el Único, el Incomparable, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Omnisapiente.

Alabado sea Dios, el Eterno que no perece, el Sempiterno que no declina, el Autosubsistente que no cambia. Él es Aquel que es trascendente en Su soberanía, que Se halla manifiesto por medio de Sus signos y está oculto por Sus misterios. Él es Aquel por cuyo mandato ha sido enarbolado el estandarte de la Más Exaltada Palabra en el mundo de la creación, y la enseña de "Él hace lo que Él desea" fue izada en medio de todos los pueblos. Él es Quien ha revelado Su Causa para guía de Sus criaturas y ha hecho descender Sus versos para demostrar Su Prueba y Su Testimonio, y Quien embelleció el prefacio del Libro del Hombre con el ornamento de la expresión, mediante Su sentencia: "El Dios de Misericordia ha profesado el Corán, ha creado al hombre y le ha enseñado a articular palabra". No existe otro Dios más que Él, el Único, el Incomparable, el Fuerte, el Poderoso, el Benéfico.

La luz que irradia desde el cielo de la generosidad y la bendición que fulgura desde el lugar del amanecer de la voluntad de Dios, el Señor del Reino de los Nombres, descansen sobre Él, Quien es el Supremo Mediador, la Pluma Más Exaltada, Aquel a Quien Dios ha hecho el lugar del amanecer de Sus más excelentes nombres y la aurora de Sus más exaltados atributos. A través de Él, la luz de la unidad ha brillado sobre el horizonte del mundo y la ley de la unicidad ha sido revelada entre las naciones, las cuales, con rostros radiantes, se han vuelto hacia el Horizonte Supremo y han reconocido aquello que la Lengua de Expresión ha hablado en el reino de Su conocimiento: "¡Tierra y cielo, gloria y dominio son de Dios, el Omnipotente, el Todopoderoso, el Señor de abundante gracia!"

Presta atención, oh distinguido teólogo, a la voz de este Agraviado. Él, verdaderamente, te aconseja por amor a Dios y te exhorta a lo que te acercará a Él en todas las circunstancias. Él es, en verdad, el Todoposeedor, el Exaltado. Sabe que el oído del hombre ha sido creado para escuchar la Voz Divina en este Día que ha sido mencionado en todos los Libros, Escrituras y Tablas. Primero purifica tu alma con las aguas del renunciamiento y engalana tu cabeza con la corona del temor de Dios, y tu sien con el ornamento de la confianza en Él. Luego, levántate con tu rostro vuelto hacia la Más Grande Casa, el Lugar en cuyo derredor todos los habitantes de la tierra deben circular como ha sido decretado por el Rey Eterno, y recita:

"¡Oh Dios, mi Dios, mi Deseo, mi Adorado, mi Maestro, mi Apoyo, mi mayor Esperanza y mi suprema Aspiración! Tú me ves volviéndome hacia Ti, asiéndome firmemente a la cuerda de Tu munificencia, adhiriéndome a la orla de Tu generosidad, reconociendo la Santidad de Tu Ser y la pureza de Tu Esencia, y atestiguando Tu unidad y Tu unicidad. Doy testimonio de que Tú eres el Único, el Sin Par, el Incomparable, el Siempre Perdurable. Tú no tomaste socio en Tu dominio ni escogiste a un igual a Ti Mismo sobre la tierra. Todas las cosas creadas han dado testimonio de lo que la Lengua de Tu grandeza ha testificado antes de que fueran creadas. ¡Verdaderamente, Tú eres Dios; no existe otro Dios sino Tú! Desde la eternidad Tú fuiste santificado de la mención de Tus siervos y exaltado por encima de la descripción de Tus criaturas. Tú contemplas, oh Señor, al ignorante tratando de alcanzar el océano de Tu conocimiento; al angustiado sediento, las aguas vivientes de Tu expresión; al humillado, el tabernáculo de Tu gloria; al pobre, el tesoro de Tus riquezas; al suplicante, el punto del amanecer de Tu sabiduría; al débil, la fuente de Tu fortaleza; al desdichado, el cielo de Tu merced; al mudo, el reino de la mención de Ti.

Testifico, oh mi Dios y mi Rey, que Tú me has creado para recordarte, para glorificarte y para ayudar a Tu Causa. Y, sin embargo, he ayudado a Tus enemigos, quienes han violado Tu Convenio, quienes han desechado Tu Libro, no han creído en Ti y han repudiado Tus signos. ¡Ay!, ¡ay!, por mi rebeldía, mi vergüenza, mi depravación y mi maldad, que me han impedido alcanzar las profundidades del océano de Tu unidad y sondear el mar de Tu misericordia. Por tanto, ¡ay!, ¡ay!, y nuevamente ¡ay!, ¡ay!, ¡por mi desdicha y la gravedad de mis transgresiones! Tú me llamaste a la existencia, oh mi Dios, para exaltar Tu Palabra y manifestar Tu Causa. Sin embargo, mi negligencia me ha desalentado y me ha rodeado de una manera tal que me he levantado a borrar Tus signos y a derramar la sangre de Tus amados, y la de los puntos del amanecer de Tus signos, y la de las auroras de Tu revelación, y la de los repositorios de Tus misterios.

¡Oh Señor, mi Señor!, y nuevamente, ¡oh Señor, mi Señor!, y nuevamente aún, ¡oh Señor, mi Señor! Doy testimonio de que, a causa de mi iniquidad, los frutos del árbol de Tu justicia han caído y, mediante el fuego de mi rebeldía, fueron consumidos los corazones de aquellas criaturas Tuyas que han gozado de cercano acceso a Ti y las almas de los sinceros entre Tus siervos se han fundido. ¡Oh, miserable, miserable de mí! ¡Oh, las crueldades, las manifiestas crueldades que he infligido! Desdichado de mí, desdichado de mí por mi lejanía de Ti, por mi depravación, mi ignorancia, mi vileza, mi repudio de Ti y mis protestas contra Ti. ¡Cuántos los días durante los que Tú pediste a Tus siervos y a Tus amados que me protegieran, mientras yo les ordenaba que Te hicieran daño y que hicieran daño a aquellos en quienes Tú habías confiado! ¡Y cuán numerosas las noches en las que Tú bondadosamente me recordabas y me indicabas Tu sendero, mientras yo me alejaba de Ti y de Tus signos! ¡Por Tu gloria! ¡Oh Tú, Quien eres la Esperanza de aquellos que han reconocido Tu unidad y el Deseo de los corazones de quienes se han librado de todo afecto salvo de Ti! No hallo socorredor fuera de Ti, ni rey, ni refugio, ni asilo fuera de Ti Mismo. ¡Ay!, ¡ay! Mi alejamiento de Ti ha abrasado el velo de mi integridad y mi negación de Ti ha rasgado el manto que cubre mi honor. ¡Oh, si pudiera estar en lo más hondo de las profundidades de la tierra, para que mis malas acciones pudieran permanecer desconocidas a Tus siervos! Tú ves al pecador, oh mi Señor, que se ha vuelto hacia el punto del amanecer de Tu perdón y Tu generosidad, y a la montaña de iniquidad que ha buscado el cielo de Tu misericordia e indulgencia. ¡Ay! ¡ay! Mis enormes pecados me han impedido aproximarme a la corte de Tu misericordia y mis monstruosas acciones me han extraviado lejos del santuario de Tu presencia. En verdad, yo soy el que ha faltado en su deber hacia Ti y ha violado Tu Convenio y Tu Testamento, y ha cometido lo que ha hecho que se lamentaran los moradores de las ciudades de Tu justicia y los puntos del amanecer de Tu gracia en Tus dominios. Atestiguo, oh mi Dios, que he repudiado Tus mandamientos y me he adherido a los dictados de mis pasiones, y he desechado los estatutos de Tu Libro y me he aferrado al libro de mi propio deseo. ¡Oh miseria, miseria! A medida que mis iniquidades se hacían más y más grandes, Tu indulgencia hacia mí aumentaba; y a medida que el fuego de mi rebeldía se hacía más violento, Tu perdón y favor trataban, cada vez más, de sofocar su llama. ¡Por el poder de Tu fuerza! ¡Oh Tú que eres el deseo del mundo y el Más Amado de las naciones! Tu longanimidad me ha envanecido y Tu paciencia me ha envalentonado. Tú ves, oh mi Dios, las lágrimas que mi vergüenza ha provocado y los suspiros que mi negligencia me ha inducido a exhalar. ¡Juro por la grandeza de Tu majestad! No puedo encontrar habitación alguna para mí, salvo bajo la sombra de la corte de Tu generosidad, ni refugio alguno sino bajo el dosel de Tu misericordia. Tú me ves en medio de un mar de desesperanza y desaliento, después de que me has hecho oír Tus palabras: '¡No desesperes!' ¡Por Tu poder! Mi enconada injusticia ha cercenado la cuerda de mi esperanza y mi rebeldía ha oscurecido mi rostro ante el trono de Tu justicia. Tú ves, oh mi Dios, a aquel que está postrado como un muerto ante la puerta de Tu favor, avergonzado de buscar, de la mano de Tu amorosa bondad, las vivientes aguas de Tu perdón. Tú me has dado una lengua para recordarte y alabarte y, sin embargo, ella ha expresado lo que ha hecho que se disolvieran las almas de aquellos escogidos Tuyos que se hallan cerca de Ti y que fueran consumidos los corazones de los sinceros entre los moradores de las habitaciones de santidad. Tú me has dado ojos para atestiguar Tus signos y para admirar Tus versos y contemplar las revelaciones de Tu obra; pero yo he rechazado Tu voluntad y he cometido lo que ha causado que los fieles entre Tus criaturas y los desprendidos entre Tus siervos gimieran. Tú me has dado oídos para inclinarlos hacia Tu alabanza y Tu celebración, y hacia aquello que hiciste descender desde el cielo de Tu generosidad y el firmamento de Tu voluntad. Y aun así, ¡ay!, ¡ay!, he renegado de Tu Causa, y he ordenado a Tus siervos que blasfemen contra Tus fieles y Tus amados, y he actuado de tal modo ante el trono de Tu justicia que aquellos que han reconocido Tu unidad y están enteramente dedicados a Ti entre los moradores de Tu reino han llorado con doloroso lamento. Yo no sé, oh mi Dios, cuál de mis actos perversos he de mencionar ante el ondeante océano de Tu favor, ni cuál de mis transgresiones he de declarar cuando me encuentre cara a cara con los esplendores de los soles de Tus excelentes dádivas y generosidades.

Te imploro en este mismo instante, por los misterios de Tu Libro, por las cosas ocultas en Tu conocimiento y por las perlas que yacen escondidas en las conchas del océano de Tu misericordia, que me cuentes entre aquellos que Tú has mencionado en Tu Libro y has descrito en Tus Tablas. ¿Has decretado para mí, oh mi Dios, alguna alegría después de esta tribulación o algún alivio que suceda a esta aflicción o alguna tranquilidad que sobrevenga a esta inquietud? ¡Ay!, ¡ay! Tú has ordenado que cada púlpito sea reservado para Tu mención, para la glorificación de Tu Palabra y la revelación de Tu Causa, pero yo he subido a él para proclamar la violación de Tu Convenio y he dirigido a Tus siervos palabras tales que han hecho que los moradores de los Tabernáculos de Tu majestad y los habitantes de las Ciudades de Tu sabiduría se lamenten. ¡Cuán a menudo has hecho descender el alimento de Tu expresión desde el cielo de Tu generosidad y yo lo he rechazado; y cuán numerosas las ocasiones en las que me has convocado a las suaves y fluyentes aguas de Tu misericordia, de las que preferí alejarme por seguir mi propio anhelo y deseo! ¡Por Tu gloria! No sé por qué pecado rogar Tu clemencia e implorar Tu perdón, ni por cuál de mis iniquidades volverme hacia la Corte de Tu generosidad y el Santuario de Tu favor. Son tales mis pecados y transgresiones que ningún hombre puede enumerarlos ni pluma alguna los puede describir. Yo Te imploro, oh Tú que tornaste la oscuridad en luz y revelaste Tus misterios en el Sinaí de Tu Revelación, que me ayudes en todo momento a depositar mi confianza en Ti y a poner mis asuntos bajo Tu cuidado. Haz, pues, oh mi Dios, que me contente con lo que el dedo de Tu decreto ha trazado y la pluma de Tu mandato ha escrito. Potente eres Tú para hacer lo que Te place, y en Tu puño se hallan las riendas de todo cuanto hay en el cielo y en la tierra. No existe otro Dios más que Tú, el Omnisciente, el Omnisapiente".

¡Oh Shaykh! Sabe que ni las calumnias que los hombres puedan proferir, ni sus negaciones ni cualesquier argucias que puedan urdir serán capaces de hacerle daño a quien se ha asido de la cuerda de la gracia y se ha aferrado a la orla de la misericordia del Señor de la creación. ¡Por Dios! Él, la Gloria de Dios (Bahá), no ha hablado por mero impulso. Quien Le ha dado la voz es Aquel que ha dado la voz a todas las cosas para que puedan alabarle y glorificarle. No existe otro Dios más que Él, el Único, el Incomparable, el Señor de fortaleza, el Incondicionado.

Aquellos cuya vista es perspicaz, cuyos oídos son retentivos, cuyos corazones están iluminados y cuyos pechos están henchidos, reconocen tanto la verdad como la falsedad y distinguen la una de la otra. Recita esta oración que ha fluido de la lengua de este Agraviado, reflexiona sobre ella con un corazón libre de todo apego y, con oídos puros y consagrados, pon atención a su significado, que quizá puedas inhalar el hálito del desprendimiento y tengas piedad para contigo mismo y para con los demás:

"¡Mi Dios, el Objeto de mi adoración, la Meta de mi deseo, el Todogeneroso, el Más Compasivo! Toda vida es Tuya y todo poder se halla dentro del puño de Tu omnipotencia. A quienquiera Tú hayas exaltado es elevado por encima de los ángeles y alcanza la posición de: '¡Verdaderamente, le hemos elevado a un lugar en lo alto!'; y a quienquiera Tú hayas humillado, es degradado por debajo del polvo, más aún, menos que nada. ¡Oh Divina Providencia! Aunque perversos, pecadores e intemperantes, buscamos aún una 'sede de verdad' en Ti, y anhelamos contemplar el semblante del Rey Omnipotente. Es de Ti ordenar, toda soberanía Te pertenece y el reino de poder se prosterna ante Tu mandato. Todo lo que Tú haces es justicia pura, más aún, la esencia misma de la gracia. Un destello de los esplendores de Tu Nombre, el Todocompasivo, es suficiente para desterrar y borrar todo rasgo de depravación del mundo, y un solo hálito de las brisas del Día de Tu Revelación es suficiente para adornar a toda la humanidad con un nuevo atavío. Concede Tu fortaleza, oh Todopoderoso, a Tus débiles criaturas, y resucita a los que están como muertos, que quizá puedan encontrarte, se dirijan hacia el océano de Tu guía y permanezcan firmes en Tu Causa. Si la fragancia de Tu alabanza fuese difundida en cualquiera de las diversas lenguas del mundo, del Oriente o del Occidente, ella sería, verdaderamente, apreciada y profundamente estimada. No obstante, si dichas lenguas estuviesen desprovistas de tal fragancia, seguramente serían indignas de mención alguna, de palabra o aun de pensamiento. Te rogamos, oh Providencia, que muestres Tu sendero a todos los hombres y que les guíes rectamente. Tú eres, en verdad, el Omnipotente, el Más Poderoso, el Omnisciente, el Todoveedor".

Imploramos a Dios que te ayude a ser justo e imparcial, y te haga saber de las cosas que se hallaban ocultas a los ojos de los hombres. Él es, en verdad, el Poderoso, el Libre. Te pedimos que reflexiones acerca de lo que ha sido revelado y que seas recto y justo en tu habla, que quizá los esplendores del sol de la veracidad y la sinceridad puedan brillar, y puedan librarte de la oscuridad de la ignorancia e iluminar al mundo con la luz del conocimiento. Este Agraviado no ha frecuentado escuela alguna ni ha atendido a las controversias de los eruditos. ¡Por Mi vida! No Me he revelado por Mi propia voluntad, sino que Dios, de Su propia elección, Me ha manifestado. En la Tabla dirigida a Su Majestad el Sháh -quiera Dios, bendito y glorificado sea Él, asistirle- han surgido estas palabras de la lengua de este Agraviado:

"¡Oh rey! Yo no era más que un hombre como los demás; dormía en Mi lecho cuando, he aquí, las brisas del Todoglorioso soplaron sobre Mí y Me enseñaron el conocimiento de todo lo que ha sido. Esto no es de Mí, sino de Uno que es Todopoderoso y Omnisciente. Y Él Me ordenó elevar Mi voz entre la tierra y el cielo, y por eso Me aconteció lo que ha hecho correr las lágrimas de todo hombre de entendimiento. La erudición corriente entre los hombres no la estudié; en sus escuelas Yo no entré. Pregunta en la ciudad donde habitaba, para que puedas estar bien seguro de que Yo no soy de los que hablan con falsedad. Ésta no es sino una hoja que han agitado los vientos de la voluntad de tu Señor, el Todopoderoso, el Todoalabado. ¿Puede estarse quieta cuando soplan los vientos tempestuosos? ¡No, por Aquel que es el Señor de todos los Nombres y Atributos! Ellos la mueven de acuerdo con sus cambios de dirección. Lo efímero es como la nada ante Aquel que es el que Siempre Perdura. Su irresistible llamamiento Me ha alcanzado y Me ha hecho pronunciar Su alabanza entre todos los pueblos. De hecho, yo estaba como muerto cuando se pronunció Su orden. La mano de la voluntad de tu Señor, el Compasivo, el Misericordioso, Me transformó".

Ahora es el momento de purificarte con las aguas del desprendimiento que han fluido de la Pluma Suprema y reflexionar, totalmente por amor a Dios, sobre las cosas que una y otra vez han sido reveladas o manifestadas, y luego esforzarte todo lo que puedas por sofocar, mediante el poder de la sabiduría y la fuerza de tu palabra, el fuego de la enemistad y el odio que está latente en los corazones de los pueblos del mundo. Los Mensajeros Divinos han sido enviados, y sus Libros han sido revelados con el propósito de promover el conocimiento de Dios y fomentar la unidad y camaradería entre los hombres. Mas ahora, observa cómo ellos han hecho de la Ley de Dios una causa y un pretexto para la perversidad y el odio. ¡Cuán penoso, cuán lamentable es que la mayoría de los hombres se aferren y se ocupen de las cosas que poseen, y estén ajenos y apartados, como por un velo, de las cosas que Dios posee!

Di: "¡Oh Dios, mi Dios! Atavía mi cabeza con la corona de la justicia y mi sien con el ornamento de la equidad. Tú, verdaderamente, eres el Poseedor de todas las dádivas y generosidades".

La justicia y la equidad son dos Guardianes gemelos que velan a los hombres. De ellas han sido reveladas tales palabras benditas y perspicuas que son la causa del bienestar del mundo y la protección de las naciones.

Estas palabras han fluido de la pluma de este Agraviado en una de Sus Tablas: "El propósito del Dios único y verdadero, exaltada sea Su gloria, ha sido poner de manifiesto las Gemas Místicas de la mina del hombre, Quienes son los Lugares del Amanecer de Su Causa y los Repositorios de las perlas de Su conocimiento; pues Dios Mismo, glorificado sea Él, es el Invisible, el Único encubierto y oculto a los ojos de los hombres. Considera lo que el Misericordioso ha revelado en el Corán: ¡Ninguna visión lo abarca a Él, pero Él abarca toda visión, y Él es el Sutil, el Todoinformado!"

En este Día, es de la esencia de la Fe de Dios y de Su Religión el que las diferentes comuniones de la tierra y los múltiples sistemas de creencia religiosa nunca debieran permitir que se alimenten los sentimientos de animosidad entre los hombres. Estos principios y leyes, estos sistemas poderosos y firmemente establecidos han procedido de una sola Fuente y son los rayos de una misma Luz. El que difieran unos de otros debe ser atribuido a los variables requerimientos de los tiempos en que fueron promulgados.

¡Oh pueblo de Bahá! Aprestaos en vuestro empeño, para que quizá el tumulto de la discordia y la lucha reli-giosa que agita a los pueblos de la tierra sea aquietado y todas sus huellas sean completamente borradas. Por el amor de Dios y por aquellos que Le sirven, levantaos para ayudar a esta la más sublime y trascendental Revelación. El fanatismo y el odio religiosos son un fuego que devora al mundo y cuya violencia nadie puede extinguir. Tan sólo la Mano del Poder Divino puede librar a la humanidad de esta aflicción desoladora. Considerad la guerra que ha envuelto a las dos naciones; cómo ambos bandos han renunciado a sus posesiones y a sus vidas. ¡Cuántas las aldeas que han sido completamente destruidas!

La expresión de Dios es una lámpara cuya luz son estas palabras: Sois los frutos de un solo árbol y las hojas de una misma rama. Trataos unos a otros con el mayor amor y armonía, con amistad y compañerismo. ¡Aquel que es el Sol de la Verdad es Mi testigo! Tan potente es la luz de la unidad que puede iluminar a la tierra entera. El único Dios verdadero, Quien conoce todas las cosas, atestigua Él Mismo la verdad de estas palabras.

Esforzaos para que podáis alcanzar esta trascendente y muy sublime posición, la posición que puede asegurar la protección y seguridad de toda la humanidad. Esta meta supera a todas las demás metas y esta aspiración es la reina de todas las aspiraciones. Sin embargo, mientras las espesas nubes de la opresión que oscurecen el sol de la justicia no sean disipadas, será difícil que la gloria de esta posición sea develada a los ojos de los hombres. Estas nubes espesas son los exponentes de las ociosas fantasías y las vanas imaginaciones que no son otras que los teólogos de Persia. En un tiempo hablamos en el lenguaje del legislador; en otro, en el del buscador de la verdad y el místico, y aun así Nuestro propósito supremo y Nuestro más elevado anhelo ha sido siempre el de revelar la gloria y sublimidad de esta posición. ¡Dios, verdaderamente, es testigo suficiente!

Asociaos con todos los hombres, oh pueblo de Bahá, en espíritu de amistad y compañerismo. Si estáis enterados de cierta verdad, si poseéis una joya de la que otros están privados, compartidla con ellos en un lenguaje de sumo afecto y buena voluntad. Si es aceptada, si cumple su pro-pósito, habréis logrado vuestro objetivo. Si alguien la rehusara, dejadlo consigo mismo e implorad a Dios que le guíe. Guardaos de tratarle descortésmente. Una lengua amable es el imán de los corazones de los hombres. Es el pan del espíritu, reviste las palabras de significado, es la fuente de la luz de la sabiduría y el entendimiento.

En el pasaje anteriormente citado, por "teólogos" se quiere significar a aquellos hombres que exteriormente se atavían con la vestidura del conocimiento pero que, interiormente, están desprovistos de ella. Referente a esto, citamos en la Tabla dirigida a Su Majestad el Sháh ciertos pasajes de las “Palabras Ocultas” los cuales fueron revelados por la Pluma de Abhá con el nombre de “Libro de Fá¶imih”, ¡que las bendiciones de Dios sean con ella!

"¡Oh vosotros que sois necios pero tenéis fama de ser sabios! ¿Por qué os disfrazáis de pastores, cuando interiormente os habéis vuelto lobos al acecho de Mi rebaño? Sois como la estrella que sale antes del alba y que, aunque parece brillante y luminosa, descarría a los viajeros de Mi ciudad hacia los senderos de la perdición.”

Asimismo Él dice: "¡Oh vosotros que parecéis bellos pero por dentro sois viles! Sois como agua clara pero amarga, que aparentemente es pura y cristalina pero de la cual, al ser probada por el divino Catador, ni una gota es aceptada. Sí, el rayo de sol cae por igual sobre el polvo y el espejo; sin embargo, difieren en el reflejo, del mismo modo que la estrella de la tierra; más aún, ¡inmensurable es la diferencia!”

Y además Él dice: "¡Oh esencia del deseo! Muchas madrugadas he venido a tu morada desde los reinos del Irrestringido y te he encontrado en el lecho de la comodidad ocupado con otros fuera de Mí. Por eso, como el rayo del espíritu, volví a los reinos de gloria celestial y no lo mencioné a las huestes de santidad en Mis retiros de lo alto.”

Y nuevamente Él dice: "¡Oh esclavo cautivo del mundo! Muchos amaneceres la brisa de Mi amorosa bondad sopló sobre ti y te halló profundamente dormido en el lecho de la negligencia. Lamentando entonces tu condición, regresó al lugar de donde venía.”

No obstante, aquellos teólogos que están realmente adornados con el ornamento del conocimiento y poseen un buen carácter son, verdaderamente, como la cabeza para el cuerpo del mundo y como ojos para las naciones. En todos los tiempos, la guía de los hombres ha sido y es dependiente de semejantes almas benditas. Imploramos a Dios que les ayude con misericordia a hacer Su voluntad y deseo. En verdad, Él es el Señor de todos los hombres, el Señor de este mundo y del venidero.

¡Oh Shaykh! Nos hemos enterado de que te has apartado de Nosotros y que has protestado de tal forma en contra Nuestra que has ordenado al pueblo que Me maldiga y has decretado que la sangre de los siervos de Dios sea derramada. Que Dios recompense a quien dijo: “¡Con gusto obedeceré al juez que tan extrañamente ha decretado que mi sangre sea derramada en Æill y en Æaram!” En verdad digo: Cualquier cosa que acontezca en el sendero de Dios es lo amado por el alma y el deseo del corazón. El veneno mortal en Su sendero es miel pura, y cada tribulación, un sorbo de agua cristalina. En la Tabla a Su Majestad el Sháh está escrito: "¡Por Aquel que es la Verdad! No temo ninguna tribulación en Su sendero ni aflicción alguna en mi amor por Él. En verdad, Dios ha convertido la adversidad en rocío matinal sobre Su verde prado y en un pábilo para Su lámpara que ilumina tierra y cielo".

Dirige tu corazón hacia Aquel que es la Kaaba de Dios, el que Ayuda en el Peligro, Quien subsiste por Sí Mismo, y eleva tus manos con tan firme convicción que haga que las manos de todas las cosas creadas se eleven hacia el cielo de la gracia de Dios, el Señor de todos los mundos. Vuelve, entonces, tu rostro hacia Él, de tal modo que los rostros de todos los seres se vuelvan en la dirección de Su brillante y luminoso Horizonte, y di: "Tú me ves, oh mi Señor, con el rostro vuelto hacia el cielo de Tu munificencia y el océano de Tu favor, separado de todo excepto de Ti. Te pido, por los resplandores del sol de Tu revelación en el Sinaí y por los fulgores del astro de Tu gracia que brilla desde el horizonte de Tu Nombre, el que Siempre Perdona, que me otorgues Tu perdón y tengas compasión de mí. Decreta entonces para mí, con Tu pluma de gloria, aquello que me exalte por medio de Tu Nombre en el mundo de la creación. Ayúdame, oh mi Señor, a dirigirme hacia Ti y a escuchar la voz de Tus amados, a quienes los poderes de la tierra no han podido debilitar ni el dominio de las naciones ha podido apartar de Ti, los cuales avanzando hacia Ti han dicho: '¡Dios es nuestro Señor, el Señor de todos los que están en el cielo y todos los que están en la tierra!'"

¡Oh Shaykh! En verdad digo, el sello del Vino Escogido ha sido roto en el nombre de Aquel que Subsiste por Sí Mismo; no te prives de él. Este Agraviado habla enteramente por amor a Dios; asimismo, tú también deberías meditar, por amor a Dios, sobre las cosas que han sido enviadas y manifestadas, que quizá puedas tomar, en este bendito Día, tu porción de las generosas efusiones de Aquel que es realmente el Todogeneroso, y no quedar privado de ellas. Esto, en verdad, no sería difícil para Dios. ¡Adán, hecho del polvo por medio de la Palabra de Dios, fue elevado al trono celestial, y un mero pescador fue convertido en repositorio de la sabiduría Divina, y Abú-Dhar, el pastor, llegó a ser un príncipe de naciones!

Este Día, oh Shaykh, no ha sido nunca, ni es ahora, el Día en que las artes y las ciencias creadas por el hombre pueden ser consideradas como normas verdaderas para los hombres, ya que ha sido reconocido que Aquel que era totalmente ignorante en cualquiera de ellas ascendió al trono del oro más puro y ocupó la sede de honor en el consejo del conocimiento, mientras que el reconocido exponente y repositorio de esas artes y ciencias permaneció completamente excluido. Por "artes y ciencias" se quiere significar aquellas que comienzan con palabras y terminan con palabras. Sin embargo, aquellas artes y ciencias que producen buenos resultados, que brindan su fruto y conducen al bienestar y tranquilidad de los hombres, han sido y continuarán siendo aceptables ante Dios. Si prestases atención a mi voz, abandonarías todas tus posesiones y volverías tu rostro hacia el Lugar en que el océano de la sabiduría y expresión se ha agitado, y donde los dulces aromas de la amorosa bondad de tu Señor, el Compasivo, han sido difundidos.

Estimamos aconsejable, en relación con esto, recordar brevemente algunos acontecimientos pasados, que tal vez puedan ser el medio de vindicar la causa de la equidad y la justicia. En la época en que Su Majestad el Sháh, quiera Dios, su Señor, el Más Misericordioso, ayudarle mediante Su gracia fortalecedora, estaba planeando un viaje a IÐfahán, este Agraviado, habiendo obtenido su permiso, visitó los santos y luminosos sepulcros de los imames, ¡que las bendiciones de Dios sean con ellos! A Nuestro regreso, debido al excesivo calor reinante en la capital, viajamos a Lavásán. Después de Nuestra partida, sucedió el atentado contra la vida de Su Majestad, quiera Dios, exaltado y glorificado sea Él, asistirle. Esos días fueron días de conmoción y los fuegos del odio ardieron violentamente. Muchos fueron arrestados, entre ellos este Agraviado. ¡Por la rectitud de Dios! De ninguna forma estábamos vinculados a ese hecho infausto y Nuestra inocencia fue indiscutiblemente establecida por los tribunales. No obstante, Nos aprehendieron y desde Níyávarán, que por ese entonces era la residencia de Su Majestad, Nos condujeron a pie y encadenado, con la cabeza descubierta y descalzo, a la mazmorra de Teherán. Un hombre brutal que Nos acompañaba a caballo Nos arrebató el sombrero, mientras éramos conducido a toda prisa por una tropa de verdugos y oficiales. Fuimos consignados durante cuatro meses a un lugar pestilente más allá de toda comparación. Era preferible un angosto y oscuro foso a la mazmorra en que este Agraviado y otros agraviados en forma similar fueron encerrados. A Nuestra llegada, fuimos conducidos primero a lo largo de un corredor oscuro como la boca de un lobo, desde donde descendimos tres empinados tramos de escalera hasta el lugar de confinamiento que Nos había sido asignado. El calabozo estaba envuelto en profunda oscuridad y el número de Nuestros compañeros de prisión llegaba casi a ciento cincuenta personas: ladrones, asesinos y salteadores de caminos. Atestado como estaba, no tenía otra salida que el pasaje por el que entramos. No hay pluma que pueda describir aquel lugar, ni lengua alguna expresar su repugnante hedor. La mayoría de aquellos hombres no tenía vestimenta ni ropa de cama, ni colchón donde acostarse. ¡Sólo Dios sabe lo que Nos aconteció en aquel hediondo y tenebroso lugar!

Día y noche, mientras estuvimos confinados en aquel calabozo, meditábamos sobre los hechos, la condición y la conducta de los Bábís, preguntándonos qué fue lo que indujo a gente tan magnánima, tan noble y tan inteligente, a perpetrar un acto tan audaz y ultrajante contra la persona de Su Majestad. Este Agraviado, por consiguiente, después de ser puesto en libertad decidió levantarse y emprender, con el mayor vigor, la tarea de regenerar a esta gente.

Cierta noche, en un sueño, se escucharon por doquier estas exaltadas palabras: "Verdaderamente, Nosotros Te haremos victorioso por Ti Mismo y por Tu Pluma. No Te aflijas por lo que Te ha acontecido ni temas porque Tú estás a salvo. Dentro de poco, Dios hará surgir los tesoros de la tierra –hombres que Te ayudarán por Ti Mismo y por Tu Nombre, para lo cual Dios ha hecho revivir los corazones de aquellos que Le han reconocido".

Y cuando este Agraviado salió de Su prisión, viajamos a Irak en cumplimiento de la orden de Su Majestad el Sháh -que Dios, exaltado sea Él, le proteja- escoltados por oficiales al servicio de los estimados y honorables gobiernos de Persia y Rusia. Después de Nuestra llegada, con la ayuda de Dios y Su Divina Gracia y misericordia, revelamos Nuestros versículos como lluvia copiosa y los enviamos a diferentes partes del mundo. Exhortamos a todos los hombres, y especialmente a esta gente, mediante Nuestros sabios consejos y amorosas admoniciones, y les prohibimos participar en actos de sedición, altercados, disputas y conflictos. Como consecuencia de ello, y por la gracia de Dios, la rebeldía y el desatino se transformaron en piedad y comprensión, y las armas fueron convertidas en instrumentos de paz.

Durante los días que pasé en la prisión de Teherán, a pesar de que el mortificante peso de las cadenas y la atmósfera hedionda Me permitían sólo un poco de sueño, aun en aquellos infrecuentes momentos de adormecimiento, sentía como si desde la corona de mi cabeza fluyera algo sobre Mi pecho, como un poderoso torrente que se precipitara sobre la tierra desde la cumbre de una gran montaña. A consecuencia de ello, cada miembro de Mi cuerpo se encendía. En esos momentos, Mi lengua recitaba lo que ningún hombre soportaría oír.

Citaremos aquí algunos pasajes de Tablas reveladas específicamente a esta gente, para que todos conozcan con certeza que este Agraviado ha actuado de una manera agradable y aceptable hacia los hombres dotados de perspicacia, y a los que son los exponentes de la justicia y la equidad: "¡Oh vosotros amigos de Dios en Sus ciudades y Sus amados en Sus tierras! Este Agraviado os prescribe piedad y honradez. Bendita la ciudad que brilla por su luz. A través de ellas, el hombre es exaltado y la puerta de la seguridad es abierta ante la faz de toda la creación. Dichoso el hombre que se aferra firmemente a ellas y reconoce su virtud y ¡ay del que ha negado su posición!"

Y en otra ocasión fueron reveladas estas palabras: "Hemos ordenado a los siervos de Dios y a Sus siervas que sean puros y teman a Dios, para que se despierten de la somnolencia de sus deseos corruptos y se vuelvan hacia Dios, el Hacedor de los cielos y de la tierra. Así hemos prescrito a los fieles, cuando el Sol del mundo brilló desde el horizonte de Irak. Mi cautiverio no Me hace ningún daño, ni las tribulaciones que sufro, ni las cosas que Me han acontecido a manos de Mis opresores. Lo que Me hace daño es la conducta de aquellos que, aun llevando Mi nombre, cometen lo que hace que Mi corazón y Mi pluma se lamenten. De aquellos que esparcen desorden por el país y echan mano a la propiedad de otros y entran a una casa sin permiso de su dueño, verdaderamente estamos distanciados de ellos, a menos que se arrepientan y retornen hacia Dios, el Siempre Perdonador, el Más Misericordioso".

Y en otra ocasión: "¡Oh pueblos de la tierra! Apresuraos a realizar el deseo de Dios y luchad valientemente, como os corresponde luchar, por amor a la proclamación de Su irresistible e inamovible Causa. Hemos decretado que en el sendero de Dios la guerra debe hacerse con los ejércitos de la sabiduría y la expresión, y de un carácter amable y acciones dignas de alabanza. Así ha sido decidido por Aquel que es el Todopoderoso, el Omnipotente. No existe gloria para el que comete desorden en la tierra, después que ha sido creada tan buena. Temed a Dios, oh pueblo, y no seáis de los que actúan injustamente".

Y nuevamente, en otra ocasión: "No os injuriéis unos a otros. Nosotros, en verdad, hemos venido para unir y soldar a todos los que moran en la tierra. De ello rinde testimonio lo que el océano de Mi expresión ha revelado entre los hombres, y aun así la mayoría del pueblo se ha descarriado. Si alguien os injuria o las tribulaciones os sobrevienen en el sendero de Dios, sed pacientes y poned vuestra confianza en Él, Quien oye, Quien ve. Él, en verdad, ve y percibe, y hace lo que Le place, mediante el poder de Su soberanía. Él, verdaderamente, es el Señor de fuerza y de poder. En el Libro de Dios, el Poderoso, el Grande, se os ha prohibido ocuparos en contiendas y conflictos. Aferraos a todo lo que os beneficie a vosotros y a los pueblos del mundo. Así os lo ordena el Rey de la Eternidad, Quien está manifiesto en Su Más Grande Nombre. Él, verdaderamente, es el Ordenador, el Omnisapiente".

Y aún de nuevo, en otra ocasión: "Cuidaos de derramar la sangre de nadie. Desenvainad la espada de vuestra lengua de la vaina de la expresión, pues con ella podréis conquistar las ciudadelas de los corazones de los hombres. Nosotros hemos abolido la ley de librar la guerra santa unos contra otros. La misericordia de Dios, verdaderamente, ha abarcado a todas las cosas creadas, si acaso lo entendierais".

Y aún nuevamente, en otra ocasión: "¡Oh pueblo! No diseminéis el desorden en el país y no derraméis la sangre de nadie; no disipéis injustamente los bienes de los demás ni sigáis a cada infausto parloteador".

Y todavía otra vez, en otra ocasión: "El Sol de la Divina Expresión nunca puede ponerse, ni su esplendor puede ser extinguido. Estas sublimes palabras se han oído, en este día, desde el Árbol del Loto, más allá del cual no hay paso: 'Yo pertenezco a quien Me ama, el que cumple fielmente Mis mandamientos y ha desechado las cosas que le fueron prohibidas en Mi Libro'".

Y todavía nuevamente, en otra ocasión: "Este es el día para hacer mención de Dios, celebrar Su alabanza y servirle; no os privéis de ello. Vosotros sois las letras de las palabras y las palabras del Libro. Vosotros sois los renuevos que la mano de la Amorosa Bondad ha plantado en el suelo de la misericordia y que las lluvias de la generosidad han hecho florecer. Él os ha protegido de los poderosos vientos de la incredulidad y de los tempestuosos vendavales de la impiedad y os ha nutrido con las manos de Su amorosa providencia. Ahora es el tiempo en que debéis echar hojas y producir vuestro fruto. Los frutos del árbol del hombre siempre han sido y son las buenas acciones y un carácter digno de alabanza. No retengáis esos frutos a causa de los negligentes. Si son aceptados, vuestra finalidad es alcanzada, y el propósito de la vida, logrado. De lo contrario, dejadles en su pasatiempo de vanas disputas. Esforzaos, oh pueblo de Dios, que quizá los corazones de las diversas razas de la tierra, mediante las aguas de vuestra indulgencia y amorosa bondad, sean santificados y purificados de la animosidad y el odio, y se conviertan en repositorios merecedores y dignos de los esplendores del Sol de la Verdad".

En el cuarto Ishráq (esplendor) del Ishráqát (Tabla de Esplendores), hemos mencionado: "Toda causa necesita quien la ayude. En esta Revelación las huestes que pueden hacerla victoriosa son la huestes de los hechos loables y de un carácter recto. El líder y comandante de estas huestes ha sido siempre el temor de Dios, un temor que abarca a todas las cosas y reina sobre todas las cosas".

En el tercer Tajallí (efulgencia) del Libro de Tajallíyát (Libro de Efulgencias), hemos mencionado: "Las artes, los oficios y las ciencias elevan al mundo del ser y conducen a su exaltación. El conocimiento es como alas para la vida del hombre y una escalera para su ascenso. Su adquisición incumbe a todos. Sin embargo, debe adquirirse el conocimiento de aquellas ciencias que beneficien a los pueblos de la tierra y no de aquellas que comienzan con palabras y terminan con palabras. Grande es, en verdad, el honor de los científicos y artífices ante los pueblos del mundo. De ello da testimonio el Libro Madre en esta destacada posición".

En verdad, el conocimiento es un verdadero tesoro para el hombre y una fuente de gloria, de generosidad, de gozo, de exaltación, de alegría y de regocijo para él. Dichoso el hombre que se aferra a él y ¡ay de los negligentes!

Te incumbe convocar al pueblo, bajo todas las condiciones, a todo lo que haga de ellos exponentes de características espirituales y buenas acciones, para que sean conscientes de lo que es la causa de la elevación humana y puedan, con el mayor esfuerzo, dirigirse hacia la más sublime Posición y al Pináculo de la Gloria. El temor de Dios ha sido siempre el factor primordial en la educación de Sus criaturas. ¡Bienaventurados quienes lo hayan alcanzado!

La primera palabra que la Pluma de Abhá ha revelado y ha inscrito en la primera hoja del Paraíso es esta: "Verdaderamente digo: el temor a Dios siempre ha sido una defensa segura y una fortaleza inviolable para todos los pueblos del mundo. Es la principal causa de la protección de la humanidad y el instrumento supremo para su preservación. En efecto, existe en el hombre una facultad que lo protege y disuade de todo lo que sea indigno e indecoroso, y es conocida como su sentido de la vergüenza. Esta, sin embargo, está limitada a unos pocos; no todos la han poseído ni todos la poseen. Incumbe a los reyes y los líderes espirituales del mundo asirse firmemente a la religión, puesto que a través de ella el temor de Dios es instilado en todos salvo Él".

La segunda palabra que hemos registrado en la segunda hoja del Paraíso es la siguiente: "La Pluma del Expositor Divino exhorta, en este momento, a las manifestaciones de la autoridad y las fuentes del poder, es decir, a los reyes y los gobernantes de la tierra –quiera Dios asistirles– y les ordena sostener la causa de la religión y adherirse a ella. La religión es, en verdad, el principal instrumento para el establecimiento del orden en el mundo y de la tranquilidad entre sus pueblos. El debilitamiento de los pilares de la religión ha fortalecido a los necios, los ha envalentonado y los ha hecho más arrogantes. Verdaderamente digo: cuanto mayor es la declinación de la religión, tanto más atroz es la depravación del impío. Al final esto no puede conducir a otra cosa que al caos y la confusión. ¡Oídme, oh hombres perspicaces, y estad prevenidos, vosotros que estáis dotados de discernimiento!"

Es Nuestra esperanza que escuches con oído atento las cosas que te hemos mencionado, que quizá puedas apartar a los hombres de las cosas que poseen y dirigirlos hacia las cosas que Dios posee. Imploramos a Dios que libere la luz de la equidad y el sol de la justicia de las densas nubes de la depravación, y les haga brillar sobre los hombres. Ninguna luz puede compararse con la luz de la justicia. El establecimiento del orden en el mundo y la tranquilidad de las naciones dependen de ella.

En el Libro de la Expresión han sido escritas y registradas estas exaltadas palabras: "Di, ¡oh amigos! Esforzaos, que quizá las tribulaciones sufridas en el sendero de Dios por este Agraviado y por vosotros no hayan sido en vano. Asíos a la orla de la virtud y aferraos a la cuerda de la piedad y la honestidad. Ocupaos con las cosas que beneficien a la humanidad y no con vuestros deseos corruptos y egoístas. ¡Oh vosotros, seguidores de este Agraviado! Sois los pastores de la humanidad; liberad a vuestros rebaños de los lobos de las pasiones y deseos perversos, y adornadles con el ornamento del temor de Dios. Este es el mandamiento firme que, en este momento, ha fluido de la Pluma de Aquel que es el Anciano de los días. ¡Por la rectitud de Dios! La espada de una carácter virtuoso y de una conducta recta es más afilada que las hojas de acero. La voz de la verdadera Fe, en este momento, clama en voz alta diciendo: ¡Oh pueblo! Verdaderamente, el Día ha llegado y mi Señor Me ha hecho brillar con una luz cuyo esplendor ha eclipsado a los soles de la expresión. Temed al Misericordioso y no seáis de los descarriados".

La tercera palabra que hemos registrado en la tercera hoja del Paraíso es ésta: "¡Oh hijo del hombre! Si tus ojos están vueltos hacia la misericordia, abandona las cosas que te benefician y aférrate a lo que beneficiará a la humanidad. Y si tus ojos están vueltos hacia la justicia, elige para tu prójimo aquello que elegirías para ti mismo. La humildad exalta al hombre al cielo de la gloria y del poder, mientras que el orgullo lo rebaja a las profundidades de la desdicha y la degradación. ¡Grande es el Día y poderoso el Llamamiento! En una de Nuestras Tablas hemos revelado estas exaltadas palabras: 'Si el mundo del espíritu se convirtiese totalmente en el sentido del oído, podría pretender ser digno de escuchar la Voz que llama desde el Horizonte Supremo; por el contrario, los oídos que están manchados con mentiras nunca han estado, ni están ahora, capacitados para oírla'. Bienaventurados quienes escuchan y ¡ay de los descarriados!"

Imploramos a Dios –exaltada sea Su gloria– y abrigamos la esperanza de que Él asista misericordiosamente a las manifestaciones de riqueza y poder, a las auroras de soberanía y gloria, los reyes de la tierra –que Dios les ayude mediante Su gracia fortalecedora– a establecer la Paz Menor. Este es, en verdad, el medio más grande de asegurar la tranquilidad de las naciones. Incumbe a los Soberanos del mundo –quiera Dios asistirles– aferrarse unánimemente a esta Paz, que es el principal instrumento para la protección de toda la humanidad. Es Nuestra esperanza que ellos se levantarán para alcanzar lo que conducirá al bienestar del hombre. Es su deber convocar una asamblea omnímoda a la que asistan ellos mismos o sus ministros, y poner en vigor cualquier medida requerida para el establecimiento de la unidad y concordia entre los hombres. Deben abandonar las armas de guerra y adoptar los instrumentos de la reconstrucción universal. Si un rey se levantase contra otro, todos los demás reyes deberían levantarse para disuadirle. Entonces, las armas y los instrumentos bélicos no serán necesarios más allá de lo requerido para garantizar la seguridad interna de sus respectivos países. Si logran esta sobresaliente bendición, el pueblo de cada nación se dedicará, con tranquilidad y contento, a sus propias ocupaciones, y los quejidos y lamentaciones de la mayoría de los hombres serán silenciados. Rogamos a Dios que les ayude a hacer Su voluntad y complacencia. Él, verdaderamente, es el Señor del trono de lo alto y de la tierra, y el Señor de este mundo y del mundo por venir. Sería preferible y más adecuado que los honorables reyes asistiesen personalmente a semejante asamblea y proclamasen sus edictos. Cualquier rey que se levante y lleve a cabo esta tarea se convertirá, en verdad, a la vista de Dios, en el centro de adalid de todos los reyes. ¡Dichoso es él y grande es su bienaventuranza!

En este país, cada vez que los hombres son enrolados en el ejército, un gran terror se apodera del pueblo. Cada año, todas las naciones incrementan sus fuerzas, pues sus ministros de guerra son insaciables en su deseo de agregar nuevos reclutas a sus batallones. Nos hemos enterado de que el gobierno de Persia -que Dios les asista- igualmente ha decidido reforzar su ejército. En la opinión de este Agraviado, una fuerza de cien mil hombres completamente equipados y bien disciplinados, sería suficiente. Esperamos que tú harás que la luz de la justicia brille más resplandeciente. ¡Por la rectitud de Dios! La justicia es una fuerza poderosa. Es, por encima de todo, la conquistadora de las ciudadelas de los corazones y las almas de los hombres, la reveladora de los secretos del mundo del ser y la portadora del estandarte del amor y de la generosidad.

En los tesoros del conocimiento de Dios yace oculto un conocimiento que, cuando sea aplicado, eliminará en gran medida, aunque no totalmente, el temor. Sin embargo, este conocimiento debería ser enseñado desde la infancia, ya que será una gran ayuda en su eliminación. Todo lo que disminuye el temor aumenta el coraje. Si la Voluntad de Dios Nos asistiera, fluiría de la Pluma del Divino Expositor una larga explicación de lo que ha sido mencionado y sería revelado, en el campo de las artes y de las ciencias, aquello que renovaría el mundo y las naciones. Del mismo modo, ha sido escrita y registrada por la Pluma del Altísimo, en el Libro Carmesí, una palabra que es capaz de revelar completamente esa fuerza que se halla oculta en el hombre, más aún, es capaz de redoblar su potencia. Imploramos a Dios -exaltado y glorificado sea Él- que bondadosamente asista a Sus siervos a hacer lo que Le sea grato y aceptable a Él.

En estos días, los enemigos Nos han sitiado y el fuego del odio está encendido. ¡Oh pueblos de la tierra! ¡Por Mi vida y por la vuestra! Este Agraviado nunca ha tenido, ni tiene ahora ningún deseo de liderazgo. Mi objetivo siempre ha sido, y continúa siendo, eliminar todo lo que sea causa de contienda entre los pueblos de la tierra y de separación entre las naciones, para que todos los hombres puedan santificarse de todo apego terrenal y sean librados de ocuparse con sus propios intereses. Instamos a Nuestros amados a no manchar la orla de Nuestra vestidura con el polvo de la falsedad, ni tampoco permitir que las referencias a lo que ellos han considerado como milagros y prodigios degrade Nuestro rango y posición, o mancillen la pureza y santidad de Nuestro nombre.

¡Dios bondadoso! Este es el día en que el sabio debiera buscar el consejo de este Agraviado y preguntar a Aquel que es la Verdad, qué cosas conducen a la gloria y la tranquilidad de los hombres. Y, sin embargo, todos se están esforzando fervientemente por apagar esta gloriosa y resplandeciente luz, y están buscando diligentemente, establecer Nuestra culpa, o vociferar sus protestas contra Nosotros. Los asuntos han llegado a un extremo tal que la conducta de este Agraviado ha sido groseramente tergiversada en todo sentido y en una forma que sería indigno mencionar. ¡Uno de Nuestros amigos ha informado que entre los residentes de la Gran Ciudad (Constantinopla) oyó, con suma pena, decir a alguien que cada año se enviaba una suma de cincuenta mil tumanes desde su tierra natal a ‘Akká! ¡No quedaba en claro, sin embargo, quién había desembolsado esa suma ni a través de qué manos había pasado!

En resumen, este Agraviado, a pesar de todo lo que Le ha acaecido en sus manos y todo lo que se ha dicho sobre Él, ha tolerado pacientemente y ha guardado silencio, por cuanto Nuestro propósito, mediante la amorosa providencia de Dios -exaltada sea Su gloria- y Su excelsa misericordia, es abolir de la faz de la tierra, por medio de la fuerza de Nuestra expresión, todas las disputas, la guerra y el derramamiento de sangre. A pesar de lo que ellos han dicho hemos tolerado, en todas las condiciones y con decorosa paciencia, y los hemos dejado a Dios. En respuesta a esta acusación en particular, no obstante, hemos dicho que, si lo que él afirmó es verdad, le corresponde estar agradecido a Aquel que es el Señor de toda existencia y el Rey de lo visible e invisible, por haber hecho que se levantara en Persia Alguien que, aunque prisionero y sin nadie que Le ayude o asista, ha logrado establecer Su ascendencia sobre ese país y se ha procurado una renta anual desde él. Semejante proeza debe ser alabada en vez de censurada, si él es de los que juzgan equitativamente. Si alguien buscara informarse de la condición de este Agraviado, decidle que estos cautivos a quienes el mundo ha perseguido y las naciones han injuriado, han estado durante días y noches privados de los más elementales medios de subsistencia. Nos sentimos poco dispuestos a mencionar tales cosas, ni hemos tenido ni tenemos ahora ningún deseo de quejarnos contra Nuestro acusador. ¡Dentro de los muros de esta prisión, un hombre altamente estimado se vio obligado, durante algún tiempo, a picar piedras para poder ganarse la vida, mientras que otros han sentido algunas veces que nutrirse con ese sustento Divino que es el hambre! Imploramos a Dios -exaltado y glorificado sea Él- que ayude a todos los hombres a ser justos e imparciales, y que les asista bondadosamente a arrepentirse y volverse hacia Él. En verdad, Él escucha y está listo para responder.

¡Glorificado eres Tú, oh Señor mi Dios! Tú ves lo que Le ha acontecido a este Agraviado a manos de los que no se han asociado conmigo, quienes se han levantado para perjudicarme y humillarme de manera tal que ninguna pluma puede describir, ni lengua alguna relatar, ni Tabla que pueda soportar su peso. Tú oyes el grito de Mi corazón y el gemido de Mi más íntimo ser, y las cosas que les han acontecido a Tus fieles en Tus ciudades y a Tus escogidos en Tu tierra, a manos de los que han violado Tu Convenio y Testamento. Te suplico, oh mi Señor, por los suspiros de Tus amantes en todo el mundo, por sus lamentaciones por su lejanía de la corte de Tu presencia, por la sangre que ha sido derramada por amor a Ti y por los corazones que se han desvanecido en Tu sendero, que protejas a Tus amados de la crueldad de los que han permanecido inconscientes de los misterios de Tu Nombre, el Libre. Asísteles, oh mi Señor, por Tu poder que ha prevalecido sobre todas las cosas, y ayúdales a ser pacientes y resignados. Tú eres el Todopoderoso, el Omnipotente, el Todomunífico. No existe otro Dios sino Tú, el Generoso, el Señor de abundante gracia.

En estos días hay algunos que, lejos de ser justos e imparciales, Me han atacado con la espada del odio y la lanza de la enemistad, olvidándose que corresponde a toda persona justa socorrer a Aquel a Quien el mundo ha desechado y las naciones han abandonado, y adherirse a la piedad y la rectitud. La mayoría de los hombres, hasta ahora, no han logrado descubrir el propósito de este Agraviado, ni han conocido la razón por la que Él ha soportado, voluntariamente, incontables aflicciones. Mientras tanto, la voz de Mi corazón clama estas palabras: "¡Oh, si Mi pueblo supiera!" Este Agraviado, libre de apego a todas las cosas, profiere estas exaltadas palabras:

"Las olas han cercado el Arca de Dios, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por Sí Mismo. No temas a los vientos tempestuosos, ¡oh Marinero! Aquel que ha hecho que el amanecer aparezca está contigo, verdaderamente, en esta oscuridad que ha aterrorizado los corazones de todos los hombres, a excepción de aquellos a quienes Dios, el Omnipotente, el Libre, ha querido eximir!"

¡Oh Shaykh! ¡Juro por el Sol de la Verdad, que ha surgido y brilla sobre el horizonte de esta Prisión! La mejoría del mundo ha sido el único propósito de este Agraviado. De ello da testimonio todo hombre de juicio, de discernimiento, de perspicacia y entendimiento. Mientras era afligido por la pruebas, Él Se asió firmemente a la cuerda de la paciencia y la fortaleza, estaba satisfecho con las cosas que Le habían acontecido a manos de Sus enemigos y exclamaba: "He renunciado a Mi deseo por Tu deseo, oh mi Dios, y a Mi voluntad por la revelación de Tu Voluntad. ¡Por Tu gloria! No deseo ni Mi propia esencia ni Mi vida, excepto por el propósito de servir a Tu Causa, y no amo Mi ser, salvo para poder sacrificarlo en Tu sendero. Tú ves y conoces, oh mi Señor, que aquellos a quienes hemos pedido que fuesen justos e imparciales, se han levantado cruel e injustamente en Nuestra contra. Públicamente estaban ellos conmigo, pero secretamente ayudaban a Mis adversarios, que se han alzado para deshonrarme. ¡Oh Dios, mi Dios! Atestiguo que Tú has creado a Tus siervos para ayudar a Tu Causa y exaltar Tu Palabra y que, sin embargo, ellos han ayudado a Tus enemigos. Te imploro, por Tu Causa que ha abarcado al mundo de la existencia, y por Tu Nombre, con el cual Tú has sometido lo visible e invisible, que engalanes a los pueblos de la tierra con la luz de Tu justicia e ilumines sus corazones con la brillantez de Tu conocimiento. Yo soy, oh mi Señor, Tu siervo y el hijo de Tu siervo. Soy testigo de Tu unidad y de Tu unicidad, de la santidad de Tu Ser y la pureza de Tu Esencia. Tú ves, oh mi Señor, a Tus fieles a merced de los traidores entre Tus criaturas y los calumniadores entre Tu pueblo. Tú conoces lo que Nos ha acaecido a manos de aquellos a quienes Tú conoces mejor de lo que nosotros les conocemos. Ellos han cometido lo que ha rasgado el velo de aquellas criaturas Tuyas que se hallan cerca de Ti. Te imploro que les ayudes a obtener lo que se les ha escapado en los días del Lugar del Amanecer de Tu Revelación y la Aurora de Tu Inspiración. ¡Potente eres Tú para hacer lo que Te place, y en Tu puño se hallan las riendas de todo lo que existe en el cielo y todo lo que existe en la tierra!" La voz y la lamentación de la verdadera Fe ha sido elevada. Ella clama, diciendo: "¡Oh Pueblo! ¡Por la rectitud de Dios! He llegado hasta Aquel que me ha manifestado y me ha enviado. Este es el Día en que el Sinaí ha sonreído a Aquel que conversó sobre él, y el Carmelo a su Revelador, y el Sadrah a Aquel que lo enseñó. Temed a Dios y no seáis de los que Le han negado. No os privéis a vosotros mismos de lo que ha sido revelado por medio de Su gracia. Apoderaos de las aguas vivientes de la inmortalidad en el nombre de vuestro Señor, el Señor de todos los nombres, y bebed en recuerdo de Aquel que es el Poderoso, el Incomparable".

Hemos ordenado a los hombres, en todo momento, lo que es correcto y hemos prohibido lo incorrecto. Aquel que es el Señor de la Existencia atestigua que este Agraviado ha pedido a Dios, para Sus criaturas, todo lo que conduce a la unidad y la armonía, a la camaradería y la concordia. ¡Por la rectitud de Dios! Este Agraviado no es capaz de disimular. Él, verdaderamente, ha revelado lo que ha deseado; Él es, en verdad, el Señor de fuerza, el Soberano.

Una vez más hacemos referencia a algunas de las sublimes palabras reveladas en la Tabla a Su Majestad el Sháh, para que puedas conocer con certeza que todo lo que ha sido mencionado ha procedido de Dios: "¡Oh Rey! Yo no era más que un hombre como los demás; dormía en Mi lecho cuando, he aquí, las brisas del Todoglorioso soplaron sobre Mí y Me enseñaron el conocimiento de todo lo que ha sido. Esto no es de Mí, sino de Uno que es Todopoderoso y Omnisciente. Y Él Me ordenó elevar Mi voz entre la tierra y el cielo, y por eso Me aconteció lo que ha hecho correr las lágrimas de todo hombre de entendi-miento. La erudición corriente entre los hombres no la es-tudié; en sus escuelas Yo no entré. Pregunta en la ciudad donde habitaba, para que puedas estar bien seguro de que Yo no soy de los que hablan con falsedad. Ésta no es sino una hoja que los vientos de la voluntad de tu Señor, el Todopoderoso, el Todoalabado, han movido. ¿Puede es-tarse quieta cuando soplan los vientos tempestuosos? ¡No, por Aquel que es el Señor de todos los Nombres y Atribu-tos! Ellos la mueven de acuerdo con sus cambios de direc-ción. Lo efímero es como la nada ante Aquel que es el que Siempre Perdura. Su todopenetrante llamamiento Me ha alcanzado y Me ha hecho declarar Su alabanza entre todos los pueblos. De hecho, yo estaba como muerto cuando se pronunció Su orden. La mano de la voluntad de tu Señor, el Compasivo, el Misericordioso, Me transformó. ¿Puede alguien decir por su propia voluntad aquello por lo que todos los hombres, tanto elevados como humildes, han de protestar contra él? Nadie, por Aquel que enseñó a la Pluma los misterios eternos, salvo aquel a quien la gracia del Todopoderoso, el Omnipotente, ha fortalecido.

Mira a este Joven, oh rey, con los ojos de la justicia; luego, juzga con verdad respecto a lo que Le ha aconteci-do. En verdad, Dios te ha hecho Su sombra entre los hombres y el signo de Su poder para todos los que habi-tan la tierra. Juzga entre Nosotros y aquellos que Nos han agraviado sin prueba y sin un Libro instructivo. Aquellos que te rodean te aman por sus propios intereses, en tanto que este Joven te ama por ti mismo y no ha tenido deseo alguno excepto acercarte a la sede de gracia y volverte hacia la diestra de la justicia. Tu Señor es testigo de lo que afirmo.

¡Oh Rey! Si inclinases tu oído al chirrido de la Pluma de Gloria y al arrullo de la Paloma de la Eternidad que, en las ramas del Árbol del Loto, más allá del cual no hay paso, profiere alabanzas a Dios, el Hacedor de todos los Nombres y el Creador del cielo y de la tierra, alcanzarías una posición desde la que nada verías en el mundo del ser sino el resplandor del Adorado, considerarías tu soberanía como la más despreciable de tus posesiones, la abandonarías a quienquiera la desease y dirigirías tu rostro hacia el Horizonte encendido con la luz de Su semblante. Tampoco querrías nunca llevar la carga del dominio salvo con el propósito de ayudar a tu Señor, el Exaltado, el Altísimo. Entonces, el Concurso de lo alto te bendeciría. ¡Oh, cuán excelente es esta muy sublime posición, si pudieras ascender a ella mediante el poder de una soberanía reconocida como proveniente del Nombre de Dios!"

O tú o algún otro ha dicho: "Que el Súrih de Taw¥íd sea traducido, para que todos conozcan y estén completamente persuadidos de que el único Dios verdadero ni ha engendrado, ni es engendrado. Además, los Bábís creen en su Deidad y Divinidad"(de Bahá'u'lláh).

¡Oh Shaykh! Esta posición es la posición en que uno muere en sí mismo y vive en Dios. Divinidad, siempre que la mencione, indica Mi completa y absoluta evanescencia. Esta es la posición en la que no tengo control sobre mi propio bienestar o infortunio, ni sobre mi vida, ni sobre mi resurrección.

¡Oh Shaykh! ¿Cómo explican los teólogos de este tiempo la efulgente gloria que el Sadrah de la Expresión ha derramado sobre el Hijo de ‘Imrán (Moisés), en el Sinaí del conocimiento Divino? Él (Moisés) escuchó la Palabra que la Zarza Ardiente había proferido y la aceptó; y sin embargo, la mayoría de los hombres están privados del poder para comprender esto, por cuanto ellos se han ocupado con sus propios asuntos y son ignorantes de las cosas que pertenecen a Dios. Referente a esto, el Siyyid de Findirisk ha dicho muy bien: "Ninguna mente mortal puede sondear este tema; ni siquiera la de Abú-NaÐr o la de Abú-‘Alí Síná (Avicena)". ¿Qué explicación pueden dar sobre lo que el Sello de los Profetas (Mu¥ammad) -que las almas de todos los demás, salvo la Suya, sean ofrendadas por Él- ha dicho?: "Vosotros, verdaderamente, veréis a vuestro Señor, como veis la luna llena en su decimocuarta noche". El Comandante de los Fieles (el Imám ‘Alí) -que la paz sea con él- dice además en el Khu¶biy-i-®utujíyyih: "Esperad la Revelación de Aquel que conversó con Moisés desde la Zarza Ardiente del Sinaí". Æusayn, el hijo de ‘Alí -que la paz sea con él- dice asimismo: "¿Será otorgada a alguien fuera de Ti una Revelación que no Te ha sido concedida a Ti mismo, una Revelación cuyo Revelador será Aquel que Te reveló a Ti? ¡Cegado sea el ojo que no Te ve!"

Similares dichos de los imames -que las bendiciones de Dios sean con ellos- han sido registrados, son ampliamente conocidos y se hallan incorporados a libros dignos de crédito. Bendito es aquel que percibe y habla la pura verdad. Bienaventurado el que, ayudado por las aguas vivientes de la expresión de Aquel que es el Deseo de todos los hombres, se ha purificado de las ociosas fantasías y las vanas imaginaciones y, en el nombre del Todoposeedor, el Altísimo, ha rasgado los velos de la duda, ha renunciado al mundo y todo lo que en él existe y se ha dirigido hacia la Prisión Más Grande.

¡Oh Shaykh! Ninguna brisa puede compararse con las brisas de la Revelación Divina, en tanto que la Palabra proferida por Dios brilla y fulgura como el sol entre los libros de los hombres. Dichoso el hombre que lo ha descubierto, lo ha reconocido y ha dicho: "¡Alabado seas Tú, Quien eres el Deseo del mundo, y gracias Te sean dadas, oh Amado de los corazones de los que están consagrados a Ti!"

Los hombres no han percibido nuestro propósito en las referencias que hemos hecho a la Deidad y la Divinidad. Si lo comprendieran, se levantarían de sus sitios y exclamarían: "¡Verdaderamente, pedimos perdón a Dios!" El Sello de los Profetas -que las almas de todos los demás, salvo la Suya, sean ofrendadas por Él- dice: "Múltiples son Nuestras relaciones con Dios. En un tiempo, somos Él Mismo y Él es Nosotros mismos. En otro, Él es lo que es y Nosotros somos lo que somos".

Aparte de esto, ¿cómo es que no has hecho mención de esas otras posiciones que la Pluma de Abhá ha revelado? La lengua de este Agraviado, durante muchos días y noches, ha expresado estas sublimes palabras: "¡Oh Dios, mi Dios! Soy testigo de Tu unidad y Tu unicidad, de que Tú eres Dios y que no hay otro Dios sino Tú. Tú has estado eternamente santificado por encima de la mención de cualquiera salvo Tú y de la alabanza de todo lo demás excepto Tú Mismo, y continuarás siempre siendo el mismo que eras desde el principio y como siempre has sido. Yo Te imploro, oh Rey de la Eternidad, por el Más Grande Nombre, por los esplendores del Sol de Tu Revelación sobre el Sinaí de la Expresión y por las olas del Océano de Tu conocimiento entre todas las cosas creadas, que me asistas misericordiosamente en lo que Me haga acercarme a Ti y que Me desprenda de todo excepto de Ti. ¡Por Tu gloria, oh Señor de toda existencia y el Deseo de toda creación! Me gustaría fijar Mi rostro sobre todos los lugares de Tu tierra, que quizás pudiera ser honrado al tocar un lugar ennoblecido por las pisadas de Tus amados!"

¡Por la rectitud de Dios! Las ociosas fantasías han excluido a los hombres del Horizonte de la Certeza y las vanas imaginaciones les han apartado del Selecto Vino Sellado. En verdad digo y por el amor de Dios declaro: ¡Este Siervo, este Agraviado Se avergüenza de reclamar existencia alguna para Sí mismo, cuánto más esos exaltados grados del ser! Todo hombre de discernimiento, al tiempo que camina sobre la tierra, en verdad se siente avergonzado, puesto que sabe perfectamente que aquello que es la fuente de su prosperidad, su riqueza, su fortaleza, su exaltación, su progreso y poder, tal como lo ha ordenado Dios, es la tierra misma que hollan los pies de todos los hombres. No puede caber duda de que quienquiera conozca esta verdad se ha purificado y santificado de todo orgullo, arrogancia y vanagloria. Todo lo que se ha dicho ha provenido de Dios. De esto, ciertamente, Él ha sido y es ahora testigo, y Él es, en verdad, el Omnisciente, el Todoinformado.

Ruega a Dios que otorgue a los hombres oídos atentos, vista aguda, pechos dilatados y corazones receptivos, que quizás Sus siervos puedan alcanzar el Deseo de sus corazones y volver sus rostros hacia su Amado. Tribulaciones, como las que ningún ojo ha contemplado, han alcanzado a este Agraviado. En la proclamación de Su Causa, Él de ningún modo ha vacilado. Dirigiéndose a los reyes y gobernantes de la tierra -quiera Dios, exaltado es Él, asistirles- les impartió lo que es causa del bienestar, la unidad, la armonía y la reconstrucción del mundo, y de la tranquilidad de las naciones. Entre ellos estaba Napoleón III, de quien se informó que había hecho cierta declaración, a consecuencia de la cual le remitimos Nuestra Tabla mientras estábamos en Adrianópolis. A esto, sin embargo, él no respondió. Después de Nuestra llegada a la Prisión Más Grande, Nos llegó una carta de su Ministro, cuya primera parte estaba escrita en persa, y el resto, de su propio puño y letra. En ella, él se mostraba cordial y escribía lo siguiente: "Conforme a su petición, he entregado su carta y hasta el momento no he recibido respuesta. Sin embargo, hemos despachado las recomendaciones necesarias a nuestro Ministro en Constantinopla y a nuestros cónsules en esas regiones. Si hay algo que usted desea que hagamos, infórmenos y lo llevaremos a cabo".

De sus palabras resulta evidente que él entendió que el propósito de este Siervo había sido el de pedir ayuda material. Por tanto, en su nombre (el de Napoleón III) revelamos versículos en el Súratu'l-Haykal, algunos de los cuales citamos ahora para que te des cuenta de que la Causa de este Agraviado ha sido revelada por amor a Dios y ha provenido de Él:

"¡Oh Rey de París! Di a los sacerdotes que no hagan sonar más las campanas. ¡Por Dios, el Verdadero! La Más Poderosa Campana ha aparecido en la forma de Aquel que es el Más Grande Nombre, y los dedos de la Voluntad de tu Señor, el Más Exaltado, el Altísimo, la tañen en Su nombre, el Todoglorioso, en el cielo de la Inmortalidad. Así te han sido enviados nuevamente los poderosos versos de tu Señor, para que puedas levantarte a recordar a Dios, el Creador del cielo y de la tierra, en estos días en que todas las tribus de la tierra se han lamentado, los cimientos de las ciudades han temblado y el polvo de la irreligión ha envuelto a todos los hombres, salvo a aquellos a quienes Dios, el Omnisciente, el Sabio, Le ha placido eximir. Di: Aquel que es el Incondicionado ya ha llegado, en las nubes de la luz, para vivificar todas las cosas creadas con las brisas de Su Nombre, el Más Miseri-cordioso, unificar al mundo y reunir a todos los hombres alrededor de esta Mesa que ha sido enviada desde el cielo. Cuidaos de no rechazar el favor de Dios después de que os ha sido enviado. Esto es mejor para vosotros que todo cuanto poseéis; pues lo que es vuestro perece, mientras que lo que es de Dios perdura. Él, en verdad, ordena lo que Le place. Ciertamente, las brisas del perdón han soplado desde la dirección de vuestro Señor, el Dios de Misericordia; quienquiera se vuelva hacia ellas, será limpiado de sus pecados y de todo dolor y malestar. Dichoso el hombre que se ha vuelto hacia ellas y ay de aquel que se ha apartado.

Si inclinases tu oído interior a todas las cosas creadas, oirías: '¡El Anciano de los Días ha venido en Su gran gloria!' Todo celebra la alabanza de su Señor. Algunos han conocido a Dios y Le recuerdan; otros Le recuerdan, y sin embargo, no Le conocen. Así hemos establecido Nuestro decreto en una Tabla perspicua.

Presta oído, oh Rey, a la Voz que llama desde el Fuego que arde en este Árbol verde, en este Sinaí que ha sido erigido sobre el Lugar santificado y níveo, más allá de la Ciudad Eterna; '¡Verdaderamente, no hay otro Dios sino Yo, el que Siempre Perdona, el Más Misericordioso!' Nosotros, en verdad, hemos enviado a Aquel a Quien ayudamos con el Espíritu Santo (Jesucristo) para que os anuncie esta Luz que ha brillado desde el horizonte de la voluntad de vuestro Señor, el Más Exaltado, el Todoglorioso, y Cuyos signos han sido revelados en Occidente. Volved vuestros rostros hacia Él (Bahá'u'lláh), en este Día que Dios ha exaltado sobre todos los demás días y en el cual el Todomisericordioso ha derramado el esplendor de Su gloria resplandeciente sobre todos los que están en el cielo y todos los que están en la tierra. Levántate a servir a Dios y a ayudar a Su Causa. Él, cier-tamente, te auxiliará con las huestes de lo visible y lo invisible, y te hará rey de todo aquello sobre lo que se eleva el sol. Tu Señor, en verdad, es el Todopoderoso, el Omnipotente.

Las brisas del Más Misericordioso han pasado sobre to-das las cosas creadas; dichoso el hombre que ha descubierto su fragancia y se ha vuelto hacia ellas con un corazón sano. Atavía tu templo con el ornamento de Mi Nombre; tu lengua, con el recuerdo de Mí, y tu corazón, con el amor hacia Mí, el Todopoderoso, el Altísimo. Nada te hemos deseado excepto aquello que es mejor para ti que lo que posees y todos los tesoros de la tierra. Tu Señor, en verdad, es conocedor y está informado de todo. Levántate, en Mi nombre, entre Mis siervos y di: '¡Oh pueblos de la tierra! Volveos hacia Aquel que se ha vuelto hacia vosotros. Él es, en verdad, el Semblante de Dios entre vosotros, y Su Testimonio y Su Guía para vosotros. Él ha venido a vosotros con signos que nadie puede presentar'. La voz de la Zarza Ardiente se ha elevado en el corazón mismo del mundo y el Espíritu Santo llama en voz alta entre las naciones: '¡He aquí, el Deseado ha llega-do con dominio manifiesto!'

¡Oh Rey! Las estrellas del cielo del conocimiento, aquellos que aspiran a establecer la verdad de Mi Causa mediante lo que poseen, y que hacen mención de Dios en Mi Nombre, han caído. Y sin embargo, cuando vine a ellos en Mi gloria, se apartaron. Ellos son, en efecto, de los caídos. Esto es, de hecho, lo que el Espíritu de Dios (Jesucristo) anunció cuando vino a vosotros con la verdad, Aquel con Quien discutieron los doctores judíos, hasta que al fin perpetraron lo que hizo que el Espíritu Santo se lamentase y que brotaran las lágrimas de los que tienen acceso cercano a Dios.

“Di: ¡Oh concurso de monjes! No os recluyáis en vuestras iglesias y vuestros claustros. Salid con Mi permiso y ocupaos con aquello que os beneficie a vosotros mismos y a los demás. Así os lo ordena Aquel que es el Señor del Día del Juicio Final. Recluíos en la fortaleza de Mi amor. Éste, ciertamente, es el retiro que os beneficiará, ojalá lo supierais. El que se encierra en su casa es de hecho como un muerto. Le incumbe al hombre mostrar aquello que beneficiará a la humanidad. Aquel que no da fruto es digno del fuego. Así os aconseja vuestro Señor; Él, ciertamente, es el Todopoderoso, el Todogeneroso. Contraed matrimonio, para que después de vosotros otro se levante en vuestro lugar. Verdaderamente, os hemos prohibido la lujuria y no lo que conduce a la fidelidad. ¿Os habéis aferrado a los dictados de vuestra naturaleza y dejáis de lado las leyes de Dios? Temed a Dios y no seáis de los necios. Si no fuese por el hombre, ¿quién haría mención de Mí en Mi tierra, y cómo podrían ser revelados Mis nombres y Mis atributos? Reflexionad, y no seáis de los que se han excluido de Él como por un velo y eran de los que están profundamente dormidos. Aquel que no se desposó (Jesús) no pudo encontrar ningún lugar en que habitar ni sitio alguno donde reclinar Su cabeza, a causa de lo que las manos de los traidores habían forjado. Su santidad no consistía en lo que creéis o imagináis, sino más bien en lo que Nos pertenece. Inquirid, para que quizás podáis comprender Su posición que ha sido exaltada por encima de las imaginaciones de todos los pueblos de la tierra. Bienaventurados los que entienden.

“¡Oh Rey! Oímos las palabras que pronunciaste en respuesta al Zar de Rusia en relación a la decisión que se tomó referente a la guerra (Guerra de Crimea). Tu Señor, en verdad, sabe, está informado de todo. Tú dijiste: 'Yacía dormido en mi lecho, cuando el llanto de los oprimidos que se ahogaban en el Mar Negro me despertó.' Esto es lo que te oímos decir y, verdaderamente, tu Señor es testigo de lo que digo. Atestiguamos que lo que te despertó no fue su llanto, sino la instigación de tus propias pasiones, pues te probamos y te encontramos deficiente. Comprende el significado de Mis palabras y sé de los que disciernen. En consideración a la dignidad que te conferimos en esta vida mortal, no es Nuestro deseo dirigirte palabras condenatorias. Nosotros, ciertamente, hemos escogido la cortesía y hemos hecho de ella el verdadero signo de los que están cerca de Él. La cortesía es, en verdad, un atavío que sienta bien a todos los hombres, sean jóvenes o viejos. Bienaventurado aquel que adorna su templo con ella, y ay de aquel que está privado de este gran don. Si hubieras sido sincero en tus palabras, no habrías echado a un lado el Libro de Dios cuando te fue enviado por Aquel que es el Omnipotente, el Sabio. Mediante él te hemos probado y te hemos encontrado distinto de lo que afirmabas. Levántate y da cumplida satisfacción por lo que se te escapó. Dentro de poco, el mundo y todo lo que posees perecerán, y el reino seguirá siendo de Dios, tu Señor y el Señor de tus padres de antaño. Te incumbe no conducir tus asuntos de acuerdo con los dictados de tus deseos. Teme los suspiros de este Agraviado y protégele de los dardos de los que actúan injustamente.

“Por lo que has hecho, sobre tu reino caerá la confusión y tu imperio pasará de tus manos, como castigo por lo que has cometido. Entonces sabrás cuán evidentemente has errado. Los disturbios envolverán a todo el pueblo de ese país a menos que te levantes para ayudar a esta Causa y sigas a Aquel que es el Espíritu de Dios (Jesucristo) en este Recto Sendero. ¿Acaso tu pompa te ha vuelto orgulloso? ¡Por Mi Vida! No durará; más aún, pasará pronto a menos que te aferres firmemente a esta recia Cuerda. Vemos la humillación apresurándose tras de ti, mientras tú eres de los negligentes. Cuando oigas Su Voz llamando desde la sede de gloria, te incumbe abandonar todo lo que posees y exclamar: 'Aquí estoy, oh Señor de todo lo que hay en el cielo y todo lo que hay en la tierra!'

“¡Oh Rey! Estábamos en Irak cuando llegó la hora de partir. Por orden del Rey del Islám (el Sultán de Turquía) dirigimos Nuestros pasos en su dirección. A Nuestra lle-gada, Nos aconteció a manos de los malévolos lo que los libros del mundo jamás podrán relatar suficientemente. Entonces, los moradores del Paraíso y los que habitan en los retiros de santidad se lamentaron; ¡y sin embargo, el pueblo está envuelto en un espeso velo!"

Y además hemos dicho: "Nuestra condición se hacía más grave día tras día, más aún, de hora en hora, hasta que Nos sacaron de Nuestra prisión y Nos hicieron entrar, con injusticia manifiesta, en la Más Grande Prisión. Y si alguien les preguntara: '¿por qué crimen han sido encarcelados?', ellos les responderían diciendo: '¡Ellos, en verdad, pretendieron suplantar la Fe con una nueva religión!' ¿Si es lo antiguo lo que preferís, por qué entonces habéis descartado lo que ha sido enviado en la Torá y en el Evangelio? ¡Aclaradlo, oh hombres! ¡Por Mi vida! No existe lugar adonde podáis huir en este día. Si éste es Mi crimen, entonces Mu¥ammad, el Apóstol de Dios, lo cometió antes de Mí, y antes de Él, Aquel que era el Espíritu de Dios (Jesucristo), y aún antes, Aquel que conversó con Dios (Moisés). ¡Y si Mi pecado es éste, que Yo haya exaltado la Palabra de Dios y haya revelado Su Causa, entonces, en verdad, Yo soy el más grande de los pecadores! Tal pecado no lo cambio por los reinos de la tierra y del cielo".

Y además hemos dicho: “Del mismo modo que se multiplicaban Mis tribulaciones, también aumentaban Mi amor por Dios y por Su Causa, de tal modo que todo lo que Me ha sucedido por culpa de las huestes de los descarriados ha sido impotente para apartarme de Mi propósito. Si ellos Me escondieran en las profundidades de la tierra, aun así Me encontrarían cabalgando en lo alto de las nubes y llamando a Dios, el Señor de fortaleza y poder. Me he ofrendado en el sendero de Dios y anhelo las tribulaciones en Mi amor por Él y en aras de Su complacencia. Esto lo atestiguan los males que Me afligen ahora, cuyo igual ningún otro hombre ha sufrido. Cada uno de los cabellos de Mi cabeza exclama lo que la Zarza Ardiente expresó en el Sinaí y cada vena de Mi cuerpo invoca a Dios diciendo: '¡Ojalá hubiera sido tronchada en Tu sendero, para que el mundo pudiese ser vivificado y unidos todos sus pueblos!' Así ha sido decretado por Aquel que es el Omnisciente, el Todoinformado.

Sabed, en verdad, que vuestros súbditos son el fideicomiso de Dios entre vosotros. Protegedlos, por tanto, como os protegéis a vosotros mismos. Cuidaos de permitir que los lobos lleguen a ser los pastores del rebaño, o que el orgullo y la presunción os impidan volveros hacia los pobres y los desolados. Levántate, en Mi Nombre, sobre el horizonte de la renuncia y entonces, por mandato de tu Señor, el Señor de fortaleza y poder, dirige tu rostro hacia el Reino".

Y además hemos dicho: "Engalana el cuerpo de tu reino con la vestidura de Mi nombre y levántate luego a enseñar Mi Causa. Esto es mejor para ti que todo lo que posees. Por eso, Dios exaltará tu nombre entre todos los reyes. Potente es Él sobre todas las cosas. Camina entre los hombres en el nombre de Dios y por la potencia de Su poder, para que puedas exponer Sus signos entre los pueblos de la tierra".

Y además hemos dicho: "¿Es digno de vosotros relacionaros con Aquel que es el Dios de misericordia y aun así cometer las cosas que ha cometido el Malvado? ¡No, por la Belleza de Aquel que es el Todoglorificado! Si pudierais comprenderlo. Purgad vuestros corazones del amor al mundo, vuestras lenguas de la calumnia y vuestros miembros de cualquier cosa que os impida acercaros a Dios, el Poderoso, el Todoalabado. Di: Por el mundo se quiere significar lo que os aparta de Aquel que es la Aurora de la Revelación y os inclina hacia lo que es infructuoso para vosotros. Verdaderamente, lo que os aleja de Dios en este día es la mundanería en su esencia. Evitadla y aproximaos a la Más Sublime Visión, esta brillante y resplandeciente Sede. No derraméis la sangre de nadie, oh pueblo, ni juzguéis injustamente a nadie. Así os ha sido ordenado por Aquel que sabe, Quien está informado de todo. Aquellos que cometen desórdenes en la tierra, después que ésta ha sido bien ordenada, ciertamente han transgredido los límites que han sido fijados en el Libro. ¡Miserable será la morada de los transgresores!"

Y además hemos dicho: "No procedáis pérfidamente con los bienes de vuestro prójimo. Sed dignos de confianza en la tierra y no privéis a los pobres de las cosas que Dios, a través de Su gracia, os ha concedido. Él, verdaderamente, os otorgará el doble de lo que poseéis. Él es, en verdad, el Todomunífico, el Más Generoso. ¡Oh pueblo de Bahá! Subyugad las ciudadelas de los corazones de los hombres con las espadas de la sabiduría y de la expresión. Aquellos que disputan, impulsados por sus propios deseos, en verdad, están envueltos en un palpable velo. Di: La espada de la sabiduría es más ardiente que el calor del verano y más afilada que las hojas de acero, si lo entendierais. Desenvainadla en Mi nombre y, a través de la potencia de Mi poder, conquistad entonces con ella las ciudadelas de los corazones de los que se han recluido a sí mismos en la fortaleza de sus deseos corruptos. Así os lo ordena la Pluma del Todoglorioso, mientras se halla sentada bajo las espadas de los descarriados. Si os enteráis de un pecado cometido por alguien, ocultadlo, para que Dios oculte vuestros propios pecados. Él es, ciertamente, el Ocultador, el Señor de abundante gracia. ¡Oh vosotros, los ricos de la tierra! Si encontráis a alguien que es pobre, no le tratéis desdeñosamente. Reflexionad sobre aquello de lo que fuisteis creados. Cada uno de vosotros fue creado de un despreciable germen".

Y además hemos dicho: "Considerad al mundo como el cuerpo de un hombre, afligido por múltiples dolencias y cuya recuperación depende de la armonía entre todos los elementos que lo componen. Reuníos alrededor de lo que os hemos prescrito y no caminéis por los senderos de los que crean disensión. Meditad acerca del mundo y el estado de su gente. Aquel por Cuyo amor el mundo fue llamado a la existencia ha sido encarcelado en la más desolada de las ciudades (‘Akká), debido a lo que las manos de los descarriados han forjado. Desde el horizonte de Su ciudad-prisión, emplaza a la humanidad a la Aurora de Dios, el Exaltado, el Grande. ¿Te deleitas por los tesoros que posees, sabiendo que han de perecer? ¿Te regocijas porque gobiernas un palmo de tierra, cuando el mundo entero, en opinión del pueblo de Bahá, vale tanto como el negro del ojo de una hormiga muerta? Abandónalo a los que han depositado sus afectos en él y vuélvete hacia Aquel que es el Deseo del mundo. ¿Adónde han ido los orgullosos y sus palacios? Mira dentro de sus tumbas, para que obtengas provecho de este ejemplo, puesto que hicimos de él una lección para todo observador. Si las brisas de la Revelación te atrapasen, huirías del mundo, te volverías hacia el Reino y gastarías todo lo que posees para poder aproximarte a esta sublime Visión".

Pedimos a un cristiano que despachara esta Tabla y él Nos ha informado que ha transmitido tanto el original como su traducción. Dios, el Omnipotente, el Omnisciente, tiene conocimiento de todas las cosas.

Una de las secciones del Súratu'l-Haykal es la Tabla dirigida a su Majestad el Zar de Rusia, quiera Dios -exaltado y glorificado sea Él- asistirle: "¡Oh Zar de Rusia! Presta oído a la voz de Dios, el Rey, el Santo, y vuélvete hacia el Paraíso, el Lugar en que mora Aquel que, entre el Concurso de lo Alto, lleva los más excelentes títulos y Aquel a Quien, en el reino de la creación, se Le llama por el nombre de Dios, el Resplandeciente, el Todoglorioso. Cuida de que nada te impida volver tu rostro hacia tu Señor, el Compasivo, el Más Misericordioso. Nosotros, verdaderamente, hemos escuchado aquello por lo que suplicaste a tu Señor mientras comulgabas con Él en secreto. Por lo cual, la brisa de Mi amorosa bondad sopló, el mar de Mi misericordia se agitó y te respondimos en verdad. Tu Señor, ciertamente, es el Omnisciente, el Sabio. Mientras Yo estaba encadenado y engrillado en la prisión de Teherán, uno de tus ministros Me ofreció su ayuda, por lo cual Dios ha ordenado para ti una posición que no puede comprender el conocimiento de nadie excepto Su conocimiento. Cuídate de no trocar esta sublime posi-ción".

Y además hemos dicho: "Aquel que es el Padre ha venido y el Hijo (Jesús) exclama en el valle santo: '¡Aquí estoy, aquí estoy, oh Señor, mi Dios!', mientras el Sinaí gira alrededor de la Casa y la Zarza Ardiente grita: '¡El Todogeneroso ha venido montado sobre las nubes! Bendito aquel que se aproxima a Él y ay de los que están lejos.'

Levántate entre los hombres en nombre de esta omnímoda Causa y luego llama a las naciones hacia Dios, el Poderoso, el Grande. No seas de los que llamaron a Dios por uno de Sus nombres, pero que, cuando apareció Aquel que es el Objeto de todos los nombres, Le negaron y se apartaron de Él, y al fin dictaron sentencia contra Él con manifiesta injusticia. Considera y recuerda los días en que apareció el Espíritu de Dios (Jesús) y Herodes dictó sentencia contra Él. Sin embargo, Dios Le ayudó con las huestes de lo invisible, Le protegió con la verdad y Le envió a otro país, de acuerdo con Su promesa. Él, verdaderamente, ordena lo que Le place. Tu Señor, en verdad, preserva a quien Él desea, esté él en medio de los mares, en las fauces de la serpiente o bajo la espada del opresor".

Y además hemos dicho: "Nuevamente digo: Escucha Mi Voz que llama desde Mi prisión, para que te dé a conocer las cosas que le han acontecido a Mi Belleza a manos de los que son las manifestaciones de Mi Gloria y percibas cuán grande ha sido Mi paciencia, a pesar de Mi poder, y cuán inmensa Mi indulgencia, a pesar de Mi fuerza. ¡Por Mi Vida! Si pudieras conocer las cosas que han descendido por Mi Pluma y descubrir los tesoros de Mi Causa y las perlas de Mis misterios que yacen ocultas en los mares de Mis nombres y en las copas de Mis palabras, en tu anhelo por Su glorioso y sublime Reino, sacrificarías tu vida en el sendero de Dios. Sabe que, aunque Mi cuerpo esté bajo las espadas de Mis enemigos y Mis miembros estén acosados por incalculables aflicciones, no obstante, Mi espíritu está lleno de un gozo con el que todas las alegrías de la tierra nunca se podrán comparar".

Asimismo, mencionaremos algunos versículos de la Tabla de Su Majestad la Reina (Reina Victoria), quiera Dios, exaltado y glorificado es Él, asistirle. Nuestro propósito es que quizá las brisas de la Revelación puedan envolverte y hagan que te levantes completamente por amor a Dios, sirvas a Su Causa y transmitas a los reyes cualquiera de las Tablas que pudieran haber quedado sin entregar. Esta misión es una gran misión y este servicio un gran servicio. En aquellas regiones son numerosos los teólogos distinguidos, entre los cuales se encuentran aquellos siyyids renombrados por su eminencia y distinción. Consulta con ellos y muéstrales lo que ha fluido de la Pluma de Gloria, que quizá sean ayudados misericordiosamente a mejorar la condición del mundo y perfeccionar el carácter de los pueblos de las diferentes naciones, y puedan, a través de las aguas vivientes de los consejos de Dios, apagar el odio y la animosidad que yacen ocultos y latentes en los corazones de los hombres. Rogamos a Dios que seas asistido en ello. Y esto, verdaderamente, no sería difícil para Él.

"¡Oh reina de Londres! Presta oído a la voz de tu Señor, el Señor de toda la humanidad, que llama desde el Divino Árbol del Loto: ¡Verdaderamente, no hay Dios sino Yo, el Todopoderoso, el Sabio! Abandona todo lo que hay en la tierra y atavía la cabeza de tu reino con la corona del re-cuerdo de tu Señor, el Todoglorioso. Él, en verdad, ha venido al mundo en Su gloria más grande y se ha cumplido todo lo que ha sido mencionado en el Evangelio. La tierra de Siria ha sido honrada por los pasos de su Señor, el Señor de todos los hombres, y el Norte y el Sur están ambos embriagados con el vino de Su presencia. Bendito el hombre que ha inhalado la fragancia del Más Misericordioso y se ha vuelto hacia el Punto del Amanecer de Su Belleza en esta resplandeciente Aurora. La Mezquita de AqÐá vibra con las brisas de su Señor, el Todoglorioso, en tanto que Ba¶¥á (La Meca) tiembla ante la voz de Dios, el Exaltado, el Altísimo. Todas y cada una de las piedras de ambas celebran la alabanza del Señor mediante este Gran Nombre".

Y además hemos dicho: "Hacemos mención de ti por el amor de Dios y deseamos que tu nombre sea exaltado por medio de tu recuerdo de Dios, el Creador del cielo y de la tierra. Él, ciertamente, es testigo de lo que digo. Hemos sido informados de que has prohibido el comercio de es-clavos, tanto de hombres como de mujeres. Esto es, en verdad, lo que Dios ha ordenado en esta maravillosa Revelación. Dios, verdaderamente, ha destinado una recompensa para ti, debido a esto. Él, en verdad, pagará al hacedor del bien, sea hombre o mujer, su debida recompensa, si siguieras lo que te ha sido enviado por Aquel que es el Omnisapiente, el Informado de Todo. En cuanto a aquel que se aparta y se hincha de orgullo, después de que las evidentes señales del Revelador de los signos hayan venido a él, Dios convertirá su labor en nada. Él, en verdad, tiene poder sobre todas las cosas. Las acciones del hombre son aceptables después de que haya reconocido (a la Manifestación). Aquel que se aparta del Verdadero es de hecho la más velada de Sus criaturas. Así ha sido decretado por Aquel que es el Todopoderoso, el Omnipotente.

También hemos oído que has confiado las riendas del consejo en manos de los representantes del pueblo. Tú, por cierto, has hecho bien, pues con ello se reforzarán los cimientos del edificio de tus asuntos y se apaciguarán los corazones de todos los que están bajo tu sombra, sean elevados o humildes. Sin embargo, les incumbe ser dignos de confianza entre Sus siervos y considerarse represen-tantes de todos los que habitan la tierra. Esto es lo que les aconseja en esta Tabla Aquel que es el Gobernante, el Sabio. Y si alguno de ellos se dirige a la Asamblea, que vuelva sus ojos hacia el Horizonte Supremo y diga: ‘¡Oh mi Dios! Te pido, por Tu más glorioso Nombre, que me asistas en todo aquello que haga prosperar los asuntos de Tus siervos y florecer Tus ciudades. Tú, en verdad, tienes poder sobre todas las cosas!’ Bendito aquel que entra en la asamblea por amor a Dios y juzga entre los hombres con justicia pura. Él es, en verdad, de los bienaventurados.

¡Oh vosotros, miembros de la Asamblea en esa tierra y en otros países! Reuníos a deliberar y que vuestro único interés sea lo que beneficie a la humanidad y mejore su condición, si sois de los que examinan con atención. Considerad al mundo como el cuerpo humano que, aunque completo y perfecto en su creación, por causas diversas se ha visto afligido con graves trastornos y enfermedades. Ni un solo día logró alivio; más bien su dolencia se agravó, pues cayó en manos de médicos igno-rantes que daban rienda suelta a sus deseos personales y han errado gravemente. Y si alguna vez, por el cuidado de un médico hábil, un miembro de aquel cuerpo sanaba, el resto seguía enfermo como antes. Así os informa el Om-nisciente, el Sabio. Lo vemos, en este día, a merced de gobernantes tan embriagados de orgullo que no pueden discernir claramente lo que más les conviene a ellos mismos, cuánto menos aún reconocer una Revelación tan desconcertante y retadora como ésta".

Y además hemos dicho: "Lo que el Señor ha ordenado como el remedio supremo y el más poderoso instrumento para la curación del mundo entero es la unión de todos sus pueblos en una Causa universal, una Fe común. Esto no puede lograrse de ningún modo excepto por el poder de un Médico hábil, todopoderoso e inspirado. ¡Por Mi vida! Esto es la verdad y todo lo demás no es sino error. Cada vez que ese Poderosísimo Instrumento ha venido y esa Luz ha brillado desde la Antigua Aurora, Él ha sido obstaculizado por médicos ignorantes, quienes como las nubes, se interpusieron entre Él y el mundo. Por tanto, este no pudo recuperarse, y su enfermedad ha persistido hasta este día. Ellos, en verdad, han sido impotentes para protegerle o efectuar una cura, mientras que a Aquel que ha sido la Manifestación del Poder entre los hombres se Le impidió alcanzar Su propósito, debido a lo que las manos de los médicos ignorantes han forjado.

Considera estos días, en los cuales Aquel que es la Antigua Belleza ha venido en el Más Grande Nombre, para poder revivir al mundo y unir a sus pueblos. Ellos, sin embargo, se levantaron en su contra con espadas afiladas y cometieron lo que hizo lamentarse al Espíritu Fiel, hasta que al final Le encarcelaron en la más desolada de las ciudades y desprendieron las manos de los fieles de la orla de Su manto. Si alguien les dijera: ‘El Reformador del Mundo ha venido’, ellos responderían: '¡En verdad, se ha probado que Él es un fomentador de discordia!', y esto a pesar de que ellos jamás se han asociado con Él, y han percibido que él no procuró, ni por un instante, protegerse a Sí mismo. En todo momento Él estuvo a merced de los inicuos. En un tiempo Le arrojaron en la prisión, en otro Le desterraron y aún en otro Le apresuraron para ir de país en país. Así han dictado juicio en contra de Nosotros, y Dios, verdaderamente, es consciente de lo que digo".

Este cargo de fomentar discordia es el mismo que fuera imputado antiguamente por los faraones de Egipto a Aquel que conversó con Dios (Moisés). Leed lo que el Todomisericordioso ha revelado en el Corán. Él -bendito y glorificado sea- dice: "Además, enviamos a Moisés en el pasado, con Nuestros signos y con evidente autoridad, al Faraón, y a Hámán, y a Qárún; y ellos dijeron: '¡Hechicero, impostor!' Y cuando Él llegó ante ellos con la verdad, desde Nuestra presencia, ellos dijeron: 'Dad muerte a los hijos de los que creen lo mismo que Él y dejad con vida a sus mujeres', pero la estratagema de los incrédulos resultó sólo un fracaso. Y el faraón dijo: 'Dejadme solo, para que mate a Moisés; y dejad que él invoque a su Señor. Temo que él cambie vuestra religión, o haga que el desorden se manifieste en el país.' Y Moisés dijo: 'Me amparo en mi Señor y vuestro Señor, de todo arrogante que no cree en el Día del Juicio Final.'"

En todas las épocas, los hombres han considerado a cada Reformador del Mundo como a un promotor de discordia y se han referido a Él en términos que son familiares a todos. Cada vez que el Sol de la Revelación Divina derramó su esplendor desde el horizonte de la Voluntad de Dios, un gran número de hombres Le negó, otros se apartaron de Él y aún otros Le calumniaron, y con ello privaron a los siervos de Dios del río de la amorosa providencia de Aquel que es el Rey de la creación. Del mismo modo, aquellos que en este día no han conocido a este Agraviado, ni se han asociado con Él, han dicho y aún siguen diciendo las cosas que tú has oído y continúas oyendo. Di: "¡Oh pueblo! El Sol de la Expresión brilla en este día sobre el horizonte de la generosidad y el esplendor de la Revelación de Aquel que habló en el Sinaí fulgura y resplandece ante todas las religiones. Purgad y santificad vuestros pechos y vuestros corazones, vuestros oídos y vuestros ojos con las vivientes aguas de la expresión del Todomisericordioso, y volved entonces vuestros rostros hacia Él. ¡Por la rectitud de Dios! Oiréis a todas las cosas proclamar: '¡Verdaderamente, Él, el Verdadero, ha llegado. Benditos quienes juzgan con imparcialidad y benditos quienes se vuelven hacia Él!'"

Entre las cosas que ellos han imputado al Divino Árbol del Loto (Moisés), existen cargos cuya falsedad todo hombre de discernimiento, todo sabio y corazón comprensivo atestiguarán. Sin duda, debes haber leído y meditado los versículos que han sido enviados concernientes a Aquel que conversó con Dios. Él -bendito y glorificado sea- dice: "Él dijo: '¿No te hemos criado entre nosotros cuando eras un niño? ¿No has pasado años de tu vida entre nosotros? Y sin embargo, ¡qué acción es la que has cometido! Tú eres de los ingratos.' Él dijo: 'En efecto, lo he cometido y fui de los que erraron. Y huí de vosotros porque os temía; pero Mi Señor Me ha dado sabiduría y ha hecho de Mí uno de Sus Apóstoles.'" Y en otra parte Él -bendito y exaltado sea- dice: "Y Él entró en una ciudad en el momento en que sus habitantes no podían observarle y encontró en ella a dos hombres peleando; uno era de Su propio pueblo, el otro, de Sus enemigos. Y aquel que era de Su propio pueblo Le pidió ayuda contra aquel que era de Sus enemigos. Y Moisés le golpeó con Su puño y le dio muerte. Dijo Él: 'Esto es obra de Satán; ya que él es un enemigo, un manifiesto embaucador.' Él dijo: '¡Oh mi Señor! He pecado para mi propio perjuicio, perdóname.' Y Dios Le perdonó; puesto que Él es el Perdonador, el Misericordioso. Él dijo: '¡Señor! ya que Tú me has manifestado esta gracia, nunca más ayudaré a los malvados.' Y al mediodía El estaba en la ciudad, lleno de temor, echando miradas furtivas a Su alrededor cuando, he aquí, el hombre al que había ayudado el día anterior, le volvía a pedir ayuda a gritos. Moisés le dijo: 'Tú eres, evidentemente, una persona muy depravada.' Y cuando iba a echar mano, violentamente, a aquel que era su común enemigo, este Le dijo: '¡Oh Moisés! ¿Quieres matarme como ayer mataste a un hombre? Tú sólo ansías ser un tirano en esta tierra y no deseas ser de los pacificadores.'" Tus oídos y tus ojos deben necesariamente purificarse y santificarse ahora, para que puedas juzgar con imparcialidad y justicia. Además, Moisés mismo reconoció Su injusticia y su rebeldía, y atestiguó que el miedo se había apoderado de Él, y que había transgredido y huido. Pidió a Dios -exaltada sea Su gloria- que Le perdonase y fue perdonado.

¡Oh Shaykh! Cada vez que Dios, el Verdadero -exaltada sea Su gloria- Se reveló a Sí Mismo en la persona de Su Manifestación, vino a los hombres con el estandarte de "Él hace lo que Él desea y ordena lo que a Él Le place". Nadie tiene derecho de preguntar por qué o para qué, y aquel que lo hace, en verdad, se ha apartado de Dios, el Señor de Señores. En los días de cada Manifestación estas cosas aparecen y son evidentes. Lo mismo han dicho acerca de este Agraviado, de cuya falsedad han sido y continúan siendo testigos quienes están cerca de Dios y están consagrados a Él. ¡Por la rectitud de Dios! Esta Orla de Su Manto siempre ha estado y permanece estando inmaculada, aunque muchos, en este momento, se han propuesto mancillarla con sus falsas e indecorosas calumnias. Sin embargo, Dios sabe y ellos no saben. Aquel que, mediante la fuerza y el poder de Dios, Se ha levantado ante la faz de todos los pueblos de la tierra y ha convocado a las multitudes al Horizonte Supremo, ha sido repudiado por ellos y, a cambio, ellos se adhirieron a aquellos hombres que invariablemente se ocultaron tras los velos y cortinas, y se ocuparon de su propia protección. Por otra parte, muchos están ahora dedicados a difundir mentiras y calumnias, y no tienen otra intención que no sea la de inspirar desconfianza en los corazones y las almas de los hombres. Tan pronto como alguien deja la Gran Ciudad (Constantinopla) para visitar esta tierra, ellos telegrafían y proclaman que él ha robado dinero y ha huido a ‘Akká. Un hombre muy culto, instruido y distinguido, en sus últimos años visitó la Tierra Santa en busca de paz y retiro, y ellos han escrito tales cosas acerca de él que han hecho que se lamentaran los que se hallan consagrados a Dios y están próximos a Él.

Su Excelencia el difunto Mirza Æusayn Khán, el Mushíru'd-Dawlih -quiera Dios perdonarle-, ha conocido a este Agraviado y no hay duda de que él debe haber dado a las autoridades un relato circunstancial de la llegada de este Agraviado a la Puerta Sublime, y de las cosas que Él dijo e hizo. El día de Nuestra llegada, un funcionario del gobierno, cuyo deber era el de recibir y agasajar a los visitantes oficiales, vino a Nuestro encuentro y Nos escoltó hasta el lugar al que se le había ordenado que Nos condujera. En verdad, el gobierno mostró hacia estos agraviados la mayor amabilidad y consideración. Al día siguiente, el príncipe Shujá'u'd-Dawlih, acompañado de Mirza «afá, actuando como los representantes del difunto Mushíru'd-Dawlih, el Ministro (acreditado ante la Corte Imperial), vinieron a visitarnos. Otros, entre los que se hallaban varios ministros del Gobierno Imperial, incluyendo al difunto Kamál Páshá, igualmente Nos visitaron. Confiando totalmente en Dios y sin ninguna alusión a necesidad alguna que Él pudiera haber tenido, o a ningún otro asunto, este Agraviado residió en esa ciudad por un período de cuatro meses. Sus actos eran conocidos y manifiestos para todos, y nadie puede negarlos excepto los que Le odian y no hablan la verdad. El que ha reconocido a Dios no reconoce a otro sino a Él. Nunca hemos deseado, ni deseamos, hacer mención de tales cosas.

Cuando quiera que los altos dignatarios de Persia llegaban a esa ciudad (Constantinopla), hacían el mayor esfuerzo por solicitar en cada puerta todas las concesiones y regalos que pudieran obtener. Este Agraviado, no obstante, si no hizo nada que redundara en la gloria de Persia, cuando menos actuó de tal modo que no podía deshonrarla en absoluto. Lo que hizo que su difunta Excelencia (el Mushíru'd-Dawlih) -quiera Dios exaltar su posición- no fuera motivado por su amistad hacia este Agraviado, sino que fue dictado por su propio y sagaz juicio y por su deseo de realizar el servicio que secretamente contemplaba prestar a su gobierno. Atestiguo que él era tan fiel en el servicio a su gobierno que la deshonestidad no tenía cabida en él y por ello era menospreciado en el círculo de sus actividades. Él fue el responsable de la llegada de estos agraviados a la Más Grande Prisión (‘Akká). No obstante, como fue fiel en el cumplimiento de su deber, merece Nuestro encomio. Este Agraviado, en todo momento, ha procurado y Se ha esforzado por exaltar y promover los intereses tanto del gobierno como del pueblo y no en elevar Su propia posición. Cierto número de hombres, en este momento, han reunido a otros a su alrededor y se han alzado para deshonrar a este Agraviado. Él, no obstante, implora a Dios -santificado y glorificado sea- que les ayude a volverse hacia Él y les asista para resarcirse de lo que se les ha escapado y arrepentirse ante la puerta de Su generosidad. Él es, en verdad, el Perdonador, el Misericordioso.

¡Oh Shaykh! Mi Pluma, verdaderamente, se lamenta sobre Mi propio Ser y Mi Tabla llora amargamente sobre lo que Me ha acontecido a manos de alguien (Mirza Ya¥yá) a quien hemos cuidado durante muchos años, y quien día y noche sirvió en Mi presencia hasta que fue inducido a errar por uno de Mis siervos llamado Siyyid Mu¥ammad. De ello son testigos Mis siervos creyentes que Me acompañaron en Mi exilio desde Bagdad hasta esta la Más Grande Prisión. Y allí, a manos de ambos, Me sobrevino lo que hizo clamar a todo hombre de entendimiento, gemir a gritos a quienes están dotados de perspicacia y correr las lágrimas de los imparciales.

Rogamos a Dios que asista misericordiosamente a los que se han extraviado, para que sean justos e imparciales, y les haga conscientes de aquello que han desconocido. Él es, en verdad, el Todomunífico, el Más Generoso. No excluyas a Tus siervos, oh mi Señor, de la puerta de Tu gracia y no les apartes de la corte de Tu presencia. Ayúdales a disipar la bruma de la ociosa fantasía y a rasgar los velos de las imaginaciones y esperanzas vanas. Tú eres, en verdad, el Todoposeedor, el Altísimo. No existe otro Dios sino Tú, el Omnipotente, el Clemente.

¡Juro por el Sol del Testimonio de Dios que ha brillado desde el horizonte de la certeza! Este Agraviado, durante el día y la noche, Se ha ocupado con aquello que edificará las almas de los hombres, hasta que la luz del conocimiento prevalezca sobre la oscuridad de la ignorancia.

¡Oh Shaykh! Una y otra vez he declarado, y ahora nuevamente afirmo, que durante dos veintenas de años, mediante la gracia de Dios y por Su irresistible y potente voluntad, hemos extendido una ayuda tal a Su Majestad el Sháh -quiera Dios asistirle- que los exponentes de la justicia y equidad la considerarían como incuestionable y absoluta. Nadie puede negarla, a menos que sea un transgresor y un pecador, o alguien que Nos odia o duda de Nuestra verdad. ¡Cuán extraño que hasta ahora los ministros de Estado y los representantes del pueblo por igual hayan permanecido inconscientes de tan conspicuo e innegable servicio y, si estaban informados de ello, por sus propias razones hayan optado por ignorarlo! Antes de estos cuarenta años, las controversias y los conflictos prevalecían continuamente y agitaban a los siervos de Dios. Pero desde entonces, asistidos por las huestes de la sabiduría, de la expresión, de exhortaciones y comprensión, todos ellos han tomado y se han asido de tal modo del firme cordón de la paciencia y de la brillante orla de la fortaleza que estas gentes agraviadas soportaron firmemente todo lo que les aconteció y encomendaron todo a Dios, y ello a pesar de que en Mázindarán y en Rasht muchos habían sido espantosamente atormentados. Entre ellos se hallaba su señoría Æájí NaÐír, quien incuestionablemente fue una brillante luz que fulguró sobre el horizonte de la resignación. Después de haber sufrido el martirio, ellos le arrancaron los ojos y cortaron su nariz, y le infligieron tales indignidades que los extraños lloraron y se lamentaron, y secretamente reunieron fondos para sostener a su esposa e hijos.

¡Oh Shaykh! Mi Pluma se avergüenza al recordar lo que realmente sucedió. En la tierra de «ád (IÐfahán) el fuego de la tiranía ardió con una llama tan abrasadora que toda persona imparcial gimió en voz alta. ¡Por tu vida! Las ciudades del conocimiento y del entendimiento lloraron con tal llanto que las almas de los píos y los temerosos de Dios fueron consumidas. Las brillantes luces gemelas, Æasan y Æusayn (el Rey de los Mártires y el Amado de los Mártires), ofrendaron espontáneamente sus vidas en aquella ciudad. ¡Ni la fortuna, ni la riqueza, ni la gloria pudieron disuadirles! ¡Dios sabe las cosas que les acontecieron y aún así la gente, en su mayoría, está inconsciente!

Antes de ellos alguien llamado Ká½im y los que estaban con él, y después de ellos su señoría Ashraf, todos bebieron el trago del martirio con el mayor anhelo y fervor, y se apresuraron hacia el Compañero Supremo. De igual modo, en tiempos del Sardár ‘Azíz Khán, aquel hombre piadoso Mirza Muжafá y sus compañeros de martirio fueron arrestados y despachados hacia el Supremo Amigo en el Horizonte Todoglorioso. En resumen, en cada ciudad las evidencias de una tiranía más allá de todo par o igual fueron inequívocamente claras y manifiestas, y aún así ¡nadie se levantó en defensa propia! Recuerda a su señoría Badí, quien fue el portador de la Tabla a Su Majestad el Sháh, y reflexiona sobre la forma en que entregó su vida. Ese caballero, que espoleó su corcel en el arena de la renuncia, arrojó la preciosa corona de la vida por el amor de Aquel que es el Amigo Incomparable.

¡Oh Shaykh! Si las cosas como éstas han de ser negadas, ¿qué, entonces, deberá considerarse digno de crédito? Haz conocer la verdad por amor a Dios y no seas de los que guardan silencio. Ellos arrestaron a su señoría Najaf-‘Alí, quien se apresuró con gran arrobamiento y anhelo al campo del martirio, expresando estas palabras: "¡Hemos conservado tanto a Bahá como al khún-Bahá (precio de sangre)!" Con estas palabras ofreció su espíritu. Medita sobre el esplendor y la gloria que la luz de la renuncia, brillando desde la cámara más alta del corazón de Mullá ‘Alí-Ján, ha derramado. Él fue tan cautivado por las brisas de la Palabra Más Sublime y por el poder de la Pluma de Gloria que para él, el campo del martirio igualaba, más aún, sobrepasaba a las guaridas de las delicias terrenales. Reflexiona sobre la conducta de ‘Abá-Basír y de Siyyid Ashraf-i-Zanjání. Mandaron llamar a la madre de Ashraf para que disuadiera a su hijo de su propósito. Pero ella le alentó hasta que él sufrió el más glorioso martirio.

¡Oh Shaykh! Esta gente ha pasado más allá del reducido estrecho de los nombres y ha levantado sus tiendas sobre las orillas del mar de la renuncia. Gustosamente entregarían miríadas de vidas antes de exhalar la palabra deseada por sus enemigos. Se han aferrado a lo que complace a Dios y están completamente desprendidos y liberados de las cosas que pertenecen a los hombres. Han preferido ser decapitados antes que pronunciar una palabra indigna. Pondera esto en tu corazón. Me parece que han bebido en abundancia del océano de la renuncia. La vida del mundo presente ha sido incapaz de disuadirles de sufrir el martirio en el sendero de Dios.

En Mázindarán, un gran número de los siervos de Dios fueron exterminados. El gobernador, bajo la influencia de los calumniadores, robó la mayor parte de todo cuanto poseían. Entre los cargos que les imputó se hallaba el de que ellos habían estado acumulando armas, mientras que, al realizarse una investigación, se descubrió que no tenían nada, salvo un rifle descargado. ¡Dios Munífico! Esta gente no necesita armas de destrucción, puesto que se han aprestado a reconstruir el mundo. Sus huestes son las huestes de las buenas acciones y sus armas son las armas de una conducta recta y su comandante es el temor de Dios. Bendito sea el que juzgue con imparcialidad. ¡Por la rectitud de Dios! Tal ha sido la paciencia, la calma, la resignación y la complacencia de esta gente que se han convertido en los exponentes de la justicia, y tan grande ha sido su indulgencia que prefirieron morir antes que matar, y esto a pesar de que aquellos a quienes el mundo agravió han soportado tribulaciones cuyo igual la historia del mundo jamás ha registrado, ni los ojos de nación alguna han presenciado. ¿Qué es lo que pudo haberles inducido a resignarse a estas pruebas atroces y rehusar mover un solo dedo para rechazarlas? ¿Qué es lo que pudo haber causado tal resignación y serenidad? La verdadera causa se encontrará en la prohibición que día y noche la Pluma de Gloria ha querido imponer y en Nuestra asunción de las riendas de la autoridad, a través del poder y la fuerza de Aquel que es el Señor de toda la humanidad.

Recuerda al padre de Badí. Ellos arrestaron a ese agraviado y le ordenaron que maldijera e injuriara su Fe. Él, sin embargo, mediante la gracia de Dios y la bondad de su Señor, eligió el martirio y lo alcanzó. Si fuerais a enumerar los mártires en el sendero de Dios, no los podríais contar. Considera a su señoría Siyyid Ismá'íl -sobre él sea la paz de Dios y Su amorosa bondad-, cómo antes de que despuntara el alba, solía quitar el polvo del umbral de Mi casa con su propio turbante y al final, mientras se hallaba en la ribera del río, con sus ojos puestos en esa misma casa, con sus propias manos ofrendó su vida.

Reflexiona sobre la penetrante influencia de la Palabra de Dios. A cada una de estas almas se le ordenó primero blasfemar y renegar de su Fe y, sin embargo, no se encontró a ninguno que prefiriera su propia voluntad a la Voluntad de Dios.

¡Oh Shaykh! En tiempos pasados el que era escogido para morir era una sola persona, mientras que ahora este Agraviado te ha mostrado lo que es causa de asombro para todo hombre equitativo. Juzga imparcialmente, te lo imploro, y levántate a servir a tu Señor. Él, en verdad, te premiará con una recompensa que ni los tesoros de la tierra ni todas las posesiones de los reyes y gobernantes podrán igualar. En todos tus asuntos pon tu confianza en Dios y déjalos a Su cuidado. Él te retribuirá con una recompensa que el Libro ha ordenado ser grande. Ocúpate, durante estos días pasajeros de tu vida, con acciones tales que difundan las fragancias del beneplácito Divino y sean engalanadas con el ornamento de Su aceptación. Las obras de su señoría Balál, el etíope, fueron tan aceptables a la vista de Dios que el "sín" de su lengua tartamuda superaba al "shín" pronunciado por todo el mundo. Este es el día en que todos los pueblos deben irradiar la luz de la unidad y la concordia. En resumen, el orgullo y la vanidad de algunos pueblos de la tierra han hecho estragos en el verdadero entendimiento y han sumido en ruinas el hogar de la justicia y de la equidad.

¡Oh Shaykh! Lo que ha tocado a este Agraviado está más allá de toda comparación o semejanza. Lo hemos soportado todo con la mayor disposición y resignación, para que las almas de los hombres sean edificadas y la Palabra de Dios sea exaltada. Mientras Nos hallábamos confinados en la prisión de la tierra de Mím (Mázindarán), cierto día fuimos entregados en manos de los teólogos. Bien puedes imaginarte lo que Nos aconteció. Si alguna vez visitas la mazmorra de Su Majestad el Sháh, pídele al alcalde y al jefe de carceleros que te muestren esas dos cadenas, una de las cuales es conocida como Qará-Guhar y la otra como Salásil. Juro por el Sol de la Justicia que durante cuatro meses este Agraviado fue atormentado y encadenado por una o por otra. "¡Mi dolor excede todas las calamidades que padeció Jacob, y todas las aflicciones de Job no son más que una parte de Mis tribulaciones!"

Asimismo, reflexiona sobre el martirio de Æájí Mu¥ammad-Ri¤á en la Ciudad del Amor (‘Ishqábád). Los tiranos de la tierra han sometido a ese agraviado a tales pruebas que muchos extranjeros han llorado y se han lamentado, pues, como se ha informado y confirmado, se inflingieron a su bendito cuerpo más de treinta y dos heridas. A pesar de ello, ninguno de los fieles transgredió Mi mandamiento, ni levantó su mano para ofrecer resistencia. Viniera lo que vienese, se negaron a permitir que sus propias inclinaciones suplantaran lo que el Libro ha decretado, aunque un gran número de esta gente ha residido, y aún reside, en aquella ciudad.

Suplicamos a Su Majestad el Sháh -quiera Dios, santificado y glorificado sea Él, asistirle- que él mismo medite sobre estas cosas y juzgue con equidad y justicia. Aunque en los últimos años, en la mayoría de las ciudades de Persia, muchos de los fieles han preferido morir antes que matar, aún así, el odio latente en algunos corazones se ha inflamado con mayor ferocidad que antes. Que las víctimas de la opresión intercedan en favor de sus enemigos es, en opinión de los gobernantes, una acción digna de un príncipe. Algunos, ciertamente, deben haber oído que la gente oprimida de esa ciudad (‘Ishqábád) intercedió ante el gobernador en favor de sus asesinos y pidió por la reducción de sus sentencias. ¡Prestad entonces mucha atención, vosotros que sois hombres de entendimiento!

¡Oh Shaykh! Estos perspicuos versículos han sido enviados por la Pluma de Abhá en una de las Tablas: "Escucha, oh siervo, la voz de este Agraviado, Quien ha soportado vejaciones y pruebas crueles en el sendero de Dios, el Señor de todos los Nombres, hasta el momento en que fue arrojado en la prisión de la Tierra de ®á (Teherán). Él convocó a los hombres al más sublime Paraíso y, sin embargo, Le apresaron y Le pasearon a través de ciudades y países. ¡Cuántas las noches en las que el sueño ha huido de los ojos de Mis amados debido a su amor por Mí; y cuán numerosos los días en que tuve que enfrentarme a los asaltos de la gente en Mi contra! En un tiempo Me hallé en la cima de las montañas; en otro, en la profundidades de la prisión de ®á (Teherán), encadenado y engrillado. ¡Por la rectitud de Dios! En todo momento Le estuve agradecido, profiriendo Su alabanza, ocupado en el recuerdo de Él, dirigido hacia Él, satisfecho con Su complacencia y humilde y sumiso ante Él. Así transcurrieron Mis días hasta terminar en esta Prisión (‘Akká), que ha hecho estremecer a la tierra y suspirar a los cielos. Dichoso aquel que haya desechado sus vanas imaginaciones, cuando Aquel que Se hallaba oculto vino con los estandartes de Sus signos. Nosotros, en verdad, hemos anunciado a los hombres esta Revelación Más Grande y, sin embargo, la gente se halla en un estado de extraño estupor".

Por tanto, se elevó una Voz proveniente de la dirección de Æijáz, clamando en voz alta y diciendo: "Grande es tu bienaventuranza, oh ‘Akká, ya que Dios te ha hecho la aurora de Su Más Dulce Voz y el amanecer de Sus poderosísimos signos. Dichosa eres tú, pues el Trono de la Justicia ha sido establecido sobre ti, y el Sol de la amorosa bondad y generosidad de Dios ha brillado sobre tu horizonte. Bienaventurada sea toda persona imparcial que haya juzgado equitativamente a Aquel que es el Más Grande Recuerdo y ay de quien haya errado y dudado".

Después de la muerte de algunos de los mártires, el Law¥-i-Burhán (Tabla de la Prueba) descendió del cielo de la Revelación de Aquel que es el Señor de las Religiones:

"¡Él es el Omnipotente, el Omnisciente, el Omnisapiente! Los vientos del odio han envuelto el Arca de Ba¶¥á (La Meca) por lo que las manos de los opresores han forjado. ¡Oh tú que eres reputado por tu conocimiento! Has dictado sentencia contra aquellos por los que los libros del mundo han llorado y en cuyo favor han atestiguado las escrituras de todas las religiones. Tú, que te has extraviado lejos, en verdad estás envuelto en un espeso velo. ¡Por Dios Mismo! Has pronunciado juicio contra aquellos por medio de los cuales ha sido iluminado el horizonte de la fe. De esto son testigos Aquellos que son las Auroras de la Revelación y las Manifestaciones de la Causa de tu Señor, el Más Misericordioso, Quienes han sacrificado sus almas y todo cuanto poseían en Su recto Sendero. La Fe de Dios ha llorado en todas partes a consecuencia de tu tiranía; no obstante, te ufanas y eres de los que se regocijan. No hay en Mi corazón odio hacia ti ni hacia nadie. Todo hombre de discernimiento te contempla a ti y a los que son como tú, sumidos en manifiesta locura. Si te hubieras dado cuenta de lo que has hecho, te hubieras arrojado al fuego o hubieras abandonado tu hogar y hubieras huido a las montañas, o hubieras gemido hasta regresar al sitio destinado para ti por Aquel que es el Señor de fortaleza y poder. ¡Oh tú que eres como la nada! Rasga los velos de las ociosas fantasías y vanas imaginaciones, para que puedas contemplar el Sol del conocimiento brillando desde este resplandeciente Horizonte. Has despedazado a un remanente del Profeta Mismo y te has imaginando que ayudabas a la Fe de Dios. Así te ha incitado tu alma y, verdaderamente, eres de los negligentes. Tú acción ha consumido los corazones del Concurso de lo alto y los de aquellos que han circulado en derredor de la Causa de Dios, el Señor de los mundos. El alma de la Casta (Fá¶imih) se consumió por tu crueldad y los moradores del Paraíso lloraron amargamente en ese Lugar bendito.

Te imploro por Dios que juzgues con equidad. ¿Qué prueba alegaron los doctores judíos para condenar a Aquel que era el Espíritu de Dios (Jesucristo), cuando vino a ellos con la verdad? ¿Cuál pudo haber sido la evidencia presentada por los fariseos y los sacerdotes idólatras para justificar su negación de Mu¥ammad, el Apóstol de Dios, cuando vino a ellos con un Libro que juzgaba entre la verdad y la falsedad, con una justicia que convertía en luz la oscuridad de la tierra y extasiaba los corazones de los que Le habían conocido? En verdad, tú has presentado en este día las mismas pruebas que los necios teólogos expusieron en aquella época. De ello es testigo Aquel que es el Rey del reino de gracia en esta gran Prisión. Ciertamente, tú has seguido sus pasos, más aún, los has sobrepasado en su crueldad y has creído estar ayudando a la Fe y defendiendo la Ley de Dios, el Omnisciente, el Omnisapiente. ¡Por Aquel que es la Verdad! Tu iniquidad ha hecho gemir a Gabriel y ha arrancado lágrimas a la Ley de Dios, por cuyo medio las brisas de la justicia han soplado sobre todos los que están en el cielo y en la tierra. ¿Te has imaginado inocentemente que el juicio que has emitido te ha beneficiado? ¡No, por Aquel que es el Rey de todos los Nombres! De tu pérdida es testigo Aquel con Quien está el conocimiento de todas las cosas, como ha sido registrado en la Tabla preservada.

¡Oh tú que te has extraviado! No Me has visto, ni te has asociado conmigo, ni has sido Mi compañero por la fracción de un instante. ¿Cómo es, entonces, que has ordenado a los hombres que Me maldigan? ¿Has seguido los impulsos de tus propios deseos en esto, o has obedecido a tu Señor? Produce un signo, si eres de los veraces. Atestiguamos que has arrojado a tus espaldas la Ley de Dios y te has sujetado al dictado de tus pasiones. En verdad, nada escapa a Su conocimiento; Él, verdaderamente, es el Incomparable, el Todoinformado. ¡Oh negligente! Escucha lo que el Misericordioso ha revelado en el Corán: “no digáis a todo aquel que os salude al encontraros: ‘Tú no eres un creyente’.” Así lo ha decretado Aquel en Cuyo puño se encuentran los reinos de la Revelación y de la creación, si fueras de los que escuchan. Has desechado el mandamiento de Dios y te has aferrado a los impulsos de tus propios deseos. ¡Ay de ti, negligente escéptico! ¿Si Me niegas, por medio de qué prueba puedes vindicar la verdad de lo que posees? Adúcela, entonces, oh tú que has unido socios a Dios y te has apartado de Su soberanía que ha abarcado los mundos!

Sabe que es verdaderamente sabio quien ha reconocido Mi Revelación, ha bebido del Océano de Mi conocimiento, se ha elevado en la atmósfera de Mi amor, ha desechado todo lo que no sea Yo y se ha asido firmemente a lo que ha descendido desde el Reino de Mi maravillosa expresión. Él es, en verdad, como un ojo para la humanidad y como el espíritu de vida para el cuerpo de toda la creación. Glorificado sea el Todomisericordioso, Quien le ha iluminado y le ha hecho levantarse y servir a Su grande y poderosa Causa. En verdad, tal hombre es bendecido por el Concurso de lo alto y por aquellos que moran en el Tabernáculo de Grandeza, quienes han bebido de Mi Vino Sellado en Mi Nombre, el Omnipotente, el Todopoderoso. Si eres uno de los que ocupan tan sublime posición, produce entonces un signo de Dios, el Creador de los cielos. Y si reconocieras tu impotencia, refrena tus pasiones y regresa a tu Señor, para que quizás perdone tus pecados que han hecho que se consumieran las hojas del Divino Árbol del Loto, que la Roca clamara y que lloraran los ojos de los hombres de entendimiento. Por tu culpa el Velo de la Divinidad ha sido rasgado, el Arca se ha hundido, la Camella ha sido desjarretada y el Espíritu (Jesús) gimió en Su retiro sublime. ¿Disputas con Aquel que ha venido a ti con los testimonios de Dios y con Sus signos que tú posees y que son patrimonio de los que moran en la tierra? Abre tus ojos para que puedas contemplar a este Agraviado brillando sobre el horizonte de la voluntad de Dios, el Soberano, la Verdad, el Resplandeciente. Abre, entonces, el oído de tu corazón para que puedas escuchar el discurso del Divino Árbol del Loto que ha surgido en verdad por Dios, el Omnipotente, el Benéfico. Verdaderamente, este Árbol, a pesar de las cosas que le acontecieron debido a tu crueldad y a las transgresiones de los que son como tú, llama en voz alta y emplaza a los hombres al Sadratu’l-Muntahá y al Horizonte Supremo. Bendita el alma que ha contemplado el Más Poderoso Signo y el oído que ha escuchado Su dulcísima Voz y ay de quienquiera se haya apartado y haya actuado perversamente.

¡Oh tú que te has apartado de Dios! Si mirases el Divino Árbol del Loto con el ojo de la imparcialidad, percibirías las marcas de tu espada en sus vástagos, en sus ramas y en sus hojas, a pesar de que Dios te ha creado con el propósito de que Le reconozcas y Le sirvas. Reflexiona, que quizá reconozcas tu iniquidad y seas contado entre quienes se han arrepentido. ¿Acaso piensas que tememos tu crueldad? Sabe y ten por seguro que desde el primer día en que la voz de la Más Sublime Pluma se elevó entre tierra y cielo, ofrendamos Nuestras almas, Nuestros cuerpos, Nuestros hijos y Nuestros bienes en el sendero de Dios, el Exaltado, el Grande, y Nos gloriamos de ello ante todas las cosas creadas y el Concurso de lo alto. De ello dan testimonio las cosas que Nos han acontecido en este recto Sendero. ¡Por Dios! Nuestros corazones se consumieron, Nuestros cuerpos fueron crucificados y Nuestra sangre fue derramada, mientras Nuestros ojos estaban fijos en el horizonte de la amorosa bondad de su Señor, el Testigo, el que todo lo ve. Cuanto más dolorosos eran sus infortunios, tanto más aumentaba el amor del pueblo de Bahá. De su sinceridad es testigo lo que el Todomisericordioso ha revelado en el Corán. Él dice: 'Desead entonces, la muerte, si sois sinceros.' ¿Quién ha de ser preferido, aquel que se ha amparado detrás de cortinas, o el que se ha ofrendado en el sendero de Dios? Juzga imparcialmente y no seas de los que vagan turbados por el desierto de la falsedad. Tan transportados estaban por las aguas vivientes del amor del Más Misericordioso que ni las armas del mundo, ni las espadas de las naciones les han impedido volver sus rostros hacia el océano de la munificencia de su Señor, el Donador, el Generoso.

¡Por Dios! Las tribulaciones no han podido desalentarme y el repudio de los teólogos ha sido impotente para debilitarme. He hablado y continúo hablando ante los rostros de los hombres: '¡La puerta de la gracia ha sido abierta y Aquel que es la Aurora de la Justicia ha venido con signos inequívocos y testimonios evidentes de Dios, el Señor de fortaleza y poder!' Preséntate ante Mí para que puedas oír los misterios que fueron oídos por el hijo de ‘Imrán (Moisés) sobre el Sinaí de la Sabiduría. Así te lo ordena Quien es el Lugar del Amanecer de la Revelación de tu Señor, el Dios de Misericordia, desde Su gran Prisión".

Por tanto, el grito y el lamento de la verdadera Fe se han elevado nuevamente, diciendo: "Verdaderamente, el Sinaí llama en voz alta y dice: '¡Oh pueblo del Bayán! Temed al Misericordioso. En verdad, he llegado hasta Aquel que conversó sobre mí, y el éxtasis de mi alegría ha embargado a los guijarros de la tierra y al polvo de la misma.' Y la Zarza exclama: '¡Oh pueblo del Bayán! Juzgad con imparcialidad lo que en verdad ha sido manifestado. Verdaderamente, el Fuego que Dios reveló a Aquel que conversó con Él, está ahora manifiesto. De ello es testigo todo hombre perspicaz y de entendimiento.'"

Hemos hecho mención de algunos mártires de esta Revelación y del mismo modo hemos citado algunos de los versículos que fueron enviados concernientes a ellos, desde el reino de Nuestra expresión. Abrigamos la esperanza de que, libre de todo apego al mundo, meditarás sobre las cosas que hemos mencionado.

Te incumbe ahora reflexionar sobre el estado de Mirza Hádí Dawlat-Ábádí y de «ád-i-IÐfahání («adru'l-‘Ulamá), quienes residen en la Tierra de ®a (Teherán). Tan pronto como el primero escuchó que se le había llamado Bábí, fue tal su perturbación que su dignidad y serenidad le abandonaron. Subió a los púlpitos y expresó palabras indignas de él. Desde tiempo inmemorial, los terrones de arcilla del mundo, enteramente por su amor al liderazgo, han perpetrado acciones tales que han hecho errar a los hombres. Sin embargo, tú no debes imaginar que todos los fieles son como estos dos. Te hemos descrito la constancia, la firmeza, la resolución, la certidumbre, la imperturbabilidad y la dignidad de los mártires de esta Revelación, para que estés bien informado. Mi propósito al citar los pasajes de las Tablas a los reyes y a otros ha sido que puedas conocer con certeza que este Agraviado no ha ocultado la Causa de Dios, sino que en el lengauje más elocuente ha proclamado y ha entregado, ante la faz del mundo, las cosas que se Le encomendó exponer. Ciertos pusilánimes, no obstante, tales como Hádí y otros, se han entrometido en la Causa de Dios y, en su interés por esta vida pasajera, han dicho y hecho lo que hizo llorar al ojo de la justicia y gemir a la Pluma de Gloria, a pesar de su ignorancia de lo esencial de esta Causa; mientras que este Agraviado la ha revelado por amor a Dios.

¡Oh Hádí! Has ido a Mi hermano y le has visto. Dirige ahora tu rostro hacia la corte de este Agraviado, que quizá las brisas de la Revelación y los hálitos de inspiración te asistan y te permitan alcanzar tu meta. Quienquiera que haya contemplado Mis signos, en este día, distinguirá la verdad de la falsedad como el sol de la sombra y será conocedor de la meta. Dios es consciente y es Mi testigo de que todo cuanto ha sido mencionado fue por amor a Dios, para que quizá puedas ser la causa de la guía de los hombres y puedas librar a los pueblos del mundo de las ociosas fantasías y las vanas imaginaciones. ¡Dios Bendito! ¡Hasta ahora los que se han apartado y Me han negado, han fracasado en reconocer a Quien envió lo que fue entregado al Precursor, el Punto Primordial! El conocimiento de esto se halla en Dios, el Señor de los mundos.

Esfuérzate, oh Shaykh, y levántate a servir a esta Causa. En este día, el Vino Sellado está expuesto ante los rostros de los hombres. Tómalo en el nombre de tu Señor y bebe abundantemente en el recuerdo de Aquel que es el Poderoso, el Incomparable. Día y noche, este Agraviado ha estado ocupado en lo que unirá los corazones y edificará las almas de los hombres. Los acontecimientos que han ocurrido en Persia durante los primeros años, verdaderamente han entristecido a los agraciados y a los sinceros. Cada año ha presenciado una nueva masacre, pillaje, saqueo y derramamiento de sangre. En cierta época apareció en Zanján lo que causó la más grande consternación; en otra en Nayríz, aún en otra en ®abarsí y finalmente ocurrió el episodio de la tierra de ®á (Teherán). De allí en adelante, este Agraviado, asistido por el Único Dios Verdadero -exaltada sea Su gloria- instruyó a este pueblo oprimido sobre las cosas que mejor le correspondían. Todos se han santificado de las cosas que ellos y otros poseen, y se han adherido y han puesto sus ojos en lo que pertenece a Dios.

Incumbe ahora a Su Majestad el Sháh -quiera Dios, exaltado sea Él, protegerle- tratar a este pueblo con amorosa bondad y misericordia. Este Agraviado Se comprometió, ante la Divina Kaaba a que aparte de la veracidad y confiabilidad, este pueblo no manifestaría nada que pudiese, de manera alguna, estar en conflicto con los modos de ver de Su Majestad, que engalanan al mundo. Toda nación debe tener en alta estima la posición de su soberano, debe serle sumisa, debe cumplir sus decretos y asirse firmemente a su autoridad. Los soberanos de la tierra han sido y son las manifestaciones del poder, la grandeza y la majestad de Dios. Este Agraviado, en ningún momento ha tratado a nadie engañosamente. Todos están bien enterados de esto y son testigos de ello. El respeto al rango de los soberanos está divinamente ordenado, como ha sido claramente atestiguado por las palabras de los Profetas de Dios y la de Sus escogidos. A Aquel que es el Espíritu (Jesús) -que la paz sea con Él- se Le preguntó: "¡Oh Espíritu de Dios! ¿Es lícito o no dar tributo al Cesar?” Y Él respondió: “Sí, dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". Él no lo prohibió. Estos dos proverbios, en opinión de los hombres perspicaces, son uno y el mismo, puesto que, si lo que pertenecía al Cesar no hubiera venido de Dios, Él lo habría prohibido. Y del mismo modo en el versículo sagrado: "Obedeced a Dios y obedeced al Apóstol y a aquellos de entre vosotros que están investidos de autoridad". Por "aquellos investidos de autoridad" se quiere significar principal y muy especialmente a los Imames, ¡que las bendiciones de Dios sean con ellos! Ellos, verdaderamente, son las manifestaciones del poder de Dios, las fuentes de Su autoridad, los repositorios de Su conocimiento y las auroras de Sus mandamientos. En segundo lugar, estas palabras se refieren a los reyes y gobernantes, aquellos por la brillantez de cuya justicia los horizontes del mundo son resplandecientes y luminosos. Abrigamos la esperanza de que su Majestad el Sháh fulgure con una luz de justicia, cuyo esplendor envuelva a todas las razas de la tierra. Incumbe a todos rogar en su nombre al único Dios verdadero por lo que es digno y decoroso en este día.

¡Oh Dios, mi Dios y mi Maestro y mi Apoyo y mi Deseo y mi Amado! Te pido, por los misterios que se hallaban ocultos en Tu conocimiento, y por los signos que han esparcido la fragancia de Tu amorosa bondad, y por las olas del océano de Tu munificencia, y por el cielo de Tu gracia y generosidad, y por la sangre derramada en Tu sendero, y por los corazones consumidos en su amor por Ti, que asistas a su Majestad el Sháh con Tu poder y Tu soberanía, para que de él se manifieste aquello que perdure por siempre en Tus Libros, Tus Escrituras y Tus Tablas. Sostén su mano, oh mi Señor, con la mano de Tu omnipotencia, ilumínale con la luz de Tu conocimiento y adórnale con el ornamento de Tus virtudes. Potente eres Tú para hacer lo que Te place y en Tu puño se hallan las riendas de todas las cosas creadas. No existe otro Dios sino Tú, el que siempre perdona, el Todogeneroso.

En la Epístola a los Romanos, San Pablo ha escrito: "Sométanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, por Dios han sido constituidas. De modo que, quien se opone a la autoridad, se rebela contra el orden divino". Y además: "Pues es un servidor de Dios para hacer justicia y castigar al que obra mal". Él dice que el surgimiento de los reyes, su majestad y su poder son de Dios.

Además, en las tradiciones de antaño se han hecho referencias que los teólogos han visto y han oído. Rogamos a Dios -bendito y glorificado sea Él- que te ayude, oh Shaykh, a aferrarte a lo que ha descendido del cielo de la generosidad de Dios, el Señor de los mundos. Los teólogos deben necesariamente unirse a su Majestad el Sháh, y adherirse a lo que afianzará la protección, la seguridad, el bienestar y la prosperidad de los hombres. Un rey justo goza de un acceso más cercano a Dios que cualquier otro. De ello es testigo Aquel que habla en Su Más Grande Prisión. ¡Dios! No hay otro Dios salvo Él, el Único, el Incomparable, el Omnipotente, el Omnisciente, el Omnisapiente.

Si meditases, por amor a Dios, aunque sólo fuese por una hora, sobre las cosas que han ocurrido en tiempos pasados y lo ocurrido últimamente, te apartarías de las cosas que posees y te volverías hacia las cosas que pertenecen a Dios, y te convertirías en un instrumento para la exaltación de Su Palabra. ¿Ha brillado alguna Luz o Revelación, desde la fundación del mundo hasta el presente día, que fulgurando desde la aurora de la voluntad de Dios, hayan aceptado las razas de la tierra y Cuya Causa hayan reconocido? ¿Dónde se encuentra y cuál es su nombre? Desde el Sello de los Profetas (Mu¥ammad) -que todo lo demás, salvo Él, sea en Su sacrificio- y antes que Él, el Espíritu de Dios (Jesús), y hasta en tiempos de la Primera Manifestación, todos, en el tiempo de Su aparición, han sufrido cruelmente. Algunos fueron tomados por posesos, otros fueron llamados impostores y tratados de una manera que la pluma se avergüenza a describir. ¡Por Dios! ¡Les aconteció lo que hizo suspirar a todas las cosas creadas y, sin embargo, la gente, en su mayor parte, está sumida en manifiesta ignorancia! Rogamos a Dios que les ayude a volverse hacia Él y a arrepentirse ante la puerta de Su misericordia. Potente es Él sobre todas las cosas.

En este momento, la estridente voz de la Más Sublime Pluma se ha elevado y se ha dirigido a Mí, diciendo: "Amonesta al Shaykh tal y como has amonestado a una de Tus Ramas (hijos), que quizá las brisas de Tu expresión puedan atraerlo y acercarlo a Dios, el Señor de los mundos".

"Sé generoso en la prosperidad y agradecido en la ad-versidad. Sé digno de la confianza de tu prójimo y mírale con rostro resplandeciente y amistoso. Sé un tesoro para el pobre, un amonestador para el rico; sé uno que res-ponde a la llamada del necesitado, un preservador de la santidad de tu promesa. Sé recto en tu juicio y moderado en tu palabra. No seas injusto con nadie y muestra mansedumbre a todos. Sé como una lámpara para quienes andan en las tinieblas, una alegría para los apenados, un mar para los sedientos, un asilo para los afligidos, un sostenedor y defensor de la víctima de la opresión. Que la integridad y la rectitud distingan todos tus actos. Sé un hogar para el forastero, un bálsamo para el que padece, un baluarte para el fugitivo. Sé como ojos para el ciego y una luz de guía a los pies de los que ye-rran. Sé un ornamento para el semblante de la verdad, una corona sobre la frente de la fidelidad, un pilar del templo de la rectitud, un hálito de vida para el cuerpo de la humanidad, una insignia de las huestes de la justicia, un lucero sobre el horizonte de la virtud, un rocío para la tierra del corazón humano, un arca en el océano del conocimiento, un sol en el cielo de la generosidad, una gema en la diadema de la sabiduría, una luz refulgente en el firmamento de tu generación, un fruto del árbol de la humildad. Rogamos a Dios que te proteja del calor de los celos y del frío del odio. Él verdaderamente está cerca, preparado para contestar". Así ha hablado Mi lengua a una de Mis Ramas (hijos), y lo hemos mencionado a aquellos de Nuestros amados que han desechado sus ociosas fantasías y se han adherido a lo que les ha sido prescrito en el día en que el Sol de la Certeza ha brillado sobre el horizonte de la voluntad de Dios, el Señor de los mundos. Este es el día en que el Ave de la Expresión ha gorjeado su melodía sobre las ramas, en el nombre de su Señor, el Dios de Misericordia. Bendito es el hombre que, en las alas del anhelo, ha alzado vuelo hacia Dios, el Señor del Día del Juicio.

El único Dios verdadero bien sabe, y toda la compañía de Sus fieles lo testifican, que este Agraviado, en todo momento, se ha enfrentado a peligros horrendos. Si no fuera por las tribulaciones que Me he encontrado en el sendero de Dios, la vida no hubiera tenido dulzura para Mí y Mi existencia no Me hubiera beneficiado en nada. Para los que están dotados de discernimiento y cuyos ojos están puestos en la Sublime Visión, no es un secreto que he estado, la mayoría de los días de Mi vida, como un esclavo, sentado bajo una espada pendiendo de un hilo, sin saber si más tarde o más temprano caería sobre él. Y sin embargo, a pesar de todo esto, damos gracias a Dios, el Señor de los mundos. Mi lengua interior recita, durante el día y por la noche, esta oración: "¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios! Si no fuera por las tribulaciones sufridas en Tu sendero, ¿cómo se podría conocer a Tus verdaderos amantes?, y si no fuera por las pruebas sufridas por amor a Ti, ¿cómo podría revelarse la posición de los que Te anhelan? ¡Tu poder me lo atestigua! Los compañeros de todos los que Te adoran son las lágrimas que derraman, y el consuelo de los que Te buscan son los lamentos que profieren, y el alimento de los que se apresuran para encontrarte son los pedazos de sus corazones rotos. ¡Cuán dulce es para mí la muerte sufrida en Tu sendero y cuán preciados para mí los dardos de Tus enemigos, cuando son encontrados por amor a la exaltación de Tu Palabra! Déjame beber en Tu Causa todo lo que Tú has deseado, oh mi Dios y mi Maestro, y envíame, por Tu amor, todo lo que Tú ordenaste. ¡Por Tu gloria! Sólo deseo lo que Tú deseas y anhelo lo que Tú anhelas. En Ti he puesto siempre toda Mi fe y confianza. Tú eres, verdaderamente, el Todoposeedor, el Altísimo. Te imploro, oh mi Dios, que hagas surgir a quienes sean dignos de Tu Nombre y de Tu soberanía, para que ayuden a esta Revelación, Te recuerden entre Tus criaturas e icen los emblemas de Tu victoria en Tu tierra, y engalánalos con Tus virtudes y Tus mandamientos. No hay Dios sino Tú, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por Sí Mismo".

Luego, la voz de la verdadera Fe se elevó llamando en voz alta una y otra vez: "¡Oh concurso de la tierra! ¡Por Dios! Yo soy la verdadera Fe de Dios entre vosotros. Ciudaos, no sea que Me neguéis. Dios Me ha manifestado con una luz que abarca todo lo que está en los cielos y todo lo que está en la tierra. Juzgad equitativamente, oh pueblo, Mi manifestación y la revelación de Mi gloria, y la brillantez de Mi luz, y no seáis de los que obran injustamente".

¡Oh Shaykh! Este Agraviado ruega a Dios -bendito y glorificado sea Él- que te convierta en uno que abra la puerta de la justicia y revele a través de ti Su Causa entre Sus siervos. Él es, en verdad, el Todopoderoso, el Omnipotente, el Todogeneroso.

¡Oh Shaykh! Implora al único Dios verdadero que santifique los oídos, los ojos y los corazones de la humanidad y los proteja de los deseos de una inclinación corrupta. Pues la malicia es una penosa enfermedad que impide al hombre reconocer al Gran Ser y le priva de los esplendores del sol de la certeza. Oramos y esperamos que, a través de la indulgencia y merced de Dios, elimine este poderoso obstáculo. Él, verdaderamente, es el Potente, el Todosometedor, el Todopoderoso.

En este momento una Voz se ha elevado desde la diestra del Lugar Luminoso: "¡Dios! ¡No existe otro Dios sino Él, el Ordenador, el Omnisapiente! Recítale al Shaykh los pasajes restantes del Law¥-i-Burhán (Tabla de la Prueba), para que le acerquen al horizonte de la Revelación de su Señor, el Dios de Misericordia, que quizá se levante para ayudar a Mi Causa con signos perspicuos y exaltados testimonios y exponga entre los hombres lo que la Lengua del Testimonio ha expresado: '¡El Reino es de Dios, el Señor de los mundos!'"

"Estudia el Kitáb-i-Íqán (Libro de la Certeza) y lo que el Todomisericordioso ha enviado al Rey de París (Napoleón III) y a aquellos que son como él, para que estés advertido de las cosas que han sucedido en el pasado y te convenzas de que Nosotros no hemos buscado esparcir desorden en el país, después que éste había sido bien ordenado. Exhortamos a Sus siervos totalmente por amor a Dios. Quienquiera lo desee que se vuelva hacia Él y quienquiera lo desee que se aparte. Nuestro Señor, el Misericordioso, verdaderamente, es el Todosuficiente, el Todoalabado. ¡Oh concurso de razas de la tierra! Este es el día en que nada entre todas las cosas, ni nombre alguno entre todos los nombres puede beneficiaros, excepto este Nombre que Dios ha hecho la Manifestación de Su Causa y la Aurora de Sus Más Excelsos Títulos para todos los que están en el reino de la creación. Bendito es el hombre que ha reconocido la fragancia del Todomisericordioso y ha sido contado entre los firmes. En este día vuestras ciencias no os beneficiarán, ni vuestras artes, ni vuestros tesoros, ni vuestra gloria. Arrojadlos a todos tras de vosotros y fijad vuestros rostros en la Palabra Más Sublime, mediante la cual las Escrituras, los Libros y esta lúcida Tabla han sido claramente expuestos. Arrojad, oh pueblos, las cosas que habéis compuesto con la pluma de vuestras ociosas fantasías y vanas imaginaciones. ¡Por Dios! El Sol del Conocimiento ha brillado sobre el horizonte de la certeza.

¡Oh extraviado! Si tienes alguna duda sobre Nuestra conducta, sabe que atestiguamos lo que Dios Mismo ha atestiguado antes de la creación de los cielos y de la tierra, que no hay otro Dios sino Él, el Omnipotente, el Todogeneroso. Testificamos que Él es Uno en Su Esencia, Uno en Sus Atributos. Él no tiene igual en todo el universo, ni compañero alguno en toda la creación. Él ha enviado a Sus Mensajeros y ha hecho descender Sus Libros, para que anuncien a Sus criaturas el Recto Sendero.

¿Ha sido informado el Sháh y ha preferido cerrar sus ojos ante tus actos? ¿O ha sido presa del temor ante los aullidos de una manada de lobos que ha arrojado tras de sí el Sendero de Dios y ha seguido tu camino sin una prueba clara o un Libro? Hemos oído que las provincias de Persia han sido adornadas con el atavío de la justicia. Sin embargo, cuando las observamos más de cerca, descubrimos que son los puntos de amanecer de la tiranía y las auroras de la injusticia. Vemos a la justicia en las garras de la tiranía. Pedimos a Dios que la libere por medio de la fuerza de Su poder y Su soberanía. Él, verdaderamente, da sombra a todo cuanto se halla en los cielos y en la tierra. A nadie le es dado el derecho de protestar en contra de nadie, referente a lo que ha acontecido a la Causa de Dios. Corresponde a quienquiera haya vuelto su rostro hacia el Horizonte Más Sublime aferrarse tenazmente al cordón de la paciencia y depositar su confianza en Dios, el que Ayuda en el Peligro, el Libre. ¡Oh vosotros amados de Dios! Bebed abundantemente del manantial de la sabiduría, remontaos en la atmósfera de la sabiduría y hablad con sabiduría y elocuencia. Así os lo ordena vuestro Señor, el Todopoderoso, el Omnisciente.

¡Oh negligente! No confíes en tu gloria ni en tu poder. Tú eres como el último rastro de luz solar sobre la cima de la montaña. Pronto se desvanecerá como ha sido decretado por Dios, el Todoposeedor, el Altísimo. Tu gloria y la gloria de los que son como tú ha sido retirada y esto, verdaderamente, es lo que ha sido ordenado por Aquel en Cuyo poder se halla la Tabla Madre. ¿Dónde está el que contendió con Dios, y dónde se ha ido aquel que negó Sus signos y se apartó de Su soberanía? ¿Dónde están los que asesinaron a Sus elegidos y derramaron la sangre de Sus santos? Reflexiona, que quizá puedas percibir los hálitos de tus acciones, ¡oh necio incrédulo! Por vosotros el Apóstol (Mu¥ammad) Se lamentó y la Casta (Fá¶imih) gimió, los países fueron asolados y la oscuridad cayó sobre todas las regiones. ¡Oh concurso de teólogos! Por vosotros, el pueblo fue humillado, la enseña del Islam arriada y subvertido su poderoso trono. Cada vez que un hombre de discernimiento ha deseado atenerse a lo que habría de exaltar al Islam, alzasteis vuestro clamor y con ello le fue impedido lograr su propósito, mientras que el país permanecía sumido en ruina manifiesta.

¡Oh Mi Pluma Suprema! Acuérdate de la Serpiente Hembra (Imam Jum'ih de IÐfahán) cuya crueldad fue la causa de que todas las cosas creadas gimieran y se estremecieran los miembros de los santos. Así te lo ordena el Señor de todos los nombres, en esta gloriosa posición. ¡La Casta (Fá¶imih) ha clamado a causa de tu iniquidad, y aún así crees pertenecer a la familia del Apóstol de Dios! Así te lo ha instigado tu alma, oh tú que te has apartado de Dios, el Señor de todo lo que ha sido y lo que habrá de ser. ¡Juzga con equidad, oh Serpiente Hembra! ¿Por qué crimen has picado a los hijos del Apóstol de Dios (el Rey de los Mártires y el Amado de los Mártires) y has saqueado sus bienes? ¿Has negado a Quien te ha creado por Su mandato 'sé, y fue'? Has tratado a los hijos del Apóstol de Dios como ni siquiera ‘Ád trató a Húd, ni Thamúd a «áli¥, ni los judíos al Espíritu de Dios (Jesús), el Señor de toda existencia. ¿Niegas los signos de tu Señor, ante los cuales, tan pronto descendieron desde el cielo de Su Causa, se inclinaron reverentes todos los libros del mundo? Medita para que seas consciente de tus actos, ¡oh paria negligente! Pronto los hálitos del castigo se apoderarán de ti, como se apoderaron de otros antes de ti. Aguarda, oh tú que has unido socios a Dios, el Señor de lo visible y lo invisible. Este es el día que Dios ha anunciado a través de la lengua de Su Apóstol. Reflexiona para que puedas comprender lo que el Todomisericordioso ha enviado en el Corán y en esta Tabla dedicada. Este es el día en que Aquel que es la Aurora de la Revelación ha venido con pruebas manifiestas que nadie puede enumerar. Este es el día en que todo hombre dotado de percepción ha descubierto la fragancia de la brisa del Todomisericordioso en el mundo de la creación y todo hombre de discernimiento se ha apresurado hacia las aguas vivientes de la merced de Su Señor, el Rey de Reyes. ¡Oh negligente! El relato del Sacrificio (Ismael) ha sido nuevamente narrado y quien iba a ser ofrendado ha dirigido sus pasos hacia el lugar del sacrificio y no ha regresado debido a lo que tu mano ha forjado, ¡oh perverso odiador! ¿Te has imaginado que el martirio puede humillar a esta Causa? No, por Aquel a Quien Dios ha hecho el Repositorio de Su Revelación, si fueras de los que comprenden. Ay de ti, oh tú que han unido socios a Dios, y ay de los que te han tomado por jefe sin una clara prueba o un perspicuo Libro. ¡Cuán numerosos los opresores anteriores a ti, quienes se alzaron para extinguir la luz de Dios, y cuántos los impíos que asesinaron y saquearon hasta que los corazones y las almas de los hombres gimieron debido a su crueldad! El sol de la justicia se ha oscurecido, por cuanto la personificación de la tiranía ha sido establecida en el trono del odio, y aún así la gente no entiende. ¡Oh necio! Has matado a los hijos del Apóstol y has saqueado sus bienes. Di: En tu opinión, ¿fueron ellos o sus bienes los que negaron a Dios? Juzga imparcialmente, oh ignorante que has sido apartado de Dios como por un velo. Te has aferrado a la tiranía y has desechado la justicia; con lo cual todas las cosas creadas se han lamentado, y todavía te hallas entre los descarriados. Has matado a los ancianos y has despojado a los jóvenes. ¿Piensas que podrás consumir lo que tu iniquidad ha acumulado? ¡No, por Mí Mismo! Así te informa Aquel que es conocedor de todo. ¡Por Dios! Las cosas que posees no te beneficiarán, ni tampoco lo que has atesorado por tu crueldad. De ello es testigo tu Señor, el Omnisciente. Te has levantado para apagar la luz de esta Causa; dentro de poco tu propio fuego se habrá extinguido por Su mandato. Él es, en verdad, el Señor de fuerza y poder. Los cambios y azares de este mundo y los poderes de las naciones no pueden frustrarle. Él hace lo que Le place y ordena lo que Él desea mediante el poder de Su soberanía. Reflexiona sobre la camella. Aunque sólo sea una bestia, sin embargo el Todomisericordioso la ha exaltado a una posición tan elevada que las lenguas de la tierra hacen mención de ella y celebran su alabanza. Él, verdaderamente, da sombra a todo lo que hay en los cielos y en la tierra. No hay otro Dios sino Él, el Omnipotente, el Grande. Así hemos adornado el cielo de Nuestra Tabla con los soles de Nuestras palabras. Bendito el hombre que los ha alcanzado y ha sido iluminado con su luz, y ay de los que se han apartado, Le han negado y se han extraviado lejos de Él. ¡Alabado sea Dios, el Señor de los mundos!"

¡Oh Shaykh! Te hemos permitido escuchar las melodías del Ruiseñor del Paraíso y hemos develado ante tus ojos los signos que Dios, por Su todocompelente mandato, ha enviado en la Más Grande Prisión, para que tu ojo se alegre y tu alma se confirme. Él, verdaderamente, es el Todomunífico, el Generoso. Levántate, mediante el poder de Su testimonio, a servir la Causa de Dios, tu Señor, el Dios de Misericordia. Si tu fe fuese temerosa, toma Mi Tabla y presérvala en el seno de la confianza. Y cuando entres en el lugar de la resurrección y Dios te pregunte por medio de qué prueba has creído en esta Revelación, muestra la Tabla y di: "Por este Libro, el santo, el poderoso, el incomparable". Después todos levantarán sus manos hacia ti, tomarán la Tabla y la presionarán contra sus ojos, e inhalarán de ella la fragancia de la expresión de Dios, el Señor de los mundos. Si Dios fuese a atormentarte por haber creído en Sus signos en esta Revelación, por qué razón podría Él, entonces, atormentar a los que no han creído en Mu¥ammad, el Apóstol de Dios, y antes de Él en Jesús, el Hijo de María, y antes de Él en Aquel que conversó con Dios (Moisés), y antes de Él en Aquel que es el Amigo de Dios (Abraham), y hasta en tiempos de Aquel que fue la Primera Manifestación, quien fuera creado por la voluntad de tu Señor, el Potente, el Todoabarcador. Así hemos enviado Nuestros versículos a alguien antes que a ti, y te lo recordamos en este día para que puedas entender y seas de los confirmados. ¡Oh tú que te arrogas la voz del conocimiento! Esta Causa es demasiado manifiesta para ser oscurecida y demasiado conspicua para ser ocultada. Brilla como el sol en su gloria meridiana. Nadie puede negarla, a menos que sea un odiador y un incrédulo.

En este momento, corresponde volvernos hacia el Deseado y aferrarnos a estas muy sublimes palabras: "¡Oh Dios, mi Dios! Tú has encendido la lámpara de Tu Causa con el aceite de la sabiduría; protégela de los vientos adversos. Tuya es la lámpara y Tuyo es el cristal, y todas las cosas en los cielos y en la tierra se hallan en el puño de Tu poder. Confiere justicia a los gobernantes e imparcialidad a los teólogos. Tú eres el Todopoderoso, Quien, mediante el movimiento de Tu Pluma has ayudado a Tu irresistible Causa y has guiado rectamente a Tus amados. Tú eres el Poseedor de fuerza y el Rey de poder. No hay Dios salvo Tú, el Fuerte, el Libre". Di también: "¡Oh Dios, mi Dios! Rindo mis gracias a Ti por cuanto Tú me has hecho beber de Tu Vino Sellado de la mano de la generosidad de Tu Nombre, el Autosubsistente. Te suplico por los esplendores de la Aurora de Tu Revelación, por la potencia de Tu Palabra Más Sublime y por el poder de Tu Más Exaltada Pluma, mediante Cuyo movimiento se han extasiado las realidades de todas las cosas creadas, que ayudes a su Majestad el Sháh a hacer victoriosa Tu Causa, a volverse hacia el horizonte de Tu Revelación y fijar su rostro en la dirección de las luces de Tu semblante. Asístele, oh mi Señor, para que se acerque a Ti. Ayúdale, entonces, con las huestes de los cielos y de la tierra. Te imploro, oh Tú que eres el Señor de todos los Nombres y el Hacedor de los cielos, por la luz de Tu Causa y por el fuego del Árbol del Loto de Tu amorosa bondad, que ayudes a su Majestad a revelar Tu Causa entre Tus criaturas. Abre, entonces, ante su faz, las puertas de Tu gracia, misericordia y munificencia. Potente eres Tú para hacer lo que Te place por Tu palabra: 'Sé, y es'".

¡Oh Shaykh! Nosotros habíamos asido las riendas de la autoridad por el poder de Dios y por Su Divina potencia, como sólo Él, Quien es el Poderoso, el Fuerte, las puede asir. Nadie tenía el poder de promover el mal o la sedición. Ahora, sin embargo, como no han logrado apreciar esta amorosa bondad y estas generosidades, han sido y serán afligidos con la retribución que sus acciones deben acarrear. Los funcionarios del Estado, en vista del progreso secreto de la Cuerda Extendida, han incitado y ayudado desde todas direcciones a Mis adversarios. En la Gran Ciudad (Constantinopla) han inducido a un considerable número de personas a oponerse a este Agraviado. Las cosas llegaron a tal punto que los funcionarios de esa ciudad actuaron de una manera que ha causado la vergüenza tanto del gobierno como del pueblo. Un distinguido siyyid, cuyas consabida integridad, conducta aceptable y reputación comercial eran reconocidas por la mayoría de los hombres imparciales, y quien era considerado por todos como un comerciante intachable, en una ocasión visitó Beirut. En vista de su amistad con este Agraviado ellos telegrafiaron al trujamán persa informándole que este siyyid, asistido por su sirviente, había robado una suma de dinero y otras cosas, y que se había ido a ‘Akká. Su propósito en este asunto era deshonrar a este Agraviado. Y sin embargo, lejos está de la gente de este país dejarse desviar, por estos indignos embustes, del recto sendero de la verdad y la honradez. En pocas palabras, ellos Me han asaltado desde todos lados y están fortaleciendo a Mis adversarios. Este Agraviado, no obstante, implora al único Dios verdadero que benignamente asista a todos en aquello que sea digno de estos días. Día y noche fijo Mi vista en estas perspicuas palabras y recito: "¡Oh Dios, mi Dios! Te imploro por el sol de Tu gracia, y el mar de Tu conocimiento el cielo de Tu justicia, que ayudes a confesarse a los que Te han negado y a regresar a los que se han apartado de Ti y a ser justos e imparciales a los que Te han calumniado. Ayúdales, oh mi Señor, para que regresen a Ti y se arrepientan ante la puerta de Tu gracia. Poderoso eres Tú para hacer lo que es Tu voluntad, y en tu puño están las riendas de todo lo que está en los cielos y todo lo que está en la tierra. Alabado sea Dios, el Señor de los mundos".

Se acerca el tiempo en que todo cuanto yace oculto en las almas y los corazones de los hombres será expuesto. Este Día es el Día del que Luqmán habló a su hijo, el Día que el Señor de Gloria anunció y sobre el cual Él informó a Aquel que era Su Amigo (Mu¥ammad) -exaltado sea Él-, mediante estas palabras Suyas: "¡Oh mi hijo! Verdaderamente, Dios sacará todo a la luz, aunque fuera del peso de un grano de mostaza y se halle oculto en una roca o en los cielos o en la tierra; porque Dios es Sutil, informado de todo". En este Día lo que engaña a los ojos y todo lo que se oculta en los pechos de los hombres será conocido y puesto al descubierto ante el trono de Su Revelación. Nada, sea lo que fuere, puede escapar a Su conocimiento. Él oye y ve, y Él, en verdad, es el que Todo lo Oye, el que Todo lo Ve. ¡Cuán extraño que ellos no disciernan entre el fidedigno y el traicionero!

Ojalá su Majestad el Sháh de Persia -quiera Dios perpetuar su soberanía- inquiera a los Cónsules del honorable Gobierno de Persia que han estado en este país, para que pueda enterarse de las actividades y el comportamiento de este Agraviado. En resumen, ellos han incitado a muchos, tales como Akhtar y otros, y están ocupados en difundir calumnias. Resulta claro y evidente que rodearán con sus espadas de odio y con sus dardos de enemistad al que ellos conocieron como un proscrito entre los hombres y que ha sido exiliado de un país a otro. Esta no es la primera vez que ha sido perpetrada semejante iniquidad, ni es la primera copa que ha sido estrellada contra el suelo, ni el primer velo que ha sido rasgado en dos en el sendero de Dios, el Señor de los mundos. Este Agraviado, no obstante, permaneció en calma y en silencio en la Más Grande Prisión, ocupándose en Sus propios asuntos y completamente desprendido de todo salvo Dios. La iniquidad se agravó tanto que las plumas del mundo son incapaces de registrarla.

Con respecto a esto es necesario mencionar el siguiente suceso, que quizá los hombres se aferren firmemente a la cuerda de la justicia y la veracidad. Æájí Shaykh Mu¥ammad-‘Alí -la gloria de Dios, el Sempiterno, sea con él- era un comerciante de elevada reputación y bien conocido por la mayoría de los habitantes de la Gran Ciudad (Constantinopla). No hace mucho, cuando la Embajada de Persia en Constantinopla estaba empeñada secretamente en fomentar el mal, resultaba notorio que esta alma creyente y sincera se hallaba profundamente angustiada. Finalmente, una noche se arrojó al mar, pero fue rescatado por algunos transeúntes que lo encontraron en ese momento, por casualidad, y le socorrieron. Su acción fue ampliamente comentada e interpretada de diferentes maneras por distintas personas. Después de esto, una noche se fue a una mezquita y, según informó el guardián del lugar, guardó vigilia durante toda la noche y estuvo ocupado hasta la madrugada ofreciendo, ardientemente y con los ojos bañados en lágrimas, sus oraciones y súplicas. Al oír que sus plegarias cesaban de repente, el guardián fue hacia él y descubrió que ya había entregado su alma. A su lado había un frasco vacío, lo que indicaba que se había envenenado. En pocas palabras, el guardián, aunque muy asombrado, transmitió la noticia a la gente. Se encontró que había dejado dos testamentos. En el primero reconocía y declaraba la unidad de Dios, que Su Exaltado Ser no tenía par ni igual y que Su Esencia era enaltecida por encima de toda alabanza, de toda glorificación y descripción. También testificaba la Revelación de los Profetas y los santos, y reconocía lo que había sido escrito en los Libros de Dios, el Señor de todos los hombres. En otra página, en la que había anotado una oración, para finalizar escribió estas palabras: "Este siervo y los amados de Dios están perplejos. Por un lado la Pluma del Altísimo ha prohibido a todos los hombres entregarse a la sedición, contienda o conflicto, y por otro esa misma Pluma ha revelado estas muy sublimes palabras: 'Si alguien, en presencia de la Manifestación, descubriere una intención maligna por parte de algún alma, no deberá oponérsele, sino deberá dejarle a Dios.' Considerando que, por un lado, este mandamiento obligatorio es claro y está firmemente establecido, y que por el otro se han proferido calumnias que exceden lo que la fortaleza humana puede soportar o sobrellevar, este siervo ha optado por cometer este gravísimo pecado. Me vuelvo suplicante hacia el océano de la generosidad de Dios y el cielo de la Divina misericordia, y espero que Él tache las malas acciones de este siervo con la pluma de Su gracia y generosidad. Aunque mis transgresiones son múltiples, e innumerables mis perversas acciones, con todo me adhiero tenazmente al cordón de Su munificencia y me aferro a la orla de Su generosidad. Dios es testigo, y los que se hallan cerca de Su Umbral bien lo saben, de que este siervo no podía soportar oír los embustes relatados por los pérfidos. Yo, por tanto, he cometido este acto. Si Él me castigare, Él es, en verdad, digno de alabanza por lo que hace; y si Él me perdonare, Su mandato será obedecido".

Reflexiona ahora, oh Shaykh, sobre la influencia de la palabra de Dios, que quizá puedas volverte de la siniestra de la ociosa fantasía a la diestra de la certeza. Este Agraviado jamás ha actuado hipócritamente hacia nadie en la Causa de Dios y ha proclamado en voz alta la Palabra de Dios ante la faz de Sus criaturas. Aquel que lo desee que se vuelva hacia ella y aquel que lo desee que se aparte. No obstante, si se niegan estas cosas tan claras, tan manifiestas e indudables, ¿qué otra cosa puede considerarse aceptable y digno de crédito en opinión de los hombres de discernimiento? Imploramos a Dios -bendito y glorificado sea Él- que perdone a la persona anteriormente mencionada (Æájí Shaykh Mu¥ammad-‘Alí) y que cambie sus malas acciones en buenas obras. Él, verdaderamente, es el Todopoderoso, el Omnipotente, el Todogeneroso.

Han aparecido tales cosas en esta Revelación que no existe otro recurso, tanto para los exponentes de la ciencia y el conocimiento como para las manifestaciones de la justicia y la equidad, que reconocerlas. Te incumbe, en este día, levantarte con poder celestial y disipar, con la ayuda del conocimiento, las dudas de los pueblos del mundo, para que todos los hombres puedan santificarse, y dirigir sus pasos hacia el Más Grande Océano y aferrarse a lo que Dios ha propuesto.

Todo el que se ha apartado de Mí se ha adherido a sus propias palabras vanas y con ello ha expresado sus objeciones a Aquel que es la Verdad. ¡Dios Bondadoso! Aquellas referencias que los santos y los escogidos de Dios hicieron a la Deidad y la Divinidad han sido convertidas en causa de negación y repudio. El Imam «ádiq ha dicho: "La servidumbre es una substancia cuya esencia es la Divinidad". El Comandante de los Fieles (Imam ‘Alí) respondió lo siguiente a un árabe que le había preguntado acerca del alma: "La tercera es el alma, la cual es divina y celestial. Es una energía divina, una substancia simple y autosubsistente". Y más adelante -que la paz sea con él- dijo: "Por tanto, es la Esencia Más Sublime de Dios, el Árbol de la Bienaventuranza, el Árbol del Loto, más allá del cual no hay paso, el Jardín de Reposo". El Imam «ádiq ha dicho: "Cuando surja nuestro Qá'im, la tierra brillará con la luz de su Señor". Asimismo, en una larga tradición atribuida a Abí-‘Abdi'lláh -que la paz sea con él- se encuentran estas sublimes palabras: "Entonces Aquel que es el Irresistible -exaltado y glorificado sea Él- descenderá con los ángeles desde las nubes". Y en el poderoso Corán: "¿Qué pueden esperar sino que Dios venga a ellos al abrigo de las nubes?" Y en la tradición de Mufa¤¤al se ha dicho: "El Qá'im reclinará su espalda en el Santuario y extenderá Su mano y, he aquí, estará blanca como la nieve pero ilesa. Y Él dirá: '¡Esta es la mano de Dios, la diestra de Dios, que viene de Dios, por mandato de Dios!'" De cualquier forma que iterpreten esas tradiciones, que interpreten también de esa misma forma lo que ha revelado la Más Sublime Pluma. El Comandante de los Fieles (Imam ‘Alí) ha dicho: "Yo soy Aquel que no puede ser ni nombrado ni descrito". Asimismo ha dicho: "Exteriormente, soy un Imam; interiormente, soy el Invisible, el Incognoscible". Abú-Ja'far-i-®úsí ha dicho: "Dije a Abí-‘Abdi'lláh: 'Tú eres el Camino mencionado en el Libro de Dios, tú eres el Tributo y tú eres el Peregrinaje.' Él respondió: '¡Oh hombre! Nosotros somos el Camino mencionado en el Libro de Dios -exaltado y glorificado sea Él- y somos el Tributo, somos el Ayuno, somos el Peregrinaje, somos el Mes Sagrado, somos la Ciudad Sagrada, somos la Kaaba de Dios, somos el Alquibla de Dios y somos el Semblante de Dios.'" Jábir ha dicho que Abú-Ja'far -la paz sea con él- le habló como sigue: "¡Oh Jábir! Presta atención al Bayán (Exposición) y al Ma'ání (Significados)". Él -la paz sea con él- agregó: "En cuanto al Bayán, consiste en tu reconocimiento de Dios -glorificado sea Él- como Aquel que no tiene igual, y en tu adoración de Él, y en tu rechazo de unir socios a Él. En cuanto al Ma'ání, Nosotros somos su significado y su flanco, su mano, su lengua, su causa, su mandamiento, su conocimiento y su derecho. Si deseamos algo, es Dios Quien lo desea, y Él desea lo que Nosotros deseamos". Además, el Comandante de los Fieles (Imam ‘Alí) -la paz sea con él- ha dicho: "¿Cómo puedo adorar a un Señor al que no he visto?" Y en otra comunicación él dice: "Nada he percibido, excepto que he percibido a Dios antes de ello, a Dios después de ello, o a Dios con ello".

¡Oh Shaykh! Reflexiona sobre las cosas que han sido mencionadas, que quizá bebas el Vino Sellado mediante el poder del nombre de Aquel que es el Autosubsistente y obtengas lo que nadie es capaz de comprender. Apréstate para el esfuerzo y dirígete hacia el Reino Más Sublime, que quizá puedas percibir los hálitos de la Revelación e inspiración a medida que descienden sobre Mí y logres alcanzarlos. Verdaderamente digo: La Causa de Dios jamás ha tenido, ni tiene ahora, par ni igual. Rasga los velos de las vanas fantasías. Él, en verdad, te fortalecerá y te asistirá, como una muestra de Su gracia. Él, verdaderamente, es el Fuerte, el que Todo lo Subyuga, el Omnipotente. No te permitas ser privado mientras aún haya tiempo y el bendito Árbol del Loto continúe llamando en voz alta entre los hombres. Deposita tu confianza en Dios y encomiéndale tus asuntos y, luego entra en la Más Grande Prisión, para que puedas oír lo que jamás oyó ningún oído y contemplar lo que jamás contempló ningún ojo. ¿Después de semejante exposición, puede quedar algún lugar para la duda? ¡No, por Dios, Quien vela por Su Causa! En verdad digo: En este día, las benditas palabras: "Pero Él es el Apóstol de Dios y el Sello de los Profetas", han encontrado su consumación en el versículo: "El día en que la humanidad estará ante el Señor de los mundos". Rinde tu agradecimiento a Dios por tan grande generosidad.

¡Oh Shaykh! Las brisas de la Revelación jamás pueden ser confundidas con otras brisas. Ahora el Árbol del Loto, más allá del cual no hay paso, está cargado con innumerables frutos ante tu rostro; no te mancilles con vanas fantasías, como hizo la gente de antaño. Estas expresiones proclaman por sí mismas la verdadera naturaleza de la Fe de Dios. Es Él Quien atestigua todas las cosas. Para demostrar la verdad de Su Revelación, Él no ha dependido ni depende de nadie. Casi un centenar de volúmenes de luminosos versículos y perspicaces palabras ha descendido ya del cielo de la voluntad de Aquel que es el Revelador de los signos y se halla a disposición de todos. Está en ti dirigirte hacia la Meta Final, el Fin Supremo y el Pináculo Más Sublime, para que puedas oír y contemplar lo que ha sido revelado por Dios, el Señor de los mundos.

Reflexiona un momento acerca de los versículos concernientes a la Presencia Divina que han sido enviados en el Corán por Aquel que es el Señor del reino de los nombres, que quizá descubras el Recto Sendero y te conviertas en un instrumento para la guía de Sus criaturas. Alguien como tú debe necesariamente levantarse en este día para servir a esta Causa. La humillación de este Agraviado, al igual que tu gloria, pasarán ambas. Esfuérzate para que quizá puedas realizar una acción cuya fragancia jamás desaparecerá de la tierra. Referente a la Divina Presencia, ha descendido lo que ningún negador ha sido ni es capaz de refutar o repudiar. Él -bendito y exaltado sea- dice: "Es Dios Quien ha erigido los cielos sin pilares que tú puedas contemplar; luego subió a Su trono e impuso leyes sobre el sol y la luna: cada uno viaja hacia su meta señalada. Él ordena todas las cosas. Él manifiesta Sus signos, para que podáis tener fe firme en la Presencia de vuestro Señor". Además Él dice: "Para aquel que espera alcanzar la Presencia de Dios, el tiempo fijado por Dios de seguro llegará. Y Él es el que Oye, el Conocedor". Y además Él -exaltado sea- dice: "En cuanto a los que no creen en los signos de Dios, o que nunca alcanzarán Su Presencia, éstos desesperarán de Mi misericordia y les espera un grave castigo". Y asimismo Él dice: "Y ellos dicen: '¡Qué!, cuando yazcamos ocultos en las entrañas de la tierra, ¿nos convertiremos en una nueva creación?' Sin duda niegan que alcanzarán la Presencia de su Señor". Y asimismo Él dice: "Ellos, en verdad, dudan de la Presencia de su Señor. Él, verdaderamente, da sombra a todas las cosas".Y además Él dice: "Verdaderamente, los que no esperan alcanzar Nuestra Presencia y encuentran su satisfacción en la vida de este mundo y dependen de ella, y los que son negligentes de Nuestros signos, ¡éstos!, ¡su morada es el fuego, en recompensa por sus acciones!" Y asimismo Él dice: "Pero cuando les son recitados Nuestros signos manifiestos, los que no esperan con ilusión alcanzar Nuestra Presencia dicen: 'Trae un Corán diferente a éste o haz algún cambio en él'. Di: No está en Mí cambiarlo según los dictados de Mi alma. Yo sólo sigo lo que Me es revelado: verdaderamente, temo el castigo de un gran día si Me sublevo contra Mi Señor ". Y asimismo Él dice: "Entonces dimos el Libro a Moisés, completo para Aquel que hará lo correcto y una decisión para todos los asuntos, una guía y una merced, para que ellos creyeran en la Presencia de su Señor". Y asimismo Él dice: "Ellos son los que no creen en los signos del Señor, o que jamás alcanzarán Su Presencia. Vanas son, por tanto, sus obras; y ningún peso les concederemos en el Día de la Resurrección. Esta será su recompensa: el Infierno. Porque fueron de los descreídos y trataron a Mis signos y a Mis Apóstoles con desprecio". Y asimismo Él dice: "¿Te ha llegado la historia de Moisés? Cuando vio un fuego y dijo a Su familia: 'Quedaos aquí, pues percibo un fuego; quizá pueda traeros un ascua, o encontrar en el fuego una guía'. Y cuando llegó hasta él, fue llamado: '¡Oh Moisés! Verdaderamente, Yo soy Tu Señor; por tanto, quítate los zapatos, pues estás en el sagrado valle de Towa. Y Te he elegido; escucha, pues, lo que Te será revelado. Verdaderamente, Yo soy Dios y no hay otro Dios fuera de Mí. Por tanto, adórame'". Y asimismo Él dice: "¿No han considerado interiormente que Dios no ha creado los cielos y la tierra y todo lo que se halla entre ambos sino para un fin serio y por un término señalado? Pero, verdaderamente, la mayoría de los hombres no creen que alcanzarán la Presencia de su Señor". Y asimismo Él dice: "¡Qué! ¿No han pensado que serán nuevamente resucitados para el Gran Día, el Día en que la humanidad se hallará ante el Señor de los mundos?" Y asimismo Él dice: "En otros tiempos dimos el Libro a Moisés. No tengáis duda de que Él alcanzó Nuestra Presencia". Y Él dice: "¡Sí! Pero cuando la tierra sea pulverizada grano tras grano y tu Señor venga con los ángeles fila tras fila". Y asimismo Él dice: "¡De buena gana apagarían la lámpara de Dios con sus bocas! Pero Dios perfeccionará Su luz aunque los infieles la odien". Y asimismo Él dice: "Y cuando Moisés hubo cumplido el término y estaba viajando con Su familia, percibió un fuego sobre la ladera de la montaña. Dijo a Su familia: 'Esperad, pues percibo un fuego, quizá pueda traeros nuevas de él o un ascua para calentaros'. Y cuando Se acercó a él, una Voz le gritó desde la Zarza, desde el lado derecho del Valle en el Lugar sagrado: '¡Oh Moisés, en verdad Yo soy Dios, el Señor de los mundos!'"

En todos los Libros Divinos la promesa de la Presencia Divina ha sido explícitamente registrada. Por esta Presencia se quiere significar la Presencia de Aquel que es la Aurora de los signos, el Lugar del Amanecer de las pruebas manifiestas, la Manifestación de los Excelentes Nombres y la Fuente de los atributos del verdadero Dios, exaltada sea Su gloria. Dios, en Su Esencia y en Su propio Ser, ha sido por siempre invisible, inaccesible e incognoscible. Por tanto, por Presencia se quiere significar la Presencia de Aquel que es Su Vicerregente entre los hombres. Además, Él no ha tenido, ni tiene par ni igual. Pues si Él tuviera algún par o igual, ¿cómo podría demostrarse entonces que Su ser es exaltado y Su esencia santificada por sobre toda comparación o semejanza? En resumen, con respecto a la Presencia y la Revelación de Dios, se ha revelado en el Kitáb-i-Íqán (Libro de la Certeza) lo que satisfará a los imparciales. Le imploramos a Él -exaltado sea- que ayude a todos a convertirse en esencia de la veracidad y a acercarse a Él. Verdaderamente, Él es el Señor de fuerza y poder. No existe otro Dios sino Él, el que Todo lo Oye, el Señor de la Expresión, el Omnipotente, el Todoalabado.

¡Oh tú que eres famoso por tu erudición! Ordena a los hombres hacer lo que es digno de alabanza y no seas de los que vacilan. Observa con una vista aguda. El Sol de la Verdad brilla resplandeciente, por mandato del Señor del reino de la expresión y el Rey del cielo del conocimiento, sobre el horizonte de la ciudad-prisión de ‘Akká. El repudio no le ha velado y diez mil huestes alineadas contra él han sido impotentes para impedirle que brille. No puedes excusarte por más tiempo. ¡O le reconoces o -Dios no lo permita- levántate y niega a todos los Profetas!

Reflexiona, oh Shaykh, acerca de la secta shí’í. ¡Cuántos los edificios que erigieron con las manos de ociosas fantasías y vanas imaginaciones y cuán numerosas las ciudades que edificaron! A la larga esas vanas imaginaciones se convirtieron en proyectiles y apuntaron hacia Aquel que es el Príncipe del mundo. ¡Ni una sola alma de entre los líderes de esa secta Le reconoció en el Día de Su Revelación! Cada vez que Su bendito nombre era mencionado, todos decían: "¡Quiera Dios apresurar el regocijo que traerá Su advenimiento!" Sin embargo, en el Día de la Revelación de ese Sol de la Verdad todos han exclamado, como se ha observado, diciendo: "¡Quiera Dios apresurar Su castigo!" A Aquel que fuera la Esencia del ser y el Señor de lo visible e invisible, ellos Le suspendieron y cometieron lo que hizo que la Tabla llorara, que la Pluma gimiera, que los sinceros rompieran en lamentos y que fluyeran las lágrimas de los favorecidos.

Medita, oh Shaykh, y sé imparcial en lo que digas. Los seguidores de Shaykh-i-A¥sá'í (Shaykh A¥mad), con la ayuda de Dios, han comprendido lo que estaba velado al entendimiento de los demás y del que permanecieron privados. En resumen, en toda edad y siglo han surgido diferencias en los días de la manifestación de las Auroras de Revelación, los Lugares del Amanecer de la inspiración y los Repositorios del conocimiento Divino, diferencias que han sido causadas y provocadas por almas falsas e impías. No está permitido extenderse en esto. Tú estás mejor enterado y más familiarizado con las ociosas fantasías de los supersticiosos y con las vanas imaginaciones de los escépticos.

En este día, este Agraviado requiere de ti y de los otros teólogos que han bebido de la copa del conocimiento de Dios y que están iluminados por las brillantes palabras del Sol de la Justicia, que designéis a alguien, sin informarlo a nadie, le enviéis a estas regiones y le permitáis permanecer un tiempo en la isla de Chipre y que se asocie con Mirza Ya¥yá, que quizá pueda enterarse de los fundamentos de esta Fe y de la fuente de los mandamientos y leyes Divinas.

Si meditaras por un momento, darías testimonio de la sabiduría, el poder y la soberanía de Dios, exaltada sea Su gloria. Los pocos que no estaban enterados de esta Causa, y que no Nos han conocido, han hablado de tal forma que todas las cosas, y aquellas almas que están confirmadas, jubilosas, y que complacen a Dios, han testificado la impostura de estos negligentes. Si ahora te esforzaras, la verdad de esta Causa se haría manifiesta a toda la humanidad y la gente se libraría de esta dolorosa y opresiva oscuridad. ¿Quién sino Bahá puede hablar abiertamente ante los rostros de los hombres y qué otro sino Él puede tener el poder de pronunciar lo que ha sido ordenado por Dios, el Señor de las Huestes?

Este negligente se ha aferrado ahora a la práctica del Raw¤ih-khání (lamentación tradicional por el Imam Æusayn). Él -juro por Dios- se halla en manifiesto error. Pues es creencia de esta gente que durante la Revelación del Qá'im los Imames -que la paz de Dios sea con ellos- se han levantado de sus sepulcros. Esto, ciertamente, es la verdad y no cabe duda acerca de ello. Imploramos a Dios que derrame sobre los supersticiosos una porción de las aguas vivientes de la certeza que fluyen del manantial de la Más Sublime Pluma, para que todos puedan alcanzar lo que es digno de estos días.

¡Oh Shaykh! Aun hallándose cercado por las tribulaciones, este Agraviado Se ocupa en registrar estas palabras. En todos lados puede percibirse la llama de la opresión y la tiranía. Por una parte, Nos han llegado noticias de que Nuestros amados han sido arrestados en la tierra de ®á (Teherán) y ello a pesar de que el sol, la luna, la tierra y el mar testifican todos que esta gente está adornada con el ornamento de la fidelidad y que no se han adherido ni se adherirán a nada excepto lo que pueda asegurar la exaltación del gobierno, el mantenimiento del orden dentro de la nación y la tranquilidad de la gente.

¡Oh Shaykh! Hemos afirmado repetidas veces que durante varios años hemos extendido Nuestra ayuda a su Majestad el Sháh. Por años no ha ocurrido ningún fatal incidente en Persia. Las riendas de los agitadores de sedición de las diferentes sectas estaban firmemente mantenidas en el puño del poder. Nadie ha traspasado sus límites. ¡Por Dios! Esta gente no ha estado nunca inclinada a la maldad, ni lo está ahora. Sus corazones están iluminados por la luz del temor de Dios y están adornados con el ornamento de Su amor. Su interés siempre ha sido y es el mejoramiento del mundo. Su propósito es eliminar las diferencias y extinguir la llama del odio y la enemistad, para que la tierra entera llegue a ser considerada como un país.

Por otra parte, los funcionarios de la Embajada de Persia en la Gran Ciudad (Constantinopla) están tratando enérgica y asiduamente de exterminar a estos agraviados. Ellos desean una cosa y Dios desea otra. Considerad ahora lo que ha acontecido en cada país a aquellos en quienes Dios confía. En un tiempo fueron acusados de robo y hurto; en otro, fueron calumniados de forma sin igual en este mundo. Contesta imparcialmente. ¿Cuáles podían ser los resultados y consecuencias, en países extranjeros, de la acusación de robo presentada por la Embajada de Persia en contra de sus propios súbditos? Si este Agraviado Se avergonzó no fue por la humillación que Le causó este siervo, sino más bien por la vergüenza que los embajadores de países extranjeros conocieron cuán incompetentes y faltos de entendimiento son varios funcionarios eminentes de la Embajada de Persia. "¿Arrojas tus calumnias al rostro de Aquellos a Quienes el único Dios verdadero ha hecho Fideicomisarios de los tesoros de Su séptima esfera?" En resumen, en vez de tratar de alcanzar, a través de Aquel que ocupa esta sublime posición, los rangos más exaltados y obtener Su consejo, como deberían hacerlo, se han esforzado y están esforzándose al máximo por apagar Su luz. No obstante, de acuerdo con lo que ha sido informado, su Excelencia el Embajador Mu'ínu'l-Mulk, Mirza Mu¥sin Khán -quiera Dios asistirle- en ese momento se hallaba ausente de Constantinopla. Tales cosas han sucedido debido a que se creía que Su Majestad el Sháh de Persia -quiera el Todomisericordioso asistirle- estaba enfadado con los que han alcanzado el Santuario de Sabiduría y giran a Su alrededor. Dios bien sabe y testifica que este Agraviado, en todo momento, Se ha adherido a todo lo que conduce a la gloria tanto del gobierno como del pueblo. Dios, en verdad, es Testigo suficiente.

Describiendo al pueblo de Bahá, la Más Sublime Pluma ha revelado estas palabras: "Estos, en verdad, son hombres que, si llegaran a ciudades de oro puro, no repararían en ellas y, si se encontraran con la más bella y linda de las mujeres, se apartarían de ella". Así ha sido revelado al pueblo de Bahá por la Más Sublime Pluma, de parte de Aquel que es el Consejero, el Omnisciente. En los pasajes finales de la Tabla a su Majestad, el Emperador de París (Napoleón III), han sido reveladas estas exaltadas palabras: "¿Te deleitas por los tesoros que posees, sabiendo que han de perecer? ¿Te regocijas porque gobiernas un palmo de tierra, cuando el mundo entero, en opinión del pueblo de Bahá, vale tanto como el negro del ojo de una hormiga muerta? Abandónalo a los que han depositado sus afectos en él, y vuélvete hacia Aquel que es el Deseo del mundo ".

Solo Dios -exaltada sea Su gloria- es conocedor de las cosas que han acaecido a este Agraviado. Cada día trae una nueva noticia sobre los embustes que corren en la Embajada de Constantinopla contra Nosotros. ¡Dios bondadoso! La única mira de sus maquinaciones es lograr el exterminio de este siervo. Sin embargo, olvidan el hecho de que la humillación en el sendero de Dios es Mi verdadera gloria. En los periódicos se ha escrito lo siguiente: "Tocante a las transacciones fraudulentas de algunos de los exiliados de ‘Akká y los excesos cometidos por ellos en contra de varias personas, etc..." Para quienes son los exponentes de la justicia y las auroras de la equidad, la intención del escritor es evidente y está claro su propósito. En breve, él se alzó para causarme diversas tribulaciones y Me trató con injusticia y crueldad. ¡Por Dios! Este Agraviado no cambiaría este lugar de exilio por la Más Sublime Habitación. En opinión de los hombres de discernimiento, todo lo que aconteciere en el sendero de Dios es gloria manifiesta y un logro supremo. Ya hemos dicho: "¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios! Si no fuera por las tribulaciones sufridas en Tu sendero, ¿cómo se podría conocer a Tus verdaderos amantes?, y si no fuera por las pruebas sufridas por amor a Ti, ¿cómo podría revelarse la posición de los que Te anhelan?"

Tal ha sido la humillación infligida, que cada día ellos difunden nuevas calumnias. Este Agraviado, no obstante, Se ha aferrado a una paciencia decorosa. Ojalá su Majestad el Sháh de Persia pidiera un informe de las cosas que Nos han acaecido en Constantinopla, para que pudiera enterarse completamente de los hechos verdaderos. ¡Oh Sháh! Te imploro por tu Señor, el Dios de Misericordia, que examines este asunto con el ojo de la imparcialidad. ¿Es posible encontrar a un hombre justo que juzgue en este día de acuerdo con lo que Dios ha enviado en Su Libro? ¿Dónde está la persona imparcial que considere equitativamente lo que ha sido perpetrado en Nuestra contra sin indicio alguno o prueba evidente?

¡Oh Shaykh! Pondera el comportamiento de los hombres. Los habitantes de las ciudades del conocimiento y sabiduría están dolorosamente perplejos, preguntándose cómo es que la secta shí'í que se consideraba a sí misma como la más erudita, la más recta y la más devota entre todos los pueblos del mundo, se ha apartado en el Día de Su Revelación y ha mostrado una crueldad como nunca antes se había conocido. Te incumbe reflexionar por un momento. Desde los comienzos de esta secta hasta el presente día, cuán grande ha sido el número de teólogos que han aparecido, ninguno de los cuales llegó a conocer la naturaleza de esta Revelación. ¿Cuál puede haber sido la causa de este descarrío? Si Nosotros la mencionáramos, sus miembros se harían pedazos. Es necesario que ellos mediten, que mediten por mil veces mil años, que quizá logren alcanzar una pizca del océano del conocimiento y descubrir las cosas que han ignorado en este día.

Me hallaba caminando en la Tierra de ®á (Teherán) -la aurora de los signos de tu Señor- cuando, he aquí, oí la lamentación de los púlpitos y la voz de sus súplicas a Dios, bendito y glorificado sea Él. Ellos clamaban diciendo: "¡Oh Dios del mundo y Señor de las naciones! Tú contemplas nuestro estado y las cosas que nos han acaecido como consecuencia de la crueldad de Tus siervos. Tú nos has creado y revelado para Tu glorificación y alabanza. Tú oyes ahora lo que los descarriados proclaman sobre nosotros en Tus días. ¡Por Tu poder! Nuestras almas se han derretido y nuestros miembros están temblando. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ojalá núnca hubieramos sido creados y revelados por Ti!"

Los corazones de los que gozan de acceso cercano a Dios son consumidos por estas palabras, y de ellas se elevan los lamentos de los que están consagrados a Él. Por amor a Dios, una y otra vez hemos amonestado a los distinguidos teólogos y los hemos convocado al Más Sublime Horizonte, para que quizá puedan, en los días de Su Revelación, obtener su parte del océano de la expresión de Aquel que es el Deseo del mundo y no permanezcan totalmente privados de ella.

En la mayoría de Nuestras Tablas ha descendido del cielo de Su misericordia que todo lo abarca, esta importantísima exhortación. Hemos dicho: "¡Oh concurso de gobernantes y teólogos! Inclinad vuestros oídos a la Voz que llama desde el horizonte de ‘Akká. Verdaderamente, ella os ayuda a proceder rectamente, os acerca a Él y dirige vuestros pasos hacia la posición que Dios ha hecho la aurora de Su Revelación y el Lugar del Amanecer de Sus esplendores. ¡Oh pueblos del mundo! Aquel que es el Más Grande Nombre ha venido de parte del Antiguo Rey y ha anunciado a los hombres esta Revelación que yacía oculta en Su conocimiento y estaba preservada en el tesoro de Su protección, y fue escrita por la Más Sublime Pluma en los Libros de Dios, el Señor de Señores. ¡Oh pueblo de Shín (Shiraz)! ¿Habéis olvidado Mi amorosa bondad y Mi misericordia que han sobrepasado todas las cosas creadas y que procedieron de Dios, Quien hace bajar la cerviz a los hombres?"

En el Kitáb-i-Aqdas (el Libro Más Sagrado), ha sido revelado lo siguiente: "Di: ¡Oh jefes religiosos! No peséis el Libro de Dios con los criterios y ciencias comunes entre vosotros, ya que el Libro mismo es la Balanza infalible establecida entre los hombres. En ésta, la más perfecta Balanza, debe pesarse todo cuanto poseen los pueblos y linajes de la tierra, en tanto que la medida de su peso deberá ser comprobada según su propia norma, si lo supierais. El ojo de Mi amorosa bondad llora por vosotros amargamente, por cuanto no habéis reconocido a Aquel a Quien habíais estado llamando de día y de noche, por la mañana y al atardecer. Avanza, oh pueblo, con rostros níveos y corazones radiantes, hacia el bendito Punto Carmesí, desde donde el Sadratu’l-Muntahá proclama: '¡Verdaderamente, no hay otro Dios fuera de Mí, el Protector Omnipotente, el que subsiste por Sí mismo!' ¡Oh jefes religiosos de Persia! ¿Quién es el hombre entre vosotros que pueda competir conmigo en visión o perspicacia? ¿Dónde se halla quien se atreva a sostener que es Mi igual en palabra o en sabiduría? ¡No, por Mi Señor, el Más Misericordioso! Todo lo que hay en la tierra dejará de ser; y ésta es la faz de vuestro Señor, el Todopoderoso, el Bienamado. Hemos decretado, oh pueblo, que el fin más elevado y último de todo saber sea el reconocimiento de Aquel que es el Objeto de todo conocimiento; y, sin embargo, mirad cómo habéis permitido que vuestro saber os aparte, como por un velo, de Aquel que es la Aurora de esta Luz, por Cuya mediación toda cosa oculta ha sido revelada. Di: Éste, verdaderamente, es el cielo donde se atesora el Libro Madre, si pudiérais comprenderlo. Él es Quien ha hecho que grite la Roca y que la Zarza Ardiente eleve su voz sobre el Monte que se alza en la Tierra Santa, proclamando: '¡El Reino es de Dios, el soberano Señor de todo, el Omnipotente, el Amoroso!' Nosotros no hemos asistido a escuela alguna, ni hemos leído ninguna de vuestras disertaciones. Prestad oídos a las palabras de este Iletrado con que os emplaza a Dios, el que Siempre Permanece. Esto es mejor para vosotros que todos los tesoros de la tierra, si pudierais comprenderlo. Quienquiera que interprete lo que se ha hecho descender desde el cielo de la Revelación, alterando su significado evidente, verdaderamente es de aquellos que han pervertido la Sublime Palabra de Dios y es de los perdidos en el Claro Libro".

En seguida oímos el gemido de la verdadera Fe y le dijimos: "¿Por qué, oh verdadera Fe, Te oigo clamar en la noche, gemir durante el día y proferir Tus lamentaciones al amanecer?" Ella replicó: "¡Oh Príncipe del mundo que permaneces revelado en el Más Grande Nombre! Los negligentes han desjarretado Tu Camella blanca, han hundido Tu Arca Carmesí, han deseado apagar Tu Luz y velar la faz de Tu Causa. Por ello se ha levantado la voz de Mi lamento, al igual que la voz del lamento de todas las cosas creadas, y aun así la gente, en su mayoría, no se da cuenta". La verdadera Fe, en este día, se ha asido firmemente a la orla de Nuestra generosidad, y circula alrededor de Nuestra Persona.

¡Oh Shaykh! Entra en Mi presencia, para que puedas contemplar lo que el ojo del universo jamás ha contemplado y oír lo que el oído de la creación entera jamás ha oído, que quizá puedas librarte del lodo de las vagas fantasías y dirigir tu rostro hacia la Posición Más Sublime, desde donde este Agraviado proclama en voz alta: "¡El Reino es de Dios, el Omnipotente, el Todoalabado!" Abrigamos la esperanza de que, mediante tus esfuerzos, las alas de los hombres puedan santificarse del lodo del yo y el deseo, y sean dignas de remontarse en la atmósfera del amor de Dios. Las alas mancilladas con lodo jamás pueden remontarse. Esto lo atestiguan aquellos que son los exponentes de la justicia y la equidad, y aún así la gente se halla en evidente duda.

¡Oh Shaykh! Desde todas partes se han lanzado protestas contra Nosotros; protestas tales, que Nuestra pluma implora perdón por escribirlas. Sin embargo, debido a Nuestra gran misericordia, las hemos contestado de acuerdo con el entendimiento de los hombres, para que quizá puedan librarse del fuego de la negación y el desmentimiento, y lleguen a ser iluminados con la luz de la afirmación y la aceptación. La equidad es rara de encontrar y la justicia ha dejado de existir.

Entre otros, han descendido estos perspicuos versículos del Reino del Divino conocimiento, en respuesta a ciertos individuos: "¡Oh tú que has dirigido tu rostro hacia los esplendores de Mi Semblante! Las vagas fantasías han circundado a los moradores de la tierra y les han impedido volverse hacia el Horizonte de la Certeza, su brillantez, sus manifestaciones y sus luces. Las vanas imaginaciones les han apartado de Aquel que es el Autosubsistente. Hablan incitados por sus propios caprichos y no entienden. Entre ellos están los que han dicho: '¿Han sido enviados los versículos?' Di: '¡Sí, por Aquel que es el Señor de los cielos!' '¿Ha llegado la hora?' '¡No, más aún, ha pasado, por Aquel que es el Revelador de las claras señales! Verdaderamente, lo Inevitable ha llegado y Él, el Verdadero, ha aparecido con prueba y testimonio. Lo Evidente ha sido descubierto, y la humanidad está severamente afligida y temerosa. Se han desatado terremotos y las tribus se han lamentado por temor a Dios, el Señor de Fortaleza, el Irresistible'. Di: '¡El estridente toque de trompeta ha sido estruendosamente elevado y el Día es de Dios, el Único, el Libre!' '¿Ha ocurrido la catástrofe?' Di: '¡Sí, por el Señor de Señores!' '¿Ha llegado la Resurrección?' 'No, más aún, Aquel que es el Autosubsistente ha aparecido con el Reino de Sus signos'. '¿Ves a los hombres postrados?' '¡Sí, por mi Señor, el Exaltado, el Altísimo!' '¿Han sido los tocones arrancados de raíz?' '¡Sí, más aún, las montañas han sido disgregadas en polvo, por Él, el Señor de los atributos!' Ellos dicen: '¿Dónde está el Paraíso y dónde el Infierno?' Di: 'El primero es la reunión conmigo; el otro es tu propio yo, oh tú que atribuyes un socio a Dios y dudas'. Ellos dicen: 'No vemos la Balanza'. Di: '¡Ciertamente, por mi Señor, el Dios de Misericordia! Nadie puede verla, excepto los que están dotados de discernimiento'. '¿Han caído las estrella?' Di: 'Sí, cuando Aquel que es el Autosubsistente moraba en la Tierra del Misterio (Adrianópolis). ¡Prestad atención, vosotros que estáis dotados de perspicacia!' Todos los signos aparecieron cuando alargamos la Mano del Poder desde el seno de majestad y fuerza. En verdad, el Pregonero exclamó cuando el tiempo prometido hubo llegado, y los que han reconocido los esplendores del Sinaí han desfallecido en el desierto de la vacilación, ante la imponente majestad de tu Señor, el Señor de la creación. La trompeta pregunta: '¿Ha sonado el Clarín?' Di: '¡Sí, por el Rey de la Revelación!, cuando Él ascendió al trono de Su Nombre, el Todomisericordioso'. La oscuridad ha sido ahuyentada por la luz del amanecer de la misericordia de tu Señor, la Fuente de toda luz. La brisa del Todomisericordioso se ha difundido y las almas han sido vivificadas en las tumbas de sus cuerpos. Así el decreto ha sido cumplido por Dios, el Poderoso, el Benéfico. Quienes se han extraviado han dicho: '¿Cuándo fueron hendidos los cielos?' Di: 'Mientras vosotros yacíais en los sepulcros de la rebeldía y del error'. Entre los negligentes se halla aquel que frota sus ojos y mira a derecha e izquierda. Di: 'Estás encegado. No tienes refugio adonde huir'. Y entre ellos está el que dice: '¿Han sido reunidos los hombres?' Di: '¡Sí, por Mi Señor!, mientras tú yacías en la cuna de las ociosas fantasías'. Y entre ellos se encuentra quien dice: '¿Ha sido enviado el Libro a través del poder de la verdadera Fe?' Di: 'La misma verdadera Fe está atónita. ¡Temed, oh hombres de corazón comprensivo!' Y entre ellos está quien dice: '¿He sido reunido con otros, ciego?' Di: '¡Sí, por Aquel que cabalga sobre las nubes!' El paraíso está engalanado con rosas místicas y el infierno arde como una hoguera con el fuego de los impíos. Di: '¡La luz ha brillado desde el horizonte de la Revelación, y la tierra entera ha sido iluminada con la llegada de Aquel que es el Señor del Día del Convenio!' Los incrédulos han perecido, en tanto aquel que guiado por la luz de la seguridad se volvió hacia la Aurora de la Certeza, ha prosperado. Bendito eres tú, quien has fijado tu mirada sobre Mí, por esta Tabla que ha sido enviada para ti, una Tabla que es fuente de elevación de las almas de los hombres. Apréndela de memoria y recítala. ¡Por Mi vida! Es una puerta hacia la misericordia de tu Señor. Bienaventurado quien la recita al caer la tarde y al amanecer. Nosotros, verdaderamente, oímos tu alabanza a esta Causa, mediante la cual la montaña del conocimiento fue pulverizada y los pies de los hombres han resbalado. Que Mi gloria sea contigo y con quienquiera se haya vuelto hacia el Omnipotente, el Todogenereso. La Tabla está terminada, pero el tema no está agotado. Sé paciente, pues paciente es tu Señor".

Estos son versículos que Nosotros revelamos anteriormente, poco después de Nuestra llegada a la ciudad-prisión de ‘Akká, te los hemos enviado para que estés informado de lo que sus lenguas mentirosas han hablado cuando Nuestra Causa les llegó con poder y soberanía. Los cimientos de las ociosas fantasías se han estremecido y el cielo de las vanas imaginaciones se ha hendido, y aún así la gente está en duda y contiende con Él. Ellos han negado el testimonio de Dios y Su prueba después que Él ha venido desde el cielo del poder con el reino de Sus signos. Han desechado lo que ha sido prescrito y han perpetrado lo que les había sido prohibido en el Libro. Han abandonado a su Dios y se han adherido a sus propios deseos. Ellos, ciertamente se han extraviado y están en el error. Leen los versículos y los niegan. Ven las señales manifiestas y se apartan. En verdad, están perdidos en extraña duda.

Hemos exhortado a Nuestros amados que teman a Dios, un temor que es el manantial de todas las virtudes y las acciones meritorias. Es el comandante de las huestes de la justicia en la ciudad de Bahá. Dichoso el hombre que se ha puesto a la sombra de su estandarte luminoso y se ha aferrado a él. Él, verdaderamente, es de los Compañeros del Arca Carmesí que ha sido mencionado en el Qayyúm-i-Asmá.

Di: ¡Oh pueblo de Dios! Adornad vuestras sienes con el ornamento de la honradez y la piedad. Ayudad entonces a vuestro Señor con las huestes de acciones meritorias y con un carácter digno de alabanza. Os hemos prohibido la disensión y el conflicto en Mis Libros, en Mis Escrituras, en Mis Pergaminos y en Mis Tablas, y con ello no hemos deseado otra cosa que vuestra exaltación y progreso. Esto lo atestiguan los cielos y sus estrellas, el sol y su esplendor, los árboles y sus hojas, los mares y sus olas y la tierra y sus tesoros. Oramos a Dios que asista a Sus amados y les ayude en todo cuanto sea digno de ellos en esta bendita, esta poderosa y maravillosa posición.

Además, en otra Tabla hemos dicho: "¡Oh tú que has fijado tu mirada en Mi semblante! Exhorta a los hombres a temer a Dios. ¡Por Dios! Este temor es el comandante supremo del ejército de tu Señor. Sus huestes son un carácter loable y actos meritorios. Mediante él han sido abiertas las ciudades de los corazones de los hombres a través de las edades y de los siglos, y los estandartes de poder y triunfo han sido enarbolados por sobre todos los demás estandartes".

"Ahora te mencionaremos la Confiabilidad y su posición en la estimación de Dios, tu Señor, el Señor del Trono Poderoso. Cierto día Nos retiramos a Nuestra Verde Isla. A Nuestra llegada contemplamos sus afluyentes arroyos, sus exuberantes árboles y la luz del sol jugando entre ellos. Volviendo Nuestro rostro hacia la derecha contemplamos lo que la pluma es incapaz de describir; ni puede explicar lo que la vista del Señor de la Humanidad presenció en ese, el más santificado, el más sublime, ese bendito y exaltadísimo Lugar. Volviéndonos luego hacia la izquierda vimos a una de las Bellezas del Paraíso Más Sublime, de pie sobre un pilar de luz, llamando en voz alta y diciendo: '¡Oh moradores de la tierra y del cielo! Contemplad Mi belleza y Mi esplendor, Mi revelación y Mi efulgencia. ¡Por Dios, el Verdadero! Yo soy la Confiabilidad y su revelación y su belleza. Recompensaré a quienquiera se adhiera a Mí, reconozca Mi rango y posición y se aferre a Mi orla. Yo soy el más grande ornamento del pueblo de Bahá y la vestidura de gloria para todos los que están en el reino de la creación. Yo soy el instrumento supremo para la prosperidad del mundo y el horizonte de certeza para todos los seres'. Así hemos hecho descender para ti lo que hará acercarse a los hombres al Señor de la creación".

Este Agraviado, en todo momento, ha convocado a los pueblos del mundo a lo que les exaltará y les acercará a Dios. Desde el Más Sublime Horizonte ha brillado lo que a nadie deja lugar para la vacilación, el repudio o la negación. Los descarriados, sin embargo, no han logrado beneficiarse de ello; más aún, esto sólo aumentará su pérdida.

¡Oh Shaykh! Incumbe a los teólogos unirse a su Majestad el Sháh -quiera Dios asistirle- y adherirse día y noche a lo que exaltará la posición tanto del gobierno como de la nación. Esta gente está asiduamente ocupada en la iluminación de las almas de los hombres y en la rehabilitación de su condición. Esto lo atestigua lo que ha descendido de la Más Sublime Pluma en esta lúcida Tabla. ¡Cuán a menudo las cosas han sido simples y fáciles de lograr y, sin embargo, la mayoría de los hombres han sido negligentes y se han ocupado con aquello que desperdicia su tiempo!

Cierto día, mientras estábamos en Constantinopla, Kamál Páshá visitó a este Agraviado. Nuestra conversación versó sobre temas beneficiosos para el hombre. Él dijo que había aprendido varios idiomas. En respuesta, Nosotros hicimos esta observación: "Has desperdiciado tu vida. Os conviene a ti y a los demás funcionarios del Gobierno convocar una asamblea y escojer uno de los diversos idiomas, así como también uno de los sistemas de escritura existentes, o en su defecto, crear un nuevo idioma y una nueva escritura para ser enseñados a los niños en las escuelas de todo el mundo. De este modo, ellos aprenderían sólo dos idiomas, el uno, su propia lengua nativa, y el otro, el lenguaje en que todos los pueblos del mundo conversarían. Si los hombres se asieran firmemente a lo que ha sido mencionado, la tierra entera sería considerada como un solo país y el pueblo se aliviaría y se liberaría de la necesidad de aprender y enseñar diferentes idiomas". En Nuestra presencia él asintió e incluso mostró gran alegría y completa satisfacción. Luego le dijimos que presentara este asunto a los funcionarios y ministros del Gobierno para que pudiera ponerse en práctica en los diferentes países. No obstante, aunque él a menudo volvió a vernos después de esto, nunca más se refirió a este tema a pesar de que lo que se había sugerido es conducente a la concordia y a la unidad de los pueblos del mundo.

Abrigamos la esperanza de que el Gobierno de Persia lo adopte y lo lleve a cabo. En la actualidad, un nuevo idioma y una nueva escritura han sido creados. Si lo deseas te haremos partícipe de ello. Nuestro propósito es que todos los hombres puedan adherirse a lo que ha de reducir el esfuerzo y el trabajo innecesarios para que sus días sean empleados y terminados dignamente. Dios, verdaderamente, es el Auxiliador, el Conocedor, el Ordenador, el Omnisciente.

Dios mediante, Persia alcanzará y se adornará con aquello de lo cual ha estado privada hasta ahora. Di: "¡Oh Sháh! Esfuérzate para que todos los pueblos del mundo puedan ser iluminados con los refulgentes esplendores del sol de tu justicia. Los ojos de este Agraviado no se han vuelto hacia otra cosa que no sea la honradez, la veracidad, la pureza y todo lo que beneficie a los hombres". No Le consideres un traidor. ¡Glorificado eres Tú, oh mi Dios, mi Maestro y mi Apoyo! Ayuda a su Majestad el Sháh a hacer cumplir Tus leyes y Tus mandatos, y a exponer Tu justicia entre Tus siervos. Tú eres, en verdad, el Todogeneroso, el Señor de abundante gracia, el Omnipotente, el Todopoderoso. La Causa de Dios ha venido como una muestra de Su gracia. Dichosos los que actúan; dichosos los que entienden; dichoso el hombre que se ha aferrado a la verdad, desprendido de todo lo que está en los cielos y todo lo que está en la tierra.

¡Oh Shaykh! Busca la orilla del Más Grande Océano y entra luego en el Arca Carmesí que Dios ha ordenado para el pueblo de Bahá en el Qayyúm-i-Asmá. Verdaderamente, él navega sobre la tierra y el mar. El que entra en él está a salvo y el que se aparta, perece. Si lo alcanzas y entras en él, dirige tu rostro hacia la Kaaba de Dios, el que Ayuda en el Peligro, Quien Subsiste por Sí Mismo y di: "¡Oh mi Dios! Te imploro por Tu más gloriosa luz y todas Tus luces son verdaderamente gloriosas". Acto seguido, las puertas del Reino se abrirán de par en par ante tu rostro y contemplarás lo que los ojos jamás han contemplado y oirás lo que los oídos jamás han oído. Este Agraviado te exhorta, como te ha exhortado antes, y nunca ha tenido otro deseo para ti salvo el de que entres en el océano de la unidad de Dios, el Señor de los mundos. Este es el día en que todas las cosas creadas claman y anuncian esta Revelación a los hombres, mediante la cual ha aparecido lo que estaba oculto y preservado en el conocimiento de Dios, el Poderoso, el Todoalabado.

¡Oh Shaykh! Tú has oído las dulces melodías de las Palomas de la Expresión arrullando sobre las ramas del Árbol del Loto del conocimiento. Escucha ahora las notas de las Aves de la Sabiduría elevándose en el Paraíso Más Sublime. Ellas, en verdad, te informarán de cosas de las que eras completamente ignorante. Presta atención a lo que la Lengua de Fuerza y Poder ha hablado en los Libros de Dios, el Deseo de todo corazón comprensivo. En este momento se ha elevado una voz desde el Árbol del Loto, más allá del cual no hay paso, en el corazón del Paraíso Más Sublime, ordenándome que te relate lo que ha descendido en los Libros y las Tablas y de las cosas expresadas por Mi Precursor, Quien ofrendó Su vida por este Gran Anuncio, este Recto Sendero. Él ha dicho, y Él, verdaderamente, dice la verdad: "He escrito en Mi mención de Él estas preciosas palabras: 'Ninguna alusión Mía puede aludir a Él, ni tampoco nada que haya sido mencionado en el Bayán'". Y además, Él -exaltado y glorificado sea- referente a esta muy poderosa Revelación, dice este Gran Anuncio: "Exaltado y glorificado es Él por sobre el poder de cualquiera para revelarle excepto Él Mismo y está por encima de la descripción de cualquiera de Sus criaturas. Yo Mismo no soy sino el primer siervo en creer en Él y en Sus signos y en participar de los dulces aromas de Sus palabras procedentes de los primeros frutos del Paraíso de Su conocimiento. ¡Ciertamente, por Su gloria! Él es la Verdad. No hay otro Dios salvo Él. Todos han surgido por Su mandato". Tales son las palabras entonadas por la Paloma de la Verdad sobre las ramas del Divino Árbol del Loto. Bienaventurado quien haya prestado atención a su Voz y haya bebido de los océanos de la Divina expresión que yacen ocultos en cada una de estas palabras. En otra ocasión, la Voz del Bayán ha exclamado en voz alta desde las más encumbradas ramas. Él -bendito y glorificado sea- dice: “En el año nono alcanzaréis todo bien”. En otra ocasión dice: "En el año nono alcanzaréis la Presencia de Dios". Estas melodías, entonadas por las Aves de las ciudades del Conocimiento, concuerdan con lo que ha sido enviado por el Todomisericordioso en el Corán. Benditos sean los hombres de discernimiento; benditos los que lo alcanzan.

¡Oh Shaykh! ¡Juro por Dios! El Río de la Misericordia fluye, el Océano de la Expresión se agita y el Sol de la Revelación brilla resplandeciente. Con un corazón desprendido, un pecho dilatado y una lengua completamente veraz recita estas sublimes palabras que han sido reveladas por Mi Precursor, el Punto Primordial. Él dice -glorificada sea Su palabra- dirigiéndose a Su señoría ‘A½ím: "Esto, verdaderamente, es lo que te hemos prometido antes del momento en que hayamos contestado tu llamado. Espera hasta que nueve hayan pasado desde el tiempo del Bayán. Luego exclama: '¡Bendito, por tanto, sea Dios, el más excelente de los Hacedores!' Di: Esto, verdaderamente, es un Anuncio que nadie excepto Dios ha comprendido. Vosotros, sin embargo, estaréis desprevenidos en ese día". En el año nono, esta Más Grande Revelación surgió y brilló resplandeciente sobre el horizonte de la Voluntad de Dios. Nadie puede negarla salvo aquel que es negligente y duda. Rogamos a Dios que ayude a Sus siervos a volverse a Él y suplicamos perdón por las cosas que han cometido en esta vana existencia. Él, verdaderamente, es el Clemente, el Perdonador, el Todomisericordioso. En otra ocasión, Él dice: "Yo soy el primer siervo en creer en Él y en Sus signos". Del mismo modo, en el Bayán Persa, Él dice: "Él, verdaderamente, es Aquel que bajo cualquier circunstancia proclama: '¡Yo, en verdad, soy Dios!'", y así sucesivamente, bendito y glorificado sea Él. Lo que se quiere significar con Divinidad y Deidad ha sido expuesto anteriormente. Nosotros, en verdad, hemos rasgado los velos y hemos puesto al descubierto lo que acercará a los hombres a Dios, Quien hace bajar la cerviz a los hombres. Dichoso el hombre que ha alcanzado la justicia y la equidad en esta Gracia que ha abarcado todo lo que existe en los cielos y todo lo que existe en la tierra como ha sido ordenado por Dios, el Señor de los mundos.

¡Oh Shaykh! Escucha las melodías del Evangelio con el oído de la imparcialidad. Él dice -glorificada sea Su palabra- al profetizar las cosas por venir: "Mas de aquel Día y Hora, ningún hombre sabe, no, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre". Por Padre, en este contexto, se quiere significar a Dios, exaltada sea Su gloria. Él es, ciertamente, el Verdadero Educador y el Maestro Espiritual.

Joel dice: "Porque grande es el Día del Señor y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?" En primer lugar, en la sublime expresión manifestada en el Evangelio, Él dice que nadie está enterado del tiempo de la Revelación, que nadie lo sabe excepto Dios, el Omnisciente, Quien es conocedor de todo. En segundo lugar, Él expresa la grandeza de la Revelación. Asimismo, en el Corán, Él dice: "¿De qué se preguntan el uno al otro? Del Gran Anuncio". Este es el Anuncio, la grandeza del cual ha sido mencionada en la mayoría de los Libros de antaño y de tiempos más recientes. Este es el Anuncio que ha hecho estremecer los miembros de la humanidad salvo los de aquellos a quienes Dios, el Protector, el Auxiliador, el Socorredor, ha querido eximir. Los hombres, en verdad, han visto con sus propios ojos cómo todos los hombres y todas las cosas han sido lanzados a la confusión y están dolorosamente perplejos salvo aquellos a quienes Dios ha querido eximir.

¡Oh Shaykh! ¡Grande es la Causa y grande el Anuncio! Reflexiona serena y pacientemente sobre los resplandecientes signos y las sublimes palabras y todo lo que ha sido revelado en estos días, que quizá puedas sondear los misterios que se hallan ocultos en los Libros y te esfuerces en guiar a Sus siervos. Escucha con tu oído interior la voz de Jeremías, Quien dice: "Oh, grande es ese Día y no tiene igual". Si observaras con el ojo de la equidad, percibirías la grandeza del Día. Presta oído a la Voz de este Omnisapiente Consejero y no te permitas ser privado de la misericordia que ha sobrepasado todas las cosas creadas, visibles e invisibles. Presta oído al canto de David. Él dice: "¿Quién me guiará a la Ciudad Fortificada?" La Ciudad Fortificada es ‘Akká, la cual ha sido denominada la Más Grande Prisión y que posee una fortaleza y murallas poderosas.

¡Oh Shaykh! Lee atentamente lo que Isaías ha dicho en Su Libro. Él dice: "Súbete sobre el alto monte, oh Sión, portadora de buenas nuevas; alza con fuerza Tu Voz, oh Jerusalén, portadora de buenas nuevas. Álzala, no temas; di a las ciudades de Judá: '¡Ved aquí a vuestro Dios! Ved aquí al Señor Dios que vendrá con mano fuerte y Su brazo regirá por Él'". En este Día todos los signos han aparecido. Una Gran Ciudad ha descendido desde el cielo y Sión tiembla de alegría y exulta ante la Revelación de Dios, pues ha oído la Voz de Dios en todas partes. En este Día Jerusalén ha logrado un nuevo Evangelio, pues en lugar del sicomoro se yergue el cedro. Jerusalén es el lugar de peregrinación para todos los pueblos del mundo y ha sido llamada la Ciudad Santa. Conjuntamente con Sión y Palestina, todas ellas se hallan dentro de estas regiones. Por ello se ha dicho: "Bendito sea el hombre que haya emigrado a ‘Akká".

Amós dice: "El Señor rugirá desde Sión y emitirá Su Voz desde Jerusalén; y se enlutarán las moradas de los pastores y se secará la cumbre del Carmelo". El Carmelo, en el Libro de Dios, ha sido designado como el Monte de Dios y Su Viña. Es aquí donde, por la gracia del Señor de la Revelación, ha sido erigido el Tabernáculo de Gloria. Dichosos quienes logren llegar a él; dichosos quienes vuelvan sus rostros hacia él. Y asimismo Él dice: "Nuestro Dios vendrá y no guardará silencio".

¡Oh Shaykh! Reflexiona sobre estas palabras dirigidas a Amós por Aquel que es el Deseo del mundo. Él dice: "Prepárate para venir al encuentro de tu Dios, oh Israel, porque, he aquí, el que forma los montes y crea el viento, el que anuncia al hombre Su pensamiento, el que hace de la mañana tinieblas y pasa sobre los lugares encumbrados de la tierra, el Señor, el Dios de las Huestes es Su nombre". Él dice que Él hace de la mañana tinieblas. Con ello se quiere significar que si en el tiempo de la Manifestación de Aquel que conversó en el Sinaí alguien se considerase a sí mismo como el verdadero amanecer, mediante la fuerza y el poder de Dios, él sería convertido en tinieblas. Verdaderamente, él es el falso amanecer, aunque se crea a sí mismo el verdadero. Desdichado sea, y desdichados los que le siguen sin una señal clara de Dios, el Señor de los mundos.

Isaías dice: "Solamente el Señor será exaltado en ese Día". Referente a la grandeza de la Revelación, Él dice: "Entra en la roca y ocúltate en el polvo por temor al Señor y por la gloria de Su majestad". Y en otra ocasión Él dice: "El yermo y la soledad se alegrarán por ellos; y el desierto se regocijará y florecerá como la rosa. Florecerá profusamente y se regocijará con júbilo, cantando: la gloria del Líbano le será dada, el esplendor del Carmelo y de Sarón, ellos verán la gloria del Señor y el esplendor de nuestro Dios".

Estos pasajes no necesitan comentario. Son brillantes y manifiestos como el sol y, resplandecientes y luminosos como la luz misma. Toda persona imparcial es guiada por la fragancia de estas palabras hacia el jardín del entendimiento y logra aquello que les está velado y vedado a la mayoría de los hombres. Di: Temed a Dios, oh pueblo, y no sigáis las dudas de aquellos que vociferan, quienes han violado el Convenio de Dios y Su Testamento, y han negado Su misericordia que ha precedido a todo lo que está en los cielos y todo lo que está en la tierra.

Y asimismo Él dice: "Di a quienes son de corazón temeroso: sed fuertes, no temáis, mirad a vuestro Dios". Este bendito versículo es una prueba de la grandeza de la Revelación y de la grandeza de la Causa, puesto que el toque de la trompeta debe necesariamente esparcir la confusión por todo el mundo y el temor y el estremecimiento entre todos los hombres. Bienaventurado es aquel que ha sido iluminado con la luz de la confianza y el desprendimiento. Las tribulaciones de ese Día no le estorbarán ni le alarmarán. Así ha hablado la Lengua de la Expresión, como ha sido ordenado por Aquel que es el Todomisericordioso. Él, verdaderamente, es el Fuerte, el Todopoderoso, el Todosubyugador, el Omnipotente. Incumbe ahora a quienes están dotados con oído atento y ojo avizor ponderar estas sublimes palabras, en cada una de las cuales los océanos del significado interno y la explicación están ocultos, que quizá las palabras expresadas por Aquel que es el Señor de la Revelación permitan a Sus siervos alcanzar, con el mayor júbilo y resplandor, la Meta Suprema y el Pináculo Más Sublime, el punto de amanecer de esta Voz.

¡Oh Shaykh! Si tú percibieras los alientos de Mi expresión, aun si fuera en menor medida que el ojo de una aguja, abandonarías el mundo y todo lo que en él existe, y volverías tu rostro hacia las luces del semblante del Deseado. En breve, en los proverbios de Aquel que es el Espíritu (Jesús), se hallan ocultos innumerables significados. Él hizo referencia a muchas cosas, pero como no encontró a nadie que poseyera un oído atento ni ojo avizor, prefirió ocultar la mayoría de estas cosas. Es así que Él dice: "Mas ahora no las podéis sobrellevar". Ese Punto de Amanecer de la Revelación dice que en ese Día, Aquel que es el Prometido revelará las cosas que habrán de venir. En conformidad con esto, en el Kitáb-i-Aqdas, en las Tablas a los Reyes, en el Law¥-i-Ra'ís y en el Law¥-i-Fu'ád, han sido anunciadas y profetizadas, por la Pluma Más Sublime, la mayoría de las cosas que han sucedido en esta tierra.

En el Kitáb-i-Aqdas ha sido revelado lo siguiente: "No permitas que nada te entristezca, Oh Tierra de ®á (Teherán), pues Dios te ha escogido para ser la fuente de alborozo de toda la humanidad. Si es Su Voluntad, Él bendecirá tu trono con alguien que habrá de gobernar con justicia, quien reunirá el rebaño de Dios que los lobos han dispersado. Con regocijo y alegría ese gobernante volverá su faz hacia el pueblo de Bahá, y le otorgará sus favores. A los ojos de Dios él es considerado, por cierto, como una joya entre los hombres. Sobre él descansen por siempre la gloria de Dios y la gloria de todos los que moran en el reino de Su revelación". Estos versículos fueron revelados anteriormente. Sin embargo, ahora ha sido enviado el siguiente versículo: "¡Oh Dios, mi Dios! Bahá Te suplica y Te implora, por las luces de Tu semblante, por las olas del océano de Tu Revelación y por los refulgentes esplendores del Sol de Tu expresión, que ayudes al Sháh a ser justo y equitativo. Si es Tu deseo, bendice, a través de él, el trono de autoridad y soberanía. Potente eres Tú para hacer lo que Te place. No hay otro Dios sino Tú, el que oye, Quien está dispuesto a contestar". "Alborózate con gran alborozo, oh Tierra de ®á (Teherán), porque Dios ha hecho de ti la aurora de Su luz, ya que dentro de ti nació la Manifestación de Su gloria. Alégrate por el nombre que te ha sido conferido, un nombre mediante el cual el Sol de la gracia ha derramado su esplendor y, la tierra y el cielo han sido iluminados. Dentro de poco cambiará tu situación interna y las riendas del poder caerán en manos del pueblo. En verdad, tu Señor es el Omnisciente. Su autoridad abarca todas las cosas. Ten confianza en los bondadosos favores de tu Señor. La mirada de Su amorosa bondad estará siempre dirigida hacia ti. Se acerca el día en que tu agitación habrá mudado en paz y sosiego. Así ha sido decretado en el Libro Maravilloso".

Asimismo, en el Law¥-i-Fu'ád, y en la Tabla al Rey de París (Napoleón III), y en otras Tablas, ha sido revelado aquello que llevará a toda persona imparcial a atestiguar el poder, la majestad y la sabiduría de Dios, exaltada sea Su gloria. Si los hombres observaran con el ojo de la justicia, se darían cuenta del secreto de este bendito versículo: "No existe cosa alguna, verde o seca, que no haya sido anotada en un escrito claro", y lo comprenderían. En este día, no obstante, el repudio de los hombres a la verdad les ha impedido comprender lo que en verdad ha sido enviado por Aquel que es el Revelador, el Anciano de los Días. ¡Dios bondadoso! Signos perspicuos han aparecido por todos lados, y sin embargo, los hombres, en su mayor parte, están privados del privilegio de contemplarlos y comprenderlos. Imploramos a Dios que confiera Su ayuda para que todos los hombres puedan reconocer las perlas que yacen ocultas en las ostras del Más Grande Océano y exclamen: "¡Alabado seas Tú, oh Dios del mundo!"

¡Oh concurso de imparciales! Observad y reflexionad sobre las olas del océano de la expresión y el conocimiento de Dios para que podáis testificar con vuestras lenguas interior y exterior, que en Él se haya el conocimiento de todo lo que está en el Libro. Nada escapa a Su conocimiento. Él, verdaderamente, ha manifestado lo que estaba oculto cuando a Su regreso ascendió al trono del Bayán. Todo cuanto ha sido revelado, ha sucedido y sucederá sobre la tierra, palabra por palabra. A nadie le cabe la posibilidad de apartarse o protestar. No obstante, como la imparcialidad se halla deshonrada y oculta, la mayoría de los hombres hablan impulsados por sus propias fantasías ociosas.

¡Oh Dios, mi Dios! No impidas a Tus siervos volver sus rostros hacia la luz de la certeza que ha amanecido sobre el horizonte de Tu voluntad y no dejes que sean privados, oh mi Dios, de los océanos de Tus signos. Ellos, oh mi Señor, son Tus siervos en Tus ciudades y Tus esclavos en Tus tierras. Si Tú no tienes misericordia con ellos, ¿quién, entonces, les mostrará misericordia? Toma, oh mi Dios, las manos de aquellos que se han ahogado en el mar de las ociosas fantasías y libéralos por Tu fuerza y Tu soberanía. Sálvalos, entonces, con los brazos de Tu poder. Potente eres Tú para hacer lo que deseas, y en Tu diestra se hallan las riendas de todo lo que está en los cielos y todo lo que está en la tierra.

Del mismo modo, el Punto Primordial dice: "Contempladle con Sus propios ojos. Si Le miraseis con los ojos de otro, jamás Le aceptaríais ni Le conoceríais". Esto no se refiere a nada que no sea esta Más Grande Revelación. Bienaventurados los que juzgan imparcialmente. Y asimismo Él dice: "El germen de un año de edad que contiene en sí mismo las potencialidades de la Revelación que ha de venir, está dotado de una potencia superior a las fuerzas combinadas de todo el Bayán". Estas buenas nuevas del Bayán y de los Libros de tiempos pasados han sido repetidamente mencionadas bajo diversos nombre en numerosos libros, para que quizá los hombres juzguen equitativamente aquello que ha surgido y ha brillado sobre el horizonte de la voluntad de Dios, el Señor del Poderoso Trono.

¡Oh Shaykh! Di al pueblo del Bayán: "Ponderad estas benditas palabras. Él dice: 'La totalidad del Bayán es sólo una hoja entre las hojas de Su Paraíso'. Sed justos, oh pueblo, y no seáis de los que son contados entre los perdidos en el Libro de Dios, el Señor de los mundos". El bendito Árbol del Loto se halla, en este día, ante tu rostro, cargado con frutos celestiales, nuevos y maravillosos. Contémplalo desprendido de todo salvo de él. Así ha hablado la Lengua de fuerza y poder en este Lugar que Dios ha adornado con las huellas de Su Más Grande Nombre y Poderoso Anuncio.

Y asimismo Él dice: "Antes que nueve hayan transcurrido desde el comienzo de esta Causa, las realidades de las cosas creadas no se harán manifiestas. Todo lo que has visto hasta ahora, no es sino la etapa que se extiende desde el germen húmedo hasta que le cubrimos con carne. Sé paciente hasta que contemples una nueva creación. Di: 'Por tanto, ¡bendito sea Dios, el más excelso de los Hacedores!'"

Y asimismo Él ha dicho con respecto al poder de esta Revelación: "Es lícito para Aquel a Quien Dios hará manifiesto rechazar a aquel que es más grande en la tierra, puesto que ese no es sino una criatura en Su puño y todas las cosas Le adoran. Después de Æín (68) os será dada una Causa que vosotros conoceréis". Y además Él dice: "Sabe con absoluta certeza y, mediante el decreto irrevocable y más firmemente establecido, que Él, exaltada sea Su gloria, magnificado sea Su poder, beatificada sea Su santidad, glorificada sea Su grandeza y loados sean Sus caminos, hace que cada cosa sea conocida por sí misma; ¿quién, entonces, puede conocerle a través de alguien que no sea Él Mismo?" Y además Él dice, exaltado y glorificado sea Él: "Cuidado, cuidado, no sea que en los días de Su Revelación, el Vá¥id del Bayán (las dieciocho Letras del Viviente) te apartes de Él como por un velo, ya que este Vá¥id no es sino una criatura ante Su vista. Y cuidado, cuidado, que las palabras reveladas en el Bayán no te aparten de Él como por medio de un velo". Y nuevamente, exaltado sea Él, dice: "No Le miréis con ningún otro ojo que no sea el Suyo propio. Pues quienquiera Le mire con Su ojo, Le reconocerá; de otro modo, estará apartado de Él. Si buscas a Dios y Su Presencia, búscale a Él y mírale fijamente". Y asimismo Él dice: "Mejor es para ti recitar uno solo de los versículos de Aquel a Quien Dios hará manifiesto, que transcribir la totalidad del Bayán, pues en ese Día, ese solo versículo puede salvarte, mientras que el Bayán entero no puede salvarte".

Di: ¡Oh pueblo del Bayán! Sed justos, sed justos; y nuevamente, sed justos, sed justos. No seáis de los que han hecho mención de la Manifestación de la Causa de Dios durante el día y en la noche, y que cuando Él apareció a través de Su gracia y cuando el Horizonte de la Revelación fue iluminado, pronunciaron tal juicio en Su contra, que ha provocado los lamentos de los habitantes del Reino y del Dominio de Gloria y de los que han circulado alrededor de la voluntad de Dios, el Omnisciente, el Omnisapiente.

Meditad sobre estas sublimes palabras: Él dice: "Yo, verdaderamente, soy un creyente en Él, en Su Fe, en Su Libro, en Sus Testimonios, en Sus modos de obrar y en todo lo que ha procedido de Él referente a ellos. Me glorío en Mi afinidad con Él y Me enorgullezco de Mi creencia en Él". Y asimismo Él dice: "¡Oh congregación del Bayán y de todos los que se hallan en ella! Reconoced los límites impuestos a vosotros, pues aun Aquel que es el Punto del Bayán Mismo ha creído en Aquel a Quien Dios hará manifiesto, antes de que fueran creadas todas las cosas. De ello, verdaderamente, Me glorío ante todos los que están en el reino del cielo y de la tierra". ¡Por Dios! Todos los átomos del universo gimen y se lamentan ante la crueldad perpetrada por los rebeldes entre el pueblo del Bayán. ¿Dónde han ido aquellos que estaban dotados de perspicacia y oído? Imploramos a Dios -bendito y glorificado sea Él- que los emplace y los exhorte a aquello que les beneficiará, y que los aparte de aquello que les dañará. Él es, en verdad, el Fuerte, el Todosubyugador, el Omnipotente.

Y asimismo Él dice: "No os permitáis estar apartados de Dios como por un velo, después de que Él Se ha revelado a Sí Mismo. Pues todo lo que ha sido exaltado en el Bayán no es más que un anillo en Mi mano y Yo Mismo, verdaderamente, no soy sino un anillo en la mano de Aquel a Quien Dios hará manifiesto, ¡glorificada sea Su mención! Él lo hace girar como a Él Le place, por cualquier cosa que a Él Le place y por medio de lo que a Él Le place. Él, verdaderamente, es el que Ayuda en el Peligro, el Altísimo". Y asimismo Él dice: "Si Él hiciera de cada uno en la tierra un Profeta, todos serían, en la más pura verdad, considerados como Profetas ante la vista de Dios". Y asimismo Él dice: "En el día de la revelación de Aquel a Quien Dios hará manifiesto, todos los que moran en la tierra serán iguales en Su apreciación. A quienquiera Él haya ordenado ser un Profeta, él, verdaderamente, ha sido un Profeta desde el principio que no tiene principio y así permanecerá hasta el fin que no tiene fin, por cuanto esto es una obra de Dios. Y a quienquiera Él haya hecho un Vicerregente, será un Vicerregente en todos los mundos, ya que esto es una obra de Dios. Pues la voluntad de Dios no puede ser revelada de manera alguna salvo mediante Su voluntad; ni Su deseo puede ser manifestado, sino es mediante Su deseo. Él, verdaderamente, es el Todoconquistador, el Todopoderoso, el Altísimo".

En breve, en todo momento Él ha enunciado lo que es conducente a la conversión, al progreso, a la exaltación y a la guía de los hombres. Unos cuantos injustos, no obstante, se han convertido en un velo y en una barrera infranqueable, y han impedido a la gente volverse hacia las luces de Su Semblante. Rogamos a Dios que los expulse por Su soberanía y se apodere de ellos con Su apresador poder. Él, verdaderamente, es el Señor de Fortaleza, el Poderoso, el Omnisapiente.

Y asimismo Él dice: "Él -glorificada sea Su mención- Se asemeja al sol. Si se colocasen innumerables espejos frente a él, cada uno, de acuerdo con su capacidad, reflejaría el esplendor de ese sol, y si ningun espejo fuese colocado frente a él, aún así continuaría saliendo y poniéndose, y sólo los espejos estarían privados de su luz. Yo, verdaderamente, no he faltado a Mi deber de amonestar a esa gente e idear medios por los que pudieran volverse hacia Dios, su Señor, y creer en Dios, su Creador. Si en el día de Su Revelación, todos los que están sobre la tierra dan muestras de fidelidad a Él, Mi más íntimo ser se alegrará, puesto que todos habrán alcanzado la cima de su existencia y se habrán encontrado frente a frente con su Bienamado y habrán reconocido hasta el más alto grado alcanzable en el mundo de la existencia, el esplendor de Aquel que es el Deseo de sus corazones. Si no es así, Mi alma, en verdad, se entristecerá. Yo, verdaderamente, he preparado a todas las cosas para este fin. ¿Cómo, entonces, puede alguien estar separado de Él como por un velo? Por ésto he invocado a Dios y continuaré invocándole. Él, verdaderamente, está cerca y está dispuesto a contestar".

Y asimismo Él dice: "Ellos incluso rehusarán darle a ese Árbol, que no es ni del Este ni del Oeste, el nombre de creyente, pues si fuesen a llamarle de ese modo, no lograrían entristecerle". ¿Oh mundo, ha escuchado tu oído en qué desamparo fueron reveladas estas palabras desde la aurora de la voluntad de Aquel que es el Lugar de Amanecer de todos los nombres? Él dice: "He educado a todos los hombres para que puedan reconocer esta Revelación y, sin embargo, el pueblo del Bayán rehúsa incluso conceder el nombre de creyente a ese Árbol bendito que no pertenece al Este ni al Oeste". ¡Ay, ay, por las cosas que Me han acontecido! ¡Por Dios! A manos de aquel que de día y de noche he criado (Mirza Ya¥yá), me ha acontencido lo que ha hecho lamentarse al Espíritu Santo y a los moradores del Tabernáculo de la Grandeza de Dios, el Señor de este maravilloso Día.

Asimismo, refutando a ciertos incrédulos, Él dice: "Pues nadie conoce el tiempo de la Revelación excepto Dios. Cuando quiera que ésta aparezca, todos deben reconocer al Punto de la Verdad y dar gracias a Dios". Aquellos que se han apartado de Mí han hablado como hablaron los seguidores de Juan (el Bautista). Pues ellos también protestaron contra Aquel que era el Espíritu (Jesús), diciendo: "La dispensación de Juan aún no ha terminado, ¿por qué has venido?" Ahora también, aquellos que Nos han repudiado, aunque nunca Nos han conocido y han sido en todo momento ignorantes de los fundamentos de esta Causa, sin saber de Quién procede ni qué significa, han dicho lo que ha causado que todas las cosas creadas suspiraran y se lamentaran. ¡Por Mi vida! El mudo nunca podrá desafiar a Aquel que encarna en Sí Mismo al reino de la expresión. Temed a Dios, oh pueblo, y examinad, entonces, lo que ha sido enviado con la verdad en el octavo Capítulo del sexto Vá¥id del Bayán y no seáis de los que se han apartado. Asimismo Él ha ordenado: "Este Capítulo debe ser leído una vez cada diecinueve días, que quizá ellos no sean velados en el momento de la revelación de Aquel a Quien Dios hará manifiesto, por consideraciones extrañas a los versículos que han sido y continúan siendo la más poderosa de todas las pruebas y testimonios".

kamranJuan, hijo de Zacarías, dijo lo que Mi Precursor ha dicho: "Diciendo, arrepentíos porque el Reino del cielo está cerca. Yo, en verdad, os bautizo con agua para el arrepentimiento, pero el que viene tras de Mí es más poderoso que Yo, Cuyo calzado no soy digno de llevar". Por ello, Mi Precursor, como un signo de sumisión y humildad, dijo: "La totalidad del Bayán es sólo una hoja entre las hojas de Su Paraíso". Y asimismo Él dice: "Yo soy el primero en adorarle y Me enorgullezco de Mi afinidad con Él". Y aún así, oh hombres, el pueblo del Bayán ha obrado de un modo tal, que Dhi'l-Jawshab, e Ibn-i-Anas y AÐBahá han buscado y continúan buscando refugio en Dios contra tales acciones. Este Agraviado, ante la faz de todas las religiones, Se ha ocupado, día y noche, en las cosas que son conducentes a la exaltación de la Causa de Dios, en tanto que esos hombres se han aferrado a lo que es causa de humillación y perjuicio.

Y asimismo Él dice: "Reconocedle por Sus versículos. Cuanto más negligentes seáis en esforzaros por conocerle, más dolorosamente estaréis velados en el fuego". ¡Oh vosotros entre el pueblo del Bayán que os habéis apartado de Mí! Meditad sobre estas más sublimes palabras que han procedido del manantial de la expresión de Aquel que es el Punto del Conocimiento. Escuchad, en este momento, estas palabras. Él dice: "En ese Día, el Sol de la Verdad se dirigirá al pueblo del Bayán y recitará este Súrih del Corán: 'Di: ¡Oh vosotros los incrédulos! Yo no adoro lo que vosotros adoráis, y vosotros no adoráis lo que Yo adoro. Yo nunca adoraré lo que vosotros adoráis, ni vosotros adoraréis lo que Yo adoro. A vosotros sea vuestra religión, y a Mí, Mi religión'". ¡Dios bondadoso! A pesar de estas claras afirmaciones y de estas brillantes y luminosas pruebas, todos están ocupados con sus vanas imaginaciones, ignoran al Deseado y están apartados de Él. ¡Oh extraviados! Despertad del sueño de la negligencia y prestad atención a estas palabras de Mi Precursor. Él dice: "El árbol de la afirmación, al apartarse de Él, es considerado como el árbol de la negación, y el árbol de la negación, al volverse hacia Él, es considerado como el árbol de la afirmación". Y asimismo Él dice: "Si alguien proclamare una Revelación y no adujere prueba alguna, no protestéis, ni Le aflijáis". En breve, este Agraviado ha estado, día y noche, expresando estas palabras: "Di: ¡Oh vosotros los incrédulos!", que quizá este sea el medio de despertar a la gente, y de que puedan adornarse con el ornamento de la equidad.

Y ahora, medita sobre estas palabras que difunden el hálito de la desesperación en Su dolorosa invocación a Dios, el Señor de los mundos. Él dice: "¡Glorificado eres Tú, oh Mi Dios! Atestigua que, mediante este Libro, he realizado un convenio con todas las cosas creadas referente a la Misión de Aquel a Quien Tú harás manifiesto, antes de que el convenio respecto a Mi propia Misión haya sido establecido. Suficiente testigo eres Tú y aquellos que han creído en Tus signos. Tú, verdaderamente, eres suficiente para Mí. En Ti he puesto Mi confianza, y Tú, verdaderamente, llevas cuenta de todas las cosas".

En otra ocasión Él dice: "¡Oh Espejos como Soles! Mirad al Sol de la Verdad. Vosotros, ciertamente, dependéis de él, si lo percibierais. Todos vosotros sois como peces, moviéndoos en las aguas del mar, velándoos a vosotros mismos de él, y sin embargo, preguntandoos de qué dependéis". Y asimismo Él dice: "Me quejo a ti, oh Espejo de Mi generosidad, contra todos los otros Espejos. Todos Me miran a través de sus propios colores". Estas palabras fueron enviadas desde la Fuente de la Revelación del Todogeneroso, e iban dirigidas al Siyyid Javád, conocido como Karbilá'í. Dios atestigua, y el mundo es Mi testigo, que este siyyid apoyó a este Agraviado e incluso escribió una detallada refutación contra los que se apartaron de Mí. Por otra parte, dos comunicaciones en las que él testifica la Revelación del Verdadero y en las que las evidencias de su alejamiento de todo cuanto no sea Él son claras y manifiestas, fueron enviadas por Nosotros a Æaydar-‘Alí. El manuscrito del siyyid es inequívoco, y es conocido por todos. Nuestro propósito al hacer esto fue que aquellos que Nos han negado puedan alcanzar las aguas vivientes del reconocimiento, y aquellos que se han apartado, sean iluminados con la luz de la conversión. Dios es Mi testigo de que este Agraviado no ha tenido otro propósito que no fuera el de transmitir la Palabra de Dios. Benditos sean los imparciales, y desdichados los que se han apartado. Aquellos que se han alejado de Mí han conspirado muchas veces, y han obrado engañosamente de diversas maneras. En una ocasión, se procuraron una fotografía de este siyyid y la pegaron en una hoja junto con las de otros, encabezadas por el retrato de Mirza Ya¥yá. En breve, ellos han apelado a todo tipo de medios para repudiar al Verdadero. Di: "El Verdadero ha venido tan manifiesto como el sol brillante; ¡oh, qué lástima que Él haya venido a la ciudad de los ciegos!" El siyyid anteriormente mencionado amonestó a los negadores y los emplazó ante el Más Sublime Horizonte, pero no logró grabar estas piedras que no pueden ser grabadas. Concerniente a él, ellos han dicho tales cosas en cuya contra él buscó refugio en Dios, exaltada sea Su gloria. Las súplicas que envió a esta Santa Corte se hallan ahora en Nuestra posesión. Dichosos sean los imparciales.

Reflexiona ahora sobre la lamentación del Punto Primordial contra los Espejos, que quizá los hombres puedan despertar, y volverse de la siniestra de las ociosas fantasías e imaginaciones, a la diestra de la fe y la certeza, y puedan ser conocedores de aquello de lo cual están velados. En verdad, es por el propósito de reconocer a esta Causa Más Grande, por la que ellos han surgido del mundo de la no-existencia al mundo del ser. Y asimismo Él dice: "Consagra, oh mi Dios, la totalidad de este Árbol a Él, a fin de que de él puedan ser revelados todos los frutos creados por Dios dentro de él, para Aquel por Cuyo intermedio Dios ha deseado revelar todo lo que a Le place. ¡Por Tu gloria! Yo no he deseado que este Árbol produzca jamás una rama, o una hoja, o un fruto, que no se incline ante Él en el Día de Su Revelación, o que rehúse alabarte a través de Él, como corresponde a la gloria de Su todagloriosa Revelación, y a la sublimidad de Su muy sublime Ocultación. Y si Tú observases en Mí, oh mi Dios, una rama, una hoja o un fruto, que no se haya inclinado ante Él en el día de Su Revelación, córtalo, oh Mi Dios, de ese Árbol, pues no es de Mí, ni retornará a Mí".

¡Oh pueblo del Bayán! ¡Juro por Dios! Este Agraviado no tiene otra intención que no sea manifestar la Causa que Le fue encomendado revelar. Si Le prestarais vuestro oído interior, oiríais en cada extremidad, cada miembro y cada vena, e incluso en cada cabello de este Agraviado, lo que conmovería y extasiaría al Concurso de lo alto y al mundo de la creación.

¡Oh Hádí! El fanatismo ciego de tiempos pasado ha apartado del Recto Sendero a las criaturas desventuradas. Medita sobre la secta shí’í. Durante doce siglos han clamado, "¡oh Qá'im!", hasta que al final todos dictaron la sentencia de Su muerte y Le hicieron sufrir el martirio, a pesar de su creencia y de su aceptación y reconocimiento del Verdadero -exaltada sea Su gloria- y del Sello de los Profetas, y de los Escogidos. Ahora es necesario reflexionar un momento, que quizá aquello que ha surgido entre el Verdadero y Sus criaturas pueda ser descubierto, y los hechos que han sido causa de protesta y negación, lleguen a ser conocidos.

¡Oh Hádí! Hemos escuchado el gemido de los púlpitos, a los que han subido los teólogos contemporáneos a esta Revelación como ha sido atestiguado por todos, y desde donde han maldecido al Verdadero y han sido la causa de que Le sucedieran tales cosas a Aquel que es la Esencia del Ser y a Sus compañeros, que ni el ojo ni el oído del mundo nunca han visto ni oído. Ahora tú has llamado y continúas llamando a la gente, pretendiendo ser Su vice-regente y Suespejo, a pesar de tu ignorancia de esta Causa, como consecuencia de no haber estado en Nuestra compañía.

Cada una de estas personas sabe muy bien que el Siyyid Mu¥ammad no era más que uno de Nuestros siervos. En los días en que, a petición del Gobierno Imperial Otomano viajamos a su capital, él Nos acompañó. Posteriormente, cometió aquello que -juro por Dios- ha hecho que la Pluma del Altísimo llorara y que Su Tabla gimiera. Nosotros, por consiguiente, le expulsamos; después de lo cual él se unió a Mirza Ya¥yá, e hizo lo que ningún tirano jamás ha hecho. Nosotros le abandonamos y le dijimos: "¡Vete, oh negligente!" Después de que estas palabras fueran expresadas, él se unió a la orden de los mawlavis, permaneciendo en su compañía hasta el momento en que fuimos llamdos a partir.

¡Oh Hádí! No te permitas convertirte en el instrumento para la diseminación de nuevas supersticiones, y rehúsa formar, una vez más, una secta similar a la de los shí'íes. Reflexiona acerca de cuán grande ha sido la cantidad de sangre derramada. Tú, entre otros, quien has pretendido tener conocimiento, y asimismo los teólogos shí'íes, todos y cada uno de ellos, en el primer año y en los siguientes, han maldecido al Verdadero, y han decretado que Su santísima sangre sea derramada. ¡Teme a Dios, oh Hádí! No desees que los hombres sean nuevamente afligidos con las vanas imaginaciones de los tiempos pasados. Teme a Dios, y no seas de los inicuos. En estos días hemos oído que te estás esforzando en echar mano a cada copia del Bayán, para destruirla. Este Agraviado te pide que, por el amor de Dios, renuncies a esta intención. Tu inteligencia y juicio jamás han superado ni superan la inteligencia y el juicio de Aquel que es el Príncipe del Mundo. Dios testifica y es Mi testigo, de que este Agraviado no ha estudiado el Bayán ni ha sido informado de su contenido. No obstante, es sabido, y resulta claro e indubitable, que Él ha ordenado que el Libro del Bayán sea la base de Sus obras. Teme a Dios, y no te entrometas en asuntos que trascienden mucho más allá de ti. Durante doce siglos, los que se parecen a ti, han afligido a los desventurados shí'íes en el foso de las vanas fantasías y las ociosas imaginaciones. Finalmente, en el Día del Juicio han aparecido cosas, contra las cuales los opresores del pasado han buscado refugio en el Verdadero.

Percibe ahora cómo el grito de Aquel que es el Punto, se eleva por Su expresión. Él suplica a Dios, que si apareciere de este Árbol -el cual es Su bendito Ser- un fruto, una hoja o una rama, que no creyese en Él, que Dios la corte inmediatamente. Y asimismo Él dice: "Si alguien hiciese una declaración y no lograse sostenerla mediante prueba alguna, no le rechacéis". ¡Y aún así, ahora, aunque sostenido por un centenar de libros, tú Le has rechazado y te regocijas de ello!

Nuevamente repito, y te suplico que escudriñes cuidadosamente lo que ha sido revelado. Las brisas de la expresión de esta Revelación no deben ser comparadas con las de épocas anteriores. Este Agraviado ha sido afligido constantemente, y no ha encontrado lugar seguro en el que pudiera estudiar los escritos del Más Exaltado (el Báb), o los de cualquier otro. Alrededor de unos dos meses después de Nuestro llegada a Irak, siguiendo el mandato de su Majestad el Sháh de Persia -quiera Dios asistirle- se Nos unió Mirza Ya¥yá. Le dijimos: "De acuerdo con la orden Real, hemos sido enviados a este lugar. Es aconsejable para ti permanecer en Persia. Enviaremos a Nuestros hermano, Mirza Músá, a algún otro lugar. Ya que vuestros nombres no han sido mencionados en el Real decreto, podéis levantaros y prestar algún servicio". Posteriormente, este Agraviado partió de Bagdád, y por dos años, Se retiró del mundo. A Nuestro regreso, encontramos que él no se había marchado, y había aplazado su partida. Este Agraviado Se sintió muy entristecido. Dios testifica y es Nuestro testigo, de que en todo momento hemos estado ocupados en la propagación de esta Causa. Ni las cadenas, ni los lazos, ni los cepos, ni el encarcelamiento, han podido impedirnos revelar Nuestro Ser. En aquella tierra, prohibimos toda maldad y todo acto impío e indecoroso. Día y noche enviamos Nuestras Tablas en todas direcciones. No hemos tenido otro propósito que no fuera el de edificar las almas de los hombres y exaltar la bendita Palabra.

Designamos especialmente a ciertas personas para reunir los escritos del Punto Primordial. Cuando ello fue realizado, convocamos a Mirza Ya¥yá y a Mirza Vaháb-i-Khurásání, conocido como Mirza Javád, a que se reunieran en cierto lugar. En conformidad con Nuestras instrucciones, ellos completaron la tarea de transcribir dos copias de las obras del Punto Primordial. ¡Juro por Dios! Este Agraviado, debido a Su constante asociación con los hombres, no ha observado a esos libros, ni ha contemplado esos escritos con ojos externos. Cuando partimos, estas escrituras estaban en posesión de esas dos personas. Se acordó que Mirza Ya¥yá las guardaría y viajaría a Persia, y las diseminaría por todo el país. Este Agraviado, a petición de los Ministros del Gobierno Otomano, viajó a la capital. Cuando llegamos a Mosul, encontramos que Mirza Ya¥yá había partido hacia esa ciudad antes que Nosotros, y Nos aguardaba allí. En breve, los libros y escritos fueron dejados en Bagdád, mientras él mismo viajó a Constantinopla y se reunió con estos siervos. Dios es testigo ahora de las cosas que Le han sobrevenido a este Agraviado, ya que, después de habernos esforzado tan ardorosamente, él (Mirza Ya¥yá) abandonó los escritos y se unió a los exiliados. Este Agraviado, durante un largo período, estuvo abrumado por infinitas aflicciones, hasta el tiempo en que, en cumplimiento de medidas de las que nadie salvo el único Dios verdadero está enterado, despachamos los escritos a otro lugar en otro país, debido al hecho de que en Irak todos los documentos deben ser cuidadosamente examinados todos los meses, para que no se echen a perder y desaparezcan. Dios, sin embargo, los preservó y los envió a un lugar que previamente había ordenado. Él, verdaderamente, es el Protector, el Socorredor.

Dondequiera que fuera este Agraviado, Mirza Ya¥yá Le seguía. Tú mismo atestiguas y bien conoces que todo cuanto se ha dicho es la verdad. El Siyyid de IÐfáhán, no obstante, subrepticiamente le embaucó. Ellos cometieron aquello que causó la más grande consternación. Ojalá preguntaras a los funcionarios del gobierno, acerca de la conducta de Mirza Ya¥yá en aquel país. Aparte de todo esto, te impoloro por Dios, el Único, el Incomparable, el Señor de Fortaleza, el Más Poderoso, que examines cuidadosamente la correspondencia enviada en su nombre al Punto Primordial, que quizá puedas contemplar las evidencias, tan claras como el sol, de Aquel que es la Verdad. Asimismo, de las palabras del Punto del Bayán -que las almas de todos salvo la Suya, sean sacrificadas por amor a Él- ha provenido lo que ningún velo puede oscurecer, lo que ni los velos de gloria ni los velos interpuestos por quienes se han desviado, pueden ocultar. Verdaderamente, los velos han sido rasgados por el dedo de la voluntad de tu Señor, el Fuerte, el Todosubyugador, el Todopoderoso. Ciertamente, desesperante es el estado de los que Me han calumniado y Me han envidiado. No hace mucho, fue manifestado que has atribuido a otros la autoría del Kitáb-i-Íqán y de otras Tablas. ¡Juro por Dios! Esta es una grave injusticia. ¡Los demás son incapaces de comprender su significado, cuanto menos de revelarlo!

HaÐan-i-Mázindarání fue el portador de setenta Tablas. A su muerte, estas no fueron entregadas a aquellos a quienes estaban dirigidas, sino que fueron confiadas a una de las hermanas de este Agraviado, quien, sin razón alguna, se ha apartado de Mí. Dios sabe qué sucedió con Sus Tablas. Esta hermana nunca había vivido con Nosotros. Juro por el Sol de la Verdad, que después que hubieron sucedido estas cosas ella nunca vio a Mirza Ya¥yá y permaneció ignorante de Nuestra Causa, pues en aquellos días ella estaba alejada de Nosotros. Ella vivía en un barrio, y este Agraviado en otro. Sin embargo, como una muestra de Nuestra bondad, Nuestro afecto y compasión, unos días antes de Nuestra partida la visitamos a ella y a su madre para que quizá pudiera beber de las aguas vivientes de la fe, y alcanzar aquello que la acercaría a Dios en este día. Dios bien sabe y es Mi testigo, y ella misma lo atestigua, que Yo no tenía ningún otro pensamiento salvo éste. Finalmente -alabado sea Dios- ella lo logró a través de Su gracia, y fue adornada con el ornamento del amor. No obstante, después de que habíamos sido exiliados y habíamos partido de Irak a Constantinopla, cesaron de llegarnos sus noticias. Después de Nuestro alejamiento de la Tierra de ®á (Teherán), dejamos de vernos con Mirza Ri¤á-Qulí, Nuestro hermano, y no recibimos ninguna noticia especial referente a ella. En los primeros días todos vivíamos en la misma casa, la cual más tarde fue vendida en subasta por una suma insignificante, y los dos hermanos, Farmán-Farmá y Æisámu's-Sal¶anih, la compraron y la dividieron entre ellos. Después de que ocurriera esto, Nos separamos de Nuestro hermano. Él estableció su residencia cerca de la entrada del Masjid-i-Sháh, mientras Nosotros vivimos cerca de el Postigo de Shimírán. Después de esto, sin embargo, esta hermana, sin razón alguna, mostró hacia Nosotros una actitud hostil. Este Agraviado guardó silencio en todas las circunstancias. No obstante, la hija de Nuestro difunto hermano Mirza-Mu¥ammad-Æasan -con él sea la gloria de Dios, Su paz y Su misericordia- quien estaba comprometida en matrimonio con la Rama Más Grande (‘Abdu'l-Bahá), fue llevada por la hermana de este Agraviado desde Núr hasta su propia casa, y desde allí fue enviada a otro lugar. Algunos de Nuestros compañeros y amigos en varios lugares se quejaron contra esto, ya que representaba una acción muy grave, y fue desaprobada por todos los amados de Dios. ¡Cuán extraño es que Nuestra hermana se la llevara a su propia casa, y luego dispusiera que fuese trasladada a otro lugar! A pesar de esto, este Agraviado permaneció, y permanece aún, sereno y silencioso. No obstante, una palabra fue dicha, para tranquilizar a Nuestros amados. Dios testifica y es Mi testigo, de que todo lo dicho es la verdad y que fue expresado con sinceridad. Ninguno de Nuestros amados, ya sea de estas regiones o de aquel país, pudo creer que Nuestra hermana fuese capaz de un acto tan contrario a la decencia, al afecto y a la amistad. Después que tal cosa sucediera, reconociendo que el camino se encontraba obstruido, se condujeron en una forma bien conocida por ti y por otros. Por tanto, debe ser evidente cuán intenso fue el dolor que esta acción infligió a este Agraviado. Más tarde, ella compartió la suerte de Mirza Ya¥yá. Ahora Nos están llegando informes contradictorios sobre ella y no está claro lo que ella dice o hace. Imploramos a Dios -bendito y glorificado sea Él- que la haga retornar a Él, y le ayude a arrepentirse ante la puerta de Su gracia. Él, ciertamente, es el Poderoso, el Perdonador y, en verdad, Él es el Omnipotente, el Clemente.

Asimismo en otra ocasión Él dice: "Si Él apareciese en este mismo instante, Yo sería el primero en adorarle y el primero en postrarme ante Él". ¡Sed justos, oh pueblo! El propósito del Más Exaltado (el Báb) fue asegurar que la proximidad de la Revelación no apartaría a los hombres de la Divina y Sempiterna Ley, así como los compañeros de Juan (el Bautista) fueron impedidos de reconocer a Aquel que es el Espíritu (Jesús). Una y otra vez, Él ha dicho: "No permitáis que el Bayán y todo lo que en él ha sido revelado, os aparten de la Esencia del Ser y el Señor de los visible e invisible". Si alguien, teniendo en cuenta este mandamiento obligatorio, se aferrase al Bayán, él ciertamente, se habrá apartado de la sombra del bendito y exaltado Árbol. Sed justos, oh pueblo, y no seáis de los negligentes.

Y asimismo Él dice: "No dejéis que los nombres os separen como por un velo de Aquel que es su Señor, incluso el nombre del Profeta, puesto que tal nombre no es más que una creación de Su expresión". Y asimismo, en el séptimo capítulo del segundo Vá¥id, Él dice: "¡Oh pueblo del Bayán! No actuéis como lo ha hecho el pueblo del Corán, pues si lo hacéis, los frutos de vuestra noche se convertirán en nada". Y más adelante, Él -glorificada sea Su mención, dice: "Si alcanzas Su Revelación, y Le obedeces, habrás revelado el fruto del Bayán; de lo contrario, no eres digno de mención ante Dios. Compadécete de ti mismo. Si no ayudas a Aquel que es la Manifestación del Señorío de Dios, no seas, entonces, causa de tristeza para Él". Y más adelante Él dice -magnificada sea Su posición: "Si no has alcanzado la Presencia de Dios, no aflijas, entonces, al Signo de Dios. Vosotros renunciaréis a lo que pueda beneficiar a quienes reconocen el Bayán, si renunciáis a lo que pueda dañarle a Él. Sin embargo, sé que os negaréis a hacerlo".

¡Oh Hádí! Me parece que es en virtud de estas expresiones indudables que tú has determinado hacer desaparecer el Bayán. Presta atención a la voz de este Agraviado, y renuncia a esta opresión que ha hecho temblar los pilares del Bayán. Yo no he estado en Chihríq ni en Máh-Kú. Actualmente han circulado entre tus discípulos, declaraciones idénticas a las hechas por los shí'íes, quienes han dicho en el Corán está inconcluso. Esta gente también afirma que este Bayán no es el original. Existe la copia manuscrita de Siyyid Æusayn, como así también, la copia manuscrita de Mirza A¥mad.

¿Consideras tú como un agraviado a quien en este mundo nunca descargó un solo golpe, y estuvo continuamente rodeado por cinco de las doncellas de Dios? ¿E imputas al Verdadero, Quien desde Sus primeros años hasta el presente, ha estado en las manos de Sus enemigos y ha sido atormentado por las peores aflicciones del mundo, tales cargos como los que ni los judíos atribuyeron a Cristo? Escucha la voz de este Agraviado y no seas de los que se hallan completamente perdidos.

Y asimismo Él dice: "¡Cuántos los fuegos que Dios convierte en luz por medio de Aquel a Quien Dios hará manifiesto; y cuán numerosas las luces que se vuelven fuego a través de Él! Contemplo Su aparición como la del sol en medio del cielo, y la desaparición de todo como la de las estrellas de la noche al llegar el día". Tú tienes oídos, oh mundo, para oír la voz del Verdadero y juzgar equitativamente esta Revelación, la Cual, tan pronto apareció, el Sinaí exclamó: "Aquel que platicó sobre Mí ha venido con signos manifiestos y pruebas resplandecientes, a pesar de todo negligente que se ha extraviado lejos, y de todo calumniador mentiroso que ha deseado apagar la luz de Dios con sus calumnias, y borrar los signos de Dios con su malicia. Ellos, ciertamente, son de los que han actuado inicuamente en el Libro de Dios, el Señor de los mundos".

Y asimismo Él dice: "El Bayán es, de principio al fin, el repositorio de todos Sus atributos y el tesoro tanto de Su fuego como de Su luz". ¡Gran Dios! El alma es transportada por la fragancia de esta expresión, puesto que Él declara, con infinita tristeza, aquello que Él percibe. Igualmente, Él dice a la Letra del Viviente, Mullá Báqir -la gloria de Dios y Su amorosa bondad sean con él: "Quizá tú puedas, en ocho años, en el día de Su Revelación, alcanzar Su Presencia".

Sabe, oh Hádí, y sé de los que escuchan. Juzga equitativamente. Los compañeros de Dios y los Testimonios de Aquel que es la Verdad, en Su mayor parte, han sufrido el martirio. Sin embargo, tú aún están vivo. ¿Cómo es que te has librado? ¡Juro por Dios! Es por tu negación, mientras que el martirio de las almas benditas fue debido a su confesión. Toda persona justa e imparcial dará testimonio de ello, por cuanto la causa y el motivo de ambos son claros y evidentes como el sol.

Y asimismo Él Se dirige a Dayyán, quien fue agraviado y sufrió el martirio, diciendo: "Tú reconocerás tu valía a través de las palabras de Aquel a Quien Dios hará manifiesto". Él, asimismo, lo declaró la tercera Letra en creer en Aquel a Quien Dios hará manifiesto, con estas palabras: "¡Oh tú que eres la tercera Letra en creer en Aquel a Quien Dios hará manifiesto!"

Y asimismo Él dice: "No obstante, si Dios quiere, te hará conocer por medio de las palabras de Aquel a Quien Dios hará manifiesto". Dayyán, quien de acuerdo con las palabras de Aquel que es el Punto -que las almas de todos salvo la Suya sean sacrificadas por amor a Él- es el repositorio de la confianza del único Dios verdadero -exaltada sea Su gloria- y el tesoro de las perlas de Su conocimiento, fue obligado a sufrir por ellos un martirio tan cruel, que el Concurso de lo alto lloró y se lamentó. Él (el Báb) le había enseñado el oculto y preservado conocimiento, y se lo había confiado, mediante Sus palabras: "¡Oh tú quien eres llamado Dayyán! Este es un oculto y preservado Conocimiento. Lo hemos confiado a ti, y lo hemos traído a ti, como una señal de honor de parte de Dios, ya que el ojo de tu corazón es puro. Tú apreciarás su valor y estimarás su excelencia. Dios, ciertamente, se ha dignado conferir al Punto del Bayán un oculto y preservado Conocimiento, cuyo igual Dios no ha enviado antes de esta Revelación. Es mucho más valioso que cualquier otro conocimiento en opinión de Dios, ¡glorificado sea Él! Él, ciertamente, ha hecho de él Su testimonio, del mismo modo que ha hecho que los versículos sean Su testimonio". Este oprimido, quien fue el repositorio del conocimiento de Dios, conjuntamente con Mirza ‘Alí-Akbar, uno de los parientes del Punto Primordial -con Él sean la gloria de Dios y Su misericordia- y Abu'l-Qásim-i-Káshí, y varios otros, sufrieron el martirio por el decreto dictado por Mirza Ya¥yá.

¡Oh Hádí! Este libro al que él titulara "Mustayqiz" se halla en tu posesión. Léelo. Aunque has visto el libro, examínalo de nuevo, que quizá puedas obtener para ti una excelsa sede bajo el dosel de la verdad.

Del mismo modo, Siyyid Ibráhím, acerca de quien, de la Pluma del Punto Primordial, alabada sea Su expresión, han fluido estas palabras: "Oh tú quien eres mencionado como Mi amigos en Mis escritos, y como Mi recuerdo en Mis libros, cercano a Mis escrituras, y como Mi nombre en el Bayán", el cual, conjuntamente con Dayyán, ha sido apodado por él (Mirza Ya¥yá), Padre de Iniquidades y Padre de Calamidades. Juzga imparcialmente, cuán dolorosa ha sido la condición de estos oprimidos, no obstante el hecho de que uno de ellos estaba ocupado en servirle, en tanto que el otro era su huésped. En breve, juro por Dios, los hechos que él cometió fueron tales, que Nuestra Pluma se avergüenza al referirse a ellos.

Reflexiona un momento sobre la deshonra infligida al Punto Primordial. Considera lo que ha sucedido. Cuando este Agraviado, después de un retiro de dos años, durante los cuales deambuló por los desiertos y las montañas, regresó a Bagdád, como resultado de la intervención de algunos que durante un largo período tiempo Le habían buscado en el yermo, un tal Mirza Mu¥ammad-‘Alí de Rasht, vino a verle y, ante un gran número de personas reunidas, relató lo que se había hecho en detrimento del honor del Báb, lo cual, en verdad, ha abrumado a todas las tierras con pesar. ¡Gran Dios! ¿Cómo han podido tolerar esta gravísima traición? En breve, imploramos a Dios que ayude al perpetrador de este hecho a arrepentirse y a volverse hacia Él. Él, verdaderamente, es el Auxiliador, el Omnisapiente.

En cuanto a Dayyán -que la gloria de Dios y Su misericordia sean con él- llegó a Nuestra presencia de acuerdo con lo que había sido revelado por la Pluma del Punto Primordial. Rogamos a Dios que ayude a los negligentes a retornar a Él, y a los que se han apartado, a dirigirse a Él, y a aquellos que Le han negado, a reconocer esta Causa que, tan pronto como apareció, todas las cosas creadas proclamaron: "¡Aquel que estaba oculto en el Tesoro del Conocimiento y estaba inscrito por la Pluma del Altísimo en Sus Libros, en Sus Escrituras, en Sus Pergaminos y en Sus Tablas, ha venido!"

En relación con esto, se ha estimado necesario mencionar aquellas tradiciones que han sido registradas con referencia a la bendita y honrada ciudad de ‘Akká, que quizá, oh Hádí, busques un sendero hacia la Verdad y un camino conducente a Dios.

En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso.

Lo siguiente ha sido registrado con referencia a los méritos de ‘Akká, y del mar, y del ‘Aynu'l-Baqar (La Fuente de la Vaca), que se halla en ‘Akká:

‘Abdu'l-‘Azíz, hijo de ‘Abdu'l-Salám, nos ha relatado que el Profeta -que las bendiciones de Dios y Sus salutaciones sean con Él- ha dicho: "‘Akká es una ciudad en Siria a la que Dios ha mostrado especialmente Su misericordia".

Ibn-i-Mas'úd -quiera Dios estar complacido con él- ha declarado: "El Profeta -que las bendiciones y las salutaciones de Dios sean con Él- ha dicho: 'De todos las riberas, la mejor es la ribera de Ascalón, y el mérito de ‘Akká sobre el de Ascalón y el de todas las otras riberas, es como el mérito de Mu¥ammad por encima de todos los otros Profetas. Os traigo nuevas de una ciudad entre dos montañas en Siria, en medio de una pradera que se llama ‘Akká. Verdaderamente, a quien entre allí, anhelante y ansioso por visitarla, Dios le perdonará sus pecados, tanto del pasado como del futuro. Y aquel que parte de ella de otro modo que no sea como peregrino, Dios no bendecirá su partida. En ella hay una fuente, llamada la Fuente de la Vaca. Quienquiera beba un sorbo de ella, Dios llenará de luz su corazón y le protegerá del más grande terror en el Día de la Resurrección'".

Anas, hijo de Málik -quiera Dios estar complacido con él- ha dicho: "El Apóstol de Dios -que las bendiciones de Dios y Sus salutaciones sean con Él- ha dicho: 'En la ribera del mar hay una ciudad, suspendida bajo el Trono y llamada ‘Akká. Aquel que mora en ella, firme y esperando una recompensa de Dios -exaltado sea Él- Dios pondrá por escrito para él, hasta el Día de la Resurrección, la recompensa de aquellos que han sido pacientes, se han levantado, se han arrodillado y se han postrado ante Él'".

Y Él -que las bendiciones de Dios y Sus salutaciones sean con Él- ha dicho: "Os anuncio una ciudad, sobre las riberas del mar, blanca, cuya blancura place a Dios, ¡exaltado sea Él! Ella es llamada ‘Akká. Quien haya sido picado por una de sus pulgas, es mejor, en la estima de Dios, que aquel que ha recibido un severo golpe en el sendero de Dios. Y aquel que allí eleva el llamado a la oración, su voz ascenderá hasta el Paraíso. Y aquel que permanece en ella durante siete días frente al enemigo, Dios le reuniría con Khi¤r -la paz sea con Él- y Dios le protegerá del más grande terror en el Día de la Resurrección". Y Él -que las bendiciones de Dios, exaltado sea Él, y Sus salutaciones, sean con Él- ha dicho: "Hay reyes y príncipes en el Paraíso. Los pobres de ‘Akká son los reyes del Paraíso y sus príncipes. Un mes en ‘Akká es mejor que un millar de años en cualquier otro lugar".

El Apóstol de Dios -que las bendiciones de Dios y Sus salutaciones sean con Él- se dice que ha dicho: "Bendito el hombre que ha visitado ‘Akká, y bendito el que ha visitado al visitante de ‘Akká. Bendito aquel que haya bebido de la Fuente de la Vaca y se haya lavado en sus aguas, pues las doncellas de negros ojos beben alcanfor en el Paraíso, el cual ha provenido de la Fuente de la Vaca y de la Fuente del Salván (Siloam), y del Manantial de Zamzam. Bienaventurado el que haya bebido de estas fuentes y se haya lavado en sus aguas, pues Dios ha prohibido al fuego del infierno tocarle a él y a su cuerpo, en el Día de la Resurrección".

El Profeta -que las bendiciones de Dios y Sus salutaciones sean con Él- se afirma que ha dicho: "En ‘Akká hay obras de supererogación y actos beneficiosos que Dios ha concedido especialmente a quienquiera Él desea. Y aquel que dice en ‘Akká: 'Glorificado sea Dios, y alabado sea Dios, y no existe otro Dios salvo Dios, y Dios es el más grande, y no existe poder ni fortaleza salvo en Dios, el Exaltado, el Poderoso', Dios decretará para él un millar de buenas acciones, borrará de él un millar de malas acciones, le elevará un millar de grados en el Paraíso y le perdonará sus transgresiones. Y quienquiera diga en ‘Akká: 'Pido perdón a Dios', Dios perdonará todas sus culpas. Y aquel que recuerde a Dios en ‘Akká, por la mañana y al atardecer, en la noche y al amanecer, es mejor a la vista de Dios que aquel que porta espadas, lanzas y armas en el sendero de Dios, ¡exaltado sea Él!"

El Apóstol de Dios -que las bendiciones de Dios y Sus salutaciones sean con Él- también ha dicho: "El que mira el mar al atardecer, y a la puesta del sol dice: '¡Dios es el Más Grande!', Dios perdonará sus pecados, aunque se hayan amontonado como pilas de arena. Y el que cuenta cuarenta olas, mientras repite: 'Dios es el Más Grande' -exaltado sea Él- Dios perdonará sus pecados, tanto del pasado como del futuro".

El Apóstol de Dios -que las bendiciones de Dios y Sus salutaciones sean con Él- ha dicho: "El que mira el mar una noche completa, es mejor que aquel que ha pasado dos meses enteros entre el Rukn y el Maqám. Y el que se ha criado en las riberas del mar es mejor que aquel que se ha criado en otro lugar. Y aquel que yace en la orilla, es como aquel que está de pie en otro lugar".

Verdaderamente, el Apóstol de Dios -que las bendiciones de Dios, exaltado sea Él, y Sus salutaciones sean con Él- ha dicho la verdad.

GLOSARIO
‘ABA-BASIR:

Hijo de un mártir de Zanján; fue decapitado en esa ciudad por su fe.

‘ABDU'L-‘AZÍZ:
Hijo de ‘Abdu’l-Salám.
‘ABDU'L-SALÁM:

Un famoso eclesiástico musulmán de la secta Sunní.

ABÍ-ABDI’LLÁH:

Término árabe que se usa para referirse a Imam Jaafar Sádiq, el sexto Imam de los Shí’íes.

ABÚ-‘ALÍ SÍNÁ (980-1037 D.C.):

Avicena. Un médico y filósofo árabe nacido en Persia y conocido en Occidente como el Hipocrates y el Aristóteles de los árabes.

ABÚ DHAR:

Abú Dhar Ghifárí; un iletrado pastor que se convirtió en un discípulo estimado de Mu¥ammad.

ABÚ-JA’FAR-I-®ÚSÍ Y JÁBIR:

Dos musulmanes que al igual que Mufa¤¤al transmitieron tradiciones del Imam Sádiq.

ABU’L-QÁSIM-I-KÁSHÍ:

Un sabio Bábí de Káshán que fue martirizado en Bagdád por los seguidores de Mirza Ya¥yá.

ABÚ-NA«R:

Abú-NaÐr Farábí; filósofo y escritor Persa que vivió en siglo cuarto D.H.

‘ÁD:

Poderosa tribu árabe, destruida, al igual que Thamúd, por su idolatría.

AKHTAR:

“La Estrella”, periódico reformista persa publicado en Constantinopla e influenciado por los azalíes.

‘AKKÁ:

Nombre arábico para la ciudad de Akko situada en la costa del actual Israel cerca de Haifa. En el siglo XIX, como una ciudad prisión o colonia penal del Imperio Turco, era un sitio tan sucio que se dice que cuando un pájaro sobrevolaba ‘Akká se caía muerto debido a su hedor. En 1868 Bahá’u’lláh fue confinado a ‘Akká, donde a Su llegada, lo nombró la Más Grande Prisión.

ANCIANO DE LOS DÍAS:

Un título de Dios; en la Biblia, peculiar del Libro de Daniel.

ARCA CARMESÍ:

A cada una de las Dispensaciones del pasado se le refiere como a un “Arca”; ésta, se refiere a la Causa de Bahá’u’lláh.

ASAMBLEA, LA:

La Asamblea de los representantes del pueblo: el Parlamento.

ASCALÓN:
Ciudad costera al sur de Paletina (Jueces 14:19).
ASHRAF:

Áqá Siyyid Ashraf. Un mártir bahá’í cuya firmeza, así como la de su madre, conocida como Umm-i-Ashraf (Madre de Ashraf), fue muchas veces alabado por Bahá’u’lláh. Ashraf, hijo de un mártir, nació en el sitiado fuerte de Zanján. Fue detenido como Bábí, brutalmente apalizado y sentenciado a muerte, no obstante se negó a retractarse de su fe. Su madre fue llevada a la prisión para persuadirle para que renunciara a fin de salvar su vida pero, en lugar de eso, su madre le dijo que le repudiaría si éste negaba su fe. Áqá Siyyid Ashraf fue martirizado en 1870.

‘AYNU'L-BAQAR:
Antigua fuente de ‘Akká.
‘AZÍM:

Un creyente al que el Báb reveló el nombre y el advenimiento de Bahá’u’lláh. (Dios pasa, pág. 27).

Báb, EL
(1819-1850):

lit. La Puerta. El título asumido por Siyyid ‘Alí-Mu¥ammad, el Precursor de Bahá’u’lláh y Profeta Fundador de la Fe Bábí. Nació en Shíráz el 20 de Octubre de 1819. El 23 de Mayo de 1844 Siyyid ‘Alí-Mu¥ammad declaró ser el Báb o ‘Puerta de Dios’ al discípulo Shaykhí: Mullá Æusayn-i-Bushrú’í.

El Báb proclamó ser el Prometido del Islám, el Qá’im, y dijo que la Misión de Su Dispensación era la de advertir a la gente del inminente advenimiento de otro Profeta, ‘Aquel Quien Dios hará manifiesto’.

BábÍ:

Seguidor del Báb o perteneciente a Su Revelación.

BADÍ‘:

Único, maravilloso. El título dado por Bahá’u’lláh a Áqá Buzurg-i-Níshápúrí, el joven de 17 años que llevó el Law¥-i-Sul¶án a NáÐiri’d-Dín Sháh.

Aunque era conocido como un joven rebelde, Áqá Buzurg fue conmovido cuando Nabíl le relató algunos versos en los que Bahá’u’lláh describía Sus sufrimientos. Caminó desde Mosul a ‘Akká, donde llegó en 1869, para visitar a Bahá’u’lláh. Sus dos audiencias con Bahá’u’lláh transformaron por completo a este joven. Aunque eran muchos los que habían buscado el honor de portar la Tabla de Bahá’u’lláh al Sháh, Bahá’u’lláh encomendó esta misión a Áqá Buzurg, a quien Bahá’u’lláh confirió el nombre de Badí‘. Cuando Badí‘ regresó a Persia y entregó la Tabla al Sháh, fue torturado con el bastinado, fue marcado con hierros calientes y, finalmente, se le dio muerte. Bahá’u’lláh a menudo ensalzaba su heroismo; en una Tabla declaró que la posición de Badí‘ era tan elevada que estaba más allá de toda descripción y le otorgó el título de Fakhru’sh-Shuhadá’ (Orgullo de los Mártires). Shoghi Effendi le nombró Apostol de Bahá’u’lláh.

BALÁL:

“SÍN” y “SHÍN”. Esclavo etíope que fuera uno de los primeros conversos a la Fe de Islám. El Profeta le confió la tarea de convocar a los fieles a la oración, convitiéndose así en el primer mu’dh dhin del Islám. Debido a que tartamudeaba y pronunciaba incorrectamente la letra árabe “shín”, articulándola “sín”, no podía hacer el llamado correctamente, pero la perfección de su corazón compensaba el defecto de su lengua.

BAYÁN:
lit. Explicación, exposición o expresión.

El Bayán Persa es la obra doctrinal de mayor importancia del Báb, el cual Shighi Effendi ha descrito como un “depósito de le-yes y preceptos de la nueva Dispensación y el tesoro que encierra la mayoría de las referencias y tributos del Báb, además de Sus avisos referentes a ‘Aquel Quien Dios hará manifiesto”. Revelado en la fortaleza de Máh-Kú, el Bayán persa comprende unos 8.000 versículos y está dividido en nueve partes llamadas Vá¥ids, de diecinueve capítulos cada uno, salvo el último Vá¥id, que consta de diez capítulos. El libro, ha escrito Shoghi Effendi, “debe ser considerado principalmente como un elogio al Prometido, más que un código de leyes y ordenanzas designadas a una guía permanente de futuras generaciones.” En el tercer Vá¥id, el Báb hace referencia específica al nombre del Prometido y anticipa Su Orden Mundial: “Bienaventurado es aquel que fija su mirada en el Orden de Bahá'u'lláh y da gracias a su Señor. Pues Él, sin duda, será manifiesto. De hecho, Dios lo ha ordenado irrevocablemente en el Bayán.” Esta declaración, según Shoghi Effendi, merece el rango de una de las declaraciones más significativas registradas en cualquiera de los Escritos del Báb'.

El Bayán árabe es una obra “menor y de menos peso” del Báb, revelado en el fuerte de Chihríq durante los últimos meses de Su vida.

El término Bayán también se refiere a la Revelación del Báb como ha sido registrado en Sus Escritos.

CARMELO, MONTE:

La montaña a la que se refirió Isaías como la ‘montaña del Señor’. Lugar en que se encuentra el Centro Mundial Bahá’í, incluido varios Lugares Sagrados Bahá’ís, de las cuales las más importantes son: el Mausoleo del Báb y los Jardines Monumento. El Monte Carmelo es también donde se ubican las instituciones administrativas mundiales bahá’ís: la Sede de la Casa Universal de Justicia, el edificio de los Archivos Internacionales y las demás presentes y futuras instituciones del Orden Administrativo Mundial Bahá’í, incluidos el Centro Internacional de Enseñanza, el Centro para el Estudio de los Textos Sagrados y la Biblioteca Internacional Bahá’í además del Mashriqu’l-Adhkár de Haifa que se construirá en el Monte Carmelo en un lugar ya designado.

DAYYÁN:

Título otorgado por el Báb a Asadu’lláh de Khoy, un devoto y distinguido creyente. Fue el tercero en reconocer la verdadera posición de Bahá’u’lláh antes de Su declaración. Fue asesinado en Bagdád por los seguidores de Mirza Ya¥yá (los Rompedores del Alba, pág. 306; La Narración de Nabíl, Abreviada, pág. 122).

DHI’L JAWSHAN:

Término árabe cuyo significado es “cubierto de armadura”, aplicado a Mullá ‘Abdu’lláh, el asesino del Imam Æusayn.

FARMÁN-FARMÁ:

Título del príncipe Firaydún Mirza, hijo del príncipe ‘Abbás Mirza, un hermano de Mu¥ammad Sháh.

FÁ®IMIH, LIBRO DE:

Libro revelado por Gabriel para Fá¶imih como cosuelo después de la muerte de su Padre, y que el Islám Shí’í cree que se halla en posesión del esperado Qáim.

HÁDÍ:
Véase Mirza Hádí.
ÆÁJÍ MUÆAMMAD-RIÆÁ:

Respetable bahá’í de ‘Ishqábád, martirizado en 1889.

ÆÁJÍ NA«ÍR
(DE QAZVÍN):

Mercader cuyo nombre completo era Æájí Mu¥ammad NaÐír; fue martirizado en Rasht en 1300 D.H. (1882-3). (A Traveller’s Narrative, pág. 307).

ÆÁJÍ SHAYKH MUÆAMMAD ‘ALÍ:

Mercader bahá’í de Qazvín (Persia), conocido como Nabíl Ibn-i-Nabíl; vivió en Estambul desde 1882; se suicidó en esa ciudad el 9 de Rajab de 1307 (1 de Mirza de 1890).

HÁMÁN:
Ministro mayor del Faraón.
ÆASAN Y ÆUSAYN:

Dos hermanos que eran honorables y ricos ciudadanos de IÐfáhán y que además eran Siyyids; fueron martirizados como bahá’ís por instigación del Imam-Jum’ih de esa ciudad.

HA«AN-I-MÁZINDARÁNÍ:

Mu¥ammad Æasan; un creyente de la provincia ancestral de Bahá’u’lláh. Era hijo de Mirza Zaynu’l-‘Abidín, un tío paterno de Bahá’u’lláh.

ÆAYDAR-‘ALÍ:

Un bahá’í devoto que durante el ministerio de Bahá’u’lláh y más tarde el de ‘Abdu’l-Bahá , viajó extensamente para servir a la Causa y sufrió muchas persecuciones. Falleció en Haifa en 1920. Es autor de la interesante narración: Bahjatus Sudour.

ÆILL Y ÆARAM:

Æaram significa “santuario”. Se refiere a las dos áreas cercanas a la Kaaba, en las que estaba prohibida la venganza sangrienta, y también a los cuatro meses del Calendario Arábigo en los que se aplica la misma prohibición. Æill significa el área desprotegida fuera del Æaram y también los meses desprotegidos. La cita del poema que aquí se relata, dice: “¡Con gusto obedeceré al juez que tan extrañamente ha decretado que mi sangre sea derramada en Æill y en Æaram!”

ÆISÁMU’S-SAL®ANIH:

Título del príncipe Murad Mirza, nieto de Fat¥-‘Alí Sháh.

HÚD:

Profeta enviado a la tribu de ‘ÁD, quien descendía de Sem y era muy civilizado. Él emplazó al pueblo a la adoración del único Dios, pero fue rechazado.

ÆUSAYN:
(Hijo de ‘Alí). El tercer Imam (61 D.H.).
IBN-I-ANAS Y A«BAHÍ:

Dos árabes fanáticos que tomaron parte activa en el asesinato del Imam Æusayn.

IBN-I-MAS’ÚD:

‘Abdulláh Ibn-i-Mas’úd, uno de los primeros árabes musulmanes en tiempos de Mu¥ammad.

IMÁM-JUM’IH DE I«FAHÁN:

Mír Mu¥ammad Æusayn, “la Serpiente Hembra” (sucedió en ese puesto a su hermano Mír Siyyid Mu¥ammad, quien era amigo del Báb. Véase Los Rompedores del Alba). Él, conjuntamente con “el Lobo”, Shaykh Mu¥ammad Báqir, persiguieron a los bahá’ís y provocaron la muerte de Mirza Mu¥ammad Æasan y Mirza Mu¥ammad Æusayn (El Rey y el Amado de los Mártires), quienes fueron decapitados en un mismo acto.

IMAMES:
Título de los doce Shí’íes sucesores de Mu¥ammad.
I«FAHÁN:
Importante ciudad de Persia central.
KAABA:

lit. Cubo. El edificio en forma de cubo en la corte del Gran Mezquita de La Meca que contiene la sagrada piedra negra. Es el Qiblih (punto de adoración) del Islám y objeto de peregrinaje para los musulmanes. En los Escritos Bahá’ís este término se usa metafóricamente y se refiere a Bahá’u’lláh.

KAMÁL PÁSHÁ:

Uno de los dignatarios turcos de la corte del Sul¶án ‘Abdu’l-‘Azíz.

KÁ»IM:

Mullá Ká½im, martirizado en Iðfahán. (Véase: A Traveller’s Narrative, nota de pág. 400).

KHIÆR:

Nombre de un legendario santo inmortal. (Véase: Corán, nota 18.62).

KHU®BIY-I-®UTUNJÍYIH:
Título de un sermón recitado por el Imam ‘Alí.
Kitáb-I-AQDAS:

El libro de leyes de Bahá’u’lláh; fue revelado en 1873 en ‘Akká cuando Él residía en la Casa de ‘Údí Khammár. El Kitáb-i-Aqdas, el cual está revelado en árabe, expone las leyes y ordenanzas de la Dispensación de Bahá’u’lláh pero es mucho más que ‘un mero código de leyes’. Shoghi Effendi lo ha descrito como ‘el Libro Madre de Su Dispensación’, el ‘Fuero de Su Nuevo Orden Mundial’ y como el ‘Fuero de la civilización mundial del futuro’.

Kitáb-I-ÍQÁN (LIBRO DE LA CERTEZA):

Libro revelado por Bahá’u’lláh en Bagdád dos años antes de Su declaración. Fue escrito en respuesta a las preguntas formuladas a Bahá’u’lláh por un tio del Báb, Æájí Mirza Siyyid Mu¥ammad, quien aún no estaba convencido de que su sobrino cumplía todas las profecías referentes al Prometido Qá’im. En el Kitáb-i-Íqán, el cual fue escrito en dos días y dos noches, Bahá’u’lláh proclama la unicidad de Dios, la posición de Sus manifestaciones como ‘espejos’ através de los cuales el hombre puede obtener conocimiento de Dios y la unidad esencial de Sus enseñanzas. Describe cómo los profetas del pasado se enfrentaron a la oposición y al rechazo por la ceguera y la codicia de los líderes religiosos y presenta las cualidades esenciales del ‘verdadero buscador’ de la verdad religiosa. También explica el significado espiritual de las profecías sobre el retorno de Cristo, la venida del Qá’im y términos como ‘resurrección’, ‘regreso’ y ‘día del juicio’.

Él presenta pruebas del caracter divino de la revelación del Báb y alude a Su propia revelación, preveyendo la oposición a la que Él Mismo tendría que hacer frente.

Shoghi Effendi describe el Kitáb-i-Íqán como el ‘principal de entre los inaprecaibles tesoros surgidos del ondeante océano de la Revelación de Bahá’u’lláh’ y declara que cumple la profecía del Báb de que el Prometido completaría el texto del Bayán Persa. Ocupa una posición inigualable en toda la literatura Bahá’í, excepto el Kitáb-i-Aqdas.

LAVÁSSÁN:
Distrito rural situado al este de Teherán.
LAWÆ-I-FU’ÁD:

Tabla revelada por Bahá’u’lláh, dirigida al Shaykh Ká½im-i-Samandar, en la que se hace referencia a Fu’ád Páshá, después de su muerte.

LAWÆ-I-RA’ÍS:
Tabla de Bahá’u’lláh al Gran Visir ‘Alí Páshá.
LIBRO CARMESÍ:

Libro del Convenio de Bahá’u’lláh. (Dios Pasa, pág. 224).

LUQMÁN:

Famoso personaje legendario, renombrado por su sabiduría (Corán, Súrih 31).

MA’ÁNÍ:

Referencia hecha a los Imames, como repositorios de los significados intrínsecos de la Palabra de Dios.

MASJID-I-SHÁH:

Gran mezquita de Teherán, construida por Fat¥-‘Alí Sháh.

MÁZINDARÁN:
Provincia del norte de Persia.
MEZQUITA DE AQ«Á:

Nombre por el que se designa en el Corán al Templo de Salomón en Jerusalén. Mezquita de Jerusalén, construida en el área del Templo. Después de La Meca es el Lugar más sagrado del Islám. Tembién se la conoce como “La Roca”.

Mirza AÆMAD:

Alias Mullá ‘Abdu’l-Karím de Qazvín, devoto seguidor del Báb y de Bahá’u’lláh, amanuense del Báb, por medio de quien el Báb, antes de Su muerte, envió a Bahá’u’lláh Sus efectos y regalos.

Mirza ‘ALÍ-AKBAR:

Primo paterno del Báb e íntimo amigo de Dayyán. Fue asesinado por los seguidores de Mirza Ya¥yá.

Mirza HÁDÍ DAWLAT-ÁBÁDÍ:

Famoso teólogo de Iðfahán que se convirtió en un prominente seguidor de Mirza Ya¥yá, más tarde identificado como su sucesor.

Mirza ÆUSAYN KHÁN, MUSHÍRU’D-DAWLIH:

Embajador persa ante la Sublime Puerta; debido a su influencia, Bahá’u’lláh fue trasladado de Bagdád a Constantinopla. (Dios Pasa, págs. 139 y 150).

Mirza MÚSÁ:

Áqáy-i-Kalím; un joven hermano de Bahá’u’lláh que permaneció leal y fiel a Bahá’u’lláh y Le sirvió hasta el final de su vida. Depués del martirio del Báb, Mirza Músá, por orden de Bahá’u’lláh, escondió el ataúd que contenía los restos mortales del Báb en el Mausoleo del Imam-Zádih Æasan en Teherán. Mirza Músá acompanió a Bahá’u’lláh en Su exilio y a menudo sirivió como Su diputado en las reuniones con los funcionarios del gobierno y los líderes religiosos hasta que ‘Abdu’l-Bahá asumió este cargo. Shoghi Effendi le nombró uno de los Diecinueve Apóstoles de Bahá’u’lláh. Mirza Músá falleció en ‘Akká en 1887.

Mirza MU«®AFÁ:

(de Naráq). Uno de los seguidores del Báb, ejecutado en Tabríz. (Véase Memorials of the Faithful, págs. 148-50).

Mirza RIÆÁ-QULÍ:

Uno de los hermanos de Bahá’u’lláh que no reconoció Su posición.

Mirza «AFÁ:

Æájí Mirza Æassan-i-«afá, cómplice de Mirza Æusayn Khán; mostró activa hostilidad hacia Bahá’u’lláh en Constantinopla.

Mirza VAHHÁB
-I-KHURÁSÁNÍ:

Conocido también como Mirza Javád; uno de los primeros y prominentes creyentes que vivió durante los ministerios del Báb y de Bahá’u’lláh.

Mirza YAÆYÁ:

«ub¥-i-Azal (Mañana de la Eternidad). El medio hermano más joven de Bahá’u’lláh que se volvió contra Él. Había sido nombrado por el Báb como el líder nominal de la comunidad Bábí, pero después del exilio de Bahá’u’lláh, Mirza Ya¥yá huyó de Iran y se reunió con los exiliados en Bagdád. Por instigación de Siyyid Mu¥ammad-i-IÐfahání, Mirza Ya¥yá afirmó ser el sucesor del Báb, rompió con su hermano Bahá’u’lláh e incluso intentó asesinarle. Cuando Bahá’u’lláh declaró abiertamente ser el Prometido, Mirza Ya¥yá rehusó apoyarle y presentó su propia pretensión de ser el profeta «ub¥-i-Azal. Fue rechazado por todos salvo por un puñado de seguidores que fueron conocidos como Azalís. Él y su banda, a pesar de ser pocos en número, continuaron causando problemas y sufrimientos a Bahá’u’lláh mediante sus complots e intrigas. En Adrianápolis, Mirza Ya¥yá acusó a Bahá’u’lláh de conspirar contra el gobierno Turco, lo que dio lugar al destierro de Bahá’u’lláh y a Su confinamiento en la prisión de ‘Akká. Mirza Ya¥yá fue exiliado a Chipre, donde murió en 1912.

MUFAÆÆAL:

Devoto seguidor del Imam Sadiq y que hizo circular muchas tradiciones musulmanas de AMAM.

MUÆAMMAD (MAHOMA):

Profeta de Dios, fundador del Islám y Revelador del Corán. Nacido en agosto de 570 D.C. Declaró Su Misión en 613 D.C., huyendo a Medina en 622 D.C. Falleció en 632 D.C. Véase Contestación a Unas Preguntas, Cap 7. Anunciado por Moisés, Deut. 28:15; por San Juan El Teólogo, Apo. 2 (Véase Contestación a Unas Preguntas, Cap. 11).

MULLÁ ‘ALÍ JÁN:

Creyente de Mázindarán; martirizado en Teherán. (Dios Pasa, pág. 189).

MULLÁ BÁQIR:

Hombre de gran sabiduría, nativo de Tabríz; fue una Letra del Viviente. Estuvo con Bahá’u’lláh en Núr, Mázindarán y Badasht. Sobrevivió a todas las demás Letras del Viviente.

NAJAF-‘ALÍ:

Uno de los cuarenta y cuatro sobrevivientes de Zanján que fueron llevados a Teherán y fueron ejecutados, salvo Najaf-‘Alí, de quien se apiadó un oficial. Pero algunos años después fue arrestado nuevamente y fue decapitado. (Dios Pasa, pág. 168).

NAYRÍZ:
Ciudad del sur de Persia, cercana a Shíráz.
NÍYÁVARÁN:
Villa donde existe una residencia real.
PAZ MENOR:

Una paz política que será establecida por las naciones del mundo a fin de poner fin a las guerras. En el siglo diecinueve, cuando los reyes y los gobernantes a los que Bahá’u’lláh Se dirigió no prestaron atención a Su llamamiento, el cual pudo haber traído la Más Grande Paz, Él les aconsejó: ‘Ahora que habéis rechazado la Más Grande Paz, aferraos a ésta, la Paz Menor, que quizá podáis mejorar en algún grado vuestra propia condición y la de vuestros súbditos’. Su establecimiento prepará el camino para la Más Grande Paz. En 1985, en una declaración a los pueblos del mundo, La Promesa de la Paz Mundial, la Casa Universal de Justicia hizo un llamamiento a las naciones del mundo para que hicieran esta Paz Menor.

PLUMA DE ABHÁ:

La Pluma del Más Glorioso; ello es, el poder del Espíritu Santo manifestado a través de los Escritos del Profeta.

PRIMERA HOJA DEL PARAÍSO :

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